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jueves, 21 de mayo de 2020

Juan Rodolfo Wilcock: Epitalamio




Juan Rodolfo Wilcock, personificando a Caifás en El Evangelio según San Mateo de Pasolini (ca 1964)


















Proemio


Convoco arbustos y agua; con pirámides,
con leopardos,  con versos latinos, con espejos
formo y exorno esta verbal glorieta;
hay helados, helechos enlazados,
y sombra y sol externo.
Aquí de grises tórtolas rodeados,
de invocadas quimeras teologales,
y en un círculo aislados
leyendo el Lancelote por deleite,
suspende tus usuales labores seculares,
y oye estos versos que hablan de nosotros.

Glicinas nos aroman;
los perales florecen en octubre,
los primeros manzanos, los membrillos,
los cerezos, las lilas y las lluvias.
Pero nosotros esta primavera
por idéntico amor tan refinados,
nos conocimos cuando hay nieve azul
en las montañas invisibles
y las cabras descienden a comer en el llano.
Como el halcón que mira desde el cielo
cuando te vi bajé a buscarte;
todo eso ya es histórico, y ahora
oye estos versos que hablan de nosotros.


1-    Primer Encuentro

El dios en el instante oracular
urdió los hilos repentinamente,
y entre espumas nos vinos de repente
como al ver por primera vez el mar.
El mar que no me parecía hermoso
el primer día y que amé tanto luego;
el mar que infatigable como el fuego
cambia de forma y nunca esta en reposo.
Himen, oh Himeneo,
cumplimos tu deseo.

Ulularon los reyes subterráneos
solvet saeclum in favilla,
fulguraron las grutas espaciosas,
fuegos artificiales, esplendores,
fuentes iluminadas en colores,
Paris otorga a Venus la manzana;
árboles surgen, géiseres, guirnaldas,
¡oh noche entre las noches distinguida,
noche de espadas, de agua, de monedas!
Un día era la edad del nuevo invierno.


        2- Pastoral

Hay un vidrio en el campo, una ventana
del vidrio opaco y resistente. El sol
señala en él la sombra de una planta
y el curso de una mosca
en cíclicas posturas recurrentes;
confusos perros que huyen lo atraviesan.
Detrás del vidrio azul y verde, yo.
La otra pared muestra mampostería,
jambas, dintel, y el vano de una puerta
abierta hacia el jardín y el cielo intenso
surcado de eucaliptos, casuarinas,
nacientes paraísos, aeroplanos,
voces de pájaros y algunas lilas,
mi flor más fina, mi dedicación
y aquí en el campo tu representante.
El sol mueve las horas,
activa el crecimiento de las plantas,
arrastra sombras, origina tardes
y da curso a la noche.
Y a mediodía inunda el campo de agua.
Miro hacia Buenos Aires,
costumbre natural de los ausentes.
Un joven corta el pasto del jardín;
se oye un motor, arrullos de palomas,
ruedas, criaturas invisibles, perros,
y el segador; yo te amo
como l as lentas nubes del cielo
tranquilamente superiores.


       3- Ruego al Azar

“Que todo cambie sin cambiarnos,
que nuestros cambios sean idénticos,
y que en el mismo instante fallezcamos.”

Debe de ser un fuego insostenible
la cesación de la felicidad.


       4- Nocturno

Como en un sueño activo, las hormigas
transportan rotos pétalos,
hojas, semillas y acre ácido fórmico;
en impermeables, subterráneas cuevas
se imitan y se ignoran,
sufren tragedias, cuidan esperanzas,
dolores del tamaño de una hormiga.

Con arpa o flauta miceniana
¡quién cantará los éxitos de los cines del sábado
hebdomadariamente renovados!
Más alto sin embargo que las frases eléctricas
y el vapor rosa de la noche urbana
hay estrellas de hielo, agujas de aire,
doncellas asomadas a la verja del cielo,
planetas que ordenaban los destinos
cuando los hombres eran menos
y habitaban los bordes del Éufrates asirio.

Vayámonos entonces, tu y yo,
pública y mutuamente desposados
a enriquecer los ritos saturnales.
Por aquí entra en la ciudad moviente;
imaginemos, mi alma, que esto fue
hace diez siglos, y que el mundo ha muerto;
discurramos por tan serenas ruinas
que un tiempo han sido Itálica famosa.
Aquí fue el Rex, aquí el Politeama,
inminens regum mors in terra est;
cometamos el acto de las sombras
sobre las hiedras de los escenarios.

Hoy sábado a las once de la noche
tú, mi ternura,
tu mea cura
nuevamente iluminas lo deciduo
cuando me miras en los vacuos antros
de la íntima, analgésica cinematografía.


       5- Jardín Botánico

¿Recuerdas mi alma, ese árbol favorito?
Verdes eran las tardes a su vera;
era un ombú, era sagrado, y era
como un hotel variadamente escrito
por los paseantes de otra primavera.
Nosotros no grabamos nuestros nombres;
y sin embargo, cuando todo muera,
¿no quedará un recuerdo de dos sombras
besándose las manos en la hierba,
aunque esas sombras no se nos parezcan?
Las preguntas retóricas no suscitan respuesta.

Me alejo para verte en la memoria:
tan joven y en el sol, como en un barco.


       6- Uspallata

¿Glorieta De Renoir que mira un lago!
Siempre la mera rememoración,
que inscribe el movimiento y no el impulso,
tiñe de amor lo inanimado,
como un diván, un verso, una pared,
o el hecho de tomar el té.

No hay más digno deleite
que recordar las épocas felices
en silenciosa intimidad;
horas que sin embargo son felices
en el recuerdo y no en la realidad,
importantes momentos literarios
donde invisiblemente cambiaban nuestras vidas
su curso impredecible.
Horas que habré pasado en la terraza
junto a l as hojas de la enredadera
esperando el llamado del teléfono.

Esta casa no existe:
no ha sido profanada sino modificada
por los ojos distintos que la miran;
y sin embargo la contemplación
de una sola baranda, o de una puerta,
que aún sean como entonces
podrían conmoverme hasta las lágrimas.


       7- Final


En la florida falda
de seda al viento de una estatua huyente
inscribo esta guirnalda
de versos en tu honor cándidamente,
que piden, con ser serios,
ciencia a tus ojos y a tu voz misterios.
Sic est opus perfectum.

¡Oh tú que me mereces,
por la virtud de aquel primer encuentro
y de la tierna historia subsiguiente,
sé fiel como son fieles
esos cambios de invierno a primavera
y de verano a otoño,
esos pausados ciclos de Alfa
Centauro que adelanta un grado diario
como todo astro fijo, eternamente!


Juan Rodolfo Wilcock (Buenos Aires, 1919-Lubriano, Italia 1978) Poeta, narrador, traductor y crítico. En 1957 se instaló definitivamente en Italia.  Allí tradujo varias de sus obras a la lengua del Dante. En su mirada la Argentina se asemejaba a una extendida traducción. 













miércoles, 20 de mayo de 2020

Jorge Calvetti: La Juana Figueroa




Jorge Calvetti

























-Nadie buscaba aquí lo que encontraste:
la certeza,
por eso no estás muerta.
La carne mendigaba también entonces
y tú vivías en el destino de los hombres
como el viento que se envuelve, apasionado
                                                    /en los árboles
y siempre cede y calla.
Alma que eras un cuerpo,
acompañada y sola te verían,
como ahora que te nombro
mientras el tiempo te hace reverencias.
Cuando paseabas por el campo,
¿fueron la fácil sed, el acto, los deseos,
las anónimas flores que hoy crecen en tu tumba?
¿Eras una mujer?
¿O eras como  la vida,
una dádiva loca que todos devolvían temerosos,
porque enloquece a quien, de veras, la recibe?
¿Eras la santidad: alegría de los otros,
o la inocencia que se ignora?
¿O creerías, acaso,
que era tu misión sobre la tierra
devolver, como las rosas,
la caricia del sol que les dio vida?
-“Hombres igual que muertes
me llevaron callados;
como con una marca
con placer me marcaron;
y una noche de luna,
de galopes y abrazos,
destrozaron mi cuerpo
como se quiebra un nvaso”.

-Oh tierra donde todos sembraron
eras el todo-amor, toda-de amor, por eso
lucero de infortunios,
la muerte recogió en los caminos,
los esparcidos días de tu corazón.

-“La muerte como un hombre
se ha acostado conmigo;
pesa sobre  el silencio
como un cuerpo dormido;
yo voy con la memoria
y los ojos perdidos,
hundiéndome en las sombras
de un país infinito”.

-Porque amabas te amaron.
Tu amor eran antorchas
que los hombres alzaban para quemar tristeza.
Con ellas se hacían señas
de cerro a cerro, de placer a placer, de pena a pena,
y un día –oh menesterosa- de quietud te vistieron
y tristes lunes para siempre.

-“Voces color de olvido
me han robado los sueños;
nubes color de noche
me escondieron el cielo;
de todo lo vivido
sólo queda un eco
que despiadadamente
 me repite que he muerto”.


Noticia:
La Juana Figueroa nació a fines del siglo XIX en Salta y allí fue asesinada por su marido. De ella se dicen muchas cosas: que era hermosa, que una gran bondad habitaba su alma, que no  le fue fiel a su hombre; que no pudo dejar de ser fiel a sí misma.
En verdad nada se sabe con  certeza, salvo que vivió y murió como si cumpliera un extraño designio.
El pueblo de salta hizo de ella un mito. Le erigió un túmulo junto al cual acude numeroso a rezar. Los Lunes, día, como se sabe, consagrado a las almas, la luz de muchísimas velas ilumina su nombre. Rinden estos tributos de fe, gentes de toda edad y condición: niños que anhelan aprobar exámenes, desolados amantes, enfermos sin remedio.
Dicen que la Juana ha hecho muchos milagros. Y que los hará.

Jorge Calvetti (San Salvador de Jujuy, 1916-Buenos Aires, 2002). Autor de cinco libros de poemas, tres de cuentos y dos de ensayos, fue elegido en 1984 miembro de la Academia Argentina de Letras, de la cual fue vicepresidente durante nueve años. También fue miembro de la Real Academia Española y formó parte de la Comisión Directiva de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE).
Junto con Nestor  Groppa, Andrés Fidalgo, Mario Busignani y Héctor Tizón, participó en 1955 en la fundación de la célebre revista literaria Tarja.
Calvetti también ejerció el periodismo. Fue colaborador del Suplemento Literario de LA NACION y durante cuatro décadas trabajó en La Prensa.
Entre sus obras se destaca su primer libro de poemas, "Fundación en el cielo", publicado en 1944, por el que obtuvo el premio Iniciación de la Comisión Nacional de Cultura. Pero si de distinciones se habla Calvetti obtuvo el gran premio de honor de la SADE, el de la Fundación Argentina para la Poesía; la pluma de Plata del Centro Argentino del PEN Club Internacional; el premio Estaban Echeverría de la Institución Gente de Letras y el premio Konex, entre otros. Además fue convocado en 1993 por el ministerio de Cultura de Grecia, entre 32 intelectuales del planeta, para firmar la Declaración del Mar Egeo.
Su obra fue traducida al inglés, francés, alemán, italiano y griego.




viernes, 1 de mayo de 2020

Esteban Moore: Minima Naturae (translation by Jo Anne Engelbert)





Esteban Moore (foto Horacio Spinetto)




















1

Strahlenwind deiner sprache”  
Paul Celan

the wind from the crystalline desert
soft as a terse sky –will reveal
infinite secret geometries of the universe/ the
smallest detail/ the dominion
of a greater light


2

"not things but minds”
John Cage

Patagonia’s distant glaciers impel/ the
whole of their accumulated  mass/   intone
beneath their looming magnitude/ a
water melody

 3

"confondant la nuit et le jour”  
Jukes Supervielle

the nature of cities/ that splay
their circular fans – on lonely plains/ will
never  match/   the intimate vibration
that radiates from fire – this calcinated ash


4

  “Piedra como tú”
León Felipe

this muddy metal stone before your eyes/
 size of an Alto Valle plum/ that shares
these stretching sands with rock and brush/  
does not recall its birth – but murmur “meteor,”
and it will burst from the depth of your voice/
 in dazzling constellations


5

“Aquí en el silencio,oigo”
Eugenio Guasta

the evening breeze —skims across plowed fields,
shakes the eucalyptus leaves –rustles the dense foliage
of the cane fields/ hums past  — the huge wheels 
of a sleeping tractor


6

“The pebble / is a perfect creature”
Zbignew Herbert

that tumbled stone  -rolled slowly in the water’s endless
flow   -could expose in the palm of a hand/  the mute splendor
of its form----- at the touch of your cautious fingertip -
a unique structure


7

“al sonido de su nombre”  
Rodolfo Alonso

this object’s arbitrary name that is keeping you awake
bottle, screw, or stone/   if shouted from a rooftop
would descend the invisible trajectory / and deliver
to your ear / the hollow echo of a crash
quality of bodies, weight, size, etc.


8

“in the main of light”
William Shakespeare

in a scene composed by light/  –long shadows limn
the enormous roundness of the rocks /  - in the air
to the buzz  of  insects in flight/ the exhaust of a motor
denounces with a choking rasp of furious rrrs floating
in a sour cloud  of burnt fuel/ -the
rhythm of a chainsaw/  felling trees


9

 like a thunderbolt he falls”9

the wave of warm air/ floating above the valley
bears the falcon on a magnificent open-wing
glide/ from which his wide eye reckons the gap
between claw and prey/ dead-eye control of
instinct’s lightning bolts


10

“all is emptiness”

the curved line of fire/    tail of this comet
which -with scraps of explosive light, illumines the dark
concave plane of the firmament/  describes the fiery
chain of its path / instant footprint   -which,
burnt out, leaves no orbital reference

(Translated from Spanish by Jo Anne Engelbert)


Jo Anne Engelbert  (Kentucky, 1933) is Professor  Emerita of  Latin American Literature at Montclair State University where she established  the Spanish Program in Translation and Interpretation.  She has translated short stories, poems and essays by forty  Latin American writers, including Isabel Allende, Luis Rafael Sánchez,  and Ariel Dorfman  Her work  Return of the River by Honduran poet Roberto Sosa won the National Translation Award in 2003 from the American Literary Translators Association. In addition to articles on translation pedagogy, she has published Macedonio Fernández and the Latin American New Novel (New York University Press, 1978) and Macedonio: Selected Writings in Translation (Latitude Press, Texas, 1984). She has taught  literature and translation  at universities in  Puerto Rico and Nicaragua. Since retirement she lives in St. Augustine, Florida  and has taught poetic translation at the University of Florida at Gainesville.   

Esteban Moore (Buenos Aires, 1952) Poet, essayist and translator.  His eight books of poetry are included in the collection Poems (1982 - 2007) (Córdoba, 2015). His essays are collected in the volume Versiones y apropiaciones (Córdoba, 2012).  His poetic translations from the English include the  poetry of Lawrence Ferlinghetti, La poesía como un arte insurgente (Córdoba, 2018).  In 1990 he was invited to The Jack Kerouac School of Disembodied Poetics, Naropa Institute, Boulder, Colorado, where he initiated a translation project, and to Vienna, where he taught poetry and translation at the Schüle fur Dichtung in Wien. In 2005 and 2010 he gave seminars  at the Escuela de Poesía de Medellín on the poetics of the Beats. In 2012 the University of Carabobo, Valencia, Venezuela, awarded him the Alejo Zuloaga Order in poetry. He serves on the boards of the magazines Prometeo, published by the Medellín International Poetry Festival and Poesía, University of Carabobo, Venezuela.
He has won support grants and the Poetry Prize from the Fondo Nacional de las Artes, a  public cultural institution run by the Argentine government.