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viernes, 27 de julio de 2012

Nahuel Santana: Selección poética.



Nahuel Santana



























SIGNIFICACIONES XXIII


Olvido
             es la distancia
                                       que pone la mirada,
             lo que apenas recuerdo
                                       y crepita en el tiempo.

Lo innombrado es olvido.
El hueco del espacio
                      de lo que no escuchamos.

El olvido es memoria
                                      que ya nadie recuerda
que rozaron las hojas
                                  de un otoño perenne
y rasgaron las yemas
                                      aventando cenizas
                                      de un aroma perdido.

Nadie intenta
                         Siquiera,
Aprehender lo vivido,
Descifrar el mensaje;
                                      ni hay mensaje
                                                                  siquiera.                                        


SIGNIFICACIONES II        


El viajero
                siente que el camino
se desdobla por dentro.
Los recuerdos
                         avanzan
sobre cada fragmento de los hechos
cada detalle
                      imperceptible entonces,
cobra un sentido nuevo.

Acosado de dudas
el camino
se torna huellas hondas en el ripio;
y el ripio son palabras,
segmentos de sentido
que en un viento de caos
responde con preguntas.

El camino
                  por dentro
no avanza ni regresa
tan sólo se agazapa;
y el hombre lo aprisiona
hasta que se devoran.
                                            

SCRIPTURA


En la escritura
el tiempo se transcurre.
Desliza sobre el filo del instante
su carne de silencio
y de palabra.

La significación
traspasa inmaterial
la marca de la tinta,
hasta que estalla.
Y en la mirada
el hombre no repara
el universo
que al deslizar
tenue su pulso plasma.

                                                           
PANGARÉ
a don  Pedro Aurelio Santana,
mi abuelo.
Caudillo de la memoria.

Un zaino pangaré.
Sinécdoque semoviente,
se convoca:
                      el acerado filo del fuego
                                           de su boca,
el relámpago claro
                                 de sus ijares tensos
y el golpe seco
de toda la llanura en su galope.

El trueno se domina,
                                    encabritado;
hasta que dócil
siente que lo completa
                       la sombra que devora                 
                                             su porfía,
el cuerpo
                 que imanta más el freno
                                     que la mano
                                     y el trenzado de tientos.
Ordena con la voz,
                                 hecha silencio,
el dominio elocuente
                                     en lo gestual del torso
                                                                   en el impulso     
que omite rebelarse a su misterio.
Santísima Dualidad
                                   en comunión y alianza.
                                                                                 
                                                                                    
PERCEPCIÓN

I
Algo hay detrás del sueño
tal vez un rostro
una voz de madera
que dialoga en el fuego
y sobrevive.

II
Sin límite ni borde
una textura
en que la luz es forma
y el infinito
un punto.

III
En lo sutil no hay trama
tan sólo un brillo
que atrapa el movimiento
cuando la dimensión
reposa.

IV
Lo que de pronto irrumpe
es la memoria
lo que al vibrar el aire
no impide que el futuro
esté presente.

PAMPA I


Al extremo del hombre
una línea:


y un límite     más otro     y otro…
hasta la noche.



PAMPA II


La parábola modela el espacio
comba el llano
y se hunde con el día.

Más allá,
se sigue repitiendo el horizonte…
hasta que la serpiente
devore su cabeza.

                                                             


Nahuel Santana (Navarro, provincia de Buenos Aires, 1950) Poeta, traductor y periodista cultural. Especialista en literatura galaicoportuguesa. Asimismo, ha realizado estudios de árabe, italiano, mapuche o mapudungun, guaraní y queshwa.   Ha publicado una veintena de libros de poesía, entre ellos: Canto navarro VI (2002); Personas y personajes (2007); Significaciones y circunstancias (2008); Etnopoemas (2009); Cantando desde la gente (2010); Contemplación y vivencias (2011). Su obra ha sido distinguida en el país e internacionalmente y traducida al portugués, italiano, inglés y sueco. Colabora con revistas y diarios del país y el extranjero.



 





viernes, 27 de abril de 2012

Affonso Romano de Sant'Anna: Los hombres aman la guerra.




Affonso Romano de Sant'Anna


























Los hombres aman la guerra. Por eso
se arman alegres en coro y colores
para el dudoso deporte de la muerte.

Aman y no lo disfrazan.
Alardean ese amor en las plazas,
crean manuales y escuelas
alzando banderas y recogiendo cajones
entonando slogans y sepultando canciones.

Los hombres aman la guerra. Pero no la aman
sólo con el coraje del atleta
y el orgullo militar, sino con la piadosa
voz del sacerdote, que antes del combate
–sirve la Hostia de la Muerte.

Fue así en Crimea y Troya
en Eritrea y Angola
en Mongolia y Argelia
en Siberia y Ahora.

Los hombres aman la guerra
y mal soportan la paz.

Los hombres aman la guerra, profana
o santa, lo mismo da.

Los hombres tienen la guerra como amante
aunque desposen la paz.

Y qué arrobos, ¡Dios mío! En ese encuentro voraz,
qué placeres, qué gemidos, qué ayes!
qué sublimes perversiones urdidas
en la mortaja de las sábanas, agostando
la cama o campo de batalla.

Durante siglos pensé
que la guerra sería el desvío
y la paz la ruta. Me equivoqué. Son paralelas,
márgenes de un mismo río, la mano y el guante,
el pie y la bota. Más que gemelas,
son siamesas, par e impar, suerte y pesar
son el uróboro-serpiente circular
devorándonos eternamente.

La guerra no es un intervalo
es parte del espectáculo, y no sólo es tragedia,
es comedia, real o popular.
La guerra no es cruel imprevisto.
Es reincidente vicio. Es un rito
lleno de riesgos. Por eso
es mejor que el circo:
–es donde el alegre trapecista
vestido de kamikase
salta sin red ni soporte,
se quiebran todos los platos
y el contorsionista se parte
en el Kamasutra de la Muerte.

Pero la guerra no es el revés de la paz,
es su cuna, y seno complementarlo.
Y el horror no es el revés de lo  bello. El horror
no es oscuro, es la contrapartida de la luz,
Lucifer es Luzbel, brilla como Gabriel
y el terror seduce. Nada más seductor
que Cristo muerto en la cruz.
Por lo tanto, la guerra no es sólo misa
que oficia el padre, ciencia
que alucina al sabio, deporte
que fascina al fuerte. La guerra es arte.
Por eso con ardor de vanguardistas
frecuentamos la Bienal del Horror
e inauguramos la Bauhaus de la Muerte.

Pero sobre la carnicería no hay cuervos,
chacales, buitres, hienas.
Hay lindas garzas de aluminio, serenas
en un electrónico ballet.

Tal vez fuese la danza de la muerte, patética.
Pero no lo es. Apenas es otra lección de estética.
Por eso los soldados modernos
son como médicos e ingenieros
y ningún ministro de guerra
usa ropa de carnicero.

Guerra es guerra
–decía el invasor violento
violando la monja en el convento.
Guerra es guerra
–decía la estatua del almirante
con su boca de cemento.
Guerra es guerra
–decimos en el radar
degustando al enemigo
al norte del paladar.

Por lo tanto, no es preciso disfrazar
el amor a la guerra, con historias de amor a la Patria
y defensa del hogar. Amamos la guerra
y la paz, en bigamia ejemplar.
Yo, poeta moderno y el eterno Baudelaire,
yo y hasta vos, hypocrite lecteur
mon semblable, mon frère.

Queremos la batalla, aviones en llamas
navíos hundiéndose, el espectacular enfrentamiento
de mañana abrimos vísceras de peces
con la punta de las bayonetas,
y al son del culinario clarín
hundimos nuestras dagas en los chanchos
y adornamos de medallas
a los muertos sobre la mesa.

Si es posible, la carne limpia, sin sangre
que el misil, lanzado a la distancia,
en silencio, no salpique nuestra ropa.
Pero si fuera preciso un “baño de sangre”,
como decía Terencio: “Soy humano
y nada de lo que es humano me es extraño”.

La muerte y la guerra, por lo tanto
ya no me toman de sorpresa.
Inscribo su efigie en la piedra
como si el dado de mi suerte
ya no rodase al azar.
Como  si se pasase del blanco
al negro y al blanco retornase
sin ensombrecerme jamás.

Que venga la guerra. Cruel. Total.
El atómico clarín y la génesis del fin.
Cauto como conviene a los sabios,
primero gritaré contra ese hecho.
Pero voraz, como conviene a la especie,
al ver que invaden mis huertas
de las hojas del banano inventaré
la ideológica bandera
y haré estallar el cuerpo de mi enemigo
antes que ataque.

Y si él no tira ni viene, aprovecho
su descuido de hombre débil, invado su casa
saciando mi hambre de caníbal
rugiendo bajo mi máscara de hombre.

–Terrible es tu discurso, poeta!
Escucho a alguien decir.
Terrible fue elaborarlo,
ahora me siento libre.
La muerte y la guerra
Ya no me pueden alarmar.
Como Edipo perplejo
las descifré en mis vísceras
antes que la dudosa esfinge
me pudiese devorar.

Ni cínico ni triste. Animal
humano, voy en marcha, danzas, rezos
para el gran carnaval.
Soldado, penitente, poeta
–la paz y la guerra, la vida y la muerte
me aguardan
–en un atómico funeral.

–Se acabará la especie humana sobre la Tierra?
No. Han de sobrar un nuevo Adán y Eva
para rehacer el amor, y dos hermanos:
–Caín y Abel
–a reinventar la guerra.

(Traducción de Nahuel Santana)
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Affonso Romano de Sant'Anna (Belo Horizonte,Brasil, 1937). Poeta, docente, periodista, cronista y crítico. Ha publicado más de cuarenta libros y dictado clases en universidades de Brasil,  Alemania, Francia y los Estados Unidos de América.
Desde mediados de la década de los 60 participó activamente en “pensamiento, palabra y obra” en los movimientos de renovación de la poesía brasileña, lo que lo ha llevado a ser reconocido como una de las voces más importantes de su país y del continente. Le han sido concedidos innumerables distinciones a su obra y en 2012 se hizo merecedor del Premio de Poesía Brasilia.  Le fueron otorgadas las becas de las fundaciones Ford, Guggenheim, Gulbelkian y DDAD. En 2007 la editorial L&PM de Porto Alegre comenzó a publicar su obra reunida de la que se han lanzado a la fecha dos volúmenes.  

 

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