Mostrando entradas con la etiqueta Yehuda Amichai. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Yehuda Amichai. Mostrar todas las entradas

jueves, 2 de abril de 2020

Yehuda Amichai: Un cementerio judío en Alemania




Yehuda Amichai /Würzburg, Alemania,1924- Jerusalén, 2000)


























Sobre una colina de escasa altitud rodeada de campos fértiles
                                           /se tiende un pequeño cementerio
un cementerio judío detrás de altas rejas
                           /y un viejo portón de hierro herrumbrado,
oculto por arbustos, abandonado y olvidado.
Aquí no se podrá oír ni el sonido de las oraciones
mucho menos la voz de las lamentaciones
pues los muertos no oran ni alaban a Dios.
Solo se oyen las voces alzadas de nuestros niños
mientras buscan tumbas y gritan alegremente
cada vez que encuentran una – como si fueran
hongos o frutillas salvajes en el bosque.
¡Aquí hay otra tumba!
Allí está el nombre de la madre de mi madre
y otro nombre del siglo pasado.
¡Y aquí hay otro nombre y otro más allá!
Y en el preciso momento en que iba quitar
el musgo que cubría el nombre de una de las lápidas
descubrí  grabada en el mármol una mano, 
sus dedos extendidos en un arrebato
de santidad y bendiciones,
esta era la tumba de un rabino.
He  aquí esta tumba embozada
por un espeso matorral de moras silvestres
que deberá ser apartado como si fuera el mechón de cabello
que cae sobre el rostro de una hermosa y muy amada mujer.

lunes, 10 de febrero de 2020

Yehuda Amichai: La piedra del Amén







Yehuda Amichai






















Sobre mi escritorio hay una piedra con la palabra Amén
                                                      escrita sobre ella
un fragmento triangular de piedra de una lápida de un cementerio judío
                                                     destruida hace ya muchas generaciones.
Los otros fragmentos, centenares y más centenares,
fueron esparcidos aquí y allá desordenadamente, un gran anhelo,
                                                      un deseo sin fin, los invade:
el nombre de pila en la búsqueda del apellido de la familia,
la fecha de muerte que brinde el lugar de nacimiento
                                                      del hombre muerto,
el nombre del hijo  que  desea localizar el nombre del padre,
la fecha de nacimiento que  busca reunirse con el alma que desea
                                                      descansar en paz.
Y hasta tanto no se hayan hallado una y otra
no alcanzarán el descanso perpetuo.
Únicamente lo logra esta piedra que descansa en calma sobre mi escritorio
                                                     y dice “Amen”.
Pero ahora con amorosa bondad un buen hombre, un hombre triste,
limpia cada una de las  manchas de cada fragmento, los fotografía, uno por uno,
los coloca ordenadamente sobre el piso de un gran salón,
reconstruyendo  la lápida, hace de ella nuevamente lo  que fue,
                                                     pedazo a pedazo, fragmento a fragmento,
como la resurrección de los muertos, un gran rompecabezas. Un juego de niños.
Amén. Así sea.


 Versión Esteban Moore: de la versión del hebreo al inglés de Chana Bloch.

Yehuda Amichai (Würzburg, 3 de mayo de 1924 – Jerusalén 22 de septiembre de 2000)
-->