viernes, 19 de noviembre de 2010

Analía Mabel Pascaner: Una sola palabra.




Analía Mabel Pascaner




















El sol la encuentra meciéndose suavemente, una dulce sonrisa ilumina su rostro. Mágicamente regresa a su niñez, época de oro en que sólo a ella se le permitía hamacarse en la mecedora de esterilla de la abuela. Cuánto la complacía esa mujer de cabellos plateados, mirada tierna, voz cadenciosa y manos repletas de caricias y galletas recién horneadas.
La cirugía fue sencilla, ella está animada y aprovecha para disfrutar de un descanso en esa habitación confortable.
Se abre la puerta y entra él.
Disfruta de la compañía de este hombre de edad mediana, impecable chaquetilla blanca, cuerpo atlético, aire seductor, con algunas canas que lo muestran más interesante aún.
Se saludan afablemente, charlan unos minutos. Él pregunta donde está el informe. Ella señala una mesa y aguarda despreocupada, se mece suavemente y piensa en su niñez.
Manos pulcras abren un sobre cuidadosamente cerrado. Sus ojos quedan fijos demasiado tiempo, su mirada clavada en el papel.
La joven mujer sigue balanceándose y otra vez es pequeña. Rememora la suavidad de las caricias, la ternura de la mirada, el aroma de las galletas, escucha a su abuela llamándola por su nombre.
La voz del médico la trae a la realidad, le dará el alta y retomará su vida habitual. Sin embargo algo extraño sucede: él juguetea nerviosamente con ese pequeño papel, no la mira siquiera cuando habla. Muchas frases salen de su boca sin que ella logre entenderlas, entonces cierta palabra la alerta y empieza a comprender que algo terrible sucede.
El sillón se detiene, se arrima hacia delante y de modo casi inaudible formula una pregunta, la que nunca hubiera querido realizar, de la cual nunca hubiera querido escuchar la respuesta. Sus miradas se cruzan por primera vez desde que él buscara el sobre cerrado. Recibe la certera flecha confirmando sus dudas y luego no escucha nada más.
Él sigue hablando con voz temblorosa aunque ella ya no oye esas palabras, sólo percibe gritos aturdiendo su mente, dagas desgarrando su alma, latigazos desmenuzando sus sueños.
Se siente perturbada. Esa noticia acaba de matarla.
Su juventud, sus hijos pequeños, sus seres amados, sus ilusiones… Su vida destruida por el zarpazo de una sola palabra, una mala palabra, irrepetible, innombrable, devastadora.
El médico se acerca para saludarla, menciona algo de las curaciones y por fin se va.
Sí… por fin se va… Ella sigue con sus ojos húmedos a ese insignificante ser, encorvado, canoso, desaliñado, arrastrando sus pies al caminar.
Vuelve a recostarse en la mecedora, ya en la protección de la soledad. Sus sentimientos la desbordan, sus pensamientos se descontrolan. Se balancea nuevamente aunque ya no piensa en su niñez, la realidad la sacudió con una decisión asesina.
De pronto se siente débil, cansada. Intenta ordenar sus ideas, quisiera saber cómo actuar. ¿Para qué esperar el momento del fin, con todo el deterioro que conlleva, si el destino ya firmó su sentencia?
El dolor lacera sus entrañas. Tembló el piso y todo cayó a su alrededor.
El sillón se mece con suave cadencia. Su mirada se pierde en algún recoveco de su niñez, anhela regresar allí y dormirse protegida por los brazos de su abuela, sin pensar en nada más.
El sol acaricia un rostro sereno, empapado en lágrimas, mientras se enciende una tenue luz en su corazón.
Tal vez es la angustia que acrecienta su fortaleza.
O quizá es la certeza que al fin pronto todo terminará.


Analía Mabel Pascaner

Dirige la revista  digital Con voz propia.  Emprendimiento independiente de difusión de literatura clásica y contemporánea. Ha participado  en las antologías Escritos en La Cueva (2003, 2004 y 2005), y el libro La Noticia (2005). Colabora con revistas digitales y páginas literarias de la web, entre ellos: El Ciruja, La Bodega del Diablo, Literarte, Letras en el Andén, Archivos del Sur, Axxón, La Máquina de Escribir,  Mapuche, To (Marruecos), Gaviotas de Azogue (México-España), Isla Negra (Italia), La Mancha (Chile), Artesanías Literarias (Israel).  
  


jueves, 11 de noviembre de 2010

Gerardo Gambolini: Obediencia entregada.

Gerardo Gambolini






















Líder me dice cómo es mi vida
me explica las metas
los placeres los enemigos
y cuando no estoy de acuerdo estoy
de acuerdo, disfruto y admiro
los ruiseñores de quilmes
la opulencia del chaco
el shangri-la en tartagal
Líder es débil
y yo desprecio a los poderosos
y si pudiera cantar cantaría
a los sanmartines de la bancada
los leónidas de madero
los sanfranciscos del sindicato
Ahora cabalgo en mi unicornio
por la arcadia de los tobas
eldorado de los matacos
ahora sobrevuelo en mi alicanto
los campos de la matanza
ahora soy feliz
Líder me explicó que soy feliz




Gerardo Gambolini (Buenos Aires, 1955) Poeta y traductor. Ha publicado los libros de poesía:"Faro vacío" (Buenos Aires, 1983), "Atila y otros poemas" ( Buenos Aires, 2000),  "Arañas" (Buenos Aires, 2007) y "Declive de aspiraciones" (en soporte web, 2010).
Es el traductor del ensayo "La invención de Irlanda" de Declan Kiberd (Adriana Hidalgo, Buenos Aires, 2009) y de los "Cuentos completos" de John Mcgahern (Adriana Hidalgo, Buenos Aires, 2009).
Ha traducido a Edgar Allan Poe, Ezra Pound, T.S. Eliot, Dylan Thomas,  EdgarLee Masters, Rudyard Kipling, Virginia Woolf Y F.S. Fitzgerald, entre otros. Fue traductor, junto a Silvia Camerotto, de la Edición Especial de la revista Ñ para la Feria de Frankfurt de 2010.
Administra el blog "Faro Vacío" www.farovacio.blogspot.com

martes, 9 de noviembre de 2010

Eduardo Cormick : Presentación de la novela El Primer Viaje




























EL PRIMER VIAJE POR EL CANAL DEL NORTE
DESDE LA LAGUNA MAR CHIQUITA
HASTA LA BOCA DE ABAJO DEL RIACHO BARADERO


  Luis De Santi era constructor y como tal participó del proyecto del Canal del Norte, que uniría la laguna Mar Chiquita, en el noroeste de la provincia de Buenos Aires, con el río Paraná de las Palmas. El proyecto iniciado con una ley provincial de 1902 y que comenzó su construcción en 1904, debió enfrentar varios obstáculos, entre los que no fue sería menor la oposición de las empresas de ferrocarril.
  Después de varias idas y vueltas, el gobernador Irigoyen ordena completar las obras en Noviembre de 1909, para que estuviera inaugurada para las celebraciones del Centenario. Al asumir José Inocencio Arias como nuevo gobernador el 1º de mayo de 1910 anuncia la interrupción de las obras.
  Contra esa decisión, De Santi inicia el primer viaje desde el puerto de Junín dos días después del anuncio oficial, llevando productos de los campos vecinos hasta el puerto del Paraná de las Palmas, en la Boca de Abajo del Riacho Baradero.
  El viaje de De Santi recorre lugares característicos de Junín, como el Hotel Roma (actual Hotel Central), la estación de ferrocarril y la plaza, entonces Británica y revela personalidades de la época como Justo Saavedra, propietario de la estancia La Oriental, Ataliva Roca, dueño de la estancia Mar Chiquita, y el doctor Benito de Miguel, entonces joven médico que llegaría a ser intendente y líder local del Partido Conservador.
   Al llegar a Salto, De Santi debe afrontar un conflicto con anarquistas, en coincidencia con las huelgas anarquistas de esos días y, tras la mediación providencial de Pancho Sierra, consigue llegar a Arrecifes, donde es recibido con honores y alojado en el Hotel Artola. Desde ahí y hasta Baradero lo acompaña en el viaje Santiago Roth, investigador de los tiempos de Florentino Ameghino, quien había cobrado reconocimiento internacional al descubrir restos de humanos junto a los de un gliptodonte. Los informes de Roth sobre la conformación geológica de la pampa dieron fundamento técnico al concepto del canal. Cuando el gobernador Arias toma conocimiento de la aventura, ordena perseguir y detener a De Santi. Al llegar a Baradero, la policía detiene a De Santi y Roth, pero logran escapar y alojarse en la estancia El Aduar, a orillas del Paraná de las Palmas, junto al puerto de ultramar construido como cabecera del canal de navegación.
  El paso del cometa Halley, el Congreso de Científicos Americanistas, los preparativos para la celebración del Centenario, están entre los temas que cruzan la historia mientras De Santi navega por el canal y luego por los ríos Salto y Arrecifes para terminar el 24 de Mayo con la celebración del Gran Premio Centenario en el Hipódromo de Palermo, en el que llegar en primer lugar una yegua de La Oriental y segunda una de El Aduar.


Eduardo Cormick nació en Junín, Provincia de Buenos Aires, Argentina, en 1956.
En 1992 recibió el 2º Premio Iniciación de Novela de la Secretaría de Cultura de la Nación, por su novela “Almacén y Despacho de Bebidas El Alba”.
En 1996 fue premiado en el certamen Joven Literatura, de la Fundación Fortabat.
En 2004 recibió el Premio Edenor-El arte de la novela corta, otorgado por la Fundación El Libro por la novela  “Quema su memoria”, donde el protagonista es Guillermo Brown ya anciano.
En 2006 publicó “Entre gringos y criollos” (Ediciones de las Tres Lagunas), relatos ambientados en medio urbano y rural de la provincia de Buenos Aires.
En 2010 publicó “El primer viaje” (novela, Ediciones de las Tres Lagunas)

martes, 2 de noviembre de 2010

Silvia Camerotto: Poemas.

Silvia Camerotto





X

¿A qué crimen no fuerzas el corazón del hombre, maldecida sed de oro?
Virgilio


Has visto el sumidero
el altar de los manes en tu cocina
las mujeres corriendo con la voz pegada a la laringe.
En esta ciudad los cables son aéreos
y las armas victoriosas engañan.
La norma de los indomesticados, dirías.
Diez pasos antes de que la población
regrese a casa, el camión cisterna se detiene
frente al edificio.
Tenemos que llegar a tiempo
para honrar al que yace en la vereda.
Los plátanos nunca estuvieron más solos.


Inédito


De otras fuentes nos nutrimos
De las fiestas de Baco o de Babette
Bajo el encanto de una ristra de ajos
agotamos los cuerpos
Acaso no era obvio que cualquier motivo equivocado
conduce a la persona equivocada?
Ni los años ni la supresión de los años
ni el modo de apoyar sobre la mesa cada cristal inútil
La casa a duras penas
La absurda trascendencia
No fue lo mismo decir la virtud que hacerla
La aristocracia de la felicidad
debajo de las uñas.

Inédito



Música
Why should calamity be full of words?
Shakespeare, Richard III


Tocaste un subdominante en fuga
Mi pelo de mujer descansa sobre tu almohada:
el punto de reposo de la duración de las figuras
en tu espalda
en los artefactos del baño
en la pintura blanca del techo
Después de más de treinta años
la connivencia se convierte en gesto de triunfo
Vinimos de lo que somos
no del pollo que almorzamos esta tarde
no de las flores que enviaste
no de la utopía formal con que me sacás la ropa
sino de la alegoría de la rosa
de la aburrida música de Mozart
de la calamidad de los cuerpos.


Inédito



Silvia Camerotto (Lomas de Zamora, Buenos Aires, 1959). Poeta, traductora y docente. Administra el blog De sibilas y Pitias (http://desibilasypitias.blogspot.com).  Publicó 420 minutos de abstinencia (2008) y participó en Argentarium, volumen que reúne versiones en castellano de los poemas breves de Ezra Pound. Realizó traducciones para el número especial de la revista Ñ que se presentó en la Feria de Frankfurt 2010.



viernes, 29 de octubre de 2010

Enrique Solinas: Magnificat y otros poemas.

Enrique Solinas



 
Magnificat

Hoy desperté y mi cuerpo
tenía olor a flores,
a perfume de orgasmo y alegría.

Los animales obedientes acompañaban
el transcurrir violento y ciudadano.
El tráfico en las calles se partía en dos
cada vez que deseaba cruzar
hacia la otra orilla.

Voces diversas escuché
y entendí todas las palabras del mundo.
Dos marcas rojas en mis manos
anunciaron la transformación.

“Soy santo”, me dije, “soy santo”.

“En el exceso de la muerte
        y la vida
está la redención.


Sparkly Darkly

Estrella negra,
luz del color del cielo.
Como quien hace el amor
hasta la muerte,
cantaré la oración
de los desesperados;
hasta que goce,
hasta que duela cantaré.

Es tiempo de palabras, de mentiras
lo suficientemente fuertes
para sobrevivir.

Es tiempo de silencio,
la otra forma de pedir perdón.
           

El Doble

Ese hombre que está sentado frente a mí
es apenas un reflejo
de lo que soy.
Tiene mi voz atrapada en su garganta
-y sé que es personal -
como si alguien lo hubiera autorizado
a dejarme mudo.
Transcurren sus días en mi contemplación.
Sabe más
de lo que yo comprendo.
Ese hombre que está sentado frente a mí
sonríe, acomoda su pelo
y espera a que me duerma de una buena vez
para ocupar mi historia.

Ahora
observo que se aleja, sin mortificaciones.
Ahora:
parte como quien regresa
  de un largo sueño.
Y es tan simple,
tan vacío de significación,
tan elegante, tranquilo y eficaz,
que da gusto verlo cada vez,
regresando hacia mí,
abriendo
          las puertas de la muerte.


Escribir

Torpe la voz, el viento
enuncia la palabra plural,
la conversación del solo.

A fracaso y verdad
se intenta
escribir sobre aquello
que no
cambiará el mundo.

A duda y obstinación.

Aquí,
los sustantivos duelen
como duelen los muertos
perdidos.

Si aquí,

al fin y al cabo,

el poema soy yo.


Darkish

Pinta, pinta, pinta,
las palabras que no
debemos decir.
Ya no hay tiempo,
sírvame
un poco de silencio
en la copa,
amigo mío,
un poco de sombra y luz;

sírvame
algo de soledad
que siempre sobra;

una casa de hierba
dentro del corazón;

un ramo de palabras
para no morir.


Bucólica

El olor de tu cuerpo, amigo mío,
me recuerda al color de la infancia.
Una pradera con demasiado sol
cuando no estoy triste,
cerca del río
en donde alguien dibuja mi ciudad.

Nada es tan importante ni inocente
como pensar en un día perfecto:
vaca y pasto,
los pájaros que nos sobrevuelan
como a San Francisco;
algunas flores,
sendero de amapolas;
el cielo quieto y azul,
como de utilería.

Sé que pronto ya no estarás aquí.
Todo es inmediato.
Sé que pronto
te ocultarás detrás del sol.

Disfrutemos ahora de este día,
que el mañana no es cierto.

Brillemos como el agua en la noche,
tan sólo para la memoria.

La patria

Triste canción, pequeña,
tan fugaz,
herida abierta a las ciudades,
pueblo,
               corazón sin rumbo.

Reina plateada de corona ausente,
sumergida en las aguas
que ocultan la razón.
La pastilla de la felicidad
es un barco que navega
el territorio mudo.

Todos los padres te golpean
y no piden perdón.
Todo tu cuerpo es un gran río
que cambia de discurso.

Y entre el asfalto y las estrellas y el desorden,
nos queda la canción:

callado sueño vacío
bajo el barro de la desesperanza.

Y nuestro rezo,
única y amordazada voz,

temblorosa,

                      desnuda.


Las tumbas

Titila la oscuridad como una lámpara
en mi cara dormida.
Pronto, pronto se abrirán las puertas para que huyan
las palomas del centro de mi cuerpo.
Tiembla todo
y en su temblor el viento negro avanza
para ocupar el bosque de la historia,
el territorio devastado de la soledad.
Tiembla todo
y en su temblor el viento negro nos muestra
el corazón vacío de la esperanza.

Pronto, pronto cerraré los frascos donde guardo
con pasión la memoria de los muertos.

Pronto, pronto:
cada cosa perderá su significado
y las palabras serán
barcos de luz
que se dirigen hacia la luz.


El Rostro de Dios

Esa mujer,
extendida hasta nunca debajo de la sábana
no muestra signos de respiración.
Apenas es el resto de una imagen,
el personaje principal en bastidores
no disponible para despedidas.
Hacia los costados,
sus brazos se alargan y tocan el infinito.
Las manos se apoyan en oriente y occidente
sin ganas ya,
          sin intención.

Descorro la sábana y al mismo tiempo
vuela una mosca como ninfa sorprendida.
He aquí la cuestión:
sus labios entreabiertos y la piel extraña
contrastan con el gesto de una sonrisa,
y el único signo de vitalidad
es la mosca
que ha bebido toda su respiración.

Si la mujer sonríe es porque sabe algo
que nunca terminó de decir.
Si la mujer sonríe
es porque nos ha engañado
y nunca sabremos el motivo.
Pasa el tiempo como la vida pasa,
como pasa lo bello y lo triste.
Luego la abrirán en dos
para saber la causa de su fallecimiento.
Luego,
su rostro cambiará y será otra,
alguien desconocido.

Ahora sé que éste es el rostro de Dios:
una mujer que se va y la mosca que sonríe,
compartiendo la misma despedida.
Tan sólo nos queda
cubrir el cuerpo de la desesperanza
y contemplar el aire de la noche,
fatal y divino.


     a mi madre, in memoriam


Enrique Solinas (Buenos Aires, 1969). Poeta, narrador, periodista y crìtico.   En poesía  dio a conocer: Signos Oscuros (1995), El Gruñido (1997), El Lugar del Principio (1998), Jardín en Movimiento (2003) y Noche de San Juan (2008). En narrativa publicó el libro de cuentos La muerte y su conversación (2007). Ha obtenido diversas distinciones a su obra: Premio Nacional Iniciación Bienio 1992/1993, Secretaría de Cultura de la Nación, Premio Dirección General de Bibliotecas Municipales de Buenos Aires 1993, Mención en los Premios Municipales de la Ciudad de Buenos Aires a la Producción 1994/1995, Subsidio Nacional de Creación de la Fundación Antorchas, Concurso 1997 de Becas y Subsidios para las Artes y el  Premio Estímulo a la Creación año 2000 de la Secretaría de Cultura de la Nación.