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sábado, 21 de enero de 2017

Poesía actual, Venezuela: Miguel Antonio Guevara




Miguel Antonio Guevara


















Úcaro

El úcaro asciende en Lícua,
allí los cuerpos de la edad
se cuelgan en sus tramas.
Como el resto (lo informe, el fragmento)
de una esfera de naranja en manos de dios:
juegan a esconderse.
Mientras sucede en Lícua
hay fuego, crepitar de maderas,
cuadrúpedos que observan:
la voz y sus telas de Damasco,
una guitarra barroca.
Hay una pregunta: 
¿Cómo estar seguros del bajar de la corriente?
pues nos cuentan que hay nopales,    
bandas de viento,    
calles,    
chinelas y rebozos;
otra voz que dice:
no hagas caso a la música sino a las imágenes,
nómbrame con mis dos nombres para ser en el mundo.
En Lícua la luz reviste como si preexistiera agua,
hay avispas sobrevolando al pan,
al acahual lo nombran árnica
y hay cintas muy cintas para medir tus ojos.
Visiten Lícua, rodeen al úcaro,
conózcanlos.


Clasificado

Se busca un intérprete de gráficas,
agrimensor de los huesos del pecho,
lector de estadísticas de perros callejeros
muertos en la hambruna
encabezada por el Times.
Quien no se canse de hacer pancartas y más…
Entrando en confianza, le pediremos
no usar disfraz en la solemnidad de la jifa,
el por favor de la elasticidad de su brazo permitiéndole
lanzar una piedra que remonte y jamás se estropee,
que nos diga:
— Sueño en idiomas ¿y tú?


Naranjas

Dios está solo
comiendo naranjas con las manos.
No usa cuchillo
pues sus dedos son frágiles para el metal.
Mucho menos usa punzones de madera
pues le teme a las astillas,
a cualquier cubierto.
Dios es un hombrecito
que come naranjas con las manos.


Crónica de un estallido

Un puerto sostiene a gente
de sombrero y fuerza.
Abre mandíbulas,
mochilas de agua,
un bote con nombre extranjero:
digámosleMary o Asylum.
Hay mujeres de blusas blancas,
fondo azul y letras rojas sobre sepia,
una canción que rebota en la arena.
Este cuerpo es puerto de salida
jamás de entrada.
Es toque de índice y medio
mano a la mitad pidiendo bendición a su origen,
su muñeca,
guantes para observar helechos.
Mientras todo esto ocurre
un naranjo crece.



Hemos visto en un caballo azabache a Francisco Villa
con el ojo que observa generaciones.
Hay miles de preguntas
quién es Villa y que ha hecho y qué hará
quién Francisco y quién Francisca
hacia dónde van sus caballos
qué es México alumbrando por la herida.
Hemos visto sobre un caballo al General Emiliano Zapata
y sin apatía está guardado en la yugular de cerca
en el corazón de los hombres y sus sones
de las mujeres y sus bailes
de los niños y el chile piquín
de las niñas y sus rebozos blancos.
Trae preguntas cosidas en el hueso del pecho
quién es el General del pueblo
quién Emiliano y quién Emiliana
quién es el General Zapata
en dónde se detuvo ese caballo luminoso
hacia dónde va México alumbrando por la herida.
Hemos visto a caballo al subcomandante
que hoy es Galeano y no manda a nadie
ayer Delegado Zero que hablaba por muchos
como los que le acompañan es zurdo
y tiene la carita de trapo.
Los del EZETAELENE no saben hablar
solo responden tozudamente, neciamente, torpemente
dicen a una misma voz pisando duro la tierra
¡aquí es donde el pueblo manda y el gobierno obedece!
Hemos visto en un caballo a todos los maestros del plantón
marchan a paso redoblado por Oaxaca
andan por Chiapas
bailan una cancioncita debajo de un árbol en Tlayacapán
ahora en el DF
gritan desde el Zócalo y barren a policías y pistolas
¡Es por el pueblo que aquí nadie se raja!
Barren al Narco                                                                              ,
barren al Estado
y se levantan los hermanos normalistas
detenidos/desaparecidos
se saben preguntas sin respuestas
contestan todas
una prueba de historia que rueda como bola de dolor humano
ya tienen suficientes lágrimas de amor, dolor y rabia
exigen tierra, pan, justicia y libertad
dicen que son de México y alumbran por la herida.
Estas palabras son alimento precioso
como pozol y tejate recién hechos para los mayas, mixtecos y zapotecos
que esta madrugada lluviosa se mojan en sus carpas
y campamentos de los plantones.
Aquí vibra La historia de las gentes
las Estrellas de Comitán
escritos están en el Popol Vuh los que eligieron ser mexicanos
¡NOSOTROS elegimos ser mexicanos! dice una reina de sangre azul de Bonampak
la docente hermosa que nos llama a morir luchando
a aventarnos de pie al Cañón del Sumidero antes que caer de rodillas ante el poder.
Hemos visto en un caballo a Francisco Villa
al Marcos
al General Emiliano Zapata
hemos visto en un caballo a todos los maestros del plantón
a todo México que alumbra por la herida.

Miguel Antonio Guevara (Venezuela, 1986). Escribe poesía, ensayo y narrativa. Sociólogo. Ha publicado en poesía Pensando el poema (Ediciones Madriguera), Hay un ruido que se escurre por debajo de las puertas (SurEditores), Ese instante turbio (Fondo Editorial Unellez), y en ensayo Por la palabra (Fundación Editorial El Perro y La Rana). Además de participar en diversas antologías y compilaciones de ensayos sociopolíticos. Ha sido premiado en poesía y periodismo en Colombia, Suiza y Venezuela.