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jueves, 14 de marzo de 2013

Luis Raúl Calvo: poemas.




Luis Calvo






















La otra oscuridad

La otra oscuridad es este pacto labrado
con los sórdidos impostores.
¿Quién transformó los harapos calcinados
en la ensoñación de los dementes?
La rebelión de la piel es un atenuante
a la mentira.
Nosotros, los blancos atrincherados
en las bujías de plomo
descosemos las blusas amarillas
de la mujer amada y reciclamos su aroma
así como otros reciclan las miserias
más humanas.
Este es el estado de las cosas
la fragmentada disolución del alma
en la carne de los desenterrados.
Quizá por eso, este amor con gangrena
sacude a los amantes y nos traslada
a Notredam, allí donde el viejo jorobado
se recompone en los campanarios de plata
y vislumbra enajenado las cuentas pendientes
que en algún momento se ha de cobrar.



Cuatro razones para explicar un final

No hay cuatro razones que sirvan para
explicar un final.

Las cifras matemáticas sólo le atañen a los científicos
de cabeza rapada hasta los sesos, a los estadistas
preocupados por el destino de un país, a los maestros
amotinados por años en un claustro, intentando explicar
lo inexplicable.

No. El final que nos ocupa presupone otras cosas
la palidez de un rostro aprisionado en las paredes
sacerdotales, la maliciosa perspicacia del marasmo
en un comienzo que fue indefinido, el doloroso paso
a esa extraña aventura que es el amor.

Ella, de niña, escribió cuentos para que su madre
imaginara que las hadas del paraíso no habrían
 de pervertirse con el tiempo, pero esto fue en vano
como era previsible, la ingenuidad esconde oscuras
intenciones, mercados de liebres atosigadas por los
hoscos marinos del trópico, injurias premeditadas
por los tramposos duendes de la primera inocencia.

No hay cuatro razones que sirvan para explicar un final
pero esta delgada y maldita ausencia pesa más
mucho más, que este duro oficio de vivir.



La mirada

                                  A Joan Miró y su obra “Una mujer en la noche”


Esa pesada carga del deseo
purifica la razón del violinista.
Ella sabe que el virtual descubrimiento
pasa por sus ojos
allí donde los monstruos más sagrados
atormentan el caldo del cartero.
Imperfecta y deleznable
su piel amarga restituye
al visionario de Manhattan.
Por ella, el Mar Mediterráneo ahogó la voz
del depravado, una tarde de abril
en Buenos Aires.
Esa pesada carga del deseo
transpone fechas y ciudades
heredera del silencio, el primer grito
partió de su incestuosa pupila.
Siempre fue así y ella lo intuye
desde el calvario de Otelo y Desdémona.
Una mujer en la noche
piensa como pulverizar la mirada.




                    XIII

Esa dulce muchacha que reía
y le hablaba a los pájaros
(“La vida es bella…”)
callaba cuando ellos
dejaban de cantar.
Una mañana los vio morir
al costado de un árbol caído.
Nunca más se supo de ella
pero corría el rumor
en el barrio                                                                                               
que en un loquero de Barracas
ella inventaba pájaros
para seguir ejerciendo
su antigua manía.
También se comentaba
que les susurraba
una y otra vez:
“No hay nada más amargo
que el sabor de la derrota”.


                    XX
La casa donde reposan los recuerdos
no reconoce dueños ni pertenencias del pasado.

En su entraña se cobijaron
historias vividas y no vividas
allí nacieron cuentos de hadas
voces parciales de un drama
creado a imagen y semejanza
de un héroe de fantasía.

Alguien debería narrarnos hoy
otros espejismos, para saber
que conjeturaban el lobo
el villano, la bruja de alcoba
sobre esos mezquinos relatos.

La casa donde reposan los recuerdos
es una deuda pendiente, un sueño inconcluso.



Luis Raúl Calvo (Buenos Aires, 1955) Poeta, ensayista, docente, gestor cultural. Ha publicado: “Tiempo dolorosamente resignado”(1989); “La anunciación de la partera”( 1992); “Calles asiáticas”(1996); “Bajos fondos del alma” (2002); ”Belleza nómade”( 2007); “Nimic pentru aici, nimic pentru dincolo” (Antología Poética) en lengua rumana con traducción de Flavia Cosma ( Rumania, 2009); “Nada por aquí, nada por allá” (Antología Poética, 2009);   Profane Uncertainties(“Profana Incertidumbre”,antología poética, en lengua inglesa, con traducción de Flavia Cosma, EEUU, 2010); “Breve Anthologie” (Antología Poética,  en lengua francesa, con traducción de Ana Romano, París, Francia, 2012).
En 2011 grabó su primer álbum musical “¿Cuál es la verdad de lo vivido?” -Canciones Urbanas- interpretando  temas de su autoría, con el acompañamiento vocal de Noemí Magliocca  y del maestro Oscar Laiguera en piano y teclados.