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miércoles, 13 de octubre de 2021

T.S. Eliot: LOS HOMBRES HUECOS (traducción Roberto Mascaró)

 

T.S. Eliot




 













 

                                         


                                          Un poema para el Viejo

I

Somos los hombres huecos
Somos los hombres disecados
Apoyándonos los unos en los otros
Cabezas rellenas de paja ¡Ay!
Nuestras voces resecas, cuando
Susurramos juntos
Calmas y sin sentido son
Cual viento en hierba seca
O patas de rata sobre vidrio roto
En nuestro seco sótano

Forma informe, sombra incolora,
Fuerza paralizada, gesto sin movimiento;

Aquellos que han cruzado
Con los ojos abiertos hasta el otro Reino de la muerte
Recuérdennos –si lo hacen- no como perdidas
Almas violentas, sino tan sólo
Como los hombres huecos
Los hombres rellenos.


II

Ojos que no me atrevo a encontrar en sueños
En el reino del sueño de la muerte
Esos no aparecen:
Allí, los ojos son
Luz solar sobre columna rota
Allí hay un árbol meciéndose
Y voces hay
En el canto del viento
Más distantes, solemnes
Que una estrella menguante.

No me dejen adentrarme
En el reino del sueño de la muerte
Déjenme además llevar
Esos disfraces deliberados
Saco de ratón, piel de cuervo, maderas cruzadas
En un campo
Comportándonos como el viento se comporta
-sin acercarse-

No ese encuentro final
En el reino del crepúsculo.


III

Esta es la tierra muerta
Esta es tierra del cactus
Aquí las imágenes de piedra
Están alzadas, aquí reciben
La súplica de la mano de un muerto
Bajo el parpadeo de una estrella menguante.

Es como esto
En el otro reino de la muerte
Caminando solo
A la hora en que estamos
Temblando de ternura
Labios que besarían
Forman plegarias a piedra rota.


IV

Los ojos no están aquí
No hay ojos aquí
En este valle de estrellas agonizantes 
En este valle hueco
Esta rota mandíbula de nuestros reinos perdidos

En este último lugar de encuentro
Tanteamos juntos
Y eludimos hablar
Juntos en esta playa de río tumefacto

Sin visión, a no ser
Que los ojos reaparezcan
Como la estrella eterna
Rosa multifoliada
Del reino crepuscular de la muerte
Sólo esperanza
De hombres vacíos.


V

Aquí vamos en torno a la higuera
Higuera higuera
Aquí vamos en torno a la higuera
A las cinco de la mañana.

Entre la idea
Y la realidad
Entre el movimiento
Y el acto
Cae la sombra
                                         Porque Tuyo es el reino

Entre la concepción
Y la creación
Entre la emoción
Y la respuesta
Cae la sombra
                                           La vida es muy larga

Entre el deseo
Y el espasmo
Entre la potencia
Y la existencia
Entre la esencia
Y el descenso
Cae la sombra

                                          Porque Tuyo es el reino

Porque Tuyo es
La vida es
Porque Tuyo es el

Este es el modo en que el mundo acaba
Este es el modo en que el mundo acaba
Este es el modo en que el mundo acaba
No con un estallido sino con un sollozo.


Roberto Mascaró (Peñarol, Montevideo, Uruguay, 1948). Poeta y traductor. Ha publicado: estacionario (1983); Chatarra/ Campos (1984); Asombros de la Nieve (1984); Fält (Campos) (poemas en versión sueca de Hans Bergqvist, Fripress, Estocolmo, 1986); Mar, escobas (1987),  Cruz del Sur (1987); Gueto (1991); Campo Abierto-Öppet fält (1998); Campo de Fuego (2000); Montevideo cruel – tangos (2003), Un río de pájaros (Colombia, 2004); Asombros de la nieve, antología (Caracas, 2005), Viendo caer la lluvia de una ventana azul (Tegucigalpa, 2012), Nómade Apátrida (Catapulta, Bogotá, 2012). Ha publicado más de treinta volúmenes de traducciones, entre ellas obras de  Tomas Tranströmer, August Strindberg,  Öyvind Fahlström, Ulf Eriksson, Tomas Ekström, Jan Erik Vold, Edith Södergran, Henry Parland. Su poesía ha sido traducida al sueco.




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