lunes, 25 de mayo de 2026

Osvaldo Picardo: Poemas

 

Osvaldo Picardo

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                

DE “QUIS QUID UBI. POEMAS DE QUINTILIANO” ED. MARTIN, 1996 
(VERSIÓN CORREGIDA, 2026)

F.Q.
I: El pasado   
Para que alguien aún diga Fabio Quintiliano, 
para que esos sonidos por un instante emerjan 
y se hundan en largos siglos de páginas empolvadas,
hubo muertes más que nacimientos. Una Roma en llamas,
el recuerdo de los higos que Catón trajo de Cartago,
y el horror de Herculano y Pompeya.
Un Séneca con un alumno siniestro 
y un Pedro y un Pablo que profesaron en una secta y repetían:
una sola palabra tuya bastará para sanarme.

Todo esto está en mi nombre y en tu oído 
trepa lento como un caracol sobre un vidrio 
(detrás dicen haber visto una historia de salvación,
otra de progreso y ésta sin novedad).


ESCRITURA DE ROMA

Roma no es una ciudad sino una escritura heredada:
un acróstico de chicos, el revés de las palabras,
Cicerón y César entrelazados, la urbs de los caminos 
centrípetos (también la Argirópolis de Sarmiento, 
o del bárbaro Perón evocando y evocado, 
o un simple mapa turístico en manos de un chino).

Roma no es una ciudad cuando usted asoma 
su filmadora bajo otra bonita mañana.
¿Cómo negar el ser del tiempo, por sus calles? 
¿Cómo no leer aún sin anteojos cuando previsibles 
y provisorias surgen las columnas de Vesta? 
Y usted con el ojo en el agujerito de su mundo, 
me dice confidente y lleno de espaguetis:

-No sabe cuánto me entristece ver
tantas ruinas de lo que fue un imperio...

Pleitos y discusiones por causas ínfimas 
se escuchan en el Foro, mientras el verano pesa 
en los pies y andamos hechos agua y trapo. Los yuyos, 
con impertinencia exagerada, garabatean los mármoles
y aún entre las voces modernas (para el oído adecuado) 
resuena por lo bajo, el hexámetro de Quintiliano
menos palpable y más duradero que un imperio: 

¿quis, quid, ubi, quibus auxiliis, cur, quomodo y quando?

Es mejor callar a este periodístico cuestionario
(en unos días volveré a mis alumnos y los siglos 
dejarán oír una vez más, a Marcial y a Ovidio 
con sus chismes, celos, engaños, amores). 
Seguiré caminando, por estas calles escritas, 
y usted volverá a subir a su ómnibus refrigerado 
para olvidarse de todo, menos de sí mismo.
Algunas abejas sobrevolarán los desperdicios
entre la arqueología del Foro, alguna flor 
en los matorrales y este viento fresco 
que empieza a alzar la túnica de algún sátiro cursi.  

Lo que ya no existe, no está escrito. Y por eso
no sabe usted cuánto me alegra haberlo visto
subir al ómnibus y dejar su hoja en blanco.




ODIOS Y CONSPIRACIONES

...y en un bonito mediodía de verano, sin pensarlo 
se odia y conspira 
mientras el negro rapado, el germano blanco,
el griego culto, el oriental tatuado 
admiran la retórica de los baños públicos.

Sin pensarlo demasiado,
uno, un día, empieza a odiar y no para,
mientras César escandaliza y pronuncia su discurso 
y en otro lado, ante esclavas de la Galia, 
caen túnicas de hilo y fajas.

Se odia y conspira, digo,
una noche, mientras abraza el viejo Claudio 
a la juventud negra de una etíope
y se enlazan multitudes 
al son de bombos y plazas. 

Se odia también de repente 
mientras renegocian el impuesto a la sangre 
y la memoria
y, sin contradecir el sueño de Calígula, 
la cabeza de Roma
es degollada de una sóla vez, mil veces.

Se odia y conspira, sí,
con la roja letra de los libros de historia 
o con el canto patriótico de Malvinas
o con el punto final de lo que no terminó.

...quieto ya, 
con mis ojos has leído estos odios: 

Hemos odiado tanto.


de “UNA COMPLICIDAD QUE SOBREVIVE”, ed. Martin, 2001 (VERSIÖN CORREGIDA, 2026)

LAS ESTRATEGIAS DE LA AUSENCIA


Su vaso sobre el vidrio de la mesa
no es sino un anillo de agua 
con que el brillo de una transparencia fingida
se pierde en otra, llena de destellos veraces.
También un cigarrillo apagado.

Se han confabulado los indicios
con una estrategia secreta
y te fuerzan a creer que ahí mismo estuvo
un apenas antes que vos, ahora
inmerso de rumoreo en cascada 
y trivial.
La pura presencia física de lo que sigue siendo
cuando hemos huido.

 II

No estuvo ahí mismo con vos.
¿Sirve de algo duplicar con palabras
la frase inmaterial que el tiempo deshace,
la puerta cerrada detrás?

La imposición de las cosas 
inmediata a la desvastación de los hechos
sobreviene y te abandona más pobre
en la abundancia
con que la memoria miente.


III

Una foto afirma que sucedió
e indaga inmóvil en lo que era movimiento,
gesto cosido en los fondos, muesca 
de novedad inadvertida.
Una cara que no miente su alegría
y el nombre mudo que le inventaba
su apenas abierta húmeda boca.

“Aquí sucedió entonces”
en retícula de álbum familiar
mientras la frase cansada entrega 
a un entierro rudimentario 
de oscuridades futuras.

Vos mirás pasmosamente sin creerlo
tu cadáver último.



DE PASIONES DE LA LÍNEA. (POEMAS DE NICOLÁS DE CUSA), Ed. En Danza, 2008 (Corregido en 2026)


ERROR DE CÁLCULO

Este jardín quedó abandonado,
incompleto e incomprensible 
como una mentira que se olvida.

Ahí viste a la codiciosa hormiga,
con sus veredas cavadas llevando 
a la espalda el peso de un elefante.

El rosal, la camelia y el espectáculo 
de los misteriosos tomates, 
el pulgón y la paciencia de la araña.

No sentías la fiebre cercana,
el absceso que la vejez prometía.
Un granito de arena en la uretra, 

una arruga, la presión, el olvido
en medio de una charla y, por último,
un bisturí contra el cáncer. 

La distancia en sí misma 
entre lo que fue y es toda una vida
parece un error de cálculo:

el trazo recto de una voluntad 
con su centro en todas partes 
y su circunferencia en ninguna. 

¿No fueron tus esfuerzos inútiles
y lo único cierto no fue lo que no tuviste? 
De este cúmulo de dudas, exaltaciones 

y desánimos ante lo hecho, inmodificable, 
un alivio te queda al menos: una línea 
escrita con el corazón, 

una intimidad cumplida. 



De 21 GRAMOS, Ediciones En Danza, 2014

EL DIBUJO DE UN NIÑO QUEDARÁ SIN RESPUESTA

I.

Dibujar es otra manera de preguntar.

El fracaso ya está en la línea.
Despega de un punto de apoyo
en que la mano imagina el vuelo
pero también, la irremediable caída.

Toda nuestra alma -lo que de ella
nos queda- gira en torno de las manos.
Por alguna paradójica razón
no se aferran a las cosas. Dibujan
la naturaleza de las formas. Tocan
el borde mudo de las preguntas:

Ese lado vacío del pensamiento,
abismal, en que un niño espera
que se haga tu voluntad.


II.

El niño dibuja. Se pasa las horas
con el dibujo sobre gruesas cartulinas.
Aún lo buscado esconde el regalo
que encierran las manos.

¿Cómo tocaste -pregunto- 
la fiesta que llena los árboles
y salta de una rama a la mesa?

Hay un hilo invisible que no deja
al gorrión ir más lejos que tus ojos.

El trazo accidentado del lápiz lleva,
a veces con esperanza, a veces
con recelo, a una sola sospecha:

¿Ahora hay algo que antes no había?




INÉDITOS (2026)

Epigramas de Marco Fabio Quintiliano 

1. Tracción a sangre (Frag. XCII- Papyrus argentumpontinus)

La bestia se detiene y tuerce el gordo cogote. 
Su aburrimiento tiene algo de sabio, digo,
la sabiduría que imaginás muy griega.

Un sacudón de riendas y tira de una montaña
de cartón y papeles escritos,
tachados, corregidos. Aparición urbana. 

Pienso, miro alejarse la metáphora griega. 
Tanto realismo hecho no más con palabras,
toda nuestra pobreza...

10. El jardincito ( Códice Macris II- frag.221. Adj a Luso)

El pobre Leónidas pasó toda la vida 
luchando en su jardín contra cardales y abrojos.
Estaba atrás de su casa en la villa treintiuno.

La mata de menta ató con cordón de zapato.
Y aquel rosal, gracias al veneno de cobalto 
de la vieja fábrica, dio unas rosas azules.

Y los tacos de reina, un verano, treparon 
por un barril oxidado hasta taparlo entero.

Llenos los almácigos, ahora, de botellas, 
yuyo crecido y bolsas, del largo adiós avisan.

12. La puta vieja (152-VII 455)

Cuando Príapo se para y el alero da nido,
Marónide llora y vuelve a llenar la copa.
 
El tren se fue de sus carnes y la estación ha perdido
techo y pasajeros, sólo palomas y atorrantes la cruzan.

La conocieron en Comodoro y en Bahía
los ojos de los hombres que conocieron el cielo.

OSVALDO  PICARDO: Nació en la ciudad de Mar del Plata (Bs. As., Argentina, 1955), donde actualmente reside. Ha escrito ensayos y crítica literaria para publicaciones y periódicos del país y del exterior. Colaboró con el Suplemento Literario de Télam entre el 2010 y el 2012. 
Entre sus libros de poemas: Quis, quid, ubi. Poemas de Quintiliano (Ed Martin, 1997);  Una complicidad que sobrevive (Ed. Martin, 2001) ; Mar del Plata (Ed. Martin,2005);  Pasiones de la línea. (Poemas de Nicolás de Cusa, 2008), de Ed. En Danza, Buenos Aires; 21 gramos, de Ed. En Danza, Buenos Aires, 2014; y en editorial Paradiso, en 2023, Nadar en el tiempo: una invención apócrifa. Y en 2024, la editorial española Endymion, presenta la antología Y miramos cómo oscurece.

Entre sus libros de ensayos e investigación cabe destacar: Primer mapa de poesía argentina. Solicitudes y urgencia. El noroeste: La Carpa y Tarja (2000). Antología Poética de Joaquín O. Giannuzzi, Visor, Madrid; “Poesía de pensamiento. Una antología de poesía argentina”, Endymion, Madrid. Y Colgados del lenguaje. Poesía en las Ciencias, de Baltasara Editora, Rosario, 2018. Tradujo junto a F. Scelzo y E. Moore The love poems, de James Laughlin (2001). Publicó también los cuentos Perón en el jardín y otros relatos (Amazon, 2018).

miércoles, 20 de mayo de 2026

Raymond Carver: Poemas

 

Raymond Carver
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                         


Hechizo

Entre las cinco y las siete esta tarde
estuve recostado en el canal del sueño. Unido
 a este mundo nada más que por la esperanza,
dando vueltas en una corriente de oscuras imágenes.   
Fue en estas horas que las condiciones meteorológicas
sufrieron una metamorfosis, enloquecieron.  
Aquello que había sido vil y raído, pero comprensible,
se transformó  en algo hinchado y
irreconocible. Algo totalmente malvado. 

Mi abatido ánimo, no necesitaba nada de esto. 
Era  lo último que deseaba sobre la tierra. 
Por lo tanto, reuniendo todas mis energías
decidí empujar el mal tiempo
enviarlo costa abajo a un río muy lejano que conozco.
Un río capaz de controlar el mal tiempo.
¿Y si el río debe huir hacia terrenos
más altos ? Dale algunos días.
Ya hallará su camino.

Entonces todo volverá a ser como antes. Lo juro
esto no será más que un mal recuerdo, si llega a eso. 
 Sí, a estas horas la semana que viene ya no recordaré 
 lo que sentía mientras escribía esto.
Habré olvidado que una tarde dormí mal,
que tuve ciertas pesadillas, para despertar a las siete de la tarde
mirar el cielo tormentoso y, después de ese primer sobresalto—
recuperar el coraje. Pensar largamente y con intensidad
acerca de lo que quiero, lo que puedo dejar de lado
o enviar a otro sitio. ¡Y luego hacerlo!
Sí. Utilizando palabras y signos. 


Vigilia

Ellos esperaron todo el día la aparición del sol. Finalmente,
en las últimas horas de la tarde, como un príncipe bondadoso
éste se mostró por unos pocos minutos.
Resplandeció en las alturas iluminando la pradera que se extiende
al pie de las montañas detrás de la casa prestada que ocupaban.
Luego las nubes se cerraron nuevamente.  

Ellos estaban suficientemente felices. Pero, toda la tarde
las cortinas tuvieron gestos melancólicos,
flotando frente a las ventanas abiertas. Después de la cena 
salieron al balcón. Donde escucharon a las aguas estrellándose
en las rocosas márgenes del río y, aún más cercano,
el crujido de los árboles, el suspiro de las ramas.
 
El  pasto crecido prometía susurrar eternamente.
Ella estiró sus dedos y le acarició el cuello.
El tocó suavemente las mejillas pálidas de la mujer.
Luego de todos lados aparecieron murciélagos acosándolos.
Decidieron entrar en la casa. Cerraron las ventanas. Mantuvieron
su distancia. Observaron la lenta procesión de estrellas, 
advirtiendo, de vez en cuando, el vuelo de esas pequeñas criaturas
frente al rostro de la luna. 


La relampagueante velocidad del pasado

                      El cadáver alimenta la ansiedad en aquellos hombres  
                      que creen en el juicio final, y en aquellos que no. 
                                                                                 André Malraux


Enterró a su esposa, que murió en la 
desdicha. Y, él en la suya,
se refugió en la galería de la casa, desde donde observaba
la puesta del sol, el surgimiento de la luna.
Los día aparentemente pasaban, solo
para regresar nuevamente. Como en un sueño en el 
que uno piensa, esto ya lo soñé.

Nada, que habiendo llegado, permanecerá.
Con su cuchillo peló una manzana.
La blanca pulpa, el cuerpo de la manzana,
se oscureció,
y viró del marrón al negro, frente a sus ojos.
El rostro gastado de la muerte.
La relampagueante velocidad del pasado.                                                                                                                                                                                                                                                                                      (versiones Esteban Moore)

Raymond Carver (Clatskanie, Oregon, 1938 - Port Angeles, Washington, 1988)
Referencias q.v. posteos anteriores.














lunes, 18 de mayo de 2026

Gerardo Lewin: Poemas

 

Gerardo lewin

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                     




TABLADA
       
Caminamos entre las tumbas
y sonreímos. Nos precede
nuestra madre muerta.
Aquí están - leemos -
aquellos que en vida conocimos.

Apellidos familiares, impronunciables. 

Iban al club, nos debían dinero,
intentaron cortejar a una hermana,
bebían, amasaron fortunas.

El rito ordena regresar
por un camino diferente
así que será breve
nuestro encuentro.

Hacemos oídos sordos
a sus silentes súplicas:

no, nada cambió,
el dólar apenas si se mueve,
el mesías se tarda por
nuestras renovadas faltas

y el punto de encuentro
sigue siendo
Canning y Corrientes.

Qué pueden saber ellos,
después
de todo.



DECLARATORIA DE HEREDEROS

Por cuanto se establece
que Berco, Bernardo, Baruj, 
Mala, Malque, Malca, 
Marcos, Mordejai, Mordoqueo, 
Szmul, Shmil, Samuel, 
Dawid, Duved, David, 
Jana, Juana y Janele
son todos una única
y misma persona, 
nombres que la bruma confunde
y que el viento abandona. 

Da intervención al juez de menores 
en salvaguarda de aquellas, 
las hermanas pequeñas,
para evitar que la luz las ciegue 
o el frío las alcance, amén, amén. 

De cuanto eran
e hicieron o acopiaron
padre y madre, toma:
ésta es tu parte. 

Eres ya libre para vagar errante
por los cuatro rincones 
de la tierra hostil. 

No nos olvides.



TEMPORADA 3

                      Welches ist sein weltlicher Gott? 
                      - Das Geld
                                                      Karl Marx 

Supuse que lo mío sería
sólo una intervención fugaz,
un extra que la cámara olvidó registrar. 

Fue cuando apareció la firma del patriarca:
Shtisel había librado un cheque a mi favor
y en el banco todos lucían barbas y capotes. 

Temí que me negaran el dinero.

"¿Es ésta vuestra fe?"- grité.
Las miradas convergieron en mí. 
Un anciano consultó un grueso tomo.
Los fieles discutían: ¿corresponde o no? 

Quise huir. El debate excedía los límites 
de un papel secundario
y yo ya había visto crecer
sorpresivamente mis caudales,

de modo que las propuestas
comenzaron a llover:
una viuda en la flor de la edad, 
una inocente huérfana marroquí,
presidir instituciones de autoayuda parcial,
el tráfico del noble diamante espiritual
y la financiación de empresas
de inocultable sesgo mesiánico.

Luego, otra vez pobre,
malgastada en un tris mi fortuna.

Si tuviera que elegir 
un último recuerdo,
sería aquella condittoria,
el budín europeo y diaspórico,
el aroma de la fruta edénica:
limón, amapolas y azúcar

impalpable, el gozo
que el sábado despierta
en el atribulado corazón. 

Oh, Jerusalén.


GERARDO LEWIN nació el 20 de diciembre de 1955 en Argentina, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, donde reside. Cursó estudios en la Escuela Nacional de Arte Dramático, en la Universidad Ben Gurión, en la Universidad de Tel Aviv y en la Universidad Nacional del Arte. Como actor, participó en diversas puestas teatrales, programas de televisión, filmes y locuciones publicitarias. Ha ejercido la docencia teatral en instituciones privadas y públicas. Publicó Amores muertos (El Jabalí, Buenos Aires, 2003) y Nombre impropio/Tránsito (Ed. Deacá, Villa Mercedes, San Luis, 2015. Poemas suyos fueron traducidos a los idiomas portugués, ruso, inglés y hebreo. En 2014 obtuvo el segundo premio en el certamen de poesía “Horacio Armani”, de la Fundación Victoria Ocampo. Es traductor literario del hebreo al español. En su sitio de_canta_sión pueden apreciarse traducciones de poetas como Juda Halevi, Salomón Ibn Gabirol, Zelda, Iehuda Amijai, J. N. Bialik, Avot Yeshurun, Nathan Alterman y muchos otros. Entre 2002 y 2007 fue uno de los coordinadores del ciclo de poesía “El Orate y La Musa”.


martes, 12 de mayo de 2026

Philippe Jaccottet : 5 poemas

 

 Philippe Jaccottet 

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                        


[Tiempo atrás …]

Tiempo atrás
yo, el temeroso, el ignorante, habiendo apenas vivido
cubriéndome de imágenes los ojos,
pretendí guiar moribundos y muertos.

Yo, poeta al resguardo,
inmune, habiendo apenas sufrido,
osé trazar caminos en el abismo.

Ahora, lámpara apagada,
mano más errante, temblorosa,
lentamente recomienzo en el aire.


[Casi al final de la noche…]

Casi al final de la noche 
al elevarse ese soplo
una vela al principio
desfalleció

Antes de los primeros pájaros
¿quién puede aún velar?
Lo sabe el viento, que atraviesa ríos

Esa llama, o lágrima invertida:
un óbolo para el barquero


Luna de invierno

Para entrar en la oscuridad
tomá ese espejo donde se extingue
un glacial incendio:

Llegá al centro de la noche
y no verás reflejado
más que un bautismo de corderos                                                                                                                                                Pájaros 

Llamas sin cesar cambiando de región
que apenas percibimos cuando pasan

Gritos en movimiento sobre el espacio

Pocos tienen tan clara la visión
para cantar incluso en la noche                                                                                                           [Toda flor no es sino noche...] 

Toda flor no es sino noche
que finge acercarse

Pero allí donde su perfume se eleva
yo no puedo esperar entrar
es por eso que tanto me perturba
y tanto tiempo me hace velar
frente a esa puerta cerrada

Todo color, toda vida
nace donde la mirada se detiene

Este mundo es sólo la cresta
de un invisible incendio



Extraído de: Philippe Jaccottet, Poésie 1946-1967, Gallimard, 2009. Versiones de Adrián Bollini.


Philippe Jaccottet (nacido el 30 de junio de 1925 en Moudon y fallecido en la comuna francesa de Grignan el 24 de febrero de 2021) fue un poeta, crítico y traductor suizo fancófono del cantón de Vaud. Entre sus obras poéticas se cuentan El ignorante (1958), Aires (1967), Lecciones (1969) y A la luz del invierno (1977). Tradujo, entre otros, a Hölderlin, Leopardi, Ungaretti, Musil, Rilke, Goethe, Thomas Mann, Cassola, Ingeborg Bachmann, Mandelstam, Góngora y Homero. Su obra poética fue incluida en la selecta Biblioteca de la Pléiade de Gallimard.

Adrián Bollini. Nació en 1988 en Bragado, Provincia de Buenos Aires. Poeta y traductor. Publicó por Alción Editora (Córdoba) los libros de poesía Escritos de Dédalo, Sísifo y Pandora (2009), Ascética de Heuzek (2015) y Poesía genealógica 2006-2021 (2022). Tradujo a Paul Valéry, Ezra Pound, Roger Gilbert-Lecomte, Dino Campana, Charles Cros, Germain Nouveau, Tristan Corbière y Robert Frost, entre otros. Administra junto a los hermanos Guillermo y Andrés Romero von Zeschau el sitio web Navis fracta – Literatura y Arte.

sábado, 2 de mayo de 2026

César Cantoni: Poemas de EL ÚLTIMO HOMBRE

 

César Cantoni

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                         

MITOLOGÍA DE LA RIBERA

                     Para Ángela Gentile, ribereña
                     y amante de las islas y la mitología.


Cuando el río crece, el agua se desmadra:
inunda las casas, los sueños, el futuro...
Apremiados, los pobladores de las islas
desarrollan aletas en su cuerpo,
múltiples formas prodigiosas
que les permiten mantenerse a flote.
Parece inverosímil, pero es lo que sucede.
Yo mismo, que no soy fantasioso,
llegué a ver a mujeres con cola de sirena.
Luego, cuando el río se retira
–ya consumada la catástrofe–,
los isleños recobran su traza natural,
su manera ordinaria de hacer pie en el mundo.
Algunos, entremedio, truecan
por alas las aletas y devienen ángeles:
son los muertos que deja la creciente.




MOMENTO EN LA PLAZA

                          Todo lo que puede ser imaginado es real.
                          Pablo Picasso

                          Cuanto más poético,
                          tanto más verdadero.
                          Novalis


Miré una piedra. Miré una piedra inculta
que había junto a la fuente,  
y no vi que la misma se moviera, 
no vi que echara a volar como las palomas.

Luego de un tiempo de mirarla,
la piedra permanecía inmóvil ante mis ojos,
y lo más categórico de todo
era su nula destreza para el vuelo.

¡Qué triste rol el de las cosas ociosas!, cavilé.
Más tarde, mientras dormía, soñé que la piedra 
se convertía en paloma y volaba.
Volaba desde la fuente hasta la palma de mi mano.
Todavía, aunque no me crean, siento la tibia caricia de sus alas.




NECRÓPOLIS

                             Tributo a Horacio Castillo
                             y su poema Culto.


Vienen con flores que compraron en la calle
(algunos aprietan el ramo contra el pecho),
reconocen un nombre grabado en una placa
y se detienen junto a la sepultura. 

“¡Parece mentira!”, dicen, moviendo la cabeza.
Con cuidado, toman el búcaro enmohecido,
cambian el agua en el pico de costumbre
y ordenan, una a una, las flores que trajeron.
 
Luego se inclinan de cara hacia la tierra,
arrancan la hierba que creció en los bordes,
quitan las telarañas pegadas a la cruz 
y dejan un beso sobre la frente del crucificado.

Antes de despedirse, permanecen de pie unos instantes,
contemplando en silencio la inexpugnable piedra.
Finalmente, se alejan por el camino que vinieron,
ávidos de sol, hasta el próximo aniversario.




POÉTICA DEL VIENTO


De pronto, el viento enardece
y todo lo turba alrededor:
menoscaba glorietas y jardines,
derriba árboles centenarios,
hace volar las chapas de los techos,
amontona detritos en las calles, 
corta los cables telefónicos,
interrumpe el servicio eléctrico de la ciudad...

Pero el viento es también un elemento poético,
la metáfora preferida de los poetas:
trae y lleva noticias puntualmente,
se hace eco de las campanas,
dialoga, a menudo, con las frondas,
les cuenta cuentos a los niños,
me susurra tu nombre,
dice “adiós” a los que se alejan...

Casi no hay poema sin viento.



CÉSAR CANTONI nació en La Plata el 23 de febrero de 1951. Publicó doce libros de poesía: Confluencias (1978), Los días habitados (1982),  Linaje humano (1984), La experiencia concreta (1990), Continuidad de la noche (1993), Cuaderno de fin de siglo (1996), Triunfo de lo real (2001), La salud de los condenados (2004), Diario de paso (2008), El fin ya tuvo lugar (2012), Un arte invisible (2016) y El último hombre (2025). En 2023, Proyecto Hybris Ediciones dio a conocer Música continua, una antología personal que reúne poemas éditos e inéditos. Su obra publicada incluye, además, el libro de aforismos Pensar no cuesta nada (2020) y dos cuadernillos: Intemperie y otros poemas (2006) y Latencia: poesía y dictadura (crónica literaria, 2013). Figura en más de treinta antologías poéticas, entre ellas: Antología Poética Hispanoamericana, Fondo Editorial Bonaerense (1978), Antología de la Nueva Poesía Argentina (1980), Poesía entre Dos Épocas (1985), Años de Ceniza y Escombros. Nueva Poesía de los Años 80 (1988), 70 Poetas Argentinos. 1970-1994 (1994), Poetas Argentinos Contemporáneos, Tomo VI, Ediciones Eleusis (1997), Entre la Utopía y el Compromiso. 16 Poetas Argentinos (1997), Poesía hacia el Nuevo Milenio. Antología de Poetas Argentinos (1999), Poesía de pensamiento. Una antología de poesía argentina (2015), Poesía Argentina Contemporánea, volumen XXII. Fundación Argentina para la Poesía (2016), Islas al Sur. Poetas actuales de Canarias y Argentina (2018), Poesía de pensamiento. Antología de poetas argentinos (2019) y Confines. Antología en tiempo de riesgo (2020). Integró los grupos literarios Latencia (1977-1979) y Tuerto Rey (2006-2007), y fue redactor de la revista El Espiniyo (2005-2006). Algunos de sus poemas fueron traducidos al inglés, francés, italiano, portugués, catalán, griego, ruso y albanés. Colabora con diarios, revistas y páginas virtuales de Argentina y del exterior. Administra el blog de poesía platense Los poetas no van al cielo. Reside en su ciudad natal.






Jaime Correas: Presentación, Roberto Juarroz: la palabra necesaria

 


lunes, 27 de abril de 2026

Paula Simonetti: Dos Orillas

 

Paula Simonetti
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                             




EN BUENOS AIRES

de a poco recupero la costumbre

de poner una palabra detrás de otra

arriba de un papel arriba de una mesa

bajo la que duerme el perro aún

coordenadas de vida pequeña

más pequeña que el departamento

de la mujer sola que lo habita

y digo mujer y digo sola

por decir

en una ciudad de tantos rostros

o números ajenos

completamente incomprensibles

o veloces

nadie cuenta días para la revolución

parece invierno

cualquiera que se fue de su país

sabe que no es suyo y sabe

que el recuerdo es un patio soleado

al que no es posible regresar ileso,

por los nombres de las calles

el vértigo que dan las autopistas

deduzco qué día no habrá clases

las fechas patrias son enormes avenidas

que cruzo medio ahogada porque

hay que fumar menos te das cuenta

de a poco recupero el aire

dejo entrar al sol y observo al perro

nítido, distante, indiferente

Y limpio, ordeno lo pequeño

 
pongo una palabra detrás de otra.



EN MONTEVIDEO

nosotros tenemos un río del que decimos

es un mar

es bueno saber que tenemos el mar

porque el mar es una sensación

y aquello que sucede frente al mar

obtiene de él su transparencia

porque el mar es el mejor testigo

testigo del tiempo

de nuestro tiempo

porque el mar es como una madre

que no nos espera pero nos recibe

una madre en la que podemos entrar

una y otra vez

aunque no podamos

permanecer en ella

 
porque el mar es un lugar ambiguo


tan ambiguo

como una madre

PAULA SIMONETTI (Uruguay, 1989) Poeta y correctora de estilo. Licenciada en Letras, especialista en gestión cultural, maestrando en Sociología de la Cultura y en Escritura Creativa. Sus trabajos han integrado una serie de publicaciones y antologías, entre otras: “América Invertida: An Anthology of Younger Uruguayan Poets” (Estados Unidos), se han publicado en diversas revistas literarias a nivel internacional: Spoke (Estados Unidos), From the Fishouse (Estados Unidos), Modern Poetry in Translation (Inglaterra), Circulo de poesía (México), Luna Nueva (Colombia), Tierra Adentro (Secretaría de Cultura del Gobierno de México). Invitada a lecturas en múltiples congresos y eventos a nivel nacional e internacional. Obtuvo en el 2012 el Primer Premio de Poesía Joven Pablo Neruda, en el 2013 una mención en el concurso nacional organizado por la Intendencia de Montevideo, “Juan Carlos Onetti” por su libro En la boca de los tristes, en el 2015 obtuvo la beca FEFCA que otorga el Ministerio de Educación y Cultura en la categoría Letras. 


 


CLARA CATTAROSSI: Poemas

 

Clara Cattarossi

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                          



INDIVIDUACIÓN 


El inconsciente late en los ojos,
advirtiendo su inminente explosión 
que permitirá romper la cristalización
del Mundo. 

El yo se pierde, lentamente, en la masa que marcha
hacia lo que parece ser un horizonte de esperanza.

Pero llegan ahí, y van cayendo
de a uno
del borde de la tierra
a un caldo infernal
que con su vapor purgará
los llantos ahogados de una voz
que grita: “No puedo más”. 

Finalmente se resquebrajó la máscara,
y sus pedazos armaron un croquis
del arquetipo platónico: 
las almas deambulan 
entre los cráteres de un suelo divino
que demuestran que, al final,
nunca supimos nada. 

 
SER POETA EN TIEMPOS DE PENURIA

En la penuria de la Noche del Mundo, los poetas 
les preparan la cama a los dioses huidos. 
En cada canto, a la luz del día, 
buscan los rastros de Hércules, Dionisio y Cristo
invocando al éter en el fondo del abismo.

Así, como dijo Novalis,
a través de la poesía, 
los sacerdotes de Dionisio accederán
a los misterios de la Naturaleza
y conocerán el Alba de la penuria.

Mientras el mundo siga girando,
y la vida siga siendo,
los mortales cruzaremos, como una flecha,
a través de ese uróboro incesante
en la búsqueda del rastro de los dioses huidos. 


 PECES FUGACES 

Peces fugaces saltan sobre su techo
bajo la luz áurea del Manso.

Se asoman a la suerte de un espectador, 
los cazará con su mirada y,
en secreto, pedirá un deseo.

Por un breve segundo, lo mirará a los ojos
y pensará: “Los fugaces son ellos”. 


CLARA CATTAROSSI (Buenos Aires, 1999), está por recibirse de la carrera de Humanidades y Cs. Sociales por la Universidad de Palermo y es redactora para una revista de marketing. Escribe desde los 15 años gracias a la vehemente influencia de su abuela, profesora de lengua y literatura. Su obra poética ha sido publicada en varias revistas literarias, y también traduce. También difunde su trabajo periodístico en diversos medios digitales en los que trata temas como cultura, moda, música, derecho, etc. Sus redes sociales son @clachi_ y @claraoscurecida en Instagram y Twitter respectivamente.