martes, 19 de julio de 2016

Independencia e integración nacional (1816-2016)

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Independencia e integración nacional

(1816-2016)

Dos siglos de búsquedas

Una invitación a repensarnos como nación, para seguir adelante con dignidad y esperanza


martes, 12 de julio de 2016

César Fernández Moreno: Plano de la calle Florida



César Fernández Moreno



























la calle Florida no va de norte a sur va de sur a norte
para este país tan caído en el sur es importante ir hacia el norte
                   hacia el polo magnético
acaso hacia  el remoto nordeste de donde trajeron a este país
acaso hacia el nordeste donde ya estaba fuerte nuestra América
en cuanto a la calle Florida dice no te metás
y al  llegar a su punta más septentrional  su brújula de diez cuadras se divide
oscilando como un surtidor como un delta sobre el borde curvo
                   de la plaza San Martín

pues bien la calle Florida nace de la calle Perú
pura por cruza de la calle Perú y el ingenio de algún viejo intendente
ya que al atravesar Rivadavia
Perú cambia de ser como todas las calles porteñas
en virtud de una ley misteriosa
el mismo cemento ennegrecido por el mismo hollín tiene distinto nombre
el hecho es que Florida no empieza en la tonante avenida de Mayo
sí donde Rivadavia es todavía una callejuela y no esa escalera a la luna
pero a mí no me engañan esa cuadrita entre la avenida y Rivadavia
                    también es Florida
la vida intrauterina de Florida
nace naturalmente por la parte de abajo por los pies del doctor Scholl
su infancia transcurre luego entre Rivadavia y la diagonal Norte
una cuadra confusa no se sabe si termina derecha en Bartolomé Mitre
                    o diagonal en la diagonal
ahí comienza la adolescencia de la calle Florida
ahí adquieren verdadera potencia las gargantas que venden la última
                     pero la última ley de alquileres
y verdadera densidad los caminantes que avanzan con sus pies sobre la calzada
                    y sus hombros sobre los del vecino
un gordo lee sentado en el borde de la fuente seca de Sáenz Peña
afloran de los subterráneos los compradores de cualquier cosa
los altoparlantes exigen toda clase de reivindicaciones
la repatriación del polvo de los huesos del brigadier general
si no se vuelan con el viento
al llegar a Corrientes se descubre la principal cualidad de Florida
dejar que la corten tangencialmente las virtudes y vicios de las demás calles
ella puede ser un mero vehículo hacia la pizza de Corrientes
pero se limita a cruzar neutral su curso grasiento y luminoso
sugiriendo pueden cambiarme si quieren por esta calle
                   que hoy se dice avenida
ahí está San Martín a mi derecha escupiéndose los dedos para  contar billetes
a mi izquierda Maipú secándose las palmas para toquetear mujeres
pero yo soy Florida consisto en seguir adelante vengan a ver
                   mis otras posibilidades

siga adelante arrastre sus zapatos junto al  lustrabotas que hace sonar
                    entre sus dedos una pila de monedas
diga que no al vendedor de ballenitas
reciba volantes verdes  con una mano
escuche al enfático que lo detiene en la calzada
y le habla dándose palmadas en los muslos
Florida se va poniendo intelectual artística
aparecen ánforas libros y cuadros en las vidrieras
a mano izquierda el Richmond lo invita a seguir
                    escribiendo este poema
a beber en el mismo sillón cualquiera donde Alfonsina se reía a carcajadas
diez pasos más y la calle Lavalle se le ofrece en tecnicolor 
bellezas para desear lágrimas para derramar bandidos para acribillar
si su vida es continuada vaya al cine por secciones y viceversa
o mejor imite al de actualidades
martes y viernes cambio de programa
el espectáculo empieza cuando usted acaba
prosiga por Florida Florida Florida
la multitud empieza a moverse acompasada y silenciosa
                     como  los extras en la filmación del baile final
vaya a exhibirse en las exposiciones
atraviese rápido Viamonte si no quiere casarse
                      repetidamente con una chica de filosofía y letras
y recuerde   con Drummond de Andrade
que  en la esquina de Córdoba y Florida
sólo aquel viejo colgado y sentado
de guantes y sobretodo ve pasar (es ciego) el tiempo que no observamos
el tiempo irreversible el tiempo estático
espacio vacío entre ramas

desde este ciego al norte se empina la burguesía
parece que el arte prefiere ahora decorar casas o cinturas
Florida es el trampolín desde donde saltan a Santa Fe las mujercitas bien
o por lo menos bien vestidas
imágenes de mujeres en la magnánima Florida
lanza contra los ojos de los hombres sin otro requisito que dejarse llevar
la mujer que nos cambia la vida
la mujer que nos hace vacilar un instante cuando pasamos a su lado
qué es lo más magnético la piel o la tela
el corpiño o el seno
tal vez precisamente ese contrapunto de naturaleza y cultura
la carterita dando quehacer a la mano
las rodillas tensando el prometedor diámetro de la pollera
el taco inverosímil empleando a fondo el tendón de Aquiles
y sobre todo el caminar
acercar o alejar del contemplador esa gravitación de formas
aquí es donde Florida misma se hace parte de la mujer en movimiento
deslizante camino donde las móviles mujeres avanzan
                   sin alejarse nunca de las miradas  que las van creando

a su vez el crepúsculo va buscando la manera de imponerse a la calle Florida
no le es fácil sin árboles
el hecho es que uno empieza s sentirse cansado de caminar de vivir
y se sale por fin de la calle Florida se desemboca en la plaza San Martín
con la misma naturalidad con que la vida debería desembocar en el paraíso

(1962)


César Fernández Moreno (Buenos Aires, 1919- París, 1985) Poeta, ensayista y traductor.
 

miércoles, 6 de julio de 2016

Gabriel Jiménes Emán: WILLIAM SHAKESPEARE / OCHO SONETOS







Gabriel Jiménez Emán







La vida amorosa de William Shakespeare es un enigma. Todo en ella resulta poco claro. Aparentemente, se prendó de una muchacha en su juventud y no fue correspondido por ésta; entonces se refugió en el afecto de una mujer ocho años mayor que él, Anne Hathaway, con quien se casó a los dieciocho años, más por despecho y compromiso (“para reparar un desliz juvenil”, según documentos de la época) que por verdadero amor. Con ésta tuvo tres hijos, Sussana y los mellizos  Judith y Hammet; éste último murió cuando apenas contaba once años de edad.
El tema amoroso tiene en Shakespeare, sin embargo, uno de sus motivos centrales tanto en  tragedias y comedias como Antonio y Cleopatra y Romeo  y Julieta  o Trabajos de amor perdidos como en sus Sonetos de amor, que comienza a escribir desde 1593 hasta 1599, llegando a la cifra de 154 sonetos, finalmente editados en 1609 por Thomas Thorpe. Antes, en 1592 publica los poemas Venus y Adonis y La violación de Lucrecia, dedicados ambos a Henry Wriothesly, conde de Southampton y barón de Tichfield. En la dedicatoria de este último poema dice: “Lo que he hecho os pertenece, y lo que haga también os pertenecerá, como porción de todo cuanto os he dedicado.”
En la dedicatoria de Venus y Adonis (1592) anota, al dedicar el poema al Conde de Southampton (su tema, sin embargo, según explica James Joyce, puede ser la seducción ejercida por Anne Hathaway sobre él): “Considero mi actitud valiosa si vuestro honor queda satisfecho, y esto me compromete a obtener el mayor beneficio posible de mis horas de ocio, hasta lograr homenajear a Vuestra señoría con un trabajo de mayor valía. Pero si el primogénito de mi invención resulta deforme, lamentaré el haber elegido tan notable padrino; y nunca volveré a cultivar tan árido terreno por temor a recoger una mala cosecha. A vuestro honorable juicio lo encomiendo y a vuestra gracia para deleite de su corazón, el cual espero responda siempre a vuestros deseos más íntimos y a las esperanzas  más llenas de expectación del mundo.”
Casi con toda seguridad, William se enamoró del barón Henry Wriothesly y –haya consumado con él o no una relación carnal o erótica—veía en él algo más que a un noble virtuoso o un amigo fiel, lo cual es algo totalmente posible. También se ha hablado de una famosa “Dama oscura” objeto de destinatario de estos Sonetos; pero el mismo Shakespeare se prestó a oscurecer el destinatario real invirtiendo las siglas (W.H) y sumiendo el asunto de nuevo en el misterio. Sea como fuere (si lo pensamos bien, puede ser las tres cosas), los poemas han permanecido como unos de los más hermosos de la literatura inglesa. Yo he intentado un tímido ejercicio personal de traducción al castellano conociendo del riesgo que esto implica, más por realizar un divertimento personal con el lenguaje, que por creer que mis humildes versiones puedan dar una idea de la música interna que poseen en el idioma inglés.




I

De las hadas deseamos aumentar la belleza
Para que la belleza de la rosa nunca pueda morir
Y si entonces el fruto más maduro debe por el tiempo perecer,
Su tierna espiga logre conservar.

Pero tú, unido siempre a tus propios ojos radiantes
Alimentas la llama de tu luz con la combustión de tu propia substancia,
Llevando la carencia allí donde está la abundancia
Enemigo de ti mismo, demasiado cruel con tu propia dulzura.

Tú que eres ahora el fresco ornamento del mundo
Y único anunciador de la brillante primavera
Dentro de ti mismo repudias el capullo de tu contento
Y, avaro inmaduro, despilfarras todo en tu mezquindad.

Ten piedad del mundo, o si no, glotón como eres,
Para comer lo que al mundo debes,  te unirás a la tumba.


II

Cuando cuarenta inviernos asedien tu frente,
Y caven profundas zanjas en la extensión de tu belleza
Tu ración orgullosa de juventud, tan admirada ahora,
Será un vestido hecho girones, tenido en poca monta:

Entonces le será preguntada qué se hizo toda su belleza,
En donde está el tesoro de sus lúbricos días,
Y nos dirá que ahí, dentro de sus mismos ojos hundidos
Está la vergüenza que todo lo devora, y la alabanza inútil.

Todo esto fue para ser nuevo otra vez,
Y encuentro que, cuando estés viejo,
Tu sangre estará aún caliente, aunque la sientas ya helada.


III

Mírate en ese espejo, y dile al rostro que contemplas
Que ahora es tiempo de que esa cara forme otra,
Que si ahora no renueva tu fresca compostura
Defraudarás al mundo, dejarás a una madre sin bendecir.

¿Dónde está ella que siendo tan hermosa y en cuyo seno virgen
Desdeña el cultivo de vida marital?
¿O es él un insensato que quiere ser la tumba
De su propio amor, para detener la posteridad?

Pero si vives para no ser recordado,
Muere soltero, y que tu imagen muera contigo.


IV

Derrochador de encantos, ¿porqué malgastas
En ti solo la belleza que te han dejado como herencia?
El legado de la naturaleza no es dar, si no prestar
Y sincera como es, presta siempre a aquellas que son libres.

Entonces, hermoso avaro, ¿por qué abusas
Del generoso regalo que se te ha dado para dar?
Usurero sin ganancias ¿porqué empleas
Tan gran suma de sumas, para no poder vivir?

Para tener comercio contigo mismo
A ti  y a tu propio ser seduces.
Y ahora, cuando la naturaleza te llama para que te marches,
¿Qué aceptable ajuste de cuentas puedes rendirle?

Tu no usada hermosura debe ser sepultada contigo,
Y ella, ya gastada, vive para ser tu ejecutora.


V

Esas horas, que con gentil trabajo forjaron
Ese hermoso semblante donde iban a habitar las miradas
Hicieron el papel de tiranas
Privando de hermosura aquel sublime encanto.

Así el incansable tiempo lleva al verano
Hacia un horrible invierno y allí lo confunde,
La savia se congela con el frío y las hojas lustrosas se pierden por completo,
La belleza se recubre de nieve y hay desnudez por todas partes.

Entonces no queda ninguna destilación del estío,
Un líquido cautivo en muros de cristal,
El efecto de la belleza neutralizado con belleza,
Que no dejaría recuerdo alguno de aquello que se ha ido.

Pero las flores destilaron, aunque halladas por el invierno,
Apenas perdieron su apariencia: su dulce esencia vive aún.


VI

Entonces no permitas que la áspera mano del invierno
Mutile en ti al verano, antes de ser destilado
Perfuma algún pomo, atesora algún sitio
Con el tesoro de la belleza, antes de destruirse a sí mismo.

Nos es práctica de usura prohibida
La que paga por voluntad un préstamo que nos hace felices;
Eso es para ti alimentar a otro como tú,
O diez veces más feliz, si procrearas diez por uno:

Diez veces tú mismo serías más feliz de lo que eres,
Si diez de esas diez veces fueses reproducido:
Luego ¿qué podría hacer la muerte si al partir tú
Te habrás sobrevivido en tu posteridad?

No te empecines contigo mismo, eres demasiado hermoso
Para ser conquista de la muerte y hacer de los gusanos tu heredad.


VII

¡Mira! En el oriente cuando la luz graciosa
Levanta su encendida cabellera, cada ojo
Rinde homenaje al espectáculo de su aparición,
Sirviendo de miradas su santa majestad;

Y ya escalada la abrupta cúspide hacia el cielo
Como un joven fuerte en la mitad de su vida,
Aún dorado en su belleza por los ojos mortales,
Esos que aún le acompañan en su dorada peregrinación;

Mas al llegar a la alta pendiente y estando el carro fatigado
Como una edad enfermiza, él abandona el día,
Los ojos, antes fieles ahora están convertidos
En lenta carrera, y miran en otra dirección.

Así tú, que vas por ti mismo hacia tu mediodía,
Morirás sin ver visto, a menos que decidas procrear un hijo.


VIII

Música para ms oídos ¿porque oyes tú la música tan tristemente?
La dulzura no tiene guerra con la dulzura. La alegría se deleita en la alegría
¿Por qué amas aquello que no recibes felizmente
O recibes con placer aquello que te enoja?

Si la concordia cierta de sonidos bien entonados
Casados por armonías ofenden tus oídos,
Estos no hacen sino reprenderte dulcemente, a ti, que confundes
La sencillez con las partes que debiste llevar.

Advierte cómo las cuerdas, y el dulce maridaje con otras
Percuten una a una en un orden recíproco,
Semejantes al Señor, al niño y a la madre feliz,
Y todos cantan en nota placentera:

Su canto sin palabras, que aún siendo muchos cantos parecen uno solo,
Entona esto para ti: “Tú solo de nada probarás”.


[Traducción y nota de Gabriel Jiménez Emán]


Gabriel Jiménez Emán (Caracas, Venezuela, 1950)Narrador, poeta, ensayista y traductor.

Alberto Pipino: Poemas



Alberto Pipino




















INSACIABLE

A veces la lluvia no quiere
mojarme y las palabras
cambian de vereda cuando
me ven ir hacia ellas.

No, no hay trasfondo ni en mi
lengua o en mi corazón; deja
que indague en el fondo del
cubilete por si queda otro trago.

Bajo la bóveda de agua la
desolación de tus senos, dos
medusas libres, también niegan
mi existencia, mi avatar.

Entonces tu cuerpo aún no
escrito y mi deseo curioso se
acercan uno al otro, y quizá ahí
resida el asombro rebelde.

Ausente vuelca en la ilusión 
una cucharita de café y con el
índice esboza en la caída de la
tarde un lenguaje inquieto.


TEMBLOR EN MI LUZ

La luna cuadrada brilla sin
piedad, es una tela de tarántula
albina sobre mi sueño ingenuo,
con el siseo de sus patas al hilar
me guía por un túnel brutal,
abierto noche y día, donde parejas
y desparejos rascamos la angustia
del no me acuerdo, convocando
a que vuelva la memoria indócil,
pero la evocación falla, une la
sombra de una muchacha apoyada
en el marco de una puerta accesible,
al anhelo de mi existencia y la de
los otros, estén vivos o ya no, y una
hilera de indicios viene por mí.


VACÍO DE LA MEMORIA

El olvido ya no es el enemigo,
una traición al dolor, al futuro,
al amor, apenas es una imagen
sepia entre cartas desgastadas,
postales, gestos inacabados,
deterioro mental y físico.

Enroscado en su ámbito
deshizo su vida privada,
abrazó una conjura,
una negación tan abierta y
erótica como cualquier oración.

El extravío es un discurso
discreto que se esfuma
con el viento y la exposición,
es el milagro de no creer,
algo tan natural y terrenal.

Silban los jugos de su pasión,
no descansa en paz esa espiral
que baja y sube del recuerdo
a la omisión y viceversa
y es de tal naturaleza su placer
—delicia del oficio—,
que sólo la fábula lo conserva.

Extraño abandono, ofidio mitad
titubeo, mitad dulzura y nada
de valor, que entreteje el futuro
hasta interpelar la ternura.


JAUJA

Entre polvo de sueños y
viento una mujer sin nombre,
exacta a sí misma, recrea en la
geografía de mi viaje una vía.

Ella sabe desenredar su voz
en el fuego,  aquí donde zurzo
palabras malheridas para
que vuelvan a decir.


SIGNOS DESIGUALES

Invadido de pausas y de niebla
dejo que mi piel muestre el paso
a paso del tiempo, el cambio de
lugar, la tibieza en la madrugada,
entonces dejo que la voz se haga
polvo y la sangre huya de mí.

Busco a los que estaban pero ya
no están, o están en la ilusión que
se desvanece como el futuro.

Aquí también la tierra tiembla,
se abre para que la memoria no
muera, pero también se cierra
para no dejar salir los recuerdos.

Leo palabras que alguna vez puse
en hilera, una detrás de otra, o
debajo y delante, al costado.

No sólo cambiaron los tiempos, la
fila se hizo ronda, círculo indulgente,
agujero ambiguo, iceberg.



LEJOS DE MÍ
 
Al abrir el libro Yemas de malvón,
una ciudad aparece en relieve
entre sus páginas, paisajes de cartón,
personas de colores y cielo de letras.

Circulo entre las páginas buscando
calles, viviendas, un almacén, una luz
agitada por la brisa al atardecer, hojas
volando como gorriones confundidos.

Asimismo despliegan capas y solapas
de papel un espacio de sombras y ecos,
y un polvo de sangre seca se agita en la
época, entre narcisos lechosos y áureos.

El tiempo que sin pausa, arma y desarma,
vistió con moho a mi ciudad de cartulina,
y no por eso deja de seducirme aquí
tan lejos de vos, en este final del viaje.


SUCESO

Por una calle de una vía una muchacha
pedalea la magia, cruza el otoño pardo y
la geografía ancestral comienza a vacilar;
esa mujer no está en Buenos Aires o aquí.

Vive acelerando a través de una ciudad
donde la música cuaja la circunstancia,
y el desamparo de mí baila en una esquina
donde suele doblar la ilusión en silencio.

El valor asoma como mi lengua cuando
voy hacia el origen, recostado en la cal de
esta pared y dejo que la soledad se apriete
contra mi cuerpo, hasta la misma raíz.

VACÍO

La punta de tu lengua rasga mi carne
despierta desde el pubis hasta la
garganta, los labios abiertos de mi herida
descubren un camino tibio y temprano.

Un roce de tu mirada con mi vaho
desató una caja de sorpresas, una zona,
lo que tarda una copa de sombra en
quebrarse entre la claridad de mis dedos .

La luna humedece su sexo donante,
es una esperanza mayor con su verso
y anverso, con sus raíces aéreas
enredadas en consignas y lemas.

En este café hay una mesa con una
silla vacía y yo en otra con un cuerpo
vacío, balsa y fábula donde irse,
y entre ambos solo un vaso de ceniza.

Ningun espacio me resulta tan grande
como para abandonar el refugio del miedo,
o trascender una nebulosa vanguardia
donde se amalgama la memoria y el olvido.

No huyas hembra centauro, animate,
atraviesa el fuego y la sorpresa, deja a
estos términos entrecruzarse en tu
parque central, en mi via desbordante.

En la profundidad de tu belleza
hay gemidos furtivos y la noche
ilumina mis dedos de tinta
tamborileando en tu pliego.

Lenta sirena de hielo salada,
mueres entre la espuma del mar y
chispas de peces voladores, eres el
deseo que gota a gota se disipa.

Hoy habito en una acción helada
en una lápida de papel en el álbum
de la tribu para regodeo de quien lee.

SUMERGIDO

Con una cuchara chica, mitad
pezuña, mitad pluma, el juglar se
sirve de cada quimera con ton y
son, así surge la poesía de la nada.

El diario acontecer se desdobla,
en sus páginas voces se interpelan
entre sí para provocar un guiño,
como arrojar un frasco al océano.

Encuentra reflejadas en el espejo
de la luna excesos, casos,
naturalezas, perfiles e ideas,
ardiendo sin misericordia.

Pícaro el bufón va al fondo del mar
por un hoyo abierto en el agua, es
un náufrago que se aleja de la orilla
en busca de un carozo de épica.

A la deriva las palabras resisten al
flujo y reflujo, al descuido ajeno, a
la sal y a los pájaros, al pez suicida,
al caótico fracaso de la especie.


Alberto Pipino (Buenos Aires, Argentina, 1942) Ha publicado los ejercicios poéticos Nada por el estilo, Espeso país y Ahogado de Vosz. Involucrado en la militancia política en su país soportó la prisión y el exilio. Ejerció el periodismo en Argentina, también en Francia, México, Nicaragua, El Salvador, República Dominicana, Haití y Estados Unidos, donde actualmente reside.