domingo, 12 de junio de 2016

Edgar Bayley: Al conde de Lautrémont


Edgar Bayley (Foto Enrique Butti)




















al que ha dejado abierta la mirada de seda del pulpo
el ojo saliente del sapo y el higo comedor de asnos
al que fue hasta el extremo de la sangre donde hierve la inocencia
y rescató la bujía del sueño y la cuerda tensa de la libertad

un cielo de cabellos mojados
una noche de alabastro
un buey rojo de alas batientes
un arriate de leña y carbón
una marsopa ocular
una ciudad resucitada

al que ha dejado abierta la herida del vampiro aullante
las garras y los órganos chupadores
los reinos flemáticos  del viejo océano
las quijadas del tiburón y las entrañas acuosas de la raya

un granero con todos los nombres del mundo a la luz de la luna
una caracola de inocencia
un encanto lúcido después de la fiebre
unas pupilas de sol naciente
un golpe de tambor al extremo del punzante mal

al que ha dejado abierta la larga cicatriz sulfurosa
la boca cuadrada de baba oscilante
la lámpara sumergida con alas de ángel
el vientre de la araña de donde emergen dos adolescentes vestidos de azul


un estallido de naipes
un lecho de ondas claras en todas las direcciones
un puerto sin solapas para abordar ensueños
un alfabeto de puertas
una llama de ojos azules

al que ha dejado abierta la esperanza vencida renaciente
la sorda ciénaga la inmensa equimosis sobre el cuerpo de  la tierra
y la crueldad recorriendo como un cometa aterrador el espacio sanguinolento

un trompo ardiente que flota en el lago a medianoche
un domador que avanza con su ojo de humo
un rosario de espejismos en una caja fuerte
un verano sin fronteras que aniquila a los guardianes
la tea de los jueves que abre todas las puertas

al que sostuvieron los vientos los arrebatos de cólera y las enfermedades del orgullo
la gota de esperma y la gota de sangre

que corren lentamente a lo largo de las secas arrugas
y el pedestal de gigantes acuáticos en el vientre vacío

un cielo en pie que almacena nuestras memorias
el amor oculto a  la vera del camino
un atardecer un rastro de plumas y de hocicos
una infancia rescatada liberada extendida como una risa  un zumbido un arco una espuma
un fruto un cráter un nido una aurora una rama en la constelación de nuestro sueño

porque al fin

LAETERNIDAD QUE BRAMA COMO UN MAR DISTANTE SE APROXIMA A GRANDES PASOS                        



Edgar Bayley  (Edgar Maldonado) Buenos Aires, 1919-1990 . Poeta, traductor y ensayista.




lunes, 23 de mayo de 2016

Jorge Rivelli: la cabaya de troika



Jorge Rivelli


























…troika contradictoria que se arrastra con el estallido de una limonka……………………………..
…………………..……la uzi con stickers de los pitufos & los ray-ban & el remate lacombe lucien
…………………………………………..porque es sexy la esvástica……………………………………………….
…porque al brillante rey tuerto lo bancaba la policía de pompidou…………………………………..
…para sostener la revista el idiota………………………………………………………………………………….
…& figurar en la izquierda caviar con donaciones que nunca llegaron……………………………….
………………………………………….porque los lacayos intelectuales de bordieu & derrida eran los jueces del comité de vigilancia de las publicaciones ofensivas……………………………………..
…………porque en el equipo están lenin mussolini rosa luxemburgo hitler guevara fantomas          
stalin charles mason mishima……………………………………………………………& siguen las firmas 
………………………………………….nazbol drugaia rossía……..partidos en dos…en dos partidos
…del vukovar al teatro dubrovka………………marzo de 1985…perestroika glasnot glasnot!!!
…de la noche del jueves 9 de noviembre de 1989 al 31 de diciembre de 1999……………………..
…………………………………………………………………………………………………………………………………..
…………………………..& con la mirada de ojos bizcos…tan allá como en los balcanes………….
…sin croatas sin bosnios…un país libre para que cojan & beban vino solo los serbios…….
…para que la ceguera ce ene ene viva & se reproduzca como una verdadera metástasis
……………aquí estamos limonov!!!...........en la cabaya de troika esperando la señal………..
………………………………………………………………………………………………………………………………….
………………………………………………..............los rusos con su eterno zapoi seducen a la realeza artística bañada en cólera & nihilismo de una humanidad a la carta mediática bendecida por el mochuelo de minerva & los ridículos aires de naturaleza muerta bajo los pies del ignorante que nos revela prediluvianos & amnésicos en un gesto de reverencia & aplausos para dolor & miseria…………………………………………………………………………………………………..
…………………………………………………………………………………………………………………………………..
…ayer cenábamos bajo la sombra de una letrina importante…pescado pescado…la voz de los reyes troikos repetían……………………………………………….pescado pescado…………………..
……………………………………………………………………………………& los hornos repetían & decían
………..como si todos somos selenitas……………………………pescado pescado……………………
………..como si todos somos alquimistas……………………….pescado pescado……………………
………..como si todos somos coristas……………………………  pescado pescado……………….......
………..como si todos somos huelguistas……………………….pescado pescado……………………
………..como si todos somos suicidas…………………………….pescado pesado……………………..
………………………………………………………………………………………………………………………………….
………………………………………………………………………………….la tarde del domingo 16 de agosto de 1964 hablaba con tuñón de la triste revolución de mayo………………………………………….
& los cielitos de bartolomé hidalgo….…………………………………………..…hacíamos hincapié en
………………………………………………………………………….……..cielito de los ladrones……………….
………………………………………………………………………………...y cielo de los engaños………………
…………………………………………………………………………………no sé cómo estos canallas…………
……………………………………………………………….……………….han reinado diez y ocho año…….. 
………………………………………………………………………………………………………………………………….
…la muerte de mandelstam o los reyes católicos o la prisión de los condenados o el dante hurgando en el exilio…trotski ríe con una púa en la nuca………& murieron los campesinos
………………………………………………………………………………………….….amor al suicidio colectivo
……………………………………………………………….…………otro caldo siniestro de las tempestades
…porque el zapato no tiene medida…………………………………………………………………………….
…porque nazis & bolches hablan de amor & rompen las sábanas……………………………………..
…porque tres locuras arman otra troika & seguimos con sed………………………………………..
………………………………………………………………………………………………………………………………….
…………………………………………………..………………………………………….hay un soviético leyendo
bajo la luz del mármol batallado de kalashnikova…..pero se ríe del sueño revolucionario
…………..porque huir es amar………………………………………………………………………………………
…………..porque el papa besó a lacan…………………………………………………………………………….
…………..porque 3 veces mi amor es posible………………………………………………………………….
…………..porque la tabla de los elementos de mendeleiev caracteriza a los suicidas & a los pasos elementales que cada individuo hace a lo largo de su tiempo cotidiano………………
es una guía fácil de leer si comprás en la librería del colegio la tabla de los elementos & la estudiás de memoria……entonces nada te engaña…………………………………………......sino vos
…………………………………………………………………………………………………………………………………..
…la muerte come automáticamente…………………………………………….no porque la alimentás
…………………………………………hay un río en el beso………………………………………………………..
…………………………………………hay vitriolo en la boca……………………………………………………….
…………………………………………hay una ausencia cercana que no deja de llover……………….
…………………………………………hay colores grises & otro beso…………………………………………..
…montate un ciervo en la noche de navidad cerca del pino & sus adornos para convocar a los peces que dios dejó en la heladera para que puedas beber & beber del vientre materno como una criatura en flor…………………………………………………………………………………………….
…………………………………..porque de adulto sos una criatura en flor………………………………..
…………………………………..porque nunca tuviste una teta………………………………………………..
…………………………………..porque dios es parte de la troika cabaya………………………………….
…………………………………..porque llegaste cuando el sol se fue………………………………………..
…como sostener entretenido a doce troikianos en un vaso de papel………………………………
…si estamos llenos de metáforas inútiles para un mundo con un hueso en la garganta &…..
……………………………………………………………………….…………la antigüedad de intentar existir    



jorge rivelli (bs. as. 1954) poeta y enólogo. publicó: un tiempo para matar- arché ediciones,  colección plaquetas (1991)-, movimiento en fuga – arché ediciones, colección plaquetas (1992)-, trompe l’oeil –arché ediciones (1994)-, hebra mojada –en colaboración con alejandra mendé - plaqueta ediciones rebus, colección cuadro conjetural (1997)-; matambre –papel tinta ediciones, colección pluma fuente (2004)-; las calles terminan en los bares – papel tinta ediciones, colección pluma fuente (2005) - premio fondo nacional de las artes (2004)-; platos de agua / copas de fuego-homenaje a charles bukowski-, omero libros (2012); a mi primo sergio (el barítono) – omero libros, colección plaquetas (2012)-; baila baco baila, editorial la porteña, colección acento urbano (2013); manhattan gandhi, editorial la porteña, colección acento urbano (2014). formó parte de las antologías: legado de poetas ( poesía social argentina 1956-2006)- ediciones patagonia 2007- y poetas & putas -ediciones patagonia 2008-. de 1999 a 2009 dirigió la revista de poesía omero.


domingo, 22 de mayo de 2016

Alfonso Sola González: Poema de la comunión del perdido



Alfonso Sola González

























Voy a salir de mi casa
abro la puerta
y está el sol
camino por la calle
que me lleva
después de tantos años
de pan y polvo
y raso oscuro
al pan
vuelvo ya
yo pecador
y espero
a una muchacha
que me acompañará
en la tiniebla
de la iglesia
vacía
y  la muchacha sonreía
y aún no es la noche
y  las escobas barren
la tierra de la iglesia
y aún no es la noche
y el viento barre mi pelo
y las piedras de la iglesia de fuego
y aún no es la noche
tomo
sé a dónde voy
sé que voy a recibir
la única sangre
que gotea para siempre
desde el árbol terrible
y tal vez
tenga miedo y alegría
porque aún no es la noche
una guitarra puede
decir que estás lejos
así como un perro cubierto de rosas
que pasa frente a la puerta donde salgo
para recibir al Señor
para decirle
que estoy lejos
y aún no es la noche
y una voz que me llama mi abominable
y escupir sobre la inocencia terrestre de mis ojos
que han visto desnudo
tú, sí, que
también de pan
de sollozos en la almohada
cuando alguien mordió tu pelo
y aún no es la noche
y arrodillado
hemos viajado como Ulises
pero este mar no tiene sirenas
hemos golpeado en puertas de iglesias cerradas
hemos apretado timbres de sacristías
casi hemos muerto de amor
rezando
pero aún no es la noche
pero nunca pensamos
que detrás nuestro
caminaba
siempre
el que siempre caminó
con el árbol de Judas
el tuyo
y el mío
sonriendo
detrás nuestro
con el vinagre
en la dulcísima boca
y la llaga que no cesa
pero aún no es la noche.

***

Sonne le cor,
pero nadie busca
a un ciervo
herido.
Es el tren de Chacras
que llega a la estación
al amanecer.
Es el tren que se pierde
en la lejanía,
hacia el mar
Pacífico,
donde tengo amigos
y  rosas
enterradas
en un fuego negro
como toda mi alma,
como toda mi lengua sucia.
No, no es el cuerno de la vieja poesía
que amé;
el cuerno tras el ciervo que huye
y muere.
Sólo es un tren que pasa
y yo no sé quiénes van en ese tren del alba
tan cerca de mi palacio
hacia el mar
Pacífico,
donde estuve caminando
donde nadie me espera
con el jamón y el duro
vino blanco;
donde nadie escribe
sobre la arena de Portales
una palabra que el mar siempre se lleva

Alfonso.

Sonne le cor.
El tren se va.


Alfonso Sola González (Paraná, Entre Ríos, 1917- Mendoza, 1975).






sábado, 14 de mayo de 2016

Jorge Landaburu: Breves



 
Jorge Landaburu






























Un compañerito de jardín de mis nietos

Un compañerito de jardín de mis nietos mellizos (de Ernesto y Amadeo, que tienen cinco años recién cumplidos) creyó verlos por la calle y lo comentó con su mamá. Así que la señora, como siempre es bueno poner en duda las palabras de los niños, dijo distraídamente:
            –¿A los mellizos? ¡Qué bien!
            –A los mellizos no –replicó el chico–; a Ernesto y Amadeo.
            –Claro –insistió la mujer–. Viste a tus compañeritos de grado, los mellizos…
            –¡No, mamá! –exclamó el pibe casi a los gritos– ¡A Ernesto y Amadeo, que iban en un auto…!
            La madre entonces desplegó el consabido bucle barroco (y didáctico hasta la náusea) para preguntar en voz baja y de modo silabeante:
            –Muy bien. Veamos: ¿quiénes son Ernesto y Amadeo? ¿No son los hermanitos mellizos que van con vos a la escuela?
            –No –concluyó el hijo–. Son esos dos que tienen la misma forma.

            ­
Dolores

Camino por el barrio del Congreso y me digo una vez más que abundan las historias que siguen después del final, y por inercia, aunque no estemos educados para continuarlas.
Entro en una farmacia casi vacía. El vendedor despide al tipo que primero veo de espaldas y luego de frente, cuando se dirige hacia la puerta de salida. El vendedor ha dicho que no tiene, que no puede llevárselos porque se acabaron, y cuando el hombre gira comprendo que es un homeless, un hombre maduro, un miserable sucio y harapiento, de andar vacilante y con ojos de locura. Se va. Yo miro al farmacéutico y pregunto qué había sucedido. Responde que nada fuera de lo común, que aquel homeless caía siempre por el negocio para pedir muestras gratis, esos remedios de propaganda que dejan los laboratorios. Insisto: quiero saber si está enfermo. Entonces el farmacéutico, sonriendo, responde: De ninguna manera. El tipo sólo viene a buscar analgésicos.


De boca en boca

Como dos señoras gordas, bienpensantes y llenas de nobles intenciones, hablábamos con un amigo de la conveniencia de mantener y elevar la educación en general, hasta que un tercero entró y dijo que otro, a raíz de lo mismo, hizo un aporte de interés. Silencio. Cuando en la Policía implementaron el pago de los sueldos a través del sistema financiero, prosiguió el intruso, el aportante ausente habría dicho que un cana tomó su cheque y se presentó en la ventanilla del banco, donde el cajero le dijo que estaba todo bien y que lo firmara al dorso. El tipo quedó rígido. Al dorso, insistió el cajero, ¡al dorso!, pero el policía siguió como si nada, hasta que el cajero se dio cuenta y tradujo: Firme al dorso, atrás, ponga una firma atrás y le pago lo que corresponde…
Tres o cuatro días después jugaban un clásico en Avellaneda y el cana recientemente ilustrado tenía que controlar una de las puertas laterales de la cancha, donde habían puesto vallas metálicas. Pero la presión de la gente era insoportable. Y como los más audaces estaban a punto de saltar el vallado de contención, el cana se puso a recorrerlo pegando golpecitos de advertencia con su garrote mientras decía con voz aguardentosa y cuartelera: ¡Al dorso, señores, al dorso! ¡Permanezcan todos al dorso…!



Jorge Landaburu (Buenos Aires, 1950). Narrador, poeta, ensayista y periodista. Ha publicado entre otros títulos: Pinos Verdes (poesía, 1966); Se lo tragó la tierra (novela, 1985); Una alternativa en la historia. Frondizi: del poder a la Política (ensayo histórico, 1999); Argentina: El imperio de la decepción (ensayo de crítica cultural, 2001) y La caída del Cielo. El cristianismo posmoderno y las herejías de la New Age (ensayo de crítica cultural, 2007). Sus textos han sido incluidos en distintas antologías. ‘Negro el 22’ integra el volumen Siete medios para el mismo fin de próxima aparición.


Dalmiro Gerardo Garro: 2poemas



Dalmiro Gerardo Garro





















DRIFTER



En la biblioteca
clasificando libros de poesía que probablemente
nadie leerá,
a casi 40º de sensación térmica,
hidratado merced a sucesivas tasas de hierba mate
en saquitos marca La Hoja,
fenómeno físico-químico-biológico
que deviene
en antiestéticas aureolas de transpiración
en mi remera.
Escuchando Continental Drifters. 



OFICINA PÚBLICA


Ir a una oficina pública
tres mujeres
dos sentadas hablando domesticidades
que nada que ver con el quehacer de la repartición
la restante atendiendo de mala gana,
a media máquina,
con cara de “me chupa un huevo sus problemas y sus papeles”,
cuatro personas en la cola
yo incluido
y una quinta que se agregó después
fastidiados,
acalorados,
consultando la hora que marcan nuestros respectivos teléfonos celulares,
aguardando pasivamente con resignación
la llegada de nuestro turno.
Las dos mujeres del otro lado del mostrador inmutables
continuando la conversación pero ya sobre otro asunto tan ajeno al trabajo como el anterior
una de ellas petrificada su mano en el mouse de la compu,
la otra ni siquiera eso,
indiferentes ante la mirada juzgante y los comentarios insidiosos de la mujer que me precedía en la fila,
utópico pensar en recibir un mínimo más de información que la estrictamente necesaria para que la gente se vaya más o menos conforme,
llegar el turno, decir “buen día”, 
recibir como respuesta un casi imperceptible 
movimiento de labios 
breve trámite,
respuestas poco satisfactorias pero algo sí,
salir pensando en las otras cosas para hacer 
en la mañana,
y sentir ese extraño placer al retirarme de la oficina al ver como la fila ya había crecido a nueve personas. 




  Dalmiro Gerardo Garro (Villa Dolores, Córdoba 1970).