lunes, 4 de noviembre de 2019

Gregory Corso: Ejército



Gregory Corso






















Tres veces he visto al fantasma de Patton calzando sus dos pistolas
alabando en las sombras las guerras      canoso y enloquecido
sus gordos pulgares demandando violencia con la chabacanería
                                                                        / de un colegial.
Él odia a Dios él tiene alquímicos cañones apuntándole!
Ángeles acosados (trapos embebidos en vino) asesinados por sus órdenes
por sus batallones  de desorbitados borrachos
cuelgan (no como el dulce Alejandro los habría colgado)
sino como trapos en el aire de Dios manchado por las bombas.
Sin embargo… aquellos que mueren con la mayor cortesía
se convierten en el terrible aplauso en cualquier gran derrota.
Recuerden…
temblorosas  aristocracias       condenadas
las risas,  indican que sólo podrán matar moscas.

Yo pienso en la guerra míticas guerras
fluyendo de las arrugadas bocas de los bardos
guerras que profanan las lágrimas
elevan terribles iniquidades
zambullen quejas en un noble  discurso
blanquean el cabello niño del mundo
guerras que se vuelven locas
que destierran al buey orinante  al cerdo degollado al cisne enclavijado
guerras que beben moras
guerras que mean detrás de la horrible choza de la granja
guerras  guerras  guerras
guerra: una hora bendita
hurtada del cielo de Dios.

Yo dejé al ejército de la imaginación
afligido por la convocatoria penitencial
sobre mi hombro un arma hinchada—
me dirigí a guerras instantáneas
mis medallas eran rostros que reían
en mi mano sostenía un diploma de Rifle[1]
¿Ah qué guerra será la próxima? Me paré en el umbral
mi enguantada mano militar, sus golpes desdichados
provocaron a la puerta de la Paz;
Atenea requiere la indignidad de mi presencia.

Mis pies caminaron sobre un viejo bombardeo
mi sendero acordonado por generales firmes como columnas
oscuros meditativos. ¡Así que esto es! grité ¡la tristeza de los Generales!
Me senté un rato en los brazos de Eisenhower y dormí
y soñé que una gran bomba había muerto,
su retumbante sonido de muerte un estentóreo heraldo
en el pecho de mi cama humana.

Corrí por la bombardeada extensión de la guerra
al norte del Rzhev
en la curva del Don
sobre el montículo de Stalingrado
eludiendo el cuartel del Estado Mayor Alemán
huí de Rostov (confundido)
la única salida el estrecho de Kerch
¿Y ahora hacia dónde? ¿Hacia dónde?
Más allá de la Crimea
—una solitaria oscura mojada canasta de mimbre.
Oh las cuencas del Don
del Volga
la gran curva en el curso del Don
los generales Vatutin Golikov Kuznetsov
Leliushenko
¿Cómo puedo amar al Ejército?
¡Las palomas graznan su maldad!
Nada que yo conozca desea la muerte de un hombre joven
(quizás el Ejército)
Un conciso proyectil apuntando  al corazón
nunca puede separar a la juventud de la juventud
(quizás el Ejército pueda)
Incluso con todos sus cascos
¿Quién puede amar al Ejército?
(Ejército)

El Ejército camina sobre el campo de batalla y no retrocede
El Ejército se arrodilla ante el cuerpo de los muchachos que cayeron 
y se deleita en la fragancia de sus bocas quemadas por la pólvora
Al Ejército le gusta trazar jeroglíficos sobre la tierra
con los fragmentos de una juventud lírica.
¿Cómo puedo entonces amar al Ejército?

En la ilusión de la trinchera donde estoy sentado
dibujando secretamente imágenes de mi madre
sé que sólo soy un muchacho estúpido esperando que lo maten
Sin embargo no conozco del hombre cosa alguna que desee mi muerte.

Ellos dijeron matá al muchacho y así lo hice.
Me hubiera gustado tirarle a la distancia
pero me obligaron a apoyar la pistola en su nuca
Yo grité
pero el ejército convocó la banda militar
(sus aportes de prestigio y moral)
y rápidamente mis sollozos se transformaron en canto.

Que la guerra me brinde la oportunidad
de apreciar mi propia respiración
      es maravilloso
Que yo pueda morir sin perder todo mi bello cabello
       no está prohibido
Que  sueñe con Fortalezas Volantes y no con Jane y mis gatos
       podrá ser perdonado
Que yo pueda destrozar el rostro de otros jóvenes
Que pueda quemar sus cabezas
Que pueda darles rodillas humeantes
Que pueda
Ejército sucio podrido — ¡Oh mi corazón!
Yo sé que te agradaría que cultivara la amistad
de otros soldados, mis compañeros
¡pero no lo haré!
Esta noche cuando los gritos de ataque nos devuelvan a la infancia
no me gustaría escuchar a aquellos destrozados por lo proyectiles decirme:
“La muerte es una oscuridad que consume     ¡qué deprimente!
He oído eso en todas tus otras guerras.
Qué triste el primer compañero al que tomé de la mano en su muerte
quién en palabras de sangre dijo:
“Que un soldado no pueda morir una muerte singular es lamentable.”

Rommel guía a Hollywood a través del Sahara
Montgomery huye apresuradamente
Zhukov  penetra en Berlín sus pisotones resuenan como 
                                                 / los baños termales de Caracalla 
Rundstedt se oculta en el bombardeado teatro de ópera
sus botas lustradas recogen el  polvo en el salón de atrás del café Gigli
Guderian  con lágrimas en sus  ojos con esvásticas revisa
las heridas producidas por horquillas ucranianas en sus amantes los                                   
                                                                                              /tanques

Eisenhower se arranca el apéndice
para poder dirigir saludable rico y sabio todo el asunto
Y en la distancia  a millas y millas de allí Rayban MacArthur
se moja hasta las rodillas en los mares del trópico
los mutilados hijos de Buda pasan  flotando sus ombligos tienen  forma de   
                                                                                                 /águila.

¡Batallones!  ¡Pelotones! ¡Guarniciones!
En todos lados  Donde van Hacen la guerra
mano en mano
sus promesas, mutuas
sus corazones defectuosos
En todos lados  Donde van ellos matan
algunos escriben diarios personales
algunos llevan  poemas
todos leen una oración sagrada
la sagrada oración del Ejército
¡Santificado sea Papá Patton quien nos guía
hacia los salones de billar y prostíbulos  de la guerra!
¡Santificado sea Papá  Patton, él nunca enfrentaría a Nabucodonosor!
Él nos guía como un padre una madre en familia hacia
¡la Muerte!  ¡la Muerte!  ¡la Muerte!  ¡la Muerte!
¡Balas en nuestros ojos azules, Santificado sea Patton!
¡Granadas en nuestros vientres, Patton!
¡Tanques  sobre nuestro brillante y rubio cabello!
 ¡Oh Harpo Muerte y el sonido metálico de tu Arpa, escuchá! [2]
¡Santificado sea Patton que entrega las colinas a la Muerte!
¡Ejército! ¡Ejército! ¡Ejército! ¡Ejército!



Gregory Corso (1930-2001) Nació en Nueva York, ciudad en la cual durante su juventud conoció el reformatorio y la cárcel. En 1956 se traslada a la Costa Oeste donde participa de las actividades culturales de la zona de la bahía de San Francisco, transformándose en una de las figuras legendarias de la emergente Generación Beat. William Burroughs ha expresado que Gregory Corso tiene un don excepcional, posee una voz, una voz que remite sus ecos a través de la precariedad de un incierto futuro.
Desde 1961 alternó su residencia en Nueva York con estadías en Europa donde fue escritor visitante en diversas instituciones educativas. En vidapublicó entre otrostítulos: The Vestal Lady on Brattle (1955), Gasoline (1958), The Happy Birthday of Death (1960), Long Live Man (1962), Elegiac Feelings American (1970), Herald of the Autochthocnic Spirit (1981) y M.I.N.D.F.I.E.L.D. (1989)











[1] Rifle: Ref. a NRA National Rifle Association
[2]Referencia a Harpo Marx y  Apocalipsis 14.2