martes, 3 de agosto de 2021

Jorge Castañeda: EL LIENZO VACÍO

 

Jorge Castañeda















Las capas del dolor
Prefieren ser llaves,

Nudos de vacío…

Sedas humeantes.

Sube el lienzo hacia el aceite,

La constelación se altera,

La estatua se desvanece,

El icono se descompone para el alivio del oleo
Que sabe meditar sobre un pájaro de fuego.

La fosa  del rojo orden del mundo
Es ilegible al color de tu lienzo
Que traga 
Vivamente la suspensión sellada a tus pies.

Estamos sellados
Bajo la lengua del sol,

Los cuadros palpitan bajo el tejido expatriado
Unidos a las lamentaciones…a un puñado de tejidos sedientos.


¿Por qué
  Metal de hombre
  Harto el río no-brilla?

El lienzo crece en una jaula
A mil kilómetros de tus pies…

La del artista
Grita con la primicia del rayo…

El oleo pesa tanto
Como el ojo hablándole a la presencia
Indiscutible de la sangre


…y arrastraban el lienzo sobre las cúpulas de nieve
Lienzos fatigados por su vacuidad de sueño y memoria
Eran como pequeños peces adormecidos por el oleo 
Que  no llegaba nunca, y  todos agitábamos los ojos
Para saber los tonos del universo. 
Hordas de visionarios acuáticos se manifestaban 
Para la liturgia del Sabbat, no sabíamos con qué frecuencia
El cielo se acercaba a la cabeza del artista…pero imaginábamos
El lienzo vacío sobre su oído y la descarga de los truenos
Bajo la línea de cangrejos oscuros…los colores del mundo 
No existían…los ríos mudos engendraban lactancia para los insectos…
Las almas poseían ácidos en porciones iluminadas y el óleo
Pautaba enigmas a un atril oscuro.


…y eran eclosiones subyugadas por el vacío del lienzo…
Pulsión de óvulos arcaicos…lirios ayudados por espejos
Que apuntaban al cielo andino para su nacimiento.
Una creación hecha en el más absoluto silencio…
La severidad de ulceras arquitectónicas y el oleo
De Las Meninas empujando la lámpara que murmura
En tono mediterráneo…


Si…hay obras maestras en todas partes…
En los ríos…
Bajo el signo impecable de una seta…
En la dolorosa brisa que el fuego consume…
En los ruidosos parpadeos de un ciego…
En la serpiente que devora un elefante…

En las exigencias del cielo para humanizar al hombre…

Sobre los animales videntes…
En las aldeas más cercanas a la tierra.


¿Dónde estamos?

¿Sobre los helechos electrizantes de un profeta?

Un pintor se consumió a la entrada de un templo
Sus entrañas despedían óleo
                                            Para el mural de los muertos,

El lienzo se consumía
Como el último inmortal.


…habiendo apoyado el lienzo sobre los peldaños de la fundación
Subí por entre los distintos soles del mar ebrio de siglos y guerras…
Seguía la marcha de los antiguos que habitaron el cosmos, los umbrales
Del puerto y las sedientas embarcaciones de óleo.
Pisaba los enormes girasoles que se ofrecían a la salutación de los pintores…
Necesitaba la tremenda soledad artística para cantar como el pájaro
De huesos matemáticamente representados a unas simples águilas
Sin nombres sobre maderas templadas…
Así fuimos comprendiendo la posición de los astros
Donde el humano no entiende de Deus Sive Natura.

En la cuarta posición del lienzo dormido, las aguas colmaron los trigos
Para la necesidad de la mano que apuntaba a su pecho…no estábamos
No existía nadie…el sopor pálido de las colinas incandescentes
Se espaciaban bajo los amontonados cuervos.

No estaba el pueblo para su bendición
Había un cumulo de artefactos oxidados
Y una fermentación de carne sin exilio…ornamentaciones
De mujeres para el extranjero… para templar los tambores
Se arrastraban frutos secos en redes sin aliento…

Y regrese
Poseído por el clamor de una hoja seca.


El oleo torcido…
Único aceite entre nosotros,

Ayer
Un duelo de ortigas
Se hacían cenizas en mi lienzo…

La puerta del sol se quiebra.

Un médico no resiste sobre su cabeza
El volar de un cuervo…

Y si detiene los antidepresivos
¿Es posible que lagrimee desnudo
Frente al lienzo vacío?

Ya…el aroma de los pinceles
Se extirpa en el granizo
Que aquí duerme.


La cárcel envenenada ya no es montaña pero se oculta
Al destino de las agujas sostenidas por panales coagulados…
Tratábamos de esculpir un pétalo rosado, pero nuestras manos
Se hundían en un crujir de huesos…tragando espinas y no-ruinas.

Lienzos extensos se introducían por entre las piedras del muro…la
Sal del desierto aun no separada de sus crías 
Se quitaba el polvo de los ojos.

El cielo se expande en el lienzo vacío como un juego de niños resucitados…

Por la noche los insectos merodean las antorchas de los umbrales
Jactándose de poseer los lirios soberbios de las bestias…
Mientras en la próxima estación esperábamos el cráneo pálido de Picasso
Para mejorar las sombras del cielo.

¿Quién succiona la boca de la abstracción
  Donde por equivocación se anuda el viento?

No es posible doblegarse sin el océano como testigo…sin el horario
De los pescadores devotos del sol, así como devotos de la soledad.

Vinculo derivado hacia los ciegos oradores
Hacia el vestigio del último lienzo precolombino
Hacia el redoble de tambores perpendiculares
Y viajeros silenciados al llamado de las parcas.

…de toda esta montaña poseída, una mano huesuda tiende el corazón
Para la tranquilidad de las ruinas…
La  lluvia azota los arrozales y reúne un brillo lunar
Para la momificación de los ancianos.


Solo…
Distante del humo
Festejamos bajo los acantilados.

La tristeza supone un trazo en el oído del cielo.

¿Por qué ocultar la zona?
 
De los ojos del escorpión
Hacia las voces de niños…hay un paso.

Debajo del lienzo
La bebida se multiplica con harina,

Piedra hecha roca
Vientres envueltos bajo un poro sepultado,

A su manto lo obsesiona
Unas manos afiladas.


Otra vez el lienzo acabado por navíos de polvo…
Agasajado por cruces de mimbre…tocado por ráfagas
De un oriente cercano a nosotros.
Así…todos los puertos se refugiaban como pájaros envueltos
Para el desayuno secreto de los profetas.

Un lienzo soportaba terrible soledad…
Lluvias y enigmas forjaban literatura
En la humareda de arrastre hacia la colocación de murales,
Hombres con signos de pincelar bacterias…
Hombres que a través de pequeños ojos de óleo
Aplastaban las gotas del espíritu  (contra las sombras)…

…y volvía el arrastre de lienzos a través de los viñedos
A través del polvo de los girasoles…
Era inevitable.


Todas estas obras se silencian
En el fuego,

No todas
Merecen olvidar el guijarro dormido,

El día parece agitar su luz
En nuestras venas.


El lienzo yace bajo el río,
En la superficie
Las raíces brillan sobre el óleo,

La plenitud de la palabra
Está en el cuenco de estos huesos.

Un meridiano pertenece a una mar en potencia
Una fugaz membrana 
No merece concluir en lluvia,

La lejanía prefiere un invierno con nieve,
Donde todo ocurrió
Se lo llevo el orgasmo petrificado.

Había  música en la cabeza del artista y  apunta a varias direcciones
Es como cabalgar bajo las estepas de un eco y no perder el circular
Lamento de una oruga.
Matiz abierto al movimiento de los que habitan el lienzo vacío…
Allí reposaban con su quietud que abrazamos.
Si seguimos bajando hasta llegar a la luna parcial del éxtasis
Habríamos visto que no se podía llegar a la nausea, sino tan solo rozar el débil
Crepitar del oleo.

La inmensidad de Rothko trae niebla fresca a nuestras manos
Cerca de la complicidad mística…al borde de la oración
Hasta volverse  completamente abstracto
Fluyendo con el río de la circuncisión.

“Sin título” es el nombre más perfecto para un Kadish que mezcla
Doscientos metros de pintura sobre un lienzo vacío…
Dijo:” llevo pintando templos griegos toda mi vida sin siquiera saberlo…”
y bajaron para compartir el ruido seco del atlántico
que brinda muertos en polvo sobre un puñado de transeúntes.


Allí abajo 
Hay un fuego constante
No temas
La extremidad del óleo persigue víctimas…


Aunque el cuchillo se hunda en nuestras manos
Y lavemos con sangre nuestros huesos…
Aunque la tristeza se mezcle con el viento
y el viento en la mañana no llegue a tocar nuestros pensamientos…

La noche merece ser reconocida.  


El circuito de la obra se está quebrando, quedan pequeñas
Alucinaciones aferradas al lienzo vacío…
Los paisajes acumulan deidades que flotan en el río…

Ante cada agradecimiento particular las velas vuelven a
Quebrar las hojas…pesadas como el buda arcaico de los
Presagios de muerte.

El lienzo procesa la posibilidad del demiurgo
¡La distancia es enorme, la realidad no!

Un pájaro duerme y se lamenta
Sus alas ya no hacen ruido…

…y no es que sobre los arrozales se desplieguen
Insectos protectores…no

Todos tuvimos nuestra profecía para las noticias
Que nos vendían…

Todos fuimos portadores del virus de la melancolía.


…se repiten las sedas humeantes…
La estructura del jardín gira en un oído y se lastima
Como los huesos que caducan en invierno…


En torno al cielo, el báculo se expresa en silencio…
“no es tiempo todavía”


El oráculo expuesto al crujir del lienzo muere de tristeza
Buscando toda la vida la sal en la boca de marfil...
Los panes no se habían multiplicado para la cremación de los ojos
La temeridad de los hombres no dejaba de comer el coral de las orillas
A la vista de todos los orfebres que gemían en tabernas
El lienzo perduraba a la reflexión de un filósofo sin nacimiento.


…el puño de estos vientos que desean acumulación de espíritu
Para que la liturgia de los colores sea fragmento de constelaciones
Y pueda maniobrar el desorden…la caravana de la aurora…
Los caballos naturales con sus huesoso demoledores…la leche viva
Que producen las fabulas en bloques de arena…
Toda comprensión de los invernaderos que mueren con el solo soplo
De los que matan: ¡siglo verde sin sustancia!
La solida agrupación de enfermos pasa de la gran estaca a la mañana
Con su espuma flotante.


¡Lienzo vacío – tierra en trance!

¡La garganta muere por tus vertebras!

¡La materia se aproxima a tus pulmones
Para clavarse en el glaciar más lejano de Dios!

¿No debí poseer los minerales
Y luego quedar a merced de los huesos?


¡Lienzo vacío!
Que se levanten las vías de acceso para que el rio sin dioses
Permanezca abierto al transportador oculto
Y seguir así la secuencia del destino…

Premonición del movimiento que implica dolor y tristeza…

Oxigenación de amuletos acudiendo a la hospitalidad
De estos miembros…sin huesos…

Siembren la depresión constante de Van Gogh…


La alimentación de las estaciones espantadas y los reptiles
Nobles del amanecer jamás fueron tan bien recibidos
Como cuando arriba nuestro se desayunó…alondras.


En la próxima puesta de los planetas a orillas del ánimo constante 
Las almas del mundo fijaran el lienzo…marcaran sobre el manuscrito
Una agitación mediática…

Era la quinta fusión en la mezcla de colores
Estábamos atormentados…el cansancio se prolongaba
En el extenso mural de los muertos…
Nadie ausente.

Los pinceles gemían en los atardeceres lluviosos…
Y llevado súbitamente por un camino de sal oscura, me desvanecí…


El oleo húmedo…

La corteza seca para el trasplante no-humano…

¿Está bien el color del lienzo?


La lluvia sin aliento…

Los tubérculos sin espacio…

¿Es bueno el canto de los muertos?


No somos nosotros los de este lado del río
Son sombras de helechos sin rostro.


¡Lienzos vacíos-vientres sufriendo
Aglomerados para un ofrendado sin ojos!
Quizá ese vientre no sea nada…



…y surge un lienzo en el desierto…vacío y rodeado por 
 un coro obseso que muerde aceite…
Aumentamos el fluido para disecar la luz que huye…
Manteniendo el silencio en una mano ciega…

Vi el ojo del lienzo vacío, era un gran juego de palabras
Puestas en vertical…
Se podía respirar bajo sus minerales…en presencia de su despliegue
La obra se agarraba para no leer el lado anverso del ojo…
Un puñado de hojas aun atraviesa el patio
Su murmullo hueco…perecedero…angustiado…
Pude imaginar y arrastrar el lienzo hacia la orilla del río…
Acumular el oleo...

Prolongar los latidos que bajaban 
Para ahuyentar
El espejo tallado de los otros…




Jorge Castañeda (1951) Poeta, narrador y periodista. Reside en Valcheta, Río Negro.