Leonor:
Hace meses que juega conmigo
y el silencio de la casa.
Me preocupa su insistencia:
pide que siga contando y que lo busque dentro de la sal
en la botella de Whisky
debajo del gato, dentro del horno
en las uñas de los muertos o en su propia carne.
El muy ingenuo debe de suponer que
por ponerse una bolsa en la cabeza
no lo escucho.
Y cuando finalmente lo encuentro
se olvida de quién es
/después lo recuerda /ángel/
pero luego no sabe a qué juega
y vuelve a proponer las mismas reglas
/una y otra vez/
incluso hasta cuando duerme.
Si lo viera ahora
está sentado justo frente a mí
/en la mecedora/
le hago creer que no lo veo
para recomponer el aliento
finjo que lo busco en esta hoja
mientras a usted le escribo.
Querido:
Me preocupa verlo así
entre el espanto y la calma
y que el incendio no lo haga correr.
Me preocupa que no salve a sus peces
que se quede sin las venas del cuerpo
que no pueda vivir.
Usted camina siempre por un mismo lugar.
Quizás pueda yo
ayudarlo a caminar por ése mismo lugar,
en sentido contrario
para que todo aquello
a lo que le ha dado la espalda
sea su nuevo comienzo.
Leonor:
Permítame por favor, apretar ésa idea suya y no dejarla ir.
Dejar todas mis cosas sin obligarlas a acompañarme.
Darme el permiso de hacer las últimas visitas y caminar por los lugares que alguna vez soñé conocer
congelar al momento.
/aquietarse en el recuerdo/
pasar de un lugar a otro.
Permítame pensar, Leonor, que aquel lugar sí existe.
Querido:
Nos preparamos para tantas cosas …pero cuando el momento llega
nos moja la lluvia.
Debiera de apadrinar con atención el afuera
escribir con los ojos
meterse mar jardín adentro /su hogar/
Su temperamento,
la consecuencia de una fe desesperada por la soledad
lo sambuye en profundas ciénagas. Desconoce por ello, el secreto de estar solo
siendo su propio invitado.
* Fragmentos de ‘Leonor’ de Pablo Andrés Rial (Caleta Olivia, 2025).Selección Demian Paredes.