sábado, 8 de enero de 2011

Lautaro Ortíz: Poemas.

Lautaro Ortíz














 POEMA DEL SUEÑO QUE LA AMABAN

Esa mujer que duerme viene a cuento del sueño que la amaban.
Desde los pies a la cabeza era
una virgen limpia en los escalones del amanecer
paseando silenciosa
entre el tabaco del que escribe y la cabeza del que lee
totalmente entregados a la suerte del alfabeto los dos
con el sexo en alto como faroles en la humareda
y con la misma confianza sobre el final del cuento:

el que lee la ve dormir a su lado
el que escribe sueña que la amaba.


MONÓLOGO DEL QUE ESCRIBE

Tanto educar la lengua para hundirla finalmente en tu boca.
A la fuerza vas a creer en el idioma que escribo.

Recuerdes o no,
hay palabras incontables para hundirte toda la vida.

Voy a hacer con vos lo que oscuramente buscabas.
Coserte la boca taparte los ojos y sexuar.

Bajo la lámpara voy toda la noche voy a hacerte.

Hasta que entiendas de una vez este reflejo que me persigue:
un hombre que lía tabaco
sobre la mesa pulida por las mangas de la infancia.


EL QUE ESCRIBE Y LA ESCOPETA

1.
Conozco al que escribe.
Viaja con la escopeta apuntándose entre los ojos,
para que salga animal enfermo del espejo.

2.
Conozco al que escribe.
Siempre da la espalda.
¿Y si hay perros atrás?
¿Un hijo en el incendio?
¿La muerte de pie?
El que escribe inclina la cabeza hacia adelante
porque hacia adelante corre la sangre.

3.
¿Quién parió al que escribe?
La muerte no, mi madre menos.

Esa palabra.

4.
A juzgar por la poesía
el que escribe provoca resultados extraños.
Humea palpita o peor
Hace cenizas con el silencio.


5.
El que escribe lento pone al fuego un dolor.
La sangre regula el rojo vivo.

6.

El que escribe
alquitrana
quema alfabetos
aspira lo que queda
de la infancia.

En el paladar brota una hoja de menta.


EL QUE LEE Y LOS ESPEJOS

1.
El que lee inventa al que escribe.
Se dirá: palabras que atacan su cabeza.

Donde ve perfección
no hay más que huesos.

2.
No tiene escopeta entre los ojos.
El animal enfermo apenas si lo huele.

3.
El que lee empaña los espejos.


ES VERDAD LAUTRÉAMONT

Es verdad Lautréamont el asqueroso hocico del que lee.
Cada vez que la palabra remonta
olfatea los pasos del que escribe:

-No vaya a ser mucha la sombra (dice)

Es verdad: un poema se cierra cuando lo interrogan
se esconde entre los pechos dorados de alguna mujer
que abre su sexo para nadie.
Igual la muerte no muestra su cara.

-¿De qué me habla? (insiste)

Los recuerdos vienen y levantan sin aviso
           el párpado azucarado del paisaje.

El espejo sólo refleja la cabeza inclinada del que escribe.

El asqueroso hocico ejerce espionaje.
Página por página.
Es verdad: no se puede escribir con el corazón templado.

-¿De qué me habla? (grita)

Hay palabras que por la noche huyen espléndidas.


EN EL MERCADO DE LA ANÉCDOTA

Es hora de escribir.

La esposa que me llama se puede envenenar con mi lengua.
El trabajo pendiente se puede incendiar con mi infancia.
El hijo que me busca se puede ir con todos mis años.
Tengo que construir mi casa de tabaco
entregar lo que hice en vida:
para la muerte todo y siempre estará bien hecho porque
ni con un pie en la muerte se puede pisotear al pasado.
Es hora y escribir también pasa.
Es como intentar vender un ojo en el mercado de la anécdota.
Dar con el instante en que el agua se desliza
entre las piernas de toda mujer que lustra lo dorado
con el instante en que la piedra se arroja desde la fragilidad
de todo hijo que mira ventanas altas.
Y la puerta que encerró al beso.
Y el cuerpo que alfabetizó al silencio.
Y el sexo que se hizo sexo.

Veo alimentos que se pudren
sobre la mesa tendida bajo la sombra de mi cabeza
y cartas
libros.

Alguien en la calle huyendo de una presencia que amenaza.
Pero eso no es poesía.

Ahí se escucha el tren azulado llevándose a mi familia.

Y la casa queda a oscuras
mientras la infancia me circula en sangre
a la velocidad que pasa la muerte por el espejo.


INICIÁTICO

Y si mis hijas la vieran estoy seguro se les llenarían las manos de azúcar y andarían descalzas de una habitación a otra de un juguete a un baúl de un ropero a los vestidos. Si mis hijas la vieran pero yo no cuento dejo que corran en su asombro que patinen en su infancia que al fin de cuentas defiendan a gritos su territorio: muñeca, casa, padre, madre y la palabra dios como último recurso.


DE CAJÓN

Las malas lenguas de la muerte
son muchas como sus ojos
y rozan los labios del muerto.

Es el último embalaje.

Aduana de la madera triste y de la platería engarzada.

Una fábrica de borrar señales:

lo que llega muerto se va cadáver.
lo que llega blanco se va ceniza.


CAUSAS – CONSECUENCIAS

No se muere dulce de tabaco:
el flaco pulmón sugiere otras causas,
después de escupir en la olla nocturna:

La voz de una madre que desde el fondo exige
incendiar el basural de los años.


SUPOSICIONES

Póngase la muerte en mi lugar.
Zapatos de acero, esta musculatura
hijos entre los brazos mujer casa
boleto de ida y vuelta para esperar
los trenes demorados del dolor
(aunque nunca llegará ese beso azul y piadoso)
Póngase mis camisas, verticalmente
todos mis restos es decir
hágase la rabiosa voluntad del que siempre camina.

Demuestre, escriba, trabaje
experimente el deseo como historia familiar
padezca la risa del tiempo cuando la vida
se tira como papales por la espalda o
surge la imagen de un nadador ciego.
Haga el favor terrestre de reptar
soportar aliento que va
del debe al haber sido pero finalmente nunca.

Deje su traje de certeza, póngase en mí, esto es real.


APOLILLAIRE

Esta cabeza no duerme sola.
Latidos hay:
motores del orgasmo que rugen desde la infancia.
Mujeres ovacionando el sueño donde me pierdo descalzo.
Los pasos de la enfermera crujiendo con escarabajos en los bolsillos.
Acá también suenan timbres.
Voces, disparos.
Cuchillos hay, se afilan.
Relámpagos y tornos, agua que cae contra los ojos.
Trapos que hierven como animales se aparean.
Así es la noche cuando trabaja:
huesos trepanados del recuerdo.
Esta cabeza no duerme sola, nunca.
Tan perecida a un banco carpintero.


ORACIÓN

Esa virgen se queda en mi casa.
Amuleto que la lluvia dibujó contra el vidrio como hoja de menta,
pero que sin embargo se percibe como un virgen limpia y de pie.
Tiene los pezones duros como hocico de caballo o mejor
de animal negro percibiendo el miedo de la manada, pero no cabalga.
Tiene luna llena, mes de diciembre a su favor, pero no dice.
Es leve como el humo de mi tabaco.
Esa virgen se queda en mi casa
después de los alimentos en medio de la nada por hacer
con la casa bien a oscuras.
Si es imagen del insomnio:
sus ojos son un camión de carga que vienen a rellenar
           el pozo de mis noches.
Si es imagen de la memoria:
sus manos lían tabaco sobre la mesa pulida
           por las mangas de la infancia.
Si es imagen de la espera:
ella lava su pies en la pileta del sueño bajo hilo transparente
           de mis babas del diablo.
Esa virgen se queda en mi casa.
Como un rayo en un extensa plantación de tabaco.
Quiera que esta noche revele y negocie conmigo una señal.


POESIA

Buscando la palabra correcta
nadie termina dándole el orgasmo a la mujer correcta.
No es justo.
Pensar que en un abrir de ojos
ella puede cazar lo perdido con la punta de la lengua.

Así está.

Con las piernas abiertas a la nada.

(textos pertenecientes a Casa de Tabaco)


Casa de Tabaco, 2010. Diseño, Juan Soto.



Lautaro Ortiz (La Plata, Buenos Aires,  1973). Publicó en poesía “A estas horas y en este día” (1993), “Casa de tabaco” (2010) y el trabajo de investigación “Árabes. Poemas, crónicas y relatos en Sudamérica” (2003). Ejerce como periodista en varios medios y actualmente se desempeña como jefe de redacción de la revista de historieta Fierro.  

viernes, 7 de enero de 2011

Fernando Aínsa: Poemas.

Feranando Aínsa (foto Javier Alquezar, Teruel, España)









 

 

 

 

 

 

BUENAS NOCHES 

                                                                                                                                               —¡Buenas noches, tú! 

                                                                                                                                        —Si, es hora de dormir (Erik Knudsen)


Es más tarde de lo que crees.

Me dices “Buenas noches, tú!
 —Sí, es hora de dormir”
y soñar con el país hundido en aquella visión lejana.

Lo sabemos:
cada día menos posibilidades,
menos aplazamientos,
algún resto de promesa,
astillas de aquellas ilusiones.

Por eso no puedo dormir.

OLISQUEANDO

Yo sé que cuando no estoy a tu lado
hueles la almohada
donde descansan mis recuerdos
y resucitan sueños olvidados.

Mohín del rechazo con que los interpretas
creo respirar luego al recuperarlos.

Así,
como los perros,
olisqueando,
nos reconocemos
en la distancia que compartimos
noche a noche.

 

SOBREVIVIR AL OTRO

¿Dónde he leído
“No quisiera despertar suavemente la viuda que llevas dentro”?

Si me despierto en la noche
soñando lo indebido
espío tu respiración
            escudriño como oscila tu pecho en la sombra.
Entonces me quedo más tranquilo
Puedo reanudar mi pesadilla.

Si no sintiera tu palpitar
estaría tentado de acariciar tu mano,
            pero temo despertarte
o encontrarla inmóvil y fría.

No me gustaría tener que sobrevivir con tu recuerdo
No quiero asistir a tu incineración
No quiero recibir un frasco con tus cenizas
Sospecho que tú tampoco.

AQUEL A LO MEJOR UN DÍA

A lo mejor un día intentaré vivir tu vida
cuando tú ya no puedas hacerlo.

Abriré los libros que dejaste en lectura interrumpida
me disfrazaré con tu ropa y pintaré mis labios ante el espejo
con el carmín con que me sedujiste,
cubriré de falso rubor las mejillas y su aire demacrado
            con tus potingues ya rancios,
            disimulando ojeras
                                   (si puedo)
para seguir sin ti en el corso de la vida.

Hurgaré en los cajones de tu cómoda
            (intruso como nunca antes lo fuera)
            escarbando en tu pasado
y te soñaré
para intentar
            —¡por fin!—
comprender el secreto
            ¿por qué una noche tiré todo por la borda
            para seguir por treinta y tantos años tus pasos? 

CUANDO LA OIGO HABLAR…

Cuando la oigo hablar con los perros me conforto:
sé que sigue ahí
                        —en la cocina, el porche o el jardín,
                                   no importa dónde—
            su presencia me asegura de muchas otras cosas,
imponderables que mantienen la tela de araña donde me balanceo
sobre el vacío que me rodea.
                        Una tela que tejió con sutil sabiduría
                        en treinta y cuatro años de vida compartida.

Los llama,
dialoga con ellos,
porque de sus miradas obtiene la respuesta que yo,
            avaro, por no decir egoísta,
eludo darle, cuando debería susurrarle:
                                                           “Todavía te quiero”.


“POST TENEBRAS LUX”

ese resto de hotel en tu sonrisa
            Erik Knudsen

De Ginebra tengo el vértigo de ese cuarto del hotel descalabrado.
Fue una noche de hace muchos años.
Desde el ángulo de la cama revuelta
            sentada en la penumbra con las piernas abiertas
me invitas en silencio a perderme en la parte más sombría de tu cuerpo.

Un mareo,
una foto sin negativo para el recuerdo,
            eso me queda,
un modo de compensar el escalofrío de haber mirado aquella tarde
            en el parque de los Bastiones
los ojos de mármol de Calvino.

De Bodas de oro, que próximamente publicará ediciones El Copista Córdoba, Argentina.




Fernando Aínsa, escritor y ensayista uruguayo de origen aragonés. Fue

Autor, entre otros, de los ensayos Los buscadores de la utopía (1977); Identidad cultural de Iberoamérica en su narrativa (1986); Necesidad de la utopía (1990); La reconstrucción de la utopía (1998); Del espacio vivido al espacio del texto (2003); Reescribir el pasado. Historia y ficción en América Latina (2003); Del topos al logos. Propuestas de geopoética (2006). Autor de varios libros de ficción entre los que se destacan las novelas El paraíso de la Reina Maria Julia (2005) y Los que han vuelto (2009) y los relatos breves Travesías (2000) y Prosas entreveradas (2009).
En 2007 publicó su primer libro de poesía, Aprendizajes tardíos en Renacimiento (Sevilla) y en El Otro, El mismo (Mérida, Venezuela) con prólogo del poeta cubano Virgilio López Lemus. Actualmente tiene en prensa Bodas de Oro (Ediciones El Copista, Córdoba).
Es Miembro del Real Patronato de la Biblioteca Nacional de España, Académico Correspondiente de las Academias de Letras del Uruguay y de Venezuela. Ha recibido premios en Uruguay, España, Argentina y México. Ha sido jurado del Premio Rómulo Gallegos (Caracas), Juan Rulfo (París), Casa de las Américas (La Habana), José Donoso (Chile) y Premio Nacional de Ensayo (España). Recientemente ha sido objeto de un homenaje internacional. Los trabajos han sido reunidos en El intelectual y el escritor entre dos mundos, Lugares y figuras del deslazamiento (Madrid, Iberoamericana, 2010).


lunes, 3 de enero de 2011

Tatiana Oroño: Poemas.

Tatiana oroño
















***

No conozco el calado.
Ábrese el laberinto silba la entrada. Es aire hambriento.
Tú tienes tus extremos que se nombran “las manos”, “las pupilas”, por ejemplo,
pero asimismo tienes
una ciudad de calles góticas voraces como gárgolas


que te ahuecan los centros
del peñasco
que habitas
y no tocas.
No adivinas.


Y eso es la mujer. Lo que no. La ciudad de cornisas y canales
donde la noche cae como cae la tormenta y derrota
costillares de barcas y de remos y parte

astilla
la piedra sostenida el mentón de las calles que te horadaron túneles
en el zigurat fósil
de las células vivas.



Nada comprenderé.
Nunca seré ladera cima ni pie del monolito el bloque.
Tanto arrimar de todo. Tanta industria y tesón. Tanto apisonar suelo y
pendientes
siempre.

 Y todo para
esto.
Una noche de amor
te arroja a las arterias
desiertas
de la ciudad que pulsa y que tirita
como venecia hundida
con los ojos vendados.


Son vagidos
famélicos
los que arrojan papeles y residuos
a las calles
vacías
largamente empedradas
por sangre adoquinada
a pico
y  cadena perpetua permutada
por
la pena de dar
la forma de ladrillos
al deseo de que todo cantara como acequias o arroyos
en escondidas napas.


****

Piedra de la tarea. Liquidada
la cosa. Arrojada la flecha.
La cosa hecha.
                       
                        El ojo / parpadeo de la vida
encandilado.
Loco.

Los círculos concéntricos. Anillando. Embocando
en el orden: propagación de ondas. Intocable
invisible sorda orquesta de círculos
me abraza.
                        La musiquilla. El ritmo. Esferándome.
Redondeando
la masa
de algo que estaba por hacer. Y ya está hecho.
Rodeándome
adivino, pobrecitas, sus notas.


***

Tomé el último puesto. Quedate, ha dicho
la voz de la experiencia
u otra. Atrás
niños de niebla, a mis espaldas, ciegos    

mortíferos
ángeles. Las cosas

huelen mal.  Lo inerte huele.

Es rincón, percha, entrepaño, tenue película
de cadáveres
bajo el cajón movido. El intersticio el pliegue. Mi casa
de fantasmas, cubilete
que hago sonar. Sonaja. Último puesto. Cada uno

dejó atrás
cosas
que el desuso
violó. Que mancilló el resguardo, el celo de añorarlos.

Es brumoso dictamen. Custodiar despoblados distritos de familia
no es salvación. Es puesto
de frontera. Es tarea compulsiva, tara de poca monta
aliñar los confines
de su bóveda.

Al sonar de la hora
trocarán
en despojos las reliquias. En roedores
los caballos piafantes
sudorosos. Los cuadernos de escuela
en letra cenagosa.




Tatiana Oroño (San José, Uruguay, 1947). Poeta, ensayista, docente.  Obra poética publicada: El alfabeto verde, 1979; Poemas, 1982; Tajos, 1990; Bajamar, 1996; Tout fut ce qui ne fut pas, Ed. bilingüe, 2004 y La piedra nada sabe, Montevideo, 2008. Premio Bartolomé Hidalgo 2009)
Tatiana Oroño , sostiene Luis Bravo: “es una voz referencial en la poesía uruguaya actual. De contención formal, de sensitividad precisa y de intimidad pensante se nutre el cuerpo de su escritura.”



Juan Diego Velásquez: Poemas.


 
Juan Diego Velásquez


 

 

 

 

 

 



1

 El doctor Marx
después de regresar de la biblioteca
con numerosa hojas de anotaciones
saboreó un pedazo de pan con queso
y sé dispuso a la luz de una vela
a redactar la correspondencia al Licenciado Engels:

“Las ideas que se apoderan de nuestra
inteligencia, de nuestra alma, de nuestra
conciencia, son cadenas de las que no es
posible desprenderse sin desgarrarse el
corazón, demonios que sólo pueden vencerse
sometiéndose a ellos.”

Tales palabras han sido tema de polémicas
y algunos llegaron a hacer de ellas
una piedra que quiebra los cristales.
Tan sólo Jenny comprendía y su pezón
recordaba los leves mordiscos que Karl
le brindaba en aquellos momentos cuando los
 sentidos adquirían el valor de sus Teorías.


2.

Se podría decir que el Licenciado Friedrich Engels
era extraño en sus estilos literarios.
En uno de sus escritos abordó la poesía
en tono profético:

               “Un moreno muchachote de Tréveris,
                 un auténtico monstruo, avanza
                 lleno de ira, como si quisiera
                 asir la vasta Luz del cielo
                 y a puño traerla a Tierra. “

Sin embargo los ensayos condensan las fronteras de sus
pupilas:
“Los tejedores que trabajan en sus casas están doblados
 desde la mañana hasta muy tarde la noche, en tanto que
 el calor de la caldera les seca la médula.”

El Doctor Karl Marx
participaba de las opiniones de su entrañable amigo,
quien puntualmente le enviaba el correo
adjuntando una rosa fresca para su amada esposa
Jenny.

En una de las cartas del Doctor  Karl Marx
se lee la siguiente posdata:

“Mi querido Fred: He cogido tu rosa en la oscuridad
y la he esparcido por el cuerpo desnudo de Jenny;
después me he inclinado para identificar con mis labios
su piel entre los pétalos, a la espera de un cálido
gemido que aprueba mi acierto.”

3.
¿De quién heredó el maestro
Vladimir Ilich Lenin
la emoción del verso y qué lo llevó a escribir
el extenso poema,  “Desde el destierro”?

La Historia señala que muchos de sus lectores
luchaban entre la nieve por un pedazo de pan
y las tropas zaristas con sus sables manchaban
de púrpura carmín, púrpura escarlata y púrpura violeta
el blanco paisaje ruso.

De donde se deduce que cuando
Vladimir Ilich Lenin
-maestro del pueblo-
escribía:
             “La flor de la libertad quebrada y deshonrada
               ha sido pisoteada y muerta está por siempre.
                    Los oscuros se fascinan con el Mundo en Tinieblas,                   
               pero en la tierra natal el fruto de esta flor
               ya espera en el subsuelo.”

Lo hacía inspirado en sus lecturas de los grandes guías

proletarios.
Por tanto recurre a la metáfora e incita al pueblo
a tomar las armas y exterminar al Emperador con sus
verdugos.

Es de suponer además que Vladimir Ilich Lenin
líder del Movimiento Bolchevique
tenía en esos momentos poco tiempo para dedicarse
a la intimidad:
por eso su poesía encierra el testimonio
de su acción.

¿De quién heredó
Vladimir Ilich Lenin
la emoción del Verso?

Los soldados apoyados en las tesis del Camarada
Lenin
escribían desde sus trincheras:

  “Amada: La nieve se siente en los huesos, por eso me
    aferro más al fusil. Para derretir este frío y volver
    a tu vientre a recoger otro olor que no sea el de la
    pólvora.”

4.
Nadezha Krúpskaya
llevaba tres días consecutivos
bajo la mirada oficial del Camarada Lenin
Vladimir Ilich Lenin
llevaba tres días consecutivos
bajo la mirara oficial de la camarada Krúpskaya.

Los soldados del Ejército Rojo
llevaban más de tres días consecutivos
aniquilando al Ejército Blanco
bajo las órdenes del Comité Central.

Finalizada la reunión
Nadia en impecable dulzura
guiñó el ojo a Volodia.

Muchos soldados cedieron al cansancio y quedaron
para siempre soñando en futuras estatuas.

Volodia abrió con impaciencia la puerta
y Nadia preparó temblorosa la cama
los soldados Rojos hacían retroceder a los Blancos
las madres hermanas esposas los colmaron de besos
y cuando Nadia explotó en febril imploración
Volodia deseaba rescatar el aire
la ciudad toda parecía estremecer
en un coro colectivo entonando La Internacional.

(de  “En los límites del día”, inédito)




Juan Diego Velásquez (Medellín, 1958). Poeta y crítico de cine. Ha publicado sus
textos en diarios y revistas. Es el biógrafo de Julio Flórez Roa y dicta cursos y talleres
de escritura creativa en Medellín.

Carlos Spinedi: Manipulaciones y Certezas.






















Este libro es el resultado de toda una vida jugada a convertir la lectura
en naturaleza primordial del hombre. Manipulaciones y certezas está
escrito desde la literatura, la mitología, la historia, la filosofía, desde
todo conocimiento (incluso el científico) asentado en la gracia que da su
registro escrito, y luego leído, releído, juzgado, canonizado o sepultado
en los archivos polvorientos de la colosal  mnemosine, la biblioteca, la
multitud de bibliotecas que protegen el suceder interpretado de la vida.

Manipulaciones y certezas es un libro escrito para lectores obsesionados
en descubrir nuevas tramas de voluptuosidad intelectual en el enjambre
indeciso, múltiple, contradictorio y torrencial de la alta cultura de todos los
tiempos.

Su autor Carlos Spinedi, nos lo ofrece sin reverencias ni eufemismos de
soberbia conceptual, sino con el entusiasmo de quien cuenta sucesos
intensos ocurridos en cierto lugar del pasado colectivo; su pasión muchas
veces irónica, vuelve lúdica y familiar la majestad soberana de los hechos,
tan controvertida como los dispositivos teóricos que la paralizan.


Luis O. Tedesco, Buenos Aires, 2010.


Carlos Spinedi (Río Galllegos, Santa Cruz, 1928). Poeta, ensayista, traductor. Ha publicado una docena de títulos y son recordadas sus traducciones del griego y del portugués.

martes, 14 de diciembre de 2010

Hans Bender: Poesía.

Hans Bender, traducción Jorge R. sagastume



















Dichtendes Ehepaar

Beide schreiben schöne Gedichte.
Wie aber sprechen sie miteinander
in der Küche? Warum hat ihr Sohn
so schlechte Noten in Deutsch?


Matrimonio que rima

Ambos escriben hermosos poemas.
¿Pero cómo hablan el uno con el otro
en la cocina? ¿Por qué al hijo le va
tan mal en alemán en la escuela?


Freund in der Schweiz

Ihm ging es besser als mir.
Nie hörte man, er sei krank.
Er hat reich geheiratet
und ein Gewehr im Schrank.


Amigo en Suiza

A él le fue mejor que a mí.
De que se enfermara jamás oí.
Con una rica se casó
y en su ropero un rifle siempre guardó.


Zeitungslektüre
(20.August 2008)

Zwei Särge
kommen aus Afghanistan.
Der Verteidigungsminister
hat seinen Urlaub unterbrochen.


Leyendo el periódico
(20 de agosto de 2008)

Dos féretros
llegan de Afganistán.
El ministro de defensa
ha interrumpido sus vacaciones.


Junger Kellner in der Cafébar

Auch Männer sehen,
wie hübsch er ist.
Kavafis hätte er
zum Gedicht verleitet.


Joven camarero en el café

Los hombres también notan
cuán buen mozo es él.
Hubiese tentado a Cavafy
a que escribiera un poema.


Die Kunst der Wolken

Schau, was die Wolken, ehe
die Sonne sinkt, vollbringen:
Über den Dächern der Stadt
einen schimmernden Ararat!


El arte de las nubes

Mira lo que las nubes antes
de que el sol se ponga crean:
Sobre los techos de la ciudad
un tintineante Ararat.


Leichenschmaus

Die Enkel gehen zuerst. Sie
haben Termine. Die Alten bleiben
noch eine Weile. Später
hört man sie wieder lachen.


Fiesta de velorio

Los nietos son los primeros en irse. Tienen
citas. Los mayores se quedan
por un rato. Más luego
uno puede oírlos reír una vez más. 


Vorsatz

Ich protestiere.
Keiner stimmt mit ein.
Ich spreche zu leise.
Soll ich schrein?


Con intención

Protesto.
Nadie quiere oír mi hablar.
Mi voz es demasiado queda.
¿Debería gritar?


Halb so schlimm

Was ihr erlebt, was ihr jetzt
erleidet. Halb so schlimm.
In fünfundzwanzig Jahren machen
junge Leute daraus einen Film.


No tan malo

Lo que te toca vivir, de lo que
sufres ahora. No tan malo.
En veinticinco años la juventud
lo convertirá en una película.


Entkommen

Nicht die großen,
die kleinen Fische
entschlüpfen dem Netz.
Recht so.


Escapando

No son los grandes
sino los pequeños peces
los que se escapan de la red.
Lógicamente.


Hans Bender nació el 1 de julio de 1919 en Mühlhausen/Kraichgau y actualmente reside en Colonia, Alemania. Fue el cofundador de la legendaria revista literaria alemana Akzente. Ha publicado novelas, cuentos, ensayos, poemas y varios volúmenes de notas autobiográficas (“Aufzeichnungen”). Ha editado numerosas y reconocidas antologías poéticas y puede ser considerado uno de los escritores más influyentes del mundo literario de la posguerra alemana. Todos los poemas que aquí se publican son inéditos tanto en alemán como en castellano.
J.R. Sagastume

Jorge R. Sagastume (Buenos Aires, Argentina, 1963)  Realizó sus estudios de doctorado en Vanderbilt University, EEUU, con especialización en literatura y filosofía. Es cuentista y crítico literario, y ha publicado tanto sobre autores argentinos como extranjeros, así como en el área de semiótica teatral y teorías de la traducción. En 2004 fundó la revista internacional y multilingüe Sirena: Poetry, Art and Criticism, publicada por la Johns Hopkins University Press. En la actualidad dicta clases de literatura hispanoamericana y estudios latinos en Dickinson College, Pensilvania, EEUU; universidad en la cual también cada año organiza el festival internacional de poesía Semana Poética.