POEMA EN ROJO
El horizonte se devora a sí mismo del corazón al sacrificio,
“moviendo ríos de lana”
del sacrificio al corazón.
¿Quién sabe?
Violentos cerezos, arterias que dicen su latido
y todo estalla,
/se estremece
en amargos bosques tantas veces como buscamos la palabra
para sostenernos desde la cálida orilla donde se abracen
todos los más tarde,
todos los después, la soledad sin fondo,
agua, cáliz, madero.
Cualquier lugar donde el parto tenga sitio,
desde el primer vagido envuelto en púrpuras desnudas,
manos de mujer imaginando,
sin tregua de hipnotizados armisticios,
girando sobre el alma que exige un eterno movimiento
para fundar sus galas.
Arrojo sobre el corazón que padece su propia desmesura de
borde a borde,
a contrafilo,
aunque no desee aquella silenciosa navaja.
¿Qué sabe el alma, sino batir las alas?
El mar corola lluvia y estambre
aguarda…
¿Qué aguarda el resuelto mar?
¿Qué sabe el corazón, sino aclararse?
¿Qué sabe el corazón, sino perpetuar los ecos?
POEMA EN NEGRO
¿Qué hacer con lo que falta?
Tu ausencia viene a mí,
me increpa con las naves más altas,
me promete las ancas de un animal bermejo,
la voluntad del simún
/sobre la arena,
los destellos de Prometeo,
el oro violento del milagro apenas revelado,
la absoluta libertad de una reina que conocen los persas,
humana mutación del cautiverio,
y mi última obsesión:
las voces del Jordán y del Cedro Libanés.
Trazo el poema sobre templos amarillos
e intento colocar mis dedos en fuga,
e insisto,
observo,
rasgo,
trepo,
como un felino hermano del aire.
¿Qué hacer con lo que falta?
¿Qué palabra seducirá a la realidad?
EL CAMINANTE
La pesada cadencia del aire enrarecido,
de esos huesos prestados.
Las huellas que deja no le pertenecen.
Nos buscará más en los rostros de otras criaturas
los ojos del que se ha ido.
Huye de todos los rincones que le dan abrigo,
de esta incesante jauría que a veces está quieta.
Él es el extranjero,
como lo fue Albert Camus.
No importan los sitios,
ni los relojes extenuados
en horas improbables.
Selva insomne tatuada en la pupila.
Lo absurdo prevalece y nos sonríe.
IDENTIDAD
Yo soy el laberinto,
el pájaro de azafrán,
el abarco a la deriva,
el zafiro blanco de la niñez
donde espero y me sostengo.
* Todas las piezas, seleccionadas por Demian Paredes, fueron tomadas de la antología Obsidiana (Buenos Aires, Editorial Nueva Generación, 2021).
* * Pamela Nader (Ciudad de Buenos Aires, 1956-2014) publicó sus poemas en el suplemento literario de La Prensa, en las revistas “Generación Abierta a la Cultura” y “Barataria”, y en la antología Poesía inédita de hoy. También es autora de los ensayos Los temas en la poesía de Luis Benítez y Cuaderno de Noticias y el abordaje social. Dejó inéditos cuatro poemarios y una novela breve.