viernes, 16 de septiembre de 2011

Eduardo Sanguinetti: Poemas.







Eduardo Sanguinetti


















BALADA DE LA VIEJA NUEVA OLA PARA HÉROES SOLITARIOS

Es la hora del sin sentid y
De los amores ausentes.

En los tiempos de los objetos biográficos
se inmovilizan los sujetos sobre el vacío,
como lo hacen en las novelas de la Vieja Nueva Ola
Esos Héroes Solitarios por saturación.
Es el momento en que lo bulímico de todo,
se inmoviliza
para mirar moverse lo que no termina de estar
la más antigua y la más moderna de las angustias:
el tiempo que pasa.



ENCONTRANDO A LA MUJER COMO CAMINO

Miro largamente un camino
luego,
largamente, miro una mujer desnuda.
Cierro los ojos ahora.
Llego a efectuar una síntesis interesante:
encontrando a la mujer como camino y
la expresión femenina no está ausente.

Continúo
con otro comienzo sorprendente,
recorriendo el camino más largo,
como si tuviera miedo de que un camino,
fuera demasiado corto para una mujer…
Nunca hubiera esperado una síntesis semejante,
que adopta ahora un carácter de evidencia y
“dice bien lo que quiere decir”.

En cierto modo,
también el hecho de mirar a una mujer a partir de sus
piernas,
de remontarla de abajo arriba, se describe aquí
y acaso se tome en joda.


LA CERTIDUMBRE

Volvías a partir y
apenas habías partido, la renovada certidumbre
sometida a los mismos ataques,
se desmoronaba,
dejaba de ser certidumbre para convertirse en sujeto,
tema, tema de infinitas construcciones-destrucciones,
y se hacía nula.

Sin fijeza no hay más certidumbre.
La permanencia constituye la certidumbre.
Certidumbre de un solo segundo no sirve.
La certidumbre sacudida como un objeto,
contradicha tan pronto como dicha,
luego de haber adoptado decenas de posiciones matizadas,
variadas y pronto contradictorias.

La certidumbre, indefinidamente variada
se vuelve prácticamente nula e inoperante.



CON PACIENCIA…ESA MUCHACHA SERÁ CORREGIDA

La mirás bien,
Es joven, linda y lo mejor de todo,
es ignorante. Ni siquiera habla bien
su propio idioma.

Cualquier cosa que le cuentes, se la traga
Como a tu leche.



BLUES CIRCUNSTANCIAL

Están cayendo las sombras,
siempre hacia la misma hora, y yo, tiempo helado,
ni rápido, ni lento…
y si tuviera una erección, sería agradable…
¡muy agradable!

Es asombrosa esta hora, cuando cada uno
parece seguir su camino.
El amor y el asesinato, los siento acercarse con
el crepúsculo: nuevos niños saliendo del útero,
suave carne rosada,
para que luego lleguen a estar enredados
en alambres de púas,
griten toda la noche y se pudran
a miles de kilómetros de distancia
de ninguna parte.
Vírgenes enloquecidas empujan a hombres con collares
de perro entre la basura que les llega a los ojos.

Lo que hay, lo que está, lo que es,
me hace mear de puro susto:
Un nuevo mundo está saliendo del huevo y
a pesar de lo rápido que escriba,
el viejo mundo no muere con suficiente rapidez…



RETRATO DE UN PELIGROSO

Si tengo ganas
Puedo sentarme y observar a los otros que pasan.

Todos están alertas.

Ocurren cosas por todas partes.

La tensión de esperar que pase algo,
es delirante.

De todos modos,
sigo paseando de acá para allá,
con una erección capaz de reventar mi bragueta
                            capaz de reventar mi bragueta
                                                        mi bragueta.



SOLUTERIONTE
            ELLOS CONOCEN EL SECRETO

¡Estamos aquí, todos nosotros!
con un pasado que nunca cesa
                        un futuro que nunca empieza
                        un presente que nunca acaba.

                        ¿El Presente? No hay tal presente
                                               hay un pasado y
                                               hay un futuro, y
el tiempo corre a través de ellos
como una corriente eléctrica.

                        El Presente es una condición imaginaria,
un estado de sueño…, un SOLUTERIONTE.

Esta última palabra es para vos, te la regalo,
podés hacer lo que quieras con ella.




SALVO QUE HUBIERA OTRA RAZÓN

Me tiré boca arriba, y
esperé a que oscureciera.
Un resorte del colchón estaba roto y
me lastimaba, en el costado derecho de la espalda.
Me quedé quieto y
dejé que me lastimara.

El reflejo de un cartel de neón
se proyectaba sobre el techo.
Cuando iluminara todo el cuarto de rosa,
sería la hora de irse.



LAS CALLES SON LUGARES PARA RESPIRAR MEJOR

No sé si habrás notado
que curiosamente a las calles,
no parece afectarles el sufrimiento
de los individuos particulares.

Si sales de una casa por la noche,
después de haber perdido a alguien
a quien “amabas”,
la verdad,
es que la calle parece muy discreta.

Si el exterior llegara a estar como el interior,
sería irresistible,
se produciría la gran explosión.

La calles son lugares para respirar mejor.



QUE NADIE QUEDE SOLO

Soy un hombre que mea ampliamente y con frecuencia,
lo cual, me dijeron,
es un signo de gran actividad mental.

En invierno es agradable detenerse unos minutos
en un subterráneo y caliente baño público,
pero qué placer me inunda en primavera,
cuando meo al sol,
entre seres humanos que pasan,
te miran y sonrien estúpidamente.

Ningún hombre, con el menor sentimiento,
puede negar que el espectáculo de un hombre meando
y mirando fijamente nada,
con una sonrisa satisfecha, cómoda y vacía,
no sea una buena cosa.

Aliviar una vejiga llena es uno de los grandes placeres…
                                      es uno de los grandes placeres…
                                      es uno de los grandes
                                                                          placeres…
                                      es uno…



SUICIDIO - EN EL MOMENTO PRECISO DEL OCASO

                        I

Con paso lento y tranquilo,
tomamos la ruta de las vías,
en dirección a la torre de agua.
Es el momento preciso del ocaso…

                        II

Me siento junto a ella…sobre las vías.
Nos miramos…
Desde lejos, a medias audible,
llega de los rieles, una palpitación débil y mecánica.
Sigo sentado en mi lugar…Sigue sentada en su lugar…
Sin decirnos palabra alguna.



SANTA CLAUS NO CREE EN LOS NIÑOS

Los hombres naufragan como los barcos.

Los niños, también.

Hay niños que se van al fondo a la edad de nueve años,
llevándose consigo, el secreto de su traición.

Hay terribles monstruos que nos miran con ojos inocentes y
sus crímenes no figuran en ningún registro,
porque no tenemos nombre para ellos,
porque no hay nombres para ellos,
porque no existen nombre para ellos.


ELLA AL VOLANTE

Ella se sentó sobre mis rodillas y
se deslizó hacia la izquierda.

-Era firme como la carne congelada,
Aunque con otra temperatura-

Ella se dio cuenta de que el asunto me había gustado,
Y se rió.

Cuando ella arrancó,
creí que la caja de mi viejo Impala
iba a reventar,
y nos hundimos al menos
veinte centímetros en nuestros asientos,
tan brutal fue el arranque.



NUNCA LLEGARÁ A NADA

Tienes la ilusión de estar atravesando un recto y eterno camino.

Olvidas las curvas,
pero sabes que por anchas que sean las desviaciones,
si sigues caminando,
volverás al recto
y eterno camino.




EN EL CENTRO DE LA CAMA EL RÍO ES PROFUNDO

Recordé tanto que ya está olvidado,
todo olvidado amnesia de la anamnesia.
Una vez que nació la idea
de la pureza…todo se perdió
irrevocablemente, inexorablemente:
“Perdón. No me refería a ti
sino a las hijas de alguien
a monjas mendigas sonrientes.”
Escribo así para atrapar
ojos cansados, triste
para la mirada.
Los carteles gritan sin ser vistos
y las cansadas paredes caen…
graffitis mezclados
en arena de cemento seco.
Recuerdo una pensión vieja y barata
con atorrantes en el lobby,
amables atorrantes de satisfecha pobreza,
cómodas sonrisas y erecciones espontáneas.
Antiguo hogar marginal
según la tradición Zen de China,
el primer ciclo de vida.

De los orificios de mi nariz
cuelgan sangrantes coágulos
líquido red light…
cayendo en su mundo mojado
…y la niña dio
grititos de sorpresa
cuando mi verga golpeó
el himen gallardo y orgulloso.

Este es mi poema
Para quien quiera…
Bestias fluyentes, espantadas, perfumadas.
Mienten, engañan, roban…
matan, beben la locura marchita,
de la codicia.
Mueren por entero solos.

¡Pero niña! el esperma
te llega a la altura de los breteles,
de tus breteles ¡gran puta del infierno!
¿Alguien nuevo en tu bombacha?
Dime que vendrás y verás
en mis ojos,
la sombra de pensamientos
a destiempo y fuera de temporada.
Dime que vendrás y verás
una mirada sin expresión
y llamarás a las cosas
por su verdadero nombre.







Eduardo Sanguinetti:  nació en Buenos Aires. Este artista, poeta, periodista y filósofo argentino, ha incursionado de manera contundente en el pensamiento y la cultura de este tiempo, poniendo en juego algunosvalores, como aperturas, deviniendo sus operaciones en el arte y laescritura, en la aceptación o rechazo inmediato de sus acciones, en el espacio de la filosofía, la poesía, la ecología cultural, las artes
visuales, la música, el cine, el teatro, y otras disciplinas asimilándolas a las denominadas sound-art y land art perfomances e instalaciones artísticas. Sus acciones comienzan a finales de la década del 70 y continúa hasta la actualidad.
 Jean Baudrillard lo considera el precursor indiscutido de la última vanguardia Latinoamericana. Ha publicado: "Morbi Dei" (prologado por el escritor Oscar Hermes Villordo), "Actividad Voluntaria de la Naturaleza","Alter Ego", "Territorio de pájaros", "Balada de la Vieja Nueva Ola para Héroes Solitarios", "El Pedestal Vacío", "CuCu-DoDo (Final en Forma Ordenada" y "Big Relato", este último prologado por Adolfo Bioy Casares.
Participó en calidad de actor en el film de Narcisa Hirsch: "La pasión según San Juan" 1993 en el papel de Jan, junto a Esther Goris y Pichón Baldinú, integrante y director de La Organización Negra y De La
Guarda.
La Performance realizada junto a la artista plástica argentina Marta Minujín denominada la Fiesta del Éxito 1981, donde presenta Eduardo Sanguinetti su coreografía "El Fracaso del Éxito", incorporando el body-art y la instalación de maniquíes, con la pieza "Rapsodia" de Rick Wakeman en teclados y Sanguinetti en piano acústico. La grabación
del disco "Before and after Science" (1978) junto a Brian Eno,  el sonido de "Mañana en el Abasto" con letra de su amigo Luca Prodan y las performances en los más diversos sitios del planeta, museos,
auditorios donde opera en música junto a artistas como Carlos Cutaia, Osvaldo Fatorusso, Fats Fernandez, Mono Fontana, con sus obras "Obstinato", Identi-kit", "Exit s-k" configuran una mirada innovadora
en las artes, imitada por numerosos artistas de la época. 
Actualmente es editorialista del del diario La República del Uruguay. Su última acción, cual "soplo ecológico" la Instalación "Identi-kit: reportaje a la tierra (Entre el sortilegio y la Intención)", junto a Javier Kaneshi en fotografía, el poeta Esteban Moore en diálogo interlineado y la música de Sanguinetti y la edición de los short-films:"Yellow Dream", "Exit s-k-", "Identi-kit" junto a Kaneshi siguiendo su derrotero de poeta nómade


lunes, 12 de septiembre de 2011

Martín Cristal: Sam Hamill, Un canto pisano.

Postales Japonesas Editora, 2011. Poesía.













¿Cuál es el equilibrio ideal entre arte y política, cuándo se potencian y cuándo se aniquilan entre sí? ¿En qué proporción se debe considerar la biografía de un creador cuando se sopesa su obra?
En febrero de 2003, el poeta norteamericano Sam Hamill (1943) encontró en su buzón un sobre con una invitación de Laura Bush. La primera dama de Estados Unidos quería que Hamill participara de un simposio de poesía en la Casa Blanca. Consciente de los planes que George W. Bush tenía para Irak, Hamill decidió rechazar la invitación.
Eso —y la campaña que Hamill inició después contra la guerra— lo resume bien Esteban Moore en el prólogo de la admirable edición cordobesa de Un canto pisano, hecha por un nuevo sello independiente, Postales Japonesas. Se trata de una selección de dieciocho poemas de Hamill en atractiva versión castellana del propio Moore.
Su prólogo resulta crucial. ¿Cómo recibiríamos los versos de Hamill si no supiéramos nada de su rechazo a aquella carta con tan poderoso membrete, The White House? Creo que hay tanta poesía en ese gesto rebelde que antecede a las palabras como en las palabras mismas. Hamill es una prueba viviente de que la poesía puede ser más que lo impreso en una página, concepto que el poeta aprendió de Kenneth Rexroth, su maestro (a quien le dedica un “Réquiem” en el libro).
En los poemas de Hamill, especialmente en el largo poema que da título al libro —con abierta referencia a Ezra Pound-, se traslucen ráfagas de una amarga indignación que uno relaciona de inmediato con aquella semblanza biográfica inicial:
Un presidente que dice mentiras que guían a la masacre,
periodistas repitiendo las mentiras que guían a la masacre,
qué importa un poco de excremento en tu hamburguesa
si esto no impide la producción
y por lo tanto asegura el beneficio?
Yo defiendo algo, dice Hamill en otro verso de ese mismo poema (p. 77). Sobre esta actitud de subrayar que se es “un poeta contra Bush” o “un poeta contra la guerra” —y sobre el hecho de incorporar esas informaciones a los poemas mismos— cabe hacerse algunas preguntas, quizás incómodas. ¿No aprovecha Hamill el aura de la disidencia para así inventar o acrecentar su propio mito? ¿Hasta qué punto se actúa tal cual se siente y desde qué punto se empiezan a calcular efectos y proyecciones? ¿Hace falta incluir, en medio del poema (ver pp. 73-74), una semblanza de premios y honores recibidos en Italia por hablar contra la guerra?
Ya más lejos de la denuncia y la indignación (No arrojes bombas sobre un pueblo / cuya poesía no hayas leído!; p. 65), también se encuentran versos de una resignación sabia, que moderan el “heroísmo” anterior. Por ejemplo algunos del que, a mi juicio, es uno de los poemas más contundentes del libro, “La paz verdadera”:
Y mi amigo simplemente me dijo: “Thich Kuang Dúc
ha alcanzado la paz verdadera”.
Y yo supe esa noche que la paz verdadera
nunca estaría a mi alcance […].
Esa misma sabiduría se encuentra en otros poemas, como “La flor de la orquídea” —reconocimiento instantáneo del presente y aceptación de una muerte inexorable— o “El don de lenguas”, cuyo remate es una lección sobre el lenguaje:
la Palabra es sólo evidencia de lo real:
en la lengua hopi no hay ballenas;
en el inglés norteamericano no existe el Cuarto Mundo.
Otro motivo fuerte en el libro es la representación del paisaje y la naturaleza, tendencia bucólica que se ve con claridad en algunas partes del “Réquiem”, y también en “Destino, la nada” o “Un fuego frío”.
Hamill, que supo dirigir durante décadas una editorial independiente de poesía goza de influencias múltiples y variadas, por lo que no se priva de las citas y los guiños (se agradecen las referencias de la edición, que nos permiten no perdérnoslos). Se destacan en particular varias referencias de origen oriental: el Karma, el dragón, autores como Kawabata o Lu Chi… A veces lo oriental simplemente se percibe en algunas formas, como en la del breve y hermoso poema “La canción de Hitomaro”.
El poeta pone de relieve estas preferencias, que lo emparentan con sus contemporáneos, los beats (algo mayores que él).  Seguramente esa influencia oriental también la habrá recibido —otra vez surge lo biográfico— durante el tiempo en que estuvo en una base militar en Okinawa, Japón, mientras pasaba de ser un soldado norteamericano a un objetor de conciencia, transformación acorde al espíritu de los años sesenta.
Me alegra que libros como Un canto pisano se editen en Córdoba (también Alción supo aportar ediciones de Ferlinghetti y Kerouac, traducidas por el mismo Moore). Esa alegría impulsa esta reseña, aun sin conocer todos los secretos de la poesía. Claro que, si se piensa como Hamill, primero uno debería preguntarse quién podría desentrañar de verdad ese misterio que representa un poema:
Si el trabajo del poeta no fuera secreto,
incluso para el propio poeta,
cualquiera podría realizarlo,
y es un tonto aquel que piensa que cualquiera puede hacerlo.

(publicado en El Lince Miope)




domingo, 11 de septiembre de 2011

Patricia Jabbeh Wesley: África.


Patricia Jabbeh Wesley


























África


La vasija
ahora hecha añicos

su contenido
derramado
como vino de palma

a través de las regiones
del mundo


--FIN—



Han cesado todos los cantos fúnebres


Todos los cantos fúnebres habrán de cesar
cuando las campanas del reloj den las siete,
momento en que sigilosa,  la noche
se arrastrará cargada de muertes.
Ya no habrá cantos fúnebres para aquellos
que fueron arrancados de sus hogares
o sacrificados o apiñados en campos de detención
alrededor del mundo –ésta es nuestra guerra.
Hasta tanto nos desvanezcamos 
como los calcinados restos de la vegetación,
después de que el incendio se consuma  a sí mismo.
Y todas las criaturas vivientes, a las que alguna vez
les perteneció el bosque, yazcan allí en la seca ceniza. 

La caparazón de un caracol, a medio quemar,
una víbora de cascabel, enroscada, sus carnes
devoradas por las llamas.
Un escorpión y toda su prole resecos como
si hubieran sido aplastados con fuerza  contra el suelo.
Y los animales que una vez corrieron libres
en la jungla, en la  selva,  están todos muertos.
Sí,  ¿ quién se atreverá a llorar la muerte de los animales
cuando los humanos  todavía están pereciendo, quemados,
enterrados vivos, puestos frente al paredón para el verdugo,
que es nuestro señor de la guerra ?

¿ Dónde están  todos  mientras la kwashiorkor* se lleva
uno por uno  a nuestros niños de la guerra ?
Nuestro señor de la guerra nos dice que no  podemos
lamentarnos  o llorar  o elevar un canto fúnebre
o vestir nuestras lappas* negras o enterrar a los muertos
o enviar una carta al extranjero para contarles
a aquellos que no saben nada acerca de nuestros muertos.

Hoy cuando el sol entre en la cocina
a través de la puerta o la ventana, debemos
atrapar su sombra,  sus rayos, debemos encerrar al  sol,
en una caja, una caja de acero y ponerle candado.
Así mañana ya no habrá luz de sol para el mundo. Mañana.
Ya no habrá luz de sol. Mañana.

--FIN—

Kawashiorkor: enfermedad producida por la falta de proteínas en la dieta.
Síntomas: estómagos inflados, hinchados.
Lappas: Vestidos  del folklore tradicional.



En el comienzo de todo


En el comienzo de todo, había mujeres, y todas las cosas
reptantes y no reptantes, eran buenas.

Eso fue antes de que el tiempo pudiera reconocer la luz del día de la noche.
cuando los hombres podían hablar las lenguas de las mujeres; antes

de que el cielo se hiciera azul y decidiera rolar, espumando, como
un gran vaso de fresco vino de palma. Antes de que los océanos aprendieran

a elevarse y caer, antes de que los ríos fueran llamados ríos.
Antes de que nombraran  al río Cavalla,  por  la caballa,

por los peces o a los peces por el pueblo, o el pueblo fuera bautizado
en honor del  río. Antes de que Cabo Palmas, de donde vengo,

se transformara en Cabo Palmas, antes incluso de que existiera un cabo
o palmeras. Antes de que el Cabo Palmas comenzara a procrear

palmeras que brotaron con ancas gruesas  y comenzaron
a elevarse,  y el cocotero hembra aprendió a ser la hermana de la

palmera que da nueces y ésta del bambú y la palmera
bambú  fue hermana de  la palmera de grandes hojas; o cuando su abuelo

les creó parentescos de sangre, o parentescos de paja o parentescos
de bambú, o parentescos de repollo, o parentescos de largas

hojas delgadas, o lo que sea que hace que las confundan con un par
de hermanas gemelas. Pero, la caña de bambú sabe cómo pincharme

el dedo cuando la toco con un furioso corazón; la palmera
pinchará suavemente, mientras el cocotero permanece en su altura.

Pechos de coco colgando de su torso, o cabeza, o de lo que fuera,
Sí y el  modo en que el bosquecillo de bambú nos pinchaba

los dedos de los pies cuando Mudi y yo vagábamos en su pantanoso
territorio. Eso ocurrió antes del tiempo en que las mujeres decidieran

nacer niños, a pesar de que los hombres sabían cómo, o antes
de que los hombres comenzaran a presumir sobre la cantidad de hijos

que tenían y de la cantidad de varones, contándolos con los dedos.
Iyeeh  dice que los hombres en ese tiempo realmente procreaban niños

y las mujeres presumían  de ser  los padres de los bebés
y los niños corrían a refugiarse junto  a sus padres como

en la actualidad lo hacen con sus madres cuando un padre los llama
para castigarlos con un látigo. Eso fue mucho antes de que el camino

de los automóviles destruyera el nogal gigante, el roble, partiendo
los  pueblos y los bosques, transformándolos en rutas, y los árboles

de caucho surgieron allí donde estaban los bosques, y el café
se transformó en un árbol, convirtiéndose en primo hermano del cacao,

y las nueces de palma viajaron a la ciudad para ser convertidas en monedas.
Sorpresivamente, a nosotras las niñas nos crecieron alas como al pájaro de la pimienta,

No, no, como al águila, o como a los aviones jet, y podíamos volar o saltar
a la caja de un camión que se dirigía hacia la ciudad donde el alumbrado público

no puede distinguir al aldeano del habitante de la ciudad, donde un hombre
no puede distinguir a su esposa de su amante; los hijos de su hogar de sus

hijos fuera del hogar; donde todos han entregado su corazón a los bares
y las luces bamboleantes, y las personas pelean en las esquinas;

y luego de todo eso, yo y las niñas del mundo aprendimos
a correr salvajes, igual que flores silvestres, no, no, salvajes como hombres.

Todas las mujeres del mundo transformándose simplemente en hombres.

--FIN—

Versiones Esteban Moore


 Patricia Jabbeh Wesley, nació en Tugbakeh, condado de Maryland, Liberia y creció en la capital, Monrovia.  Obtuvo una beca del Banco Mundial  que le permitió realizar sus estudios en Ciencias de la Educación en la  Universidad de Indiana (Indiana, EEUU). Luego de graduarse regreso a su país y ejerció la docencia en la  Universidad de Liberia en Monrovia.
En 1990, con el estallido de la guerra civil, debió  abandonar, junto a su esposo e hijos,  su hogar, y trasladarse  a territorio controlado por el comandante del Frente Nacional Patriótico de Liberia, Charles Taylor. En esos meses pudo testimoniar la muerte y la destrucción producida por la guerra.
Habiendo perdido en la contienda a muchos integrantes de su familia y gran parte de  sus posesiones decidió emigrar a los Estados Unidos de Norteamérica. Allí  se dedicó, a través de lecturas de poesías, charlas y conferencias, a difundir ante el  público norteamericano lo que sucedía en su país y a trabajar por la paz.
Es la autora de  Before the Palm Could Bloom: Poems of Africa  - Antes de que la palma pudiera florecer: poemas del África - (New Issues Press, 1998) en el que relata sus experiencias durante la guerra civil. Su segundo  libro de poemas  Becoming Ebony, - Transformándome en ébano-(segundo premio Crab Orchard Award Series, 2002) fue publicado por la editorial de la Universidad  de Illinois. 






















sábado, 10 de septiembre de 2011

Thomas Kinsella: Confines de la tierra.

Thomas Kinsella

















Olí el extraño Atlántico
Finistère....
                      Finisterre....

La superficie del mar se oscureció. La tierra a mis espaldas,
y  todas sus células y cistas, se oscurecieron.
Desde una roca pelada sobre la cúspide del mojón de piedras
espié el horizonte hacia el noroeste
y sentí esa minúscula imperfección nuevamente.
Donde el último rayo hundido se retiraba.
Un punto de luz.

Un gusano de lo posible
meneándose desde la espina dorsal
deslizándose hacia el cerebro.

Vacilamos ante ese mar más ancho
pero nuestras cabezas cantaron con propósito
y paz predadora.

¿ De quién era ésta sangre excitada que
busca torpemente nuestros movimientos?
 ¿ De quién este hambre fantasmal
que atraviesa los túneles de nuestros pensamientos llenos de pasajes
que huelen a muerte y arcilla  y  débiles metales
y grandes piedras en la oscuridad?

A  corta distancia en  la bahía
el fuerte oleaje nos tomó  a su merced,
grises, agitadas pendientes de agua
deslizándose  debajo nuestro, desmoronándose,
arrastrándose  hacia adelante, gigantescas.

Empujados mar adentro durante un día y una noche
nos sostuvimos con firmeza, entumecidos por la constante 
fuerza del viento oceánico.
Nos acercamos el uno al otro, como si fuéramos uno,
y nos volvimos hacia adentro, el caos salino
rodando en silencio a nuestro alrededor,
y escuchamos a nuestras propias bocas
mascullando en el ardor provocado
por las pequeñas gotas de agua marina:

Viento maléfico estate quieto
dulce madre 
sobre las salvajes aguas 
derrama paz


la que nos dio nuestro descontento
la que encontramos y desencontramos
en cuya sombra anhelante 
erigimos nuestros  soportes
y nos asentamos satisfechos
y construimos y estamos todavía
insatisfechos, cuya mirada desorbitada
y  sagrado aullido  hemos raspado
mudos sobre  placas de piedra
remolinos de agua abriéndose sobre
remolinos de aguas que se cierran
y bailes taladrados en la piedra
en espiral ángulo y rulo
ondas de río  rampa de  tierra
círculo del sol  curva de la luna...
en cuyo generoso favor alimentamos nuestro hambre
desenraizados y llegamos
en el infierno de la ballena
                                 garganta de vendaval
hoyo de sal
                            oscuridad en ningún lado
reina de la  calma
                          derrama paz
La pesadilla concluyó finalmente.
En la mañana, bajo una brisa soleada,
cabos desnudos se elevaron frescos desde las olas.
Penetramos una bahía profunda, abierta
a todas la corrientes del océano.
Estábamos meas allá de lo que nadie había estado 
y mareados por el agotamiento y el alivio
-- tres veces calculamos equivocadamente y casi fuimos empujados
sobre la misma roca.

                                    ( Yo había sentido todo esto  antes)
Timoneamos a lo largo de una pared de piedra
y penetramos un  tranquilo corredor de roca en el que resonaban
los ecos de las olas y nuestras voces bajas.
Yo me paré en la proa. Nos acercamos cuidadosamente a una pendiente de                                   
                                                                                                              /piedra.

Me sujeté. "Padre nuestro..." alguien dijo
y hubo pequeñas risas. Estuve parado
buscando  por un momento las palabras correctas.
Ellos se callaron. Elegí una vez más las viejas palabras
y descendí del barco. Al recibir el impacto sólido
un poder soñador se soltó en la base de mi espina dorsal
y se desenredó  deslizándose hacia arriba a través de mi médula.
El agua marina fluyó sobre la roca, retirándose
con un siseo femenino, tirando de mi talón.
Mi lengua se trabó.

¿ Quién
          es un aliento
que hace el viento
que hace la ola
que hace ésta voz?

¿ Quién
      es el toro de las siete cicatrices
el halcón sobre el acantilado
el salmón hundido en el charco de agua
el charco hundido en su tierra
la furia del animal
la fibra de la flor
una lagrima de el sol?

¿Quién
   es la palabra que pronunciada
   libera la lanza
         y derrama el terror
 enciende la chispa
         y se  quema en el cerebro?

Cuando  los hombres se reúnen en la colina
mudos como   piedras en la oscuridad 
                 (la embarcación golpeaba detrás mío)
¿Quién es el hombre de toda luz?
¿ Quién se dirige de lleno hacia
las interesantes condiciones de la luna?
¿Quién toquetea el hoyo hundido del sol?:
   ( Yo fui hacia adelante, extendiendo la mano)

-Versión Merceditas Lennon, Esteban Moore-

 


Thomas Kinsella  (Dublín, 1928) Poeta, traductor, ensayista  y editor. Ha dado a conocer más de veinte volúmenes de poesía, entre ellos: Poems & Translations (New York: Atheneum, 1961); The Clergyman (Dublin: St Sepulchre's Press, 1965); Nightwalker and Other Poems (Dolmen, Oxford, New York, Oxford University Press, 1968; New York, Knopf, 1969); Collected Poems 1956-2001 (Oxford University Press, 2001). Su ensayo The Dual Tradition: An Essay on Poetry and Politics in Ireland (Carcanet, 1995);nos  brinda una aguda mirada sobre la poesía irlandesa. Ha traducido a varios poetas de la tradición gaélico irlandesa al inglés.