miércoles, 20 de mayo de 2015

Gustavo Borga: poemas



Gustavo Borga





















Tiene una casa quinta
en las afueras de la ciudad
La habita con su familia
los fines de semana

Ayer a la tarde
cargue la bordeadora
en la cuatro por cuatro

Me dejó en el patio
de la casa
Dentro de tres horas
te vengo a buscar dijo

Cuando se fue me acerqué
a la pileta de natación
Al lado hay un árbol talado

Lo corté me dijo una vez
por que la hojas que caían
ensuciaban el agua

Le puse nafta a la bordeadora
y empecé a cortar el césped

Terminé antes de las tres hora

Me desnudé y me tire a la pileta

Sentí que era la pequeña hoja
de un árbol inmenso al que nunca
nadie podrá talar

…

Dios
por favor
haz con tu
mouse un doble
click sobre mi corazón

…

Es viejo

Vive solo

Practica yoga

Su postura
preferida
el perro

Hace tres días
que está muerto
en su casa

Un perro viejo
y solitario
que se pudre

…

Era niño
cuando Evita
pasó por el pueblo

Me tuvo
en brazos
Puse mi oído
en su pecho

Escuché el cáncer
que la devoraba

…

¿Solo yo vi
la mariposa azul
que entró al velorio?

No
Vos también la viste

No lo digas nunca

La mariposa azul
se posó en los labios
de la niña muerta

Yo tampoco
lo diré nunca

Se fue
la mariposa azul

Nadie la vio

…

Yo estuve la noche
que explotó
Los primeros poemas
Los leyó sin inconvenientes

Luego se trabó

Cambió de color
y comenzó a hincharse
como un globo

¡Va a flotar! gritó alguien

Pero no
Explotó y nos salpicó a todos
de mierda

…

Cuando corro por el campo

mi nombre

¿por qué no se desprende?

Cuando desciendo
del tren o del colectivo

mi nombre

¿por qué no sigue viaje?

Y tu nombre

¿qué hace en mi casa?

¿Se te escapó
cuando dormías?

…

El caballo que viste
fugazmente
desde la ventana
del colectivo

(el animal estaba solo
parado en cuatro patas
en medio del campo)

era yo

Yo me llamo Gustavo
Gustavo Borga me llamo

Soy tu espejo

…

Dios es alcohólico

Una mañana
se levantó
muy temprano

Como siempre
el pulso
le temblaba

Se tomó dos ginebras

Dibujó tu cuerpo

Gustavo Borga Poeta (Villa Nueva, provincia de Córdoba, 1960) Publico los siguientes libros: patitos degollados ( 2002), hermoso niño rubio (2006), poesía reunida (2010), para vos NO (2010) y un puntito negro ( 2013) Es ferroviario.





sábado, 16 de mayo de 2015

Washington Benavides: Un poco más sólido que el aire y Seis variaciones para un armonio de cristal (electrónico), por Xoan Zorro



Washington Benavídes


















Un poco más sólido que el    aire


Casi desparramado,
bajo el quincho solidario
pasan “músicos” que hace tanto
no venían a estos árboles,
los músicos son unos pajaritos
de mediano tamaño, el dorso de color marrón oscuro,
 casi acanelado el pecho.
Siempre en bando. Rápidos y fugaces
sobre la avena estéril, sobre los pastos
recién cortados por un operario.
Cantan. Una música que huele a pasto,
a reflejo de las nubes en la acequia,
a urgencias de apareo.
A dulce clima.
Ya se fueron. Volaron hacia otros campos.
Las desafinadas langostas verdes tratan
de mejorar sus arreglos
(No sea que Nicolo –el gran violinista
iracundo- les quiebre sus arcos).
Sigo despatarrado. Increíblemente, una
perdiz chica pasa junto a mí, sin empacho
ni miedo. En otros tiempos…
Al fin veo a una viudita blanca.
(Desolado ante los desmanes de los
fundamentalismos, fustigan mi visión:
garrote vil, torres con horcas,
hachas fulmíneas, lapidaciones, Rocas Tarpeyas,
“la solución final” con cámaras de gas,
piras humanas de la Santa Fe, cruces romanas,
venenos socráticos, elixires borgianos,
inyecciones letales, sillas eléctricas,
fusilamientos, la “refalosa” de federales
y unitarios, los despenadores oficiales
de los ejércitos, la espada isabelina,
el puñal tribunicio, el sicario de trece
apuntando y acertando. Los degolladores
de Barranca Yaco, la cabeza del Chacho
Peñaloza, los niños del último ejército
guaraní ante el sádico Conde D’eu;
los N N de cualquier territorio…)
Salto, como mordido por crucera.
El tiempo está cambiante y de la Cuchilla
de Haedo  baja en carretón siniestro una tormenta.
También asoma en la dulzura de este
mundo, una Tercera Guerra nada fría.
¿A los señores de la guerra no enfrentarán
los hijos de la patria grande?



Seis variaciones para un armonio de cristal (electrónico),   porXoan Zorro.

                                                           “La muerte no es el final
                                                           Es sólo zona de parking.”
                                                                       Jack Spicer.

                                   1

La máquina alterada.
La gran nuez de la cima
parece no soportar una avalancha
ni una modesta ardilla.
El cordaje del cuello desafina
como un arpa
tocada por secretas carcomas
y en su ropero
el viejo corazón como dijera
Jean Cocteau:
                                   “Hoy, no se lleva”.
Y para abajo mejor es no meneallo.
Sin embargo, mi amigo –viejo amigo-:
            La muerte no es el final
            Es sólo zona de parking.

                                   2

Corriendo por el césped
maravillosas piernas de muchacha
acompasadas por las fuertes piernas
del mozo que la cuida
como a la niña de sus ojos
que eso es para él

Esa muchacha de piernas admirables
corriendo por el césped
ascendiendo entre tilos
va la pareja por el Parque de Los Aliados
corriendo tras el arco
de la Alianza
Ella con piernas dignas de Artemisa
Él, con algún calambre,
sin perderle pisada. Desesperadamente,
            tras la niña de sus ojos.

                                   3

El hombre arrolló la bandera
que en ese instante comenzaba a ser
candidata a los trastos polvorientos
                        del altillo.
Iba a encender un cigarrillo. Lo pensó
mejor, y sus dedos volvieron
a depositarlo en la cajilla.
En ese acto (casi reflejo) saltó
de su bolsillo aquella vieja desteñida foto
            (quien la viera, de paso, arriesgaría
                        a decir: es una foto
            de un niño o de una niña).
El hombre la miró. Respiró hondo
                        Y volvió a desplegar
                                   la bandera.

                                                           A Juan Gelman.

                                   4

No era un templo era una sala
                        de cinematógrafo
por lo tanto era un templo además
            de una sala de cinematógrafo
y en esa sala/templo, el muchacho veía
                        por undécima vez
                        “La General” de Búster Keaton.
Sabía perfectamente cuándo saltaba
            como una liebre la imagen
            de los viejos rollos
esperaba con unción el instante
            de la deshonra del maquinista
                        ante su novia
seguro que iba a reconquistarla y liberarla
            del laberinto de rieles
            y  ejércitos enfrentados
del Norte contra el Sur.
Además, sonreía, con la seguridad secreta
                        que desde la próxima
                        exhibición él sería el maquinista
            él sería Búster Keaton
            y alcanzaría los créditos
            que la vida se empeñaba en negarle.

                                               5

El pobre Mozart
alcanzó su gramo de felicidad
ya acosado por la muerte cuando escuchó
            al mozo de la carnicería
            cantar un aria de Papageno.
Con esta anécdota se alentó el desconocido
                        autor de canciones.
¿Quién dice?  A lo mejor…

                                   6
                                               “El mirlo canta y la bebé ríe,
                                               A medio camino en el siglo del
                                                           Horror.”
                                                           Kenneth Rexroth.

Dulce Camila
fuerte Natalie:
maravillosas hijas de mi hijo
nietas de la alegría
poseedoras de un coraje casi borrado
de los escritos de este mundo.
Al borde del Milenio, Camila:
cédeme un poco de tu ternura honda
que me sabrá a un trago de agua
            en el corazón del verano.
Préstame tu energía, dorada Natalie,
dibújame constante, como de niña
fundabas árboles, casas , padres, gatos
bigotudos.
Ustedes caminarán
por tiempos que han alarmado
            la imaginación o la conciencia
                        de los hombres
y sé  que vuestros pasos llevarán
            nuevas luces, dínamos
                        de pureza
para mañanas que no serán ojos
de ciego/ muletas
abandonadas entre las ruinas de la guerra.
Ustedes llevaran como un nuevo testamento
                        el deseo de todos nosotros
            (los conocidos, los desconocidos)
de que el siglo que adviene prohíba
                        toda prohibición
y el horror se desvanezca
como la niebla de un pantano.

                         

Washington Benavides (Tacuarembó, Uruguay, 1930) Poeta, traductor y músico.
Entre sus últimos títulos publicados se hallan:  "El mirlo y la misa" (2000); "Los pies clavados" (2000); Un viejo trovador" (antología) (2004); "Dracmas" (2005); "Diario del Iporà (2006); "Sonetos del Batoví dorado al gabinete del Dr Caligari" (2008); "El frasco azul" (2011); "Tata Vizcacha" (reedición, 2012); "Como un comanche" (seis libros inéditos, Edición homenaje del Ministerio de Relaciones Exteriores,2012); LIBROS de heterónimos: "Amarili y otros poemas" Pedro Agudo( 2007); "Doce canciones amorosas (bilingûe) Juglar Xoan Zorro( 2010); "Asuntos del falsificador" John Filiberto(2012).
Ha traducido a : Guimarães Rosa, Oswald de Andrade, Carlos Drummond de Andrade y Affonso Romano de Sant’Anna.
Sus poemas y canciones han sido musicalizados y grabadas por: Alfredo Zitarrosa, Daniel Viglietti, Eduardo Darnauchans, Héctor Numa Moraes, Carlos Benavídez, Los Olimareños y Los Zucará.



Pablo Albornoz: poemas breves




Pablo Albornoz
























(El huésped)

Me pide que escriba
que haga algo
con las palabras
que no duermen
de noche.

(El misterio)

El misterio es el mejor
disfraz de la muerte
clávale los ojos al ciego
antes de nacer.
(Lámparas)
Hay ojos en tu cuerpo
lámparas
que nadie quiere apagar.
(El murmullo)

Me quedé toda la noche
escuchando el murmullo
de lo que está ardiendo
entre el bien y el mal.

(Poema)

Me piensa el poema, se preocupa

*
Dame el peor poema
que escribiste
me dijo
Ella quiere mi alma
pensé

*
Yo me sentí como un animal
frente a un plato caliente y vacío
yo me sentí solo frente a un pueblo
oscuro
y le entregué mi alma y mi apetito.
Haikus
entre las tumbas
brillan en ambos mundos
las luciérnagas
*
no se conmueven
las flores de plástico
ni con el viento
*
en el asfalto
hay sapos aplastados
bajo la lluvia
*
noche gélida
hasta la luna siente
temblar mi sombra
*
goza la bruma
la desnudez del alba
y se destruye
*
miro la luna
ella también me mira
el mundo sobra

PABLO ALBORNOZ  (Magdalena. provincia de Buenos Aires, 1978) Publicó: Restos de Fe  (2013)

lunes, 11 de mayo de 2015

Enrique Verástegui: Poemas *



Enrique Verástegui




















LEONARDO (fragmento)


9. Programa para combinatoria de 12 signos


2:            Toda imaginación es un sistema de signos, una inteligencia admirable como cuerpo de muchacha y el profesor  –no el burro azul y con pestañas doradas– debe perforar sus tarjetas mecanografiando este sueño.
3:            a)  1 x 1                5 x 6       9 x 10                  1 x 2       8 x 10                    5 x 1
      2 x 3                6 x 7       10 x 11                  2 x 4       10 x 12                  1 x 3
      3 x 4                7 x 8       11 x 12                  4 x 6       12 x 2                    3 x 6
      4 x 5                8 x 9       12 x 1                    6 x 8       2 x 5                      6 x 9

b)           Tú amas tú amas contemplar fábricas
                fábricas flores flores el cielo de tu cuerpo
el cielo de tu cuerpo donde donde
florece esta mente florece esta mente
y sueñas                             y sueñas
no ser otoño aún:

10.          Todo esto (estudios/combinaciones) son tautologías posi-
bles como un cielo abierto en una flor que acaricias
y es sólo innegable apariencia porque su cam-
bio de sentido, en gramática, cualifica tu mundo.

No han concluido aún los primeros estudios
pero su aplicación empieza:
tu cuerpo y el mío son el conjunto, una alegría
de flores bajo su propia sabiduría: no
una proyección geométrica con curvas tristes
y cifras ignorando estos sentimientos revueltos: la Bauhaus,
Kandinsky, Malevich, Le Corbusier han buscado integrar
el concepto de humano a la técnica, las formas
que cambian transfiguran los conocimientos marchitos.
pero el hombre, homo lundens, o faber,
permanece. Este poema, por ejemplo, elabora
un saber en el que podemos tranquilamente habitar
como en un sueño cuya realidad sólo procede
de poemas como éste impeliéndome a poner en marcha
al mundo, una verdad en cuyo sueño el hastío se quiebra.

SI TE QUEDAS EN MI PAÍS

En mi país la poesía ladra
suda orina tiene sucias las axilas.
La poesía frecuenta los burdeles
escribe cantos silba danza mientras se mira
ociosamente en la toilette
y ha conocido el sabor dulzón del amor
en los parquecitos de crepé
bajo la luna
de los mostradores.

Pero en mi país hay quienes hablan con su botella de vino
sobre la pared azulada.

Y la poesía rueda contigo de la mano
por estos mismos lugares que no son los lugares
para filmar una canción destrozada.
Y por la poesía en mi país
si no hablaste como esto
te obligan a salir
en mi país
no hay donde ir
pero tienes que ir saliendo
como el acné en el cascarón rosado.
Y esto te urge más que una palabra perfecta.

En mi país la poesía te habla
como un labio inquietante al oído
te aleja de tu cuna culeca
filma tu paisaje de Herodes
y la brisa remece tus sueños
–la brisa helada de un ventilador.
Porque una lengua hablará por tu lengua.
Y otra mano guiará a tu mano
si te quedas en mi país.

EL ARTE DE LA YERBALUISA

Beber un sorbo, después otro sorbo y después otro sorbo, como si probara suspiros limeños. El primer sorbo, no muy caliente, llena todo el paladar, impregnándolo de un sabor delicado mientras se escurre por la garganta hacia el estómago. Ese primer sorbo, definitivo, como el big-bang, llena de excelsitud al ser y ayuda a comprender la estetización mental de la biología. El segundo sorbo, probado cuando se ha llegado a la excelsitud del ser, rememora el sabor del primero y ayuda a comprender la infinitud del universo. El tercer sorbo, y los siguientes, hasta agotar la taza de porcelana oriental, sitúan la mente en el mundo y al cuerpo en su máximo de comodidad. Esta planta se puede recortar y, colocada bajo los rayos del sol, ponerse a secar para utilizar luego en la infusión. Un puñado de trozos de oro en la mano. Si se desea, se puede echar en la taza de yerbaluisa tres cucharaditas de azúcar.

SIMETRÍA

Tan bello como hacer el amor es pensar simétricamente al mover las piezas del ajedrez: 64 cuadros fundan la variación infinita de la mente, tanto como el placer causado por las 64 posturas fundamentales del Kamasutra. Tanto el perfume francés Chanel como el pachulí hindú, convenientemente usados, constituyen un despertar espléndido de la poderosa sexualidad armonizada en todas las chakras del cuerpo humano. Si mis trabajos filosóficos son superiores a Platón y Aristóteles no es por otra cosa más que por la invención magnánima de mis matemáticas que expresa la riqueza hecha universo.

ENRIQUE VERÁSTEGUI (Lima, 1950). Poeta, ensayista, narrador, dramaturgo, guionista, físico y matemático peruano. Estudió economía en la Universidad Mayor de San Marcos. Fundó el Movimiento Hora Zero, junto a los poetas: Jorge Pimentel, Juan Ramirez Ruiz, Jorge Nájar, Enriqueta Belevan y Carmen Ollé. En 1976 obtuvo la beca Guggenheim de New York que le permitió viajar a Barcelona, Menorca y París, donde llevó cursos de sociología de la Literatura en la École des Hautes Études en Sciences sociales.
Entre sus obras tenemos: En los Extramuros del Mundo (1971), Praxis, Asalto y Destrucción del Infierno (1980), El Motor del Deseo (1987), Ángelus Novus (1989-1990), Monte de Goce (1991), Terceto de Lima (1992), Taki Onqoy (1993), Albus (1995), El Modelo del Teorema (1997), Teoría de los Cambios (2009), Splendor (2013).

*Selección de Martín Zúñiga Chávez






IX Festival Palabra en el Mundo, Rosario