jueves, 27 de agosto de 2020

Alfredo Lemon: Poemas

 

Alfredo Lemon





 

 

 


















1° de enero en San Marcos Sierras

 

Atrás quedó el bullicio del año viejo

 

Respiro alzo los brazos

veo el paisaje encajonado entre los cerros

fluye el río ante mis ojos

el pulso existencial en el agua

 

cobijo de la hora

concédeme un milagro

 

La poesía es un alma cargada de futuro

 

Tengo tres libros alrededor de una sombrilla

una botella de cerveza clavada en la arena

 

Los dragones descansan en la casa de piedra

y un duende saltó del callejón hacia el santuario

 

Siempre la belleza te alcanza

 

Dios es una pasión desbordante

 

Quiero quedarme aquí 2020

divagando en un poema

descalzo desnudo

en estado de gracia

 

 

Almuerzo con Jacobo Fijman

 

Sí amigo!

 

Darse cuenta es una dádiva del ser

pero los otros no perdonan

 

El corazón se alimenta de efímeros prodigios:

arde en el dolor de un amor herido

 

El destino es un bufón que cambia sus hocicos

El personaje queda desnudo en medio de la ronda

La vida es terrible en su magnífica fascinación

El mundo cae en un aljibe al fondo del día.

 

 

El talón de Aquiles

 

Un derrumbe retumba en el revés de la verdad

 

Saber da ocasión de dudar más

 

Lo real está oculto detrás de muchísimas apariencias

 

La casa del mundo ha sido sacudida

 

aislarse nos defiende?

 

las paredes son de cal y lavandina

 

¿A qué te aferras cuando estás solo en un hotel vacío?

 

subes al umbral más alto

te arrodillas

reclamas tu copa de vino para brindar con Zeus

 

regresas

no es poco todavía lo que tienes por decir

 

un cometa lleva el alimento al reino

 

renunciar es valentía

renunciar es vencer

 

la sombra cae detrás y se volvió tu esclava

 

vivir es esperar la eternidad

morir allí

 

 

 Elefantes

 

Grises como pensamientos

gigantes ocres

 

no atropellan sí remueven

espesuras, selvas umbrías

promesas incumplidas

 

Y al fin, con pisadas rotundas

revelan la pequeñez de todo destino

la torpeza de cualquier lenguaje

 

Me inclino ante ti Hijo de Shiva!

 

destruye mis obstáculos

carga al universo en tus hombros

 

Auspicioso, auspicioso, auspicioso!

 

 

Abejas

 

Las palabras como un néctar ambarino

 

y tú, artesano prolijo

sacerdote de Eleusis                                       

libando pétalos

puliendo fisuras

 

intentando un poema por necedad/ necesidad

 

mientras más tenaz

                              más vibrante

 

hasta obtener polen de la belleza, su enjambre

el aguijón, su tristeza

 

una aureola para tu danza nupcial

tu primavera

tu trabajo feliz.

 

 

El aliento de los ángeles

 

¿Qué sería de nosotros sin la sed del deseo,

el reposo del jinete, la angustia de la fugacidad ?

 

Hijo del hambre, el hombre

carga al hombre sobre sus hombros.

 

Así suceden días de intemperie:

con gestos felinos a la hora del amor

y con gestos mendigos a la hora del otoño

 

con la soberbia de un rey en el trono de su astucia

y la tristeza de un muñeco al sentirse vacío.

 

Todo es fantasía:

                            fiesta de moscas.

 

El poema es arena donde mueren los cisnes. 

 

 

La comedia humana 

 

Los deseos casi nunca tienen suerte

Los sueños previenen pero traicionan

 

Agua y estiércol dan frutos al árbol

 

Hasta en el acto más puro del amor

la bestia muestra su garra

 

Los días del mundo son páginas rojas de umbría ficción

 

La sabiduría no entra en habitaciones sucias

 

Desde su altillo el ermitaño enseña

 

¿No es una locura morir de miedo a la muerte?

 

Sólo hay verdad en el poema cuando respira una mentira

el cristal de su tenaza

 

El coraje se corta por lo sano

 

Un cuervo levanta vuelo y se lleva el pan de los venenos

 

La vida nos escribe en el libro de los límites y el olvido

 

no recordamos

 

 

ALFREDO LEMON Córdoba, República Argentina, 1960.Obra poética: "Cuerpo amanecido" Ed. Lerner, 1988. "Humanidad hecha de palabras" Ed. Lerner, 1991.

“Sobre el cristal del papel”, Ed. Brujas, 2004. “El pastor que fue amado por la luna” Antología personal.   e-book -Página de poesía, 2018

 

Ha sido distinguido con los siguientes premios: “Romilio Rivero, Municipalidad de Córdoba”. 1985.“Premio José Hernández”,  Córdoba, 1987.“Escritores por la paz”, Sociedad Científica Argentina.1994.“Premio Jóvenes Sobresalientes”  Córdoba. 1994.

 “Sociedad Argentina de Letras, Artes y Ciencias”. Córdoba, 1995.

 

 

 

 

 

                       

martes, 21 de julio de 2020

Rodolfo Alonso: BREVE ANTOLOGÍA FLAGRANTE (1964-2013)




Rodolfo Alonso

















Debla

En la gloria
de una mañana
he VISTO


Déjà vu

Una mujer se desnuda en mi memoria
mientras afuera resplandece la ciudad
o llueve y hace frío

Una mujer lava su pelo negro con el agua de mi infancia
una distancia va formándose

Su piel es lenta y fresca como la mañana que acaricia
su voz se hace lejana

Una mujer me alcanza
el primer seno descubierto
el primer seno acariciado

Mientras adentro resplandece la memoria


Hombre caminando

Un hombre camina
remontando el verano

A la orilla del mar
a la orilla del tiempo

Camina y ve a los otros
la belleza la muerte

Camina y oye el viento
el sueño la memoria

Camina hasta caer
o perderse a lo lejos


Dylan

Tu voz, ebria, era
sin embargo una luz
en el camino de nosotros,
los jóvenes. Y ahora,
todavía se alza
como una prueba demente
de la resistencia
feroz de la belleza
y de la gracia, prueba
del desmedido amor humano,
misteriosamente capaz
de sobrevivir
a tanto naufragio.


Sueño del miserable

El día se entreabre
como tú
fruta madura
y desde el centro
de su luz
tu calor
me inunda
de placeres violentos


Como dos astros

Como dos astros errantes
que se han unido por su errar
nuestros errores nos acercan
nuestros errores nos separan

Como dos astros errantes
que se deslizan por amor
nuestras miradas nos atraen
nuestras miradas nos rechazan

Como dos astros errantes
que se separan para ver
la sed el hambre el sol la furia
nuestros caminos encontrados

En lo profundo de los cielos
en el silencio de la luz
como dos astros errantes
morimos renacemos


Con Quevedo

No a tu altura, sino
a tu lado, hermano
de corazón y cuerpo
y lengua, acompañando
tu manera de ser
y andar, tu vozarrón
de hombre, tu soledad
de hombre, moderno,
fiero amante feroz,
quebrado, compañero.


Ahínco

Merodeadores ávidos
como cantos rodados
rodamos en la tierra
que rueda entre los astros


Olor a lluvia

El aire trae de pronto recuerdos del olvido
con sabor a horizonte, hierba húmeda y ausencia.
Color difuso y neto, casi como sin dueño,
máscara o habitante, límpidamente orgánico,
cargadamente etéreo. Espíritus, espíritu;
huellas de una memoria que gira en su vacío
repleto: fuegos, cuerpos, dioses, rastros, palabras.


La tierra entera

En el inmenso día
el cielo franco

La tierra insoslayable
en la mañana alta

(Una esquirla en el sol
el pie en la sombra)

Viento nubes guijarro


El joven fresno dice
Yo no acumulo
yo prosigo
Yo no seduzco
yo me doy
Yo no me exhibo
crezco
No tomo forma
soy mi forma
Yo no persigo
no promuevo
Yo soy
y voy a ser


La única verdad

Me dices
que el mundo
es así
y que yo
me lo imagino
en cambio
como deseo que fuera

¿Pero cómo
podría
soportarlo
si no se me ocurriera
que puede
--aún en sueños--
llegar a ser
distinto?



El cielo incontenible
Eso que ves
te mira
y se mira en tus ojos
Que ven
pero no ven
lo que ese cielo mira

Arroyo Tiú Mayú
Días enteros
a lomos de la tierra
fiera frescura
Con el acuerdo
de la arisca belleza
torcaza y cielo
Días macizos
en eso cae la noche
y se derrama
Los dioses borran
bárbara cortesía
la hiel de la urbe
Porque esto somos
pie desnudo en el agua
arena limpia


Mi gato muere
La muda que a tus ojos
cercenaba a zarpazos
en tus ojos me daba
zarpazos de agonía
Anegada en abismo
volvía tu mirada
no queriendo dejarnos
maullando por la vida
En la muerte caíste
ávida de silencio
que se asomó buscando
en tus ojos quedársenos
Y ni el silencio pudo
contar con tu silencio

Circe, no Venus

(Por ellas, Ella habla:)
“Derrochaste mis muslos.
Pero no sólo eso.
¿O acaso no me oías
aullar en la alta noche?
No te buscaba a ti:
buscaba tu sustancia
(el fuego que te habita
o soñé te habitaba).
Desmedida, voraz
como todo lo humano,
me irritó tu ternura
delicada y feroz.
Si la vida te pasa
sin que la tomes viva,
la muerte ordena todo
o todo desordena.
Y sólo encontrarás
(compréndeme insaciable)
al buscar lo que buscas.”


Muertos del Siglo XX

Sembrados
sobre el rostro impasible del planeta

Devueltos
a su seno sagrado
al barro fundador al polvo cósmico

Acaso
sólo en nuestra memoria siguen vivos
con su mueca de gozo o de terror
de indiferencia o asco

Esa segunda muerte les llevamos

Entonces
ya no serán fantasmas
para nadie


Como Rimbaud en Harrar

¿Sin que la poesía me abandone
también yo he frecuentado reyezuelos
en ácidas comunas suburbanas
por óbolos pequeños, subsistencias,
en los alrededores del poder?

¿Salvando las distancias, lenguaraz
de caciques menores, jefes siervos,
sustentando retoños vigorosos
con migajas de estruendo, alegorías,
para que la poesía me abandone?


Epifanía

Como luz en la luz
suena el invierno, al sol.
Serena madurez,
sabor desnudo
que suspende y sostiene
sin sospechar que sabe,
secreto, sólo en sí,
siente sin sentimiento,
a simple sed,
a simple ser,
solo y sumo en el sol
sagrado del silencio
seco, soberbio, suelto
sobre ese frío encendido.


Vallejo, César

Nadie estuvo más hondo
ni más cerca.
Nadie llegó tan lejos
más temprano.
Nadie fue más ninguno
y menos Nadie.


Billie Holiday

¿Se puede adormilar
al deseo? ¿Se lo puede
acunar, arrullar,
aullar, mecer, dejar
en paz? ¿Es que se puede
pasar de largo, huir,
caerse del deseo?
Acaso quien no sea
música y se deje
morir, solo y a solas,
en el silencio, a secas.

Pero la Voz no muere.


Con quien tanto quería

¡Ah gloria de la brisa,
del cielo echado al sol,
del pleno mediodía,
de la tarde callada

y de la noche abierta!
¿Son las hojas del son
o el son es de las hojas?
¿Se mecen con el aire

o el aire es quien las mece?
Miguel, Miguel, Miguel
Hernández de la tierra,

la luna, el sol, la sangre,
Miguel por derramarse
de Hernández derramados.


Tordo en su día

Esta mañana he visto a un tordo
nada mejor podía ocurrirme
para que un día sea
una viva naranja sobre el mundo radiante

Esta mañana he visto a un tordo
negro de azul y a ras de tierra
me dio la espalda indiferente
pero pió al volar

Esta mañana he visto a un tordo
inesperado y trascendente
mágicamente él
para agregar su brillo
al esplendor de aquella hora

que ya no fue fugaz


Los poemas incluidos seleccionados por el autor pertenecen a los siguientes libros: Hago el amor (1969), Señora Vida (1979), Sol o sombra (1981), Música concreta (1994), El arte de callar (2003), Poemas pendientes (2007), A flor de labios (2015).


Rodolfo Alonso (Buenos Aires, 1934) Poeta, traductor, ensayista, ex editor. El
Rodolfo Alonso, Ledo Ivo, Juan Gelman
más joven de la revista “poesía buenos aires”. Publicó más de 25 libros. Primer traductor de Fernando Pessoa en América Latina, a la vez primera con sus heterónimos en castellano. Con Klaus Dieter Vervuert, de los primeros en traducir a Paul Celan. También es suya la primera versión de los dos libros de poesía de Cesare Pavese. Vasta obra como traductor del francés, italiano, portugués, gallego.
Editado en Argentina, Bélgica, España, México, Colombia, Francia, Brasil, Venezuela, Italia, Cuba, Chile, Galicia, Inglaterra. Premiado en Argentina, España, Venezuela, Brasil, Colombia.