viernes, 10 de junio de 2011

Jack Kerouac: Poemas.

















Corriendo a través_
Poema - canción chino


            Oh, sí
                      Yo
                en el día de hoy
    triste como Chu Yuan
 me dirigí a los tumbos al mercado
   en la ardiente mañana de octubre
        en la Florida
puteando por mi vino, transpirando
lluvias de sudor, y llegué a mi silla
  débil y temblequeante
preguntándome si finalmente no sería ésta la locura
__Oh Chuan
             ¡No!
Suicidio  ¡No!  ¡Vino por favor!
  Qué haremos todos nosotros
      que sabemos que estamos muriendo
  qué haremos sin la guía del vino
  cómo le haremos guiños a la muerte
       y a la vida también__
Mi corazón les pertenece
a los poetas chinos
y a sus pergaminos
No podemos  morirnos simplemente
   __Los hombres necesitan
         por lo menos
            poesía y vino
      O Mao, el poeta Mao,
             no el jefe Mao
       aquí en América
       se ríen del vino
       y la poesía es un chiste
__La muerte es un recordatorio  sombrío
para todos aquellos que ya están muertos
    aquellos que chocan sus autos a nuestro alrededor
                       aquí___
        Aquí los hombres y las mujeres
   fruncen el ceño fríamente
   ante la triste intención del poeta
que desea transformar todo lo que acontece
    en algo mucho menos importante__
    Yo un poeta
          sufro incluso
     cuando encuentro un insecto
        patas arriba en el pasto__
Por lo tanto bebo vino
           en soledad__
Tiemblo cuando pienso
    que los astronautas
           muertos
   viajan hacia una  luna muerta
        sin vino
En esta tierra de pesadillas se ríen
  de nuestros mejores hombres
 y los periódicos exaltan la virtud propia__
    En todo el mundo
           La izquierda y la derecha
  El Este y el Oeste, muestran sus vicios__
El gran bebedor de vino
        el feliz bebedor
                ha desaparecido__
     Quiero que reaparezca__
Si la China moderna  también
      hace gala de sus virtudes
    sus razones
        no son mejores
   que las de América__
Nadie tiene respeto  por el gato
  que duerme, yo soy un hombre
     desesperadamente inadecuado
   en este poema
__Nadie tiene respeto
        por el irresponsable ególatra
          inválido de vino
         __Todos desean estar atados
      dentro de un inútil traje espacial
  que no les permite moverse
   __Te intimo a vos, China,
      regresá a Li Po
                              y
               Tao Yuan Ming
¿De qué estoy hablando?
No lo sé,
    hoy estoy enfermo__
      No dormí en toda la noche
Caminé tambaleante en el parque
  para conseguir vino, ahora lo estoy bebiendo,
    me siento mejor y peor__
Tengo algo que decirle a Mao
   Y a los poetas de China
algo que no quiere salir__
Se trata del modo en que América
     ignora la poesía y el vino
   como  lo hace China,
        y yo soy un tonto
        sin río y sin bote
           y sin un traje floreado__
Sin vinerías en el amanecer__
___no tengo respeto por mi propio ser___
__No poseo la verdad__
Pero soy un mejor hombre
  que todos ustedes__
            Eso es
                Lo que
                  yo
            Quería decir


Blues del cognac


En el cielo obtendrás lo que te merecés
                Ese cielo que será
                   indiferente a este
       perro indiferente


( Sin embargo la honesta indiferencia
   sería mejor que las palabras huecas)

                                 ...realmente

   Cuando oigo pías boludeces
acerca de la justicia y la democracia
se que los hipócritas
detrás de sus dentaduras postizas
          están mintiendo

No soy indiferente a Dios
  soy indiferente a
mí mismo sobre la tierra

No puedo pensar en nada
más ridículo que en mí
      sobre la tierra
¡ Verdaderamente!


Pobre Kerouac atontado por el alcohol


Pobre Kerouac atontado por el alcohol con su pulgar en el ojo
Interesándose  nuevamente en la literatura 
A pesar de que una partícula de polvo en este instante pasa volando

¿ Cómo debería  saber que los muertos han nacido ?
¿El Maestro llora ?

Las flores acuáticas en las que se enredó Ofelia
y Chatterton midió en la luna
son las flores acuáticas de Goethe, Wang Wei,
      y de las Doradas Cortesanas

Imaginando recomendando dignidad
    para un hombre en el loquero
   _________ lluvia________

Duerme bien mi ángel
Cociná algunos huevos
La casa en el páramo
Es la casa en el páramo
La casa es un monumento
en el páramo de la tumba
_____  Sea lo que sea su significado____ 

¿La blanca paloma descendió enmascarada?


Long Island: lluvias de poema chino


Los años se apuran
Las lluvias de otoño caen sobre el toldo
Mis logros no significan nada para mí
Mi chica ya no viene de visita

Quizás se deba a que yo tengo verrugas en la pija
O quizás ella encontró un hombre joven con una pija suave
Puedo observar las imágenes de mis deseos en mi botella de vino

Por estos alrededores algo hizo feliz a Whitman
Lo seguían muchedumbres enfermas
¿ Qué, Whitman ? Decíme.


Los titulares  de hace diez días ya no me interesan
Los tapices tejidos amorosamente terminan en una caja en la cochera

La blanca paloma es profanada en el olvido
Y ¿Quién desea la sabiduría ?

El mundo es quien borra estas palabras

Oh triste Bodhidarma tenías razón
Todo lo que amamos desaparece

No hay nadie en la silla
                       en los libros
                       en la lluvia
Nadie
                       Nadie

(versiones Esteban Moore)

miércoles, 8 de junio de 2011

Paulina Vinderman: Poemas.

Paulina Vinderman






















5)

Ahora, tarde en la tarde, marzo sonará en la
palabra púrpura, al borde de la métrica,
inclinada en su terraplén.
Escribo dentro de un grabado mientras la palmera
izquierda (la pequeña) espera su salud perdida
y el encanto del cielo sobre sus nuevas hojas:
un mosquitero de encaje.

Mi mente está calma como un lago
escuchando la voz del hombre que anoche
en mi sueño me preguntaba por las constelaciones.

¿Era ésa la voz del lenguaje?
¿Por qué rompí mi poema del tiburón?

Si viene la lluvia será un exilio, un intervalo
en el teatro de mi pobre, pálida memoria.
Montañas azules, pueblos silenciosos, cardos al sol,
palomos que arrullan las siestas y un humo (¿la voz?)
en la carretera.

9)

Invento el jardín que no tuve y me fotografío
bajo un toldo de cielo.
Cuando menos lo espere, la palabra jardín
me abandonará, y volveré a mis pueblos con
calles de tierra y corazón dorado.

Me dedico a barrer sombras alargadas como cangrejos
                                                                  raros,
sombras de siglos en ciudades inquisidoras, dulcemente
hostiles a mi curiosidad y a mis robos.
¿Robar para el poema, no para la corona, tendrá perdón?

Hasta que la luna salga en mi búsqueda
le quito Groenlandia a los daneses y escribo
en esta página una carta al viejo Erik el Rojo.
En borrador, sobre mi río y mis piedras, mi canción
y mi Sur. Y las tribus diezmadas, y una oscura
mancha de petróleo sobre la palabra justicia.

10)

El hombre de maíz diría que el espíritu de
la palmera enferma se adueñó de mí.
Y que debo dedicarle la nube del próximo poema
en que aparezca la palabra nube.

Le pregunto por la tristeza.

Dice que debo acomodarme al viento de la vida.

Y que le cante en rima a mi raíz.

Porque a la suya —la de la palmera— le cantará
la tierra, la cobijará como me cobija el día que se va,
página a página, cobalto sobre blanco, como el recuerdo
de esa foto mojada por la lluvia que cerró el incendio.

12)

El pasado es un país extranjero, donde no sé nombrar
mi desajuste con el mundo ni los árboles frondosos
de las riberas de los ríos secretos (secretos-ríos),
que corren hacia la eternidad llamada mar.

No, no hablaré del porvenir: es un cuarto oscuro
donde sólo puedo votar por la muerte. Sus afiches
son bellos, pero irritantes de tan verosímiles.

“¿Y el presente?”

Ah, María, el presente es una piedra azul, opaca, libre,
cubierta de polvo, que me recuerda al poema
balbuceado anoche en mi libreta, que deshilaché después,
sin fiebre y sin compasión.

13)

Puedo oír los perros a la distancia, antes de dormir.
Y ellos me consuelan, consuelan a mi corazón cojo
y me hablan de lo único que tiene valor.

Testimonios austeros de la vida, un sacudir de
ramas en los días obedientes.
Como el sonido de una flauta en la noche débil,
como un humo herido por la ausencia de luz.

Viajaré por la página de la noche sin mentir,
viajaré otra vez por mi río barroso que se cree mar

Y mañana, en mi taza de niebla en la cocina,
como todos los días oscurecidos por la lentitud,
veré la simetría.

(Textos tomados de Bote Negro, Alción, Córdoba)







Paulina Vinderman (Buenos Aires, 1944) Ha publicado 
entre sus títulos recientes se encuentran: Bote Negro España-
México, 2010); Los gansos Salvajes, México, 2010); 
El vino del atardecer, Buenos Aires, 2008); Hospital
de veteranos (Córdoba, Argentina, 2006); Transparencias 
(Bogotá, Colombia, 2005). Su obra ha sido distinguida
con el Premio Municipal Buenos Aires, del Fondo 
Nacional de las Artes y de la Secretaría de Cultura de
la Nación. Colabora con distintos medios del país
y el extranjero.


   


 






martes, 7 de junio de 2011

María del Carmen Colombo: de La Familia China.

.




María del Carmemn Colombo





 











Como un árbol este abanico tiene un solo pie, pero
de varillas, y un país de papel que se despliega, lento
con dos manos.
      Florece en cada varilla una escena, muy fija y
finita, pintada con pelo de pincel. Entre una escena y
otra  la distancia es inmensa, porque tarda en llegar
la próxima varilla.
      Cuando la escena por venir parece que no viene,
los ojos humean de ansiedad, nublando el cristal con
que se mira; en el fondo sus arpones de pez desean
pescar cada una de las miniaturas, que huidizas se
escurren entre el papel de agua.
      El pinchazo de un ojo podría ser fatal para un
teclado tan liviano. Por suerte, entre el comienzo
y el final de este despliegue sólo transcurre media hora.
Tiempo suficiente durante el cual un semicírculo puede
alcanzar su personalidad verdadera, y en el instante
hacerse aire, como este  abanico.


**

En espacios reducidos es propio menguar, como la
luna y las mareas: la dirección del movimiento obedece
a la necesidad. Es favorable decrecer con rectitud,
orientados por el mapa nocturno que dibujan las tablas
de planchar, cuando doblan sus hojas y culminan firmes
en una reverencia.
       Los biombos se someten al dictado de los tiempos y
ceden, dóciles, las teclas de sus abanicos. Una escalera
devora su propio caracol, peldaño por peldaño.
       Algunos pensamientos ensobran sus intimidades
y se apilan, al igual que las sábanas, en prolijos acordeones.
Las mentes más realistas se ajustan tanto al pan pan y al
vino vino, que después se desparraman en otras dimensiones,
como la gente que vive apiñada en una pieza y sueña con la
amplitud del paraíso.

**

Cuando el ideal baja a la tierra, con la fuerza que derriba
las barricadas metafísicas, sus pies de niebla pequeña
sienten la alegría del descenso. Desnudos, como vinieron
al mundo, se hunden en la línea desafinada de los baches
y felices chapotean en el barro junto a otras flores del arroyo.
      A veces parecen margaritas diamantinas sembradas por
el sol. Otras veces brillan en el lodo como el aura abandonada
de algunos santos.



María del Carmen Colombo (Buenos Aires, 1950). Poeta. Ha publicado La edad necesaria (1979); Blues del amasijo (1985); Blues del amasijo y otros poemas (1992, 1998); La muda encarnación (1993) y La familia china  1999). En 1978, fue premiada por la Fundación Argentina de Poesía en el concurso "Mónica Garcerán" y, más tarde, en 1981, obtuvo el premio "Benito Lynch", otorgado por la Biblioteca Cornelio Saavedra y Union Carbide SAICS. En ese mismo año, logró el primer premio de poesía en el concurso provincial organizado por el Grupo Roberto Artl. En 1992 recibió el "Primer Gran Premio de Poesía V Centenario", organizado por el Concejo Deliberante de la Ciudad de Buenos Aires.

Los textos de La familia china, fueron seleccionados para ser llevados a escena durante el I y II Festivales de Teatro del Centro Cultural Ricardo Rojas, realizados en noviembre de 1999 y julio de 2000.

 

Luis Raúl Calvo: La caída y otros textos.

Luis Raúl Calvo

























La Caída

Uno retiene las cosas
para llamarlas por su nombre
pero no es el nombre
lo que predispone al vacío.

Uno precipita con sus ojos
la caída del mundo
para inventar otras regiones
que nos devuelvan lo perdido.

Pero ¿Quién se esfuma
por las blancas colmenas
como una mujer perturbada
por los comensales en ruinas?

La memoria en llamas
invade otros tiempos.


Líneas de Fuga

No hay un orden
cuya transparencia
se someta a nuestro juicio.
Lo pensado o lo impensado
lo abstracto o lo concreto
son formas manifiestas
de arribar a las desnudas
curvas del deseo.

Por eso, con el primitivo
asombro de quien no sabe
vemos más allá de las líneas
de fuga, y comprobamos
que la certeza es una gota
difusa que cae lentamente
en la plenitud
de dos cuerpos abandonados.


Lo que no fue

Ahora, que hemos descubierto
en palabras el origen del silencio
nuestras almas permanecerán
quietas en el horizonte.
Ya no habrá lugar para la duda
ni miraremos con los mismos ojos
la eternidad de la luz.

El vacío cubrirá las anchas veredas
con su obscuro manto de junio
y dejaremos partir mansamente
las cenizas de aquello que no fue.
Acaso, por los fríos designios
de la razón, saludaremos su vertiginoso
paso hacia el abismo.

Sólo los ángeles nos salvan.


                  I

Suele suceder que el tiempo
transforme los recuerdos
en otros recuerdos
las miradas en otras miradas
las sospechas en otras sospechas.

Cada familia celebra sus ritos
cotidianos, crea de la nada

sus propios fantasmas, inventa
por las noches monstruos clandestinos.

De esa lúgubre orfandad, venimos
a este mundo, para iniciar
un extraño pacto con la vida.


                     II

¿Qué recordamos cuando recordamos
la imagen real o la imagen
distorsionada?
¿Qué es lo real? ¿Qué es lo
distorsionado?
Los muertos dejan al partir
sólo su propia vida
es decir, un legado inconcluso
de triunfos y derrotas.
Los otros —siempre los otros—
se encargarán con los años
de convertir esa historia
de bellos renunciamientos
en una obscura suerte de leyenda.

                      III

Nunca sabremos con total certeza
cual fue el ojo de la mirada
que cautivó nuestros sentidos.

Tampoco será fácil reconocer
el ojo que condenó a perpetuidad
estos rutinarios actos.

Lo que sí corroe con furia
los bajos fondos del alma
es esta libertad a medias

a que nos condujo ciegamente
ese ojo, esa mirada.

                       IV

Pensemos un poco en nuestra infancia.
(Pensar es una forma de retornar
a lo sagrado.)
El viejo sabio decía: “Imagina que
del otro lado del portón hay otras
verdades. También, claro, otras mentiras “.


Uno regresaba pálidamente a su casa
y miraba una y otra vez ambos lados
del portón.

Ahí comprendíamos para siempre
que en realidad no hay peor estado
para el hombre, que la sospecha
que encubre otras sospechas.

                 V

Uno recuerda los pasos
de aquellos que alguna vez
acompañaron nuestras horas.

Los rastros de la memoria
son tan fuertes
como esa extensa caminata
sin destino certero
que nos obnubilaba.

Recodos de un país
hoy tan lejano
que comenzaba sin prisa
a darnos muerte
ya de pequeños.

                VI

En las noches de verano
salíamos a la puerta de calle
para ver como soportaba
la gente, el calor de la civilización.

Aún creo desde la ignorancia
lo que pensaba por entonces:
el calor de la casa contamina
menos, duele menos
que permanecer a la intemperie.


                   VII

No era cuestión de perder el tiempo
en erróneas conjeturas.

La soledad de la infancia
nunca admitió liviandades.

De ese furor por desentrañar
los nudos de la vida

una madeja siempre caía
al pozo ciego más insospechado.

                                             



Luis Raúl Calvo (Buenos Aires, 1955.)Poeta, ensayista y músico.  Ha publicado en poesía: “Tiempo dolorosamente resignado”(1989); “La anunciación de la partera”(1992); “Calles asiáticas”(1996)); “Bajos fondos del alma” (2002); ”Belleza nómade”(2007); “Nimic pentru aici, nimic pentru dincolo” (antología poética, Rumania, 2009);“Nada por aquí, nada por allá” (antología, 2009);Profane Uncertainties/Profana Incertidumbre”), Antología Poética, en lengua inglesa, con traducción de Flavia Cosma (Estados Unidos, 2010); “Poetas sobre Poetas”, ensayo, autores varios (2011)