martes, 18 de octubre de 2011

Nicanor Parra: Los profesores.

Nicanor Parra
















Los profesores nos volvieron locos
a preguntas que no venían al caso
cómo se suman números complejos
hay o no hay arañas en la luna
cómo murió la familia del zar
¿es posible cantar con la boca cerrada?
quién le pintó bigotes a la Gioconda
cómo se llaman los habitantes de Jerusalén
hay o no hay oxígeno en el aire
cuántos son los apóstoles de Cristo
cuál es el significado de la palabra consueta
cuáles fueron las palabras que dijo Cristo en la cruz
quién es el autor de Madame Bovary
dónde escribió Cervantes el Quijote
cómo mató David al gigante Goliat
etimología de la palabra filosofía
cuál es la capital de Venezuela
cuándo llegaron los españoles a Chile

Nadie dirá que nuestros maestros
eran unas enciclopedias rodantes
exactamente todo lo contrario:
unos modestos profesores primarios
o secundarios no recuerdo muy bien
—eso sí que de bastón y levita
como que estamos a comienzos de siglo—
no tenían para qué molestarse
en molestarnos de esa manera
salvo por razones inconfesables:
a qué tanta manía pedagógica
¡tanta crueldad en el vacío más negro!

Dentadura del tigre
nombre científico de la golondrina
de cuántas partes consta una misa solemne
cuál es la fórmula del anhídrido sulfúrico
cómo se suman fracciones de distinto denominador
estómago de los rumiantes
árbol genealógico de Felipe II
Maestros Cantores de Nuremberg
Evangelio según san Mateo
nombre cinco poetas finlandeses
etimología de la palabra etimología

Ley de la gravitación universal
a qué familia pertenece la vaca
cómo se llaman las alas de los insectos
a qué familia pertenece el ornitorrinco
mínimo común múltiplo entre dos y tres
hay o no hay tinieblas en la luz
origen del sistema solar
aparato respiratorio de los anfibios
órganos exclusivos de los peces
sistema periódico de los elementos
autor de Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis
en qué consiste el fenómeno llamado es-pe-jis-mo
cuánto demoraría un tren en llegar a la luna
cómo se dice pizarrón en francés
subraye las palabras terminadas en consonante.

La verdad de las cosas
es que nosotros nos sentábamos en la diferencia
quién iba a molestarse con esas preguntas
en el mejor de los casos apenas nos hacían temblar
únicamente un malo de la cabeza
la verdadera verdad de las cosas
es que nosotros éramos gente de acción
a nuestros ojos el mundo se reducía
al tamaño de una pelota de fútbol
y patearla era nuestro delirio
nuestra razón de ser adolescentes
hubo campeonatos que se prolongaron hasta la noche
todavía me veo persiguiendo
la pelota invisible en la oscuridad
había que ser búho o murciélago
para no chocar con los muros de adobe
ése era nuestro mundo
las preguntas de nuestros profesores
pasaban gloriosamente por nuestras orejas
como agua por espalda de pato
sin perturbar la calma del universo:
partes constitutivas de la flor
a qué familia pertenece la comadreja
método de preparación del ozono
testamento político de Balmaceda
sorpresa de Cancha Rayada
por dónde entró el ejército libertador
insectos nocivos a la agricultura
cómo comienza el Poema del Cid
dibuje una garrucha diferencial
y determine la condición de equilibrio.

El amable lector comprenderá
que se nos pedía más de lo justo
más de lo que estrictamente necesario:
¿determinar la altura de una nube?
¿calcular el volumen de la pirámide?
¿demostrar que raíz de dos es un número irracional?
¿aprender de memoria las Coplas de Jorge Manrique?
déjense de pamplinas con nosotros
hoy tenemos que dirimir un campeonato
pero llegaban las pruebas escritas
y a continuación las pruebas orales
(en unas de fregar cayó Caldera)
con una regularidad digna de mejor causa:

teoría electromagnética de la luz
en qué se distingue el trovador del juglar
¿es correcto decir se venden huevos?
¿sabe lo que es un pozo artesiano?
clasifique los pájaros de Chile
asesinato de Manuel Rodríguez
independencia de la Guayana Francesa
Simón Bolívar héroe o antihéroe
discurso de abdicación de O'Higgins
ustedes están más colgados que una ampolleta

Los profesores tenían razón:
en verdad en verdad
el cerebro se nos escapaba por las narices
—había que ver cómo nos castañeteaban los dientes—
a qué se deben los colores del arco iris
hemisferios de Magdeburgo
nombre científico de la golondrina
metamorfosis de la rana
qué entiende Kant por imperativo categórico
cómo se convierten pesos chilenos a libras esterlinas
quién introdujo en Chile el colibrí
por qué no cae la Torre de Pisa
por qué no se vienen abajo los jardines flotantes de Babilonia
¿por qué no cae la luna a la tierra?
departamentos de la provincia de Ñuble
cómo se trisecta un ángulo recto
cuántos y cuáles son los poliedros regulares
éste no tiene la menor idea de nada.

Hubiera preferido que me tragara la tierra
a contestar esas preguntas descabelladas
sobre todo después de los discursos moralizantes
a que nos sometían impajaritablemente día por medio
¿saben ustedes cuánto cuesta al estado
cada ciudadano chileno
desde el momento que sale de la universidad?
¡un millón de pesos de seis peniques!

Un millón de pesos de seis peniques
y seguían apuntándonos con el dedo:
cómo se explica la paradoja hidrostática
cómo se reproducen los helechos
enuméreme los volcanes de Chile
cuál es el río más largo del mundo
cómo se reproducen los elefantes
inventor de la máquina de coser
inventor de los globos aerostáticos
ustedes están más colgados que una ampolleta
van a tener que irse para la casa
y volver con sus apoderados
a conversar con el Rector del Establecimiento.

Y mientras tanto la Primera Guerra Mundial
Y mientras tanto la Segunda Guerra Mundial
La adolescencia al fondo del patio
La juventud debajo de la mesa
La madurez que no se conoció
La vejez
con sus alas de insecto.


Nicanor Parra (San Fabían, Ñuble, Chile, 1914). Poeta, cuentista, ensayista y traductor, Obra: Cancionero sin nombre (1937); Poemas y antipoemas (1954); La cueca larga (1958); Antipoemas (1960); Versos de salón (1952); Manifiesto (1963);  Canciones rusas (1967); Obra gruesa (1969); Artefactos (1972); Sermones y prédicas del Cristo de Elqui (1977); Nuevos sermones y prédicas del Cristo de Elqui (1979); El anti-Lázaro (1981); Poema y antipoema de Eduardo Frei (1982); Cachureos, ecopoemas, guatapiques, últimas prédicas (1983); Chistes para desorientar la poesía (1983); Coplas de Navidad (1983); Poesía política (1983); Hojas de Parra (1985); Poemas para combatir la calvicie (1993);Páginas en blanco (2001); Obras Completa I (2006), Discursos de sobremesa (2006) y Obras Completas II (2011).

Entre muchas otras distinciones en el 2000 le fue otorgado el Premio Reina Sofía de poesía Iberoamericana  y el premio Bicentenario de la Corporación Cultural de Chile. Es Doctor Honoris Causa por las Universidades de Brown, EEUU; Concepción, Chile y del Bío Bío, Chile.

En el prefacio a su Obras Completas I, Harold Bloom, Nos dice: “Debe reconocerse como un merito de Parra el haber contribuido a preservar la imagen de lo humano en estos malos tiempos en que la Izquierda y la Derecha han sacrificado  la libertad de la imaginación en aras de sus ideologías  […] la poesía de Parra es muy original, poderosa y emocionante. Es sin duda uno de los mejores poetas de Occidente.”

lunes, 17 de octubre de 2011

Ricardo Zelarayán: La gran salina.

Rocardo Zelarayán por Hermenegildo Sabat

























La locomotora ilumina la sal inmensa,
los bloques de sal de los costados,
los yuyos mezclados con sal que crecen entre las vías.
Yo vacilo....
y callo....
porque estoy pensando en los trenes de carga
que pasan de noche por la Gran Salina.
La palabra misterio hay que aplastarla
como se aplasta una pulga,
entre los dos pulgares.
La palabra misterio ya no explica nada.
(El misterio es nada y la nada no se explica por sí misma.)
Habría que reemplazar la palabra misterio
(al menos por hoy, al menos por este "poema" )
por lo que yo siento cuando pienso en los trenes de carga
que pasan de noche por la Gran Salina.
La pera trepida en el plato.
La miel se desespera en el frasco cerrado,
para desesperación de las moscas que le acechan posadas al vidrio.
Pero yo no me explico
y hasta ahora nadie ha podido explicarme
por qué me sorprendo pensando
en la Gran Salina.
El hombre de chaleco del salón comedor
se ha quitado los anteojos.
Los anteojos trepidan sobre el mantel de la mesa tendida.
Todo trepida,
todo se estremece,
en el tren que pasa a mediodía por la Gran Salina.
Yo me he sorprendido mirando
la sombra del avión que pasa por la Gran Salina.
Pero eso no explica nada.
Es como una gota que se evapora enseguida.
Hay que distraerse, dicen.
Hay que distraerse mirando y recordando
para tapar el sueño
de la Gran Salina.
Un piano colgado como una araña del hilo
se ha detenido entre los pisos doce y trece...
Un camión pasa cargado de ventiladores de pie
que mueven alegremente sus hélices.
En 1948, en Salta,
fuimos de noche a cazar vizcachas y ranas,
y la conversación se apagó con el fuego del asado,
abrumados como estábamos por el cielo negro
y estrellado.
Nerviosamente encendíamos y apagábamos las linternas
hasta quedarnos sin pilas.
Tampoco puedo explicarme por qué sueño con pilas de linternas,
con pilas para radios a transistores.
Ni por qué sueño con lamparitas de luz,
delicadamente guardadas en sus cajas respectivas.
Ni por qué me sorprendo mirando el filamento roto
de una lamparita quemada.
Nunca he visto...
nunca he podido imaginarme
la lluvia cayendo sobre la Gran Salina.
Yo no tengo objetivos pero me gusta objetivar.
Desde chico intenté cortar una gota de agua en dos
(con una tijera).
Aún hoy intento,
apartando las cosas de la mesa
o ahuyentando amigos,
imitar, imaginarme, la lluvia sobre la Gran Salina.
Tomo una plancha caliente y le salpico gotas de agua.
Pero aunque pueda imaginarme todo,
nunca podré imaginarme
el olor a salina mojada.
Anoche llegué a mi casa a las tres de la mañana.
En la oscuridad, tropecé con un mueble...
y allí nomás me quedé pensando
en lo que no quería pensar...
en lo que creía bien olvidado!
Pero en realidad me estaba escapando
del sueño estremecedor de la Gran Salina.
Y ahora me interrogo a mí mismo
como si estuviera preso y declarara:
"La Gran Salina o Salina Grande
está situada al norte de Córdoba,
cerca (o dentro, no recuerdo)
del límite con Santiago del Estero."
Estoy mirando el mapa...
pero esto no explica nada.
La caja de fósforos queda vacía
a las cuatro de la mañana
y yo me palpo a mí mismo, desesperado,
con el cigarrillo en la boca...
Habría que inventar el fuego, pensarían algunos.
Yo en cambio pienso en los reflejos del tren
que pasa de noche junto al río Salado.
No puedo dormir cuando viajando de noche
sé que tengo a mi derecha
el río Salado.
Paro aún así sigo escapando del gran misterio...
del misterio de la sal inagotable de la Gran Salina.
Recuerdo cuando arrojábamos impunemente naranjas chupadas
al espejo ciejo y enceguecedor de la Gran Salina.
A la siesta, cuando la resolana enceguece más que el sol.
Esperábamos llegar a Tucumán a las siete
y a las dos de la tarde tuvimos que cambiar una rueda
junto a la Gran Salina.
Un diario volaba por el aire...
el sol calcinaba las arrugadas noticias del mundo
del diario que caía sobre la Gran Salina.
Y vi pasar varios trenes
y hasta un jet...
Los pasajeros de los Caravelle
o de los Bac One-Eleven,
no saben que esa mancha azulada,
que a lo mejor están viendo en este mismo momento,
desde ocho mil metros de altura,
esa mancha azulada que permanece durante escasos minutos,
es la Gran Salina,
la Salina Grande.
Pero el jet anda muy alto.
La Gran Salina no conoce su sombra que pasa.
Los pasajeros del jet duermen...
se sienten muy seguros.
En el jet no hay paracaídas.
Los jets no caen. Explotan.
Hace unos años,
un avión que no era un jet volaba, creo, sobre Santa Fe.
De pronto se abrió una puerta
y una camarera tuvo que obedecer calladita
a las sagradas leyes de la física,
y demostrar su inequívoco apego a la ley de la gravedad.
Una ley dura como las piedras metidas en la boca de Demóstenes
que, según dicen, hablaba mucho.
Aquí hay que hacer un minuto de silencio.
Primero, por la dócil camarera sin cama del avión.
Después, por las palabras muertas,
muertas por no decir nada...
misterio, por ejemplo,
que sirve para no explicar lo inexplicable,
lo que yo siento cuando pienso en la Gran Salina,
lo que traté de no pensar un día que caminaba por la Gran Salina
tratando de distraerme y de no pensar dónde estaba,
escuchando una canción de Leo Dan
que pasaba LV12 Radio Aconquija
y el Concierto en sol de Ravel por la filial de Radio Nacional.
¿Qué pensaría Ravel, el finado,
si caminara como yo en ese momento
por la Gran Salina.
Ravel, púdico sentimental,
te imagino tocando el piano que hoy vi colgado
entre el piso 12 y el piso 13.
Sí, pobre Ravel de 1932
con un tumor en la cabeza que ya no lo dejaba componer.
Ravel tocando solo,
de noche (pero eso sí, absolutamente solo)
los "Valses nobles y sentimentales" en medio de la Gran Salina.
Estoy seguro que se hubiera interrumpido
al escuchar el silbato lejano de la locomotora,
para ver el haz de luz a la distancia
y la penumbra sobre la Gran Salina.
Días pasados fui al Hospital.
Hace años yo andaba por allí,
despreocupado y con mi guardapolvo blanco.
Pero ahora, de simple paciente,
sentí el ruidito angustioso
!Trank!
de la máquina de sacar radiografías.
!Y que pase otro! gritó el enfermero.
Pero el otro no podrá explicarme
por qué tengo sed,
por qué voy detrás del agua cautiva de la botella
y de la sal capturada en el salero,
yo, tan luego yo,
capturado en el sueño de la Gran Salina.
Un amigo, alto funcionario estatal,
me ofreció su pase libre para viajar por todo el país.
Total, me dijo, es un pase innominado,
cualquiera lo puede usar...
si se lo presto.
El pase sin nombre me deslumbró
como la marca de la cubierta que leí y releí
cuando cambiábamos la rueda junto a la Gran Salina.
Pero después pensé en Tucumán
(mi segunda provincia)
y en las vértebras azules del Aconquija
horadando las nubes blancas.
Ahora me entero que mi amigo,
el del pase sin nombre,
se separó de la mujer.
Aquí me callo...
Pero el silencio me hace pensar ahora
en lo que no quise pensar cuando miré el pase sin nombre que me ofrecían,
en lo que dejé de pensar hace un momento...
cuando vi pasar el ascensor con una mujer silenciosa
que no me quiso llevar.
Olvidemos el ascensor perdido
y pensemos de nuevo, de frente, en la sal
(cloruro de sodio)
y en el misterio...
Pero como nada es misterio
hagamos una traducción de apuro:
miss Terio
o miss Tedio
o chica rodeada de teros asustados
o algo por el estilo.
Pero no hay distracción que valga.
El ayudante de cocina del vagón comedor
se rasca la cabeza de tanto en tanto
pero sigue pelando papas sin distraerse
en el tren que se acerca a la Gran Salina.
Y el ascensor perdido con la mujer silenciosa
sigue recorriendo kilómetros entre la planta baja
y el piso quince.
El sastre de enfrente que ya comió
se asoma a tomar aire con el metro colgado en el cuello.
Yo pienso en comer, como se ve...
Son exactamente las 14 horas, 8 minutos, 30 segundos.
Y también, no sé por qué,
pienso en el acorazado de bolsillo Graf Spee
que en los comienzos de la última guerra
se suicidó antes que su capitán
frente a Punta del Este.
El Graf Spee yace a treinta metros de profundidad.
Ya nadie se acuerda de él.
Ni siquiera los hombres-rana
que bajaron a explorar sus entrañas.
Pero hasta los hombre-rana
salen a comer a mediodía.
Y a veces, para comer,
sólo se quitan las antiparras y los tubos de oxígeno.
Todavía hay gente que se asombra viendo comer a esos hombres...
con patas de rana.
Los hombres-rana reclaman al mozo la sal que se olvidó!
Dale!... Dale!
Hoy almuerzo con amigos
(si es que no se fueron).
Miraré de costado la sal y pediré pimienta en vez,
porque tengo miedo de quedarme callado,
ya se sabe por qué.
No quiero quedarme callado
ni distraerme,
ya se sabe por qué.
En realidad no se sabe nada
del sueño de la pilas,
de la lluvia sobre la sal,
de la chica del ascensor,
del sastre asomado con el metro colgado
o del tren que pasa de noche indiferente
junto a lo que ya se sabe
y no se sabe.
....................................................
....................................................
....................................................
Hace años creía
que "después del almuerzo es otra cosa"...
es decir que las cosas son otras
después del almuerzo.
Este poema (llamémoslo así),
partido en dos por el almuerzo
y reanudado después, me contradice.
No comí postre.
!Siento la boca salada!
Pero no voy a insistir.
El domingo pasado,
en casa de un amigo poeta,
conocí a un chileno novelista e izquierdista
que se fue a Pekín y que, posiblemente,
no vuelva a ver en mi vida.
Tímidamente, entre cinco porteños y un chileno izquierdista,
metí una frase de Lautréamont
que como buen franchute es uruguayo
y si es uruguayo es entrerriano.
Una frase (salada) para terminar (o interrumpir) este poema:
"Toda el agua del mar no bastaría para lavar una mancha de sangre intelectual"


Ricardo Zelarayan
(Paraná, Entre Ríos, 1922- Buenos Aires, 2010) Poetas, traductor, periodista. En su juventud se radicó en Buenos Aires. Ha publicado: La obsesión del espacio (poesía, 1973, reeditado en 1997), Traveseando (cuentos, 1984), La piel de caballo (novela, 1986, reeditada en 1999), Roña criolla (poesía, 1991) y  Ahora o Nunca  (2009)  En la década de los 70 integró el comité de redacción de la revista Literal.
 

miércoles, 12 de octubre de 2011

Luis O. Tedesco : Lengua Materna.

Luis O. Tedesco














 

 



ME PRENDO QUEDO AL SIEMPRE QUE APARECE,
sensible l’aura que brinca si hay reflejo,

la voluntá de ir,
la necesidá de pegar la vuelta,
el suceder constante de quietú,

tan firme la tendida y sin embargo
corto de hocico, chirle, tan pegoteao
el furor con sus ancas de remanso,

así se junta lo que va de mí,
hombre que soy tapiado con su ocaso,

ni siquiera saberlo es contrapeso.


(El suceder de lo constante)


*


MANCO DE BIENES, SECO
del copioso esplendor inmobiliario,

sólo vos, corpachón,
sólo vos conmigo arremetiendo
sin asentir, sin dominar, inesperando,

casi fiesta en la página tus huesos.


(Lírica indecisa)


*


PUTA LENGUA MATERNA; COMO QUISTES
sarpuyen las vocales, los acentos
dichosos, tan debajo acontecidos,
tan sus mancos aprontes corcoveando
en mi boca jadeante de manadas.
Puta lengua materna, no te hicieron
para mí, no nací de leguleyo
ni de bacán canoro ni de taita
ungido por los vates de Palermo.
Mi más abajo cuelga de su crencha,
es ladino y rencor, es puro frío,
es mugre, sopapo, miedo, tapera,
el que me escribe sabe de estas cosas,
mi hablar crinudo estrola su jactancia.


(Rezongos marginales)


*



Luis Tedesco (1941, Buenos Aires) Poeta y editor. Ha dado a conocer los libros de poemas: Los objetos del miedo (1970), Cuerpo (1975), Paisajes (1970), Reino Sentimental (1985), Vida privada (1995), La dama de mi mente (1998), En la maleza ( 2000), Aquel corazón descamisado (2002) y Hablar mestizo en lírica indecisa (2009).
En la poética de Luis Tedesco, “hablan un padre, una madre, un hijo, más de una mujer, el marginal, el indigente, el gaucho desertor, el malevo y, un recién llegado, el inmigrante.”
Luis Gusmán






martes, 11 de octubre de 2011

Ide Hintze: La guerrilla lírica.

Ide Hintze






















LA GUERRILLA LÍRICA

trazada sobre una lechuza: la larva de un monstruo del año, despidiendo vapores púrpuras. un agudo chiflido hace explotar una gota de lluvia. fragmentos de plata pesada gimen en la tierra. en una pradera la hierba. exuberantes botones de oro arden. el viento del sur está en llamas. el aire caliente trae caoba de luto, ágata de suerte y esmeraldas repletas de envidia y cólera.
rubíes burbujeantes forman un estanque resplandeciente: en lo alto de la atmósfera, donde la luna exhala ya su perfume. la gota despedazada asimila los segmentos de una avalancha de luz.
los vapores se han formado: una nube de granizos atada con hilos de seda y colmada de oro, desencadena una tempestad. en una hondonada se forma un lago: embravecido por la tormenta. la mano de la tormenta aplasta el sonido de los lamentos. los lamentos burbujean bajo el agua. lirios de agua nadan sobre la orilla. luz de estrellas, abandonando el mundo, brilla desde los hoyos en la tierra de la orilla, donde por debajo asoma el día.
en el juncal florece rubí de siete artistas. un poco más lejos, en la casa del poeta, donde despierta la melancolía, crecen encerradas en cristal, las palabras, con un crujir, con un estruendo.

REBELIÓN DE LOS VECINOS DESCONOCIDOS

es necesario que me crean. porque yo soy una polaca de agosto del 80, un parisino del año 68. por lo tanto, yo soy también un checoeslovaco y una china. soy un alemán occidental de los años `68 y `69, un alemán oriental, el año de 1953. yo soy una zuriquesa, un húngaro. y yo voy a convertirme en un vienés.
es necesario que me crean. porque yo puedo dar fe: la existencia de cientos de geniales creadores de proyectos, de entusiastas, paroxistas, desesperados, fantasiosos, torturados, profetas, sometidos, malditos, ávidos de acción, solitarios, soñadores, perseverantes, videntes, areneros, humillados, borrachos, fugitivos, jubilosos, sufrientes, revolucionarios, enérgicos, cosmopolitas, desesperados por el instinto, alquimistas emocionales, desenfrenados, extenuados, salvajes, rapsódicos, afiebrados, jugadores, aventureros, niños, amantes, eróticamente estimulados para el futuro. yo los he conocido, allá en viena, en mis rondas de reconocimiento por calles, callejones, bares, estudios, talleres, viviendas, vía pública, puentes, parques. es imposible que todos se hayan perdido. ellos vendrán. ellos se alzarán. no fue acaso jimi hendrix quien sugirió a sus músicos que vinieran a viena, aunque fuera una vez en sus vidas, para recibir aquí las extraordinarias vibraciones, casi iguales a una segunda vida: como sacramentos, digo yo.
es necesario que me crean. porque hay que estar preparados: para la sublevación poética, la sublevación psicópata-neurótica-paradójica, la que vendrá. porque ningún miembro de partido mandará en esto, ningún miembro de consejo universitario, ningún escolar, nadie de un consejo de empresa, y ningún miembro de jardín de infantes, de cátedra, de agencia publicitaria, y ningún miembro de ministerio, de secretaría de cultura, grupo de redacción. porque los eternamente explotados, esas minorías maltratadas hasta lo inimaginable en el mundo entero, a través de los siglos --hablo de los artistas-- van a asumir por una vez y por siempre el liderazgo. porque esta sublevación que será psicopática, neurótica, una gran paradoja, tendrá sus comienzos en viena y sólo en viena.
es necesario que me crean. porque hablo como el polaco que soy, y como la parisina. yo hablo como checoeslovaca y como chino. como alemán occidental y oriental, como zuriqués y como húngara. porque yo soy la neutralidad y la ocupación de arena. soy la extraordinaria manifestación de la zona del alma. yo soy freud y reich, el extraordinario impulso de la lengua. yo soy ludwig wittgenstein y georg trakl, el plebiscito contra zwentendorf , la zona libre de armas nucleares. yo soy el grupo de viena  y el activismo , el teatro del misterio orgiástico  y el nombre que me he dado a mí mismo.
yo soy vienés, y por lo tanto eslavo, húngaro, de alguna manera germánico, judío, latino, gitano. no soy patriótico. sólo soy un hecho.     

HACIA LO ABIERTO DE LA CIUDAD

                                                    a partir de Safo "del trono multicolor
                                                    eterna afrodita"

entre extraños - voz del centro. inspiradora de la lírica. tú, a la que yo entrego mis dolores de parto.
ten piedad del mundo sin lírica. dame la fuerza de la creación. déjame desear sin mesura sólo lo cercano. dame la pasión de los grandes. quita el dolor de la parte trasera de mi cabeza. haz precipitarse firmamentos en la nuca, girar estrellas en el pecho.
iluminada por la pena. testigo de mi aflicción. tejedora de la ingenuidad consoladora.
enséñame el manejo de los poemas. trae a mí la escritura que fructifique el mundo. déjame, para aprender, elegir maestros de escritura, los que precisa mi tiempo. déjame ser el buen alumno entre los mejores. enseña: la amada sensación del beso de la lengua paterna. hágase la figura del altar en mis esfuerzos. déjame hablarte en la lengua de los alumnos. transfiéreme la generosidad de tu palabra.
vidente gracias a la pena. sabia orgullosa sin pudor. tú con el caracol pensante.
déjame inventar la nueva misión del corazón. haz que se ilumine en mí el hilo del justo medio. haz crecer en mí la miel caliente. dame la fuerza altiva de una leona. enduréceme el miembro, dame virilidad. déjame ser la cuna para la cercanía. hazle compañía a todo aquello que, gracias a mí, se convirtió en mundo. déjame aprender a escribir: el poema, el único, el que esconde los misterios.
creadora de la estrofa de infinita juventud. aduladora de la noche. inconsolable ante el resplandor el mundo.
sométeme a tus pruebas. déjame ser aquél con el que sueña la muchedumbre. confiéreme el destino difícil. déjame penetrar en los misterios. déjame mirar el oro. deja ver: el trazo de tu pelo. deja ver: las playas de tu isla. deja oír el tañir del luto, el todopoderoso. retira la pinza de las ideas de la cabeza. dóblame la espalda, cuando yo exprese falsa humildad. no permitas que llegue a la vejez sin haber conocido la juventud. no permitas el que yo conozca, sólo gracias a los impulsos espirituales, aquello que se puede conocer.
tú, la que sobresalta de noche y cree que el amor ya ha brotado. tú reina de la isla del amor y de los poemas. tutelar de los sentidos libres de toda fatalidad.
dame la serenidad de la pasión. déjame, desde viena, continuar algo de lo que tú, desde lesbos, iniciaste. déjame, a mí, después de haber cumplido con tus enseñanzas, ser maestro. déjame inundarme del pavor de mi era. déjame asumirlo. déjame vivirlo como mi propia enfermedad. déjame experimentarlo para que, aquellos que son presa del horror, confíen en mí. déjame siempre malentender a todos los que sean presa del espanto. concédeme la gracia de esclarecer siempre los malentendidos. déjame ver algún día tu isla. déjame, entonces, poner los pies en ella. no renuncies nunca al mandato de que yo no pueda poner los pies en ella sin la invitación de una mujer, de un poeta.
  
tú, la que mira al cielo y ve cernirse allí dulces reflejos de luto. tú ramillete de lágrimas de nieve. consoladora de los sabios enormemente ricos en alma.
junta mis fuerzas y siémbralas en tu corazón. deja brotar mis deseos de tu corazón. deja deslizar las palabras hasta los miembros. vierte allí los poemas. déjame aprender sólo gracias a tus mandatos. deja reposar la cola del cometa en mis ojos. déjame ser la amiga varonil. déjame ser la más inteligente de tus alumnas, la más cercana de todas. déjame ser la que posee tu gracia, déjame estremecerme ante lo omnipotente. déjame ser el que posea tu gracia, tu habilidad, tu arte. entre los humillados, elévame hasta el más humillado. entre los hermosos, el más hermoso. haz que las mujeres lloren al verme y los hombres también. déjame darme cuenta, cuando mis deseos ya no sean también los tuyos.
tú con la varita mágica de los dolores. profeta, asimismo, del rosal, del sabuco, del romero. defensora de los derechos de aquellos que rejuvenecen. deja que mi alma murmure en tus manos. ofrece la intuición cierta del visionario. atiza las brasas de lobo en mi estómago. no me dejes jamás hacer las cosas sin la imagen esencial de estas cosas. déjame actuar por mí mismo. líbrame de las decisiones puramente terrenales. mira: un niño vienés con el ombligo de fuego. y mira: en sus testículos tintinean diamantes. dame el rayo del universo para medir mi poder.
dueña del beso. tú, querida, la que transforma el tiempo del espíritu estático. tú, la que adormece al mundo.
ayúdame por medio de mi propia palabra. ayúdame con tu atractivo, tu gracia, tu encanto. ayúdame como lo hiciste cierta vez. recuerda la noche, el día, el café en las afueras de la ciudad. recuerda la graduación en la escuela y, entonces, tu huella. recuerda tu regalo para las emergencias, el que me debía enseñar a identificar los presagios. recuerda cómo tú me reprochaste mi ignorancia del mundo, mi ignorancia del corazón, mi ignorancia de mí mismo, y como yo, ignorante, lo justificaba con la escuela, los padres, la televisión. recuerda como tú, de noche, y también en retretes, debajo de puentes, en parques, me enseñaste a rezar y cómo yo no sabía a quién rogar. recuerda como yo, en tu nombre, quise conocer a fondo el mundo, el corazón y a mí mismo, y por ello abandoné por completo aquello que me había sido impuesto. recuerda cómo me despojaste de el miedo todo, cómo me diste ánimos. recuerda cómo me encomendaste no mencionar tu nombre, mientras yo fuera diferente a tí.
gran mujer de lesbos. acunadora, tú, de la soledad. regente del amor humano.
recuerda cómo tú, a pesar de todas mis dudas, me mantuviste sobre tus huellas, cómo me hiciste rebelarme contra lo establecido de antemano y me arrebataste el suelo bajo mis pies, para que yo me cayera. recuerda cómo, al caerme, yo oí tu nombre cual una combinación de sonidos seductores. recuerda cómo entonces me sobrevino el deseo de destacarme, de vivir licenciosamente. recuerda cómo todos, menos tú, se asombraron de que alguien hasta entonces tan amparado fuera por tanto tiempo a la calle para allí exponerse como nadie se había expuesto con anterioridad. recuerda cómo tú me ayudaste en cierta ocasión.
yo en tú con el tú. eterno fardo de hechos. tú, la que se regocija ante el temor a la muerte.
ayúdame por medio de mi propia palabra y recuerda cómo me ayudaste cierta vez. recuerda qué fácil fue entonces, en tu nombre, deshacerme de conocidos, parientes, compañeros de aula, a pesar de mi pertenencia a la misma clase, y convertirme en el otro que tú decidiste. recuerda cómo yo, poco a poco, pero después por tí y con toda claridad, conocí mi destino, tal y como yo, en la realidad, lo había experimentado. recuerda cómo tú, antes de todo, quisiste anunciarte sólo como un murmullo, como yo, entonces, busqué puntos de referencias en el mundo, en vez de hacerlo dentro de mí, y cómo tú, entonces, quisiste poner el indicio decisivo en uno de mis volantes. recuerda cómo yo, al principio sólo gracias a tu apoyo, pude resistir esa vida extraña para mí; aunque, luego: el saber que, uno mientras más se expone, más poderoso vuelve su propio destino.
tú con la nariz recta, los grandes ojos hermosos con los bordes de los párpados abiertos. tú con las cejas bajas, la expresión tensa alrededor de la boca. tú, con el perfil de ave rapaz.
mira, cuán necesitado yo estoy aún de un celador de palabras. proporcióname buenas palabras y déjame después, más que todo, ser un mito imposible de abarcar con palabras. dame la suficiente fuerza para yo aprender el que, más tarde, tal vez al cabo de los años, pueda tensar, ampliar, mejorar este poema. no me dejes nunca olvidar el hablarte a tí, safo.
tú con el conocimiento de todas las penas de un adolescente. alma máter en las alturas de luz. la que fructifica la alegría.
compadécete una que otra vez del mundo sin poemas. dame el valor de fundar lo sáfico en este mundo. dame el valor de aprender los poemas. libera del viento frontal al mundo. deja que el cielo penetre en la tierra. muestra: el haz de palabras del que crecen ramas de paz. deja que mi corazón sea el buen ojo. deja que me gane: la virilidad del instante. deja que trepe la luz de la luna y rodee las ideas. deja que serpentee luz del corazón alrededor de mis acciones. mira, en mi corazón retoza la pena. y mira, yo estoy tendido ante tí en mi esqueleto nocturno. envía palabras, cuando tú puedas. envía buenas palabras a los miembros. hazme crear imágenes que puedan ser utilizadas como modelos de mi lugar.
tú, que reconoces mi miembro como ninguna otra. creadora del instante. inseminadora del placer.
modélame según tus sueños. y, déjame modelarme yo, según el retrato de un poema. déjame permanecer parado con los dos pies, en la forma que tú, te lo pido, me concedas para siempre. dame la razón de emergencia, el destino del tiempo, también la confianza en mi sexo.
tú con el don de la fluidez. amada, quimera de los deseos. la más hermosa de todas las guías del mundo.
mira, yo soy demasiado poco para mí. acompáñame en mi ausencia de dolor. quítame la timidez propia. otorga la fuerza pulsante de una profeta errante. muestra la jungla lírica. muestra al lírico autóctono. muestra su opresión, su condición de engañados y traicionados. déjame siempre identificar a mis enemigos. muestra a los seres antilíricos que cargan con el mundo sobre su conciencia. mortifícalos con fantasmas nocturnos retorcidos por los dolores. bájales los pantalones. muéstrales a la dueña. ofrece la señal de que ha llegado el tiempo. déjame siempre conocer: la verdadera correlación de fuerzas. recuérdame siempre que yo empecé junto con los aislados, los sin-poemas, los que buscaban. recuérdame siempre el que yo provengo de la calle y no de los ministerios. dueña de la casa lírico-conspirativa.
guardiana de la ira. defensora del juicio. déjame algún día conocer por dentro la maquinara cultural para saber mejor sus métodos y poder denunciarlos después. recuérdame siempre cuantos años me mantuvieron aquellos que no sacan provecho alguno de ella, sin embargo, tienen que financiarla. déjame algún día manejar la palabra de tal modo que la pueda volver representable y finita. déjame idear los medios y las vías con las que otros puedan exterminarla más tarde. ponme el método en la mano para preparar una rebelión en su contra. déjame decir un día qué es lo que le traerá la muerte, la asfixia, le restará importancia. haz que la palabra que la designa no ensucie más mi poema. déjame, en las grandes ciudades, organizar la guerrilla lírica.
tú con el corazón de soberana. entre amigas, tutelar de la cólera. tú con tus dedos delgados y fuertes.
cúbreme con alas de milenios tu figura terrenal. sé la dulce canción que murmura en los oídos. deja siempre fluir savia de suspiros en las venas. déjame leerle la mano a la tierra. déjame convertirme en el poeta de nuestra cercanía. déjame penetrar en el discurso humano: como aquél que construye puentes de palabras entre las manos. coróname el tiempo, el que me queda. ponle frente a mi corazón y corazón a mi frente. y déjame entrar en la memoria de las generaciones. déjame ser horno de un mar, raíz de un roble. que seas tú la luz salvaje que me mueve. déjame siempre creer en tí. déjame dudar de tí. dame la sabiduría de tus sueños.
tú, la que atraviesa mitos como otros las puertas. tutelar de los abandonados nostálgicos. solitaria abandonada y quejosa en la playa. mira, cómo me vuelves tan vivo como tú. mira, cómo tú me haces vivir. mira, cómo ya soy capaz de agradecerte. mira: mi talento de luz, ¡mi talento de luz! déjame decir lo que te digo en forma de ruego, aunque yo no esté rogando; en rezos, llamados, juramentos, aunque yo no esté rezando, llamando, jurando.
escucha, safo, mi poema. mensajera de un tiempo de lágrimas. yo voy a mostrarme agradecido. yo seré fiel a lo rogado. yo voy a multiplicar tus dones. yo me voy a preocupar por tus espíritus. yo voy a hacer que los que me aman crean en tí. yo les voy a abrir tu sexo. yo les voy a mostrar tu fuerza como guía. yo te pronosticaré el futuro sólo a tí y desde ahora. a los que me extrañan, me odian, me silencian, yo les doy la esperanza que desde que tú existes, existe contigo, desde hace mucho tiempo, lo profundamente añorado. yo les voy a mostrar que la corona de nuestra esperanza son los poetas y que tú, hace mucho tiempo ya, empezaste a construir esa corona. yo los voy a convencer para que se acuerden de tu isla. yo los voy a llevar a lesbos, al sitio de tu nacimiento, de tu escuela, de la iniciación en el amor hacia tí. yo los voy a dejar recitar tus poemas. yo voy a lograr que saquen más y más fragmentos a la luz. yo les voy a enseñar a dirigir a tí en la desgracia y, más aún, en la dicha. yo les voy a dar la esperanza de que tú quitas la migraña, los dolores de cabeza, males de sueño, la inhibición de la entrega, los dolores que causa la revelación, las heridas producidas por los conocimientos. yo no voy a impedir ni la más ridícula de las esperanzas. yo voy a llevar hacia tí a los que me aman. yo les voy a mostrar que tus muslos llevan miel. que tu piel está tensa por las penas de amor. que tu pelo es la bandera que todos los sin-bandera. que tu pudor espléndidamente impúdico. que tus pies contienen ya la figura de la nueva estructura humana. que tu garganta acuna pequeñas lunas. que tus hombros llevan tan sólo a los brazos que de ellos cuelgan.
tú, con anillo de octava. querida figura femenina, que se adorna con mujeres. tú, con la eterna creciente avidez.
dame lo que tengo, lo que soy y lo que seré. déjame saber hacer lo que sé hacer. déjame escuchar lo que escucho. déjame decir lo que digo. dame la capacidad que poseo. déjame hacer lo que haría yo también sin tí. dame lo que de todas formas me está dado. retira de mí lo que ya me quitaron. perdona lo que me es perdonado. sé lo que sólo tú eres.
tú, la que pasa por alto el que alguien querido piense en ella. compañera de los instantes doblemente sencillos. tú, en la que brillan las melodías.
mira, yo me mezo en la dulzura mortal de tu voz, me marea el sueño de tu cercanía. conviérteme en sueños en el jinete de la delfina. dame en otro sólo la medida de las cosas. mira, yo no exijo demasiado: únicamente lo que me pueda aprender de tí. mira, yo quiero aprenderte. mira, yo me preparo: para el patronato de la gran alma. que tú seas la que quita la pena, la que trae las escrituras. mira que en tiempos, cuando otros logran su posición en la vida, yo sólo deseaba una cosa y ahora estoy en el mundo sin nada. mira que yo en cambio ahora tengo la posibilidad de ser una leyenda. mira el equipaje de canciones en mi mano. no me dejes soportar dolores insoportables. no me dejes explorar lo inexplorable. no me dejes conocer lo incognoscible.
la que desnudas la noche. adalid del léxico de la guerrilla lírica. la que meces y alejas el miedo a la vida.
dame la habilidad de un pez que respire, el valor de un caracol maléfico, la espina dorsal de una amarillis. y, cuando arda el cerebro dentro de la cubierta del cráneo, muestra el punto de dolor en mi piel. déjame revolotear, hundido en el aroma de las mariposas. explícame el lila. cuéntame la luz. reina en las palabras. dales de beber del material de palabras a los más pobres. dales a ellos lo que tampoco yo tengo. dales el ánimo del adiós, el canto consolador. permíteme danzar dondequiera que crezcan pies en las piernas. déjame descender la fiebre al ombligo. mira, tú haces que logres un tú.
la que hiere la culpa de la ira. la que recurre con fervor a la ley de las estrellas. emisaria del poder de la vibración.
mira, tú eres para mí, safo, nada más que el modo de hacerme concebir lo inconcebible. así yo te ayudo a mi desgracia. así yo te saco de mi oscuridad. así yo te colmo con todo lo que tengo a mi disposición. así yo te salvo de mis insuficiencias. así yo te escucho mi silencio. así yo te doy la protección para mi desnudez. así yo te hago hablar con mis últimas palabras.

(Traducciones de Sonia Bravo Utrera )

 
El poeta infraestructural


La poesía "alfabética" de Ide Hintze, poeta que se caracteriza además por la producción de poemas del sonido, de formas acústicas, visuales y en la realización de performances, se nutre de diversas fuentes literarias y es permeable a las influencias de la cultura mediática, el video-clip y el CD. Podremos presentir a través de su voz, entre otros murmullos, los ecos de la poesía lírica no experimental y la vertiente experimental de Ernst Jandl (creador que en sus exploraciones semánticas se ha inspirado muy particularmente en el dialecto vienés), de H.C. Artmann y la musicalidad de Gerhard Rühm, integrante del grupo de Viena.

En Hintze la tradición poética y la experimentación como tradición del corte, interactúan, no constituyen en el pensamiento del poeta energías divergentes que no puedan ser reducidas al texto único. Lo mismo ha de suceder con cada uno de aquellos elementos que él integra al espacio del poema, buscarán la imantación de su contrario para definirse y ser; como se intuye en "el libro de las mutaciones", los elementos no compatibles se conciliarán al sucederse alternativamente en el tiempo y transformarse el uno en el otro.
En este libro, "la creciente dorada", el poeta anota en cada poema la circunstancia del mismo, se suceden así las señales en el transcurrir de la escritura, referencias a textos populares y a otros antiguos y anónimos; de este modo el poeta coloca sus fuentes a disposición del lector elaborando una estrategia de no ocultamiento, cuyo fin es hacer visible la transformación discursiva, los grados de la re-escritura.


(Esteban Moore K.: presentación "La creciente dorada", Buenos Aires, 1996)

Ide Hintze (Viena,1953) Poeta multimedia y lírico, autor de performances, libros, instalaciones, exposiciones, cd’s, dvd’s y sitios de internet. Inventor de instrumentos. Es director de la Escuela de Poesía en Viena. Ha creado poemas acústicos, registrados en los CDs Innpatha, 1980 y 30 rufe, 1992, así como numerosos performances poéticos, incluídos en videos (30 Nanzen). Entre sus libros publicados, se encuentran: zettelalbum, 1978; die arktische hysterie. cardboard box. xeroxed textsamples for situative transformations, 1983; die goldene flut, 1987; die lyrische guerilla, 1993; la creciente dorada, 1996; autoren als revolutionäre / authors as revolutionaries, dialogues with henri chopin, mircea dinescu, gioconda belli, anne waldman, allen ginsberg, ryszard dreger, anna leska, 2002; anfang der welt / beginning of the world, 2005.
 
 
 

viernes, 7 de octubre de 2011

Juan Calzadilla: El acto poético puro

Juan Calzadilla






















El acto poético puro

                                                           a  André Breton, in memoriam

Hay cosas que podrían decirse mejor si uno tuviera a la
mano un cuchillo. Este instrumento sabe comunicar filo a
las palabras. Pero si uno tiene para golpear la mesa algo
más pesado que el puño, sin duda la palabra que sale de
ese golpe, como si fuera empollado por éste, es más
efectiva. Es así como he gritado las palabras más atroces.
Pensaba que no podía decirlas sin acompañar el gesto
con algo que tuviera bastante consistencia, como la rosa
o la viga de hierro. ¿Satisfacía con eso una sed
de venganza? No. Buscaba un efecto más verídico.
Lo que me preocupaba todavía era el sentimiento.
Mi determinación era la de un poeta. Acepté en principio
esta forma de actuar como un método. Después pasé de la
poesía a los hechos. Encontraba en la realidad bastante
perversión como para no ir yo mismo armado con una
pistola. Hasta que comencé a disparar sobre la multitud...


Poesía por asalto

Como el asaltante que se hace de una bella rehén
y sin dar el frente se escuda con su cuerpo,
pistola en mano, marchando hacia atrás,
así por la fuerza, para escapar del cerco
y para robarte la voz y sentirla
como si fuera la mía,
así Poesía te he tomado por asalto.

2

(Roces de familia)

Desposadas con nosotros, las palabras nos abrazan,
nos arrullan. Son amorosas, por momentos
—sobre todo en la cama—.
Otras tantas veces nos refutan.
Ponen en entredicho oír de nosotros
tanta explicación.

Entra uno a discutir con ellas, látigo en mano
y al instante, sabiendo que la fuerza
es el mejor argumento de la razón,
sin salir de la boca, para evitar más roces
se esfuman.


Las palabras

No sé si las palabras reconocen
tan bien como el pan su sitio en la mesa.
Si poseen instinto para diferenciar a su dueño
con la precisión con que lo hace
el olfato del perro.
Si como el pan y el vino ocupan
un lugar exacto en la mesa
comunicando calor a las manos seguras
de alguien que sabe en este momento
lo que quiere. Si viven en su fuero a merced
de lo que se espera de ellas tercamente
prestas a confiarnos,
cuando lo solicitemos,
el poema. O si, menos dadivosas que el pan,
sólo renuentemente y con rabia
sabias por fin entregan sus vidas oscuras y turgentes
a quienes, poniéndoles cerco,
obstinadamente ensayan descifrar sus misterios.


Piedra de tranca

Muchos gestos no tienen más sentido del que les atribuimos.
Se hacen elocuentes por su intención, y aún así,
tornándose legibles, ofrecen más de una significación.
Son ambiguos, de allí su ventaja.
En cambio una palabra dice algo concreto, poco o nada,
todo depende del grado de verdad que ella abrigue.
La palabra está gramaticalmente definida por lo que
dice y por lo que deja fuera, como un objeto prisionero
de su sentido. De modo que uno se ve forzado a tomarla
y a pronunciarla como el que, sin pensarlo, creyendo
que con ella puede decir algo, alza una piedra…




Juan Calzadilla  (Altagracia de Orituco, Venezuela, 1931) Poeta, artista plástico,  crítico de arte y literatura y periodista.  Fue Co-fundador del grupo El techo de la ballena (1961) y de la revista Imagen (l984).  Ha publicado más de quince libros, entre ellos: Dictado por la jauría, 1961; Malos Modales, 1965; Oh Smog, 1978; Minimales, 1993, Principios de Urbanidad, 1997; Corpolario, 1998; Diario sin sujeto, 1999, Aforemas, 2004 y una reveladora e inquietante antología, prologada por Miguel Márquez, de donde proceden los textos seleccionados. Ha sido galardonado con el Premio Nacional de Artes Plásticas.