viernes, 21 de octubre de 2011

John Updike: La población de Argentina.

John Updike




















La empresa Rand McNally;
qué poco sabe,
cuán errados están sus empleados
quienes alegres y despreocupados
consignan la población de Argentina
en catorce millones, y no más,
e incluso en algo menos.
Pues,  yo puedo contar
una cifra que duplica ese número
simplemente hojeando las páginas de los diarios.

Sí,  pues cada nueva edición
da cuenta de otra alma atormentada
buscando refugio de la justicia.
Huyan asesinos, huyan truhanes, evádanse
aquellos que están en libertad bajo palabra,
escapen de las duras decisiones de la patrulla anti-vicio
simplemente visitando ese vasto territorio
de los refugiados llamado Argentina.

En las Pampas, ciertamente
descansan ociosos y tranquilos Richard Halliburton,
Adolfo Hitler, Martha Raye,
el ex valet de León Trotsky,
Greta Garbo, Mildred Fletcher,
“Fingers” Pico  – Sí,
te apuesto hasta mi último dólar que allí están,
inhalando buenos aires,
y también hallarás
a todas las tías de Sun Yat-sen,
las diez
tribus perdidas de Israel,
junto
a todos los príncipes balcánicos
que nunca murieron.

Rand, volvé a contar, MacNally volvé a recontar:
ha habido algún desliz en sus datos y estadísticas;
vuelvan a contar las cabezas argentinas otra vez.
Registren cada sótano,
busquen en los callejones, en cada zaguán,
y descubrirán a  Axis Sally, la locutora nazi
jugando al póker con Hart Crane.

(en colaboración con T.D.E,1952)

-Versión Merceditas Lennon-.










John Updike  (1932-2009). Novelista, cuentista, ensayista, crítico y poeta norteamericano. Colaborador del New Yorker, revista en la regularmente publicó poemas, muchos de ellos podrían entrar en la categoría de ‘light verse’ poemas de ocasión.




martes, 18 de octubre de 2011

Enrique Hernández-D’Jesús: Lomito de octubre.

Enrique Hernández-D’Jesús, Medellín, 2010.




                  











Dos aves del paraíso nos conducen a la intimidad. Escondite cubierto de árboles que se ven por todas las ventanas. El juego consiste en distinguir la imaginación, en conservar la forma, el acontecimiento permanente, la evocación, el cofre lleno de sorpresas. Estar en el ensueño, permanecer en el fondo de la repetición, buscar el camino de nuestro espacio.
Octubre amenaza con el Cordonazo de San Francisco, establece al soñador la contemplación, corresponde a un imaginismo apasionado para disfrutar a la trapecista de finos toques. Complace a su consciencia en los contrarios, en un más allá de los recuerdos. La diferencia es el movimiento, es ir a un lugar y estar en otro, en el nerviosismo, en el placer y el displacer, es un mundo sensible con los ojos maravillados. No hay altura en las maravillas. Las profecías  conquistan un lenguaje particular, sugerente.
Manifestando la sensación del espacio y del tiempo Dylan Thomas lo ve en su:

Poema de octubre

Era mi trigésimo año camino del cielo;
desperté a mi oído desde el puerto y el vecino bosque
y la playa encharcada de mejillones
y ensacerdotada de garzas
el saludo mañanero
con oraciones de agua y gritos de grajos y gaviotas
y chocar de barcas de vela en la pared enmembrenada de
redes invitando a levantarme
al momento
en la aun dormida ciudad y a partir.
       Mi cumpleaños empezó con aves marinas
y los pájaros de los alados árboles volaban mi nombre
sobre las heredades y los caballos blancos
y yo me levanté
en el lluvioso otoño
y salí a vagar en medio del chubasco de mis días.

      La marea alta y la garza buceaban al coger yo el camino
pasar los confines
y las puertas
de la ciudad se cerraban cuando ésta despertaba...
y un sol de octubre
estival
al hombre de la colina
aquí climas amantes y dulces cantores súbitamente
entraron la mañana en que yo salí a errar y a escuchar
el viento que escurría la lluvia
soplar frío
en el bosque lejano a mis pies...
… y bajo la densa nube de alondras
Allí pude vivir maravillado
mi día de cumpleaños
más el tiempo cambió en redondo...
...y los dos veces narrados campos de la infancia...
Y el misterio
cantaba vivo
todavía en el agua y en los pájaros cantores...
 ...Era mi trigésimo
año camino del cielo en pleno mediodía de verano
aunque la ciudad a mis pies yaciera deshojada en la
sangre de octubre.

       Ojalá pueda cantar todavía
la verdad de mi corazón
en esta alta colina a la vuelta de un año.

En cierto modo, la tarde inventa su circo, una nube de paso deja caer la lluvia. En la cama damos vueltas al amor. Si descuidamos algún movimiento perdemos el candor, la locura, la sombra oculta; es la animalidad que distingue el ropaje.
         El lomito se mueve, se acaricia con los dedos. La profundidad del cuerpo se prepara para el gran acontecimiento. El asombro logra destruir la inmovilidad. Se mueve en este escondite, morada de la razón. A Cioran el gusto por la realidad lo lleva al delirio; la hace más sublime que la duda, pero a ésta última la hace más sólida. El vacío -yo sin yo- es la liquidación de la aventura del "yo", es el ser sin ninguna huella del ser, un hundimiento dichoso, un desastre incomparable. Sobre sí, esa feria de poseídos y poseedores con fervor pasión dispuesta a la agresividad, obsesionados en los acontecimientos; desde los más antiguos existen las preguntas, la ventaja de la consciencia, el estímulo de las sensaciones. Este filósofo nos subraya: Visto desde el exterior, cada ser es un accidente, una mentira (salvo en el amor, pero el amor se coloca fuera del conocimiento y de la verdad).
Octubre mantiene su divinidad, asume su pasado y su presente, se congrega en el lugar secreto, breve e intenso, queda en la mirada.
La traducción de Francisco Rivera de Cavafis, lo dice en el poema

Griega desde tiempos antiguos

Antioquia se jacta de sus resplandecientes edificios
y sus bellas calles, de los espléndidos campos
que la ciñen y de la inmensa multitud
que en ella habita. Se jacta de ser la morada
de gloriosos reyes y de todos los artistas
y sabios que posee y de sus opulentos
y sagaces mercaderes. Pero, por encima
de todo, Antioquia se jacta de ser una ciudad
griega desde tiempos antiguos y pariente de Argos,
por parte de Ione, que por los colonos argivos
fue fundada, en honor de la hija de Inaco.
        
Los Ingredientes y la preparación del Lomito:

Aceite de Maíz, 1 Cebolla, 17 Alcaparras, 30 Primaveras de Tiras de Pimentón, Tocineta, 6 pedazos gruesos de Lomito, 1 Tomate, 1 Ajo Natural, ½ botella de Vino Merlot de Pramaggiore de la Tenuta de S. Anna del 80, Caldo de Carne y  2 cucharadas de Maicena.

A una cacerola de metal póngale aceite de maíz y la cebolla cortada en ruedas, las alcaparras picaditas, las primaveras de pimentón y unos cuantos pícaros pedazos de tocineta. Déjelos en la cacerola hasta que agarren cuerpo y nos den la idea de una cama alquímica.
Cuando se le vea ese marrón hermoso de la piel, acuéstele los pedazos de lomito y déjelos sofreír corto tiempo por un lado y después por el otro muy rápido. Agréguele el tomate licuado y el ajo; tape la cacerola por varios minutos.
Aparte, en una olla, ponga el vino y cuando esté‚ un poco caliente viértalo sobre el lomito, tape la olla bien fuerte y cocine por treinta minutos a fuego mediano. En un poco de caldo de carne frío, diluya la Maicena, bátala y agréguela a la cacerola. Mueva todo dulcemente, hasta que espese.
Y esto se come con un gratinado de calabacines, o calabacines al gratén.

Para alegrar las aceitunas negras

Los Ingredientes y Preparación:

         Aceitunas Negras, 2 vasos de Vino Blanco Campaltino de la Vecchia Cantina Di Montepulciano (Siena), las Conchas Secas de 1 Mandarina, 4 Hojas de Laurel, 7 Clavos de Olor, 20 pepitas de Pimienta Negra, 12 pepitas de Ginebra, 1 pequeño mazo de Perejil y Cilantro, 1 rama grande de Cebollín cortadita. 3 ½  cucharadas soperas de Soya, Estragón y Aceite de Oliva Virgen.

         Macere en el vino con las conchas de mandarina picadas en cuadritos y con todos los demás ingredientes. Rocíe al final con el estragón y agregue  un toque alegre de aceite de oliva virgen.



Enrique Hernández D’Jesús Mérida, Venezuela, 1947. Poeta, fotógrafo y editor. Desde 1978 ha realizado exposiciones en su país, Italia, España y Puerto Rico. Ha publicado: Muerto de risa, 1968; Mi abuelo primaveral y sudoroso, 1974; Así sea uno de aquí, 1976; Los últimos fabuladores, 1977; Mi sagrada familia, 1978; Mi abuelo volvió del fuego, 1980; El circo, 1986; Retrato en familia, 1988; Los poemas de Venus García, 1988; Recurso del huésped, 1988; Magicismos, 1989; La semejanza transfigurada (94 fotografías intervenidas por Vicente Gerbasi), 1996;  La tentación de la carne, 1997; La difícil claridad (1999); El tigre invisible (2005); Vestuario (2006) y Los poemas de Venus García y Recurso del Huésped (2006).  Ha obtenido diversos premios de literatura y de fotografía.





Nicanor Parra: Los profesores.

Nicanor Parra
















Los profesores nos volvieron locos
a preguntas que no venían al caso
cómo se suman números complejos
hay o no hay arañas en la luna
cómo murió la familia del zar
¿es posible cantar con la boca cerrada?
quién le pintó bigotes a la Gioconda
cómo se llaman los habitantes de Jerusalén
hay o no hay oxígeno en el aire
cuántos son los apóstoles de Cristo
cuál es el significado de la palabra consueta
cuáles fueron las palabras que dijo Cristo en la cruz
quién es el autor de Madame Bovary
dónde escribió Cervantes el Quijote
cómo mató David al gigante Goliat
etimología de la palabra filosofía
cuál es la capital de Venezuela
cuándo llegaron los españoles a Chile

Nadie dirá que nuestros maestros
eran unas enciclopedias rodantes
exactamente todo lo contrario:
unos modestos profesores primarios
o secundarios no recuerdo muy bien
—eso sí que de bastón y levita
como que estamos a comienzos de siglo—
no tenían para qué molestarse
en molestarnos de esa manera
salvo por razones inconfesables:
a qué tanta manía pedagógica
¡tanta crueldad en el vacío más negro!

Dentadura del tigre
nombre científico de la golondrina
de cuántas partes consta una misa solemne
cuál es la fórmula del anhídrido sulfúrico
cómo se suman fracciones de distinto denominador
estómago de los rumiantes
árbol genealógico de Felipe II
Maestros Cantores de Nuremberg
Evangelio según san Mateo
nombre cinco poetas finlandeses
etimología de la palabra etimología

Ley de la gravitación universal
a qué familia pertenece la vaca
cómo se llaman las alas de los insectos
a qué familia pertenece el ornitorrinco
mínimo común múltiplo entre dos y tres
hay o no hay tinieblas en la luz
origen del sistema solar
aparato respiratorio de los anfibios
órganos exclusivos de los peces
sistema periódico de los elementos
autor de Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis
en qué consiste el fenómeno llamado es-pe-jis-mo
cuánto demoraría un tren en llegar a la luna
cómo se dice pizarrón en francés
subraye las palabras terminadas en consonante.

La verdad de las cosas
es que nosotros nos sentábamos en la diferencia
quién iba a molestarse con esas preguntas
en el mejor de los casos apenas nos hacían temblar
únicamente un malo de la cabeza
la verdadera verdad de las cosas
es que nosotros éramos gente de acción
a nuestros ojos el mundo se reducía
al tamaño de una pelota de fútbol
y patearla era nuestro delirio
nuestra razón de ser adolescentes
hubo campeonatos que se prolongaron hasta la noche
todavía me veo persiguiendo
la pelota invisible en la oscuridad
había que ser búho o murciélago
para no chocar con los muros de adobe
ése era nuestro mundo
las preguntas de nuestros profesores
pasaban gloriosamente por nuestras orejas
como agua por espalda de pato
sin perturbar la calma del universo:
partes constitutivas de la flor
a qué familia pertenece la comadreja
método de preparación del ozono
testamento político de Balmaceda
sorpresa de Cancha Rayada
por dónde entró el ejército libertador
insectos nocivos a la agricultura
cómo comienza el Poema del Cid
dibuje una garrucha diferencial
y determine la condición de equilibrio.

El amable lector comprenderá
que se nos pedía más de lo justo
más de lo que estrictamente necesario:
¿determinar la altura de una nube?
¿calcular el volumen de la pirámide?
¿demostrar que raíz de dos es un número irracional?
¿aprender de memoria las Coplas de Jorge Manrique?
déjense de pamplinas con nosotros
hoy tenemos que dirimir un campeonato
pero llegaban las pruebas escritas
y a continuación las pruebas orales
(en unas de fregar cayó Caldera)
con una regularidad digna de mejor causa:

teoría electromagnética de la luz
en qué se distingue el trovador del juglar
¿es correcto decir se venden huevos?
¿sabe lo que es un pozo artesiano?
clasifique los pájaros de Chile
asesinato de Manuel Rodríguez
independencia de la Guayana Francesa
Simón Bolívar héroe o antihéroe
discurso de abdicación de O'Higgins
ustedes están más colgados que una ampolleta

Los profesores tenían razón:
en verdad en verdad
el cerebro se nos escapaba por las narices
—había que ver cómo nos castañeteaban los dientes—
a qué se deben los colores del arco iris
hemisferios de Magdeburgo
nombre científico de la golondrina
metamorfosis de la rana
qué entiende Kant por imperativo categórico
cómo se convierten pesos chilenos a libras esterlinas
quién introdujo en Chile el colibrí
por qué no cae la Torre de Pisa
por qué no se vienen abajo los jardines flotantes de Babilonia
¿por qué no cae la luna a la tierra?
departamentos de la provincia de Ñuble
cómo se trisecta un ángulo recto
cuántos y cuáles son los poliedros regulares
éste no tiene la menor idea de nada.

Hubiera preferido que me tragara la tierra
a contestar esas preguntas descabelladas
sobre todo después de los discursos moralizantes
a que nos sometían impajaritablemente día por medio
¿saben ustedes cuánto cuesta al estado
cada ciudadano chileno
desde el momento que sale de la universidad?
¡un millón de pesos de seis peniques!

Un millón de pesos de seis peniques
y seguían apuntándonos con el dedo:
cómo se explica la paradoja hidrostática
cómo se reproducen los helechos
enuméreme los volcanes de Chile
cuál es el río más largo del mundo
cómo se reproducen los elefantes
inventor de la máquina de coser
inventor de los globos aerostáticos
ustedes están más colgados que una ampolleta
van a tener que irse para la casa
y volver con sus apoderados
a conversar con el Rector del Establecimiento.

Y mientras tanto la Primera Guerra Mundial
Y mientras tanto la Segunda Guerra Mundial
La adolescencia al fondo del patio
La juventud debajo de la mesa
La madurez que no se conoció
La vejez
con sus alas de insecto.


Nicanor Parra (San Fabían, Ñuble, Chile, 1914). Poeta, cuentista, ensayista y traductor, Obra: Cancionero sin nombre (1937); Poemas y antipoemas (1954); La cueca larga (1958); Antipoemas (1960); Versos de salón (1952); Manifiesto (1963);  Canciones rusas (1967); Obra gruesa (1969); Artefactos (1972); Sermones y prédicas del Cristo de Elqui (1977); Nuevos sermones y prédicas del Cristo de Elqui (1979); El anti-Lázaro (1981); Poema y antipoema de Eduardo Frei (1982); Cachureos, ecopoemas, guatapiques, últimas prédicas (1983); Chistes para desorientar la poesía (1983); Coplas de Navidad (1983); Poesía política (1983); Hojas de Parra (1985); Poemas para combatir la calvicie (1993);Páginas en blanco (2001); Obras Completa I (2006), Discursos de sobremesa (2006) y Obras Completas II (2011).

Entre muchas otras distinciones en el 2000 le fue otorgado el Premio Reina Sofía de poesía Iberoamericana  y el premio Bicentenario de la Corporación Cultural de Chile. Es Doctor Honoris Causa por las Universidades de Brown, EEUU; Concepción, Chile y del Bío Bío, Chile.

En el prefacio a su Obras Completas I, Harold Bloom, Nos dice: “Debe reconocerse como un merito de Parra el haber contribuido a preservar la imagen de lo humano en estos malos tiempos en que la Izquierda y la Derecha han sacrificado  la libertad de la imaginación en aras de sus ideologías  […] la poesía de Parra es muy original, poderosa y emocionante. Es sin duda uno de los mejores poetas de Occidente.”

lunes, 17 de octubre de 2011

Ricardo Zelarayán: La gran salina.

Rocardo Zelarayán por Hermenegildo Sabat

























La locomotora ilumina la sal inmensa,
los bloques de sal de los costados,
los yuyos mezclados con sal que crecen entre las vías.
Yo vacilo....
y callo....
porque estoy pensando en los trenes de carga
que pasan de noche por la Gran Salina.
La palabra misterio hay que aplastarla
como se aplasta una pulga,
entre los dos pulgares.
La palabra misterio ya no explica nada.
(El misterio es nada y la nada no se explica por sí misma.)
Habría que reemplazar la palabra misterio
(al menos por hoy, al menos por este "poema" )
por lo que yo siento cuando pienso en los trenes de carga
que pasan de noche por la Gran Salina.
La pera trepida en el plato.
La miel se desespera en el frasco cerrado,
para desesperación de las moscas que le acechan posadas al vidrio.
Pero yo no me explico
y hasta ahora nadie ha podido explicarme
por qué me sorprendo pensando
en la Gran Salina.
El hombre de chaleco del salón comedor
se ha quitado los anteojos.
Los anteojos trepidan sobre el mantel de la mesa tendida.
Todo trepida,
todo se estremece,
en el tren que pasa a mediodía por la Gran Salina.
Yo me he sorprendido mirando
la sombra del avión que pasa por la Gran Salina.
Pero eso no explica nada.
Es como una gota que se evapora enseguida.
Hay que distraerse, dicen.
Hay que distraerse mirando y recordando
para tapar el sueño
de la Gran Salina.
Un piano colgado como una araña del hilo
se ha detenido entre los pisos doce y trece...
Un camión pasa cargado de ventiladores de pie
que mueven alegremente sus hélices.
En 1948, en Salta,
fuimos de noche a cazar vizcachas y ranas,
y la conversación se apagó con el fuego del asado,
abrumados como estábamos por el cielo negro
y estrellado.
Nerviosamente encendíamos y apagábamos las linternas
hasta quedarnos sin pilas.
Tampoco puedo explicarme por qué sueño con pilas de linternas,
con pilas para radios a transistores.
Ni por qué sueño con lamparitas de luz,
delicadamente guardadas en sus cajas respectivas.
Ni por qué me sorprendo mirando el filamento roto
de una lamparita quemada.
Nunca he visto...
nunca he podido imaginarme
la lluvia cayendo sobre la Gran Salina.
Yo no tengo objetivos pero me gusta objetivar.
Desde chico intenté cortar una gota de agua en dos
(con una tijera).
Aún hoy intento,
apartando las cosas de la mesa
o ahuyentando amigos,
imitar, imaginarme, la lluvia sobre la Gran Salina.
Tomo una plancha caliente y le salpico gotas de agua.
Pero aunque pueda imaginarme todo,
nunca podré imaginarme
el olor a salina mojada.
Anoche llegué a mi casa a las tres de la mañana.
En la oscuridad, tropecé con un mueble...
y allí nomás me quedé pensando
en lo que no quería pensar...
en lo que creía bien olvidado!
Pero en realidad me estaba escapando
del sueño estremecedor de la Gran Salina.
Y ahora me interrogo a mí mismo
como si estuviera preso y declarara:
"La Gran Salina o Salina Grande
está situada al norte de Córdoba,
cerca (o dentro, no recuerdo)
del límite con Santiago del Estero."
Estoy mirando el mapa...
pero esto no explica nada.
La caja de fósforos queda vacía
a las cuatro de la mañana
y yo me palpo a mí mismo, desesperado,
con el cigarrillo en la boca...
Habría que inventar el fuego, pensarían algunos.
Yo en cambio pienso en los reflejos del tren
que pasa de noche junto al río Salado.
No puedo dormir cuando viajando de noche
sé que tengo a mi derecha
el río Salado.
Paro aún así sigo escapando del gran misterio...
del misterio de la sal inagotable de la Gran Salina.
Recuerdo cuando arrojábamos impunemente naranjas chupadas
al espejo ciejo y enceguecedor de la Gran Salina.
A la siesta, cuando la resolana enceguece más que el sol.
Esperábamos llegar a Tucumán a las siete
y a las dos de la tarde tuvimos que cambiar una rueda
junto a la Gran Salina.
Un diario volaba por el aire...
el sol calcinaba las arrugadas noticias del mundo
del diario que caía sobre la Gran Salina.
Y vi pasar varios trenes
y hasta un jet...
Los pasajeros de los Caravelle
o de los Bac One-Eleven,
no saben que esa mancha azulada,
que a lo mejor están viendo en este mismo momento,
desde ocho mil metros de altura,
esa mancha azulada que permanece durante escasos minutos,
es la Gran Salina,
la Salina Grande.
Pero el jet anda muy alto.
La Gran Salina no conoce su sombra que pasa.
Los pasajeros del jet duermen...
se sienten muy seguros.
En el jet no hay paracaídas.
Los jets no caen. Explotan.
Hace unos años,
un avión que no era un jet volaba, creo, sobre Santa Fe.
De pronto se abrió una puerta
y una camarera tuvo que obedecer calladita
a las sagradas leyes de la física,
y demostrar su inequívoco apego a la ley de la gravedad.
Una ley dura como las piedras metidas en la boca de Demóstenes
que, según dicen, hablaba mucho.
Aquí hay que hacer un minuto de silencio.
Primero, por la dócil camarera sin cama del avión.
Después, por las palabras muertas,
muertas por no decir nada...
misterio, por ejemplo,
que sirve para no explicar lo inexplicable,
lo que yo siento cuando pienso en la Gran Salina,
lo que traté de no pensar un día que caminaba por la Gran Salina
tratando de distraerme y de no pensar dónde estaba,
escuchando una canción de Leo Dan
que pasaba LV12 Radio Aconquija
y el Concierto en sol de Ravel por la filial de Radio Nacional.
¿Qué pensaría Ravel, el finado,
si caminara como yo en ese momento
por la Gran Salina.
Ravel, púdico sentimental,
te imagino tocando el piano que hoy vi colgado
entre el piso 12 y el piso 13.
Sí, pobre Ravel de 1932
con un tumor en la cabeza que ya no lo dejaba componer.
Ravel tocando solo,
de noche (pero eso sí, absolutamente solo)
los "Valses nobles y sentimentales" en medio de la Gran Salina.
Estoy seguro que se hubiera interrumpido
al escuchar el silbato lejano de la locomotora,
para ver el haz de luz a la distancia
y la penumbra sobre la Gran Salina.
Días pasados fui al Hospital.
Hace años yo andaba por allí,
despreocupado y con mi guardapolvo blanco.
Pero ahora, de simple paciente,
sentí el ruidito angustioso
!Trank!
de la máquina de sacar radiografías.
!Y que pase otro! gritó el enfermero.
Pero el otro no podrá explicarme
por qué tengo sed,
por qué voy detrás del agua cautiva de la botella
y de la sal capturada en el salero,
yo, tan luego yo,
capturado en el sueño de la Gran Salina.
Un amigo, alto funcionario estatal,
me ofreció su pase libre para viajar por todo el país.
Total, me dijo, es un pase innominado,
cualquiera lo puede usar...
si se lo presto.
El pase sin nombre me deslumbró
como la marca de la cubierta que leí y releí
cuando cambiábamos la rueda junto a la Gran Salina.
Pero después pensé en Tucumán
(mi segunda provincia)
y en las vértebras azules del Aconquija
horadando las nubes blancas.
Ahora me entero que mi amigo,
el del pase sin nombre,
se separó de la mujer.
Aquí me callo...
Pero el silencio me hace pensar ahora
en lo que no quise pensar cuando miré el pase sin nombre que me ofrecían,
en lo que dejé de pensar hace un momento...
cuando vi pasar el ascensor con una mujer silenciosa
que no me quiso llevar.
Olvidemos el ascensor perdido
y pensemos de nuevo, de frente, en la sal
(cloruro de sodio)
y en el misterio...
Pero como nada es misterio
hagamos una traducción de apuro:
miss Terio
o miss Tedio
o chica rodeada de teros asustados
o algo por el estilo.
Pero no hay distracción que valga.
El ayudante de cocina del vagón comedor
se rasca la cabeza de tanto en tanto
pero sigue pelando papas sin distraerse
en el tren que se acerca a la Gran Salina.
Y el ascensor perdido con la mujer silenciosa
sigue recorriendo kilómetros entre la planta baja
y el piso quince.
El sastre de enfrente que ya comió
se asoma a tomar aire con el metro colgado en el cuello.
Yo pienso en comer, como se ve...
Son exactamente las 14 horas, 8 minutos, 30 segundos.
Y también, no sé por qué,
pienso en el acorazado de bolsillo Graf Spee
que en los comienzos de la última guerra
se suicidó antes que su capitán
frente a Punta del Este.
El Graf Spee yace a treinta metros de profundidad.
Ya nadie se acuerda de él.
Ni siquiera los hombres-rana
que bajaron a explorar sus entrañas.
Pero hasta los hombre-rana
salen a comer a mediodía.
Y a veces, para comer,
sólo se quitan las antiparras y los tubos de oxígeno.
Todavía hay gente que se asombra viendo comer a esos hombres...
con patas de rana.
Los hombres-rana reclaman al mozo la sal que se olvidó!
Dale!... Dale!
Hoy almuerzo con amigos
(si es que no se fueron).
Miraré de costado la sal y pediré pimienta en vez,
porque tengo miedo de quedarme callado,
ya se sabe por qué.
No quiero quedarme callado
ni distraerme,
ya se sabe por qué.
En realidad no se sabe nada
del sueño de la pilas,
de la lluvia sobre la sal,
de la chica del ascensor,
del sastre asomado con el metro colgado
o del tren que pasa de noche indiferente
junto a lo que ya se sabe
y no se sabe.
....................................................
....................................................
....................................................
Hace años creía
que "después del almuerzo es otra cosa"...
es decir que las cosas son otras
después del almuerzo.
Este poema (llamémoslo así),
partido en dos por el almuerzo
y reanudado después, me contradice.
No comí postre.
!Siento la boca salada!
Pero no voy a insistir.
El domingo pasado,
en casa de un amigo poeta,
conocí a un chileno novelista e izquierdista
que se fue a Pekín y que, posiblemente,
no vuelva a ver en mi vida.
Tímidamente, entre cinco porteños y un chileno izquierdista,
metí una frase de Lautréamont
que como buen franchute es uruguayo
y si es uruguayo es entrerriano.
Una frase (salada) para terminar (o interrumpir) este poema:
"Toda el agua del mar no bastaría para lavar una mancha de sangre intelectual"


Ricardo Zelarayan
(Paraná, Entre Ríos, 1922- Buenos Aires, 2010) Poetas, traductor, periodista. En su juventud se radicó en Buenos Aires. Ha publicado: La obsesión del espacio (poesía, 1973, reeditado en 1997), Traveseando (cuentos, 1984), La piel de caballo (novela, 1986, reeditada en 1999), Roña criolla (poesía, 1991) y  Ahora o Nunca  (2009)  En la década de los 70 integró el comité de redacción de la revista Literal.
 

miércoles, 12 de octubre de 2011

Luis O. Tedesco : Lengua Materna.

Luis O. Tedesco














 

 



ME PRENDO QUEDO AL SIEMPRE QUE APARECE,
sensible l’aura que brinca si hay reflejo,

la voluntá de ir,
la necesidá de pegar la vuelta,
el suceder constante de quietú,

tan firme la tendida y sin embargo
corto de hocico, chirle, tan pegoteao
el furor con sus ancas de remanso,

así se junta lo que va de mí,
hombre que soy tapiado con su ocaso,

ni siquiera saberlo es contrapeso.


(El suceder de lo constante)


*


MANCO DE BIENES, SECO
del copioso esplendor inmobiliario,

sólo vos, corpachón,
sólo vos conmigo arremetiendo
sin asentir, sin dominar, inesperando,

casi fiesta en la página tus huesos.


(Lírica indecisa)


*


PUTA LENGUA MATERNA; COMO QUISTES
sarpuyen las vocales, los acentos
dichosos, tan debajo acontecidos,
tan sus mancos aprontes corcoveando
en mi boca jadeante de manadas.
Puta lengua materna, no te hicieron
para mí, no nací de leguleyo
ni de bacán canoro ni de taita
ungido por los vates de Palermo.
Mi más abajo cuelga de su crencha,
es ladino y rencor, es puro frío,
es mugre, sopapo, miedo, tapera,
el que me escribe sabe de estas cosas,
mi hablar crinudo estrola su jactancia.


(Rezongos marginales)


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Luis Tedesco (1941, Buenos Aires) Poeta y editor. Ha dado a conocer los libros de poemas: Los objetos del miedo (1970), Cuerpo (1975), Paisajes (1970), Reino Sentimental (1985), Vida privada (1995), La dama de mi mente (1998), En la maleza ( 2000), Aquel corazón descamisado (2002) y Hablar mestizo en lírica indecisa (2009).
En la poética de Luis Tedesco, “hablan un padre, una madre, un hijo, más de una mujer, el marginal, el indigente, el gaucho desertor, el malevo y, un recién llegado, el inmigrante.”
Luis Gusmán