jueves, 10 de abril de 2014

Rodolfo Ybarra: NUEVAS BATALLAS, de WILLY GÓMEZ MIGLIARO.












Willy Gómez (1968), poeta y profesor de literatura, ha dirigido revistas de poesía como  Polvo Enamorado y Tokapus a inicios de los años 90, y publicado los libros: Etérea (Hipocampo Editores, 2002), Nada como los campos (Hipocampo Editores, 2003), Breve eternidad de Raymundo Nóvak (Hipocampo Editores, 2005), Moridor (Pakarina Editores, 2010) y Construcción civil (Paracaídas Editores, 2013). En esta ocasión, nos presenta Nuevas batallas (Arteidea Editores, 2013), un texto delicado de alta poesía con reminiscencias al neobarroquismo (o neobarrosismo) de Perlongher y Pedro Lemebel, quizás más emparentado con el barroquismo clásico de Severo Sarduy y José Lezama Lima: “La Tierra es clásica y el mar es barroco”.
Nuevas batallas, de Willy Gómez se adentra en el lenguaje, buceando en expresiones aparentemente inconexas o contradictorias, pero siempre dejando que la luz de la idea ilumine el verso: “Dentro de un estado descompuesto hay esperanza//Encubre imágenes deprisa/instauraciones que se extienden” (p. 11). La palabra se convierte en herramienta de cuestionamientos históricos a partir de la experiencia particular: “De regreso escribo un correo a Marga:/alguien debería acabar con tu dolor//Tal vez busco un país –respondió//Hacia esa composición de hielo se fueron nuestros amigos para iniciarse en un lenguaje sin carga alguna” (p. 15).
La poesía de Willy Gómez denuncia y se involucra con la economía, la historia; su belleza incluye una verdad que subyace en la interpretación: “Un país tiene su altar/ahora que hemos salido//de debajo del montón de un deshecho. Asciende//a vida nueva parece;//pero ciertas inundaciones sin significado ennegrecen sus orillas,//y asimilar el negro con ese corte tradicional de agua//es un sumergimiento. Perfecciona el sol en cada salida de paisaje//o una entrada a tu casa.//Encontraré repisas llenas de polvo,//periódicos de la república que Velásquez trabaja en serigrafía.//De nuevo ruinas.//El tiempo –dirás//Casi veinte años//una maquinaria de guerra desvió su lucha fundamentalista//a un allá que no era suya” (p. 17).
Asimismo, no quedan de lado las contradicciones internas del país-poema. Una crítica subyace detrás del texto, el paratexto y la hermenéutica que no necesitan de esfuerzos, porque el recuerdo es latente y la poesía fresca se derrama como un río posheraclitiano: “Pasamos como sueño y pradera. Un país se abría//sin conducción//frente a otro espectáculo violento” (p. 20). “Un hervidero entusiasma con su lenguaje.//Nuestro desplazamiento progresa. Ruego & canto//han sido desde siempre integraciones//con tapadas definiendo americanismos,//tal vez como una resistencia de replantear el lujo de la colonia” (p. 21). “Y al voltear vemos calles,//lo mismo que ayer cuando en un centro educativo//la Srta. Turner mostró algunas instantáneas de un país bombardeado”, “desde la construcción del nuevo ser iniciando sus batallas/o un medieval dividiendo territorios de un país/que después de la devastación política interna//prefiere estar conjugando sin sabores/o pesimismos más confusos que metafísicos” (p. 33). “algo de víctimas/hay heridas de un país en las cintas de embalaje/mientras escuchamos cierre de cajones/no me llaman a declarar la culpa copia un maquillaje decente/y huyo por los jardines de una calle” (p. 56).
Y el futuro inmediato, el no futuro, desarrollo o paz no cuaja y se desvanece como humo en el aire. No obstante, el poema es directo, no nombra al cuerpo del delito, pero nombra el arma; no le da un título al suceso ignominioso que se respira y arde en los ojos, pero describe la escena del crimen; se solaza y se enerva con detalles importantes y el estro poético siempre en guardia, siempre dispuesto a enfrentar la estética estatuaria (¿qué es el canon?) o atraparla en su concepto: “Qué tales momias,/cómo se levantan cerca de lo ganado./Crean sus empresas,/almacenes para ese discurso que ya no semeja con su rotura/lo des-/hecho./Significa//cuando toca claridad y su belleza cura desde el exilio” (p. 40).
En el caso peruano, y ahora me voy a permitir una enunciación políticamente incorrecta al decir que la guerra Interna fue más que un conflicto político-militar o una guerra intestina, pero que nunca dejó de ser barroca, ni tampoco después de finalizada (con los vencedores y vencidos), pues también fue lo que quedó: por ejemplo, las 4800 fosas comunes que hay en este país son un hecho barroco, tanto en su forma como en su número, lo mismo que los 80 000 muertos y los miles de desaparecidos. Lo mismo pasa, y ya de otro lado, con las 137 universidades que se fundan y refundan a lo largo del territorio patrio y que no sirven para nada o sirven de poco; o con los programas de televisión y el mass media en su conjunto, que no se cansa de difundir un discurso que ya todos conocemos. El maremágnum de culturas, subculturas y el bullicio entrópico de los demagogos, los partidos políticos cada vez más cerca del sicariato y nuestra historia como un guion mal hecho o un cadáver exquisito acromegálico que se va formando día a día, etc., todo ello hace que el poeta, un buen poeta como es Willy Gómez, acondicione el texto, sometiéndolo a un agiornamiento y a las nuevas formas, ética y estética, y nos entregue no la “explosión”, pero sí las esquirlas, esos pequeños detalles o Nuevas batallas para seguir en el frente de lo que hoy entendemos como poesía.

WILLY GÓMEZ MIGLIARO (Lima, Perú, 1968) Es autor de los libros de poesía Etérea (Hipocampo Editores, 2002), Nada como los campos (Hipocampo Editores, 2003), La breve eternidad de Raymundo Nóvak (Hipocampo Editores, 2005), Moridor (Pakarina Ediciones, 2010); Construcción civil (Paracaidas editores, 2013) y Nuevas batallas (Arteidea editores, 2013) Compilador del libro OPEMPE, relatos orales asháninka y nomatsiguenga (2009).



miércoles, 9 de abril de 2014

José Ramón Ripoll: Tristan und Isolde.


José Ramón Ripoll 



















                                                                           “Morir a medianoche sin dolor.”
                                                                                                                  John Keats


Entre nidos de águilas se  cobija el silencio
y el valle le procura como una hogaza abierta su destino.
El azogue del tiempo resucita   la música del aire
y en leves sacudidas multiplica el roce de los nombres.
Pájaro o noche liquida la figura camina por las brazas
al movimiento espeso que antecede a la muerte
más allá de la muerte, se aproxima a la lengua.
Vienen de los espejos los huecos del espacio
a tocar entre tinieblas los relieves del sueño.
Fronda el mar de la nieve para sonar su gesta
como una empuñadura que sujetara al vértigo.
La ceniza seduce a la materia que espera tras el fuego
ser la imagen abierta y dolorosa de esa conspiración.
Las palabras rezuman detrás de las montañas la pasión poderosa
que con brazos de noche encierra la leyenda en la oscura sustancia
y allá en los horizontes se pierden por los símbolos
en la busca perpetua de quien  les pertenece.



José Ramón Ripoll (Cádiz, España, 1952)  Poeta y crítico musical. Ha publicado: La tarde en sus oficios (1978), La tauromaquia (1980), Sermón de la barbarie (1981), El humo de los barcos (1983), Las sílabas ocultas (1991), Niebla y confín (2000), Hoy es niebla (2002), Poética y poesía (2007), Estragos de la guerra (2011), La vida ardiendo  (2013), Piedra Rota (2013).


martes, 8 de abril de 2014

Esteban Moore: Asado en la Barra de Maldonado.



Esteban Moore, Horacio Verzi.







 
Llegamos a la casa pasado el mediodía/  fuimos recibidos por perros ladradores
Ya se sabe lo que dicen: perro que ladra…. /  Sin embargo y por las dudas que…
 con cordialidad criolla/ a falta de timbre batimos palmas
 hasta que salieron los dueños de casa
----------------------y nos abrieron el portón

Luego de los saludos y las presentaciones  de rigor
fuimos guiados en ordenada procesión al patio trasero
donde nos acomodamos alrededor de una mesa
                                                     /frente a la parrilla 
a la sombra de un limonero cuyo agrio perfume cítrico
flotaba  intenso  en el aire -impregnando  las fosas nasales  
alguien que declaró sufrir de antiguo una  alergia
                                         --se retiró un par de metros

El rostro de uno de los comensales quedó casi oculto
detrás de una rama cargada de limones que le rozaban la cabeza
Le ofrecieron hacerle lugar para que pudiera correr su silla
                                                             /ponerse más cómodo
        -aseguró estar bien --al tiempo que confesó
              que en toda su vida “nunca había visto un limonero”

Entonces observó extasiado los frutos en las ramas 
               -- acarició uno de ellos con la yema de los dedos
Se lo veía  más contento que gringo con tractor nuevo
Estirando el cuello olió un limón aún verde
lo olfateó frunciendo la nariz -inhalando el ácido -penetrante aroma

Debido a la insistencia del alérgico se decidió mudar la mesa
al jardín del frente -a la sombra de un ciprés calvo y un rojo ciruelo
que nos protegían del sol y su blanquísima luz ardiente

Allí en ese selvático jardín rodeados de madreselvas en flor /
                                                                                    y pitangas
observamos la mesa plena -las rebosantes fuentes
                                                                /para el copetín
Mesa de entradas frías.
salamines,  aceitunas, gustosos quesos caseros
y por supuesto escocés y cerveza oriental  marca Patricia
                      –rubia entre las rubias–
          una cerveza para recordar a mujeres dulces de ojos claros

Instantánea de un sector del parrillero.
Más tarde
vendrían morcillas saladas y rellenas con nueces
                                        /avellanas y almendras
las bandejas cargadas de chotos, mollejas, ubre
                                                                / las primeras piezas de asado
el jugoso lomo vacuno -pecho de cerdo -un costillar de cordero
ensaladas multicolores  y  vino de marca variada y cepa única  Tannat                                                          
         
Se habló mucho y a boca llena
alguien mencionó la pampa y esta supo ejercer su magia 
                                                /en la conversación
sin embargo no hubo coincidencia posible
                 –Sí..........
                 la connotación fue diversa
Uno de los presentes comentó que para él  representaba el desierto
los arenales salitrosos que cuartean los rostros -carcomen  los cuerpos
           secan las vías respiratorias
Otro
la imaginaba tendida y plana como una mar dormida
                  -húmeda -feraz
               el granero del mundo
No faltó quién la describió quebrada por arboladas cuchillas
                                                    / poblada de vacunos y gauchos
La pampa fue también ese día
la llanura de variados verdes del sur de Brasil -el galope de los caballos
            -el grito de  los domadores pialando potros
Y también un tambo perdido en el norte uruguayo
          -donde un vasco –antes de que aclarara ya le estaba tirando
                                          /la teta a las vacas
Quizás nos  faltó la presencia de un patagónico
para brindarnos una acabada imagen del asunto –pero como se sabe
                      estos habitantes del sur
                             /no acostumbran reunirse con gente de a caballo

Entre una cosa y otra llegó el postre –frutas y helado
Alguien mencionó la madreselva que estaba en flor
y el que nunca había visto un limonero dijo:
“A las madreselvas las conozco solamente por el tango”
Entonces consideré apropiado levantarme de la mesa
                                                          -saludar y retirarme
pues como ya sabrán ustedes –hablar del tango en la patria de Artigas
              puede  resultar para un argentino
                                                            /cuestión de riesgo 


a los comensales:  Isabel Romero,  Enrique Butti, Mario Delgado Aparaín, Hernán Rivera Letellier, Luis Pereira, Leonardo Martínez,  Tabajara Ruas , Enrique Bacci y al maestro asador Horacio Verzi.
  
   
Luego del asado, los dueños de casa Isabel y Horacio (Maestro Asador), se toman un respiro en su glorieta.


Horacio Verzi (Montevideo, Uruguay, 1947). Narrador, ensayista,  periodista y docente .  En 1983 obtuvo el Primer Premio de Narrativa del Certamen Anual Latinoamericano EDUCA  en Costa Rica por la novela “El mismo invisible pecho del cielo”.  Ha publicado las novelas “La otra orilla” (Montevideo, 1987), “Los caballos lunares” (Montevideo, 1991)  y “Toda la muerte” (Montevideo,1999;  mención en la categoría de novela inédita en el concurso anual 1998 del Ministerio de Educación y Cultura del Uruguay). Su relato “Reliquia familiar” obtuvo el Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar (Cuba, 2004). En ensayo dio a conocer parcialmente el aún inédito: ENTRE LA EXPECTACIÓN Y EL DESENCANTO.  Construcción y autorreconocimiento de la identidad personal en la poesía y la narrativa de Jorge Luis Borges (2010).  
Horacio Verzi ejerció la  docencia en  La Habana, Cuba (1977-1982)  y trabajó como   investigador en el Centro de investigaciones literarias de Casa de las Américas (1981-1985).  Asimismo se desempeñó como redactor, corresponsal y editor de noticias en distintos medios periodísticos en países de América Central y el Caribe. Su novela El Infinito es Sólo una Forma de Hablar (2011) mereció el Premio Nacional de Literatura del Uruguay.

Rubén Tizziani: Novedad Editorial.





Colección Código Negro, Editorial Punto de Encuentro, 2014.





Una nueva colección de novela negra está entre nosotros. Código Negro reúne a más de treinta autores de América Latina y España. Se propone editar doce libros en su primer año. Los primeros cuatro aparecieron entre noviembre y diciembre para recuperar títulos y autores olvidados y también para poner en las librerías a escritores que nunca habíamos leído en Argentina. Historias de crímenes, violencia social y dinero.








Rubén Tizziani nació en Vera, Provincia de Santa Fe, Argentina en el año 1937. Es escritor, guionista y periodista. Publicó las novelas Las Galerías (Editorial Sudamericana); Los borrachos en el cementerio (Siglo XXI),Noches sin lunas ni soles (Siglo XXI), El Desquite (Emecé), Todo es triste al volver (Poniente), Mar de olvido (Emecé), que acaba de traducirse al italiano, y Un tiburón de ojos tristes (Catálogo) y una biografía de Alberto Olmedo, Un poco menos tristes (Beas). Dos de las novelas fueron llevadas al cine: El desquite, dirigida por Juan Carlos Desanzo, con Rodolfo Ranni, Ricardo Darín, Claudia Motanari y Héctor Bidonde, y Noches sin lunas ni soles, dirigida por José Martínez Suárez, con Alberto de Mendoza, Luisina Brando, Lautaro Murua, Guillermo Bataglia y Boy Olmi. Es autor de una adaptación para televisión de El túnel, de Ernesto Sábato, que dirigió Mario Sábato. Además escribió el guión de la película Seguridad Personal, dirigida por Aníbal de Salvo. 


Jorge García Sabal: Memoria y sucesos.





























Tabla  rasa

Los hombres y las mujeres de este pueblo
andan descalzos y pisan desnudo.
Ni el sol ni la lluvia ni la sombra
los hace felices o tristes; ellos
pisan desnudo, sin codicia.

Los hombres y mujeres de este pueblo
afilan piedras, engendran, festejan
con vino, tienen sueños nocturnos, mueren.
En silencio miran y pisan la tierra desnuda,
La aprietan, amontonan huesos, los tapan.

La gente de este pueblo es pobre y no
Piensa más allá, no habla del futuro:
Sólo apisona, ni feliz ni triste y
Con huesos, piedras, sueños, cubre
Y descubre lo que un día ha de nombrar:

memorias, involuntarios recuerdos, épicos
asuntos


Todo está por ocurrir y nada es cierto

Todo está por ocurrir y nada es cierto.
Hay aquí zarcillo y calas y violetas
y juncos y árboles altos y raíces
secas alzadas de la tierra, devoradas,
inhóspitas, estirándose al aire, a nada.
Y también frutas y frutos que van y vienen,
puntuales en la sequía, puntuales
en su primitivo ardor. Y también hay aquí
algo que no ocurre, algo, alguna cosa,
cualquiera, que no da paso al ocurrir
y no está bien ni mal: sólo no ocurre.

En fin, quería decir que no hay violetas
ni juncos ni plantas de nada ni sequía
ni ardor. Este lugar es sólo el lugar
del no ocurrir: un sueño aturdido
de voces, raíces, gestos contra la muerte.






Jorge García Sabal, nació en Balcarce en 1948. Murió en Buenos Aires en 1996. Publicó: El Fuego de las aguas, 1979 (Premio Fondo Nacional de las Artes, 1978); Figura de baile, 1981; Mitad de la vida, 1983 (Primer premio Certamen de Poesía “Miguel Hernández”, 1982); Lugares propios, 1987; Tabla Rasa, 1991 (Premio “La Nación”, 1990; Jurado: Octavio Paz, Olga Orozco, Enrique Molina, Roberto Juarroz, Jorge Cruz); Satura. 1994;  Antología Poética, 1996.

lunes, 7 de abril de 2014

Letralia 166 | Artículos y reportajes | Sirena | Esteban Moore

Letralia 166 | Artículos y reportajes | Sirena | Esteban Moore

Octavio Paz: ‘Decir: Hacer’



Octavio Paz









                                                                            

                                                                                                           a Roman Jakobson.


1

Entre lo que veo y digo,
entre lo que digo y callo,
entre lo que callo y sueño,


entre lo que sueño y olvido,
la poesía.
                    Se desliza
entre el sí y el no:
                                  dice
lo que callo,
                     calla
lo que digo,
                    sueña
lo que olvido.
                     No es un decir:
es un hacer.
                     Es un hacer
que es un decir.
                             La poesía
se dice y se oye:
                             es real.
Y apenas digo
                        es real,
se disipa.
                ¿Así es más real?


2

Idea palpable,
                         palabra
impalpable:
                     la poesía
va y viene
                 entre lo que es
y lo que no es.
                        Teje reflejos
y los desteje.
                           La poesía
siembra ojos en la página,
siembra palabras en los ojos.
Los ojos hablan,
                             las palabras miran,
las miradas piensan.
                                 Oír
los pensamientos,
                                 ver
lo que decimos,
                           tocar
el cuerpo de la idea.
                                 Los ojos
se cierran,
                    las palabras se abren.



Ejemplo

La mariposa volaba entre los autos.
Marie José me dijo: ha de ser Chuang Tzu,
de paso por Nueva York.
                                            Pero la mariposa
no sabía que era una mariposa
que soñaba ser Chuang Tzu
                                                o Chuang Tzu
que soñaba ser una mariposa.
La mariposa no dudaba:
                                          volaba.



Octavio Paz (1914- 1998)

William Carlos Williams: 3 poemas.


William Carlos Williams



























Entre muros

al fondo
en el ala

del hospital
donde

ya carbón
nada crecerá

los trozos
de una botella

quebrada brillan
verdes


A  manera de canción

Que la culebra aguarde
bajo el yerbal
y la escritura sea
de palabras, lentas rápidas, prontas
al ataque, quietas en la espera,
insomnes.
—por la metáfora reconciliar
gente y piedras.
Componer. (No ideas:
cosas.) ¡Inventa!
Saxífraga es mi flor y abre
rocas.


El término

Un chafado
pardo papel
de la longitud

y el volumen
de un hombre
lentamente

rueda con el viento
una y otra vez
en la calle

un auto la arrolla
y contra el suelo
lo aplasta. No

como un hombre
se levanta en el viento

una y otra vez
se enrolla desenrrolla
como antes


(Versiones Octavio Paz)

William Carlos Williams ( 1883-1963 ). Poeta, narrador y ensayista.

Gabriel Jiménez Emán: POEMAS DEL SÁBADO EN EL BAR DE LA ESQUINA.




Gabriel Jiménez Emán
























Yo que me creía

Yo que me creía un gran poeta
Que me creía un hermoso imbécil con barba
Que me creía un sol cotidiano
Ahora me asomo al cuarto cerrado
De mi espíritu
Y veo peces dormidos bajo el agua
Veo pájaros perdidos en la noche blanca
Veo a mis ojos aparecer en la puerta de mi alma
Considero también la posibilidad de irme por el cielo
A beber cervezas con los amigos al lado de aquella nube
Que me hace guiños detrás de la mejilla de Dios

Rasurado

Rasuro mi piel con la maquinilla que ha rasurado tus piernas
En la mañana deslizo la hojilla jabonosa por los poros de mi cara
Y siento ahí la piel de tus piernas
Suavemente la resbalo y ella narra la historia de mi piel
La historia de tus piernas en mi rostro
La narración de la ternura en mis bigotes
En mi barba en mi nuca que se alebresta
Cuando pasa de nuevo otra vez mojada
Del agua salada de las lágrimas de mis ojos
Que han pasado por la piel
De tus piernas

El día se asoma

El día se asoma a mí
A ver un trozo de calma
Se asoma a mi ventana a cantar
Con los árboles de la mañana
Con los pajaritos que engullen pétalos y gusanos
Tragan sobras de pescado
El día quiere devorar toda la música
De mi pobre tocadiscos que se ha puesto a cantar
Como un barítono
El  día bendito me hace un guiño
Para que le siga por los despeñaderos de las horas
Y yo por supuesto
Acepto su descabellada invitación

Bar

En el bar de la esquina
La silla traquetea resbala
                                               chorreando sol por la boca
                                               chorreando claridad por su ojo memorioso
Los hilos perdidos en el recuerdo del otoño insomne
Los ojos masticaban la soledad
Se atragantaban de un azul dejado por los rincones
Donde la música salía agazapada dando saltos de rana

Se inicia de una vez la tenida en la barra donde las lenguas
Juegan ardientes con las llamaradas de la costumbre
Con los pies pegados a la tarde inmaculada
Especialista en moldear realidades intangibles
Bar barra bar testigo ciego de todos estos días
Dios del ron del aguardiente y de las cervezas boquiabiertas
Botellas con los cuellos repletos de sueños amarillos
Caracas atolondrada en su cielo borracho
Paris a lo lejos ahogada en su propia alma color vino
Tralalí tralalá agüita dulce bocanada de sustos mañaneros
Desde esta hermosa resaca
Que juega con la marea de adentro

Hola Bukowsky

Dónde aprendiste a boxear así Barfly
Dónde aprendiste la técnica del insomnio
Ese delirio conducido al escaño Hemingway
Al escalón Lowry al rango Dylan Thomas
Te seguimos como perros fieles Charles
Te hacemos estallar en la madrugada urbana
Como el Chino Valera como el viejo Caupolicán o el atarantado Pepe Barroeta
Y los despatarrados pintores Edgar Giménez Emiro Lobo Ricardo Domínguez
Que nos derribaron a patadas limpias y dulces
Con un pie en el estribo directo hacia el abismo
Caídos cada uno con un padrenuestro en la frente
La mariposa de Bukowsky en los labios
Y su verbo feroz cargado de esperanza

Perder

Perder. Perder el tiempo
Perderse en el cruce de caminos
Gastar las horas no remendar nada
No tener tan sólo desear
No poseer tan sólo ocupar un espacio en el camino
O delirar en el patio donde desperdiciamos la brisa ciega
Perder ahí el tren o el andén
Perder la billetera en el abismo del callejón
Perder un amor sublime es esencial para el hallazgo
Para situarse de lleno en la vía que no va a ninguna parte
Perder el sentido
Perderlo todo de un solo golpe

Gabriel Jiménez Emán (Caracas, Venezuela, 1950). Poeta, narrador y ensayista. Obra publicada q.v. posts anteriores.


jueves, 3 de abril de 2014

Jorge Luis Borges: Soneto para un tango en la nochecita.



Jorge Luis Borges (1899-1986)



















¿Quién se lo dijo todo al tango querenciero
cuya dulzura larga con amor me detuvo
frente a unos balconcitos de destino modesto
de ese barrio con árboles que ni siquiera es tuyo?

Lo cierto es que en su pena vi un corralón austero
que vislumbré hace meses en un vago suburbio
y entre cuyos tapiales hubo todo el poniente.
Lo cierto es que al oírlo te quise más que nunca.

Arrimado a la música me quedé en la vereda
frente a la sola luna, corazón de la calle
y entre el viento larguero que pasó arreando noche.

El infinito tango me llevaba hacia todo.
A las estrellas nuevas. Al azar de ser hombre.
Y a ese claro recuerdo que buscan bien mis ojos.


(en Caras y Caretas, Buenos Aires, 1926)

Jorge Luis Borges-Esteban Moore, (ca 1975)