jueves, 11 de diciembre de 2014

Mario Pera: Poesía peruana reciente, Denisse Vega Farfán




Denisse Vega Farfán






















el reino tiene mi señal y mi nombre
la forma de mi horca
el viento que revolotea en esos cráneos
es el silbido de mi corazón y mi náusea

ahora sé que mi madre es el sol de los calcinados
y mi padre el brasero que rearma a estos muertos
sobre la piedra más afilada de mi memoria

en este reino no hay cómo regresar
ni cómo seguir avanzando

“oh ave
                          insiste” ___alguien me dijo
y yo sólo fui un manojo de infalibles maldiciones

cómo salir del reino hundido
que hay en cada uno
cómo escapar a los designios de un abyecto Rey
que es uno mismo
ser amo y ciervo a la vez
víctima y asesino del mundo
por el que raudamente se destartalan nuestra fe
y nuestras botas

ciertamente cuando todo quede sumido
a un grano de plomo
cada Rey      
ha de habitar su reino de marfiles
eternamente condenado a ver los muertos
que salieron de sus manos
en una invisible marcha de azogue

yo los he visto desde que aprendí a pronunciar terror
sin quemarme la boca
se iban en manadas como bueyes
halados por un poder que hoscamente refulgía
y tronaba la aurora

hasta el amanecer oía sus plegarias
a invidentes dioses
luego quedamos nosotros
artífices del vértigo y la soledad

si me acerco a sus restos sabré
que la vida aún canta con acento de horror
y crisantemos
si me toco es su carne la que tiembla
es su silencio inmolado el que responde

entonces nada es más injurioso que mi índice
la hedionda impiedad por uno mismo
la corona de moho sobre nuestras cabezas

a dónde va la balada de estos muertos
si no es a nuestros pasos
su furia a nuestros ojos
su oro y sus gualdrapas
a nuestra desnudez
el ácido de sus vísceras a la contienda
de nuestras máscaras?

por eso la ceniza relumbra
en cada materia que amamos
la miseria
donde las fábulas se yerguen azarosas


con el relevo de tus mil lenguas
tu capa tejida de moscas
tu cetro resonante de espinas
los ojos llorando hojalata
tus cientos de pies cruzándome el sueño
que murmuran puentes     vencejos 
amuletos bendecidos de rojo
tantos ríos de prusia y la culpa adobada a los intestinos
como una inscripción solar

qué queda de tu reino?

en mi piel no descansa la sirena de los muertos
no hay tierra donde encalles tu báculo
hay techos arremolinados y muelas desposeídas
que no podrán cantar su verdad
intestinos que simulan banderas bramando el sosiego
una fosa en la que crepitan nuestros ojos licuados de noche

yo he cercado la mía
mi tierra
con palabras que exhalan humo
con manos que se estrujan a sí mismas sin promesa
de malva sobre alacranes
de blanco sobre ceniza
de represa en avalancha

óyeme
no canto ni descuento piedras
no maldigo tu reino perdido
no sorbo la transpiración de cada uno de tus pasos
no te ofrendo mi ciego cordón umbilical
ni aviento cruces y anillos a tu espalda

el polvo te dobla como un cuento
que sopla sordo en las orejas
el báculo ha volado y resuena en los intersticios de una criatura
que es la muerte de la muerte

ah
el árbol de menta en el carnaval de huesos
las altas moradas de lo que no existe
cubiertas de raíces
niño que sales del reino perdido
con mi nuevo rostro
y cantas


(De Una morada tras los reinos)


d

hay una muerte que muere en ti
con los ojos abiertos
la boca burbujeante de constelaciones
y pequeños juegos de ajedrez

una dama con sombra de lagarto
una lengua natal fosilizada
una ostra donde resuena tu nombre inutilizado
sediento de ti

            la certeza
            es un resoplido repleto de abalorios
            que alguien remata en una esquina
            no le interesa a tus pies
            enroscándose en una trompa
                        cantando la vida
                        fuera de sus túnicas

alguien te contó que naciste en un zorzal
atravesado por embudos
            y siglos desventrados…

antes de inaugurar la cena una plegaria
como una hoz
contorneando tu yugular
un bramido de manatíes en el silencio

alguien te contó que la muerte bailaba
con los pechos desnudos
mientras un nuevo lenguaje era varado
como un pelícano ahogado en plomo

            y tanta ceremonia
para festejar la inmundicia
con un nombre alquilado
al que sólo abrigaban las moscas
                y tanto desvelo sobre las dunas
escrutando esas señales
que dejan de cantar cuando las miras
blandiendo la indigestión de las estrellas
blasfemando la luna
para…

“yo descendí para dejar de medir la distancia”
-dice la anguila
“yo descendí para guarecer los embriones de los hombres
que se trizaron en la tierra”
-dice el hipocampo

la paz es la carnada
que deja huir el salmón
a la diestra de tus miedos el caracol
rearma su corteza
los ahogados cierran con satisfacción
sus últimas visiones

                           el mar disuelve sus sales
adhiere el efluvio de sus sueños
a la casta sonoridad de las piedras

            ahora puedes abrir los ojos
                        sentir las contracciones de ti mismo
            para alumbrar lo que realmente eres
            un tratado de naves
                          y verdes esporas
            un aleteo incólume
            como la primera tramoya de tu corazón

acá nada es una especie entre tantas
tu pasado es la grisácea piel del tiburón
o sus saturados jugos gástricos
tu hambre el zumbido
de una orca en extinción

            ahora puedes abrir los ojos
            imitar la ondulación de los cardúmenes
            escuchar lo que insistió guardado detrás de tus orejas
            y bajo tus ojeras

acá no es necesario
ponerle un nombre a cada especie
todos se llaman como tú
y tú te llamas como todos
            tordo        pez luna     pez hombre
a dos vidas la hiena que eras
disputando un trozo de carroña
una corbata para ocultar el pudor
             y las aldabas
que no son más aquí abajo
libaciones que almacena el molusco
             para madurar su joya

ves a un pez globo salir detrás de un morro de liquen
sus espinas son la insurrección
el abandono a las colas
por un puesto en el banquillo de los sentenciados
su cuerpo hinchado contiene los aires
que transportan los silbos eternos

eres su drenado veneno
su vastedad
sus giros inciertos que rebasan la tiniebla
hasta desflorarla en una caracola

acá los enemigos parecidos a ti
han desaparecido
o aparecen convertidos
                         en serviles cangrejos
la estación en la que esperabas
hasta que tu cabeza amanecía despedazándose
en el hocico de algún perro
también ha desaparecido

el hipocampo desciende contigo
desierto de voces
su dinámica de impulso y dejarse reflotar
remueve lentamente las alturas
su sigilo es una romería en la que
las formas de un grito estancado
desde el nacimiento
son la principal ofrenda

por primera vez
sin manuales
            ni sueños irreversibles
entiendes el juego
            te toca
                    soplar el silbato


(De Hippocampus)


Una visita alejandrina
(Kavafis)

II

Vine con mis antiguos aparejos
a visitarte a tu casa en Alejandría.
Un museo en Sharm-el-Sheikh. Diez libras egipcias.
Pocos griegos hay ahora, y los jóvenes
de grandes ojos de topacio como te gustaban
confundían tu nombre.
Un retrato en saco y corbata te ocultaba bien
de los ojos del almuédano.
De Ammonis y de Endimión nadie sabía nada.
No estaba la moldura de sus cuerpos en tu cama de latón
y la mesa, donde los inmortalizaste en un libamen impoluto
rugía contenida en la luz oscura.


Compré una pipa para mi amigo peruano…

                                               Para Renato

Compré una pipa para mi amigo peruano
en el Mercado de la Seda.
«Es de cuerno de yak», me dijo la dependiente.
Tiene un lomo suavísimo, discreto,
y un revestimiento de cobre en la boca del hornillo.

Ya temprano había visto su carne
delicadamente sazonada en el bufet
satisfaciendo sobresaltados comensales
―poetas trashumantes buscando el elixir
de su infatigable demonio―.

Teníamos que haberlo visto a 6000 metros de altura,
con la joroba dispuesta, peinando los desiertos del Tíbet.
Detenidos en su ojo, complacido y triste, adivinamos la vida.

Mi amigo colecciona pipas de todos sus viajes,
como si no quisiera abandonar la humareda interior
de cada comarca extraña.
Ya en casa, enciende una al azar
en la demandante hora del poema,
y se pone a laborar, sin angustia, en sus apariciones reptantes.

Quiero creer que, en la espiral de humo, volverá el yak,
paciente como en las estepas más frías,
para guiarlo mientras escribe, entre salvajes amenazas,
decapitadores vientos, que tan bien reconoce.

Beijing, 2013


(De El primer asombro)

Denisse Vega Farfán (Trujillo, 1986) Autora de los poemarios: Euritmia (2005), Una morada tras los reinos (2008) libro ganador del Premio Poeta Joven del Perú 2008 otorgado por el Centro Cultural de España (Lima) y Lustra editores, El primer asombro (2014), y de la plaquette Hippocampus (2010, Uruguay). Ha publicado en otras lenguas: Une demeure après les règnes (Festival International de la Poésie Trois-Rivières, 2013). Poemas suyos han sido traducidos al inglés, francés, chino e hindi. Ha participado en el I Festival Internacional de Poesía de Lima (Perú), Festival Internacional de Poesía del Lago Qinghai (China) y Festival Internacional de Poesía de Trois-Rivières (Canadá).

Sobre la poesía de Denisse Vega Farfán:

Se consolidó con un poemario que ganó, precisamente, un concurso de poesía joven. Desde aquel momento ha realizado entregas en revistas, plaquettes y ediciones de colección, habiendo publicado su último poemario este año. En un primer momento, su poesía hizo uso de versos enérgicos y con una temática variada, siendo el confesionalismo el estilo predominante. Si bien en los últimos años su poesía ha mantenido su corte intimista, esta ha cobrado un tono mucho más reflexivo, sosegado, intentando ganar densidad en su discurso; un tono que alude permanente a figuras referenciales del arte occidental de los últimos siglos, el que no hace uso de las gastadas referencias de género en sus imágenes o alegorías.

Mario Pera: Mirando sobre el heno. Muestra de poesía peruana reciente

Pesa. Pesa bastante y suele abrumar a no pocos el saber que, de algún modo, eres heredero de las palabras de algunas de las más grandes figuras de la poesía en lengua hispana. Tener entre esos “ascendientes poéticos” a escritores de la talla de Eguren, Westphalen, Adán, Moro, Churata, Eielson, Varela, Hinostroza, Cisneros o Watanabe, quienes conforman un concierto bien afinado de voces, es una piedra muy pesada en el bagaje de cualquier poeta. Y no hablo aquí de Vallejo por un olvido involuntario, sino porque, por el altísimo nivel de su poesía, considero que este ha pasado a formar parte de la tradición poética mundial, y no sólo de la peruana. Todos estos poetas mencionados, y varios más, han elevado una valla tan inexpugnable como espléndida para quienes apuestan en estos días por escribir poesía en el Perú y publicarla. Siempre con la intención de estar a la altura de una de las tradiciones líricas más sólidas e importantes en el siglo XX, como lo es la peruana.
Sin embargo, llegados al nuevo siglo y luego de un par de décadas en las que hubo un ensimismamiento de la poesía peruana contemporánea (creo producto del conflicto social interno y de la política represiva que gobernó el país en esos años), han saltado a la arena nuevos autores quienes se encuentran en la ardua tarea de redefinir y configurar un norte para la poesía escrita en un país que, valgan verdades, poco o nada valora y aprecia la trascendental función que para su cultura, identidad y desarrollo ostenta la poesía. Estos noveles poetas, quienes iniciaron su obra en los primeros años de la década del 2000, y otros a partir de la década del 2010, continúan en un caso condensando su propuesta y, en otro, en plena indagación y estructuración de un proyecto poético personal.
Es en este panorama, quizá no tan alentador, que han surgido las voces de poetas los que no tienen nada en común pero que, de tenerlo, ese único punto es, a mi juicio, la responsabilidad y voluntad férrea con la que abordan su labor creativa para acercarse (o alejarse) del hecho poético y transitar por el centro y los límites, nunca bien definidos, de la poesía.
En Mirando sobre el heno. Muestra de poesía peruana reciente, mi intención es el ofrecer una mirada a la poesía de autores peruanos nuevos, cuyo trabajo me parece atendible y serio. Poetas a los que de manera arbitraria califico como “jóvenes”, pese a que para muchos, sea por edad o por los méritos logrados por su obra, ya no lo son. Como bien sabemos el criterio de juventud siempre tendrá sus reparos, más aún en la poesía que es un terreno en el que aquel es un concepto aleatorio, siendo que esta vez me decidí por fijar el límite de selección para poetas que a la fecha (diciembre de 2014) han cumplido, máximo, los 35 años de edad.
Se trata de poetas que han iniciado su camino con la venida del nuevo siglo y quienes han nacido en distintas zonas geográficas del país, por lo que proceden de entornos sociales y culturales disímiles entre sí. Doce poetas peruanos, ocho de la capital y cuatro de provincia, repitiendo estos mismos números en cuanto a género. Lo que espero proporcione una visión general, jamás total, de lo que los poetas recientes vienen creando por este lado del mundo.
Por supuesto, la presente muestra en ningún momento pretende ser restrictiva o excluyente, y menos aún del tipo canónico, pues ello sería un completo absurdo y, más, una necedad. Mi propósito se centra aquí en dar a conocer parte de la obra lírica de jóvenes poetas nacidos en Perú que, en mi criterio, merecen ser leídos con atención. 









miércoles, 10 de diciembre de 2014

Luis Benítez según la crítica literaria francesa



Luis Benítez







El pasado 9 de diciembre la revista francesa Lelitteraire.com publicó un artículo titulado “D’amour et de mort” (De amor y de muerte, referido al volumen  “Brève Anthologie Poétique”, del poeta argentino Luis Benítez, recientemente editado en Francia por Éditions La Résonance. Está firmado por Jean-Paul Gavard-Perret, poeta, crítico literario y conferencista de la Université de Savoie en Chambéry, Francia. Doctor en Literatura, Gavard-Perret es miembro del Centre de Recherche Imaginaire et Création y especialista en la imagen en el siglo XX y la obra de Samuel Beckett, así como colaborador habitual en numerosas revistas de su país, como Passage d’encres, Les Temps Modernes, Esprit, Verso Art et Lettres, Champs Visuals et Communication et Langage. Gavart-Perret es el autor de una cuantiosa obra en verso y ensayos. La que sigue es la versión al español del citado artículo.
De amor y de muerte

Luis Benítez es un poeta aún poco conocido para la francofonía. Pertenece a la generación de poetas argentinos que se aleja de la influencia de Pablo Neruda y César Vallejo para abrirse a una poesía menos típicamente sudamericana. Tiene en su mira  una escritura anglo-estadounidense impregnada de política y filosofía; sin embargo, vertida a través del tratamiento poético de "asuntos corrientes". Cada poema proviene del sufrimiento, que sólo es salvado por la presencia  de la mujer cuyo "tacto es único, desnuda bajo las sábanas." Pero esta mujer recuerda que "la tortura continúa durante meses", en Argentina y en otros lugares. Ella le brinda al mundo y al poeta iluminaciones, no obstante intempestivas, ya que el terror reina de manera estática como un pandemónium.
Esta antología permite comprender por qué Luis Benítez se destaca como uno de los principales autores capaces de enunciar el mundo de la noche y el día, el paso de los residuos al brillo. En la inmovilidad y la furia todo se muestra fragmentario. Su poesía se convirtió en el canto más terrible y más órfico. El sueño argentino de cambiar el mundo a golpes de "zamba", donde una "renga" baudelareana e indefensa en manos de un borracho se vuelve como el poema que la canta: "Ella brilla ética en la inútil fragua de imágenes". Sin embargo, ella sigue siendo lo que incrementa lo real para apreciar la pasión, la angustia o la pasividad de los actores sin ley ni derecho del mundo.
La escritura de Benítez no cesa de inscribirse en desacuerdo ante las desapariciones para evitar que las puertas de la historia se cierren no sólo sobre las víctimas sino sobre el mismo lector. Todo en una atmósfera de orgía terrorífica y de amor destruido, un inmenso caos. La leyenda (inventada) en la obra del argentino es como la carne en la arcilla. Permanece inmóvil, ella tiembla en la inmovilidad. Todo está cerrado y por lo tanto todo estalla donde la poesía se abre a cuestiones existenciales y políticas y donde las nociones de gobierno y de libertad son esenciales.

martes, 9 de diciembre de 2014

Sam Hamill: Moradas





Sam Hamill



 



































                                                                                            para Ian Boyden
1.

Tierra. Líquenes alpinos,
coloridos como una naranja,
digiriendo lentamente la piedra.
Tierra negra;
roja tierra, tierra marrón,
polvo escarchado.

Los desfiladeros fueron esculpidos
durante siglos y siglos
por las aguas, los hielos.
Desfiladeros de piedra,
montañas expulsadas hacia la superficie
por los continentes en movimiento.

Del otro lado del río,
los grandes árboles
se arquean en el viento.
Los vivos son la morada
de los muertos.
Sí...
qué pequeño es un hom

2.

¿Cuán pequeño es el hombre
que lee las rocas
y escucha el susurro
de los álamos ?

¿Cuán grande es el corazón
que mide el corazón
de un hombre
con un puñado de tierra ?

¿Cuánta esperanza y tristeza
es un hombre con un puñado de tierra
y un corazón  que se despliega
bajo la luz de la luna ?

Escuchá atentamente
a las estrellas, al batir
de las alas del chotacabras,
escuchá al  silencio.

A la luz de la luna
la susurrantes aguas del río
nos dicen sus secretos
y los grandes árboles tiemblan.

3.

Los grandes árboles tiritan
y el río es risa
y las rocas ruedan
con las crecidas del río,
son pulidas
por las aguas.

La paciencia de la piedra,
una multitud de árboles,
la luna como testigo―

Si sólo la emoción humana
pudiera ser hallada
en las cosas de este mundo...

Hasta el río
agota su tiempo
se ahoga en el desierto
o vacía sus aguas
en un océano.

4.

Un océano
de tiempo, vastos mares de la memoria:
el detritus
contiene las semillas
de la belleza.

Él arrastró desde el río
un antiguo tronco de cedro,
semi petrificado
y lo utilizó para hacer las tapas un libro.
Con los dientes de un tiburón, jibias  
y hueso de ballena, fosilizado;
preparó los pigmentos para la tinta;
de la piedra, el alma
de la piedra,  tierra de la tierra,
transformada, transmutada-
de cardo y pluma,
materia realizada
sin embargo es un organismo,
posee vida.

Digo, los árboles escuchan
e incluso la tierra tiene mente.

5.

La tierra tiene una mente
que legisla los árboles,
cada uva en la viña,
y los árboles y el vino definen
la luz cambiante
que arde dentro de la mente.

Raíces de la memoria tribal
se queman en soledad,
en el vasto no saber
de este mundo conocido.

Gneis. Pizarra. Fracturado mármol. Esquisto.
Granito. Carbón negro
comprimido, transformado en diáfano diamante.

Los huesecillos del oído de la ballena,
el gran árbol derribado por los vientos,
ambos transformándose en piedra,
molidos para pigmentar la tinta.

Cien mil años
en una pequeña piedra.
Una pluma es una cosa mágica.
Y ¿Cuál es su significado?

6.

¿Qué significa
cuando alguien dice  “El
majestuoso álamo,” o
“la nobleza del pino”?
Roble achaparrado
pino de los pantanos,
cedro, álamo y olmo
cada uno tiene su poeta
con adjetivo y rima.

Pues el río,
nos gusta creer, fluye
a través nuestro, y
cuanto más noble el árbol,
más recta nuestra columna vertebral.

Abajo a través del suelo duro,
doscientos pies de profundidad,
a través de capas de basalto bajo el nivel del mar,
yo perforé  buscando un río en la tierra,
una vena,
agua para un hogar
de cedro y el abeto.

Sagrada, el agua; sagrada, la madera.

7.

Sagrados, estos bosques
reclamando la tierra,
rica en detrito
transformándose en su alimento.

Sagrado, el jardín, su río
de piedras, su musgo,
lirios de la pradera y sus arces enanos.

¿Deberían los árboles permanecer erguidos?
¿Se despierta, anima, excita
el Katsura cuando le brotan nuevas hojas?
Su sangre surge.

Dejá que las piedras lo digan.
Dejá que el río lo cante nuevamente.
Escuchá atentamente el silencio.
Escucha ese lenguaje
ese que no nos pertenece.

8.

Esta tierra no nos pertenece.
Para nosotros, sólo el sacramento
de su fecundidad,
y el gran misterio,
y el misterio de nuestro pasar.

Los árboles más altos se arquean,
plumas en el viento,
y nosotros nos maravillamos
escuchando la música del agua bajo la luz de la luna.

No nos pertenece, este misterio que penetramos,
esta extraña morada.
La marea crece.
El río y los árboles, las piedras y el hombre permanecen.

Saboreando el vino, terroir,
es saborear la tierra y el sol.
Saborear los peces
es respira el mar.

Mi hermano, el poeta ciego,
utiliza sus oídos para ver.
Allí en las altura, la Cruz del sur,
el río de los cielos, la Osa mayor.

9.

Vamos a la deriva en el río de los cielos
bajo la gran osa
o bajo la cruz
en la nave de los sueños.

Flotamos a la deriva en nuestra nave de los sueños
sobre la tierra
y rara vez la tocamos
a no ser que ésta se derrumbe sobre nosotros.

Y, sin embargo los árboles
nos elevan hacia el mundo,
las lluvias nos limpian,
tomamos nuestro alimento de la tierra
todo sacramento y abundancia

antes de regresar a la tierra,
al polvo, a la roca,
idos como el canto del zorzal,
todo devorado y renacido.

10.

Devorados, devorando, y renacidos
la tierra sobrevive.

Aquí, donde las vastas sombras
de los árboles que se arquean se reflejan
en las olillas del agua iluminada por la luna,
existe un mundo a sus anchas, en reposo,

indiferente a la nave de nuestros sueños,
nuestra paleta de deseos temporales-

Este tiempo puede se medido únicamente
por los siglos del hielo y el fuego
y por aquello que puedan traer los vientos.

Observando a estas mismas estrellas
que inspiraron a los artistas de Lascaux:
el gran vacío,
ese misterio que es hambre en el alma.

El bisonte ha desaparecido, y el mastodonte,
la mariposa que cabalgó los vientos
hasta México y regreso,
la avecilla que le cantó al amanecer-
todos devorados,  renaciendo.

11.

Todo devorado y con la necesidad de renacer,
los hambrientos buscan un maestro,

Haciendo el papel, preparando la tinta,
remojando el pincel, el maestro dice,
“Dibujá el sonido de la brisa en los pinos.”
Y, sonriendo, agrega, “ No seas
tan tonto como para dibujar sólo árboles.”

En la mente de un Buda,
ni una flor.
Shiva la creadora, Shiva la destructora.

En un sendero en la cumbre de los Alpes
en las alturas, más alla de la vegetación,
me arrodillé ante un glaciar
y miré hacia abajo, cientos de metros

observé los peñascos y las rocas en una cañada,
y por un instante, supe
que esta antigua tierra, los anaranjados líquenes alpinos
lentamente devoraban la piedra.



Sam Hamill (Estados Unidos, 1943) Poeta, ensayista y traductor del griego, latín, estonio, japonés y chino. Es autor de más de quince libros de poesía, ensayos y de unos cuarenta volúmenes en traducción.
Ha enseñado en prisiones durante catorce años, en programas de artistas en residencia por veinte y trabajado ampliamente en favor de las mujeres y los niños desprotegidos. En enero del 2003 fundó Poets Against the War (Poetas contra la Guerra). Su obra ha sido traducida a más de una docena de lenguas.





sábado, 6 de diciembre de 2014

Sandra Cornejo: NO a la mina en Esquel






Sandra Cornejo





















  
“A la tierra no la heredamos de nuestros padres, solo la tomamos prestada de nuestros hijos”. (En un cartel subiendo a la presa Futaleufú, en Esquel, Chubut, Argentina).

Alerzar


 
Canela como el arrayán
como el pato de los torrentes,
en extinción.
Mutisia
sobre la arena volcánica.

Tomaré La Trochita
para que me devuelva a lo intangible
porque lagos y ríos permanecen encadenados.

No pude irme
no pretendo alejarme
del lugar hermoso desparecido
al que pertenezco.


 (de “Bajo los ríos del cielo” (Ediciones al Margen, 2014).

Sandra Cornejo. La Plata, Argentina, 1962. Lic. en Periodismo y Comunicación Social por la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Diploma en Lectura, Escritura y Educación (FLACSO). Publicó Borradores (Cuadernos de Sudestada, 1989), Ildikó (Último Reino, 1998), Sin suelo (Ediciones Vox, 2001), Partes del mundo (Alción Editora, 2005), Todo lo perdido reaparece (Cuadernos orquestados, colección de poesía dirigida por Abel Robino, Cuadrícula Ediciones, 2012) y Bajo los ríos del cielo (Ediciones Al Margen, 2014). Poemas suyos han sido incluidos en distintas antologías. Edita el sitio de literatura: www.tuertorey.com.ar


sábado, 29 de noviembre de 2014

Ernesto Cardenal:La monstruosidad del Canal




Ernesto Cardenal










Debemos denunciar al mundo lo que está pasando en Nicaragua.
El presidente Daniel Ortega con el poder omnímodo que él y su mujer tienen sobre este país, hizo que el Congreso Nacional aprobara en un solo día la creación de una ley para la construcción de un Canal Interoceánico. Esta ley no fue consultada en absoluto con la población. Al día siguiente de aprobada la ley fue otorgada una concesión con rapidez vertiginosa, a pesar de que afectará a Nicaragua por más de cien años, y la concesión fue hecha a un chino hasta entonces desconocido de nombre Wang Jing. La concesión solo otorga derechos a Wang Jing pero no le impone ninguna obligación.
La concesión se hizo sin que hubiera ningún estudio previo según ha dicho el propio presidente Ortega.
La concesión establece que toda la información sobre la construcción del Canal será confidencial.
La concesión, que se ha hecho sin licitación alguna, incluye un aeropuerto, dos puertos, un ferrocarril y dos zonas francas de libre comercio.
Toda la geografía nacional se ha entregado para que estas obras se realicen donde Wang Jing quiera y tendrá todos los permisos que se necesiten cualquiera que sean sus decisiones. Tendrá toda licencia, permiso o autorización que demande.
Ni un solo centavo recibirá el Estado de Nicaragua en concepto de impuestos o gravámenes por ninguna de las obras.
Según el acuerdo que se firmó la empresa china está fuera de toda normativa nacional, libre de toda responsabilidad administrativa, civil o penal, aun cuando incumpla con sus obligaciones.
La ley es contradictoria en muchos aspectos de nuestra Constitución Política.
También contradice otros proyectos que tal vez serían más rentables a largo plazo el cortar en dos el corredor turístico del Pacífico.
El afamado Centro Humboldt ha declarado que la construcción de este Canal y sus Proyectos Asociados son la mayor amenaza a las condiciones ambientales del país en toda su historia. Ha denunciado también que esta concesión exime a todos los Proyectos Asociados del cumplimiento de la legislación ambiental exponiendo al país a una destrucción ecológica irreversible.
El Estado de Nicaragua recibiría el uno por ciento de las acciones cada año, y hasta los cien años llegaría a tener el ciento por ciento de ellas.
Con cada barco que pase, enorme cantidad de agua dulce se iría al mar.
El Gran Lago solo tendrá una utilidad: la navegación. No podremos producir alimentos mediante riego, solamente podremos ver pasar barcos.
Tampoco se podrá beber el agua del lago. También hay que tomar en cuenta que son muchos los que viven de la pesca en el lago y ya no la podrán tener.
Todas nuestras aguas, superficiales y subterráneas serán entregadas a un chino.
A los dueños de las tierras que serán expropiadas este chino les pagará esas tierras a precio de catastro y no de mercado.
36 ciudades serían afectadas por la pérdida del lago, además de muchas poblaciones menores.
Las Isletas de Granada desaparecerían, pues las esclusas levantarían dos metros el nivel del lago.
A este panorama aterrador el presidente Daniel Ortega le ha llamado la “Tierra Prometida”.
Muchos expertos aseguran que Nicaragua ganaría más vendiendo agua potable que con los ingresos de un canal que hasta dentro de cien años sería suyo.
Con este Canal el país quedará dividido en dos, la Nicaragua del Norte y la del Sur, como hubo dos Alemanias y como hay dos Coreas. Habrá dos poblaciones de animales distintas (a excepción de las que podrán volar) que irán siendo cada vez más diferentes con el tiempo, lo que perjudicará nuestra biodiversidad.
Solentiname ha sido declarado Monumento Nacional, pero sin el lago no habrá más Solentiname. Una persona de allá ha dicho: “Voy a estar comiendo mucho pescado, porque después ya no habrá más pescado que el enlatado por los chinos”.
Con este Canal el lago de Nicaragua, que para nosotros es una gran bendición de Dios, se convertirá en una maldición.
Acabar con el Lago de Nicaragua sería el crimen más grande de la historia de nuestro país, y Ortega pasaría a ser una figura más abominable que William Walker.

Nicaragua, noviembre 2014.
El autor es escritor y poeta.

Esteban Moore: FRag Mento/S




Esteban Moore






















TATA
ahí está
sí
qué me dice
nada
no dice nada
TATA
mudo
no
por favor
diga
dígame algo
sí
no permita
que le brote
el dolor
de no poder
entiende
sí
son años
lo sé
tantos
sí
la piel lija
se curtió
sí
han pasado cosas
muchas
nos han
sí

*

TATA
ya no es
el olvido y punto
hay cosas peores
que
sí
vienen de atrás
que
qué
que se me va la mano
la mano para qué
le digo
viejo
hay cosas peores
sí
que
le canten piedra libre
una
que no sepa quién
otra
sí
hay
cosas
cosas peores
en todos lados
hay
sí
y
lo peor
no saber qué
lo peor
de

*

TATA
sí
cosas
sí
observe
la ciudad
sí
sus
aires
de gran señora
sí
sus
aires
sí
el parloteo
en los encuentros
de batón
y pantuflas
sí
donde
nadie pregunta
quién escribe
la letra
de tanta
perversa necedad
sí
y tantas más
sí
las ganas de creer
un contagio
sí

*

 

TATA

sí
cosas
muchas
y peores
sí
en blanco y
negro / perfectas
letras de molde
sí
algunos escriben
interpretan para
quién
sí
constituyen
la propia
paz
sí
lavan la
sangre
sí
limpieza a seco
plancha y almidón
sí
sí
limpitos
dueños del mazo
a repartir
de nuevo
sí

*

TATA
sí
cuestiones
muchas
y varias
sí
la una
peor
que
la otra
sí
así es
TATA
haga algo
no se deje estar
ni consienta
que le zumben en la oreja
tantísimas veces
la palabra
que confunde
sí
que nadie clausure
en el largo pasillo
de su
sí
desesperada memoria
sí
esa búsqueda
que condena
sí
así es
sí

*

TATA
aquí
hubo muerte
y
mucho más
sí mucho más
después
de
sí
lo
peor
de
lo
peor
sí
después
de
así es
TATA
aquí
hay muertos
muchos
muchos muertos
y ningún cuerpo
                          ningún
cuerpo
NINGÚN CUERPO NINGÚN CUERPO
NINGÚN CUERPO
NINGÚN CUERPO
NINGÚN CUERPO
NINGÚN
NINGÚ
NING
NIN
NI
N
.......................................................

 

 
Antología, selección Jorge Rivelli






Mario Meléndez: Presentación