lunes, 8 de junio de 2015

Roberto Mascaró: Poemas


Roberto Mascaró

















Muchacha de Málaga                                             

No es otra esta sino la chica prístina
que tendida en las leves arenas de Málaga
ocupa casi entera la península.

Allí está, como bello juguete mecánico
junto a las restallantes aguas del piélago
posando como un ícono.

Sus ojos: dos indianos ídolos
que nada tienen de mirar hierático.

Sus sentimientos son a veces nítidos;
casi nunca traslúcidos.
Por eso dejan esperanza sólida
cada vez que la veo y el monólogo
merecerla debiese para un día ser diálogo
y deseo magnífico.

Siempre he admirado a esta muchacha sólida
de manos grandes y rubóricas
que un día quisiera que llegasen beatíficas
para brindarse impávidas
como dos pavorreales que se abriesen benéficos
y se cerrasen como células ópticas
despertando al estímulo.

Con ella se apaga el sol de Málaga
y las estrellas se vuelven puntos cómicos
y me llega de pronto un terror cósmico
que me obliga a dormir.

Esto todo es, de acuerdo, esdrújulo
elemento, de a ratos feliz y a veces básico
ciclo que ha de cursar infante pálido
pero duro y salvaje como indígena
que poblar pudiese esta república
que la chica de Málaga
a formar va con mítica
indumentaria, con su alma que lúcida
es sin duda, porque fulge sin mácula
en la clara penumbra de mi cuarto poético.


Soliloquio  sado-masoca  de nosotros

.
En la soledad hablo solo, o conmigo mismo, en silencio o voz alta,
y no sé si otros hablan consigo mismo o solos
porque nunca lo cuentan, como yo no lo digo.

A menudo me aburro de mis propias manías,
me peleo conmigo mismo, me ataco y me defiendo
y me condeno y me hundo en el olvido
de mí mismo, me abandono, abro mi corazón
a mi propio corazón, lo cierro,
me muestro cara a cara, me comprendo,
me enfrento con mi propia sombra,
me pongo los tacones altos frente al tocador,
apoyo mis acciones, severo me condeno,
me malentiendo acaso,
me engaño y me oculto hasta ya no encontrarme,
me miento en las propias narices de mí mismo,
me resigno a ser mi  yo falso frente a mi falso yo,
me exalto y glorifico,
me arrepiento de todo y de nada,
me chongueo a una morocha junto a la rambla Sur,
elaboro mi complicada emblemática,
mi toponimia,
mi pacotilla,
mi mineral ordeno sobre mesas rituales,
me encomiendo a los más altos mandos imaginables,
y termino precipitado en la angustia y la alegría
de la vida, el amor y la muerte.

Y yo conmigo, yo y yo, en la soledad
(como en la soledad de otros)
somos dos, mano a mano,
rostro frente a rostro,
como en el Gran Masturbador de Salvador Dalí
(que no es obra freudiana mas monumento místico).

Somos dos, la pareja
(que sombra ya te has vuelto, pareja,
monstruo prehistórico
tal vez nacido en húmedas cavernas)
inseparable.

Discutimos punto por punto cada tema,
desde distintos ángulos, profundizamos
y confrontamos toda verdad con lo real, es decir,
sometiendo toda prueba ante el juez implacable
que es cada Otro y también el Los Otros y también el Nosotros.


Historia de Pat Garret y Billy the Kid según Marcial Lafuente Estefanía

Pat Garret y Billy the Kid eran dos malandrines del lejano Este uruguayo,
más exactamente, de Valizas.
Juntos robaron bancos, violaron y mataron a gusto
-aunque Billy no necesitaba el dinero, ya veremos por qué
por toda la comarca.

Muchos años después
Garret llegó a un  pueblo de mala muerte y se enfrentó a Billy.
Matearon.
                 Pat dijo: “Billy, hemos sido compinches.
Ahora ya no lo somos. Para la ley trabajo.
Si antes era malandro y parte de tu banda,
ahora soy madero y creo que si te agarro
a culo descubierto, ¡yo te tumbo, chaval!
Hay una recompesa seria por tu cabeza.
Acéptalo: los tiempos han cambiado”.

Billy tenía éxito con las rubias
cuando hacía relucir las hileras perfectas
de sus dientes blanquísimos como perlas
o mostraba la hilera perfecta de sus dientes blanquísimos.
Por esto, hasta los rochenses decían que era bello.

Billy dió vuelta el mate, chupó con ruido el último,
se paró, sonrió y le dijo a Pat:
“Los tiempos podrán haber cambiado
pero yo no he cambiado. Pat, vamos,
¡recuerda viejos tiempos, chico!,
una morena bajo cada brazo,
como aquella primavera en Progreso, ¿eh?”.


Al final de esta historia Pat liquida a Billy
y el status quo  vence, y el mundo
se equilibra otra vez, y otros Billy
the Kid y Pat Garret forman bandas
de crueles forajidos que deambulan
por el Lejano Este uruguasho y otros sitios del planeta.


Casualmente, en la sala del dentista leo las declaraciones
que al fin Marlon concedió

He aquí la entrevista que se negó a conceder.

Rotundamente se negó. Su argumento:
“No veo el punto de interés. Todos, como yo, son actores”.

Dedicado a la vida meditativa, observa en calma las hormigas
que suben por el fregadero de su casa en Tahiti.

“Actuamos cuando, por ejemplo, alguien nos interesa
y volteamos la vista para aparentar lo contrario”.

Ya ue cualquiera, como su perro
actúa en consecuencia cuando quiere comer;
ya que todos, de una manera u otra fingimos;
ya que todos somos estrellas de algún firmamento
que se curva únicamente sobre nosotros,
sobre cada uno y sobre todos nosotros;
ya que el mundo es un escenario y un set de filmación,
no, más bien cada segundo de la historia es una escenografía,
cada lugar del universo es un estudio de cine,
ya que un espot nos cubre en cada acción que emprendemos,
cada vez que elevamos la taza de café,
cada vez que prometemos amor a nuestro amor,
cada vez que juramos un odio irreconciliable
a nuestros enemigos, cada vez,
ya que cada uno, cada vez,
en cada instante, a cada sílaba, en todo momento,
ya que cada uno de los elementos del universo
(sin olvidar los planetas los asteroide los agujeros negros
las enanas blancas las células los átomos)
es un actor en acto actuando,
¿para qué una entrevista?

Él medita. Sabe que los millones
de dólares que se negó a ganar
podrían haberse invertido en su más grande sueño:
una película sobre la masacre que los blancos de América
cometieron contra los indígenas de América.

En la entrevista (que él se negaba a conceder)
él mismo, gordo, calvo, blanco, se reclina en su silla de jardín.
Mueve la boca, que es el instrumento de un actor muy famoso.
Sus ojos giran en este aire de verano, miran hacia adentro.

¿Decepcionado de los productores?
Jamás le interesó el cinematógrafo.
En una escena de El Padrino, reconoce, incluso,
que se equivocó en todo. La crítica encuentra en esa parte
el mejor momento de su carrera.
Dice: “La vaca que tajan de un machetazo
en una escena de Apocalypse now valía más que toda
la historia del cine americano. “Yo soy, en realidad, esa vaca”.
Nadie lo ha entendido. “Como nadie entendió
que fue mío el deseo de que María Schneider
metiera en mí sus dedos untados en mantequilla.
¿Entiende usted que todo fue un gran malentendido?”

Sopla una leve brisa de atardecer.

Las sombras no han caído, pero ya van a caer.

La entrevista que nunca concedió,
que jamás concederá, que ningún hábil periodista conseguirá jamás,
está por concluir.

Y agrega, sarcástico:
“En realidad mi sueño más preciado, la película
de la que le hablé, sobre la masacre, ésa
ya se filmó (estoy en paz): si no me cree,
léalo en las crónicas, allí están registrados absolutamente
todos los nombres de los actores”.

“Claro, también quisiera ser el inventor de una milagrosa terapia”.

“No es nada fácil”.

“Pero ¿a quién conforma lo fácil? Mire,
mis matrimonios fueron felices mientras eran difíciles,
una sarta de puteríos agresiones alegrías maldiciones y milagros.
Cuando se volvieron panza entraron en declinación y el odio
-como el vapor se hace agua-
sustituyó al amor”.

“Otra solución posible es, claro, olvidarse del amor,
de la fraternidad universal y de todas las pamplinas
que todas las religiones (malentendidas) enseñan”.

“Claro que hacerse budista como G, quizá sea el gran salto.
O cristiano, como E.C. y T.S.E.
Católico ferviente como José. Allí habría un camino.
Pero ¿quién sabe? ¿Bajar de peso? Andar todo el día en movimiento,
comer pescado y legumbres hasta hartarse”.

“Es mejor que se olvide de todo esto.
Sobre todo lo último, no lo publique nunca.
Es claro, digo nunca, ¿y qué sentido tiene?
Porque yo ya lo he dicho:
no soy actor, no soy artista, no soy futbolista ni boxeador,
no soy cantante de moda, no soy escultor ni diplomático,
no soy político ni soy etc.
Tampoco digo nunca, tampoco diré nunca. Bien”.

“Vea usted, por un lado,
yo sé que la locura es un estado congénito del hombre
Recuerde las palabras del sacerdote: Dios nos ama con locura,
lo que significa ni más ni menos: los hombres han perdido a Dios
que es lo mismo que creerse, de manera soberbia, ser capaces
de estar locos como Él. Ahora bien,
poe otro lado, Dios no es par mí ni más ni menos
que la más primigenia y la más refinada de las invenciones”.

“Yo he sido, en suma, el más grande de los actores de sí mismo,
no mientras actuaba, sino mientrs me veía en la sala de proyección
luego de las primeras tomas hechas dentro de mi templo
en aquella selva maldita: la masa gorda de mi cuerpo oculto
en la penumbra, las gotas de agua rodando por mi calva,
la mirada perdida y el gesto casi humano de mis labios fruncidos
y fláccidos que pronunciaban unas pocas palabras: todo eso no era yo,
era algo extraño a mí, era un dios lejano enfrentado a los más ínfimos temblores
del Apocalipsis de la selva implacable”.

Unas nubes metálicas, estivales, amenazan
o no amenazan lluvia.

La tarde de verano hormiguea en la clorofila
y los abejorros nos despiertan del ensueño.

“Hay, no obstante mi palabrería y mis atajos,
un par de cosas que me gustaría hacer:
una, estar abandonado en la selva,
ver la luz transgrediendo las láminas del agua,
tocar con los dedos de mis pies las arañas,
rozar las lianas con mis párpados, olerlas,
oír el mar de insectos que vibra en las noches absolutas,
perderme para siempre en ese espacio sin fin”.

“Otro deseo mío que siempre acaricié
aunque nunca con la suficiente fruición
es caminar desnuudo por la Puna de Atacama
(eso está en la América del Sur, como usted ya sabrá),
leer en la piedra y la arena y el metal
el indescifrable mensaje allí impreso”.

“Hay un tercer deseo que creo, está más cerca:
escribir un poema metafísico
en base a materiales que son fragmentos de memoria
de prodigios de trazos en el agua gestos olvidados cópulas
cortas caminatas de sueños incompletos de una
arquitectura desalmada que habité de unas hormigas que suben
lenta pero decididamente por el fregadero de mi casa.


Apocalipsis en Malmö

Soñé con una lluvia
implacable y tenaz:
dolía sobre el rostro,
cortaba el pasto al ras.

Y soñé con un viento
ardiente como sal,
que barría la vida
y la hundía en el mar.

Después soñé con tierra,
polvareda voraz
que azoraba los cuerpos
con látigo total.

Al final vino el fuego
con su lenga letal;
dejó solo el planeta
rotando en el azar.


X FILE

(bolero)

parquearemos el cuerpo
en sideral espacio
y Mulder & Scully
nos buscarán perplejos
y su amor será siempre
incorpóreo aunque no
digital ni electrónico

nacer no es digital
amar no es digital

parquearemos los cuerpos
en órbitas vecinas
y ya no morirá
nuestro querido amor
todo nuestro futuro
nuestros hijos comunes
y nuestros bellos viajes

morir no es digital
pero escribir todo esto
leer no es digital?

tu cuerpo junto al mío
y tu mano en mi mano
en el silencio cósmico
por los anchos espacios
seremos como dioses
en el puro silencio
en el silencio puro
de tan sólo existir


Después

Después de todas las palabras
que llegan en ondas arenosas,
en fricción de olas ásperas
trituradas por el mar de febrero;
después de todas las gritadas
en los callejones o senderos
o avenidas manchadas de consignas
o malecones rengos;
de las garabateadas y fumadas
en papel arrugado de envoltorio;
después, después, después
llegarán más, escritas, electrónicas
memorizadas
en el disco duro del corazón: después
de todo el bullshit, todo el resto
de naufragio, después
de la resaca de los días, después
del viento, el aguacero, después
de la pasión reseca;

después llega la vida,
corrección:
el arcoiris de la lagartija,
el alcatraz con su rasante vuelo,
la rueda de dorado,
la sandía madura,
el corazón alegre,
el sol reinando al centro,
las muchachas salvajes,
un niño en su misterio,
la esperanza,
el mundo que quisimos:
lo posible.



(Choroní, Venezuela, 2007)



Roberto Mascaró es poeta y traductor, nacido en 1948 en Peñarol, Montevideo, Uruguay. 

Llega a Suecia –donde reside desde  1978- como refugiado político de la dictadura militar que asoló a su país (1973-1984) con desapariciones, torturas y otros crímenes de lesa humanidad, cuyos responsables están, hasta el día de hoy sin juicio, protegidos por la llamada “ley de impunidad”.

En Suecia, en 1980, junto a un grupo de intelectuales en el exilio funda y dirige la editorial Siesta y la revista Saltomortal. Durante los años 80 y 90 realiza distintas performances y videos en torno al texto poético. Realizó estudios en las áreas de Literaturas Nórdicas, Ciencias de la Literatura y Estética.

Recibe el Premio de la Ciudad de Estocolmo en 1986 (por sus poemas en versión sueca reunidos en el volumen Fält). En 2002 recibe el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Medellín (por el libro Campo de fuego) y es invitado al Festival  de Medellín ese mismo año.

Ha participado en distintos eventos y festivales en Suecia, Noruega, Canadá, Chile, Argentina, Venezuela, Colombia y Uruguay. Colaborador de la revista Posdata (Uruguay), las revistas suecas BLM, Pequod, del diario  Sydsvenska Dagbladet  y de Radio Suecia. Ha desarrollado taller literario y de traducción en Suecia, Chile, Guatemala, Honduras y El Salvador.

Actualmente se dedica a la escritura de poesía, a la traducción de literatura en lenguas nórdicas y dirige el programa radial Taller de Letras en la ciudad de Malmö, Suecia.

Autor de los libros estacionario (1983); Chatarra/ Campos (1984); Asombros de la Nieve (1984); Fält (Campos) (poemas en versión sueca de Hans Bergqvist, Fripress, Estocolmo, 1986); Mar, escobas (1987),  Cruz del Sur (1987); Gueto (1991); Campo Abierto-Öppet fält (1998); Campo de Fuego (2000); Montevideo cruel – tangos (2003), Un río de pájaros (Colombia, 2004); Asombros de la nieve, antología (Caracas, 2005), Viendo caer la lluvia de una ventana azul (Tegucigalpa, 2012), Nómade Apátrida (Catapulta, Bogotá, 2012). Ha publicado más de treinta volúmenes de traducciones, entre ellas obras de  Tomas Tranströmer, August Strindberg,  Öyvind Fahlström, Ulf Eriksson, Tomas Ekström, Jan Erik Vold, Edith Södergran, Henry Parland. Su poesía ha sido traducida al sueco.

Traductor del Premio Nobel de Literatura 2011,  el suecoTomas Transtromer (tres tomos editados en España, Nórdica Libros, Madrid, 2012)

 












martes, 2 de junio de 2015

Carlos Germán Belli: 6 Poemas*



Carlos Germán Belli





































POEMA

Nuestro amor no está en nuestros respectivos
y castos genitales, nuestro amor
tampoco en nuestra boca, ni en las manos:
todo nuestro amor guárdase con palpito
bajo la sangre pura de los ojos.
Mi amor, tu amor esperan que la muerte
se robe los huesos, el diente y la uña,
esperan que en el valle solamente
tus ojos y mis ojos queden juntos,
mirándose ya fuera de sus órbitas,
más bien como dos astros, como uno.



SEGRAGACION NO. 1
(a modo de un pintor primitivo culto)

Yo, mamá, mis dos hermanos
y muchos peruanitos
abrimos un hueco hondo, hondo
donde nos guarecemos,
porque arriba todo tiene dueño,
todo está cerrado con llave,
sellado firmemente,
porque arriba todo tiene reserva:
la sombra del árbol, las flores,
los frutos, el techo, las ruedas,
el agua, los lápices,
y optamos por hundirnos
en el fondo de la tierra,
más abajo que nunca,
lejos, muy lejos de los jefes,
hoy domingo,
lejos, muy lejos de los dueños, entre las patas de los
animalitos, porque arriba
hay algunos que manejan todo,
que escriben, que cantan, que bailan,
que hablan hermosamente,
y nosotros, rojos de vergüenza,
tan sólo deseamos desparecer
en pedacititos.



ALGUN DIA EL AMOR

Algún día el amor yo al fin alcanzaré,
tal como es entre mis mayores muertos:
no dentro de los ojos, sino fuera,
invisible, mas perenne,
si de fuego no, de aire.



PAPÁ, MAMÁ

Papá, mamá,
para que yo, Pocho y Mario
sigamos todo el tiempo en el linaje humano,
cuánto luchasteis vosotros
a pesar de los bajos salarios del Perú,
y tras de tanto tan sólo me digo:
«venid, muerte, para que yo abandone
este linaje humano,
y nunca vuelva a él,
y de entre otros linajes escoja al fin
una faz de risco,
una faz de olmo,
una faz de búho».



¡OH HADA CIBERNETICA! . . .

¡Oh Hada Cibernética!, ya líbranos
con tu eléctrico seso y casto antídoto,
de los oficios hórridos humanos,
que son como tizones infernales
encendidos de tiempo inmemorial
por el crudo secuaz de las hogueras;
amortigua, ¡oh señora!, la presteza
con que el cierzo sañudo y tan frío
bate las nuevas aras, en el humo enhiestas,
de nuestro cuerpo ayer, cenizas hoy,
que ni siquiera pizca gozó alguna,
de los amos no ingas privativo
el ocio del amor y la sapiencia.


OH HADA CIBERNÉTICA

Oh Hada Cibernética
cuándo harás que los huesos de mis manos
se muevan alegremente
para escribir al fin lo que yo desee
a la hora que me venga en gana
y los encajes de mis órganos secretos
tengan facciones sosegadas
en las últimas horas de día
mientras la sangre circule como un bálsamo a lo largo de mis cuerpo.


AMANUENSE

Ya descuajeringándome, ya hipando
hasta las cachas de cansado ya,
inmensos montes todo el día alzando
de acá para acullá de bofes voy,
fuera cien mil palmos con mi lengua,
cayéndome a pedazos tal mis padres,
aunque en verdad yo por mi seso raso,
y aun por lonjas y levas y mandones,
que a la zaga me van dejando estable
ya a más hasta el gollete no poder,
al pie de mis hijuelas avergonzado,
cual un pobre amanuense del Perú.



CARLOS GERMÁN BELLI (Lima, 1927). Premio Nacional de Poesía  en 1962, Premio de Fomento a la Cultura (otorgado por la Sociedad Nacional de Industrias) en 1986, Premio Iberamericano de Poesía Pablo Neruda 2006 entre otras muchas distinciones, su obra publicada comienza en 1958 con el título Poemas; al que le sigue Dentro & fuera (1960); Oh Hada Cibernética (1961); Por el monte abajo (1966); Sextinas y otros poemas (1970); En alabanza al bolo alimenticio (1979) entre muchos otros títulos que serán entregas nuevas y antologías de su obra ya publicada. Fue candidato al premio Nobel el año 2007.

*Selección y nota de Martín Zúñiga Chávez.

Aldo Mazzucchelli: Fragmentos



Aldo Mazzucchelli






















De Retahíla (fragmento)

entre las hileras de ramas a la calle
la tropa de días que se arriaba callada
iba moviendo la tarde infinidad de aires
oído agudo, criatura negra
todavía se sacude la rama negra,
aire con piedras y eucalyptus
espinillar verdinegro
el tren de fierro se oía pasar
sierras altas con montes de eucalyptus
negros vacíos plomadas
crestas de piedra, arroyos blancos
caminos que se bifurcan en calma
a ninguna parte, ramas grises y tupidas de cedro
se agitan en el cielo de tormenta
con ritmo de escoba sagrada
camino al Marco de los Reyes
ramas muchas y oscuras, palabras
que no tendrán nunca el mismo valor
estructuras vacías que componen la vida

buscando leña antes que se haga noche
la sombra se le dobla y cae
mojando el pasto cabe el molle ceniciento

crujir de madera una tarde de invierno
o cuando por un camino
de madrugada papelea el murciélago todavía
sobre la tierra negra, y atrás del monte
empieza a encender la vela nublada
la alborada confusa
los bichos que parpadean
sobre el borde pedregoso de la sierra lejana
el cartel de madera azul pintada
los pinos barbilargos
el latido del sol en el agüita
por el desorden introducido en los ojos
no paisaje: lugar de huesos
sobre el maíz, sobre el plantío desgarbado
más acá de la sierra, sobre la sombra
hacia el cerro Catedral
negras bandadas articuladas vuelan

río marrón donde un dios deteriorado canta;
cañada en el pasto fino
silabeando en plata el hilo

construir una ruina discreta
ojo de piedra observando, girando

en un cono de arena al través de las edades

para alcanzar una relación, la palabra de alguien,
lejos la ladera verde y gris que reverbera manantiales
hay hierba en las hendiduras de las tumbas
un cantito humilde y persistente
se ve cómo conversan el agua y el hierro
a lo largo de carreteras y caminos el agua tosca
viernes santo lloviendo, llueven nubes paganas
de los griegos
el sol egipcio en la niebla igual labra geométrico
junto al cadáver del automóvil incendiado
bajo toldos varios y entre armas imprecisas
más o menos herrumbre de la patria
y el ganado perdiendo la mirada en cosas sin sentido
ondulamiento adrede de las crestas de los Caracoles
en el sinuoso territorio se estaba, sentimiento sin piel

campos de Carapé con cerros viejos y viejos habitantes separados;
carretas negras andando en la noche sobre piedras las ruedas, fogonazos

acampamientos ruinosos tomando el agua pura
de la cañada que baja de semanas anteriores
soñé con una cara triste que me miraba
ni el recuerdo oscurecido de los ceibos
ni el sonido de los huesos al golpear las piedras del camino
en la luna pizarra de Molles de Aiguá
del bajío a la sierra el papirotazo, el repentino escándalo
de la aurinegra bandada de tordos de bañado
hay un alambrado de siete hilos que atraviesa la memoria
lo que se quiere oculta con siete telas
el enjambre de los pensamientos
pasos que conducen a un barro un arroyo
muros marrones derrengados
un perro se acurruca en circulares pensamientos
bajo la luz de la luna indiscutible
que está en los cielos y en los charcos del pasto
hubo un campo
y un maizal que al atardecer se me inclinaron

los recuerdos y el olvido zorzales y comadrejas habitantes
de tal tarde
y tal mirada serena

las perdices plateadas que recuerdan
ojos acuosos desordenados del ganado en los campos de perlas de rocío
en las hojas que piensan del laurel y el desordenado verde del romero
las cosas que terminan y comienzan
la barbarie de un hombre que apedreaba unos perros
los trenes como discurso de picapedrero muerto
bandadas azules o negras en el cielo azul o negro
cuando el tordo y cuando el cuervo
dibujando escuálidos jeroglíficos
en lengua lejana los trazos amargos, el campo ciego, el pasto
las diferencias de cuna y nacimiento los baldíos desconformes
el sonido de cristales en el balde
las voces en la siesta bajo bolsas de arena húmeda
las ideas hiladas dulcemente por los echados perros solitarios
tornasoles perdices que recuerdan
todo en un triste camino latitudinal

fotografía de hermosas sepulturas, sonidos son lo cierto aun en la duda,
se escuchan cazadores a lo lejos

y amontonando vísperas
el recuerdo de Carapé como una catedral
insólitamente abandonada
sin poder moverse tendida en el campo animal marino
tendiendo las palabras, único sobreviviente de esta memoria
desde el seco líquen
al sur de los caminos
donde canta y se pierde la fecha de mis años
monte, luz, follaje de los ecos
hoy ovejas prehistóricas pregonan
el campo medieval de Mataojo
el campo medieval de Carapé
con la gente callada con las botas de potro
en el horno de cal el polvo sueña
pasa el hombre de céspedes eternos
en el sentido de los muertos cavan para maíz y se entierran
duerme la tierra blanca y las porteras cuidan
resecas cerradas perdidas
duro campo tendido en su edad media
duerme también el cielo echado en pasto

se separan por alambres el camino y las ovejas muertas
en la lúgubre baraja en los tientos ociosos
el peón cabalga entrevero de cerros paz y viento [...]


***

De El Entresijo

4
Dónde habrá quedado el corrimiento aquel. Lo trabajamos
con el Lito y la Sandra por frente y perfil, para que no fallase
en el encastre. Por General Flores a la izquierda, yendo, la
puerta más ancha te acomoda de perfil, pero tres de alto,
hechas para comunicar lo espiritual. No se trata de entrar
ni salir sino de girar la cabeza. Ajenjos de carpintería, olores
celestiales que te hacen un agujero en cada pulmón, donde
se rellena a viruta. Ahí al fondo del corredor está el depósito
de trenes lleno hasta el tope, vías que no terminan pero
se curvan y no viste más, cinc de las dos maneras, vertical
como de decisión tomada y horizontal como de Orlando
del raterío, pa resbalar largo con la lluvia y caer como un
copo en los yuyos eviternos, ordenados continuamente por
un loco. En estos paisajes traseros cabe alguna diagonal,
pensada por un político coloreado para parecerse al mundo.
Hay algo tangueramente derrapante en ese fracaso que nos
azuza y nos desespera.



5
Entonces, ¿sirve el gaucho? ¿besa? ¿amorrala? ¿se sucede a sí
mismo como una exhalación? ¿es de buen andar? ¿trabaja
con la hembra? ¿usté lo conoce de mentas? ¿ha visto? Le doy
esta serie de preguntas, pero tengo otras tantas y cien series
más para darle. Igual no entendería quien no hubiese esta-
do. Clavado en la neblina de una mañana más o menos por
Illescas, o Mansavillagra. Mitad de camino. Todo el piso es
una telaraña sola, tan blanca que lo verde del pasto parece
nieve escocesa. Del piso helado sale humo. Hay una eviden-
te cercanía entre whisky y criollo, que el tango no compró,
ocupado como estaba en llevarse todo puesto, rodillas, ca-
suchas, amor, gente, odio y compartimentos. Solo respetó el
respeto el tango —y de ahí que no se lo pueda derrumbar.
El tango le hace un ocho a todo menos a lo que respeta. Ah,
pero ese no derriba. Y ahí los tiene. ¿Y el gaucho, entonces?
El criollo, ¿dice?


Aldo Mazzucchelli (Montevideo, Uruguay, 1961) Poeta, escritor, ensayista y músico. PhD en Letras por la Universidad de Stanford. Ha publicado poesía y ensayo. Premio Bartolomé Hidalgo 2010 a mejor ensayo histórico por La mejor de las fieras humanas. Vida de Julio Herrera y Reissig (Montevideo, Taurus, 2010; 2d ed. Punto de Lectura, 2011). Sobre este mismo autor es además responsable de otros dos trabajos: Julio Herrera y Reissig. Tratado de la Imbecilidad del país por el sistema de Herbert Spencer (Montevideo, Taurus, 2006) y Julio Herrera y Reissig. Prosa fundamental. Prosa desconocida. Correspondencia (Biblioteca Artigas, Colección de Clásicos Uruguayos, 2012).
Su poesía ha recibido numerosos premios y distinciones, es incluida habitualmente en antologías de poesía uruguaya contemporánea y ha sido traducida al inglés, sueco y portugués, publicada en Brasil, Estados Unidos, Suecia y México. Ha sido profesor en el Departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad de Brown (2007-2014). Actualmente es Profesor Titular, Grado 5, en la Facultad de Humanidades, UdelaR, e Investigador Asociado de la Universidad ORT Uruguay. Editó Insomnia, suplemento cultural de la revista Posdata. Es uno de los cuatro integrantes (junto a Amir Hamed, Gustavo Espinosa y Carlos Rehermann) del espacio Interruptor.
Libros de poesía publicados por el autor: Automovilistas antiguos. Publicación parcial en Premio 12 de Octubre. Concurso 1982. Arca ed., Montevideo, 1982. Fotografías, paisajes. Publicación parcial en Antología ’83. Imago, Montevideo, 1983. El río desconocido. Casa de Cultura, Montevideo, 1988. Después de 1984. Arca ed., Montevideo, 1989. Ánima. TAE ed., Montevideo, 1990. Las ideas fijas. Ediciones de la Pluma, Montevideo, 1993. Wysiwyg. Artefato ed., Montevideo, 2004. Retahíla. Poesía 1982-2015. Estuario, Montevideo, 2015.