viernes, 12 de agosto de 2011

Víctor Rodríguez Núñez: Poemas

Víctor Rodríguez Nuñez


















Abismos
                 
Vivo entre dos abismos
                   La paciencia
del que ya anduvo tal vez demasiado
y se acoda en el puente
–única ceremonia de la tarde–
a ver pasar las aguas
Y la impaciencia enorme
del que quiere seguir a toda costa
pero sólo ve el raudal de insomnios
y del puente se lanza
                                      a tu regazo


Conjuros
               
Mi madre recoge flores silvestres
entre los árboles de Selva Negra
El pico del tucán
                        las plumas de la lapa
el canto del chorlito
                           que no la embrujen
Y no se quede atrás en el sendero
ni se vaya a perder
                           entre tantos colores

El danto
           la guardatinaje
                                 el armadillo
que se aparten de ella
Y acabe de subir esta colina
desde donde hoy la miro
                                   por primera vez
Esa vela que alumbra
                              los ojos de mi madre
La vela desnudísima
con su candela áspera
                               y su alma de cera
La vela que no duerme
                                deshilando las sombras
La vela que no cesa
de volver luz su miedo
                               y quieta se consume
Esa vela que sólo
                       con tu aliento se aviva
La vela que no logran
a pesar del insomnio
                             apagar estos versos


Confirmaciones
                 
El menor de mis hijos
                                      que aún no sabe su nombre
ni caminar derecho
a medianoche
                         en la más alta fiebre
                                                            canta

Es doble este camino
                                     La razón y la fe
Tengo fe en la razón
                                    –en la razón impura
Comprendo las razones de la fe
–la fe de los herejes
Entre el hecho y la duda cruzan ambos caminos
Y al partir regresamos

Danza mi rosa ebria
                                    desprevenida
sin vergüenza del sol
La olvido en el sendero
                                          que comienza en tus manos
y sin más vueltas me lleva hasta mí

Las preguntas son tigres
                                           que acechan junto al río
Las respuestas
                          ciervos inalcanzables
Mi mucha sed te ahogue
Y náufrago en el polvo
                                        espera cualquier cosa
menos resignación


Para José Pérez Olivares


Elogio del neutrino
          
Te celebro
      porque en el mundo nadie
es más pequeño que tú
     y sin embargo
atraviesas galaxias nebulosas estrellas
sin reaccionar con nadie

Porque aún siendo luz
    puedes moverte
muchísimo más lento que la luz
o descansar inmóvil
            corrigiendo
la teoría de un universo caliente

Porque gracias a ti
         el pasado fue sólo
plasma recalentado y no cenizas
La densidad del plasma
era de billones de toneladas
por centímetro cúbico

Porque nadie sabía
          hasta ahora
que eras el noventisiete por ciento
de todo
quedando sólo un tres a repartir
entre hijos de puta y demases

Porque gracias a ti
         nadie se aleja
ya de nadie y todo tiende a unirse
Y no importa que sea
en una llama dura
        en un punto radiante

Te celebro
      porque eres
   la esencia del espasmo
materia de ternura
         o ese poco de nada
con que mi tía dora sus natillas

Gracias a Dios
  no es infinito el mundo
Como el verso
  está hecho de sílabas
que es posible contar
El mundo cabe en un alejandrino

Para Jesús Sepúlveda












Víctor Rodríguez Núñez ( La Habana, Cuba, 1955)Poeta, periodista, crítico, traductor y profesor universitario. Ha publicado los poemarios: Cayama; Con raro olor a mundo, Premio David, 1981; Noticiario del solo, Premio Plural, 1987; Cuarto de desahogo, 1993; Los poemas de nadie y otros poemas, 1994; El último a la feria, 1995; Oración inconclusa, 2000; Con raro olor a mundo: Primera antología, 1978-1998, 2004; Actas de medianoche, 2006; y Actas de medianoche II, 2007. Fue redactor y jefe de redacción de la revista cultural El Caimán Barbudo, donde publicó numerosos trabajos sobre literatura y cine. Seleccionó las antologías de su generación: En su lugar la poesía, 1982; Usted es la culpable, 1985, y El pasado del cielo: La nueva y novísima poesía cubana, 1994. Es autor del ensayo Cien años de solidaridad: Introducción a la obra periodística de Gabriel García Márquez (Premio UNEAC, La Habana, 1986), y compiló y prologó la obra del mismo autor, La soledad de América Latina: Escritos sobre arte y literatura, 1948-1985 (La Habana, 1990). Entre sus últimos libros se destacan: Actas de medianoche II (Soria: Diputación Provincial de Soria, 2007), Todo buen corazón es un prismático: Antología poética, 1975-2005; prologado por Juan Gelman (México: La Cabra Ediciones-UANL, 2010),Intervenciones: Antología poética.(Santander [España]: La Mirada Creadora, 2010) y Tareas (Sevilla: Renacimiento, 2011).

Humberto Ak'Abal, Víctor Rodrígues Nuñez, E.M., Feria del libro Bogotá, 2011








Víctor Rodríguez Núñez...poesía en su propia voz

martes, 9 de agosto de 2011

Jorge Arbeleche: Canto y Contracanto



Jorge Arbeleche







   











 

 
 
Canto

No nombraré aquí a la desdichada
la que no atiende teléfono ni timbre
la que nunca escucha, la vieja
la sorda la ciega la pelada
la que tiene la cara de palo
(así la viera Circe Maia un día)
la desdentada la sin labio
ni paladar ni lengua ni garganta
la muda
“la indefinible
la que no es presencia ni paisaje
muralla del misterio” dijo Juana Fernández
de Ibarbourou en letras de PERDIDA
(y pocos o muy pocos la leyeron)
la imposible
la que no es o es
la mariposa negra que a Marosa di Giorgio
la mirara o tal vez era Dios el que veía
porque era difícil y era fácil el ojo de Marosa
miraba las cosas desde atrás y de costado
desde arriba y desde abajo las miraba
como nosotros miramos las noches y los días
como si fueran un agujero como un agujero
que hace en la ropa la polilla
como el agujero que hace en la ropa la polilla
y cada vez se agranda un poco más y a veces
también se mete el dedo sin saber ni cómo ni por qué
pero metemos y el agujero se agranda cada vez
nunca se zurce ni se tapa ni se cubre
porque huérfanos somos todos un momento
a veces huérfanos del aire o del suelo que pisamos
perdimos también la música del fuego y el agua perderemos
no quiero no por eso aquí nombrarla
–cantar quisiera pero el canto escapa–
dejar en testamento un verbo a conjugar



Contracanto


Adelante
Señora de la Ausencia
y la dueña del Vacío,
la Oscura
la que no se nombra
la Descalabrada,
no te quedes allí
en el umbral
de toda la Aventura.
Estás en el vestíbulo
del arduo jardín que se avizora
de pie
en la antesala
del último edén con que se sueña.
Tan triste siempre
como un mar sin agua
como aguja de Sombra
o flecha de silencio
Clavada en la vena de luz de las palabras,
allí, en la bruma entreverada, atisbando
detrás de la muralla de los hielos.
Eterna enemiga del amanecer.
Recoge
tu huella de la arena
dale forma de pie y sóplale
el aire del camino y de la marcha.
Atraviesa
los círculos del fuego
asómate
de lleno a los calderos
donde se cuecen las células del oro
y al jugo del durazno empapa
la entrepierna sangrante del verano.
Escucha.
Es el ruido del mar.
Es su mirada.
Porque el ojo del mar
no tiene
párpado pupila ni pestaña.
La mirada del mar nunca termina.
Tú y yo. Los dos. Únicos.
Amigos y enemigos. habitantes
somos de este espacio, uno
adentro, otro afuera
de todos los espejos.
Los cuatro ángulos rectos de la Cruz
nos delimitan el perímetro. Cada uno
ocupa la mitad exacta de su círculo.
Porque sombra y claridad allí se entienden
en un feliz acuerdo de balanza.
Y está bien.
Lo de arriba no baja.
Lo de abajo no sube.
Es rígida y precisa la frontera.
Respetamos el pacto. Y convivimos.
Intacta está la hoja de ruta ya trazada
en este desierto donde el viento borra
todo lo escrito sobre el médano.
Apenas se derrumba vuelve la duna
a contornear su esfera
y escribimos nuestra cifra allí, aunque
se borre.
Las sílabas del Aire
Se agrupan crecen y se expanden.
En lo alto del álamo perfecto
Vuelve a brillar
El blanco sonido de la Misericordia.


Jorge Arbeleche (Montevideo, Uruguay, en 1943) Poeta y ensayista . En poesía ha publicado:  Sangre de la luz (1968),Los instantes (1970),Las Vísperas (1974),Los ángeles oscuros (1976),Alta noche (1979)La casa de la piedra negra (1983),El aire sosegado (1989),Ejercicio de Amar (1991),Ágape (1993), Alfa y Omega (1996), El guerrero (2005).En 1993, se edita  Ágape, una antología que, conmemorando 25 años de una incesante tarea poética, restituye escritos de los ocho libros editados hasta ese momento. Es miembro de número de la Academia Nacional de Letras del Uruguay y Premio Nacional de Literatura (1999).




Jorge Ariel Madrazo: Pregúntenle al viento

Jorge Ariel Madrazo, leyendo en Tabasco, México















PREGÚNTENLE AL VIENTO

El 23 de julio de 2009, Bob Dylan fue demorado  por dos policías
cuando caminaba por Nueva Jersey, tras una denuncia de que
“un anciano excéntrico” merodeaba el  lugar. Los agentes dijeron
no conocer al músico ni su obra.


Bob vagabundeaba amatista esa tarde, el saxofon
de la Vejez le cacheteaba frutosnubes
desde su cinto la agua con navíos de
ilusión, la
agua que sorbía su no saciada sed y
aquel Caballero de las Letras y
las Artes, Premio Príncipe
de Asturias, y Pulitzer y
mismísimo candidato al Nobél,
anciano Bob con gorro quechua y errático
mirar, fue demorado por dos rubios
policías
de veinticuatro rubios años. Y Bob no
encendió su cetro de guardián
del fuego. No
lo encendió, aquella tarde,
en la lluvia.
Apenas dijo “soy Dylan, Bob,
y si ustedes no
lo creen
pregúntenle al viento”.

Así fue: Bob Dylan se ciñó a mirarlos con
infinita sabiduría húmeda y
preguntó:
“¿Cuántos mares debe surcar
la paloma
antes de poder descansar en la arena?
Si no lo saben, pregúntenle al viento
La respuesta, tontos, dijo,
está soplando en el viento.”

Sólo eso ocurrió aquella tarde.
Pero alcanzó a alterar el ciclo de los astros
Y un pez azul saltó sobre la luna
cuando Bob Dylan con llameantes
pupilas disparó:
“¿Cuántos caminos debe caminar un
hombre
antes de que lo llamen hombre?”
Y enseguida, alzándose en un ala:
“Si tienen dudas, pregúntenle al Viento.
“La respuesta”, les dijo, y
sonrió
“está soplando
desde siempre
en el Viento”.


Jorge Ariel Madrazo (Buenos Aires, 1931) Poeta, narrador y periodista. Publicó los libros de poemas: Orden del Día (1966), La Tierrita (plaqueta, 1974), Espejos y Destierros (Caracas - Buenos Aires, 1982); Blues de Muertevida (1984); Cuerpo Textual (1987, 2° Premio Municipal Ciudad de Buenos Aires), Cantiga del Otro (1992, premio-publicación Ediciones del Dock), Piedra de amolar (1995). Mientras él duende, en coautoría con el artista plástico Juan López Taetzel (1997) y Testimonios de fin de milenio. Conversaciones con Elizabeth Azcona Cranwell (1998). En narrativa ha dado a conocer Ventana con Ornella (1992).

 

sábado, 30 de julio de 2011

100 Mil Poetas por el CAMBIO




¿Quieres unirte a otros poetas alrededor de los Estados Unidos de América y en todos los países del planeta para una demostración/celebración de poesía para promover un serio cambio social y político? 100 MIL POETAS POR EL CAMBIO está organizando un evento global para el 24 de septiembre del 2011. Si tú quisieras participar u organizar tu propio evento, por favor, regístrate en Facebook, o escribe al correo electrónico de 100 Mil Poetas por el Cambio walterblue@bigbridge.org.


domingo, 24 de julio de 2011

Julio Ricardo Estefan: Poemas

Julio Ricardo Estefan























III

Hay una noche clara
buscándome en el pecho
una luna llena
                        que marca tu presencia,
un campo de estrellas,
                        infinito,
navegándome este hálito de vida
que se escapa fugaz
                        hacia la muerte.




V

                                                     a D.B.D.

He vendido el destino
mirando tu reflejo
            apenas perceptible
una tarde de Octubre.
He dejado que el cielo
amanezca en tus ojos
y me he abandonado
a discurrir la vida.
Cada paso que damos
            son tus pasos,
tu me abrirás las puertas
de este gran laberinto.
Tan solo soy un niño
            llevado de la mano.





a Mowgli, in  memóriam.

Es largo el sendero,
es oscuro,
es terrible el sendero
donde llora el infante,
es, además, imperceptible
el sinuoso trotar de la manada.

Al cabo lo han rodeado,
lo husmean, temerosos e inquietos.
El animal más viejo se adelanta
y lame al pequeño
que ha cesado en su llanto.

Uno a uno se acercan al niño,
que busca con sus manos el pelaje.
Algunos aún le gruñen;
y he aquí, Sr. Kipling,
que ante el asombro de sus más fieles lectores,
el niño sonríe,
sin saber que los lobos
no interpretan igual que los humanos
que se muestren los incisivos de esa forma.

Y yo escribo,
también estupefacto,
que por ello
el viejo lobo disparó
la primera dentellada…




Efecto mariposa

“El aleteo de las alas de una mariposa
se puede sentir al otro lado el mundo”
Proverbio Chino.


La poesía agita sus alas en Tokio
y Basho evoca un camino desierto y un crepúsculo
que luego recordará Cortázar.

La poesía agita sus alas en Italia
y Salvatore Quasimodo
es atravesado por un rayo de sol.

La poesía agita sus alas en Buenos Aires
y Borges ve como vienen, por ese río de sueños y de barro,
a fundarle la patria.

La poesía agita sus alas en México
y el llano de Rulfo arde en llamas
incendiando todas su metáforas.

La poesía agita sus alas en Baltimore
y un cuervo entra por una ventana y se posa en la sala
de Edgar Allan Poe.

La poesía agita sus alas en España
y un manco escribe las locuras de un hidalgo
que agota los caminos de La Mancha.

La poesía agita sus alas en París
y un cadáver sobre la mesa de Bretón
despide fragancias exquisitas.

La poesía agita sus alas en Chile
y Neruda contempla una noche
con estrellas que tiritan a lo lejos.

La poesía agita sus alas en cualquier parte del mundo
y el huracán se produce aquí,
dentro del cuerpo.



El reino de Lolomoi

a Yazmine

Tiene ambos ojos a un lado de la cara,
una cara alargada de caballo
con orejas pequeñas.

Tiene un cuerpo ovalado y rechoncho
con ocho patas finitas
que apenas lo sostienen.

Una cola flecuda es el remate
que da vida armoniosa
a este ser fabuloso.

“Se que vives alegre, Lolomoi,
en un reino de extrañas criaturas
con colores de felpa.
Con hermanos tan raros como vos:
Limoi, Aiomoín, Mololomón,
que te secundan”.

No pienses, amigo, que deliro,
contándote estas cosas increíbles,
apenas te describo este bosquejo
del mundo asombroso
de una niña.



Variaciones de una caída por la tarde

Me caí por la curva de tus ojos
y el ocaso deliró violetas.
Con la punta del pie pise una nube
mientras crujía la tarde entre mis dedos.

Ojos, violetas, nube, dedos,
curva, ocaso, pie, tarde.

Me caí mientras el ocaso con la punta crujía.
Por la curva deliró la tarde entre mis dedos
y pisé una nube de tus ojos.

La curva, la punta, la tarde.

Mientras, me caí entre el ocaso y tus ojos.
Crujía la curva con la punta.
La tarde deliró ojos, dedos, pie.

Con la punta del pie pisé una nube
y el ocaso deliró violetas,
mientras crujía la tarde entre mis dedos,
¿me caí por la curva de tus ojos?




El último verso

Al final de la noche
—más precisamente al alba—
alguien habrá escrito
el último verso del insomnio.
Sólo el poeta sabe lo que dice
y los trazos se lavarán
cuando el mundo despierte.
A usted, seguramente, lo tendrá sin cuidado.




Inversión

No era el cielo plomizo
ni tu pollera lila,
lo que me distrajo fue el campo de siembra
que recorríamos tomados de la mano.

(Con su simétrica regularidad de agujeros
parecía un gigantesco rallador de verduras).

No era el campo de siembra
ni tus zapatos altos,
lo que me sorprendió fue la lluvia inesperada
que salía a raudales
de la tierra.




En el zoológico de TUCson

Hay una sala nueva en el zoológico de TUCson
donde exhiben un PERRO
—mitad PErro, mitad zoRRO—
que aúlla ladridos todo el día,
y un vistoso GATO
—mitad GAto, mitad paTO—
que nada y maúlla
y agita las alas para el vuelo
(que nunca logrará
porque alguien le ha cortado las plumas).
En un rincón, al final de la sala,
hay una CABRA
—que es mitad CAbra y mitad ceBRA—
paseándose orgullosa con sus largas patas y sus tristes rayas,
y por último, una OVEJA
—mitad OVEja, mitad abeJA—
que da una lana muy dulce
(pero que no sirve para tejer pulóveres).
Puedes venir a TUCson
con las manos vacías
(en el zoológico prohibieron el uso
de cámaras fotográficas).




Canción lunar

A RRS

No sólo causa penas ese disco ambarino
que pone en mi café una pieza de plata
a veces trae la risa, la locura, el milagro,
el recuerdo, el desvelo, la nostalgia y sus ojos.

Somos tantos insomnes buceando la penumbra
—cada uno está solo sin bastarse a sí mismo—
como peces hambrientos, como soles sin brillo,
como quietos montículos de tierra y de agua.

Hoy tengo un rayo nuevo que atraviesa mi frente
no hay nubes esta noche de plenilunio errante
miro por la ventana los últimos vestigios
de la ciudad que duerme con increíble calma.




El lenguaje olvidado

Ella duerme el sueño de la bella
con su carga de muerte suspendida
duerme y habla un lenguaje olvidado
de crujientes monosílabos esquivos.
Quiebra frases y estruja las palabras
y yo alargo el oído y el insomnio.
Hace tiempo que escucho vanamente,
sólo entiendo esta lengua si me duermo.


Julio Ricardo Estefan ( Monte Buey, Marcos Juárez,  Córdoba, 1963). Narrador y poeta.Participó en la Antología “Monoambientes”, compilada por Rogelio Ramos Signes y publicada, Buenos Aires, 2008. Integró la antología de  microrrelatos  “Velas al viento”(España, 2010) compilada por Fernando Valls. Ha publicado en  microrrelato “La excepción a la regla” (2009), “Juegos de Superhéroes” (2010) y “La señal inválida” (2011). Actualmente coordina el ciclo Poetas por Poetas que se lleva a cabo en San Miguel de Tucumán desde el año 2007.

Desde 2009 es editor responsable del sello La aguja de Buffon ediciones que, a la fecha, ha publicado una veintena de libros de autores tucumanos y del noroeste argentino.