domingo, 11 de septiembre de 2011

Patricia Jabbeh Wesley: África.


Patricia Jabbeh Wesley


























África


La vasija
ahora hecha añicos

su contenido
derramado
como vino de palma

a través de las regiones
del mundo


--FIN—



Han cesado todos los cantos fúnebres


Todos los cantos fúnebres habrán de cesar
cuando las campanas del reloj den las siete,
momento en que sigilosa,  la noche
se arrastrará cargada de muertes.
Ya no habrá cantos fúnebres para aquellos
que fueron arrancados de sus hogares
o sacrificados o apiñados en campos de detención
alrededor del mundo –ésta es nuestra guerra.
Hasta tanto nos desvanezcamos 
como los calcinados restos de la vegetación,
después de que el incendio se consuma  a sí mismo.
Y todas las criaturas vivientes, a las que alguna vez
les perteneció el bosque, yazcan allí en la seca ceniza. 

La caparazón de un caracol, a medio quemar,
una víbora de cascabel, enroscada, sus carnes
devoradas por las llamas.
Un escorpión y toda su prole resecos como
si hubieran sido aplastados con fuerza  contra el suelo.
Y los animales que una vez corrieron libres
en la jungla, en la  selva,  están todos muertos.
Sí,  ¿ quién se atreverá a llorar la muerte de los animales
cuando los humanos  todavía están pereciendo, quemados,
enterrados vivos, puestos frente al paredón para el verdugo,
que es nuestro señor de la guerra ?

¿ Dónde están  todos  mientras la kwashiorkor* se lleva
uno por uno  a nuestros niños de la guerra ?
Nuestro señor de la guerra nos dice que no  podemos
lamentarnos  o llorar  o elevar un canto fúnebre
o vestir nuestras lappas* negras o enterrar a los muertos
o enviar una carta al extranjero para contarles
a aquellos que no saben nada acerca de nuestros muertos.

Hoy cuando el sol entre en la cocina
a través de la puerta o la ventana, debemos
atrapar su sombra,  sus rayos, debemos encerrar al  sol,
en una caja, una caja de acero y ponerle candado.
Así mañana ya no habrá luz de sol para el mundo. Mañana.
Ya no habrá luz de sol. Mañana.

--FIN—

Kawashiorkor: enfermedad producida por la falta de proteínas en la dieta.
Síntomas: estómagos inflados, hinchados.
Lappas: Vestidos  del folklore tradicional.



En el comienzo de todo


En el comienzo de todo, había mujeres, y todas las cosas
reptantes y no reptantes, eran buenas.

Eso fue antes de que el tiempo pudiera reconocer la luz del día de la noche.
cuando los hombres podían hablar las lenguas de las mujeres; antes

de que el cielo se hiciera azul y decidiera rolar, espumando, como
un gran vaso de fresco vino de palma. Antes de que los océanos aprendieran

a elevarse y caer, antes de que los ríos fueran llamados ríos.
Antes de que nombraran  al río Cavalla,  por  la caballa,

por los peces o a los peces por el pueblo, o el pueblo fuera bautizado
en honor del  río. Antes de que Cabo Palmas, de donde vengo,

se transformara en Cabo Palmas, antes incluso de que existiera un cabo
o palmeras. Antes de que el Cabo Palmas comenzara a procrear

palmeras que brotaron con ancas gruesas  y comenzaron
a elevarse,  y el cocotero hembra aprendió a ser la hermana de la

palmera que da nueces y ésta del bambú y la palmera
bambú  fue hermana de  la palmera de grandes hojas; o cuando su abuelo

les creó parentescos de sangre, o parentescos de paja o parentescos
de bambú, o parentescos de repollo, o parentescos de largas

hojas delgadas, o lo que sea que hace que las confundan con un par
de hermanas gemelas. Pero, la caña de bambú sabe cómo pincharme

el dedo cuando la toco con un furioso corazón; la palmera
pinchará suavemente, mientras el cocotero permanece en su altura.

Pechos de coco colgando de su torso, o cabeza, o de lo que fuera,
Sí y el  modo en que el bosquecillo de bambú nos pinchaba

los dedos de los pies cuando Mudi y yo vagábamos en su pantanoso
territorio. Eso ocurrió antes del tiempo en que las mujeres decidieran

nacer niños, a pesar de que los hombres sabían cómo, o antes
de que los hombres comenzaran a presumir sobre la cantidad de hijos

que tenían y de la cantidad de varones, contándolos con los dedos.
Iyeeh  dice que los hombres en ese tiempo realmente procreaban niños

y las mujeres presumían  de ser  los padres de los bebés
y los niños corrían a refugiarse junto  a sus padres como

en la actualidad lo hacen con sus madres cuando un padre los llama
para castigarlos con un látigo. Eso fue mucho antes de que el camino

de los automóviles destruyera el nogal gigante, el roble, partiendo
los  pueblos y los bosques, transformándolos en rutas, y los árboles

de caucho surgieron allí donde estaban los bosques, y el café
se transformó en un árbol, convirtiéndose en primo hermano del cacao,

y las nueces de palma viajaron a la ciudad para ser convertidas en monedas.
Sorpresivamente, a nosotras las niñas nos crecieron alas como al pájaro de la pimienta,

No, no, como al águila, o como a los aviones jet, y podíamos volar o saltar
a la caja de un camión que se dirigía hacia la ciudad donde el alumbrado público

no puede distinguir al aldeano del habitante de la ciudad, donde un hombre
no puede distinguir a su esposa de su amante; los hijos de su hogar de sus

hijos fuera del hogar; donde todos han entregado su corazón a los bares
y las luces bamboleantes, y las personas pelean en las esquinas;

y luego de todo eso, yo y las niñas del mundo aprendimos
a correr salvajes, igual que flores silvestres, no, no, salvajes como hombres.

Todas las mujeres del mundo transformándose simplemente en hombres.

--FIN—

Versiones Esteban Moore


 Patricia Jabbeh Wesley, nació en Tugbakeh, condado de Maryland, Liberia y creció en la capital, Monrovia.  Obtuvo una beca del Banco Mundial  que le permitió realizar sus estudios en Ciencias de la Educación en la  Universidad de Indiana (Indiana, EEUU). Luego de graduarse regreso a su país y ejerció la docencia en la  Universidad de Liberia en Monrovia.
En 1990, con el estallido de la guerra civil, debió  abandonar, junto a su esposo e hijos,  su hogar, y trasladarse  a territorio controlado por el comandante del Frente Nacional Patriótico de Liberia, Charles Taylor. En esos meses pudo testimoniar la muerte y la destrucción producida por la guerra.
Habiendo perdido en la contienda a muchos integrantes de su familia y gran parte de  sus posesiones decidió emigrar a los Estados Unidos de Norteamérica. Allí  se dedicó, a través de lecturas de poesías, charlas y conferencias, a difundir ante el  público norteamericano lo que sucedía en su país y a trabajar por la paz.
Es la autora de  Before the Palm Could Bloom: Poems of Africa  - Antes de que la palma pudiera florecer: poemas del África - (New Issues Press, 1998) en el que relata sus experiencias durante la guerra civil. Su segundo  libro de poemas  Becoming Ebony, - Transformándome en ébano-(segundo premio Crab Orchard Award Series, 2002) fue publicado por la editorial de la Universidad  de Illinois. 






















sábado, 10 de septiembre de 2011

Thomas Kinsella: Confines de la tierra.

Thomas Kinsella

















Olí el extraño Atlántico
Finistère....
                      Finisterre....

La superficie del mar se oscureció. La tierra a mis espaldas,
y  todas sus células y cistas, se oscurecieron.
Desde una roca pelada sobre la cúspide del mojón de piedras
espié el horizonte hacia el noroeste
y sentí esa minúscula imperfección nuevamente.
Donde el último rayo hundido se retiraba.
Un punto de luz.

Un gusano de lo posible
meneándose desde la espina dorsal
deslizándose hacia el cerebro.

Vacilamos ante ese mar más ancho
pero nuestras cabezas cantaron con propósito
y paz predadora.

¿ De quién era ésta sangre excitada que
busca torpemente nuestros movimientos?
 ¿ De quién este hambre fantasmal
que atraviesa los túneles de nuestros pensamientos llenos de pasajes
que huelen a muerte y arcilla  y  débiles metales
y grandes piedras en la oscuridad?

A  corta distancia en  la bahía
el fuerte oleaje nos tomó  a su merced,
grises, agitadas pendientes de agua
deslizándose  debajo nuestro, desmoronándose,
arrastrándose  hacia adelante, gigantescas.

Empujados mar adentro durante un día y una noche
nos sostuvimos con firmeza, entumecidos por la constante 
fuerza del viento oceánico.
Nos acercamos el uno al otro, como si fuéramos uno,
y nos volvimos hacia adentro, el caos salino
rodando en silencio a nuestro alrededor,
y escuchamos a nuestras propias bocas
mascullando en el ardor provocado
por las pequeñas gotas de agua marina:

Viento maléfico estate quieto
dulce madre 
sobre las salvajes aguas 
derrama paz


la que nos dio nuestro descontento
la que encontramos y desencontramos
en cuya sombra anhelante 
erigimos nuestros  soportes
y nos asentamos satisfechos
y construimos y estamos todavía
insatisfechos, cuya mirada desorbitada
y  sagrado aullido  hemos raspado
mudos sobre  placas de piedra
remolinos de agua abriéndose sobre
remolinos de aguas que se cierran
y bailes taladrados en la piedra
en espiral ángulo y rulo
ondas de río  rampa de  tierra
círculo del sol  curva de la luna...
en cuyo generoso favor alimentamos nuestro hambre
desenraizados y llegamos
en el infierno de la ballena
                                 garganta de vendaval
hoyo de sal
                            oscuridad en ningún lado
reina de la  calma
                          derrama paz
La pesadilla concluyó finalmente.
En la mañana, bajo una brisa soleada,
cabos desnudos se elevaron frescos desde las olas.
Penetramos una bahía profunda, abierta
a todas la corrientes del océano.
Estábamos meas allá de lo que nadie había estado 
y mareados por el agotamiento y el alivio
-- tres veces calculamos equivocadamente y casi fuimos empujados
sobre la misma roca.

                                    ( Yo había sentido todo esto  antes)
Timoneamos a lo largo de una pared de piedra
y penetramos un  tranquilo corredor de roca en el que resonaban
los ecos de las olas y nuestras voces bajas.
Yo me paré en la proa. Nos acercamos cuidadosamente a una pendiente de                                   
                                                                                                              /piedra.

Me sujeté. "Padre nuestro..." alguien dijo
y hubo pequeñas risas. Estuve parado
buscando  por un momento las palabras correctas.
Ellos se callaron. Elegí una vez más las viejas palabras
y descendí del barco. Al recibir el impacto sólido
un poder soñador se soltó en la base de mi espina dorsal
y se desenredó  deslizándose hacia arriba a través de mi médula.
El agua marina fluyó sobre la roca, retirándose
con un siseo femenino, tirando de mi talón.
Mi lengua se trabó.

¿ Quién
          es un aliento
que hace el viento
que hace la ola
que hace ésta voz?

¿ Quién
      es el toro de las siete cicatrices
el halcón sobre el acantilado
el salmón hundido en el charco de agua
el charco hundido en su tierra
la furia del animal
la fibra de la flor
una lagrima de el sol?

¿Quién
   es la palabra que pronunciada
   libera la lanza
         y derrama el terror
 enciende la chispa
         y se  quema en el cerebro?

Cuando  los hombres se reúnen en la colina
mudos como   piedras en la oscuridad 
                 (la embarcación golpeaba detrás mío)
¿Quién es el hombre de toda luz?
¿ Quién se dirige de lleno hacia
las interesantes condiciones de la luna?
¿Quién toquetea el hoyo hundido del sol?:
   ( Yo fui hacia adelante, extendiendo la mano)

-Versión Merceditas Lennon, Esteban Moore-

 


Thomas Kinsella  (Dublín, 1928) Poeta, traductor, ensayista  y editor. Ha dado a conocer más de veinte volúmenes de poesía, entre ellos: Poems & Translations (New York: Atheneum, 1961); The Clergyman (Dublin: St Sepulchre's Press, 1965); Nightwalker and Other Poems (Dolmen, Oxford, New York, Oxford University Press, 1968; New York, Knopf, 1969); Collected Poems 1956-2001 (Oxford University Press, 2001). Su ensayo The Dual Tradition: An Essay on Poetry and Politics in Ireland (Carcanet, 1995);nos  brinda una aguda mirada sobre la poesía irlandesa. Ha traducido a varios poetas de la tradición gaélico irlandesa al inglés.

 



miércoles, 7 de septiembre de 2011

Julio Carabelli: Acerca del minimalismo.

Julio Carabelli









Osvaldo Picardo dice -en “partes mínimas y otros poemas”, libro de Esteban Moore (Alción Editora, Córdoba, 2006): “Cuando leemos este libro, viene, una vez más, la pregunta obligada acerca de cómo se forma, en nosotros, la idea de lo mínimo o, mejor aún, qué cosa no lo es. La manifestación de lo mínimo en una época de grandezas excluyentes y arrogantes, impone una nueva mirada en que la nimiedad de la grandeza se opone a la grandeza de lo mínimo”.  Es un excelente pensamiento para comenzar a dar a conocer particularidades de este movimiento poético que se puede sintetizar, a mi entender, en seis propuestas básicas:



1. Trabaja sobre lo marginal, sobre seres o sobre la propia marginación.
2. Inserta el diálogo o el parlamento e insiste en el verso libre como principio de libertad.
3. Cuenta una historia de la que surge tanto la queja, la denuncia, como la ternura.
4. Usa el lenguaje corriente, con los ritmos del lenguaje norteamericano.
5. Se apoya en elementos domésticos aparentemente antipoéticos.
6. Se basa en lo no dicho para crear el efecto poético posterior.

 
Esta propuesta atrajo a Joyce, Pound, D. H. Lawrence, Eliot, Williams, Stevens y Marianne Moore entre otros grandes escritores de esa época, pero fue la Segunda Guerra Mundial la que movió a los jóvenes poetas norteamericanos admiradores de Williams Carlos Williams, E. E. Cummings y Ezra Pound a admitir otra concepción del Hombre y de su propia sociedad.
Me permitiré decir que el minimalismo, como estructura, existió antes que naciera el minimalismo como  movimiento o voz de una generación, es decir, antes de que los poetas neoyorquinos y los californianos, se reunieran en San Francisco, en 1956, para la primera lectura colectiva y pública de su obra.
Allí y en ese año se funda lo que luego se llamaría la “Beat Generation” (Beat como equivalente de beatífico). Kenneth Rexroth fue uno de los mentores, pero los poetas fundadores de la poesía Beat fueron, entre otros, William Burroughs, Gregory Corso, Lawrence Ferlinghetti, Allen Ginsberg, James Harmon, Jack Kerouac, Philip Lamantia, Michael McLure, Peter Orlovsky, Kenneth Patchen, Philip Whalen y Gary Snyder, unidos por el afán de subversión ante el sistema y ante la hipócrita decencia de las clases altas y medias de la sociedad norteamericana.
En la narrativa se pueden mencionar no pocas obras de estos poetas. “En el camino” o “Los vagabundos del Dharma” de Jack Kerouac, “El almuerzo desnudo” de Willian Burroughs y los cuentos de Raymond Carver. La poesía de los EE.UU. en el transcurso del Siglo XX se nutrió de la obra de Emily Dickinson, Edgar Allan Poe, Henry Miller, Herbert Marcuse, Federico García Lorca, Artaud, Mayacovsky  y Walt Whitman entre otros. Los poetas Beat  los reconocen como sus padres y suman a Edgar Lee Masters, autor de la Antología de Spoon River, a William Carlos Williams y al agnosticismo del budismo-Zen.
Se diferencian de la poesía contestataria ya que al modelo de vida, planificado y masificado, lo critican con los mismos argumentos de la izquierda, pero sin ofrecer panaceas, soluciones o las esperanzas que proponía la poesía social de los sesenta:
“Yo no vine aquí a resolver nada. / Vine a cantar / y para que cantéis conmigo”. Dice Ginsberg en los últimos versos de “Medianoche del 1ro de Mayo en Manhattan” y en “Protesta por la Paz” reitera:

“Flotan cúmulos a través del cielo azul
 sobre las blancas paredes de la fábrica de la Rockwel
      Corporation
                           -¿acaso yo voy a detener eso?”

 
Con seguridad son los poetas sociales y los  beatniks los poetas esperados por Whitman cuando dice:

 
¡Poetas del futuro! ¡Oradores, cantores, músicos venideros!
No es éste el día de mi justificación, ni el de explicarme ni explicar lo que represento,
pero vosotros, una nueva estirpe, atlética, continental, grandiosa como nunca.
¡Surgiréis! Porque debéis justificar lo que yo canto.

En 1961, en San Francisco, se publica el Journal For de Protection of All Beings, editado por alguno de “los vagabundos del Dharma” descriptos por Kerouac, como Lawrence Ferlinghetti, William Burroughs, Gregory Corso, Peter Orlovsky y Michael McClure. En dicha antología ya se hablaba de la interdependencia y la ecología. Los personajes de sus poemas son agudos analistas que anteponen el cuerpo de quien escribe por encima de las instituciones o espacios como la familia o la sociedad, asesinando censuras sin más autocensura que la dictada por el estilo. No reconoce ni se impone reglas, siendo puente entre el nuevo creador y su forma de decir que se proyecta y se lanza a la sociedad para denunciar la degradación de la belleza y la mentira de sueño americano.
Rodolfo Alonso, al comentar el libro “Desocupado y más poemas” de Raymond Carver ( Ediciones de la Aguja, traducción Esteban Moore, Buenos Aires, 1992) dice: “No es apenas la rebeldía encarnada en el gesto de oponerse en nombre del ocio presuntamente creador a la deletérea uniformidad masificante de la sociedad de consumo, sino el milagro de haber revelado, hecho posible desde las mismas entrañas de esa cultura básicamente a-poética y que hoy asola ya a todo el planeta, la posibilidad de un lirismo concreto, carnal, desinhibido pero tierno, a la vez tan desdichadamente moderno – por las condiciones anafrodisíacas que lo envuelven- y también tan raigalmente clásico, en el buen sentido, por cuanto vuelve y nos devuelve (desde su propio tiempo, como debe ser) a las fuentes del mejor lirismo occidental”.
La crítica que surge en nuestro país hace hincapié (sobre todo) en el lenguaje desenfadado de esta escuela que tiene en la Argentina pocos, pero buenos representantes. No tiene el movimiento intención alguna de hacer “listas negras” de palabras que con el uso (ver Cortázar) han perdido hasta el significado, pero prefieren no usarlas.
Afirma Octavio Paz: “El universo verbal del poema no está hecho de los vocablos del diccionario, sino de los de la comunidad. El poeta no es un hombre rico en palabras muertas, sino en voces vivas. Lenguaje personal quiere decir lenguaje común revelado o transfigurado por el poeta. El más alto de los  poetas herméticos definía así la misión del poema dar un sentido más puro a las palabras de la tribu”. (El Arco y la Lira, lengua y estudios literarios, Fondo de Cultura Económica).
Casi todos los poetas Beat parecen seguir lo dicho por Michel Butor contestando a André Bretón: “el objeto de la poesía, su acto mismo, es la salvación del lenguaje corriente”, luego recuerda aquellos poemas conversaciones de Apollinaire construidos con fragmentos de charlas oídas al azar. Ambos  tienen historias breves, coloquiales, incluyen objetos cotidianos, sus temas se sumergen en la marginalidad y el lenguaje es escabroso cuando no agresivo sin perder lo estético y el lirismo que caracterizara a Williams C. Williams.
Los poetas Beats, con su diversidad estética; con la carga de adjetivos que pasaban por el nihilismo hasta desembocar en la drogadicción; con esa filosofía que Kenneth Rexroth, refiriéndose a sus obras hablaba  de El arte de la desafiliación; con toda su independencia y su furia, participaron activamente con el Movimiento por los derechos civiles, contra la guerra de Vietnam y en defensa de la libre expresión compartiendo con el Flower Poweer, el Movimiento Hippie y con los universitarios, o sea con el público que los aplaudía, la búsqueda de otros valores en ámbitos extraliterarios, coherentes con su arte que persigue claramente la modificación de los valores que imponía la sociedad norteamericana como inmutables y sagrados. Dice Marcos Ricardo Barnatán: “Jack Kerouac fue uno de los que asumió la defensa del movimiento Beat con mayor energía: Muy errados están los que piensan que la “Beat Generation” significa crimen, amoralidad, inmoralidad y delincuencia. Pobres los que nos atacan porque no comprenden la historia y las aspiraciones del alma. Pobres los que creen en la bomba atómica…
Son los estudiantes de Harvard quienes en 1954 contribuyen a la publicación de los primeros poemas de Corso, en medio de las, a veces solapadas y en mayor medida, ácidas críticas que despertaba el movimiento que, sin proponérselo, daba otro sentido, una nueva imagen, de la que tenía entre la gente la palabra Poeta.
La historia se repite y nada nuevo sucede con los poetas de la “Beat Generation” ya que antes había sucedido con los surrealistas, para no ir muy lejos con las muestras, pero la historia del arte está plagada de ejemplos. Todos aquellos que rompen con modelos instituidos o convencionales sufren esa inercia de la historia, ese rechazo ante lo nuevo o desconocido ya que es parte de la índole humana y ese rechazo lo sufrieron, para citar algunos, Darío, Joyce, Kafka, Mozart, Picasso, Vallejo, y todos los creadores que innovaron, abriendo nuevos caminos, enriqueciendo el mensaje que la Humanidad traslada a través de la  Historia. Veamos algunos ejemplos que nos brinda Octavio Paz:
“La creación poética se enfrenta siempre a la resistencia de lo inerte y horizontal. Esquilo padeció la acusación de oscuridad. Eurípides era odiado por sus contemporáneos y fue juzgado poco claro. Garcilazo fue llamado descastado y cosmopolita. Los románticos fueron acusados de herméticos y decadentes. Los modernistas se enfrentaron a las mismas críticas. La verdad es que la dificultad de toda obra reside en su novedad”, (de El Arco y la Lira, lengua y estudios literarios, Fondo de Cultura Económica).
“El arte no debe sujetarse a nada” escribe Lawrence Ferlinghetti y los poetas beat teorizan, hablan de filosofía, de religión y de política; se involucran en la problemática de la sociedad que rechazan con un sentimiento místico y rebelde al mismo tiempo, y es que ningún escritor puede regodearse en el floreo del lenguaje manteniéndose ajeno a una realidad que siempre reclamará de él otro “posible”. Si lo hace es un cómplice. Y tampoco se trata de circunscribir la literatura a la militancia porque es perder la condición de escritor. Sartre, en Qué es la Literatura, escribía: ”En la literatura comprometida el compromiso no debe, en modo alguno, inducir a que se olvide la literatura”
Los poetas de la “Beat Generation” no aceptan convencionalismos e, inmersos en una sociedad politizada y mercantilista, rechazan a los partidos políticos. Si bien esgrimen los argumentos de la izquierda, ven al socialismo como un movimiento más en el cual descreer. Todo parece tan efímero como el arte mismo, y “tal vez lo efímero sea lo mejor del arte” agregaría Jorge Luis Borges.
Existe en nuestro medio poético, muy influenciado por la poesía española y en menor medida por la italiana o la francesa, una absurda descalificación de los poetas de la “Beat Generation”  y de aquellos que, en nuestro medio, escriben (conscientemente o no) bajo su influencia. Es deseable pensar que tal vez las pésimas imitaciones, el uso abusivo y fuera de contexto de ciertos vocablos, contribuya en desmedro de los poetas minimalistas ya que cuando se habla de ellos se buscan subterfugios o se los “honra” con alguna justificación de por medio. Existen quienes desde el paleolítico rechazan ciertas palabras y hasta el verso libre (tal vez años ha hubieran rechazado a Baudelaire, Darío, Joyce o Vallejo) señalando que los poemas de estos creadores podrían escribirse en forma de prosa (como si ello restara mérito).
Ciertos críticos y muchos poetas deberían saber que a pesar o a causa de su marginalidad, estos poetas conocían la obra de sus antecesores y sus contemporáneos: las de Lorca, Artaud, Mayacovsky, Poe y Whitman como pocos. Ellos abrevaron de varias fuentes, rompieron y crearon, tal vez lo que no se les perdone es haber quebrado preceptos establecidos. Allen Ginsberg al hablar sobre Lamantia lo considera heredero de Poe y Whitman, por eso insisto en que hay ignorancia o suspicacia en determinadas apreciaciones. Los escritores deben estar abiertos a todas las vertientes por donde fluye el arte, las mentes amplias saldrán enriquecidas gustando de las obras o no, estando de acuerdo o no en lo conceptual. El rechazo o la excesiva prudencia ante lo nuevo es una actitud demasiado repetida, incomprensible en el campo del arte que es tan necesario como el pan; el arte libera y por lo mismo no debe sujetarse a la moda ni a la moralina reinante. Tal vez habría que hablar de Catulo o de Quevedo, pero bastante más cercanos los imaginistas decidían: emplear el lenguaje de todos los días. Charles Bukowski, (tomando al realismo sucio como una vertiente del movimiento minimalista) como otros, usa las mal llamadas “malas palabras” frase que puede servir para las escuelas primarias o como argumento a determinados/as versificadores/as amantes de tertulias en las que se multiplican la estrella, la rosa y la luna como el grano de arroz sobre el tablero de ajedrez. Todo arte es subversivo, no debe haber evasión por medio de la palabra, los escritores lo saben y luchan, intentado los caminos posibles o quiméricos, empleando o no un áspero lenguaje, para que la humanidad no tenga necesidad de usar las verdaderas “malas palabras” como lo son: Desocupación, Guerra, Hambre o Injusticia.

(publicado en Epanadiplosis)


Julio Carabelli (Buenos Aires, 1940). Ha publicado A conciencia pura (Novela, 1986), Continuación de los juegos (Cuentos, 1992), El crimen de la vecina en el presupuesto nacional  (Novela, Primer Premio Centro de Extensión Cultural Leopoldo Marechal, 1993), Jurisdicciones (Poesía, 1997), Jurisdicción de amor (Poesía,1998),  La función social del escritor (Ensayo, 2000), Nueve monedas para el barquero (Selección poética, Inglaterra,2004), El color de Harlem (2005).Colabora con diarios y revistas del país y el exterior. Dirige Letrarte (Encuentro Internacional y Congreso de Escritores que se realiza anualmente en Tucumán, Argentina.




martes, 6 de septiembre de 2011

Rami Saari: Poemas.

Raami Saari



















Identidad

Cuando todos me abandonaron
                                           /el hebreo permaneció a mi lado.
La gran fantasía de las palabras no cesó.
La persecución de las frases continuó.
No dejo de corretear por los lugares perdidos
                                           /que me señala la vida:
oscilaciones en todas partes, raíces dispersas de una existencia vagabunda.
Mi único pasaporte está en mis oídos:
soy para siempre un ciudadano de la música de mi idioma.

Yo

No soy el camino
soy el viaje
desde los balcones de la muerte
hacía el muro anónimo.

No soy el verdadero mesías
ni la maldición de los falsos profetas.
Soy la necesaria palabra, el poema inconcluso.

Soy el que grita,
el que pasa por el camino lamentádose
con el sabor del almidón en la boca
frente a la densa niebla húngara.

La gran revolución

En el sendero que atraviesa el pueblo de los sueños
yacen piedras grises
Gente aburrida pasa con el viento
mira las piedras
luego opina: “rojo” o “blanco”.

El viento pulveriza todo.
Unos poemas se escriben,
se cumplen,
se olvidan.
Lo esencial sucede muy lejos de este sitio.

Tremendos vientos pasan encima nuestro.
Nosotros dormimos.

Renacimiento

En el Museo Nacional de Albania
tuve frente a mis ojos
la imagen de Karlo Serreqi,
un católico más precioso que toda  Roma.
Durante el gobierno de Enver Hoxha
fue encarcelado, torturado y asesinado.

¿Cuántos años yació esa imagen
acompañada por un montón de papeles?

¿Cuántos años descansaste
yaciendo con los fantasmas?

En la gran corrida
el  alma se eleva
y desciende
y vuelve a elevarse.




Traducción del hebreo Javier de la Puerta.


Rami Saari  (Petaj Tikva, Israel, 1963) Poeta, traductor, y editor. Es licenciado en filología semítica y fenno-úgrica por la universidad de Helsinki y doctor en filosofía y letras de la universidad hebrea de Jerusalén. Entre 2002 y 2006 Saari trabajó como jefe de redacción de las páginas literarias sobre la poesía israelí en el sitio web de Poetry International. Ha dado a conocer siete volúmenes de poemas en hebreo y ha traducido docenas de autores de lengua albanesa, catalana, española, estonia, finlandesa, griega, húngara y portuguesa. Por su obra poética ganó en dos ocasiones el premio del Primer Ministro, en 1996 y en 2003, y por sus traducciones ganó en 2006 el premio Saul Chernikhovsky. En 2010 le fue otorgado el premio de la Academia del Idioma Hebreo por su contribución al enriquecimiento de las letras en esa lengua.