martes, 8 de abril de 2014

Esteban Moore: Asado en la Barra de Maldonado.



Esteban Moore, Horacio Verzi.







 
Llegamos a la casa pasado el mediodía/  fuimos recibidos por perros ladradores
Ya se sabe lo que dicen: perro que ladra…. /  Sin embargo y por las dudas que…
 con cordialidad criolla/ a falta de timbre batimos palmas
 hasta que salieron los dueños de casa
----------------------y nos abrieron el portón

Luego de los saludos y las presentaciones  de rigor
fuimos guiados en ordenada procesión al patio trasero
donde nos acomodamos alrededor de una mesa
                                                     /frente a la parrilla 
a la sombra de un limonero cuyo agrio perfume cítrico
flotaba  intenso  en el aire -impregnando  las fosas nasales  
alguien que declaró sufrir de antiguo una  alergia
                                         --se retiró un par de metros

El rostro de uno de los comensales quedó casi oculto
detrás de una rama cargada de limones que le rozaban la cabeza
Le ofrecieron hacerle lugar para que pudiera correr su silla
                                                             /ponerse más cómodo
        -aseguró estar bien --al tiempo que confesó
              que en toda su vida “nunca había visto un limonero”

Entonces observó extasiado los frutos en las ramas 
               -- acarició uno de ellos con la yema de los dedos
Se lo veía  más contento que gringo con tractor nuevo
Estirando el cuello olió un limón aún verde
lo olfateó frunciendo la nariz -inhalando el ácido -penetrante aroma

Debido a la insistencia del alérgico se decidió mudar la mesa
al jardín del frente -a la sombra de un ciprés calvo y un rojo ciruelo
que nos protegían del sol y su blanquísima luz ardiente

Allí en ese selvático jardín rodeados de madreselvas en flor /
                                                                                    y pitangas
observamos la mesa plena -las rebosantes fuentes
                                                                /para el copetín
Mesa de entradas frías.
salamines,  aceitunas, gustosos quesos caseros
y por supuesto escocés y cerveza oriental  marca Patricia
                      –rubia entre las rubias–
          una cerveza para recordar a mujeres dulces de ojos claros

Instantánea de un sector del parrillero.
Más tarde
vendrían morcillas saladas y rellenas con nueces
                                        /avellanas y almendras
las bandejas cargadas de chotos, mollejas, ubre
                                                                / las primeras piezas de asado
el jugoso lomo vacuno -pecho de cerdo -un costillar de cordero
ensaladas multicolores  y  vino de marca variada y cepa única  Tannat                                                          
         
Se habló mucho y a boca llena
alguien mencionó la pampa y esta supo ejercer su magia 
                                                /en la conversación
sin embargo no hubo coincidencia posible
                 –Sí..........
                 la connotación fue diversa
Uno de los presentes comentó que para él  representaba el desierto
los arenales salitrosos que cuartean los rostros -carcomen  los cuerpos
           secan las vías respiratorias
Otro
la imaginaba tendida y plana como una mar dormida
                  -húmeda -feraz
               el granero del mundo
No faltó quién la describió quebrada por arboladas cuchillas
                                                    / poblada de vacunos y gauchos
La pampa fue también ese día
la llanura de variados verdes del sur de Brasil -el galope de los caballos
            -el grito de  los domadores pialando potros
Y también un tambo perdido en el norte uruguayo
          -donde un vasco –antes de que aclarara ya le estaba tirando
                                          /la teta a las vacas
Quizás nos  faltó la presencia de un patagónico
para brindarnos una acabada imagen del asunto –pero como se sabe
                      estos habitantes del sur
                             /no acostumbran reunirse con gente de a caballo

Entre una cosa y otra llegó el postre –frutas y helado
Alguien mencionó la madreselva que estaba en flor
y el que nunca había visto un limonero dijo:
“A las madreselvas las conozco solamente por el tango”
Entonces consideré apropiado levantarme de la mesa
                                                          -saludar y retirarme
pues como ya sabrán ustedes –hablar del tango en la patria de Artigas
              puede  resultar para un argentino
                                                            /cuestión de riesgo 


a los comensales:  Isabel Romero,  Enrique Butti, Mario Delgado Aparaín, Hernán Rivera Letellier, Luis Pereira, Leonardo Martínez,  Tabajara Ruas , Enrique Bacci y al maestro asador Horacio Verzi.
  
   
Luego del asado, los dueños de casa Isabel y Horacio (Maestro Asador), se toman un respiro en su glorieta.


Horacio Verzi (Montevideo, Uruguay, 1947). Narrador, ensayista,  periodista y docente .  En 1983 obtuvo el Primer Premio de Narrativa del Certamen Anual Latinoamericano EDUCA  en Costa Rica por la novela “El mismo invisible pecho del cielo”.  Ha publicado las novelas “La otra orilla” (Montevideo, 1987), “Los caballos lunares” (Montevideo, 1991)  y “Toda la muerte” (Montevideo,1999;  mención en la categoría de novela inédita en el concurso anual 1998 del Ministerio de Educación y Cultura del Uruguay). Su relato “Reliquia familiar” obtuvo el Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar (Cuba, 2004). En ensayo dio a conocer parcialmente el aún inédito: ENTRE LA EXPECTACIÓN Y EL DESENCANTO.  Construcción y autorreconocimiento de la identidad personal en la poesía y la narrativa de Jorge Luis Borges (2010).  
Horacio Verzi ejerció la  docencia en  La Habana, Cuba (1977-1982)  y trabajó como   investigador en el Centro de investigaciones literarias de Casa de las Américas (1981-1985).  Asimismo se desempeñó como redactor, corresponsal y editor de noticias en distintos medios periodísticos en países de América Central y el Caribe. Su novela El Infinito es Sólo una Forma de Hablar (2011) mereció el Premio Nacional de Literatura del Uruguay.

Rubén Tizziani: Novedad Editorial.





Colección Código Negro, Editorial Punto de Encuentro, 2014.





Una nueva colección de novela negra está entre nosotros. Código Negro reúne a más de treinta autores de América Latina y España. Se propone editar doce libros en su primer año. Los primeros cuatro aparecieron entre noviembre y diciembre para recuperar títulos y autores olvidados y también para poner en las librerías a escritores que nunca habíamos leído en Argentina. Historias de crímenes, violencia social y dinero.








Rubén Tizziani nació en Vera, Provincia de Santa Fe, Argentina en el año 1937. Es escritor, guionista y periodista. Publicó las novelas Las Galerías (Editorial Sudamericana); Los borrachos en el cementerio (Siglo XXI),Noches sin lunas ni soles (Siglo XXI), El Desquite (Emecé), Todo es triste al volver (Poniente), Mar de olvido (Emecé), que acaba de traducirse al italiano, y Un tiburón de ojos tristes (Catálogo) y una biografía de Alberto Olmedo, Un poco menos tristes (Beas). Dos de las novelas fueron llevadas al cine: El desquite, dirigida por Juan Carlos Desanzo, con Rodolfo Ranni, Ricardo Darín, Claudia Motanari y Héctor Bidonde, y Noches sin lunas ni soles, dirigida por José Martínez Suárez, con Alberto de Mendoza, Luisina Brando, Lautaro Murua, Guillermo Bataglia y Boy Olmi. Es autor de una adaptación para televisión de El túnel, de Ernesto Sábato, que dirigió Mario Sábato. Además escribió el guión de la película Seguridad Personal, dirigida por Aníbal de Salvo. 


Jorge García Sabal: Memoria y sucesos.





























Tabla  rasa

Los hombres y las mujeres de este pueblo
andan descalzos y pisan desnudo.
Ni el sol ni la lluvia ni la sombra
los hace felices o tristes; ellos
pisan desnudo, sin codicia.

Los hombres y mujeres de este pueblo
afilan piedras, engendran, festejan
con vino, tienen sueños nocturnos, mueren.
En silencio miran y pisan la tierra desnuda,
La aprietan, amontonan huesos, los tapan.

La gente de este pueblo es pobre y no
Piensa más allá, no habla del futuro:
Sólo apisona, ni feliz ni triste y
Con huesos, piedras, sueños, cubre
Y descubre lo que un día ha de nombrar:

memorias, involuntarios recuerdos, épicos
asuntos


Todo está por ocurrir y nada es cierto

Todo está por ocurrir y nada es cierto.
Hay aquí zarcillo y calas y violetas
y juncos y árboles altos y raíces
secas alzadas de la tierra, devoradas,
inhóspitas, estirándose al aire, a nada.
Y también frutas y frutos que van y vienen,
puntuales en la sequía, puntuales
en su primitivo ardor. Y también hay aquí
algo que no ocurre, algo, alguna cosa,
cualquiera, que no da paso al ocurrir
y no está bien ni mal: sólo no ocurre.

En fin, quería decir que no hay violetas
ni juncos ni plantas de nada ni sequía
ni ardor. Este lugar es sólo el lugar
del no ocurrir: un sueño aturdido
de voces, raíces, gestos contra la muerte.






Jorge García Sabal, nació en Balcarce en 1948. Murió en Buenos Aires en 1996. Publicó: El Fuego de las aguas, 1979 (Premio Fondo Nacional de las Artes, 1978); Figura de baile, 1981; Mitad de la vida, 1983 (Primer premio Certamen de Poesía “Miguel Hernández”, 1982); Lugares propios, 1987; Tabla Rasa, 1991 (Premio “La Nación”, 1990; Jurado: Octavio Paz, Olga Orozco, Enrique Molina, Roberto Juarroz, Jorge Cruz); Satura. 1994;  Antología Poética, 1996.

lunes, 7 de abril de 2014

Letralia 166 | Artículos y reportajes | Sirena | Esteban Moore

Letralia 166 | Artículos y reportajes | Sirena | Esteban Moore

Octavio Paz: ‘Decir: Hacer’



Octavio Paz









                                                                            

                                                                                                           a Roman Jakobson.


1

Entre lo que veo y digo,
entre lo que digo y callo,
entre lo que callo y sueño,


entre lo que sueño y olvido,
la poesía.
                    Se desliza
entre el sí y el no:
                                  dice
lo que callo,
                     calla
lo que digo,
                    sueña
lo que olvido.
                     No es un decir:
es un hacer.
                     Es un hacer
que es un decir.
                             La poesía
se dice y se oye:
                             es real.
Y apenas digo
                        es real,
se disipa.
                ¿Así es más real?


2

Idea palpable,
                         palabra
impalpable:
                     la poesía
va y viene
                 entre lo que es
y lo que no es.
                        Teje reflejos
y los desteje.
                           La poesía
siembra ojos en la página,
siembra palabras en los ojos.
Los ojos hablan,
                             las palabras miran,
las miradas piensan.
                                 Oír
los pensamientos,
                                 ver
lo que decimos,
                           tocar
el cuerpo de la idea.
                                 Los ojos
se cierran,
                    las palabras se abren.



Ejemplo

La mariposa volaba entre los autos.
Marie José me dijo: ha de ser Chuang Tzu,
de paso por Nueva York.
                                            Pero la mariposa
no sabía que era una mariposa
que soñaba ser Chuang Tzu
                                                o Chuang Tzu
que soñaba ser una mariposa.
La mariposa no dudaba:
                                          volaba.



Octavio Paz (1914- 1998)

William Carlos Williams: 3 poemas.


William Carlos Williams



























Entre muros

al fondo
en el ala

del hospital
donde

ya carbón
nada crecerá

los trozos
de una botella

quebrada brillan
verdes


A  manera de canción

Que la culebra aguarde
bajo el yerbal
y la escritura sea
de palabras, lentas rápidas, prontas
al ataque, quietas en la espera,
insomnes.
—por la metáfora reconciliar
gente y piedras.
Componer. (No ideas:
cosas.) ¡Inventa!
Saxífraga es mi flor y abre
rocas.


El término

Un chafado
pardo papel
de la longitud

y el volumen
de un hombre
lentamente

rueda con el viento
una y otra vez
en la calle

un auto la arrolla
y contra el suelo
lo aplasta. No

como un hombre
se levanta en el viento

una y otra vez
se enrolla desenrrolla
como antes


(Versiones Octavio Paz)

William Carlos Williams ( 1883-1963 ). Poeta, narrador y ensayista.

Gabriel Jiménez Emán: POEMAS DEL SÁBADO EN EL BAR DE LA ESQUINA.




Gabriel Jiménez Emán
























Yo que me creía

Yo que me creía un gran poeta
Que me creía un hermoso imbécil con barba
Que me creía un sol cotidiano
Ahora me asomo al cuarto cerrado
De mi espíritu
Y veo peces dormidos bajo el agua
Veo pájaros perdidos en la noche blanca
Veo a mis ojos aparecer en la puerta de mi alma
Considero también la posibilidad de irme por el cielo
A beber cervezas con los amigos al lado de aquella nube
Que me hace guiños detrás de la mejilla de Dios

Rasurado

Rasuro mi piel con la maquinilla que ha rasurado tus piernas
En la mañana deslizo la hojilla jabonosa por los poros de mi cara
Y siento ahí la piel de tus piernas
Suavemente la resbalo y ella narra la historia de mi piel
La historia de tus piernas en mi rostro
La narración de la ternura en mis bigotes
En mi barba en mi nuca que se alebresta
Cuando pasa de nuevo otra vez mojada
Del agua salada de las lágrimas de mis ojos
Que han pasado por la piel
De tus piernas

El día se asoma

El día se asoma a mí
A ver un trozo de calma
Se asoma a mi ventana a cantar
Con los árboles de la mañana
Con los pajaritos que engullen pétalos y gusanos
Tragan sobras de pescado
El día quiere devorar toda la música
De mi pobre tocadiscos que se ha puesto a cantar
Como un barítono
El  día bendito me hace un guiño
Para que le siga por los despeñaderos de las horas
Y yo por supuesto
Acepto su descabellada invitación

Bar

En el bar de la esquina
La silla traquetea resbala
                                               chorreando sol por la boca
                                               chorreando claridad por su ojo memorioso
Los hilos perdidos en el recuerdo del otoño insomne
Los ojos masticaban la soledad
Se atragantaban de un azul dejado por los rincones
Donde la música salía agazapada dando saltos de rana

Se inicia de una vez la tenida en la barra donde las lenguas
Juegan ardientes con las llamaradas de la costumbre
Con los pies pegados a la tarde inmaculada
Especialista en moldear realidades intangibles
Bar barra bar testigo ciego de todos estos días
Dios del ron del aguardiente y de las cervezas boquiabiertas
Botellas con los cuellos repletos de sueños amarillos
Caracas atolondrada en su cielo borracho
Paris a lo lejos ahogada en su propia alma color vino
Tralalí tralalá agüita dulce bocanada de sustos mañaneros
Desde esta hermosa resaca
Que juega con la marea de adentro

Hola Bukowsky

Dónde aprendiste a boxear así Barfly
Dónde aprendiste la técnica del insomnio
Ese delirio conducido al escaño Hemingway
Al escalón Lowry al rango Dylan Thomas
Te seguimos como perros fieles Charles
Te hacemos estallar en la madrugada urbana
Como el Chino Valera como el viejo Caupolicán o el atarantado Pepe Barroeta
Y los despatarrados pintores Edgar Giménez Emiro Lobo Ricardo Domínguez
Que nos derribaron a patadas limpias y dulces
Con un pie en el estribo directo hacia el abismo
Caídos cada uno con un padrenuestro en la frente
La mariposa de Bukowsky en los labios
Y su verbo feroz cargado de esperanza

Perder

Perder. Perder el tiempo
Perderse en el cruce de caminos
Gastar las horas no remendar nada
No tener tan sólo desear
No poseer tan sólo ocupar un espacio en el camino
O delirar en el patio donde desperdiciamos la brisa ciega
Perder ahí el tren o el andén
Perder la billetera en el abismo del callejón
Perder un amor sublime es esencial para el hallazgo
Para situarse de lleno en la vía que no va a ninguna parte
Perder el sentido
Perderlo todo de un solo golpe

Gabriel Jiménez Emán (Caracas, Venezuela, 1950). Poeta, narrador y ensayista. Obra publicada q.v. posts anteriores.


jueves, 3 de abril de 2014

Jorge Luis Borges: Soneto para un tango en la nochecita.



Jorge Luis Borges (1899-1986)



















¿Quién se lo dijo todo al tango querenciero
cuya dulzura larga con amor me detuvo
frente a unos balconcitos de destino modesto
de ese barrio con árboles que ni siquiera es tuyo?

Lo cierto es que en su pena vi un corralón austero
que vislumbré hace meses en un vago suburbio
y entre cuyos tapiales hubo todo el poniente.
Lo cierto es que al oírlo te quise más que nunca.

Arrimado a la música me quedé en la vereda
frente a la sola luna, corazón de la calle
y entre el viento larguero que pasó arreando noche.

El infinito tango me llevaba hacia todo.
A las estrellas nuevas. Al azar de ser hombre.
Y a ese claro recuerdo que buscan bien mis ojos.


(en Caras y Caretas, Buenos Aires, 1926)

Jorge Luis Borges-Esteban Moore, (ca 1975)

domingo, 23 de marzo de 2014

David Lagmanovich: Crueles provincias.


David Lagmanovich (1927-2010)











Las estadísticas del Mandamás

Ante las protestas  del público, el ministro de economía declaró que no había tal aumento del costo de vida, sino que todo se debía a un mal manejo de las estadísticas. Cuando el Mandamás se enteró, ordenó que todas las estadísticas fueran encarceladas, por difundir rumores  contrarios  al bienestar general. El policía mayor, que no se atrevía a aclarar la confusión de su amo, organizó una redada de jóvenes prostitutas, a las que calificó como “estadísticas del malecón”. Las presas  fueron examinadas por el Mandamás esa misma noche, en el sótano de la jefatura. Le gustó la estadística más joven, una muchachita que afirmada tener 17 años pero no parecía pasar de los 14, y se la llevó. En la madrugada, cuando el Mandamás dormía, agotado y feliz por los ejercicios nocturnos, la chica lo mató con un cuchillo que ocultaba entre sus ropas y desapareció. Días más tarde, entrevistada en la televisión de un país vecino y rival, declaró que las estadísticas eran el amor de su vida, y que la persecución sufrida justificaba sobradamente su reacción.


La caída del Mandamás

El Mandamás se subió a una silla, frente a un gran espejo, para ensayar su próximo discurso. La silla cedió  ante  el peso y el Mandamás se dio un porrazo. El periódico oficialista, atento a toda noticia de palacio, informó sobre el incidente con un gran título en que se destacaba la palabra “caída”. Gran parte del pueblo, que había salido a la calle a festejar, fue ametrallada por la policía. La silla no fue reparada.


Laprida

Subió al taxi estacionado en la esquina de su casa y después de saludar al conductor le dio la dirección: “San Martín y Laprida”. Mientras ponía en marcha el motor, el hombre musitó; “Yo, Francisco Narciso de Laprida, cuya voz declaró la independencia de estas crueles provincias”. El pasajero lo miró con asombro y sintió la tentación de hacer una broma: “¿Usted es Laprida entonces?” El conductor lo corrigió: “Yo fui Laprida. Ahora manejo un taxi”.


David Lagmanovich ( Huinca Renancó, Córdoba, 1927- Tucumán, 2010) Escritor, periodista, crítico literario y profesor universitario. Publicó una veintena de libros, entre los cuales hay algunos dedicados a la crítica, como Códigos y rupturas (publicado en Italia), o El microrrelato, teoría e historia, que ya se han convertido en obras de referencia en el mundo académico.

viernes, 21 de marzo de 2014

Gabriel Jiménez Emán:EL SECRETO DE BRAM STOKER.


Gabriel Jiménez Emán














La fantasía lírica, la fantasía simbólica, la fantasía gótica y macabra, la fantasía de aventuras, la fantasía metafísica e incluso la fantasía modernista provienen todas, tal y como las percibimos hoy, en mayor o menor grado, del romanticismo. No hay zona de la fantasía occidental, sea ésta literaria, plástica o musical, que no haya tenido origen, inspiración o rechazo en el romanticismo, el más poderoso movimiento anímico de la historia de Occidente en los últimos trescientos años. A él debemos lo mejor y lo peor, la inteligencia de Goethe y las torpes sensiblerías españolas, le debemos Keats y las infames novelas románticas hispanoamericanas. Le debemos el androide Frankenstein –surgido de la imaginación juvenil de Mary Shelley-  y también el Drácula de Bram Stoker, un símbolo del mal que funciona como imagen latente de seducción. Este símbolo es a la vez el mayor de todos los mitos modernos. Nace, como el del moderno Prometeo, literalmente de las cenizas, y es cultivado por igual en Alemania e Inglaterra, primero en las plumas de los alemanes J.L. Tieck y  E.T. Hoffmann. Ambos tienen a mujeres vampiras como protagonistas de sus relatos, sobre todo el último, en su Tratado sobre la condición de los vampiros. Estos se habían inspirado en leyendas centroeuropeas de succionadores de sangre. El vampiro acabó por imponerse como una efectiva manera de introducir las variantes mórbidas de la naturaleza humana en un solo animal –el murciélago- creando un ente –el vampiro humano-  que es inmortal pero no es un dios; es de hecho una encarnación del demonio, pero de un demonio culto, inteligente y extremadamente sensible.
Drácula es irreprochable. La perversión vampírica que alude a la sexualidad y la expone como una forma de seducción, nos confirma la imagen de la alteridad en lo romántico contemporáneo. Sobre ello se ha escrito mucho y bien, desde análisis psicoanalistas firmados por el mismísimo Freud, hasta acercamientos sociológicos o morales. A su vez, el vampiro cuenta con la filmografía más variada de todos los monstruos modernos. De éstos films, el Nosferatu de Murnau y el de Werner Herzog le hacen justicia, y más recientemente, la inspirada producción de Francis Ford Coppola. Tan fuerte ha sido la personalidad de Drácula, que ésta terminó por vampirizar a su propio creador, quien nació hace 150 años en Dublín y creó a su personaje hace 100, es decir, que contaba con 50 años cuando lo hizo. Una buena edad, pienso, para madurar a un monstruo tan recio.
Abraham Stoker tenía un secreto entre varios: perteneció a una sociedad secreta: La "Golden Dawn in the outer", un círculo de amantes del ocultismo donde asistían William Butler Yeats, A. Conan Doyle y Robert Louis Stevenson, entre otros. Pero antes de llegar a este nivel había sido un gris funcionario público y un periodista. Datos de su vida nos informan que estudió en el Trinity College de Dublín –la Universidad protestante más célebre de Irlanda- (Oscar Wilde, James Joyce y Samuel Becket pasarán por ella luego) desde 1861, y que fue buen alumno en matemáticas. Dedicado desde la adolescencia a la filosofía y la gimnasia, destacó en ambas. Fue Director de la Sociedad Filosófica, a tiempo que se titulaba campeón universitario de atletismo. Según parece, esta afición por la gimnasia provino de un grave problema de salud que causó su invalidez siendo niño; le fue recomendada la gimnasia para rehabilitarse, y entonces la practicó obstinadamente hasta convertirse en atleta.
Stoker comenzó a escribir seriamente después de conocer a una figura clave en su vida: el actor Henry Irving. La devoción hacia éste dio un giro radical a su concepción del mundo. Trabaja como secretario de Irving desde 1878, después de una larga década como funcionario público (1867-1877) de la que poco se sabe. Comienza su afición al teatro y a la crítica de éste, en artículos que aparecen en la prensa de Dublín. Irving poseía una fuerte personalidad, que apabulló al principio a Stoker, lo cual hizo le hizo reaccionar radicalmente para librarse de su exagerada influencia. Hay biógrafos de Stoker que establecen un paralelo entre la relación de Stoker con Irving y la de Lord Byron y  su médico y secretario John Pollidori. En una apuesta en Villa Diodati, el grupo de románticos compuesto por Byron, Shelley y Pollidori, a manera de reto lúdico se propusieron escribir historias de vampiros y androides. Mary Shelley aceptó el reto y escribió Frankenstein; Pollidori el suyo y escribió Vampyr. Poco después se suicidaría, y Lord Byron popularizaría el Vampiro de Pollidori hasta casi apropiárselo, gracias a su fama.
Algo similar habría ocurrido entre Irving y Stoker, cuando ambos hablaban sobre la posibilidad de recrear la historia de Vlad Dracul, de Transilvania. Irving escribió una versión que está prácticamente olvidada, y en cambio su discípulo Stoker la convirtió en la admirable novela que todos conocemos. Admirable porque logra despojarla de un hálito romántico, y a través de una técnica epistolar, de informes y diarios en contrapunto, crea un nuevo modo de contar, fragmentario y nervioso, pero verosímil y objetivo. Tiene mucho de teatral, nunca es lineal ni convencional, y me recuerda a las invenciones pseudo-científicas de Poe.        
Stoker hubo de renunciar a sus funciones como Secretario de Irving para poder escribir su novela. Tomó notas  entre 1890 y 1895 y apartó tiempo para escribirla en dos años. Según parece, fue un proceso accidentado, donde realizó cambios y supresiones y donde el esquema narrativo central no estaba nada claro, cuestión que resultó ventajosa a la larga, pues crea ese efecto “nervioso” en el lector que produce el suspense. Stoker tomó en cuenta las narraciones orales del este de Europa en su aspecto estilístico; se nutre de Carmilla, la obra de Sheridan Le Fanu, pero sin reconocer expresamente el eco del escritor francés. De la presencia de la mujeres en Drácula se ha llamado la atención sobre una posible misoginia de Stoker, por la manera brutal y despreciativa de tratarlas que posee el Conde. Una lectura que podría desprenderse de la “chupada” de Drácula es la de la tiranía del sexo, del vértigo que constituye la interminable sed sexual, muy bien adaptada al consumismo de nuestro tiempo. No es difícil advertir relaciones sádico-eróticas, algunas relacionadas directamente con el coito, sobre todo a través de las sensaciones descritas por las mujeres, como en el caso de una llamada Lucy: “tuve una vaga sensación de algo largo y oscuro con ojos rojos y de pronto me rodeó algo muy dulce y amargo a la vez, entonces me pareció que me hundía en agua verde y profunda y escuché un zumbido tal como he oído decir que sienten los que se están ahogando y luego todo pareció evaporarse y alejarse de mí, mi alma pareció salir de mi cuerpo y flotar en el aire”. Finalmente, al vampirizar a sus mujeres, Drácula las convierte en mujeres fálicas, despojándolas de sus atributos mentales o espirituales o convirtiéndolas en poseedoras de pulsiones eróticas sin ningún tipo de inhibiciones, dispuestas a chupar a otras mujeres para convertirlas en nuevas mujeres fálicas. Recuérdese que Drácula jamás muerde a los hombres: Stoker previene al varón contra el tipo de mujer ninfómana. Sus heroínas no son tales, pues se desprecian de continuo a si mismas y se presentan sumisas, maternales o inocentes, cuando no francamente torpes.  Sin embargo otra obra suya, La joya de las siete estrellas (alude a la constelación de la Osa Mayor), permite afirmar lo contrario:  existe aquí una evidente afición hacia las mujeres, una devoción casi enfermiza.
Drácula no sólo ha vampirizado a su autor, sino a otras obras suyas como a esta Joya de las siete estrellas o La cueva del gusano blanco. La primera la leí en inglés cuando era adolescente; la segunda la estoy leyendo ahora gracias a la traducción de Javier Gómez Mompou en la edición de Montesinos (Barcelona, España, 1987), advirtiendo en ella al comenzar su lectura que el autor hace recaer sobre un gato las sospechas de un asesinato. Esta novela de logros se desenvuelve en un ambiente de momias, egiptología y olores embriagantes del pasado, y su estructura formal es perfectamente policial; el suspense es tratado de modo maestro, y no deja lugar a dudas: Stoker es uno de los grandes discípulos de Poe, e influyó notablemente en muchos escritores, entre ellos a H.P. Lovecraft. Me parece más sobrio y menos adjetivado que Lovecraft, y el conjunto de su literatura merece una relectura más allá de Drácula, que ahora está cumpliendo su primer centenario. Sin embargo, conviene resaltar algunas cuestiones. Primero, la ya citada resonancia no confesa de Le Fanu, que inspiró uno de los capítulos del libro, titulado "El invitado de Drácula", protagonizado por una vampira, que es también una Condesa, la Condesa Mircalla (del que Carmilla es un anagrama); luego está el capítulo donde el castillo del Conde es destruido totalmente, también suprimido pensando en una continuación de la historia, que nunca tuvo lugar. Estos son datos comprobados.
Si alguien que no haya leído el Drácula de Stoker desea imaginar a su vampiro, debe tener como referencia al Nosferatu calvo, con grandes uñas y pelos en las manos, dos grandes dientes filosos al centro, (y no los colmillos caninos), y no al dandy refinado de las películas protagonizadas por Christopher Lee. Lejos de cualquier purismo literario, creo que el Drácula cinematográfico ha creado una iconografía propia, paralela, que debe respetarse, para mí tan importante como la secuela producida en la literatura. El homenaje de Francis Ford Coppola a Stoker me parece respetable, mucho más que el fallido tributo que el mismo Coppola pretendió rendir al monstruo de Mary Shelley.
Bram Stoker murió en 1912. Su novela había vendido para esa fecha más de un millón de ejemplares, cifra astronómica entonces. Solucionó varios problemas económicos a su autor, no todos, ni por asomo. El era un hombre con muchas deudas. ¿Cuáles eran y por qué? Poco después de su muerte, -oh fatum- comenzaron las infinitas reediciones, que no hay cesado hasta hoy. Su viuda Florence Stoker editó aquel capítulo que su esposo había suprimido a última hora, haciéndolo pasar como un relato independiente. Pero es justificable. Ella era su mujer.
Stoker publicó 18 libros, poco citados en la literatura inglesa, aparte de Drácula. Los más logrados, al lado de los ya citados, son quizá El misterio del mar  (1902),  Impostores famosos (1910), Reminiscencias personales de Henry Irving (1906) y ante todo La dama del sudario (1909), este último dedicado también al tema del vampirismo, y poco divulgado. Por su parte, La joya de las siete estrellas ha corrido con mejor suerte, y ha sido llevada al cine dos veces, primero por Seth Holt y Michael Carreras con el nombre de  Sangre en la tumba de la momia (1972); luego por Mike Newell en El despertar, protagonizada por Charlton Heston. Recomiendo ampliamente esta última. En La joya de las siete estrellas y en La dama del sudario está el mejor Stoker. Por su parte Drácula sobrevivirá a las malas versiones fílmicas, pero en el fondo todas ellas tendrán que reconocer a Stoker la autoría de una obra sólida. A él, al inválido niño de Dublín, al adolescente atleta de Trinity College, al gris funcionario que durante diez años incubaría el germen de una literatura que tendría que diferenciarse forzosamente del primer prosista de su tiempo y miembro de la "Sociedad del Ocaso Dorado": Robert Louis Stevenson, a la vez que debía crear el nuevo género del horror gótico, que no había sido renovado desde los tiempos de Ann Radcliffe. Con su obra, Stoker reacciona contra la literatura de la época victoriana.
            Admirable resulta su obra en conjunto, su visión asombrada de la naturaleza humana, donde no asoman las concesiones sentimentales ni los pretenciosos alegatos veristas de lo cotidiano –de los cuales tenemos ya suficiente- , sino, todo lo contrario: un afán controlado por penetrar en la conciencia de la finitud, extrapolada y ampliada en la figura del muerto vivo, del vampiro inmortal, -vivir en la muerte es un destino horrible pero también una suerte de purificación- domando la fantasía en su condición omnipresente, y extrayendo de ella plenas verosimilitudes. Ello nos permite también asomarnos al secreto primordial del mal como posibilidad creadora; no como negación del bien, sino como manera de imbuir el espíritu en su doble faz masculino-femenina de seducción o placer,  y de desnudarla toda, en su triste y memorable acontecer.
© Copyright 2014 Gabriel Jiménez Emán

Gabriel Jiménez Emán (Caracas, 1950), escritor venezolano destacado por su obra narrativa y poética, la cual ha sido traducida a varios idiomas y recogida en antologías latinoamericanas y europeas.
Vivió cinco años en Barcelona y ha representado a Venezuela en eventos internacionales en Atenas, París, Nueva York, México, Sevilla, Salamanca, Oporto, Buenos Aires, Santo Domingo, Ginebra y Quito. En el terreno cuentístico es autor de Los dientes de Raquel (La Draga y el Dragón, 1973), Saltos sobre la soga (Monte Ávila, 1975), Los 1001 cuentos de 1 línea (Fundarte, 1980), Relatos de otro mundo (1988) Tramas imaginarias (Monte Ávila, 1990), Biografías grotescas (Memorias de Altagracia, 1997), La gran jaqueca y otros cuentos crueles (Imaginaria, 2002), El hombre de los pies perdidos (Thule, España, 2005) y La taberna de Vermeer y otras ficciones (Alfaguara, Caracas, 2005) Había una vez…101 fábulas posmodernas (Alfaguara, 2009) y Divertimentos mínimos. 100 textos escogidos con pinza (La parada literaria, Barquisimeto, 2011), Consuelo para moribundos y otros microrrelatos (Ediciones Rótulo, San Felipe, Estado Yaracuy, 212), Cuentos y microrrelatos (Monte Ávila Editores Biblioteca Básica de Autores Venezolanos, Caracas, 2013), Gabriel Jiménez Emán. Literatura y Existencia. Valoración Múltiple de su obra Varios autores (Imaginaria, San Felipe, estado Yaracuy, 2013).
En el campo novelístico es autor de La isla del otro (Monte Ávila, 1979), Una fiesta memorable (Planeta, 1991), Mercurial (Planeta, 1994), Sueños y guerras del Mariscal (Tres ediciones: Sueños y guerras del Mariscal, Ediciones B, Bruguera, Caracas, 2007; Sueños y guerras, Fondo Editorial Eugenio Espejo, Quito, Ecuador, 2010; Sueños y guerras, Alba Bicentenario, Narrativa, Editorial Arte y Literatura, La Habana, Cuba, 2012)), Paisaje con ángel caído (Imaginaria, 2004) y Averno (El Perro y la Rana, 2007).
Sus libros de ensayos literarios son Diálogos con la página (Academia Nacional de la Historia, Caracas, 1984), Provincias de la palabra (Planeta, Caracas, 1995), Espectros del cine (Cinemateca Nacional, Caracas, 1998), El espejo de tinta (Fondo Editorial Ambrosía, Caracas, 2007), Una luz en el camino. Fundamentos de ética para adolescentes (Biblioteca Básica Temática, Ministerio del Poder Popular para la Cultura, Caracas, 2004), El contraescritor (Editorial El perro y la rana, Caracas, 2008) e Impreso en la retina. Crónicas de un adicto fílmico (Universidad Experimental de Yaracuy, San Felipe, Estado Yaracuy, Venezuela, 2010).
Es autor de los libros de poesía Materias de sombra (Premio Monte Ávila de Poesía, 1983), Narración del doble (Fundarte, Caracas, 1978), Baladas profanas (La oruga luminosa, San Felipe, Estado Yaracuy, 1993) y Proso estos versos (Círculo de Escritores de Cojedes, 1998), Historias de Nairamá (Fondo Editorial del Caribe, 2007), Balada del bohemio místico. Obra poética 1973-2006 (Monte Ávila Editores, Caracas, 2010).
Ha realizado una amplia labor como investigador y antologista, entre cuyas obras se encuentran: Relatos venezolanos del siglo XX (Biblioteca Ayacucho, 1989), El ensayo literario en Venezuela (La Casa de Bello, Caracas, 1988), Mares. El mar como tema en la poesía venezolana (Banco Unión- Ateneo de Caracas, Premio ANDA, 1990), Ficción Mínima. Muestra del cuento breve en América, (Fundarte, Caracas, 1996), Noticias del futuro. Clásicos literarios de la ciencia ficción (Fundación Editorial El perro y La rana, 2010), En Micro. Antología del microrrelato venezolano (Alfaguara, Caracas, 2010). Es traductor de poesía de lengua inglesa y editor independiente. Dirige la revista y las ediciones Imaginaria, dedicadas a lo inquietante y lo fantástico. Dirige Imagen. Revista latinoamericana de Cultura, publicación del Ministerio del Poder Popular para la Cultura (Caracas, Venezuela, 2013