Blog sin fines de lucro (Non Profit)de la palabra poética, traducción, crítica literaria, Charles Bukowski, Raymond Carver, Sam Hamill, Allen Ginsberg, Lawrence Ferlinghetti, cultura,costumbres y el buen asado criollo. edmundokirk58@gmail.com. Colaboradores: Demian Paredes, Alejandro Elissagaray; Vanesa Malrossa; Maggie Culligan; Antonio Meloni; Ignacio Oliden; Edmundo Kirk, Patricia Ogan Rivadavia. Contacto: edmundokirk58@gmail.com
lunes, 24 de septiembre de 2018
viernes, 14 de septiembre de 2018
Novedad Editorial: Jorge Rivelli
jorge rivelli (bs. as. 1954) poeta y enólogo. publicó: un tiempo para matar- arché
ediciones, colección plaquetas (1991)-,
movimiento en fuga – arché ediciones, colección plaquetas (1992)-, trompe
l’oeil –arché ediciones (1994)-, hebra mojada –en colaboración con alejandra
mendé - plaqueta ediciones rebus, colección cuadro conjetural (1997)-; matambre
–papel tinta ediciones, colección pluma fuente (2004)-; las calles terminan en
los bares – papel tinta ediciones, colección pluma fuente (2005) - premio fondo
nacional de las artes (2004)-; platos de agua / copas de fuego-homenaje a
charles bukowski-, omero libros (2012); a mi primo sergio (el barítono) – omero
libros, colección plaquetas (2012)-; baila baco baila, editorial la porteña,
colección acento urbano (2013); manhattan gandhi, editorial la porteña,
colección acento urbano (2014). formó parte de las antologías: legado de poetas
( poesía social argentina 1956-2006)- ediciones patagonia 2007- y poetas &
putas -ediciones patagonia 2008-. de 1999 a 2009 dirigió la revista de poesía
omero.
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martes, 11 de septiembre de 2018
Isidoro Blaisten: Edith Piaf ha muerto en la lluvia
![]() |
| Isidoro Blaisten |
‘El ruiseñor canta
mal’
Jean Cocteau
Nada
más que su voz de costurera sola
de
mendigo golpeando en una estrella.
Nada
más que su voz y una violeta pisoteada
/ mojándose en la lluvia.
Nada
más que su voz y una luna de cartón y cabaret llorando.
gastadas
lágrimas de glicerina
mientras
un hijo muere y se caen las lágrimas
como
harapos al borde de violines.
Nada
más que su voz que un arlequín escucha
en
un gran hospital abandonado
mientras
quizás la nieve
un
bulevar
la
cárcel
digan
que también la conocieron.
Quizás
hacia las dos de la mañana
cuando
bajan los ojos las cortinas
una
puta, un solterón, un saltimbanqui
alguien
que alguna vez miró bajo los puentes
alguien
que alguna vez lloró bajo la lluvia
digan
que también la conocieron.
Murió
a la hora en que los solitarios
caminan
agachados
doblan
la vida como un diario
la
guardan bajo el brazo.
Esa
mañana
Buenos
Aires amaneció lleno de lluvia.
Junto
a las hojas muertas
un
gorrión se moría de alas a la calle.
Isidoro Blaisten (Concordía, Entre Ríos, 1933₋Buenos Aires, 2004).
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jueves, 6 de septiembre de 2018
Rubén Tizziani: Historia mítica de Buenos Aires
Zoología-híbridos
y musarañas
Están
los que se van lejos y extrañan, se ponen nostálgicos, sentimentales, coquetos;
toman mate amargo, escuchan a Gardel y repiten fuerte golpeándose el pecho:
buenosaires, buenosaires. Escribe nombrando a esta ciudad rioplatense como si
fuera el centro de la tierra. Los cronistas —gente que escribe acerca de los
que escriben— acostumbran entonces a hablar de inocultable amor, voluntario e
inexplicable destierro, desarraigo: el hombre que se fue hace mucho pero no
olvida la ciudad y le amontona cosas,
glosa las calles, las casas bajas de los barrios, los colores mierdosos
de un lugar que trata por todos los medios de nivelar hacia abajo. Hasta ahora
ha conseguido hacérselas pagar a todos los que se negaron a tener la vaca atada
y nunca pusieron guita para el hogar policial, defendieron la democracia ni
participaron de una campaña pro silla de ruedas para los paralíticos.
Están
también las mayorías —llamadas genéricamente porteños—, única especie
condicionada para vivir casi con indiferencia en una región cruel, inhóspita,
inhabitable. Un hábito la distingue: protestar en voz baja, aunque se alegra
cuando meten en cana a un melenudo, un tipo que fuma mariguana en la plaza San
Martín, le afeitan las patillas a la gente o cierran una boite en la que una
mina mostró el culo al subir una escalera. Acostumbra llamársele también clase
media y muestra una extraña predilección por las flores de plástico, las
estampitas, los chistes verdes y los escapularios de Ceferino Namuncurá.
Grosera, reprimida, orgullosa de su mediocridad, de su miedo, ha dejado el
ámbito de la ciudad en poder de policías y colectiveros. Odia a los militares,
pero no se sabe qué raro mecanismo los empuja los 9 de julio a los desfiles
desde hace muchos años; sin embargo, al cruzarse con un uniforme en la calle,
gira un poco la cabeza hacia el lado contrario, mira de costado y dice muy
bajito: hum, hum; aunque no precisamente hum. hum como se lee sino un sonido más seco, más nasal,
irrepetible salvo para otro porteño y con la boca, nunca con la máquina de
escribir. Desde hace por lo menos ciento sesenta años merodea la Plaza de Mayo
tratando de saber de qué se trata sin que hasta ahora se haya animado a
preguntarlo. Para disimular su presencia da de comer a las palomas y ya que
está , cuando ve llegar por Florida y Diagonal a los granaderos a caballo del
Libertador marchando hacia la plaza, la casa de gobierno y el histórico
cabildo, aplaude; entonces los caballos levantan la cola recortada y cagan con
un largo pedorreo.
………
Están
por último las sombras innombrables. Algunas guías de turismo registran las más
ilustres y puede encontrárselas en
lugares predeterminados a los que acuden a abrevar, porque hasta la hacienda baguala cae al jagüel con
la seca: en la esquina de Charcas y Maipú, por ejemplo, bajando de un taxi
cerca de la medianoche. Cuando se abre la puerta asoma, antes que nada, la
punta de un bastón oscuro; explora el aire hasta que al aparecer la mano y el
brazo, la caña toca el suelo. Después un
pie, otro, la sombra entera erguida, solitaria, parada en la calle como símbolo
de la desolación, dando frente a donde debe
suponer (o sabe con certeza) que está la vereda. Tantea el pavimento, da
un paso y se detiene observado por el
cana de la esquina que lo confunde, seguramente, con un animal de existencia
real.
Se
detiene, mete la mano en algún bolsillo, revuelve y saca una pequeña caja; la
sacude cerca de la cabeza, lucha con ella en silencio, la abre y extrae un
objeto que la oscuridad y su premura en ocultarlo no dejan siquiera adivinar de
qué se trata. Después deja caer la caja de cartón, abierta, en el suelo, ajeno
a la curiosidad del milico que no interviene, disuadido, tal vez, por su
engañoso aspecto inopfensivo. Acabada la ceremonia, arranca buscando con la
sensible punta del bastón el cordón de la vereda; se detiene al llegar, gira un
poco la cabeza sonriendo y sube; amenaza tomar hacia la derecha, por Charcas,
pero se decide finalmente por la izquierda, cruzando la vereda en diagonal
hasta encontrar la tranquilizadora referencia de la pared.
A
esta altura del rito ha conseguido que hasta el tira se olvide de su presencia
y un inocultable regocijo le recorre el cuerpo: si se lo mira desde atrás, es
fácil percibir que una risa silenciosa lo conmueve. Camina hacia Paraguay
aunque no alzanza a llegar: la ciudad lo devora, pero las sombras son
indigeribles y lo vomita al amanecer del día siguiente.
(de
Los Borrachos en el cementerio,
Buenos Aires, 1974)
Rubén Tizziani (Vera, Santa Fe, 1937).
Narrador, periodista y guionista. Ha publicado las novelas: Las galerías
(1969), Los borrachos en el
cementerio (1974), Noches sin lunas ni soles (1975), El
desquite (1978), Todo es triste al volver (1983), Mar
de olvido (1992) y Un
tiburón de ojos tristes (2001). Asimismo publicó una biografía de
Alberto Olmedo, Un poco menos pobre (1992).
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Rubén Tizziani
Aldo Pellegrini: Canto de amor perdido
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| Aldo Pellegrini |
Exploré
tu respiración hasta la fuente de los ardores en el
lugar
en que se encienden las linternas para iluminar el
ceremonial
de los instantes magnéticos.
Yo
ascendía y descendía de la camaradería de los reflejos,
avanzaba
y retrocedía orientado por mi brújula de espasmos
y
al examinar tus respuestas, todas las debilidades de la razón
construían
una lógica nueva sin sombras.
Y
no perdía el tiempo. Con cada nuevo perdón una ventana
sorprendente
se iluminaba donde el lobo domesticado aullaba
a
las amenazas del abandono.
Te
reprocho ser siempre la misma en tanto que el Norte y el Sur
se
separan de los puntos cardinales para convertirse en flores de
arrepentimiento.
Cuando se usa un nuevo nombre para las cosas
ellas
se transfiguran y mediante un lenguaje antes desconocido
nos
comunicamos los secretos del orden universal.
Y
nos abandonamos al gran manto de hierba con su color de
conciliación
en una atmósfera que resquebraja el sol, donde
tribus
de razas primitivas nos acogen para recomenzar la extraña
tarea
de vivir.
Yo
observaba cómo una envolvente humareda de florestas salía
de
tus ojos y comprendía que nos arrastraba la antigua voz en
ebullición
de las cosas.
Los
plumajes venden su calor, la risa contenida hunde sus pies
en
el barro. Un derrumbe nace de los contactos inesperados
mientras
la oscura pena vigila en la distancia.
Con
nuevas virtudes desplazaremos a las antiguas. La tersura
de
tu pecho y la curva de tu vientre son los signos de victoria
de
un nuevo evangelio. Cuando lo comprendan, los ascetas
comenzarán
a dar vueltas alrededor de tu cuerpo
para alcanzar
la
plenitud de los éxtasis giratorios.
He
ahí el destino de los fanáticos. El espíritu girará en torno del
cuerpo
hasta participar de la lectura tornasolada en la cual todos
los
estados de la materia se confunden. Nuevos nombres ensalzarán
el
prestigio de nuevos estados. Más aéreo que el aire, tu cuerpo será
venerado
en todas sus formas cambiantes. Tu séquito lo formarán
legiones
de moscas piadosas y las memorables larvas te despertarán
para
el día del sacrificio en que honradamente acometerás el tránsito
hacia
la más pura solidez.
En
ese estado te llamarán con diversos nombres a cada uno de los cuales
responderás
cambiando de color. Cuando te llamen noche, tu color marfilino
espantará a los
espectros, pero preferirás que te llamen telaraña, lo que te
permitirá
columpiarte hasta la transparencia absoluta, indiferente a la
inmutable condición
humana.
Aldo Pellegrini (Rosario, Santa Fe,
1903- Buenos Aires, 1973). Poeta,
ensayista, traductor, crítico y gestor
cultural. Es fundador del primer grupo surrealista de habla castellana, según
el poeta y ensayista colombiano Raúl
Henao,
el más importante fuera de Francia. Pellegrini inicia la aventura
surrealista
en Buenos Aires, la que se extenderá por América Latina de la que participarán
Francisco Madariaga, Enrique Molina, Juan Antonio Vasco,
Carlos
Latorre, Julio Llinás y Juan José Ceselli. En 1961, publica su Antología
de la poesía surrealista,
considerada por André Breton como el aporte más importante para el conocimiento
de la poesía surrealista publicada en cualquier idioma. Asimismo fue el
director de la Colección Los Poetas, publicada por Fabril Editora, cuyos
títulos fueron centrales al desarrollo de varias generaciones de poetas en la Argentina y el continente.
Su
obra ha sido reunida en La valija de fuego (Editorial
Argonauta, Buenos Aires, 2015).
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Claudio Portiglia: Nuevos Poemas
![]() |
| Claudio Portiglia |
1
Tengo frente a mí cinco fotos que me alegran la tarde
una del Mirador de los Cuatro Postes en las alturas de Ávila
otra del Camp Nou
otra del Acueducto de Segovia que construyeran los romanos
otra de la Plaza Mayor en el centro de Madrid
y la última
acaso la más preciada
de un balcón en las afueras de Barcelona que la muestra
espléndida
yo que nunca he viajado más allá de los países linderos
siento la dicha de conocer España a través del registro de
esos ojos que amo
de guardar con fervor estos cartones que conservan la magia
de su letra prieta
y de saberme alojado en una esfera que trasciende la
geografía
para fundar un espacio de comunión que se me vuelve
inexplicable
…………………………
(a Virginia Zusbiela)
2
Mi hija le llama a una esquina La Esquina de los Vientos
allí en efecto se concentran remolinos como en ninguna otra
parte de la ciudad
y es una tentación atravesarla
un deseo atávico quizá
una especie de coraje sobrehumano
o una secreta y misteriosa afición por el peligro
que obligue al desafío pedestre de andar por estas calles
como si fuéramos ángeles o héroes
dispuestos a ver del otro lado la tierra prometida
……………………….
(a Francina Portiglia)
3
Son dos fuerzas que quieren
mi amor
y es verdad que nunca los encuentros resultan casuales
los nuestros por lo menos como bien decís
pero tampoco resultan casuales los encuentros de la
naturaleza
los de la tierra con la semilla que se hunde
los del agua que alimentan el embrión
los del sol que fortalecen el crecimiento
no hay casualidad en esos actos
la vida es una sucesión de acontecimientos formidables
que podrían parecer fortuitos
pero que siguen el misterioso derrotero de la voluntad
creadora
que siempre es dual
perfecta siempre
como cada una de las ocasiones que nos funden
por momentos
cada tanto
para marcar los ciclos de una historia construida de a dos
buscada y consentida
y prescindente de los calendarios
4
"Un rumor indefinible
parecido al del mar o al de las multitudes"
una imagen que pregna
"santobogán"
sensación que se vive como propia
acaso en el descenso parecido
en el ingreso acaso a ese paisaje que tanto nos perturba
pero que igual llevamos con nosotros
conscientes o inconscientes
valientes o aterrados
porque el infierno vive en cada paso que damos ignorantes
de que el mundo respira en Cacodelphia
como Schultze y Adán verificaron
una tarde en Saavedra
5
Podrías haber sido de mármol y yo tu Pigmalión
pero no te esculpí ni lo hubieras permitido
la historia se trabó por circunstancias que los dos
desconocemos
y un día se nos reveló completa
tramada
cosida por manos que se escapan de las horas del mundo
y que fundaron este tiempo nuestro
mágico a veces
y ante todo veraz
6
Él traía los cajones de manzanas
tabla por tabla los desarmaba con cuidado
tenaza martillo y destornillador
éste para hacer palanca
bastaban como herramientas
a un costado esperaban el serrucho y la lima
la lija y el pincel
el barniz o la pintura
la botella de aguarrás
trabajaba madera por madera con delicadeza y esmero
los mismos atributos que le solían faltar para otros
menesteres
enderezaba los clavos sobre las baldosas y los volvería a
utilizar
las formas posibles mientras tanto se dibujaban en su cabeza
banquito repisa aparador biblioteca carrito
y pasaba sus días construyendo quimeras que nunca alcanzaron
para comer
pero que grabaron en mi memoria un pedacito de infancia
triste algunas veces y otras tantas de feliz aprendizaje
7
Leo
"las redes sociales son virtuales pero el daño es
real"
leo
acoso grooming hostigamiento amenazas persecución ensañamiento
suicidio
leo
"¿Qué es la realidad?"
leo
"Los chicos recurren a estas redes cuando no encuentran
referentes de carne y hueso"
me pregunto
qué son la carne y los huesos
qué son los referentes
qué sin la conciencia y sin los límites
leo
"Lo ideal sería que no hubiese consumidores de
espacios"
me pregunto
se puede distinguir entre consumos
qué difiere entre consumir espacios consumir sustancias
consumir materia consumir recetas consumir ideas
qué sería por lo tanto "lo ideal"
leo
"Lo que pasa en Internet es tan real como lo que ocurre
en el espacio físico"
leo
"Las consecuencias pueden ser muy graves"
me pregunto
qué son las consecuencias
ideas o efectos materiales
"¿Qué es la realidad?" esta vez se preguntaban
Oliveira y los miembros de "el club" mientras Rocamadour yacía muerto
en la cama desde hacía varias horas
ficción realidad rayuela
qué mundo de mentiras construimos con el único propósito de
llegar al cielo
Claudio
Portiglia (Junín, provincia de Buenos Aires, 1957) Poeta y
periodista. Publicó: “Álamos y yunques”; “Los ojos, los miedos”; “Pampeanas”;
“La espiga se declara soberana”; “El gran errador”; “Libreta de almacenero”;
“Cabría preguntarme”; “Cuotas partes”; “La travesía”. Y las revistas: “Horizonte de cultura”
(1989-1995); “Junín es Plural” (1997-1998) y “Las doce y una” (2010-2011).
Fundó el Movimiento Poesía desde el que lleva organizadas diez ediciones del
Encuentro de Poetas de Junín, por el que pasaron más de trescientos poetas de
la Argentina y de América. Incluido en distintas antologías, colabora con
medios gráficos, audiovisuales y virtuales de América y Europa.
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miércoles, 29 de agosto de 2018
domingo, 26 de agosto de 2018
Yves Bonnefoy: Poemas
![]() |
| Yves Bonnefoy |
BRIEFWEG A WARBENDE
Esto,
que yo recojo es una carta
yo
estaba ayer sobre la hierba, al borde del camino.
Ahí
están, las páginas que son manchadas de barro
La tinta
desbordaba las palabras, es ilegible.
De ello
queda ahora lo que es casi una luz,
el
desflecado de esos signos deshechos,
el
aguacero ha mojado una promesa,
la tinta
se hizo un arco de cielo.
Amamos
así las palabras del nubarrón,
ellas
también son una carta y nuestro señuelo
pero la
luz las atraviesa y las redime.
Voy yo a
descifrar esas frases?
No,
ellas me superan, a su pesar.
Yo sueño
que la noche es un día que se eleva.
NISIDA
Nisida,
una roca, un ruido de mar
al
chocar, contra la inmensidad del tiempo, contra los sueños
de
aquellos que duermen allí, pies fijos,
ojos
grandes abiertos sobre los restos de la infancia,
y
sumergirse en ese ruido, y allí nadar
hasta
otro mundo. Nausicaa
confiada
y alegre, en la orilla…
ama
soñar! Es una llave cuando faltan
todas
las otras llaves de las puertas del ser,
esas mal
nacidas hechas de hierro,
pues
soñar, es la belleza que busca existir.
Y la
belleza es amor, esa verdad
que a
ustedes los toma en sus brazos, también aquí
donde se
desea, ser un poco libre.
LIGHT IN AN EMPTY
ROOM
Yo
imagino, que vuelvo, adonde yo no sé,
es a la
vez lo íntimamente conocido
y un
lugar extraño. Yo he vivido aquí,
no, yo
no he dejado ningún rastro.
Y yo
estoy infinitamente triste, pero la luz
que
habita hoy todavía en este cuarto
se
eleva, viene a mí. Mira nosotros estamos viejos,
me dice
ella. Yo no soy más una promesa.
Por tu
vida por venir yo no quiero más
hacerte
creer que vida y muerte, es la misma rosa
que
florecerá una mañana,
en el
sueño de dos cuerpos que se unen.
Pero,
hablemos. Yo te diré en tu noche,
y cuanto
de ella es acogida gracias a mí,
yo he
recolocado el lienzo de mi sueño,
yo
descubro mi cuerpo, todas sus estrellas.
Este sol
en el cuarto vacío, es la noche,
acepta
tantear en la luz,
entra
para que tus ojos se abran más,
lo
mismo, para que ellos emitan sus rayos.
Donde
estamos nosotros, ciertamente, tu no lo sabes más,
pero
aquello que tus dedos tocan, eso respira.
Abandona
tus labios a mi respirar
antes de
dormirte, y pon tus manos sobre mí.
No está
el sol, de antiguos despertares
si
quizás él no estaba ya en ese gran momento.
Como has
vivido? Sería tu espejo
la
ventana, la cama de la habitación vacía.
LOS
CUADROS
Pero si
son ustedes, colores, eres tu luz
ustedes
son cuando él abre los ojos
delante
del día. Ustedes estaban de vigilia
cerca de
él durante la noche toda la noche
y
removían las manos en esa agua, el sueño
que eran
las olas, que se escuchaban
los
círculos de un secreto, que ustedes
sus
próximos, presentían en él y estaban
haciendo
suyos.
La
tierra es solo lo excedente del sueño,
una
vestimenta que se mueve en el cuerpo
de
aquello que tiene bello perecer,
que
nunca cesa.
Misteriosos
estos pliegues. Eso que ellos tenían.
Es el
sol de la noche detrás
de esos
árboles
es la
almendra de lo invisible que se abría.
(de
Ensemble encore (Todavía juntos) Traducción de Pablo Queralt)
Yves
Bonnefoy (1923-2016)Poeta, narrador, ensayista y traductor. Ha publicado entre
otros título: e Del movimiento y la inmovilidad de Douve (1953), luego Desierto
ayer reinante (1958 ) Devoción (1959) Anti Platón (1962) En la trampa del
umbral (1975), La lluvia del verano(1999), Debut y fin de la nieve(1999).
Pablo
Queralt : Es curador de poesía de la biblioteca de San Isidro, organiza el
Ciclo de
Poesía de la Biblioteca de San isidro y el Festival de Poesía de San
isidro, fue colaborador del suplemento cultural del diario El pregón de Jujuy y
diario punto uno de Salta. Publicó libros de poesía como Cansancio de lo
escrito, La flecha de Agustín, Poema de la nieve, Jazz, Perfume animal, Cocineros, La piscina,
Ser y ser visto, Nací en el cine, Raros sentidos. Top of Form.
![]() |
| Pablo Queralt |
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Yves Bonnefoy
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