lunes, 7 de septiembre de 2020

Sebastíán Jorgi: EL ASCENSOR

Sebastían Jorgi

 









 

 




                                                                                       a Olga Ferrari

 

Quedó tendida en la cama, desmayada por el puñetazo del ladrón. Éste, lo único que quería era el anillo, una joya valiosa. Se lo sacó del dedo  mayor de un tirón. El gesto de Delia, aún sin sentido, fue ilustrativo del dolor. El tipo sonrió de satisfacción.

    Se habían conocido unos días antes en un bar. La había seducido como a las otras. Apretó en su mano izquierda el anillo. Entendía de joyas y sabía su  valor.

    Cerró la puerta del departamento de Delia y se fue, raudamente, hacia el ascensor. “Habiendo escaleras, el consorcio no se responsabiliza por cualquier accidente. En caso de incendio, use la escalera”, advertía un cartelito pegado a un costado del aparato.

   Llamó y el ascensor llegó enseguida, como si lo estuviera esperando. Entró y apretó el botón de la planta baja. Volvió a sonreír, con cara de triunfo. Había dado otro buen golpe.

  El ascensor se movió, pero hacia arriba.

  Alguien—pensó—lo había llamado desde uno de los pisos altos. Al notar que aumentaba en una inusitada velocidad, se alarmó e intentó pararlo. Los botones no respondían. De golpe vio que el anillo, que aún atesoraba apretado en su mano izquierda, voló hacia arriba. Volvió a apretar el botón PB de para bajar, desesperado. El ascensor siguió subiendo. Y no paraba en ningún piso. Se le ocurrió pensar que algo no andaba bien con la ley de gravedad.

   El ladrón supo cuál era la última parada cuando vio una llamarada roja en el techo que crecía y crecía. Que inexorablemente, crecía.

 Sebastían Jorgi (Lanús, Buenos Aires, 1942) Novelista, cuentista, dramaturgo, ensayista, poeta, letrista, investigador y docente. Ha ejercido el periodismo deportivo y cultural en los medios más importantes del país. En 2011 se publicaron sus cuentos completos: Por Todo el Camino.

Su obra ha sido distinguida en varias oportunidades con los premios: Eduardo Mallea (Municipalidad de Buenos Aires), PEN Club (Argentina), Villajoyosa (Alicante, España), Iberoamericano  Javiera Carrera (Chile), entre otros reconocimientos.

                                                                            

martes, 1 de septiembre de 2020

Miguel Ángel Real: Poemas

 


















 

 

1

 

Se adentra el hombre como siempre

en la guarida de la luz

y no sabe si al fondo

el definitivo brillo

es azote o azogue.

 

 

 

4

 

Me miro en el reflejo de un escaparate.

De la sonrisa, un rictus de quijada

es todo lo que queda.

Las cosas que decía se revuelven

en un apacible basurero

al abrigo de vientos.

Mientras tanto, el asfalto bebe

las lluvias esperadas.

 

 

5

 

Con la mirada puesta en las huellas

me convierto en un especialista de la arena,

evito los charcos y las algas putrefactas

y dejo de lado nuestras sombras;

ignoro el correcto apelativo de las nubes

y desprecio el azul, a sabiendas

que los recuerdos se apelmazan

porque le niego la luz a tus perfiles.

 

 

11

 

Prescindes de las miradas que son solo artificio,

acudes a la voz de la que cuelgan los consuelos,

desdibujas colinas si no las piensas suaves,

observas, receloso, los escritos ajenos

porque hay siempre sorpresas

ocultas tras la física.

 

 

13

 

Irradias.

Pero la palabra no es justa

pues solo sé describirte en una cámara oscura,

con los vértices del revés y tu sonrisa muerta:

alcanzas lo que yo fui al saber mirarme,

modelo perfecto -sabiamente extático-

de un pintor daltónico.

 

 

14

 

¿Qué reflejo tiene la noche?

¿Sobre qué superficie?

Y aún así soy capaz de saberte.

 

 

15

 

Un brillo en el día: tinta.
Y en su fugacidad, mi tortura.

Los días son largos y solamente imagino

sobrevivir en los trazos y en los espejos rotos:

sentido que busco porque tú me lo pides,

porque el pasado tiene un sentido de senda

y la pluma solamente obedece a la sed de palabras.

 

 

16

 

No hay umbral porque mi retrato no importa.
Paso a paso descubro la importancia de las perspectivas

y prefiero los jardines sin laberintos ni puertas;

yo debo borrarme ante aquellos que quise

pues me miraron y me dieron forma.

 

 

17

Sobre el silencio,

nubes

que son pozos,

pero más libres.

 

 

 Poemas inéditos del proyecto “Variaciones sobre los reflejos”

 

 

Miguel Ángel Real ( Valladolid , España, 1965) Poeta, traductor y licenciado en filología. Es catedrático de español en el Lycée de Cornouaille de Quimper (Bretaña). Integra el equipo de redacción de CRÁTERA como Delegado de la revista en Francia.  Algunos de sus poemas en español han sido publicados en las revistas La Galla Ciencia, EL Coloquio de los Perros, Fábula y Saigón (España) en Letralia (Venezuela, incluyendo una participación en “Papeles de la pandemia”, antología digital) Santa Rabia (Perú) y en las publicaciones mexicanas Marabunta, El Humo y La Piraña, así como en la antología de poesía breve “Gotas y hachazos” de la editorial PÁRAMO (España, diciembre de 2017) y en las revistas francesas “Le Capital des Mots”, “Festival Permanent des mots” “Lichen”, “La terrasse”, “Revue Méninge”, “Touroum Bouroum”, “Météor” y “Recours au poème” poseen algunos de mis poemas en francés, originales o traducidos del español. Ha publicado los poemarios “Zoologías” (Editorial en Huida, Sevilla), en marzo de 2019 y Como dados redondos / Comme un dé rond (Editions Sémaphore, Francia), noviembre de 2019, edición bilingüe). Como traductor de poesía contemporánea en francés y español, ha traducido a más de cien autores en diversas revistas en Francia, España y América (Passage d’encres, Le Capital des Mots, Mange Monde, Recours au Poème, La Galla Ciencia, Crátera, El Coloquio de los Perros, Low-Fi Ardentia (Puerto Rico) o La Piraña (México). En esta última revista es director de las secciones “Le Piranha transocéanique” y “Ventana francesa”.

Traducciones publicadas :

- “Fauves” (Editorial Corps Puce, Francia), poemas del autor ecuatoriano RAMIRO OVIEDO (Trabajo conjunto con Marceau Vasseur, diciembre de 2017)

- “Erratiques”, poemas de ANGÈLE CASANOVA, fotos de PHILIPPE MARTIN. Edición bilingüe. Editorial Pourquoi Viens-Tu Si Tard, Francia, octubre de 2018

- “Les travaux de la nuit”, de PAUL SANDA. Edición bilingüe. Editorial Alcyone, Francia (diciembre de 2018)

 

 

Mario Meléndez: Poemas

 









 

 

 

















Guacolda

 

Hembra continental vestida para un viaje sin palabras

la sombra del espejo donde mueren las miradas

se parece a ti

tiene las mismas grietas esparcidas en un mar amargo

la misma historia adolorida en el balcón

donde la raza asoma

 

Oye a los jinetes adherirse al gran imán de los recuerdos

siente a la manada desgarrar las armaduras de los dioses

huele al primogénito del viento galopar de noche

mientras sangran a lo lejos las encías

y la muerte entra en la herida de la muerte

deshuesando el bien y el mal

 

Sube en el latido del cultrún

hasta donde el cóndor sacude su cabellera intratable

su túnica de plumas ancestrales

su vuelo matrimonial de alas sonámbulas

 

Y baila

baila junto a los hijos que no vendrán a consolarte

baila entre los guerreros que degollará el olvido

baila con tu pueblo el rito de la flecha sudorosa

el rito de la flecha sin piedad

el rito de la flecha sin sonrisa

el rito de la flecha humedecida

por el llanto de las calaveras

por el llanto de los coihues

y de los sueños castrados

 

Y aún así

cuando la sangre mueva los pies

para hablar con los espíritus

y tú la veas venir hacia tu propia sangre

hacia tu propio pie

hacia tu propio origen

cuando el musgo tape las sobras

de la gran ira de Arauco

y los pájaros queden con la servilleta puesta

malhumorados por no haber llegado antes

cuando los ríos se ahoguen de ardor

y el queltehue amontone los gestos

del último de los caídos

lucha

lucha para que el pan se desmigue en tu mesa

lucha para que el maíz recupere su orgullo

lucha para que la flecha sonría de nuevo

para que el ciervo te enseñe a beber

para que el miedo no roa tu alma

 

Lucha hasta que el luto anestesie tu edad

porque estás destinada a hacerte llaga

y en ti mamarán las estrellas

 

 

Más allá de la guitarra

 

a Víctor Jara

 

Más allá de la guitarra

están las manos separadas de la patria

un sonido de alas que arde

y quema mis zapatos

una invitación a orinar sobre la tierra

con la semilla pura del canto

Más allá de la guitarra

la sangre dibuja una música violenta

y la cabeza del cantor se llena de agujeros

y de besos con olor a muerte

Más allá de la guitarra

los caminos lloran

la lluvia llora y cae de rodillas

porque el hijo de la tierra

no completará sus pasos

Más allá de la guitarra

más allá del estallido

que apagó los corazones

más allá de este poema

y con la herida inolvidable

de un tiempo inolvidable

los ojos buscan a Víctor

más allá de la guitarra

y de la patria

 

 

 

Abrígate, Gladys

 

a Gladys Marín

 

Abrígate, Gladys

que la muerte tiene los pies helados

y una lágrima en la sien

No bastarán tus rojos huesos para este viaje

ni la saliva de tu corazón

Date trato

que hay lombrices añorando tus entrañas

tus axilas luminosas

tus rodillas que adivinan el país de los enanos

Ve despacio

no te olvides de marchar entre las tumbas

no te canses

y ojo con las hormigas que te deprimen

con aquéllas que presienten tu color desde lejos

tu color sin maquillaje, tus encías de viento

tu cabello enjaulado que crece cuando ríes

compañera de las horas golpeadas

todo vale en esta noche sin orillas

donde la eternidad pasa descalza entre tus muertos

y tiene hambre de abrazarte

porque sabe que tus gestos resucitan

y se echan a volar sin despedirse

y se pierden en la patria de los sueños

y ya no vuelven

Qué harás ahora sin ti

sin tu esqueleto de pan mojado    

sin tus pechos que ladran de orgullo

sin tus sábanas heridas

ahora que la ausencia se desviste para otros

qué harás bajo la tierra sin conocer a nadie

Abrígate, Gladys

y amarra bien tus cenizas por si te arrepientes

 

 

 

La playa de los pobres

 

               1

 

Los pobres veranean en un mar

que sólo ellos conocen

Allí instalan sus carpas

hechas de mimbre y celofán

y luego bajan a la orilla

para ver la llegada de los botes

curtidos de adioses

En la playa

la miseria se broncea boca abajo

el hambre toma sol en una roca

los niños hacen mediaguas en la arena

y las muchachas se pasean

con sus bikinis pasados de moda

Ellas tienden sus toallas de papel

y se recuestan a mirar el reventar de las olas

que les recuerda la forma de un pan

o una cebolla

Mar adentro nadan los sueños

Y ellas ven al vendedor de helados

acariciando sus pechos

o a ellas mismas en un viaje hacia la espuma

del que regresan con vestidos nuevos

y una sonrisa en el alma

 

 

               2

 

Los pobres veranean en un mar

que sólo ellos conocen

Y cuando cae la tarde

y el horizonte se desviste frente a ellos

y las gaviotas se desclavan del aire

para volver a casa

y el crepúsculo es una olla común

llena de peces y colores

ellos encienden sus fogatas en la arena

y comienzan a cantar y a reír

y a respirar la breve historia de sus nombres

y beben vino y cerveza

y se emborrachan

abrazados a sus mejores recuerdos

Mar adentro nadan los sueños

Y ellos ven a sus hijos camino de la escuela

cargando libros y zapatos y juguetes

o a ellos mismos regresando del trabajo

con los bolsillos hinchados

y con un beso pintado en el alma

Y mientras ellos sueñan

el hambre apaga sus fogatas

y se echa a correr desnuda por la playa

con los huesos llenos de lágrimas

 

 

 

Llévame

 

Llévame hacia el sur

de tus caderas

donde la humedad

envuelve los árboles

que brotan de tu cuerpo

Llévame a la tierra profunda

que asoma entre tus piernas

a ese pequeño norte de tus senos

Llévame al desierto frío

que amenaza tu boca

al desterrado oasis de tu ombligo

Llévame al oeste de aquellos pies

que fueron míos

de aquellas manos que encerraron

el mar y las montañas

Llévame a otros pueblos

con el primer beso

a la región interminable

de lengua y flores

a ese camino genital

a ese río de ceniza que derramas

Llévame a todas partes, amor

y a todas partes conduce mis dedos

como si tú fueras la patria

y yo, tu único habitante

 

 

Mario Meléndez (Linares, Chile, 1971). Estudió Periodismo y Comunicación Social. Entre sus libros figuran: Apuntes para una leyenda, Vuelo subterráneo, El circo de papel, La muerte tiene los días contados, Esperando a Perec y El mago de la soledad. En 1993 obtiene el Premio Municipal de Literatura en el Bicentenario de Linares. Sus poemas aparecen en diversas revistas de literatura hispanoamericana y en antologías nacionales y extranjeras. Parte de su obra se encuentra traducida a diversos idiomas. Durante algunos años vivió en Ciudad de México, donde dirigió la serie Poetas Latinoamericanos en Laberinto ediciones y realizó antologías sobre la poesía chilena y latinoamericana. A comienzos del 2013 recibe la medalla del Presidente de la República Italiana, concedida por la Fundación Internacional don Luigi di Liegro. Durante el periodo 2014-2016 dirige para la editorial Raffaelli de Rímini dos colecciones de poesía latinoamericana traducidas al italiano. Una selección de su obra apareció en la prestigiosa revista Poesia de Nicola Crocetti. Al inicio de 2015 es incluido en la antología El canon abierto. Última poesía en español (Visor, España). En 2017 algunos de sus poemas aparecen traducidos al inglés en la mítica revista Poetry Magazine de Chicago. A partir de 2018 trabaja como editor general de la Fundación Vicente Huidobro.

 

lunes, 31 de agosto de 2020

Pablo Queralt: Poemas

 

Pablo Queralt












 

 

#

 

Hay que amarte mucho para tenerte paciencia

no quiero ver por el agujerito

como hacen los otros para verlo todo te perdí

el miedo el respeto te volví a mirar

en el claro estelar del domingo por la tarde instalado en un universo niño jugando

con el resplandor de la pelota que nos cambia

la sangre y hace su alto

en una hora maravillosa en la propia linfa

de su extraño grillar

adelante esa felicidad su cielo pulpa incandescencia que rebasa.

 

#

 

Un ritornello que viaja en el borde

de un pensamiento dejado va trazando

su océano azul su verde mapa esmeralda

que cubre todo el amor del que soy capaz

y puede hacerme un héroe enamorado

hasta reír y llorar en su encarnación perfecta

a punto de salirse del zunzún aturdido

y que por no salirse vibra cobriza y mate

sin ser registrada

como otro fantasma que sigue jugando

con mi sombra que conoce quién soy

y todo lo que puedo hacer.

 

#

 

A orillas de la puerta para dar el salto

haciéndose haciéndonos azules negros envenenados en su llovizna

de vivir comidos a besos en el encanto en el clic-clac

de la rotación de sus planetas sus imanes

todo se transforma en niebla de otra galaxia 

en la espuma de signos y arabescos

en los manchones del día

con sus monedas negras con su clave

su linimento

 

su son que da el compás y te abraza  

el delta necesario para cada instante nene

del deseo

en la luz inmaterial del flechazo

en el ínfimo ámbar de su cenit florece y da su si.

 

#

 

Una ondina del limonero sobre la casa

arrastrando su azul su pregunta su flash oscuro

en el corazón cruzado por momentos

y sonidos que se buscan que se pierden

fuera de la línea de tiro, celestes

viviendo en esa inmediatez

en su sombra y en su biosfera para seguir

naciendo debajo nuestro trepando los verdes

los blancos esa naturaleza de luz

que va brotando en su opaco fluir

en la dilatación de este universo

que borra por un momento al tiempo.

 

#

 

Los días de la semana se pusieron naranjas 

verdes lilas amarillos en un polvillo de flores

jugando con el viento al fondo del sonido del tren

sincopados en esa rima ya sin pensamientos

acumulándonos en esa luz de reloj

que camina que vive para construir

nuestra molicie en vez

de organizarnos un mundo.

 

#

 

Nos levantamos temprano jugando con los ojos

para encontrar el amor.

Y era un sueño lo que yo soñaba un disfraz

enredado en mi crecida. Ya salidos de la fábula

de nuestra sana envidia a los amantes.

Su melodía que silba su voz la murmurada noche 

el silencio que yo hacía para escucharla

solo por eso. Sus palabras

dejadas en el azul. Así perdido al horizonte

andando demasiado triste.

 

#

 

Otro cielo nuevo donde se va borrando

mi vida anterior una confianza en mí 

haciendo su verdadero trabajo puedo lanzarme

a nadar en este mar con suavidad

y un poco de ansiedad preguntándome

si esta magia será verdad  allí entre las olas

en la gran confusión en esos puntos de luz

que atravieso

me doy cuenta que la claridad es presencia

en el corazoncito

que nada sabemos de sus leyes por eso

no le tomamos la mano

por eso todo ese forcejeo ese desgarro ese vacío repentino.  

 

#

 

Me dí cuenta que estaba soñando

en ese murmullo de coral y quedé inmóvil

en ese aire del desvanecimiento donde ví

mi vida a la velocidad donde las aguas

se rompían y abrí otra vez

los ojos al compás de unos peces pequeños

blancos en una blancura estallando

en el resplandor que desgarró el instante

y no hubo más remedio que seguir

respirando maldiciendo soportando.

 

#

 

El día se fue el amor se ve en los ojos

no te olvides de ese corazón dibujado

de tiza el comienzo toda alegría de comienzo

con la música del sol sonando

y un azul para ser nadado que desparrama

el pincel que el pintor dispone verde

ocre azul con su ayuda para acercarnos

y permanecer en lo romántico del trance

su canto de rosas de gritos hasta encender

la radio solo allí parábamos 

 

#

 

risas de verano cantamos nadamos

todo el bien que nos hicimos y resistimos

el amor es así olas que vuelven retornan

con sus siluetas mudas con sus cosechas

sus raras neblinas su conocimiento

una escucha de sus infinitos cielos que cantan    

y ahora todo su color multiplicando

su amanecer de cielo diáfano todo

alimento en nuestros cuadernillos

con su viento batiendo

al descampado esa partitura esas notas

que ahora si escuchamos. 

 

#

 

Nochecitas conocidas en el silencio

de los limos de las orillas 

de un universo fláccido que compartimos

quizás todavía estén allí vamos por la calle mar

abajo

anulando su relato a punto caramelo

en nuestro aire humano

sin dejar de leer su papel la forma

en que nosotros sentimos

pensamos en que el amor permanecerá allí

en las begonias centelleantes

que se repiten en largos abisales en campos

con anclas azules plantados

ahí convertidos

en olas salpicando del otro lado

expandiendo nuestra pincelada nuestro embrujo

de estar en ese mundo felices.

 

#

 

No hablemos más bailemos y cantemos

como en una clase de teatro estemos

en los brazos de la amante perfecta

como volviendo de la escuela primaria

a nuestra casa el resto de nuestra vida de reyes y

reinas no hay lugar donde ir

este es el lugar si

aquí aquí

 

#

 

Adiós mis queridos como si nadie estuviese

en este mundo sin espuma silbando silbando

con nuestros brazos haciendo sus dibujos

bajo el chirrido de esta lluvia triste vaporosa azul

y rosa llegando a su orilla barriendo el tedio

y sus piedras que triscan y triscan

por donde escapa la vida atrapada.

 

En ese desmadre rozas la cabeza con el pie.

 

Volviendo a la piedra al sin tiempo a la vida tras la vida

el director escénico puso la luz en la página y la vereda donde dos

se aman a medida de su cuaderno abierto a la luz de sus juegos que se adensa

y se pierde en su borroneo la luz escrita con esa luz

hace el poema

nuestra transgresión en los días

nuestra forma de matar su Adán y Eva una forma de decir

yo soy el autor de mis personajes todo esta

en este instante todo pasa ahí

volvé más tarde en otro serpenteo que se inventa mientras se inspira ese aire.

 

Intervalo: derroqué un reino para mi alegría.

 

#

 

Tal vez goteando en el odio que me arranqué

y deshilé hasta que se apagaron las luces

y amaneció dentro de los ojos un solaz

donde la luz se apila y multiplica tal vez

por las palabras que no escribí por falta

de práctica por no poner el corazón  guardado

que siempre llega tarde tal vez por que las marcas

que nos recuerdan que nos hicieron o por que si

cambiás el mundo no te va a acompañar

en tu nueva conciencia

o por que hay ciertas cosas que no se arreglan.

 

#

 

cada uno en su campo respirando la misma nube aire blanco de ciudad de gasa de que se hizo tarde en la cocina en esa garra suave corazón anidando que va pintando las paredes la casa la sinfonía ese te amo acurrucados en esa pagina del cantil

la lámpara se apaga ahí contesta mi sueño

en ese calorcito

de prenderse y apagarse

en esta habla luz

que el momento redondea necesita

si somos dos cuerpos en una misma anima

esa traducción ese desune y une que nos enmarca

ese empuje la puerta que se abre de un tirón.

 

#

 

Como golpecitos reiterados en el silencio

atado a mi cuello en la asfixia de ese sueño

una voz apagada va recorriendo

su estrato de luz difusa temblorosa repitiendo

el continuo relato su geometría abstracta

en esa franjas largas y estrechas al ritmo del gris

de esa nebulosa láctea que se adueña

de todo el amor 

en esa vida que no cabía este cuerpo

de ser construidos en muchos matices

ser amando al instante de ser

en ese azul pizarra siluetas de la noche.

 

#

 

las madrecitas se santiguaban y pedían

por nosotros y allá las veíamos desde el barco

en su vaiven parecían haber estado desde siempre

en ese azur empecé a bracear en ese mar oscuro

cuando se te tapa y no se ve ni ahí

y seguí anaranjado  bailando al compás

del tamboril sin saber cuanto era verdad

cuanto era mentira en ese vapor 

 

#

 

Van a ver a un tipo que quiere hacer lo que no puede hacer

para volver atrás pagina tras pagina para comprender

ese pedazo de vida y volver a la fila para reinventarse

y salir de esas modas peligrosas

 

no termino de acostumbrarme a los treinta

que ya estoy en los cuarenta no descubrí la llave

para parar la mente y dejar ese ser virtual o digital

en que me convertí hoy en día 

en la bancarota del placer que percibe

 

si no sos feliz con poco tampoco

lo vas a ser con mucho

 

por ese rizoma de otro nudo fuerza que despertó en mi interior

pudimos hablar del amor y del juego

de lo que supo ser y lo que puede pasar

si uno sigue volviendo a eso

y muerto me mire en su momento

con una severidad que nunca había visto en mí hasta ahora.

 

#

 

el miedo es lo contrario al amor

ahora  que lo ejercito para salir libre

de mi vieja mente

hasta creer en mí mismo hasta despertar

en esta hora del día

en este asiento de atrás

en el umbral de ese instante parapetado

que cimbra y muestra su textura de ir más allá

de lo que creí que era

es en vez de un paso más hacia la tumba

un día más de vida

 

en ese apurarse despacio

los dos mundos son uno ninguno

se traba en esa condensación

no tengo ni cuerpo ni alma ya

 

tengo el tiempo suficiente para mantenerme

en mi trayectoria desde este campito aire final

del alambique en el opalino silencio de la voz

que brota sobre el amatista

de este instante.

 

#

 

Jugamos un juego con nosotros mismos y con los demás.

 

Deberíamos discutir que es lo que queremos

y si esta esperanza no es un engaño.

 

Nace un conocimiento de ese desorden

un tema una canción rompiendo el coro

estúpido esa mancha

 

estados posturales mínimos del animo

cuando la vida se pone así voces que ejercito

como cuando íbamos a ver para observar al mozo

del bar los Galgos en sus trazos

de sombras para captar ese borde externo

del personaje

en su verdadera dimensión en su densa luz

de composición y lenguaje

en que la superficie revela su realidad como

un paisaje

que siempre esta surgiendo desde el interior

 

en su ángulo de claridad que proyecta

su silueta su dibujo su ojos de cine

su crepúsculo químico su fósforo vivo allí

cerramos las sombras del teatro por todas partes

cunde crece como un escuadrón social

que ya es foto holograma.

 

#

 

El trabajo de ser actor es ser espectador un ojo

en la otra cara

de la visibilidad de los distintos planos

de un campo de pruebas

ese momento hace ya años que está en la lluviosa tarde

que pudo haber existido o no, irrumpe

deja que bañe este vacío este espacio

para empujarnos a ir más lejos

 

borrados en esa formula de luz repitiendo

la misma letra que gira en el juego

de un movimiento dibujado de aquí para allá

que apaga y luego prende otra ventana

 

motor inmóvil de una explosión

que pestañea después de un silencio

y lo devora todo:  las voces diluidas

los planos del azul eléboro el vapor

de la gente al salir a tomar aire fresco

 

cada palabra que se detiene

en su música acuosa difusa chiflido

del dialogo que va y vuelve 

con su mascara desinflada y gris. 

 

#

 

Necesito llegar al paraíso una ausencia me lleva en su floración

toma el control de mi vida interior y no somos nosotros sino el monstruo

que creamos y su hilado de cosas que brotan

de mis pupilas los golpes para que sobreviva

mi animo necesito hacerlo más dulce

sino no hay cambio

si seguimos haciendo las mismas cosas 

los mismos maquillajes sonreír saludar

las mismas calles en zigzag

esta es una confesión de las primeras lagrimas

un llorar y reír un primer empujón

un cielote de agua un salto a otra muerte una retirada de esos ejércitos que van colocando

su mapa en mi nuevo nombre un pedazo

de lo que nunca llegó a existir

que bien va a hacernos todo esto si la respiración de este momento que suena

en mi y me va a acompañar a afrontar mi realidad va a dejar las viejas opciones. 

 

#

 

La desesperación compartida con sus hierros invisibles

su deseo y su miedo ese es su campo de batalla

su asfixia su bolsa de polietileno

te la despegas como un plástico como una telaraña

y todas las respuestas que van a las preguntas

es el amor.  

 

Esas mujeres que me enamoran al verlas

al conocerlas me viene una desilusión instantánea

bajadas de su aura transforman a la Diosa

 

interpretan su 8 y medio su gris de pizarra

su nunca habíamos estado aquí

como 2 amantes cantando por separado

 

evitás pero siempre caes en la deconstrucción

de ese primer momento que resulta invisible

en ese si vas a decir algo pásalo por las 3 puertas

de esa materia fotosensible que es el corazón

de ese más más feliz que fui en mis pensamientos infantiles.

 

#

 

Yo fui feliz en esa i de la gripe me saqué algo que te alivia

el sufrir un margen anochecido un enjambre que te envuelve

dándome una explicación un refugio contra mi mismo

una lección recitada con un leve cambio de tono

esta es la vida que tengo saliendo como un actor cada mañana

repitiendo la escena esta vida alternativa

para llenar los huecos del deseo o la aversión

lo que no significa nada solo para mí

desde la primera pagina chupe su veneno

saliendo de contexto para convertir lo que hago

en la entropía de vivir el momento del corazón

el dolor es mi propia luz mi pulso insistente

donde el placer deviene en dolor y el dolor

en placer para que el actor pueda encontrar su lugar.

 

 

Pablo Queralt (Buenos Aires, 1955) Poeta y Traductor. Es curador de poesía y


organizador del Ciclo de Poesía en la Biblioteca de San Isidro y creador y curador del Festival de Poesía de San Isidro, fue colaborador del suplemento cultural del diario El Pregón de Jujuy y diario Punto Uno de Salta, actualmente publica notas en el diario digital Jujuy al Momento, en la revista digital Merece una Rseña y administra yvespoetryclub. blogspot.com.
Publicó los libros de poesía : Cansancio de lo escrito, Un seductor mañana, La flecha de Agustín, Primer paso, Reescritos infinitos, Pueblo de agua, Crack, Escribí mi nombre, Late, 89Golpes y un whisky, El Padre, Pájaros en palabras, Pavarotti, Laleblan, aves del paraíso, Poema de la nieve, Jazz, Perfume animal, Cocineros, Coca, La piscina, Ser y ser visto, Nací en el cine, Ópera  y Raros sentidos. Tradujó a Y Bonnefoy y a Thom Gunn.