jueves, 12 de diciembre de 2013

César Fernández Moreno: Aclaraciones sobre un río.



César Fernández Moreno





















cada ciudad tiene su río
si no quién la hubiera alimentado cuando era pequeña
pero en la orilla opuesta del Sena está París
Londres en la del Támesis

pues bien gentes de París y Londres
gentes de Buda gentes de Pest
sabed que en la orilla  opuesta del río de la Plata no
                      sigue Buenos Aires
sale Montevideo
pequeña ciudad de un pequeño país igual pero distinto

y a veces yo me enojo con Buenos Aires
me digo es una máquina herramienta
sus habitantes somos caballos de fuerza
aquí sólo se puede ganar dinero para ir a gastarlo en otras
                   arboladas ciudades

subo entonces de un salto al vapor que noche a noche
                   cruza al río
llego a Montevideo
me dejo mecer por sus planos inclinados
almuerzo en la orilla con mis primas hermanas
mi oído va catalogando las pequeñas variedades de acento

el mar está más cerca hirviendo de mundo
de tan intenso el día se va poniendo al rojo
después al gran azul profundo
y termino guardado por amigos que sin saber tenían un
                    cuarto de huéspedes

al día siguiente vuelvo a Buenos Aires
y otra vez la beso en los labios
                     de su herida


César Fernández Moreno (Buenos Aires, 1919-París, Francia, 1985).

jueves, 5 de diciembre de 2013

La editorial Punto de Encuentro presenta su colección de novela policial “negra”.






El jueves 19 de diciembre, a las 19 horas, la editorial Punto de Encuentro lanzará su colección Código Negro, dedicada a la novela policial, en el café El Gato Negro, en Corrientes 1669, primer piso.

La presentación de la nueva serie estará a cargo de Rubén Tizziani, Raúl Argemí, Miguel Molfino, Juan Sasturain y Kike Ferrari.

Código Negro, dirigida por Rolo Diez (México) y Roberto Bardini (Argentina), publicará obras de autores de América Latina y España. Además, editará cuentos, ensayos, artículos y entrevistas que tengan vinculación con el género.

Las novelas

Los cuatro primeros títulos de la colección son El Gordo, el Francés y el Ratón Pérez, de Raúl Argemí, Que en vez de infierno encuentres gloria, de Lorenzo Lunar, Noches sin lunas ni soles, de Rubén Tizziani, y Chau, papá, de Juan Damonte.

El Gordo, el Francés y el Ratón Pérez: En una pequeña ciudad del interior, el secuestro de la esposa de un magnate local desata una vorágine de ambiciones, traiciones y crímenes en la que se mezclan una mujer fatal, un anciano millonario, un ex policía con un pasado turbio y tres lamentables delincuentes.

Que en vez de infierno encuentres gloria: Leo Martín es un joven policía cubano que acaba de ser ascendido a Jefe de Sector en un barrio marginal de Santa Clara, donde nació y creció junto con borrachines, prostitutas, traficantes y humildes trabajadores. Es un bajo mundo donde circulan ron de fabricación casera, carne del mercado negro y estupefacientes. Y allí deberá descubrir al asesino de un viejo amigo.

Noches sin lunas ni soles: Cairo deambula por Buenos Aires con un revólver en la cintura a la espera de una oportunidad para huir del país, mientras sus ex cómplices y la policía lo buscan. A todos los une el mismo motivo: un botín de 60 millones de pesos ocultos en algún lugar. Mientras tanto, un antiguo compañero de andanzas del prófugo –que es su mejor amigo– agoniza en Paraguay, donde lo aguarda. No es buen momento para enamorarse de la ex prostituta que lo acompaña en la fuga, una atractiva rubia dispuesta a seguirlo hasta el fin del mundo.

Chau, papá: Carlos Tomassini acaba de cumplir treinta años en plena dictadura cívico-militar. Y vive las 48 horas más vertiginosas de su vida, complicado por el alcohol, las drogas y la paranoia, además de una “familia” mafiosa que desea redimirlo, policías que lo persiguen, un ex mercenario francés que quiere asesinarlo y la búsqueda de un primo “subversivo” secuestrado por la Triple A.
 
Los autores

Raúl Argemí (La Plata, 1946), luego de vivir en la Patagonia, donde trabajó como periodista, en 2000 se radicó en España. A partir de entonces se dedicó casi exclusivamente a escribir, obtuvo varios premios –entre ellos el Dashiell Hammett que otorga la Semana Negra de Gijón– y se convirtió en un autor de éxito. Sus libros han sido traducidos al francés, italiano, holandés y alemán. En diciembre de este año regresó a la Argentina

El Gordo, el Francés y el Ratón Pérez, publicada en 1996, fue su primera novela. Le siguieron Los muertos siempre pierden los zapatos (2001), Penúltimo nombre de guerra (2004), Patagonia Chu Chu (2005), Siempre la misma música (2006), Retrato de familia con muerta (2008) y La última caravana (2008).

Lorenzo Lunar, nacido en 1958 en Santa Clara (Cuba), obtuvo el Premio La Pluma de Cristal otorgado al escritor más leído en Cuba durante 2012 y parte de su obra ha sido traducida al alemán, francés e italiano.

Lunar ubica en el barrio en que nació las peripecias de Leo Martín, personaje de la trilogía Que en vez de infierno encuentres gloria (2003), La vida es un tango (2005) y Usted es la culpable (2006). Con el primer título ganó el Premio Brigada 21, de Barcelona, a la mejor novela negra publicada en castellano en España y el Premio Novelpol, de Asturias. Con el segundo recibió en 2007 el premio internacional de relatos de la Asociación Internacional de Escritores Policíacos de Bulgaria.

Rubén Tizziani (Vera, Santa Fe), periodista, escritor y guionista, es un precursor de la novela “negra” en Argentina junto con Ricardo Piglia, Juan Carlos Martelli, Juan Carlos Martini, Sergio Sinay y Osvaldo Soriano.

Ha publicado Las galerías (1969), Los borrachos en el cementerio (1974), El desquite (1978), adaptada al cine en 1983, Todo es triste al volver (1983), Mar de olvido (1992) y Un tiburón de ojos tristes (2000). Noches sin lunas ni soles, publicada por primera vez en 1975, también se convirtió en película diez años después.

Juan Damonte (Buenos Aires, 1945-México, 2005) de joven fue fotógrafo en varias publicaciones argentinas y, en los últimos años de su vida, trabajó en México como traductor (hablaba y leía en cinco idiomas).

Chau, papá, el único libro que publicó, lo consagró como escritor del género “negro”. Fue traducido al italiano y el francés, y en 1996 obtuvo el premio Dashiell Hammet a la mejor novela negra en castellano que se otorga cada año en la Semana Negra de Gijón.
 


Novedad Editorial: Alejandra Mendé.













Melani Krämer – escultora: Julián llega a su casa en Avellaneda.
Lo hizo entrar hasta el jardín y le ofreció sentarse en un banco. “Enseguida estoy 
con vos ”, le dijo.
Entre tanto, Julián, observó los objetos exteriores. La mesa de cemento en la galería sostenida en una base del mismo material que parecía el tronco de un árbol gris, de hojas grises, y de eventuales flores grises.
- Preparo un termo de café y vamos al fondo, al taller – Le dijo
Hidalgo, caminó entre las sombras y los pliegues erráticos del jardín desconocido, hasta toparse con una montaña de restos de estatuas: brazos, dedos, piernas, cabezas, talones, pantorrillas, pelvis, ombligos, palmas, cuellos, pechos, torsos..., un montón de mutilaciones esculpidas. La falla mordiendo la estética y el hombre, buscando su signo en el vacío.
(Fragmento)





Alejandra Mendé Buenos Aires (1956) De 1997 a 2002 dirigió La Juntaluz, letra y arte, publicación cultural independiente. Fue miembro del consejo de redacción de OMERO poesía. Publicó ensayos literarios en diferentes medios. En 1997, en colaboración con Jorge Rivelli publicó Hebra Mojada (plaqueta ediciones rebus, colección cuadro conjetural ) y la obra de teatro Cuadro Conjetural. En 2001 publicó Laberinto Poético.
En la actualidad  coordina web de talleres literarios, de la Comisión Nacional Protectora de Bibliotecas Populares: literatierra. En 2007 Fue Jurado del Concurso Latinoamericano de Bibliotecología Fernando Baez.
Conferencias: III Bienal Nacional de Literatura Ramón Palomares, Trujillo. Charlas en la Feria del Libro, homenaje al periodista y cronista Leopoldo Villalobos,  Bolívar. Feria del Libro de Maturín, Venezuela. Publicó «letras cardinales» OMERO libros (2012) y «la obra del señor joyce»plaqueta OMERO libros (2013).

martes, 3 de diciembre de 2013

Ignacio Fernández de Palleja: Poemas.




Ignacio Fernández de Palleja























   1

Tuve una pesadilla.
Estaba solo, sin más armas
que un libro de poemas
frente a un enorme vacío.

Las palabras, borrosas a mis ojos,
se perdían en el humo del alcohol
de las paredes, de los vidrios,
de las columnas que sostenían
un paréntesis vacío que no saldría
en las noticias,
ni mejoraría la vida de las limpiadoras
de los shoppings. Ni evitaría
el avance del ejército de pordioseros
profesionales que todo lo convierten
en cartón y en retroceso.

Mi voz sonaba como una ecuación
dicha abajo del agua destilada
que rueda en torno a los pilares
de un puente inútil, mis sílabas
avanzaban escuchándose en espejos,
cada sonido era un lirio invisible.

Un dios inexistente me miraba
como quien ve descascararse las paredes,
mientras evaluaba si debía despertarme
o seguir dantesco, sin sentido,
reiterando un ritual para el olvido.


2

La petalofloro de lingvoj estas transparent,
egala, permanenta kaj tute ne.

Un lenguaraz se cría en Babel,
e intérprete contumaz, resiliente,
busca la paz pariendo en el papel
signos que armonicen a la gente.

Urdió una semilengua que es un puente
uniendo mil riberas y ninguna,
ungió con la razón aquella fuente
de modo que la misma ubicua luna

nos refleje con igual nomenclátor
y nos haga más livianos, traslúcidos.
Pero en la marea de los actos

las verbos se hicieron islas y pecios
y ya deslenguados supieron, lúcidos,
que la voz universal es el silencio.


a Zamenhof, que lo envidio


3

Este otoño no termina,
se vuelve perenne.
Las hojas se detienen en el aire,
quedan ahí, a media altura,
a medio color,
en un semiocaso húmedo
en el que se acumula la leña sin usar,
en una decadencia persistente.
Nos estamos poniendo subtropicales
y tiemblan los vendedores de abrigos,
nos resistimos a soltar nuestras vejeces
al aire aséptico del invierno,
nos estamos deteniendo pero tarde,
habría sido mejor en el verano.
La culpa es de la Intendencia,
siempre a destiempo.


4

“Das Wort tötet das Leben”

Kaiser

Los párrafos uno tras otro
traían revelaciones hechas de brillo y contraste,
desarrollo y estocada.

Era el texto paradójico de incesante crecimiento
de un suicida
cuya lengua sin familia
me recuerda a las hojas de la acacia
que salen a borbotones como manos
en melena que se cierra cada noche
del mismo modo que terminan los capítulos
y arremeten sucesivos.

Contaba la historia de un dramaturgo que se daba
a la fuerza castradora de una idea,
cuyos ecos contagiosos aún se gritan,
y dejaba su talento sojuzgado
por consignas inferiores a sí mismo.

Las palabras finales de su obra
hablaban de palabras herbicidas
en el último estertor de una mano que nunca más
se parecerá a la vida.

Sin embargo si se deja a la mano
que tome el tronco y las ramas del relato,
con su ritmo natural,
las hojas finalmente se parecen
a las hojas.


5

Voy deslizándome hacia casa.
La bajada es larga, segura,
la flanquea la niebla
que cae sobre la cancha de fútbol.
Unos cedros se recortan, fantasmales,
como jueces viejos y ladrones.
El humo baja de las tribunas
y esconde jugadas misteriosas,
una liebre vuela por la punta,
un tero protesta fuera de lugar,
un perro mea los postes y el área chica.
Voy deslizándome al borde de la cancha,
ojalá que no la tapen de casas y parlantes,
cuando sea fantasma quiero entreverarme
en esos partidos, sentirme vivo como nunca
y correr hasta quedar muerto.


6

“As frases e as manhãs são espontâneas”

João Bosco

Las flores, los tigres, el oro,
la decadencia de los imperios,
la deriva de los mares,
los tsunamis migratorios,
lo que mueve los dedos del guitarrero,
el fresco de las esquinas coloniales,
los yuyos, el chiflido del viento
desde adentro del coronilla,
las cuchillas grandes, el rastro
que sigue el gato que camina
hacia su presa y hacia su fin,
el baile, la risa, el grito, las caderas,
las curvas y el hambre, mis ojos
en tus ojos son espontáneos,
la frase del mate de mañana,
el mundo es espontáneo, amigo João,
y hay que ensayarlo todos los días.


7

La noche se mueve gris y segura,
va a pintar de nada
los espacios de las hojas,
va a sacudirlo todo
con su trapito enorme,
nos trae la muerte cotidiana
como un fregacito,
la noche cabalga sólida
y fría,
arrincona a la vida,
que se refugia
en los invernaderos
y se reescribe a sí misma
resumida, en pocas palabras.


8

Hay una hora oblicua con cuyo sol
uno mira las cosas de más lejos,
desde una ventana circunstancialmente
feliz.
La gente va por sus cauces,
las aguas son doradas,
el mate está bueno, espumoso,
los motores van llegando a término.
Hay un minuto vivo, recién comido,
después del cafecito, de dientes limpios
como tacitas en el escurridor,
con aires de trabajo pronto
cual los huesos aflojándose.
En ese segundo en que todo está bien
cobran sentido y se embellecen
los ladrones de la paz,
los hambrientos, los mutilados,
los protocolos imperiales,
las mujeres que te dejaron y lloraban,
los malos jugadores,
la historia universal de la tipografía,
las lenguas vivas pero ciegas.
Sentado en una silla cualquiera,
con gente elegida por el azar,
la ola de la Historia te sostiene en su cenit
por un instante estancado.


9

La copa se abre, celeste y limpia,
y derrama vino frío y seco
sobre la boca del instante.

Todo es posible y visible,
hay una inundación estética
de cuentas claras y tranquilas.

Oigo una melodía de pasturas
vistas desde la ventana
con cuerdas de leña,
nacidas y criadas.

El pasado y el futuro se congelan
panorámicos, pausados,
y se necesita pensar mucho
para imaginar que vuelva a nublarse.


10

Acabo de tener una visión muralista.
No, no es pintura, si yo no soy capaz
de imaginar colores, ni formas,
ni tetas revolucionarias, ni perspectivas,
si no hay modo de que mis figuras humanas
rocen los conceptos de proporción ni perspectiva.
Es literatura mural, muchachos, grandes extensiones
de paredones blancos cubiertos
por endecasílabos enjutos, tannatos, por dodecasílabos
cabernetsauvignónicos, por octosílabos ecuestres,
alejandrinos raras veces pero por qué no,
por versos de libertad engañosa, bajo palabra,
por prosas hechas de malicia y profundidad,
descuidos aparentes envenenados como dardos,
textos de todo tipo como noticias falsas,
cuentos de terror para los callejones,
novelas porno para las zonas rojas,
mentiras canónicas para los conventos y los comités,
falacias de colores para los agentes de prensa,
ortografía divertida para los patios de las escuelas,
décimas jineteando el instante en las yerras,
consignas de amor en los despachos de los gobernantes,
en tu cuerpo jaicus blancos, instantáneos
como el primer brote de perfume del jazmín
y en los montes, en el papel de regalo extenso del campo,
en la efe constante de las playas, en las quebradas,
en las lagunas, en los bañados, los palmares,
en las cuevas de los bichos, en el cielo y en las nubes
nada más que el silencio del que escucha
el soplo que recorre el muro de la tierra.


Ignacio Fernández de Palleja (Maldonado, Uruguay, 1978) Poeta, narrador, periodista cultural, traductor y profesor de literatura española y de lengua portuguesa. Ha publicado en poesía: Poemas desde un Peugeot rojo y una carretera quieta (2012) y Poemas altibajos (2012) y el volumen de relatos: En negro y negro (2012).


Ezquiel Ambrustolo: 2 poemas.





Ezequiel Ambrustolo





















ÚLTIMO FÉNIX

El fénix
que en la noche
canta
al pie de tu ventana
salmos estivales
no es un ave,

es el rezo
de la aurora,
la grisácea criatura
que clama por
renacer.


EL POETA

Persigue rastros en el bosque,
las pisadas del leñador.

Enlaza objetos
y rumores.
Humos.

Extraño
combinador
de la almohada
y la vigilia.

Extranjero
en cualquier otro lugar
que no sea este mundo .


Ezequiel Ambrustolo (Banfield, provincia de Buenos Aires, 1983). Poeta y ensayista. Publicó los libros La fuerza de las horas (2008), Teoría del amanuense (2011), Dos poemas (2013) y Ensayos sobre Hudson (2013).



María Laura Decésare: Poemas.




María Laura Decésare

























Insomnio

Dormirse sin sueño
y despertar a medianoche
sintiendo que un rio
nos separa.
En la distancia de nuestros cuerpos
oigo tu respiración
que lo dice todo
y no dice nada.
¿Y la magia de dormirnos abrazados?
Ahora, un lienzo de algodón
es lo único que nos une.
Subo a la almohada de los milagros
y caigo en el torrente 
del día a día que decreta
el final de la jugada.

La no escritura

Ella le teme al papel en blanco
tanto como a la noche oscura
en el monte de los olivos.
La luna no es buena consejera
y oscuros pensamientos la atormentan.
El viento norte golpea en su cara
y de su boca sale un pájaro
que revolotea como loco
sobre un alfabeto nuevo.
Revela dudas
y traiciones.

Pasión

Ella no eligió la soledad
sin embargo cae una y otra vez
en sus redes
y aunque el gato
intenta sostenerla con su ronroneo
no alcanza para aliviar
el peso de la cruz.


María Laura Decésare (Rufino, provincia de Santa Fe, Argentina, 1969). Poeta.  Publicó los libros de poemas La letra muda (2010) y L a Vida de gatos (2012).
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