martes, 21 de enero de 2020

Aldo Luis Novelli: Elvira y sus amigas



Aldo Luis Novelli




















Elvira

me escribe Elvira:
me dice que está todo bien
que después de la muerte de papá
en ese accidente con el hacha
que le cortó la cabeza
se siente mejor
que ya no tiene esa repetida pesadilla
que dejó las pastillas para dormir
y que ahora bebe menos.

me dice que aunque tenga 63 años
éste sábado va a salir
va a ir a bailar a la milonga
y que se repite todos los días
que ella puede
y que no es tarde
para conocer a alguien.

al final de la carta
me escribe como cuando éramos chicos:
elpehapachapaespetapa
enpenupuespetropolupugaparsepecrepetopo.


Noticias sobre Elvira

Les voy a ir informando sobre Elvira porque hay varias personas preocupadas por ella. Inclusive la llaman y le escriben dándole consejos sobre que hacer con la herramienta guardada en ese lugar.


Elvira escucha la radio

Elvira tiene la radio encendida
canta con la boca cerrada
mientras baila abrazada al escobillón
sobre el piso de madera
de la pieza oscura de su pequeña casa.

Elvira se siente bien.
Está juntando amor en su cuerpo.


Elvira se asustó

Elvira se encuentra bien.

el sábado se fue a la milonga
con una vecina.
un señor de fina estampa
se acercó a su mesa
inclinó apenas la cabeza
y le extendió la mano
la compañera la empujó
por debajo de la mesa
mientras le decía por lo bajo:
‘andáaaa, dale andá’.

bailó dos canciones muy separada
deese señor serio y callado
que la miraba con cierta vergüenza
hasta que en un momento él le preguntó
si podía visitarla el domingo por la tarde.

Elvira se asustó mucho.
le dijo: ‘NOOOO!’
y se fue casi corriendo a la mesa
que ocupaba con su amiga
que la miró condescendiente
le apretó apenas el brazo
y le dijo: ‘Elvi Elvi, mi querida…’.


Elvira está descalza

Elvira baila descalza
en la cocina.
Elvira hace dos días
que no come
pero no le importa
prefiere bailar
con la luna reflejada
en las baldosas del piso
y beber vino en una
copa alta y fina.
Elvira baila y olvida
el revólver apoyado en la mesada.

Elvira baila
y en cada giro de su cuerpo
se acerca más y más
a la luna.


Elvira está encerrada

Elvira estuvo todo el día
encerrada en su casa
ayer hizo lo mismo
no prendió el televisor
no salió al patio
a regar los malvones
las fresias y los alelíes.
no es que haya estado
tirada en la cama
sin hacer nada.

estuvo todo el día
mirando por la ventana
viendo a la gente
que entraba y salía del almacén.
viendo los rostros
de esos hombres
cargando su bolsa con salamines
mortadela y vino tinto.

en algunos
vió la mirada de su padre
y un temblor le recorrió
el cuerpo
como un rayo sin luz.


Elvira sueña

Elvira sueña
con un hombre
corriéndole la silla
para que tome asiento
a la mesa
de mantel blanco
un pimpollo de rosa roja
dos copas
el hombre destapando la champaña
mirándola a los ojos
brindando con ella
Mozart en el tocadiscos
perfume masculino
en el aire
sus ojos llorosos
se lleva la copa a la boca
y su vientre se colma de burbujas.

sus ojos llorosos
en medio de la cocina
el silbido de la pava en la hornalla
corre la cortina
de la pequeña ventana
y la noche se mete en su cuerpo
siente en su mano un temblor profundo
naciendo en sus entrañas
que le recorre placenteramente la sangre.


Elvira y sus gallinas

me escribe Elvira
ella siempre me escribe cartas
no sabe de las nuevas tecnologías
va hasta el kiosco de la esquina
y me deja la carta en la estafeta postal
ahora me escribe menos
no puede pagar el estampillado
hablamos por teléfono
me dice que no entiende
como la gente votó a un abusador
le digo que eso no se sabe
y no se puede decir
sabemos que es un insensible
un apátrida, un perverso pero…
“yo sí lo sé, conozco esa mirada”
no le respondí
cuando se le mete algo en la cabeza
mejor no discutir con ella,
pero es cierto
que es muy perceptiva
tiene un don que pocos tienen.

Después hablamos de los pollos y las gallinas
“con el frío las gallinas no paren”
“aunque yo las tengo abrigaditas
cubiertas con nylon y con una salamandra”
“pero tienen miedo” me dijo
“son hembras y temen por sus hijos”
casi me río, pero me contuve
creí percibir que lloraba.



 Aldo Luis Novelli (1957) Poeta, cuentista, ensayista, inquisidor del alma humana y habitante de bares nocturnos. Analista de Sistemas, coordina talleres de poesía y realiza crítica literaria. Nació en la ciudad de Neuquén, Argentina, en una madrugada de juerga y carnaval. Vivió hasta los 13 años en Challacó, un campamento petrolero en medio del desierto patagónico, hoy un caserío fantasma y luego vagó por el país hasta retornar al terruño, la ciudad de las manzanas prohibidas enclavada en el valle de las quimeras, donde reside actualmente.

Ha publicado: “La noche del hastío” Ed. Limón – Neuquén-2003; Plaqueta “16 poéticas” Ed. Limón – Neuquén-2004 -“Agonistas del fin del mundo” Ed. “La luna que” – Buenos Aires-2005 – “Desierto” Ed. El llanto del mudo” –Córdoba-2007; “Mínimo mundo” fragmento, tirada de 90.000 ejemplares - Edición del Min. Educ. de la Nación - 2008 -, “Estúpidos mirones de televisión” Ed. Textos de Cartón – de C. Nieva - 2009 – Córdoba; “Archibaldo, el gran exhibicionista” Ed. Cartonerita Solar – Neuquén-2009; “Luz y sombra” - Ed. Homo Scriptum - Monterrey – México de A. Botto y Ed. El barco ebrio Nueva York – EEUU de C. Aguasaco - 2011; “mínimo mundo” Ed. Llanto del mudo – Córdoba - Argentina – 2012, Plaqueta ‘Soloiloco del solo’ – Ed. Cebolla de vidrio La mano en la sed -2016 – ‘Rock en el desierto’ Ed. De La Gieta – San Martín de los Andes - 2016.






sábado, 28 de diciembre de 2019

Novedad Editorial: Allen Ginsberg






En Siesta en Xbalba, un poema tan importante como Aullido o Kaddish, Allen Ginsberg escribe sobre la gran ruina maya de Uxmal: “Imposible sintaxis / del apocalipsis”; en 1954, cuando McArthy intentaba silenciar a la joven generación y a las generaciones venideras.
El poeta nos lleva en un viaje al esplendor del pasado mientras imagina un presente y un futuro en los que lo más íntimo del ser se entreteje a través de la gran colectividad espiritual.
Margaret Randall









Traducción Leandro Katz

Novedad Editorial: Pablo A. Pellegrini





“En este libro se narran historias asombrosas, pletóricas de intrigas y giros inesperados… historias de impostores y controversias, de disputas por el saber científico… que nos llevan a apreciar los experimentos luminosos, las ideas brillantes, pero también la opacidad de la producción y evaluación de papers y el barro de la creación de consensos académicos. Por otro lado, y en otro nivel, de cada historia aprendemos algo más general, algo más complejo sobre el concepto alrededor del que orbita el libro: el de la verdad científica.”
Mariano Zukerfeld

Los cultivos transgénicos, las vacunas, las células madre, la energía nuclear, el cambio climático… se despliegan junto a intereses, interpretaciones, conspiraciones, consensos y disensos. Todos parecen ser dueños de la verdad, y ésta se convierte así en fuente de infinidad de conflictos cuyas formas varían: el fraude, las disputas de prioridad en los descubrimientos, los enfrentamientos entre expertos, las controversias públicas entre certezas incompatibles. ¿Por qué se producen las controversias? ¿Por qué no estamos de acuerdo en qué es verdad y qué no lo es? ¿Cómo desenvolverse en un mundo plagado de certezas antagónicas? El libro avanza sobre estos interrogantes a través de historias reales cuya resonancia en la vida cotidiana las vuelve cercanas e inquietantes.


martes, 3 de diciembre de 2019

César Bisso: Poemas









César Bisso









































La culpa

El poema es culpable porque vive al desamparo,
se acalambra de hambre, delira con el frío.

Es culpable porque nos quita el antifaz,
escupe las sábanas de los impostores,
orina sobre los oráculos.

Es culpable porque muda el rumbo de la noche,
se emborracha de miedo,
sustrae a la hiena la carroña de la boca,
conserva la última moneda,
anda desnudo por el inframundo.

Es culpable porque asesina un adjetivo
y reprende al verbo del delito.
Repara con su voz todo aquello que enmudece.

El poema es culpable porque no sabe ser inocente.


Otro camino

Lo que la poesía dice el poeta nunca lo sabrá.
Simulan ir por la misma senda. Pero no.
El poeta responde la pregunta de los otros.
La poesía habla para sí. Es su propio espejo.
El poeta celebra la vida cada mañana,
quiere sujetar al mundo con un puño.
La poesía va desnuda,
en ella el hoy es para siempre.
El poeta vislumbra el rumbo de la pasión,
la sangre derramada en cada batalla.
La poesía no lastima.
El poeta abre los ojos de la conciencia.
La poesía ve más allá. Gobierna la palabra.


Presagio del guerrero

Antes de la batalla, preso de somnolencia
te vuelves enemigo de ti mismo,          
susurras palabras imprecisas,
vibras con la fuerza de un tambor.

Has ingresado a la región del sueño
en busca de ese animal invisible
que nunca podrás vencer.

Entonces vuelves desnudo al poema,
quebrado por dentro, ya sin furor. 

Y buscas una palabra para el desencanto.      


La vuelta

Soy el país oscuro, remoto.
Estuve aferrado al silencio,
la vigilia tortuosa y plural.

Para ver, cerraba los ojos.

Lo relativo era minúsculo.
La certeza, trivial.
Lo cotidiano, un viaje infinito.

Cuando vi luz hallé tu nombre.


Mi Otro
                           
Nada concluye, menos la locura.
Guardas la lluvia en tus manos. Encadenado,
alzas el pan y lo trozas en partículasde odio.
Multiplicas la sinrazón, asumes la rutina del hospicio,
la prisión de quien no quiere oír,
mendigo del espanto, gota de niebla que cae
por peldaños de olvido. Así transcurre la vida.
Y detrás del muro, yo, anestesiado, ciego.
¿Puedes acaso regresar? ¿Puedo regresarte,
hacerte feliz, comprender tu deseo de amar,
explicar que alguna vez volverás a cruzar el muro
y nadar en el río de la sensatez?
No te das cuenta. Resulta imposible alcanzar la luz.
Me cuesta decir que lo bestial también gobierna.
Y que la libertad es solo un atributo de la muerte. 


Simulacro

Halagar el perfume y no la piel
es negar la belleza de la hechura.

Abrigar la razón del necio
es cubrir la luz, atizar el fuego.

Cuando esto sucede
se ama y odia de igual manera.

Entonces, transmuta la suerte            
y el asesino se reencarna
en otra piel que ya no perfuma.


Estado de ánimo

Ah la lluvia de marzo…

Borra nombres, huellas,
rememora calendarios,
exalta viejas dolencias.
Guarnece a los cobardes.

Esta lluvia sin tiempo
debilita la pira,
apacigua tempestades,
desala el fondo del mar,
inmola dioses y relatos.

Vivifica la historia
mientras mece la cuna
de la infamia.

Lava hojas, cadáveres…




César Bisso (Coronda, Santa Fe, 1952) Poeta, sociólogo, periodista y docente universitario. Ha
publicado los siguientes libros de poemas: Poemas del taller,La agonía del silencio, El límite de los días, El otro río, A pesar de nosotros, Contramuros, Isla adentro (Premio José Pedroni), De lluvias y regresos, Las trazas del agua (antología), Permanencia, Coronda (antología), Un niño en la orilla y Andares. Se encuentra en edición De abajo mira el cielo. En ensayo,Cabeza de Medusa.  Integra diversas antologías y obtenido numerosas distinciones literarias. Colabora con notas de opinión y artículos sobre sociedad y cultura en publicaciones del país y del exterior. Algunos de sus textos poéticos fueron traducidos al inglés, francés, italiano, portugués, alemán y turco. Fue invitado a participar en diferentes ediciones de ferias de libros, como así también en festivales de poesía y encuentros culturales realizados en el país y en diversas ciudades de América Latina y Europa.