viernes, 1 de mayo de 2020

Edson Cruz: Poemas


Edson Cruz

























Bibliotecas

La biblioteca del padre de Borges
fue el hecho capital de su vida.
Él nunca salió de ella, dijo.

En mi casa nunca tuve
libros.
El hecho capital de mi vida
es no haber tenido padre.

Mi madre fue mi biblioteca.
Me enseñó todo.
Nunca salí de ella.
Era analfabeta y debería
haberse llamado Alejandría.



Hasard

no hay casualidad
sólo el caos y su abrazo
de generar innúmeros dados.
ningún tiro de suerte
es esperado.
sin oportunidad.
hay apenas un hado
y su bailar desastrado
al deslizar los dados
sobre nuestro enfado.



Niké

entre el cenit y el nadir
me pongo aquí sin nada
apenas con unas zapatillas Nike
vanidoso como un faquir.



Uroboro

a pesar de ya conocer
el final de la jornada
me vuelvo sobre mí mismo
yhago con alegría
todos los momentos
del viaje.



Zeitgeist

pensamientos no toman
paseo en las nubes
del cielo.

los días acompañan
la degeneración de las cosas
sin estruendo.

no hay más visiones
de ángeles
ni de profetas.

la aura del mundo
ya no es azul.

la oscuridad toma todo
                                    len
                                         ta
                                             men
                                                     te.



[a excepción de “Bibliotecas”, todos los poemas son inéditos]

Versiones: Demian Paredes, Buenos Aires, 2020.


Edson Cruz (1959), poeta y editor del sitio web Musa Rara (www.musarara.com.br), estudió Letras en la Universidad de San Pablo. Entre sus libros se encuentran Sortilégio (2007), Sambaqui (2011)Ilhéu (2013), la antología poética O canto verde das maritacas (2016) y Trabucada (2019), volumen infantojuvenil para todas las edades.







Homero Carvalho Oliva: poemas




Homero Carvalho Oliva



















Poe/Viario

El origen fue el canto de las aves,
idioma de la Creación,
diversas músicas y gozo virgen,
romanza de la naturaleza, lengua de Dios,
brote germinal de la palabra poética;
los pájaros conocen el nombre de Dios,
saben que no deben nombrarlo.

Dios debe cantarse en todas las lenguas.


El vuelo

El vuelo es a las aves,
lo que el poema a los seres humanos.


Ave cautiva

Tengo las llaves de mi jaula,
llego a mi casa y abro la puerta.


pALAbra

¿Quieres escribir un poema?
No esperes que una musa te embarace,
piénsalo, suéñalo, concíbelo;
siéntelo crecer en tu vientre,
y, cuando sus torpes movimientos
te cojan de sorpresa
en el micro
o mientras lees tus mensajes,
acarícialo, reconócelo,
que sepa estás ahí para él.
Hazlo tuyo antes de que nazca,
adivina su nombre en el viento,
entre los ruidos de la calle,
imagina los versos yendo
al encuentro de Calíope.
Al llegar las contracciones
de tu aún extraña creación,
alúmbralo en la soledad,
se tú mismo la partera;
cuídalo como una madre,
dale de beber de tu sangre,
enséñale la Rosa de los vientos,
el lenguaje de las estrellas.
Con el “Adagio” de Albinoni,
de fondo musical,
léele a Adela Zamudio,
la poeta heresiarca;
recítale “Ítaca” de Kavafis
y algún verso de la Dickinson.
Que escuche los noticieros,
no olvides leerle cuentos,
háblale de los filósofos,
así como de tus antepasados;
debe saber que la vida
es la metáfora de la muerte.
Cuando el poema esté listo,
tu cuerpo entero lo sabrá,
las yemas de tus dedos lo sabrán,
los versos querrán irse,
entonces, solo entonces, escríbelo,
déjalo volar en cada pALAbra


Solo una

Una palabra para devolvernos lo sagrado: Ave/Eva


Página con aves

Un buen poema
es una bandada de aves,
el lector abre el libro,
se alzan las palabras
aleteando ante sus ojos.
Pájaros de agua,
peces de viento.
Cuerpo de epifanías,
la página es el límite.
Un cuervo marino
nada en los cielos,
velero en la mar oceánica.


Ave/jaula

Hay días en los que no sé
si soy el ave que vive en mí
o la jaula que la aprisiona.


Bendición

Un nido es suficiente para hacer de un parque un lugar de encuentros y, con la bendición de los atardeceres, contemplar la sagrada paciencia del ave que lo tejió.

(de Reconstrucción del vuelo)

Homero Carvalho Oliva, Beni, Bolivia, 1957, escritor, poeta y gestor cultural, ha obtenido varios premios de cuento a nivel nacional e internacional como el Premio latinoamericano de Cuento en México, 1981 y el Latin American Writer’s de New York, USA, 1998; dos veces el Premio Nacional de Novela con Memoria de los espejos y La maquinaria de los secretos. Su obra literaria ha sido publicada en otros países y ha sido traducida a varios idiomas; figura en más de treinta antologías nacionales e internacionales de cuento como Antología del cuento boliviano contemporáneo, Thefatmanfrom La Paze internacionales, como El nuevo cuento latinoamericanode Julio Ortega, México; Profundidad de la memoria de Monte Ávila, Venezuela; Antología del microrelato, España y Se habla español, México; en poesía está incluido en Nueva Poesía Hispanoamericana, España; Memoria del XX Festival Internacional de Poesíade Medellín, Colombia y en la del Festival de Poesía de Lima, Perú; así como en la antología Poetas del Oriente boliviano. Entre sus poemarios se destacan Los Reinos Dorados y El cazador de sueños, inspirados en las tradiciones, leyendas y cosmogonías de los pueblos amazónicos de Bolivia y Quipus en las tradiciones y leyendas andinas. El año 2012 obtuvo el Premio Nacional de Poesía con Inventario Nocturno y el 2013 publicó la Antología de Poesía Amazónica de Bolivia y la Antología Bolivia. Tu voz habla en el viento, que reúne a cincuenta y cinco autores, entre ellos a tres Premios Nobel de Literatura hablando de Bolivia. Es autor de la Antología de poesía del siglo XX en Bolivia, publicada por la prestigiosa editorial Visor de España. Premio Feria Internacional del Libro 2016 de Santa Cruz, Bolivia. En el 2017, La editorial El Ángel, de Quito, Ecuador, publicó su poemario ¿De qué día es esta noche?; el año 2019 la Editorial New York Poetry, de Estados Unidos, publicó su antología poética personal Memoria incendiada yen el 2020 la editorial Buenos Aires Poetry, de Argentina, publicó su poemario Reconstrucción del vuelo.


martes, 14 de abril de 2020

Jorge Rivelli en Potlatch literario

Raymond Carver: Poemas

Raymond Carver


















Por favor, nada de heroísmo

Zhivago con un cuidado bigote,
una esposa y un hijo. Ojos de poeta
que testimonian todo tipo de sufrimiento,
sus manos de médico  que no se están quietas.
“Las paredes de su corazón estaban más delgadas
que una hoja de papel,” el camarada general, su medio hermano
Alec Guinness le dice a Lara, a quien Zhivago amó
y dejó embarazada.

Pero en ese momento,
el grupo musical del bar de topless
al lado del cine comienza a tocar.
El sonido del saxofón se eleva, alto, más alto
demandando nuestra atención. La batería
y el bajo también están presentes,
sin embargo es el son ascendente, descendente
del saxofón
el que drena la energía
para resistirse. 


En las pampas esta noche

En las pampas esta noche un gaucho
montado en un caballo alto lanza
sus boleadoras hacia el atardecer, hacia el oeste
hacia las aguas del Pacífico.
Juan Perón duerme en España
con el general Franco.
el Presidente norteamericano come un asadito
en Asia…

Mi deseo,  introducirme profundamente
en las estaciones,
ser como un pino,
o un reno,
observar el lento rechinar y el movimiento
de  los glaciares, internándose
en los fiordos del norte,
resistir esta némesis
este clima seco.


Washington Benavides: NO NECESITO AIRES, QUE VOY por ELLA…



Washington Benavides

















Qué no los necesito.
Qué bueno fuera
Que sólo respirara
De la alhucema…

O el santo día fuera
Para admirar el orden
De las abejas.
O pensando en Heráclito
En la ribera
O imaginando cómo
En tierra yerma
Pudo El Bautista izarse
Casi sin lengua…

O mucho más cercano
A la entretela
Pensar los años duros,
-Nelson Mandela-.
Pero más bien pensaba
En cosas nuestras:
En un desempleado
En la burguesa
Sociedad de bancarios
Y las empresas.

El pobre tipo ignora
que no  interesan
ni sus tamangos rotos
ni su conciencia-
Pero yo forcejeaba
En mi catrera:
Voy a alcanzarla –Aires-
Que voy por Ella.

(Emulando a Eladio Linacero)
 Noviembre, 2015)

Washington «Bocha» Benavides  (Tacuarembó, 1930 - Montevideo, 2017) Poeta, traductor, músico y docente. Sus poemas fueron musicalizados por: Alfredo Zitarrosa,
Daniel Viglietti, Eduardo Darnauchans y Héctor Numa Moraes.


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Yannis Livadas: Poemas









Yannis Livadas

























Si he perdido la cabeza por algo más glorioso

I.
Si he perdido la cabeza por algo más glorioso:
la verdad persigue el sol para ser olvidada
en millones de sus especies
tras los que tiemblan iridiscentes que dicen
seco agrietado su ímpetu;
huyen con toda el alma como arrogante latigazo.
Pierdo no como sea por el significado
sino como antigua observación de elegante almanaque.
Lo que ahora hago es
coágulos de conciencia sin gastar y alguna otra
corriente de exactitud para la exactitud de las cosas
que se ha ignorado por medio de las exactitudes
que primero resonaron escombros
a partir de los huesos que
algunos como un juego utilizaron.
Estoy en el estrépito.
No tienes que confiar en mí.
Soy de otro libro.
Cada inalcanzable.
Vivo la sangre de realismos vigilantes.
Te digo que hagas todas las guardias.
No tengo nada que no ensangriente.
No necesitas la poesía.

II.
Nada mutuo
Poema la última tribuna vacía
Lengua sin hogar.

Permanece
Como todo lo que pienso.
Para que yo sustraiga todos los verbos.
Yo.

Todo lo que escribo no es para un lector.

Es para un puñal.


Bar

Un piano habla con dientes negros
Ríe con blancos
A cada poco pasa algún coche.

Soy el pensamiento.

Conciencia inconexa.
Pierdo las palabras simples puesto que éstas
Se orientan a partir de productos apuestas acuerdos
Inacabados

Y mira entonces sí
La música cesa

En una palabra
Algún coche
Cabeza vacía
La negación de la escritura
No representan ningún compromiso.

Algunas veces incluso la imagen
De un ser humano que come a solas
Basta para que la pena se arrodille.
Incluso me bebo una
La ebriedad no es nada extraordinario
Pero es más íntegra
Que la democracia.


Se iluminarán todos pero no en orden

Se iluminarán todos pero no en orden, algo díscolamente.
Como las moscas sobre la panceta de la luna. Como un
bulldog atado a la despensa. Qué es esto
que dejó de funcionar;
el tópico, el sonido de los dados en el infierno
la muerte acróbata
sobre el alambre que debía haber cortado.
En la mescolanza de pérdidas que emblanquecen los cabellos
del alma una antigua muñeca hecha jirones
tocando algo al piano
nos roba
el racimo.


(versiones  Mario Domínguez Parra)



Yannis Livadas (Kalamata, Grecia, 1069)