jueves, 10 de enero de 2013

Mary Jo Bang: Qué Bello.





Mary Jo Bang



















Una lente personal: los rayos combados por el cristal
que le brindaban a uno las noticias del día
repitiendo cada día y  todos los días

sólo recuerda que estás parado
en un planeta que está en evolución.
Cuánta belleza, pensó, lo que la distancia

hace por el agua, la perspectiva
brindada por la altura o la distancia.
En el sueño de anoche, ellos habían regresado
nuevamente al principio. Ella era una niña

y él era un niño.
Un avión descendió y la dejo allí.
El frío aclara el cielo blanco con un blanco más intenso.

Luego un escalpelo la abrió de lado a lado para que  todo el mundo
fuera un océano.

(versión Esteban Moore)


Mary Jo Bang ( Waynesville, Missouri, EEUU, 1946) Poeta, traductora, docente universitaria. Ha publicado varios volúmenes de poesia entre los que destacan Apology for Want (1997); Louise in Love (2001); The Downstream Extremity of the Isle of Swans (2001); Elegy (2007) y  The Bride of E (2009). Actualmente trabaja en la traducción del Infierno de Dante. Su obra ha sido distinguida en su país con la mayoría de los premios más importantes.

lunes, 7 de enero de 2013

Paul Auster: Búsqueda de una Definición (Habiendo visto una pintura de Bradley Walker Tomlin).






















Siempre el  más pequeño  de los actos


posible
en este tiempo de  actos


más grandes que la vida,  un gesto
hacia la cosa que pasa

apenas entrevista. Un viento suave

perturbando una fogata, por ejemplo,
que  accidentalmente
hallé el otro día

en la pared de un museo. Allí 
no hay casi nada: algunos vestigios
de blanco

arrojados con desgano sobre
el negro puro del fondo, nada más
que un pequeño gesto
intentando ser nada

más que él mismo.  Y sin embargo
no está allí
y a mis ojos nunca se transformará
en la cuestión
de tratar de simplificar

el mundo, pero sí  un modo de buscar un lugar
para entrar en él, una manera de estar
presente
entre las cosas
que no nos desean –pero que necesitamos
en la misma medida que necesitamos
de nosotros mismos. Sólo un momento antes de que
la hermosa

mujer
que estaba parada delante de mí
había estado diciendo cuanto deseaba
procrear y cómo el paso del  tiempo
le estaba jugando en contra. Dijimos:
cada uno de nosotros debe
escribir un poema utilizando
las palabras ‘Un viento
suave

perturbando una fogata’. Desde entonces
nada

ha significado tanto como el pequeño
acto
presente en estas palabras, el acto
de intentar hablar

palabras

que significan casi nada.  Hasta el mismísimo final
quiero  ser igual
a lo que fuera que mi ojo me traiga, como si
yo pudiera finalmente verme
abandonarme
en las cosas casi
invisibles

que nos llevan con  nosotros mismos y todos
los niños por nacer

a ingresar en el mundo.

(versión Esteban Moore)


Paul Auster (Newark, New Jersey, EEUU, 1947). Novelista, poeta, traductor  y ensayista. En ficción se destacan, entre otros títulos:  The New York Trilogy (1987), Moon Palace (1989), The Music of Chance (1990), The Book of Illusions (2002), and The Brooklyn Follies (2005); en tanto en poesía ha dado a conocer: Disappearances: Selected Poems (1988); Ground Work: Selected Poems and Essays 1970-1979 (1991) y Collected Poems (2007). Ha traducido  a Stéphane Mallarmé y  a Joseph Joubert.














miércoles, 2 de enero de 2013

Jorge Pimentel: Rimbaud en polvos azules.




Jorge Pimentel










  


                                                                                   a Charo Arroyo





Rimbaud apareció en Lima un 18 de julio de mil
            novecientos setenta  y dos.
Venía calle abajo con un sobretodo negro y un par de
             botines marrones.
se le vio por la Colmena repartiendo volantes de apoyo a
             la huelga
de los maestros y en una penosa marcha de los obreros
             trabajadores
de calzado El Diamante y Moraveco S.A., reapareciendo en
             la plazuela
San Francisco dándole de comer a las palomas y en un
             cafetín donde rociaba
migajas de pan en un café con leche mientras entre atónito
             y estupefacto
releía un diario de la tarde. Las personas que lo vieron
              aseguran que denotaba
cansancio y que fumaba como un condenado cigarrillo
              tras cigarrillo.

Pálido como una hermelinda, de contextura delgada, entre
              las manos portaba
un libro de tapa gruesa. Luego hizo un ademán con la
              mano pidiendo la  cuenta.
Pagó 13 soles y 50 centavos y luego partió y una
              muchacha al reconocerlo le tendió
la mano  y le ofreció posada y su cuerpo a lo que él
              respondió invadiéndola
de luces anaranjadas. Llovía. Y las pocas personas que en
               esos momentos
contemplaban la escena —serían unas 15, de 20 no pasan—
                reunidas bajo el toldo
de la chingana armaron un tremendo barullo llamándolo
                Arturo Arturo Rimbaud.
Y sus pasos fueron lentos mientras enrumbaba por el
                Jr. Leticia y la calle Caquetá
en el Rimac. Casi todos los que se encontraban reunidos
                coincidían en afirmar
que su aparición podría traer funestas consecuencias al
                sistema y al orden
establecido y que mejor era dar parte a la policía. Y la
                descripción que de él
dio un político coincidía con las que se dan para atrapar a
                 un maleante.

La del empleado del Ministerio de Educación fue que en su
                 abundante cabellera
pendía un turbante turco y una argolla de bronce aparecía
                 en una de sus orejas.
A lo que un joven estudiante de San Marcos prorrumpió
                  amenazadoramente aseverando
que todos ellos estaban siendo alienados y que más bien
                   había que cumplir
al pie de la letra la aseveración de Juan Nicolás Arturo
                   Rimbaud “Hay que cambiar
la vida” para lo cual había que destruir todo un sistema
                   inhumano injusto y atroz.
¡Linda manera de hacerse oír!, terció la voz de un anciano,
                   y un muchacho
de secundaria dijo: ¡Bueno tío, y la muchacha que fue
                   invadida de luces
anaranjadas extrajo un lápiz de labios de su cartera
                   corriendo hasta llegar
a un muro donde inscribió esta significativa palabra

                                             FIN



Jorge Pimentel (Lima, Perú, 1944). Poeta y periodista. Ha publicado: Kenacort y Valium (1970), Ave Soul (1973), Palomino (1983), Tromba de Agosto (1982)  y Primera Muchacha (1997).
Una reciente reedición de Ave Soul  (2008) lleva prólogo del escritor chileno Roberto Bolaño.
          

     
 














sábado, 29 de diciembre de 2012

EL PSOE DE VILLARROBLEDO EN CONTRA DEL FRACKING

Tierra de gas - Josh fox [Subtitulado español - Castellano] Completo

La Sombra del Fracking GAS NO Convencional

No al fracking en Europa

¿Que es el Fracking? ¿Que es la fractura hidraulica?

El G.A.N. presenta: NO al Fracking en Entra Ríos

Verso & Jazz.














A “Dizzy” Gillespie


El ángulo de su trompeta te delata,
el corazón hacia lo alto, la sonrisa,
el sonido quebrado, el juego de vivir,
los ojos negros, la tristeza,
el aire de tu boca, los ruidos del alma.

Imagen de lo distinto, de nuevo la sonrisa,
el paso cambiado y el ritmo de los bolsillos,
el instante,  la mueca y el oro sobre el pecho,
gorra de colores sobre el sueño,
cosas sin definir: la libertad.

Javier Domínguez (Málaga, España, 1953).


El cantante mudo

Despedidas, despedidas Berini
Chet Baker cayendo como un ángel sin alas
y sin dientes –hermoso- intentando
recordar la letra antes de que termine la canción.
Camarón pidiendo un pitillo con duende
Machado una tumba al sol de los hombres sencillos
Lester y Billie desdiciendo sus apellidos
excepto cuando el jazz los absuelve del tiempo
Y aquel viejo escultor de calaveras y ataúdes
llamado James “Son” Thomas
que soplaba su harmónica contra el viento idiota
y el conformismo blanco y canalla.

Fernando Garcín (Valencia, España, 1959).


Don Cherry, el Gato, Paquito…

En escenarios iluminados -ellos ofrecen
el eco aislado de una nota musical
/lo descomponen
hablándole al vibrante metal de sus instrumentos
en soplos
              el susurrado aullido de sus preguntas
preguntas que no requieren respuestas inmediatas
quizás tan sólo -nuevas preguntas/ así ellos
frasean su respuesta -en el armónico plisado
                                      de unos sonidos


Esteban Moore
Esteban Moore (Buenos Aires, Argentina 1952).





















Jazz de verano


Escucho jazz a medianoche,
entre el calor y el deseo
mi vecina va desnuda a  la nevera.

Jesús Zomeño
Jesús Zomeño (Alcaraz, Albacete, España, 1964).

Luis Fernando Chueca: Salamandra.



Luis Fernando Chueca

















Por años fui confundida con los santos
“bestia maravillosa de raza divina, me decían,
capaz de atravesar el fuego sin arder.”

Cierto es,
combinaciones genéticas caprichosas han querido
que sea flama incombustible,
encendida humedad sobre el ardor eterno de las piedras.
        Sylio, stellion, salamandra,
        pequeño lagarto o ave multicolor,
        habitante del fuego con el que lucen todas las estrellas.
Admirada por los hombres
he bebido de grandes privilegios:
los infames no atinaban a fijarse
en mi pelambre impura,
en mis ojos saltones
o en las inscripciones de mis huellas.

Pero soy
metáfora sutil de los infiernos,
castigo de los dioses,
espejo impronunciable
y escondido,
lujuria de Magdala.
Y me impiden regresar a mi forma original:
       mujer maravillosa
       piel de seda
       y hermosas redondeces.

Fui destinada a servir a las piedras calcinantes
ya  que un día desdichado
los hombres quisieron atraparme
junto al fuego.
Desde entonces ven en mí
un mensaje majestuoso de la luz
pureza de los incandescentes eternos
la magia, la fe o  la verdad
de los señores del eterno paraíso.


Luis Fernando Chueca (Lima, Perú, 1965) Poeta, ensayista y docente universitario. Ha publicado, entre otros títulos: Rincones-anatomía del tormento –(1991) y Animales de la casa (1996).

viernes, 21 de diciembre de 2012

Alfonso Reyes: Yerbas del Tarahumara.



Tarahumaras









Han bajado los indios tarahumaras,
que es señal de mal año
y de cosecha pobre en la montaña.

Desnudos y curtidos,
duros en la lustrosa piel manchada,
denegridos de viento y sol, animan
las calles de Chihuahua,
lentos y recelosos,
con todos los resortes del miedo contraídos,
como  panteras mansas.

Desnudos y curtidos,
bravos habitadores de la nieve
—como hablan de tú—,
contestan  siempre así la pregunta obligada:
—“Y tú ¿no tienes frío en la cara?”

Mal año en la montaña,
cuando el grave deshielo de las cumbres
escurre hasta los pueblos la manada
de animales humanos con el hato a la espalda.

La gente al verlos, gusta
aquella desazón tan generosa
de otra belleza que la acostumbrada.

Los hicieron católicos
los misioneros de la Nueva España
—esos corderos de corazón de león—
Y, sin pan y sin vino,
ellos celebran la función cristiana
con su cerveza-chicha y su pinole,
que es un polvo de todos los sabores.

Beben resgüino de maíz y peyote,
yerba de los portentos,
sinfonía lograda
que  convierte los ruidos en colores;
ylarga borrachera metafísica
los compensa de andar sobre la tierra,
que es, al fin y a la postre,
la dolencia c omún de las razas de hombres.
Campeones del Maratón del Mundo,
nutridos de la carne ácida del venado,
llegarán los primeros con el triunfo
el día que saltemos la murallas
de los cinco sentidos.

A veces, traen oro de sus ocultas minas,
y todo el día rompen los terrones,
sentados en la calle,
entre la envidia  culta de los blancos.
Hoy sólo traen yerbas en el hato,
las yerbas de salud que cambian por centavos:
yerbaniz, limoncillo, simonillo,
que alivian las difíciles entrañas,
junto con la orejuela de ratón
para el mal que la gente llama “bilis”;
la yerba del venado, el chuchupaste
y la yerba de indio, que restauran la sangre;
el pasto de ocotillo de los golpes contusos,
contrayerba para  las fiebres pantanosas,
la yerba de la víbora que cura los resfríos;
collares de semilla de ojo de venado,
tan eficaces para el sortilegio;
y la sangre de grado, que aprieta las encías
y agarra en la raíz los dientes flojos.

(Nuestro Francisco Hernández
—el Plinio Mexicano de los Mil y Quinientos—
logró hasta mil doscientas plantas mágicas
de la farmacopea de los indios.
Sin ser un gran botánico
don Felipe Segundo
supo gastar setenta mil ducados,
¡para que luego aquel herbario único
se perdiera en la incuria y en el polvo!
Porque el padre Moxó nos asegura
que no fue culpa del incendio
que en el siglo  décimo séptimo
aconteció en el Escorial.)

Con la paciencia muda de la hormiga,
los indios van juntando en el suelo
la yerbecita en haces
—perfectos en su ciencia natura.

Pliego Suelto, Buenos Aires, Imprenta Colombo, 1934.

Alfonso Reyes (1889-1959) Ensayista, poeta,   y crítico. “Los astros fueron generosos con Reyes. En la República Argentina hemos pasado del francés al inglés y del inglés a la incomunicada ignorancia; a Reyes le tocó una zona sensible a la gravitación del inglés y una época que no había perdido aún la costumbre de las letras francesas. Años de España lo acercaron al ayer de su sangre y una noble curiosidad lo hizo ahondar en el ayer latino y helénico. Sabiamente usó  las tres armas que se permitió Stephen Dedalus: silencio, destierro y destreza.” 

Jorge Luis Borges .
Sur, Buenos Aires, Nº 264, 1960.










miércoles, 19 de diciembre de 2012

Edward Hirsch: Simone Weil: El año de trabajo en la fábrica (1934-1935).



Edward Hirsch






 

 

 




Una copa de vino tinto que no ha sido tocada tiembla sobre
 la mesa y la luz de las lámparas cae cubriendo sus hombros.

Ella dirige su mirada al repollo en su plato,
observa el pan resquebrajado. Proposición:

la irreductible esclavitud de los obreros. “Trabajar
para poder alimentarse, alimentarse para poder trabajar.”

Ella piensa en el reloj para marcar tarjeta en su pecho, de
la noche que se profundiza en la correhuela y la gramilla,

en los vapores y átomos en la fábrica donde
una morsa de acero  le aprieta las sienes

diez horas por día. Ella no come.
Ella no duerme. Casi no piensa

ahora que ha rozado el amoratado
brazo del olvido y probado la sangre, ahora

que el horno ha rotulado su piel y ha
tatuado su frente como la de un esclavo romano.

Seguramente Dios viene a los torpes e ineficientes,
a soldadores con antiparras oscuras y obreros

no calificados que pasan los días que se les han asignado
retirando bobinas de metal al rojo vivo de las llamas.

Seguramente Dios se les aparece a los quebrados y
anónimos, a los humillados y a los afligidos

cuyas piernas se han desposado con el movimiento perpetuo
siendo sus  manos demasiado pequeñas para sus cuerpos.

Proposición: “A través del trabajo  el hombre se transforma
en materia, como Cristo lo hace  a través de la Eucaristía.

El trabajo es como una muerte. Debemos pasar
a través de la muerte. A nosotros nos tienen que matar.”

Debemos despertar para trabajar, para producir
y contar, para fracasar repetidamente, para entregarnos

al ritmo furioso de las máquinas, para sufrir
el pandemónium y habitar las repeticiones,

para transformarnos en la bestia sacrificial; el tiempo
penetrando el cuerpo, el cuerpo adentrándose en el tiempo.

Ella presiona la mesa con su frente: “Trabajar
para poder alimentarse, alimentarse para…

Afuera, las polillas brillantes se dirigen hacia las estrellas y
las estrellas se tensan  a través del cielo como las cuentas de un collar. 

Adentro, una copa de vino tinto tiembla
al lado del repollo frío y el pan resquebrajado.

Noche exhausta, ella es el líquido que se desborda
y la comida sin tocar. Desciende sobre ella.

(Versión Esteban Moore)


Edward Hirsch (Chicago, EEUU, 1950) Poeta, ensayista y crítico. Ha publicado ocho volúmenes de poesía, entre ellos, The Living Fire: New and Selected Poems (2010). En ensayo, entre otros títulos, dio a conocer en 1999  How to Read a Poem and Fall in Love with Poetry  que ha convertido a través de los años en un auténtico bestseller.
 






























sábado, 15 de diciembre de 2012

David Ferry: Dos Poemas Breves.



David Ferry

















Un Hechizo

Tengo un mellizo que porta mi nombre,
avergonzado lo lleva con él  a todo sitio;

él sigue un camino que yo no seguiría;
tiene conocimiento de cosas que desconozco;

cuando yo fui valiente él tembló de miedo;
él dijo la verdad, yo mentí;

lo que es dulce para mí a él le sabe amargo;
 mis amigos, mis amigos, él no los ama;

yo camino a la luz del día en su sueño:
él respira el aire de mis pesadillas.


En el Edén

Estás recostada en nuestra cama como si un huerto,
                         /frutales en flor nos cubriera.
Vos sos lo que ha caído de esas ramas fatales.
¿Adónde iremos cuando nos envíen lejos de aquí?




 David Ferry (Orange, Nueva Jersey, 1924) Poeta, traductor y ensayista. Ha publicado: On the Way to the Island (1960), Strangers: A Book of Poems (1983), Gilgamesh: A New Rendering in English Verse (1992), Dwelling Places: Poems and Translations (1993), The Odes of Horace: A Translation (1998), The Eclogues of Virgil (1999), Of No Country I Know: New and Selected Poems and Translations (1999), The Georgics of Virgil (2005), Bewilderment: New Poems and Translations (2012). Es miembro de la American  Academy of Arts and Sciences y de la Academy of American Poets. Su obra ha sido reconocida, entre otras distinciones, con el National Book Award (2012).  



jueves, 6 de diciembre de 2012

Horacio Preler: Poemas.






Horacio Preler




















Símbolos

Un extranjero recorre las calles
de una ciudad desconocida.
El misterio se encierra
en los extraños laberintos.
Los hombres pasan unos junto a otros,
sólo los viejos conocidos se saludan
con las ceremonias de costumbre.
Nos entendemos pobremente,
apenas delineamos los contornos del gesto
articulando símbolos heroicos
para superar el desamparo.


La Pared

Todas las mañanas un hombre
levanta las paredes de su casa.
Sube a los andamios; el sol brilla en su piel.
Abajo, sus hijos juegan en la arena.
Está solo.
Quizá piensa en la mujer que tuvo
o en la época en la que fue feliz.
Cuando termina su trabajo,
recoge sus herramientas
y regresa por el mismo camino que llegó.


Baratijas

El fuego arde y la materia es un axioma.
La energía engendra las cosas más extrañas,
las telarañas, los papeles,
el ojo denigrando la figura,
las puertas sin cerrojo,
la contextura ósea.
Hay personas mirando el horizonte
en una visión hueca,
puerto que recibe barcos cargados de riquezas
para rendir países,
monarcas que gobiernan un pueblo de fantasmas.
Los sueños ofrecen la ventaja de las cosas sencillas:
humildes baratijas
para vender en el mercado.


Casa Vacía


Alguien alguna vez hará el inventario de las cosas,
levantará papeles, abrirá los cajones de un escritorio
antiguo, revisará bibliotecas, estanterías,
muebles, aparatos usados, buscando explicación
a tanta fantasía.
Nada perdurará para dar testimonio.
Uno se lleva todo. Sus historias,
la clave de sus miedos, la lóbrega codicia,
la indiferencia, el odio,
los almanaques viejos.
Entonces encontrarán escobas en todos los rincones,
trapos de piso, humedad,
los restos de comida que han quedado en el plato.


Orden

Es bueno lavar los cuchillos en primer lugar,
todos juntos,
luego limpiar los tenedores,
todos ellos,
y, finalmente,
pasar a las cucharas,
para que la tarea sea más prolija,
para que sea más fácil
poner en orden el universo.


Horacio Preler (LaPlata, Buenos Aires, 1929). Poeta. Ha publicado: Institución de la tristeza (1966); Lo abstracto y lo concreto (1973); La razón migratoria (1977); El ojo y la piedra (1981); Lo real nuestra casa (1991); Oscura memoria (1992); Zona de entendimiento (1999); Silencio de hierba (2001); Casa vacía (2003); Aquello que uno  ama (2006) y  La vida se interroga (2012).
Su obra ha sido reconocida con diversas distinciones, entre ellas, el premio de poesía que otorga la Academia Argentina de Letras.

viernes, 30 de noviembre de 2012

Graciela Maturo: Cantata del Agua.





Graciela Maturo






                                                                      


















I

 La fuente

                                  a Abel Posse
               


                        Agua dormida y sola
                                   no regada
                        agua escondida, resguardada, dulce,
                        cuerpo sin forma,
                        pez que te resbalas.

                        Agua que de tí misma te alimentas
                        matriz, pupila, llama,
                        plata líquida sólo por amor rebasada.
           
                  ( Yo era la hoja polvorienta lavada por la lluvia.
                  El viento convertía mis huesos en un arpa,
                  y descubrí la fuente, muy adentro.)


            Agua dormida y sola que en mí vives.
            Naufragué para siempre en tu lago llameante
            en tu seno de hielo.
           

II

La voz del agua en Compostela

                                 a Pierre Marcombe


                        Fina es la voz del agua en Compostela.
                       
                        Llueve un agua levísima
                        sobre la piedra gris
                        sobre la negra fuente                     
                        ensimismada.

                        Cuenta la lluvia historias
                        de peregrinos
                        que durmieron cansados
                        bajo los fríos soportales.

                        Canta la lluvia una canción de amigo
                        para el muchacho que se va
                        lejos
                        hacia las rías,
                        a la guerra.

                        Dice el agua que es suya esta ciudad antigua
                        que son suyos los atrios acariciados
                        las columnas
                        la plaza en que  la tarde bellamente reposa.


                        Me dice Rosalía:
                        Shove miudiño.

                        Llueve en  Santiago y lloran
                        suavemente las gárgolas.
                        Las campanadas miden
                        un tiempo sin relojes


III

Del agua danzante

                                       a Fray Domingo Renaudière de Paulis


            Agua lejana y jubilosa,
            danzante entre las viñas.
            Agua adolescente de espumas
            plena de sí, riente,
            hecha de la sonrisa de un niño
            agua que se deshacía por amor
            como un rosario de perlas.

            (Como el sol te entregabas a la vida:
            de tu cuerpo  nacían seres nuevos
            con cabellos de miel)

            Corazón de agua
                        cantante
            en tu vocación de vidamuerte.

            Quién dirá con su lengua tu luz de abismo
            tu felicidad de otro mundo
            tu canto de entresueño.
           
            Agua pura y huyente
            que alcanza las orillas de blancos cementerios
            donde rezan oscuros los cipreses.

            Agua-palabra, gracia cristalina,
            lava mi frente fatigada.


IV 

Aguas bravías

                               a Marta Zamarripa



                        Otras aguas me vienen a los ojos.
                        Son las aguas violentas del Paraná,
                        fuertes, verdes de selva, cargadas de resinas,                          
                        aguas que arrastran troncos, rojas flores,
                        bestias dormidas, coronas, osamentas,
                        astros caídos.

                        Ví las aguas bravías del Paraná
                        castigando coléricas la casa del hombre.
                        Vi sus brazos alzando los troncos del sauzal,
                        allá, en Colastiné,
                        donde sueñan salvajes las cañas bravas.
                       
                        Aguas del furor y la pasión,
                        aguas sombrías despeñándose desde un negro centro ,
                        esquivas,  melancólicas,
                        destrenzándose solas en las orillas,
                        aquietándose lentas, cansadas,
                        envejecidas.

                        Aguas del Paraná, dolientes,
                        lamiendo el costado de Santa Fe, la antigua.
                        Aguas de amor y  desamor,
                        aguas de trágico desencuentro.

                        Río que nunca vuelves al origen amado.


V

 Agua de azogue

                                   Hanna Houskowá



                        Agua sinuosa y verde del Vildava
                         lenta, sombría, luminosa, sola.
                        Agua de azogue, densa de misterios,
                        detenida en  la negra madera de los molinos.
                       
                       
                        Miro tus cisnes irreales sobre el mercurio         
                        tembloroso de lluvia.
                        Tus cisnes  negros, blancos,
                        custodiando el secreto silencioso del tiempo.
                       
                        Agua majestuosa del Vildava
                        cruzada de puentes, de peregrinos.
                        Puente Carlos, lugar sagrado,
                        templo a la intemperie.
                       
                                  
                        Volveré a esta ciudad que está en mi vida         
                        para encontrar la llave,
                        las puertas del castillo.

VI

 Puertas del mar
                                                                      
                                 a Héctor Villanueva



                        Mar abierto, redondo  como el cielo,
                        pórtico de la muerte
                        muertemar.

                        Mar de vida  que engendras la pureza del nácar
                        matriz del tiempo
                        cuna de corales.

                        Mar donde se destruyen los cuerpos y los tronos
                        mar biforme, cerúleo,
                        llano de infinitud.


                        Mar de  puertas abiertas
                        suelo sin lápidas      
                        donde los marineros  descansan entre rosas.

                        Seno materno
                        cueva
de pórfido sagrado,

                        origen, perla, tierra,
                        templo
                                                           puerto
                                                                                              llegada.
           
                                              


                        Praga, 1995.



Graciela Maturo. Poeta, ensayista y docente Universitaria. En Poesía ha publicado: Un viento hecho de pájaros, edición Laurel, Córdoba (Arg.) 1958; El Rostro, Montevideo, 1961, reed. Ciudad Gótica, Rosario, 2007; El mar que en mí resuena, Buenos Aires, Ismael Colombo, 1965; Habita entre nosotros, Mendoza, Azor, 1968; Canto de Eurídice, Buenos Aires, Último Reino, 1982; El mar se llama ahora con tu nombre, Último Reino, 1993; Memoria del Trasmundo, Último Reino, 1995, reed.1999; Cantos de Orfeo y Eurídice, Córdoba, Ed. El Copista, 1997; Nacer en la Palabra, Mendoza, Ediciones Culturales de Mendoza, 1997; Cantata del agua (plaqueta), 1998; Navegación de altura, Último Reino, Buenos Aires, 2004;  Antología Poética, Fondo Nacional de las Artes, Bs. As. 2008; Bosque de Alondras. Antología poética 1958-2008, Universidad Cecilio Acosta, Maracaibo, 2009. Jardín de arena, Buenos Aires, en prensa. 
En ensayo, entre otros títulos ha dado a conocer: Proyección del Surrealismo en la literatura argentina, Ediciones Culturales Argentinas, 1967; Julio Cortázar y el Hombre Nuevo, 1ª.ed. Sudamericana, 1968, 2ª ed. ampliada, Fundación Internacional Argentina, 2004; Claves Simbólicas de García Márquez,1972,  2º edición ampliada F.García Cambeiro, Buenos Aires, 1977; La literatura hispanoamericana, De la utopía al Paraíso. F.García Cambeiro, 1983; Fenomenología, creación y crítica, F.García Cambeiro, 1989, La mirada del poeta, Corregidor, Bs. As, 1996, 2ª edición ampliada, Madrid, Amargord, 2008; La identidad hispanoamericana. Problemas y destino de una comunidad, Tekné, Buenos Aires, 1997; Marechal: el camino de la belleza, Biblos, Buenos Aires, 1999; La razón ardiente. Aportes para una teoría literaria latinoamericana, Biblos, Bs As, 2004; Relectura de las crónicas coloniales del Cono Sur (directora), USAL, Buenos Aires, 2004; El humanismo indiano, (editora) UCA, Buenos Aires, 2005. Literatura y Filosofía desde América Latina, Universidad de Caldas, Manizales (Colombia), 2007; Los trabajos de Orfeo, EDIUNC, Mendoza, 2008; La opción por América, Editorial Ross, Rosario, 2009; América: recomienzo de la Historia, Biblos, Buenos Aires, 2010. El humanismo en la Argentina Indiana, Biblos, Buenos Aires, 2011. La poesía. Un pensamiento auroral. Alción, Córdoba, en prensa.