domingo, 4 de agosto de 2013

Allen Ginsberg: Muerte a la oreja de Van Gogh.





Allen Ginsberg






















El poeta es sacerdote
El dinero ha calculado el alma de América
El congreso rompe a través de todo hacia el precipicio de la Eternidad
el presidente ha construído una máquinaria bélica que habrá de vomitar y arrancar
          a Rusia  fuera de Kansas
El siglo norteamericano es traicionado por un loco Senado que
           ya no comparte el lecho con su esposa
Franco ha asesinado a Lorca el duende marica hijo de Whitman
mientras que Mayakovsky se suicidó para evitar a Rusia
Hart Crane distinguido platónico se suicidó para derrumbar
           la América equivocada
al tiempo que millones de toneladas de trigo humano eran quemadas en secretas
           cavernas bajo la Casa Blanca
mientras la India  moría de hambre y aullaba y comía perros rabiosos llenos
de lluvia y montañas de huevos eran reducidos al blanco polvo en los salones
            del congreso
ningún hombre temeroso de Dios caminará allí de nuevo debido al olor
             de los podridos huevos de América
y los indígenas de Chiapas continúan  masticando sus tortillas
              sin vitaminas
los aborígenes de Australia quizás parloteen en los solitarios desiertos sin huevos
y yo raramente como un huevo en el desayuno a pesar de que mi trabajo requiere
              huevos infinitos para llegar al nacimiento en la Eternidad
los huevos deberían ser comidos o entregados a sus madres
y el dolor de las innumerables gallinas de América es expresado
               por el griterío de sus comediantes en la radio
Detroit ha fabricado un millón de automóviles de los árboles de caucho y
               fantasmas
pero yo camino, yo camino, y el Oriente camina conmigo, y toda el África
               camina
y tarde o temprano Norteamérica habrá de caminar
pues como hemos echado al Ángel Chino de nuestra puerta él
               habrá de echarnos dela Dorada Puerta del futuro
no hemos abrigado pena alguna por Tanganica
Einstein en vida soportó la burla debido a sus políticas celestiales 
A Bertrand Russell lo echaron de Nueva York por encamarse
y el inmortal Chaplin ha sido expulsado de nuestras costas con
                la rosa entre sus dientes
una secreta conspiración de la Iglesia Católica en los lavatorios del
                Congreso ha negado anticonceptivos a las crecientes masas
                de la India.
Nadie publica una palabra que no sean los cobardes desvaríos de un robot
                 de una mentalidad depravada
el día de la publicación de la verdadera literatura del cuerpo Norteamericano
                  será el día de la revolución
la revolución del cordero erótico
la única revolución sin sangre que regala maíz
el desdichado Genet habrá de iluminar las cosechadoras de Ohio
La marihuana es un narcótico benévolo pero J. Edgar Hoover prefiere
                   su whisky mortal
Y la heroína de Lao-Tzé y el Sexto Patriarca  son castigados
                    en la silla eléctrica
pero los pobres adictos enfermos no tienen ningún lugar donde apoyar sus cabezas
maliciosos funcionarios de nuestro gobierno han creado una violenta cura de total   
                     prohibición tan obsoleta como el Sistema de Alarma Temprana de Radar.
Yo soy el Sistema de Alarma Temprana de Radar
Yo no veo otra cosa que no sean bombas
No me interesa impedir que Asia sea Asia
y los gobiernos de Rusia y Asia surgirán y caerán pero
                     Asia y Rusia no caerán
el gobierno de Norteamérica también se desplomará pero como puede
                      Norteamérica caer
Yo dudo si alguien habrá de caer alguna vez excepto
afortunadamente todos los gobiernos se desplomarán
los únicos que tendrán otra suerte son los buenos y justos
y los buenos y justos todavía no existen
Pero algún día habrán de existir ellos existen en mis poemas
existen en la muerte de los gobiernos de Rusia y Norteamérica
existen en la muerte de Hart Crane y Mayakovsky
Ahora es el tiempo de la profecía sin la muerte como consecuencia
finalmente el universo habra de desaparecer
Hollywood se pudrirá en los molinos de viento de la Eternidad
Hollywood cuyas películas se pegan en la garganta de Dios
Si Hollywood recibirá lo que se merece
Tiempo
La radio filtra gas nervioso
La historia transformará este poema en profesía y su horrible simpleza será
                        una feísima música espiritual
Yo poseo el gemido de las palomas y las plumas del extásis
El hombre no puede resistir por mucho tiempo el hambre del abstracto caníbal
La guerra es abstracta
el mundo será destruído
pero yo sólo habré de morir por la poesía, eso habrá de salvar al mundo
Aún no han reunido el dinero para erigirle un monumento a Sacco y Vanzetti que
                          ennoblecería a Boston
los nativos de Kenia atormentados por los estafadores de Inglaterra
Sud África en las manos del blanco tonto
Vachel Lindsay Ministro del Interior
Poe Ministro de la Imaginación
Pound Ministro de Economía
Kra pertenece a Kra y Pukti a Pukti
cruzada fertilización entre Blok y Artaud
la oreja de Van Gogh impresa en los billetes
basta de hacerle propaganda a los monstruos
y los poetas deberían mantenerse alejados de la política o transformarse en monstruos
yo me he transformado en un ser monstruoso debido a la política
el poeta ruso indudablemente mostruoso en su secreta libreta
el Tibet debería no debería ser molestado
Estas son profecías obvias
Norteamérica será destruída
Los poetas Rusos batallarán con Rusia
Whitman advirtió acerca de esta “ mítica condenada nación entre las naciones”
¿Dónde estaba Theodore Roosevelt cuando él envió sus ultimatums desde su
                               castillo en Camden
Dónde estaba la cámara de diputados cuando Crane leyó en voz alta
                                sus libros proféticos
Qué estaba planeando Wall Street cuando Lindsay anunció
                                la ruina del dinero
Estaban ellos escuchando mis desvaríos en el vestuario de las Oficinas de Empleo
                                del Bickfords?
¿Acaso ellos acercaban sus orejas a los gemidos de mi alma cuando yo forcejeaba con 
                                estadísticas de mercado en el Foro
                                en Roma?
No, ellos estaban peleando en feroces oficinas, sobre alfombras de infarto,
                                gritando y negociando con el Destino
luchando contra esqueletos con sables, mosquetes, dientes de macho cabrío, indigestión,
                                bombas de latrocinio, putañerío, cohetes, pederastía,
acorralados luchando para multiplicar esposas, departamentos, jardines,
                                suburbios, el reino de la fantasía,
portorriqueños apiñados para la masacre en la calle 114 motivados por la imitación de
                                 un refrigerador chino moderno
Los elefantes de la piedad asesinados por el placer de tener una jaula de aves isabelina
millones de agitados fanáticos en el manicomio por el propio bien de la aullante
                                soprano de la industria
El cantar del dinero de los jaboneros  simios del dentifrico en la televisión 
                                desodorantes sobre hipnóticas sillas 
insaciables buscadores de petroleo en Tejas  los rastros de los aviones jet entre
                                 las nubes
escritores del firmamento mentirosos frente al rostro de la Divinidad  carniceros
                                asesinos de sombreros y zapatos con grandes colmillos, todos      
                                Propietarios! Propietarios! Propietarios! Obsesionados por
                                la propiedad  y la desvaneciente individualidad !
y sus extensos editoriales sobre la cerca del negro aullante atacado por hormigas
                                que salen arrastrándose de la primera página !
Maquinaria de un masivo sueño electrónico!  Una creadora de guerras Puta de Babilonia
                                bramando sobre Capitolios y Academias !
Dinero! Dinero! Dinero!  el loco celestial chillón dinero de la ilusión ! Dinero construido 
                                de nada, hambre, suicidio ! Dinero del fracaso!  Dinero de la Muerte!
El dinero enfrentando la Eternidad! y los fuertes molinos de la eternidad muelen –expulsan
                                el inmenso papel de la ilusión !


                                                                                                                                 París, 1958

(Versión  Esteban Moore)

Allen Ginsberg fue sin duda una de las personalidades del siglo XX, uno de los poetas que establece el tono definitivo de la poesía norteamericana, dejando su marca e influencia en la literatura contemporánea. Reconocido además como uno de los padres espirituales del Flower Power y del hippismo, movimientos sociales que se extendieron por el mundo entero. Tuvo una participación activa en los grupos que se opusieron a la guerra en Vietnam, se asoció al Movimiento por los Derechos Civiles y dio su apoyo a todas las organizaciones defensoras de la libertad de expresión. Las minorías étnicas, sexuales y religiosas hallaron en él una voz solidaria dispuesta a hacer del compromiso una razón de vida.
Recibió premios, honores y becas, éstas no le impidieron convertirse en una de las fuentes de mayor energía creativa de esa comunidad de mentes lúcidas conformada por los beats y el administrador de lo que muchos en tono burlón bautizaron como la Empresa Allen Ginsberg (“Allen Ginsberg Industries”) que contaba con una oficina en Nueva York desde la cual emitía sus ‘mensajes’ al mundo. Su generosidad no conoció límites, en sus últimos días de vida, mientras agonizaba, dedicó muchas horas de su escaso tiempo para hablar con sus amigos por teléfono y la conversación incluyó siempre una pregunta directa: “¿Necesitás dinero?” 1
En la década de los 60 su interés por la música popular lo llevó a conocer a los Beatles y desarrollar una amistad con ellos, particularmente con John Lennon. Compartió el escenario con The Fugs y Jefferson Airplane. Bob Dylan, lo incluyó en una de sus extensas giras por todo el país (Rolling Thunder Review). Sus intervenciones en radio y televisión, siempre controvertidas y espectaculares, lo convirtieron en una figura pública, hecho que aprovechó para hacer conocer su poesía y la de otros autores admirados por él.
En los años setenta fundó junto a Anne Waldman una escuela de poesía alternativa fuera de los ámbitos tradicionales de enseñanza, un sitio donde los poetas pudieran transmitir su experiencia. La llamó “The Jack Kerouac School of Disembodied Poetics”, un claro y sincero homenaje a uno de sus grandes amigos de la juventud. El objeto de esta escuela no era sólo difundir aquellas estéticas que no hallaban un lugar en la universidad, sino actuar como centro de oportunidades para muchos poetas y escritores marginados del circuito académico.
Nació el 3 de junio de 1926 en la ciudad de Newark, Nueva Jersey. Asistió a la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York de la que fue expulsado, allí conoció a Jack Kerouac, a Neil Cassady y a Herbert Huncke. En ese período tumultuoso de su vida para evitar una condena en la prisión estatal, luego de ser arrestado junto a otras personas a bordo de un auto robado, se declara mentalmente incapacitado y el juez lo obliga a permanecer ocho meses en un instituto psiquiátrico. Nuevamente en libertad decide reiniciar su vida, se declara heterosexual y comienza a trabajar como creativo en una agencia de publicidad. Insatisfecho con esta vida rutinaria hace pública su homosexualidad y cambia varias veces de empleo. Fue sucesivamente lavaplatos, sereno y soldador en una metalúrgica. Luego finalmente acepta los consejos de Jack Kerouac y se traslada a la Costa Oeste. En aquellos primeros años de la década de los cincuenta, cuando él arriba a la ciudad de San Francisco, “...el portal a Oriente de los Estados Unidos de América…” según Rudyard Kipling 2, caracterizada por Bret Harte como “…serena, indiferente al destino… guardiana de dos continentes…”, “…el último refugio de los bohemios…” en la opinión de Karl Shapiro, ésta era el centro de una intensísima actividad cultural que se desarrollaba en toda la región de la bahía. En el campo de la performance Kenneth Rexroth y Kenneth Patchen leían sus poemas en público acompañados por músicos de jazz. Lawrence Ferlinghetti, quien se había instalado allí en 1950 y que en ocasiones participaba de estas veladas en The Cellar (El sótano), escribía en esa época sus “mensajes orales espontáneos”, textos concebidos por su autor para ser escuchados, en los que registra definitivamente la dicción del habla coloquial que ya nunca se ausentaría de su discurso poético. En el centro de poesía de la Universidad local, dirigido por Ruth Witt-Diamant, y en cafés y galerías de arte, se organizaban lecturas de poesía en las cuales era posible enterarse de las últimas tendencias poéticas, o de lo que estaban produciendo el surrealista Philip Lamantia o el casi místico y católico William Everson. 3
Esta ciudad relajada y tranquila se convirtió en un involuntario punto de reunión para varios poetas: Ginsberg, Jack Kerouac, Philip Whalen, James Harmon, Michael McLure, Robert Creeley, Gary Snyder y Gregory Corso. En la casa de Kenneth Rexroth podían intercambiar opiniones con Lew Welch, Robert Duncan y Jack Spicer. Rexroth era un escritor que al igual que William Carlos Williams, discutía con los poetas más jóvenes acerca de sus teorías estéticas, les brindaba su apoyo, y escribía generosas cartas de recomendación. Su hogar se había convertido en uno de los centros culturales más importantes de la ciudad.
En octubre de 1955, siguiendo la recomendación de Rexroth, el poeta organiza una lectura de poemas en la Galería Six, una pequeña galería de arte cercana a Embarcadero, donde exponían su obra los artistas jóvenes de la ciudad y ocasionalmente se realizaban conciertos y lecturas de poemas. Leerían allí su trabajo la noche del 7, McClure, Snyder, Whalen, Lamantia y Ginsberg. Rexroth se habia ofrecido para oficiar de maestro de ceremonias. Entre el público estaban Ferlinghetti y Kerouac.4
Esa noche, que luego sería llamada por la prensa local la del “Renacimiento poético” de San Francisco, Ginsberg leyó un texto sobre el cual estaba trabajando hacía algunos años y que no tenía intención de publicar: Howl (Aullido). Cantó sus versos, los gimió, y en la parte final de su lectura estuvo al borde del llanto. Esta performance causó una emotiva reacción en el público. Él comprendió entonces que liberando su personalidad sobre el escenario podía conmover a otras personas. La idea de crear una nueva audiencia para la poesía ya no le pereció tan descabellada.
Con Aullido no sólo comienza un tiempo en la literatura norteamericana sino que también se inicia un nuevo estilo de composición. Ginsberg dice que él sigue el modelo de Kerouac y que su objetivo es calcar en la página los pensamientos de la mente y sus sonidos. Ésta debe ser comprendida como la “escritura de la mente”. Este procedimiento fue descrito por su maestro el venerable, Chögyam Trumpa, como el resultado natural de su consigna: “Primer pensamiento, el mejor pensamiento”. Esta definición, insistiría Ginsberg, siempre es paralela a la de Kerouac: “La mente es la belleza de la forma”. Este poema seminal plantea el regreso a una tradición que muchos poetas en su país habían desatendido: la de Whitmam, Apollinaire, Artaud, Lorca, William Carlos Williams y Mayacovsky. El suyo es un intento de expandir la propia tradición insertando voces diversas, combinando los largos versos de Whitman, el tono de ciertos poemas de Christopher Smart (Jubilate Agno), de Percy Bysshe Shelley (Adonais, Ode to the West Wind), las iluminaciones de Blake, con la renovada apreciación de la naturaleza de la forma del cubismo francés y español y la poesía onomatopéyica del entonces olvidado Kurt Schwitters.5
Aullido ,según su propio autor, fue construido como una letrina de ladrillos, parte por parte, dentro de una estructura rítmica que se desarrolla y crece continuamente en sí misma. Podemos agregar que el contrapunto de los sonidos en sus tres niveles: el de las palabras en una misma línea, el de las líneas en una misma parte y el de las partes del poema entre sí, es fundamental para la comprensión de los significados de este texto que podemos comparar con la figura de un triángulo equilátero, en el que el ritmo nace de su vértice superior y se expande hacia la base, modelándose en el propio aliento del autor.
Ginsberg leyó incansablemente la obra de Pound y en particular Los Cantos, que para él se sostienen a través del ritmo, del contrapunto logrado cuando cada frase enfrenta su propio eco. La reconstrucción sobre la página de lo que él denomina los sonidos de la mente, los compaces naturales de la lengua, señalan la importancia otorgada al ritmo en tanto elemento constitutivo del poema. Noción que proviene de Pound quien en su “Treatrise on Metric” lo compara con las formas, como pueden ser “la quilla de un barco o el motor de un automóvil”, antes de declarar enfáticamente: “El ritmo es una forma del tiempo”. Pero, quizás la influencia más grande que podemos percibir en el autor de La caída de América y Wichita Vortex Sutra, es la de su maestro William Carlos Williams cuya escritura rescata la vivacidad y espontaneidad del lenguaje coloquial.
La escritura de los Beats emergió en una época en que la literatura norteamericana, según Paul Hoover, estaba caracterizada por un exceso de decoro y formalismo. Ellos encarnaron una actitud poética antiintelectual y antijerárquica, en la que la búsqueda de visiones y revelaciones no está reservada sólo a aquellos que pueden darle expresión literaria o artística, sino que debe ser compartida por todos los que rechazan el pasado y el futuro por igual, por todos los que se rebelan contra toda forma de autoridad u organización social, por todos aquellos que desean aguzar sus sentidos para enriquecer su propio diálogo con la existencia. Ellos no deseaban controlar la naturaleza, los eventos o a las personas. Sabían que vivían en un mundo que se encaminaba a su propia destrucción y que eran necesarias respuestas renovadas. En este proceso que se sucede dentro de los extendidos y difusos límites de lo que se llamó Movimiento Beat, toda forma de conocimiento que permitiera ampliar las fronteras de la percepción fue aceptada. Los beats contemplaron al mundo de una manera diferente a partir de sus lecturas de textos pertenecientes a la tradición del Budismo-Zen, de su creencia en que la interacción de distintas concepciones religiosas conformaría una nueva conciencia espiritual, de su reconocimiento de las culturas indígenas y de sus experiencias con alucinógenos, entre otras cosas.
Todos aquellos que formaron parte de lo que en la actualidad se reconoce como el Movimiento beat o la Generación Beat (denominaciones que pertenecen al mundo de la periodización historiográfica, que podrán denotar, pero nunca connotar la profundidad de la transformación que se opera a partir de ellos en la mente contemporánea) cultivaron en sus discursos distintos grados de diversidad estética, desarrollaron poéticas reconocibles; para ellos las tendencias estéticas, como las lenguas, no se imponen unas a otras: traducen, se integran, colaboran, realizan prestámos, y en este contexto recrean la significación lingüística
Lawrence Ferlinghetti explica este fenómeno de la siguiente manera: Si has estado leyendo acerca de la interpretación de las poéticas de los Beats (especialmente la de Ginsberg) hallarás en ellas que los términos ‘poético’ y ‘poéticamente’ son en realidad ‘malas palabras’, deben ser evitados. Lo concreto es lo más poético. El detalle exacto, sin bordados adicionales. De esto trata precisamente la ética de los Beats.6 Una ética que asumiera la nueva sensibilidad ante la belleza que se estaba produciendo y que diera cuenta de ella en su percepción poética. Las palabras de Ferlinghetti son de algún modo la traducción actual de aquéllas de Ezra Pound: “El objeto en su naturalidad es siempre el símbolo adecuado.”

1- Lawrence Ferlinghetti, relato oral.
2- Rudyard Kipling, From Sea to Sea, Letters of travel, vol.1, p.471 Macmillan and Co.,London 1909.
3-Golden Gate, Five San Francisco Poets, ed. David Meltzer, Wingbow Press,
San Francisco, 1976.
4- The Birth of the Beat Generation, Steven watson, Pantheon Books, New York, 1998.
5-Allen Ginsberg, Howl, Final text, ed. Barry Miles, Harper & Row, New York, 1986.
6-Lawrence Ferlinghetti, Viajes por América desierta, p. 11, traducción Esteban Moore, Ediciones UNESCO/Graffiti, Montevideo, 1996,

domingo, 28 de julio de 2013

Martín Zúñiga Chávez: Poemas.





 
 Martín Zúñiga Chávez





























Parece simple trabajar sin música

Cuesta mirar cuanto te acompaña
un incendio.

Cuando los discos viejos inundan la casa.
Cuando las paredes se vuelven gigantes
y estás parado en medio

y
de pronto las medias se te mojan
sin razón, y sin razón también la luz se acaba.
y un barro antiguo se asoma bajo las señales.

Cuesta no cerrar los ojos
en la necesidad de detener algo.

Los techos de Calamina vibran al compás de la lluvia

Lo mejor que puede suceder es el agua
corriendo en la cañerías
pero pocas veces suceden cosas buenas
en mi casa. Con la palabra amor se acaban
muchas palabras. las canciones y los bailes
de moda. hendiduras imperceptibles en los dientes
como colinas como elefantes blancos;
porque ya es costumbre acarrear tangos
en los baldes de agua. El frío
que se filtra por las grietas me amuebla la casa.
Y aunque es un desierto lleno de espinos y tequila

las musas bailan en mi pecho
al son del carro basurero y se ríen de mi falta de agallas,
de mi inestimable pesimismo al prender los cigarrillos.

Every time we say goodbye revolotea por la casa.
Con el tiempo también aprenderé a reírme.
Pavlov tenía algo de razón en ello.


Esto es un Cover


                                                                       ― ¿Qué tiene de arte jugar con un pezón?
                                                                                              ― Es una nueva forma de arte.
                                                                                                              Philiph Roth, El Teatro de Sabbath


Esto es lo que suena cuando un dedo se posa en una herida.
Trampas en la luz.
Los manifiestos recientes dan por sentado
que dos personas podían compartir sus posibles espacios.
Naranja partida por la mitad sin detenerse en las minucias del placer cotidiano.

En mis cortos cinco sentidos clavados en las tiendas de juguetes,
ella crece para mis adentros.
Entiendes si te digo te quiero? No entiendes tampoco si te digo que te odio.
Que te deseo.
Pintarrajea los quioscos saturados de periódicos atrasados
con transeúntes sombras entre la nieve que deseamos nunca termine de licuar.

Crece como un vómito tierno.

Comparo la vida con éstas palabras.
Trampas en las sombras
Trampas de la luz para ser más exactos.
En las cortes en cambio se sabía que los esposos no podrían.
Que lo esencial está en la súplica;
en el lugar, más, oscuro de la palabra.

Entre las páginas de hermosos libros que nunca entiendo
donde una cortina de centauros ebrios cae delante del sol.
Ella, cuyo nombre desconozco.
           
Tú me quieres de verdad   Pues claro, claro que te quiero
Yo también te quiero                      Pero, pensé
Pero, no vayas tan de prisa           Asentí.
No me atosigues, yo tengo mi propio ritmo para hacer las cosas
Asentí.
Podrás esperar                                Asentí.
Me lo prometes                    Te lo prometo

Éramos una gallina a la que le habían quemado el pico y un gato
al que le habían arrancado las garras.
El ritmo de una gallina no varía en lo más mínimo.
Un gato, en cambio.

Balada para el Amenazado con Epifora y Aforismo chamusqueado

Pájaros de eucalipto arden dentro de sus paredes.
Paredes de carne y de sal. En la primera epístola a los tibetanos el apóstol habla
sobre el sonido en la inmersión del agua y del fuego.
Bolas de fuego cayendo sobre la muchedumbre intrigada.
Bolas de fuego que no les queman; habla

de cómo el agua le teme al fuego, aunque no debería,
de cómo el fuego le teme a la arena, la arena al viento
que la amontona y la separa.

Lo compara con la armonía de las flores y de los insectos repudiando el apetito de la carne.

Abre en su narración un paréntesis: habla de un viejo romano
que antes de cierta batalla, olvidada ya por el tiempo,
tomó agua. Si voy a tener sed, ya la tengo, dijo. Y mató a unos cuantos antes de
seguir la senda de Arquíloco.

En esta historia aves de eucalipto se postran dentro de su pelo
y todas las verdes criaturas de la tierra y del agua.

Si me quedé a almorzar al borde de la laguna,
si me quedé a ver a un caimán apareándose bajo un lejano trueno,
si me quedé fue casualidad. Y ataraxia.
Y pocas monedas para tomar el tren —¡tan literarios siempre los trenes! —
adecuado para llegar a casa.

En esta historia rondan otra vez la soledad y el frío que es su apariencia.
Luna herida en mi talón a la manera de una metáfora, de un artilugio accesorio, innecesario.

Adorna así la verdad con mentiras y lo llama belleza,
porque sabe que la gente cree disfrutar
de la sorpresa al encontrar un león en mitad del camino.
A los ocho años, en la clase de gramática, su padre de un sopapo le enseñó
el orden cierto de las cosas
que conocía por sus ancestros.
Cosas importantes para un hombre de bien, no para mí, respondió.

Si el sonido de la refrigeradora vacía me acompaña con su canción
de cuna, ¿para qué gasté el tiempo al lado de musarañas?, se preguntaría luego.

Resumamos la cuestión: es delicioso y tentador no hacer nada. Gastar mal el tiempo.

En clases de gramática el filósofo pone nombre al juego de equilibrio
entre conciencia y armonía. Síntesis.
La belleza para el gramático es planear el juego. En cambio el apóstol entró en él:

pone un pie sobre la cuerda
y luego otro
y otro.
El gramático recomienda: no mires abajo está el cielo.

Hay un nuevo intermedio donde las vacas se juntan
tratando de hacer casar sus manchas. Es su ingenuidad, heroica.

La verdad se parece a una cuerda tendida sobre el camino puesta ahí más para
hacer tropezar que para guiar a alguien.
Y tentado por las formas sensuales de la vanguardia, quien habla
reconoce no saber consolar a nadie. Se agarra a golpes
con su soledad: mascota olvidada en el aeropuerto, muerta de inanición y pena.

Al año siguiente se escapó de casa. Fue un viaje corto, por cierto.
Pronto olvidó las reglas para escribir cartas.
Su padre debía tener razón al notar algo raro en su hijo:
le es imposible aceptar a las nubes blancas y decide ver azul,
amarillo, bermellón y gris nieve. Falta de sentido común, repetiría el padre.

Luminosos manuales y tratados sobre el orden cierto de las cosas
vendió para regresar a casa. No volveré
no volveré otra vez
no volveré en ratas alimentadas por mis ojos bajo las uñas de mi soledad.
El caimán será devorado no por su pasión, sino por el resplandor del trueno.
           
El apóstol finaliza su epístola recomendando viajar y no mantener una casa;
incendiar todos los libros
y las paredes en la cabecera de las autopistas. Acostados al costado de las vías
por nuestra cabeza salía el sol, mientras los números del calendario se teñían de rojo.

Encontraron el cuerpo del apóstol detrás de muros tapiados
huyendo de las extraordinarias máquinas del amor.
No encontró defensas que le sean útiles.
No hubiese podido encontrarlas.


Martín Zúñiga Chávez (Cusco, Perú, 1983). Ha publicado los poemarios Gavia (Ediciones Fecit, España, 2009), Pequeño estudio sobre la muerte (Ediciones Copé, Perú, 2010) y Cover (Ediciones Difacit, España, 2011), además de la antología de poesía joven de Arequipa Rastros/Rostros (CRPP, Perú, 2011). Su obra ha recibido varios premios como el Premio Internacional de Poesía Ángel Martínez Baigorri y el Premio Internacional de Poesía Joven Martín García Ramos, ambos en España; y  el Premio Nacional Juvenil de Poesía Javier Heraud y el Premio Internacional de Poesía Copé de Plata en Perú. Dirige la asociación cultural Centro de Recursos para la Poesía www.centroderecursosparalapoesia.org, plataforma de gestión de proyectos culturales que organiza el Festival Internacional de Poesía Ari Quepay, entre otras actividades. Realiza el proyecto LAE LEA Perú http://urbanotopia.blogspot.com. De niño quería un dinosaurio de mascota.


jueves, 18 de julio de 2013

Niels Hav:16 poemas.






Niels Hav
















Epigrama

Te puedes pasar la vida entera
acompañado de palabras
sin encontrar
la justa

Igual que un pobre pez
envuelto en un diario húngaro:
primero, está muerto,
segundo, no entiende
húngaro!

© Niels Hav -  Traducido por Ricardo Labarca

Sobre su ceguera

1
¿Es más barato ahora, me pregunto,
escribir con tinta que cuando Borges dictaba
sus cuentos laberínticos en Buenos Aires? 
El Homero argentino consideraba las palabras símbolos
que compartimos con los demás. “Creo que la estética abstracta
es una ilusión vana,” escribió en un prefacio
en el que renunciaba a la originalidad, casi sin jactancia.
Después de ciego tuvo contacto visual con John Milton
en El paraíso perdido.

2
El amor es ciego. ¡Pero pasaron cuarenta años!
Cuarenta años con estudios, imitaciones o ataques de ira
al escapar el tigre de sus sueños. A veces visitaba
al oculista, siempre con desilusión: Estudió
a  Joyce que debe haber amado a Nora, pero tan ciego
nunca fue. Alonso Quijano sólo después de                               
perder la razón y creerse Don Quijote, dejó
la biblioteca paterna; y cuarenta años después
de encontrar el amor en Ginebra, Borges quedó ciego –
¡Tan ciego como Beethoven sordo!

3
Trabajaba en la oscuridad y pulía mentalmente sus frases,
hasta centellear de pura metafísica
“Si uno es poeta, lo es siempre y se ve todo
invadido de poesía.” Borges se alimentaba
de su desgracia y reemplazó el mundo visible
con sagas y versos en inglés antiguo. Su ceguera
se volvió un don: sólo en aquel momento se puso
al nivel de Homero, y pudo ver
en la profundidad del oscuro y vasto mundo
en ese instante vertiginoso de la eternidad.

© Niels Hav   -  Traducción: Gloria Galindo

Cuando quede ciego

El amor es ciego –
y cada día cuando el ciego
pasa a topetones con su bastón,
el tráfico se detiene en menos de un segundo,
mientras divinos ángeles suben y bajan –
y el oculista cierra la clínica.
  
El amor es ciego,
pero el sexo inofensivo: Mi vista no tiene nada,
   puedo ver todo.

Por eso mis poemas de amor son un fracaso.
Con los ojos cerrados susurro en el teléfono,
en la estación está el ciego
como un santo evangelista
tarareando bajo la lluvia
- paralizado de amor.

Los enamorados se besan la punta de los dedos,
lo sé.

© Niels Hav   -  Traducción: Gloria Galindo

Muéstrame tus pechos

Cuando tengo hambre, pienso en tus pechos,
que nunca vi,
y en tu mirada rusa al pasar,
mientras pasiva e inquieta miras por el local
como una de las melancólicas hermanas de Chéjov,
tomando té mientras hablan de
viajar a Moscú.

Oh, bailemos esta noche
en un café de Moscú.

Es tan complicada la vida.
E incluso tocas el piano y vives con vista
a un cementerio donde por las tardes
el sol invernal medita
entre las tumbas.

Oh, bailemos esta noche
en un café de Moscú.

Cuando tengo hambre, pienso en tus pechos,
tu boca rusa, la luz amarilla de tu cocina,
que tampoco vi,
y en tu pudorosa muñeca cuando cortas
el pan y comes lentamente mientras observas
el cementerio y escuchas distraída
una sinfonía desenfrenada de Rachmaninov .

Oh, bailemos esta noche
en un café de Moscú.

Mas, él que duda pierde su tiempo: ¡quiero
ver tus pechos! Chéjov bebió champán
en su lecho de muerte, y Rachmaninov murió en América:
el agujero negro nos espera a todos. Ven
como estés, ¡vamos a Moscú!
Oh, bailemos esta noche
en un café de Moscú.

© Niels Hav   - Traducción: Gloria Galindo

 Confidencias

El invierno es feroz,
por eso es preferible a las
histéricas puestas de sol,
de la que nadie puede protegerse.

Como las mujeres que el sábado por la tarde
prefieren a un hijo de puta cruel, desgarrado por la existencia,
en lugar de un tipo amable que escuche
sus quejumbrosas confidencias.

Las entiendo bien: sólo las madres
y los idiotas pueden tolerar el lloriqueo –
como cualquier normal,
detesto los domingos de verano; especialmente al atardecer.

© Niels Hav   -  Traducción: Gloria Galindo

Las mujeres de Copenhague

Me he vuelto a enamorar de cinco mujeres
distintas durante un viaje en el autobús de la ruta 40
de Njalsgade a Osterbro. ¿Cómo va uno a controlar
su vida en esa condiciones?                                          
Una de ellas llevaba un abrigo de piel;
otra, botas rojas. Una leía el periodico; la otra, a Heidegger
 y las calles estaban inundadas de lluvia.
En el bulevar Amager subió una princesa empapada,
eufórica y furiosa, y me cautivó totalmente.
Pero se bajó frente a la estación de policía                 
y su lugar lo tomaron dos reinas con pañoletas fulgurantes
que hablaban con voces estridentes en pakistaní
durante el trayecto al Hospital Municipal
mientras el autobús bullia de poesía.
Eran hermanas e igualmente bellas, por lo que les entregué     
mi corazón a las dos y empecé a hacer planes de una nueva vida
en una aldea cerca de Rawalpindi, donde los niños crecen en medio del olor    
a hibisco mientras sus madres cantan canciones desgarradoras cuando
la tarde cae sobre las llanuras pakistaníes.  

¡Pero ellas no me vieron! Y la que llevaba el abrigo de piel lloraba
con disimulo, cubriéndose con el guante, cuando se bajó en Farimagsgade.
La que leía a Heidegger cerró el libro de súbito y me miró fijamente
con sonrisa burlona, como si acabase de vislumbrar a un Don Nadie
en su mismísima insignificancia. Así se me partió el corazón por quinta vez
cuando se levantó y se fue con las otras. ¡Qué brutal es la vida!
Seguí otras dos paradas antes de darme por vencido.
Siempre termina así: Uno, de pie en la acera, fumando un cigarrillo,
tenso y levemente desdichado.

Traducido al español por Orlando Alomá.
© Niels Hav

La visita de mi padre

Mi difunto padre me visita,
vuelve a sentarse en la silla que me dejó.
¡Bueno, Niels! me dice.
Bronceado y fuerte, su cabello brilla como charol.
Antes, arreglaba las lápidas
con pala y carretilla, yo le ayudaba.
Ahora él mueve la suya.
¿Cómo te va? me pregunta.
Le cuento todo, mis planes
mis intentos fallidos.
En el tablero cuelgan varias cuentas. Tíralas,
me dice ¡ya volverán!
Se ríe.
Por años estuve resentido conmigo mismo,
dice, me desvelé pensando
cómo ser un buen hombre.
¡Es importante!

Le invito un cigarrillo,
pero ha dejado de fumar.
Afuera el sol le prende fuego al techo y a la chimenea.
En la calle, los basureros gritan bulliciosos. 
Mi padre se pone de pie
los mira por la ventana.
Tienen prisa, dice, así debe ser.
¡Haz algo!

© Niels Hav   - Traducción: Gloria Galindo

El poema

No ataque
al poema: ¡Está arrestado!

El poema se niega a obedecer órdenes.

El poema no se da en confinamiento solitario.
El poema deambula en la intemperie, 
hurga en los residuos ajenos,
lleva pistola.

El poema desconfía de la ley y los tribunales,
mas confía firmemente en una ética superior.
El poema discute con azarosos transeúntes,
se mete a la oficina ejecutiva con acusaciones infames;
no tiene ningún respeto. Huele mal
(a mierda & rosas)

El poema espera gustoso la tormenta.
El poema pasa la noche en soledad
y desenfrenado éxtasis.
El poema se encuentra en los aeropuertos
a bordo de transbordadores hacinados.
El poema es en gran medida político, pero odia la política.
El poema es quisquilloso,
y abre la boca en raras ocasiones.

El poema estropea la fiesta.
El poema se saca la chaqueta
y sale a tu encuentro.
El nerviosismo es parte del poema.

© Niels Hav   -  Traducción: Gloria Galindo

En defensa de los poetas

¿Qué hacer con los poetas?
La vida los maltrata
se ven tan lastimeros vestidos de negro
con la piel azulosa de sus borrascas interiores.

La poesía es una horrible enfermedad
los infectados deambulan quejándose
sus gritos contaminan la atmósfera como escapes
de estaciones atómicas de la mente. Es algo tan sicótico.
La poesía es un tirano
desvela por las noche y deshace matrimonios
arrastra a la gente en mitad del invierno a desoladas cabañas
donde permanecen ateridos, con sus orejeras y gruesas bufandas.
¡Imagínense qué tortura!

La poesía es una plaga
pero que la gonorrea, una abonimación terrible.
Pero consideren a los poetas, no es fácil para ellos.
Trátenlos con paciencia.
Son histéricos como si estuvieran embarazados de gemelos
crujen los dientes cuando duermen, comen tierra
y hierba. Se pasan horas en medio del viento ululante
atormentados por asombrosas metáforas.
Todos los días son sagrados para ellos.

Oh, por favor, apiádense de los poetas
son sordos y ciegos
ayúdenlos a cruzar las calles por donde van dando tumbos
con su invisible impedimento:
recordando toda suerte de cosas. De vez en cuando
uno se detiene a escuchar una sirena distante.
Sean considerados con ellos.

Los poetas son como niños locos
expulsados de su casa por toda la familia.
Rueguen por ellos;
han nacido tristes
-sus madres lloraron por ellos
acudieron a médicos y abogados- hasta
tuvieron que darse por vencidas
por temor a perder la cabeza.
¡Oh, lloren por los poetas!

No tienen salvación.
Infectados de poesía como leprosos secretos
están presos en su mundo fantasioso.
Un asqueroso barrió lleno de demonios
y fantasmas vengativos

Cuando un claro día de verano, de sol radiante,
vean a un pobre poeta
salir tambaleante de su edificio
pálido, como un cadáver
y desfigurado por las especulaciones
¡Acérquense a auxiliarlo!

Amárrenle los cordones de los zapatos
llévenlo hasta el parque
y ayúdenlo a sentarse en un banco al sol.
Cántenle un poquito
cómprenle un helado y háganle un cuento
para que no se sienta tan triste.
¡Está completamente arruinado por la poesía!

© Niels Hav. Traducido al español por Orlando Alomá.

Mi pluma fantástica

Prefiero escribir
con una pluma usada encontrada en la calle
o con una de publicidad, feliz de que promueva al electricista,
la gasolinera o el banco.
No sólo porque son gratuitas 
sino imagino que esos implementos de escribir
fusionarán mi escritura con la industria
el sudor de los obreros calificados, las oficinas
y la mística de toda existencia.

Una vez escribía minuciosos poemas con pluma de fuente
poesía pura sobre la pura nada
pero ahora me gusta que en el papel haya mierda,
lágrimas y mocos.

¡La poesía no es para los apocados!
Un poema deba ser tan honesto como las cotizaciones de la bolsa
una mezcla de realidad y fanfarronería. 
¿Qué queda aún que hiera nuestra sensibilidad?
No mucho.

Por eso no pierdo de vista el mercado  de valores 
y los documentos importantes. La bolsa
forma  parte de la realida como la poesía. 
Y por eso estoy tan contento con este bolígrafo  
de un banco que me encontré una negra noche
frente a una tienda cerrada. Huele
vagamente a meado de perro y escribe de maravilla.


© Niels Hav   -  Traducción: Orlando Alomá

El desafío

Despertar por la noche con el cerebro lleno de locas
especulaciones no es tan raro,
la mayoría se encontrará con un monstruo. Unos
alivian con analgésicos el dolor,
sobrevivir a la pérdida o salvarse de una depresión.
Se sienten totalmente abandonados y solos
con los monstruos – así es.
El diablo anda como león rugiente.
Otros se conforman con la droga que hay
en el libre mercado; el tabaco, el café, el alcohol, orgías de comida
o ascetismo. Otros consiguen desaparecer
en el trabajo o en alguna gran pasión.
Construimos pequeños imperios con la esperanza de que sirvan
de ancla al espíritu sin hogar, ese día
abandonamos el cuerpo y entramos a la eternidad.
Todos quieren dejar su huella –como agradecimiento,
porque se nos permitió poner los pies en la Tierra y regocijarnos
de su belleza; se nos permitió amar y odiar
en el ámbito normal de un cuerpo con domicilio habitual.
El desafío es descifrar las experiencias comunes;
el horror y la miseria que nos rodea pegados
en la ropa penetrando en el cuerpo.
Observar lo que pasa y si es posible
decir las cosas como son.

© Niels Hav   -   Traducción: Gloria Galindo

No contribuyamos al olor a miedo

¿Por qué se empujan en el autobús?
el invierno es aterrador
de por sí
¿Qué sabemos de la bondad
y la maldad? No contribuyamos
al olor a miedo.
La mayoría de la gente hace un esfuerzo
por vivir,
y él que todas las mañanas decide
levantarse, merece respeto.

© Niels Hav   -   Traducción: Gloria Galindo

Encontrar una lagartija en la oscuridad

Ajenos a la matanza,
dimos un paseo por los lagos.
Hablabas de Villalobos.
Yo observaba a un cuervo
picotear la mierda de un perro.
Cada uno en lo suyo envuelto
en una coraza de ignorancia 
que protege nuestros prejuicios.

Los holistas creen que el aleteo de una mariposa
en el Himalaya, afecta el clima
en la Antártica, quizás sea cierto.
Pero allí por donde pasan los tanques,
 y gotea carne y sangre de los árboles,
no hay consuelo.

Buscar la verdad es como encontrar una lagartija
en la oscuridad. Las uvas son de Sudáfrica,
el arroz de Pakistán, los dátiles de Irán.
Apoyamos la idea de las fronteras abiertas
para frutas y hortalizas,
pero a dondequiera que nos volvemos,
el culo sigue en la espalda.

Los muertos son enterrados en el periódico,
para que nos sentemos impasibles
en un banco al borde del paraíso
y soñemos con mariposas.

© Niels Hav   -  Traducción: Gloria Galindo

Eso

Sucede que me da eso
cuando vemos las noticias, y hay niños en la sala,
Su grave preocupación ante las matanzas,
el sonido del llanto se condensa
en una gran interrogante que se cierne
sobre mi cabeza como un hacha
o una nube turbia.

Apago. Trato de borrar todo,
cambiar el estado de ánimo. En vano.
Destrozar el televisor no es suficiente.
La verdad del estado del mundo se filtra
por las paredes; los niños lo saben,
por supuesto, es su mundo –
el único que tengo para ellos.
Lo puedes ver en sus ojos;
no nos absolverán ¡Nunca!
Nuestras bromas son ineficaces,
el cinismo nos resta puntos.
Cada día se acumula más
de eso.

© Niels Hav   -  Traducción: Gloria Galindo

El alma baila en la cuna

Si es verdad que el alma
nace vieja
y durante la vida rejuvenece,
entonces tú y yo juntos somos
más viejos y más jóvenes.
Una fusión así es peligrosa.

Seamos honestos: cada día
vivimos con el Destino,
como la gente que vive en un delta
recorrido por mareas e inundaciones.
La luna le es familiar;
nosotros vivimos en ella.

El corazón late libremente, el alma
baila en la cuna.

© Niels Hav   -   Traducción: Gloria Galindo

Amor

Es una gran palabra
¿O me atragantó?
¿qué es amar,
al fin y al cabo?
Muchos cambian con el tiempo
el gran amor por unos centavos.
Te amo, y desconectas el enchufe.
Te amo, y me tiras el libro
por la cabeza.
Te amo ¡Y el mundo estalla!

Nos consolamos en la ignorancia,
como los elefantes.

Sin hijos no hay felicidad,
decía Schumann. Clara le dio siete hijos
como antídoto contra la melancolía.
¡No fue suficiente!
Enloqueció, trató de suicidarse
y murió en un sanatorio.
Ella tocaba el piano, esto es
lo que llaman amor.

© Niels Hav   -   Traducción: Gloria Galindo


Niels Hav (1949)- Se crió en una granja al oeste de Dinamarca, y en la actualidad reside en Copenhague. Es uno de los poetas más importantes en Dinamarca, y una de las voces nórdicas contemporáneas más destacadas. Algunos de sus libros son: en inglés We are here (2006), y en danés De gifte koner i København [Las mujeres casadas de Copenhague] (2009), y Når jeg bliver blind [Cuando me volví ciego] (1995). Estos libros y otros han sido traducidos al inglés, español, árabe, turco, italiano, alemán y chino. También ha sido galardonado con varios premios, entre ellos el  The Danish Arts Council.