martes, 21 de enero de 2014

De “este lado del mostrador”, conversación con Juan Gelman. (1996)


Juan Gelman (Buenos Aires,1930-Ciudad de México, 2014)








Entrevista realizada por Horacio Verzi y Esteban Moore, Rosario, junio 1996. Reproducida en Graffiti, No 66, Año 7, Montevideo, Agosto, 1996.




¿Qué ve Gelman luego de estas dos décadas transcurridas a partir de 1976?


Ahora uno se mira mucho menos al espejo (sonríe, luego se pone serio).
Hablando seriamente, acá, lo que hubo es un corte de raíz… que fue el tema del exilio y el tema de la derrota, es decir que en Argentina con la dictadura militar el primer costo fue las desapariciones, los 30 mil desaparecidos, un costo terrible, pero además desapareció un proyecto, desaparecieron ciertas dimensiones de vida que existían antes del golpe. A muchos  les tocó la muerte, a muchos el exilio interior y a algunos el exilio exterior. Uds. saben a mí me desaparecieron un hijo, una nuera que estaba encinta… Yo viví años de una furia impotente, estaba en el exterior, los milicos en el poder, era difícil poder hacer algo y finalmente cuando se van los militares, no pude entrar inmediatamente a la Argentina porque un juez de la dictadura me había hecho un proceso y tenía orden de captura y todo lo demás, eso se pudo arreglar más o menos en el 88, que fue cuando volví y me encontré con otro país.

Así que te encontraste con otro país.

Absolutamente. No es que yo hiciera peregrinaciones, pero por un lado yo pasaba por un lugar, un café, y me decía bueno, en este café me vi con tal o cual compañero… o con Paco Urondo estuvimos aquí, etc.  … Y por sobre todo me encontré con una voluntad de olvido bastante lamentable, el olvido es lo peor que puede ocurrir. Han pasado veinte años desde el golpe y pareciera que algún sector de la sociedad está despertando un poco ¿no?, pero yo sigo sintiendo que la mayoría no quiere “lola”, no quieren saber que ocurrió. Los argumentos que se usan son “bueno, no hay por qué revolver el pasado… ni por qué revolver la mierda…”  Y a mí me parece que todo eso es muy enfermo, una sociedad que está muy enferma. Mientras eso no se aclare, mientras no salte el pus, en la memoria de la gente “la cosa” va a andar cada vez peor, porque esas cosas se agravan….
En la Argentina parece que hay una tradición de olvido. Después del 55, cuando voltean a Perón, hay dos resistencias peronistas que fueron heroicas, en las que participó la clase obrera… Fue bastante notable y de eso no hay registro, salvo lo que viene del punto de vista oficial.
Tengo un nieto que hasta el último grado de la primaria, que  terminó el año pasado, en historia argentina sólo llegó hasta Yrigoyen y después de Yrigoyen ni medio. Por otro lado existen esfuerzos que están realizando las Madres, los Hijos de Desaparecidos, lo que hacen algunos maestros o profesores… Pero, en la última reforma del programa básico que se ha hecho en la Argentina, aparte de que gracias a la iglesia Darwin tuvo que salir rápidamente del programa por lo de la teoría de la evolución, en cuanto al tema de la democracia se toca lo que es democracia y gobiernos autoritarios, pero no existe la palabra dictadura.
Es lo que dijo la Kirpatrick en las Naciones Unidas en aquél entonces, que además era especialista en peronismo: que los gobiernos enemigos como Cuba son dictaduras ¿no?, lo dijo en aquella época en que había dictaduras en la totalidad del Cono Sur y que éstas en cambio no eran dictaduras, eran gobiernos amigos, gobiernos autoritarios… entonces… se han estratificado una cantidad de complicidades…


Pero algo ha cambiado.

Los militares se fueron pero esa complicidades siguen existiendo en todos los niveles: en la iglesia, el empresariado, dirigentes sindicales, partidos políticos… Se supone que los radicales son muy democráticos pero votaron la Ley de Obediencia Debida que propuso Alfonsín, votaron la Ley de Punto Final, que fueron leyes que perdonaron a mayor cantidad de militares… Después, lo del Indulto fue definitivo… De manera que yo no veo una perspectiva política hoy aquí.

¿La construcción  de una nueva perspectiva política?

Sí, sí la construcción de una izquierda…


¿Cómo funciona todo esto en la obra poética de Gelman poeta?

Debo aclarar que ahora no estoy exiliado, yo elegí vivir afuera.

Nos referimos a todo el período del 76 en adelante. ¿Cómo funcionaba la creación poética?

Desde el punto de vista de la poesía funcionó de distintos modos. Hubo una época en que me atrajo mucho volver a leer a los místicos: san Juan de la Cruz, Santa Teresa, porque en ellos está muy presente la idea del exilio, parea ellos de Dios, para mí del país. Leí también mucho la Cábala, me interesó en ella la visión exiliar de la vida, la visión exiliar de la historia y eso despertaba otras cosas. En el exilio por lo general, además de trabajar, hay tiempo para leer… Y siempre la idea de volver.

¿Siempre la idea de volver?

Sí, porque Uds. sabrán a nadie le gusta que lo echen, que uno se vaya es otra cosa. Viví en países como Italia y Francia  con otra lengua, el francés hablado me vino bien en el que existe una diferencia. En cambio en Roma no, porque el italiano es una lengua tan líquida que se me metía en la oreja y yo, francamente, no estaba para dulzuras. Para sacarme esa influencia escribí una serie de sonetos pornográficos en romanesco, para sacármelo de la oreja….

¿A la manera de Belli? [1]


Sí, claro. Los de él son mucho mejores… Era una manera de sacarme ese ruido…  que es una cosa tan florida, musical dulce. Menos fuerte que nuestro castellano. Esta fue la primera parte del exilio… Pero debo decir que nunca tuve la tentación o el deseo de escribir en otra lengua como ocurrió con algún otro poeta, Wilcock por ejemplo, que escribió en italiano y excelentemente.

En esos años, durante la primera fase de tu exilio, con el italiano permeándote la oreja ¿cómo funciona en Gelman la traducción? Porque desde la publicación de los poemas de Sidney West has jugado mucho con la idea de la versión.

Sí, pero en este caso nada que ver. Yo tenía la necesidad de una expresión propia y de lo que sentía, y las sensaciones que tenía no estaban en relación con la musicalidad de la lengua italiana, al contrario, sentía una cosa embromada. Además  los romanos son simpáticos, esa vida era una vida bastante amable, o lo era en aquel entonces, en el sentido de la cortesía y la simpatía de la gente y lo demás. En fin… Es otra historia, no es el tema literario de la versión.

¿En castellano cómo funciona?

Bueno, por un lado existen identidades falsas, como la de un poeta llamado Yamanocuchi Ando.

¿‘Sidney’ West es un homenaje a la antología de Spoon River?

No lo creo, porque no o pensé de ese modo. En primer lugar ‘Sidney West está en tercera persona, en segundo lugar me parece que hay una visión bastante irónica de la muerte, cosa que no tiene lo de ‘Spoon River’, como no lo tiene el poema de Borges sobre Narciso de Laprida, es otra cosa, digamos que es otro ámbito… bueno, pero eso fue un asunto de falsas  identidades; la otra cuestión es un libro que se llama ‘Composiciones ’ donde hay traducciones, en algunos casos versiones, pero en muchos casos era tomar digamos una materia que estaba ahí en el poema ajeno y transformarla, así que en realidad son reescrituras. Me han pasado cosas extrañas con el tema de la traducción: en cierto momento me puse a traducir a Cavalcanti, hace unos años, pero a traducirlo en serio, como si uno fuera un traductor… y lo que me pasó fue que traduciendo el sexto o séptimo soneto, al llegar a los últimos tercetos tuve que escribir otra cosa, esos misterios no sé cómo se dan….

¿Escribir otra cosa para lograr la equivalencia?

No, no, se podían traducir perfectamente.

Pero terminaste produciendo tu propia versión.

Sí.

¿El traductor  tiene derecho a elegir elementos del original?

Sí, pero no se puede, digamos,  cambiar lo que dice el texto. Se pueden realizar versiones, aproximaciones ¿no? pero no cambiar lo que dice el texto.

Escribiste durante muchos años, publicaste tus libros, sobrevino el exilio y ahora en esta etapa está viviendo la reedición de tu obra. ‘Como vivís este fenómeno, lo ves desde
un ‘afuera’?

Sí. Cuando el libro sale ya es de otro, lo lean o no lo lean, ya uno se lo sacó de encima y lo lee como lo lee otro. A veces uno se extraña de haber escrito tan bien o tan mal…Bueno… que uno lo haya escrito no es tan malo, el problema es que se haya publicado. También existe, como Uds. saben, una insatisfacción, siempre: ‘de este lado del mostrador’ la distancia entre lo que uno pretende decir y lo que no se alcanza a expresar; del lado del  lector tiene que ver con la relación del lector con el poema.

¿La poesía responde de alguna manera a todos estos fenómenos que vos señalás?

Sí, pero a la vez creo que en determinado momento de una crisis de una sociedad, la gente busca la poesía como respuesta, así como busca otras cosas. Ami eso me llama la atención. Yo estuve en el festival que se hace en Medellín todos los años, de esto hace un par de años. Medellín es una ciudad violentísima [2] ¿no? Bueno un día estábamos en el café del restaurant del hotel y viene una chica palidísima y nos contó como vio desde un colectivo, y todos los que estaban ahí con ella también, vio como dos muchachos jóvenes apuñalaban a una chica de unos 15 años, y nadie se había movido. Yo ví, un domingo a las 11 de la mañana, como dos chicos, uno de 12 años y el otro de 8 años, más o menos, seguían a una mujer por la calle para robarla, había gente en la calle, todos sabían que la iban a asaltar, comenzando por la propia mujer, nadie se movió, ella no pidió ayuda, sabría que era inútil, esos chicos van armados, a lo mejor no con una pistola, pero sí llevan cuchillo. Luego los titulares de los diarios  relatan la cantidad de muertos del fin de semana. Sin embargo, en el acto de cierra de ese festival se reúnen en un lugar público 5 o 6 mil personas, ¡6 mil!  Que asisten con sus niños, la familia […]  ¡vienen a escuchar poesía!

¿No te parece  que el público busca encontrarse, socializar?

Es algo que me lo pregunto ¿por qué con la poesía? Podría ser otra cosa ¿no? Yo creo que tiene que ver con el tema de la crisis que es más que económica, es una crisis espiritual, de todo tipo y pienso que esas son las cosas que inciden en este fenómeno.

¿Pensás a menudo en el regreso?

Bueno… regreso todos los años. Pero a vivir no. Fíjense, en una de esas vueltas iba caminando por Florida con un amigo periodista cuando me dice ¿Sabés con quién nos cruzamos hace 5 minutos? “No”, le contesté. El general ‘fulano’ me dice. Se trataba del tipo que estaba a cargo del campo donde tuvieron a mi hijo… y… poco después de que hallaran los restos de mi hijo Menem saca el indulto… (largo silencio)  Entonces  hay una especie de impotencia extraordinaria (otro silencio). He visto gente que se ha achanchado, reciclado con el poder, gente que vive amargada, que no lee los diarios… ¿Qué te queda, agarrar una metra? ¿Qué hacés con eso? Nada, absolutamente nada. este es mi sentimiento ahora, no sé si va a variar. En cierta forma me siento extranjero en la Argentina. En México también, pero México es un país extranjero. Es más normal ejercer una extranjería en México. En la Argentina es insoportable. Por ahora las cosas son así… Si cambia, bién; si amina la furia… bién...  si no…

¿En un contexto más global, pensando en el conjunto de América Latina, que oportunidades tienen?

Todo está muy duro. En México la situación tampoco es buena. Allí están aplicando la misma política neoliberal, que en realidad domina a todos nuestros países. ha aumentado la desocupación, la pobreza… en fin, esta es la situación generalizada.

¿En el campo estético percibís tendencias, movimientos, convergencias?

No sabría decirte. Lo que pasa es que hay una cantidad de conceptos que son, por ejemplo, el de ‘generación’, falsos en definitiva. Lo que hay son poetas… Y en cuanto a  las tendencias no sé qué decirte… En ocasiones se conforman ciertas tendencias, pero más bien me parecen coincidencias en algunos grupos, en algunos poetas, con el tiempo se disuelven. Cada quien  toma un camino entonces... ¿Qué puedo decir de las tendencias? Creo que cada poeta tiene una voz, después no creo en generaciones o tendencias… aunque las haya.

En estos años del exilio, vos, un poeta con el oído puesto en el habla cotidiana ¿‘no has sentido e l temor de perder las marcas gelmanianas en tus textos?


Están o no están, no es una cuestión de voluntad. ¿Sabés lo que pasó cuando salió el libro de ‘Sidney West’? En el Partido Comunista Argentino me criticaron mucho; se preguntaban  “¿qué es esto?”, este tipo está en el cosmopolitismo más absoluto, “¿por qué pone Chicago en lugar de Rosario?” “¿  por qué pone Sidney West en lugar Juan Pérez” y una cantidad de cosas por el estilo. Raúl González Tuñon, que por cierto estaba ahí, le gustó el libro, me dijo: “Tiene un aire de poesía traducida, pero esta es cien por cien poesía porteña”. Esa es la historia, no se puede inventar, no se puede querer hacerlo, sale o no sale. Raúl me decía que conocía a algunos porteños de Corrientes y Esmeralda que eran más franceses que las obras de Musset.

¿El tener que vivir alejado de tus raíces no te dio temor a perder lo circundante?

No. Sabés lo que pasa: yo salí afuera a los 45 años, cuando uno ya está, digamos, muy formado, muy hecho, o deformado. Trabajé muchos años como traductor, como traductor profesional, y me interesa la traducción en el sentido de que cada lengua posee una cosmovisión, y existen a partir de esto cosas absolutamente intraducibles, se pueden utilizar expresiones que quieran significar algo parecido, en ese sentido esto es muy interesante, pero todo esto me sirvió para marcar una distancia. De hecho me dicen que en mis poemas hay muchas cosas intraducibles… al inglés por ejemplo, o presentan dificultades para traducirlas al francés…

¿Colaboraste directamente en el proceso de traducción de tus textos al francés?

Sí. Los traductores eran un grupo que oscilaba entre 10 y 12 personas.


¿Todos traductores?

Todos poetas. Algunos conocían ambos idiomas, otros no conocían el castellano, lo que produce una buena combinación, porque el traductor se contamina de  lo que traduce. Sucedía que un poeta que conocía ambas lenguas  traducía un verso e inmediatamente otro poeta que no conocía el castellano le señalaba que eso en francés no era muy correcto, había que corregirlo… Es un sistema muy interesante. Me tocó trabajar con gente muy inteligente, además participó un poeta francés, Claude Estevan, de origen español, que es perfectamente bilingüe, incluso ha escrito poesía en español. Fue muy interesante pues había cosas en poemas que eran una especie de jitanjáforas y ellos inventaron jitanjáforas en francés. Digamos que no era una traducción literal pero se lograba el mismo efecto. Fue una experiencia realmente única. Aunque al principio me chocó un poco la idea de trabajar con poetas que no supieran el castellano, se trató de una experiencia realmente única.

¿Sin embargo trabajaron armoniosamente y este sistema les permitió percibir otra dimensión del texto?

Sí, porque siempre corremos el riesgo de pegarnos a la sintaxis de la otra lengua, que de pronto, sin darnos cuenta la reproducimos. El francés posee una sintaxis de una rigidez espantosa y lo que pasó con estos poetas es que flexibilizaron de tal manera la traducción que sin ser incorrecta desde el punto de vista del francés, es más abierta. Me sorprendió mucho, porque yo estuve exiliado varios años en Francia y durante esos años hubo interés en editarme, pero recuerdo que me reunía con un poeta francés que al traducir yo le preguntaba si en francés no se podía decir de otro modo o de tal modo, y él me contestaba: “Eso no es francés”. Y entonces lo que ocurría era que el poema resultaba un mal poema en francés.

 ¿Durante la década del 60, por ejemplo cuando escribías poemas como “Anclao en París”, cuales fueron tus lecturas?

En general siempre leí de todo… Ahora tendría que hacer un esfuerzo por recordar… Poesía francesa siempre, inglesa, norteamericana y sobre todo latinoamericana… La historia con los místicos que ya había leído se produce en el exilio.

¿Una búsqueda para llenar el vacío producido por el exilio?

Siento por ellos una relación directa.

¿Respecto de “Dibaxu”, en qué lengua fue escrita la primera versión?

La primera fue en ladino.

¿Cómo funcionó el deseo de escribir en ladino?

Así tenía que hacerlo después de escribir  “Citas y comentarios”, que son citas y comentarios a los místicos. Cuando hice todo eso me familiarice mucho más con el castellano del siglo XVI y en cierto modo tuve necesidad de ir más abajo todavía…  es decir a zonas más exiliadas de la lengua. lo que me encanta del ladino es el candor que tiene, ese castellano en estado naciente ¿no? Que tiene una forma de construir la sintaxis…. las palabras…. los diminutivos…

Una impresión general que tenemos es que “Dibaxu” es de alguna manera un Gelman de la primera época…

Y además esa especie de mundo infantil para nosotros, hoy, de la lengua, que es muy apasionante, estos textos salen a lo largo de los años.

¿No fueron escritos en un período determinado?

En general los iba escribiendo, nunca los pensé como un libro.

¿Un ejercicio?

No. No era un ejercicio, era como una necesidad de hacerlo. En general diría que yo escribo series de poemas, más, menos; regulares, malos, buenos. Ovidio le obsequió un libro a un amigo y en la dedicatoria relata que escribió: “Te regalo este libro que tiene algunos poemas buenos, muchos poemas mediocres y bastantes poemas malos” ¿pero de que otra manera se puede hacer un libro?

¿Cuando hablás de series de poemas significás que escribías varios de un tirón?


El ‘tirón’ puede durar dos o tres meses, un año, en fin… Pero siempre dentro de la misma obsesión, dentro de un mismo ámbito. Lo que me sucedió con “Dibaxu” fue distinto, fui escribiendo y después  en la editorial me pidieron material nuevo, y luego pensaron que eso  podía ser, pero para mí eso fue como la culminación de esa otra búsqueda, la cosa con los místicos no es sólo ese sentimiento de presencia ausente de lo amado, es también la lengua, que es fundamental.  Y a mí me parece que nosotros en conjunto, en América Latina estamos, desde el punto de vista de la lengua, en una situación pre-Siglo de Oro en España, cuando se cerraron todos los caminos. Eso ocurrió con el francés, con el inglés. El castellano era una lengua que tenía una serie de avenidas que se fueron cerrando con el tiempo.

Cuando te referís a las lenguas y la cosmovisión en particular de cada una de ellas ¿no tenés la impresión que en la América Latina hispanohablante poseemos una única lengua con diversidad de construcciones culturales que producen divergencias dentro de la misma cosmovisión?

Por supuesto. Tenemos también el hecho de que  por ejemplo los indígenas ahora entren en el castellano. Uds. saben que en Guatemala durante cuatro siglos no hablaron el castellano, y curiosamente le decían ladino al indio que sí lo hablaba.  O en Chiapas, que ahora están comenzando a hablar el castellano. Entonces ellos entran en la lengua y la hacen explotar con la sintaxis indígena; sucede con la traducción. Por ejemplo en Chiapas un indio puede decir en castellano “me voy a morir” y lo que dice es que está enfermo, no que se va a morir ¿comprenden? Estos son fenómenos  que se producen dentro de la lengua que son muy interesantes. Esto está sucediendo actual mente lo cual abre de nuevo, me parece a mí, avenidas que existieron en los siglos XIV y XV. Bueno, todas las gramáticas españolas eran diferentes unas de otras, porque el idioma no estaba fijado. El primer obispo de Guatemala a principios del siglo XVII escribió unas cartas que son de locura, con párrafos de una página o página y media, con relativas etc. Es extraordinario porque uno puede entenderlo todo. Este fue un tema que también le interesó a Cardenal en “El estrecho dudoso”, pero me parece que él ahí hace una traslación muy estricta de esa lengua, mientras que esa lengua podía permitir otras cosas, otros desarrollos.

¿No te parece  q ue la oralidad propone una serie de diferencias en el continente y que aún no penetran la lengua escrita?


Supongo que sí. es notable lo que con eso. Hace bastantes años fui jurado de poesía del premio Casa de las Américas y uno de los jurados de narrativa, Juan Bosch, se oponía a que premiaran Arturo Arias por la novela “Itzan na”. Fue una polémica extraordinaria. Increíble, porque resultó que menos mal  estaba Otero Silva, porque Juan Bosch no la quería premiar porque Arias escribía “Ella” en lugar de “Ella”, cosas así y es un libro notable que me gusta mucho: toda la cosmovisión india, la cacería de indios, un libro con una gran denuncia. Y además literariamente se trata de una cosa muy seria: la negación de la sintaxis del castellano. Sería útil que se lo reconociese y se lo recogiera y a Arias también.


*Entrevista realizada por Horacio Verzi y Esteban Moore, Rosario, junio 1996. Reproducida en Graffiti, No 66, Año 7, Montevideo, Agosto, 1996.


 




[1] Giuseppe Gioachino Belli (1791-1863).

[2] Juan Gelman se refiere a la edición del Festival Internacional de Poesía de Medellín correspondiente a 1994.  A partir de entonces la situación política y social ha cambiado radicalmente. He sido invitado a este festival en 1995, 2005, 2010. Y puedo atestiguar como la  Medellín de 1995, en la que ocurrieron varios atentados dinamiteros, como el del Pájaro de Botero donde una bomba asesinó a decenas de paisas, ha cambiado. Ya en 2005 y en el 2010 era una ciudad en la que se podía caminar hasta la madrugada. En estos cambios ha tenido un protagonismo esencial el festival dirigido por Fernando Rendón y su trabajo por la paz.

Esteban Moore, Juan Gelman, Horacio Verzi (Rosario1996)

miércoles, 8 de enero de 2014

Anselm Hollo: El sueño de la absoluta representación instantánea.



Anselm Hollo (1934 -2013)

























Primarias, convenciones, elecciones—
escenificadas espectacularmente sustituyen los viejos sueños
                    de las reuniones ceremoniales alrededor de las fogatas,
el voto directo en las asambleas
                  esa ‘cosa’ anglosajona


Memorias ensoñadas simplemente acerca del tiempo post nomádico
cuando la siembra del rábano era la nueva tecnología
Sabiendo que esto sucedió hace tiempo, allá lejos,
nos gustaría sin embargo acercarnos  al que está cargo
y pronunciar un discurso por lo menos dos veces más largo
                 que el de cualquier otro…

Incluso si la telepatía fuera perfeccionada—
también la comunicación global instantánea—
¿dónde diablos hallaríamos
personas de estado, legisladores, burócratas
capaces de enfrentar esta increíble arremetida
de la información? ¿El resultado no sería acaso
una sobrecarga total, circuitos quemados,
                                 aullantes ataques de nervios?


No obstante cada hormiga sabe exactamente
       que es lo que debe estar haciendo cada segundo de su vida,
todo el proceso organizativo autocontenido
    e informándose a sí mismo—

Para parafrasear a Blaise Pascal, yo preferiría ser
    un confundido, un tonto perdido, una criatura
         peluda de sangre caliente poseedor de lenguaje
para quejarme, alabar, sin importar qué,
antes que ser  el prototipo del microchip que nos propone  la naturaleza.

(Versión Esteban Moore)


Anselm Hollo (Helsinki, Finlandia, 1934- Boulder Colorado, EEUU, 2013) Poeta, Traductor, editor, periodista y docente en Suecia, Alemania, Austria Inglaterra y  Estados Unidos de Norteamérica, país en el residió a partir de 1966. A partir de 1974, dictó talleres de poesía y traducción en la Escuela de Poesía Descorporizada Jack Kerouac, en el Instituto Naropa, fundado por Allen Ginsberg y Anne Walman. 
     


       






Paul Hoover: Niño en la entrada.





Paul Hoover




















Las palabras casi han desaparecido
                 la letra impresa desciende de la voz
la voz desciende de la mente
                 el ruido nunca está solo
como podrás oír algo
                 si no existe una nota madre

las antiguas leyes todavía se sostienen
                nuestras pisadas son el producto del hombre
existe un atajo hacia el sol
                a través de  un bosque oscuro

un pensamiento tan cercano a la vida
                tiene su palidez
algo está quieto en el niño
                y algo envejece
todo lo demás es ‘pensar hacia adelante’
                la vida sin estructuras  



(Versión Esteban Moore)



Paul Hoover (Harrisonburg, Virginia, 1946). Poeta, ensayista, docente y editor. Sus ultimos libros de poemas publicados Sonnet 56 (Les Figues Press, 2009); Edge and Fold (Apogee Press, 2006); Poems in Spanish (Omnidawn, 2005); Winter (Mirror), (Flood Editions, 2002); Rehearsal in Black (Salt Publications, 2001); Totem and Shadow: New & Selected Poems (Talisman House, 1999); Viridian (The University of Georgia Press, 1997); and The Novel: A Poem (New Directions, 1990). Codirige junto a Maxine Chernoff la emblemática New American writing.


Gerard Manley Hopkins, Novedad Editorial, edicionesTokonoma.






Despierto y siento la piel de la oscuridad



Despierto y siento la piel de la oscuridad, no el día.
¡Qué horas, oh, qué horas negras hemos pasado
esta noche! ¡Cuántas visiones, corazón mío; cuantos caminos recorriste!
Y todavía has de recorrer más, en tanto se demore el alba.

Doy testimonio de cuanto digo. Pero donde digo
horas quiero decir años, quiero decir la vida. Y mi lamento
son innumerables gritos, gritos como  cartas a ciegas lanzados
hacia el queridísimo que vive, ¡ay! tan lejos.

Estoy irritado, lleno de rencor. La más profunda ley de Dios
me ha hecho paladear la amargura: mi sabor era yo;
huesos tallados en mí, carne colmada, sangre rebosante del maleficio.

Autofermentada de espíritu, una insulsa masa se agria. Veo
así a quienes están perdidos y su flagelo ha de ser
como yo soy el mío, sus sudorosos egos; pero aun peor.

Gerard Manley Hopkins

Traducción Delia Pasini.
Series Tokonoma
Editora Amalia Sato.
Buenos Aires, 2013.


Delia Pasini. Nació en Buenos Aires. Poeta y traductora. En poesía ha dado a conocer: Un decir se repite entre mujeres (1979); Los peces de ceniza (1984); Adiós en el original (1985); Títere sin cabeza (1991); De artes y oficios (1998) y Parábola de ciegos (2005.
Ha traducido entre otros autores en lengua inglesa a: Lewis Carroll, Oscar Wilde,  Jane Austen, Christopher Marlowe, Robert Louis Stevenson, Charles Dickens y William Butler Yeats.
 



  

Kathy Durán: Las geografías de una piel.


Kathy Durán





















I

¿Cómo desatarme de tu boca,
de ese húmedo placer  que teje mis brillantes cabellos
enredados en la tibieza de tu piel?

Indescifrable son tus brazos rodeándome
sublimes, perfectos,
en las noches inmensas y agitadas
como mareas.

¿Cómo sucumbir al olvido  de tu olor
si en la penumbra imagino cada gestos de placer,
tu fuerte respiración,
tu esplendor vehemente que me asecha,
tan adherida a mis ganas
que a en ti hallo mis fuerzas?

Extasiarme en la profundidad de tus ojos,
en ellos me ilumino,
me envuelven tan tibiamente, poderosamente,
me encuentro entre el rápido ritmo de tus latidos
en la luz que nos atropella sin notarlo.

Te presiento y soy toda deseo
y en estos recuerdos hechos de aroma
soy el susurro más seductor que mi cuello sueña,
el sabor más ardiente,       
el más profundo.

Debo permitirme ser tomada de ese modo,
toda entera, labios y sueño
dejarbme llenar del sabor de tu fuego,
balacearme en tu rígido ímpetu,
sentirme moldeada al antojo de tu deseo,
excitándome, volverme forma en tus dedos,
morderte, saciarme en los oscuros rincones
y que me respires, me sonrojes,
que  colmes esta maravilla.

No negaré nunca este irrebatible sueño,
ni esta noche de la que estoy hecha,
si cuando soy,  eres, somos…
me liberas.

II

Mira hacia el mar,
es tuyo,
escucha al ruiseñor del atardecer entre las olas,
pero recuerda que soy yo
la que siendo hondo rumor, brisa fresca, acaricio tu piel encendida,
soy quien te sueña despierta en la roca, 
espero que llegues,
que me acerques a tu oído
y selle con este verso mío en tus labios
el calor de mis besos.

III

Cuéntame, ¿qué tan arduo será
construir esa piel de tus palabras
en mis ojos ávidos de nuevos amaneceres
para mis geografías?

IV

En las noches los ojos sueñan
lo que la razón impide,
que la realidad no admite,
que el alma no entiende,
y que las palabras no alcanzan a nombrar.

 Ahora, sólo ahora,
comencé a soñar de día,
a ser alba,
a ser vigilia,
pero en algún momento lograré encontrarme
con otra noche,
la noche en la que fui por primera vez,
y tendré  valor para desafiarme,
para alejarme de todas las cosas
sin mirar atrás.

V

Dos cuerpos frente a frente
son a veces raíces
en la noche enlazadas.
Octavio Paz

No hay respuestas,
ninguna fantasía podría compararse con nuestro momento.
Yo dejo de ser de tiempo y de destiempo,
soy ahora,
también soy aquí.

No me desates,
quedo encendida para siempre en tu abrazo,
sólo en tu baluarte yo encuentro el fuego genuino.

Despojados estamos de toda inhibición
porque el amor nos redimió.
Siente el pálpito de mi sangre –cual caudaloso río
enrojecido y rugiente,
como delta apasionada,
ansiosa de ti.

Mi piel tibia tiembla,
vibra vehemente,
tus besos se esparcen como semillas por mi piel ondulante
en las perfectas noches de pasión desbordada.

Quédate en mi ardor perpetuo...
No dejes de amarme
Y te ofrezco la exaltación de mis poros,
extendida, sin medida,
ni fronteras, sin interrogantes,
sólo con el alma encendida,
porque mis suaves palabras serán sólo
para tus oídos ávidos de luz.

VI

Soñé contigo como si fueras un ser inmortal en mis caderas.
Me aferraste, unías tus labios de luna a mis geografías, 
anclaste incesantemente en mi piel.

Comenzaste a besar cada cosa que era mía,
cada gesto como sombra
fijaste tu mirada en mí y sin decir nada,
tus ojos hablaban de amor.

Luego tus manos jugaban con mis pechos,
tu boca en mis pezones,
tu mano arrebató mi ropa,
arrancó mis bragas mágicamente,
y ya estabas desnudo,
todo erguido,
era placentero escuchar cómo mi respiración
encendía tu deseo.

Era noche cerrada,
pero había arena alrededor de nosotros,
el mar sublime iba,
venía al compás de nuestros movimientos.
Una ola sigilosa se unió
a nuestros cuerpos desnudos
y te pregunté: -¿Es cálido?
–Sí, muy cálido- respondiste. 

Tus manos vigorosamente apretaban mis muslos trémulos,
abriste tu boca para que entrara el susurro de la noche
y todo lo que eres lo dejaste 
en mi cálido y húmeda forma que las olas golpeaban.

Vi una estrella caer en el mar
y tú apacible encontraste mis brillantes ojos, 
extenuado,
rodeándome con tus brazos,
en un dulce y seductor momento
nos hicimos uno.

Nuestros cuerpos marcaron la arena
y sobre ella quedó el rastro del cielo,
en ese mismo cielo carmesí donde una estrella fulguró,
y todo terminó en ese destello,
despertando con el sol en mi rostro,
húmeda entre mis sábanas que te conocieron
de la misma forma como mi sueño te tuvo
como un ser inmortal.

VII

Mírame sin los días que me quedan,
sin estas arrugas que me faltan,
sin el credo que mis sueños te dictan,
sin esas pesadas noches que ya son olvido,
sin tiempo cuando vagaba por los bosques lluviosos
buscando un refugio para el alma solitaria.

Aunque sea,
mírame con tu risa antigua,
con el niño cautivo que llevas en tus ojos.

Mírame a pedacitos,
si lo prefieres…
Mírame que mi amor fluye
cual dulce como erección.
Mírame aunque fuese con tus letras escribiendo mi nombre.

No es el desierto el que buscas,
no es la noche ausente de astros por donde quisieras volar,
no es en el acostumbrado día en el que ansías caminar,
ni albergar el frío que acumulan tus manos
ahora que en la soledad te detienes.

Mírame sin reparo,
sin ni siquiera saber si duermo desnuda.

Soy la misma que te mira y te desea,
La que se siente llamarada y aroma.

VIII

Te veo detrás de cada sueño
Llamándome como en el rostro de los demás.

Y yo desde el otro lado,
                       aún más triste
                                    aún sin máscara,
                                                       aún sin ti.

 
IX

Piel cómplice o mezcla de sangres
cuando roza el centro de suave paloma.
Manos que también dicen adiós.

María Mercedes Carranza



Que agonía tejerme entre tus brazos,
beber tu aroma en la proximidad de tu piel, estanque perfumado,
sentir tus dedos en la sutil seda que desnuda mi cuerpo,
porque el amor suscitando por tus labios al amanecer se marchita,
porque es tu ausencia la casa que construiste como mi guarida.

Dejar que incendies mi paraíso con tu espada
de fuego es mi pena,
porque es otro paraíso al que amas,
otro árbol perfumado tiene tu verdadero fuego
sin que el tiempo se precipite a robarle tus besos,
porque no hay medida ni distancias en aquella que es tu casa.

Amarte con mis lágrimas,
porque aunque sienta que el mundo se reduce
a dos cuerpos que se aman,
aunque mis tersos muslos se abran a la levedad
del deseo con tu sola mirada,
aunque tu respiración entrecortada diga
mi nombre con tantas ansias,
aunque te ame sin deber entregando mi desnudez ardiente,
vistiéndote de besos,
sé tú cual viajero, cual pájaro emigrarás a tu nido
y sólo te tendré en las cavernas de mi solitaria imaginación.

Y mayor es mi tristeza,
porque seguiré deseándote perdida en el placer que seduce mis labios,
quemándome en el calor de tu mirada sobre mi cuerpo,
con el alma desnuda en tu suspiro,
esperando que aquellas palabras
que no fueron posibles construir en mis oídos,
algún día dejen de ser mi eterna condena.

X

Hoy cerraré mis ojos,
esconderé mis miedos,
exorcizaré las batallas que mi mente propicia,
para mañana abrir mis labios
y nombrar lo que provoca mi sentido al tacto,
dejar salir el calor de mi piel, sofocarme,
seguir sintiendo,
sin permitirme,
sin conceder.


LAS GEOGRAFÍAS DE UNA PIEL, POESIA DE KATHY DURÁN.

La poesía llega como un relámpago y llamea en las orillas del papel, sucumbe a cada gesto del lenguaje y se detiene, ingrávida, en un recodo del paisaje dibujado en la mano de Kathy Durán, la mano con la que escribe o con la que tira las barajas. Anochece. Una luz verbal camina como un duende, se yergue, bebe junto a la fuente. Es el poema recorriendo los cadenciosos mapas del caribe, buscando entre sílabas a la ebria musa de los trópicos.  Hace años, desde que aún era niña, Kathy Durán está hecha de adjetivos intensos y de colores profundos que sofocan el paisaje, que sofocan las mareas.
En la poesía  de Kathy Durán hay una exacerbada  e intensa relación con los instintos, con la fábula del cuerpo, con la frágil soledad de las palabras y sus emociones. Cada vez que Kathy Durán toca un verbo irregular, la página respira agitada, lucha con sus emociones.  Entrar en sus marcadas geografías es perderse en arduos continentes de amor y belleza, en el caótico esplendor de una ansiedad inaudita. Veo crecer sus íntimas relaciones con el lenguaje, su comercio intimo con las sombras, veo un mar hechizado atravesando sus sílabas, en mar en llamas que nombran sus labios al llegar la noche, el mar que va y viene a sus espaldas, mientras en el sueño dos cuerpos trazan bajo los astros la topografía de un deseo, la geografías de una piel.

Fernando Denis