Blog sin fines de lucro (Non Profit)de la palabra poética, traducción, crítica literaria, Charles Bukowski, Raymond Carver, Sam Hamill, Allen Ginsberg, Lawrence Ferlinghetti, cultura,costumbres y el buen asado criollo. edmundokirk58@gmail.com. Colaboradores: Demian Paredes, Alejandro Elissagaray; Vanesa Malrossa; Maggie Culligan; Antonio Meloni; Ignacio Oliden; Edmundo Kirk, Patricia Ogan Rivadavia. Contacto: edmundokirk58@gmail.com
martes, 17 de junio de 2014
Reynaldo Sietecase: Presentación.
Labels:
Argentina,
Poesía,
presentación,
Reynaldo Sietecase
jueves, 12 de junio de 2014
César Cantoni: ELEGÍAS DEL RÍO COLOR DE LEÓN.
![]() |
| César Cantoni |
Primogénita
ilustre del Plata,
En
solar apertura hacia el Este,
Donde
atado a tu cinta celeste
Va el gran río color de león.
(A Buenos Aires)
Leopoldo Lugones
1. Bajo un cielo brillante
Bajo un cielo brillante, se demora
el río.
La marea empuja la resaca hasta la
orilla,
donde la arena, negra de petróleo,
huele a petróleo y peces muertos.
Es un día de calor, sitiado por las
moscas.
Muchachos con el torso tatuado y
chicas en bikini
toman baños de sol en islotes
mugrientos.
2. Vienen de zonas aledañas
Vienen de zonas aledañas y acampan
junto al río.
Traen bolsos con vituallas, una
radio, una sombrilla.
Tendidos en la arena, se divierten
bromeando,
mientras leen revistas ajadas o
juegan a los naipes.
El aire es pesado como de
costumbre
y el agua parece bullir en charcas y
arroyuelos.
Cuando el sol de la tarde todavía
está alto,
ellas preparan los sandwiches, ellos
destapan la cerveza.
Luego comen, beben, se emborrachan.
Uno enciende la radio, pone música;
todos bailan a un tiempo, bañados en
sudor.
3. Un perro atraviesa la playa
Atardece. Un perro atraviesa la
playa solitaria.
En la orilla, el agua refleja la
tristeza de los sauces.
Pescadores que entraron a caballo en
el río
vuelven ahora con las redes
cargadas: sábalos y dorados.
Desvanecido sobre los techos
indigentes,
el sol es un ojo de pez que
interroga a Dios.
4. Apenas la antorcha de la luna
La noche es profunda y oscura río
adentro.
Apenas la antorcha de la luna
alumbra la corriente.
Extraviada, entre forros usados y
detritos,
una canoa golpea contra la
escollera.
5. Con indómita furia
Muchas veces, el río es un monstruo
temible,
un Leviatán que arrolla y destruye
lo que encuentra:
rampas, diques de piedra, muelles
enmohecidos...
Con indómita furia, arranca de cuajo
postes y carteles,
anega las calles, inunda las casas
de los lugareños,
se lleva animales, colchones,
zapatillas,
los sueños de todos, la
esperanza...
Finalmente, regresa sin apremio a su
cauce,
convertido en doméstica criatura.
Sólo entonces devuelve a los
ahogados.
6. En los días luminosos
Desde aquí, en los días luminosos,
se puede ver Colonia, me decía mi
madre.
Algunos cuentan que la vieron. O
creen que la vieron,
a fuerza de repetir la misma
historia imaginaria.
Colonia: una ciudad al alcance de los
sueños
para la gente humilde de esta orilla
que trafica con puertos de ficción.
7. Yo zambullí mi infancia
Yo zambullí mi infancia en este río.
En este río, amé a una mujer más
grande que el deseo.
¿Será por eso que mi voz es turbia
como las aguas que ahora conjuran la
memoria?
Playas de Punta Lara, diciembre de 2010
(de El fin ya tuvo lugar, 2012)
César Cantoni (La Plata, provincia de Buenos
Aires, 1951). Poeta y gestor cultural. Publicó varios libros de poemas:
Confluencias (1978), Los días habitados (1982), Linaje humano (1984), La
experiencia concreta (1990), Continuidad de la noche (1993), Cuaderno de fin de
siglo ( 1996), Triunfo de lo real (2001) y La salud de los condenados (2004).
Labels:
Argentina,
César Cantoni,
Poesía
JORGE RAGAL: La creación y otros poemas.
| Jorge Ragal |
LA CREACIÓN
El primer día dios creó el sol como el centro del universo.
Y los planetas que orbitan a su alrededor.
Al día siguiente creó a las mujeres y a las sirenas.
Ambas serían atractivas, enigmáticas y
fecundas.
Por extraña razón las sirenas no sobrevivieron.
Al tercer día creó a los hombres y a los perros.
Intuyó que el perro sería el mejor amigo del hombre.
Al cuarto día creó las manzanas y las serpientes.
Luego en un momento de éxtasis creó a la Virgen María.
Al quinto día creó la poesía, la música y la alquimia.
La idea era no dedicarse exclusivamente a los negocios.
Después creó los aviones y los volantines para admirar el cielo.
Al sexto día creó la radio, la televisión y las redes sociales.
Tuvo claridad que la humanidad iba a evolucionar virtualmente.
No hizo ninguna mención contra el aborto y el suicidio.
El último día creó a los pobres, los negros y los enfermos.
Se comenta que fue una recomendación de su hijo.
ME GUSTARÍA SER DE RAZA NEGRA
Sería un famoso trompetista
de jazz.
Hubiese ganado los cien
metros planos en Beijing.
Madonna me contrataría
como su guardaespaldas.
Habría obtenido una
medalla al mérito en Irak.
Bailaría con la maestría
de Michael Jackson.
En fin, sería un orgulloso
de esta raza.
Habría brillado en los
Chicago Bulls.
Me envidiarían como actor
porno.
Sería el mejor boxeador
del mundo.
Y seguiría cantando como
los dioses.
ALQUIMISTAS
del universo, viene este señor Copérnico
y nos dice que nuestro planeta gira en torno al sol.
Cuando nos estimábamos los legítimos herederos
de los dioses, Darwin agrega que nuestra raza
desciende directamente de los animales.
Cuando ya solo podíamos aferrarnos
a nuestra cabeza, Freud por último nos advierte
que no todo es luz en la conciencia.
UN BELLO MAPA
Descubrí en una antigua
librería de mi barrio
un bello mapa escrito en
un idioma ya extinguido.
El mapa considera un
territorio con altas montañas
donde se distinguen unos
árboles que abrazan las estrellas.
Los puntos cardinales
están claramente definidos
con cuatro cruces
invertidas.
Las montañas y los bosques
están rodeados
por un mar con dragones y
sirenas.
Da la impresión por un
gigantesco cráter que un meteoro
hubiese impactado en el
centro del continente.
La imagen de un rey
aparece atravesada por una espada
y la de una reina haciendo
el amor con dos esclavos.
Se observa a unos
preciosos niños jugando a la ronda
en torno a la figura de un
ángel caído.
El cielo está decorado por
tres soles, una gran luna llena
y diversos aeroplanos y
hombres en paracaídas.
Se divisa también un
águila negra que lleva una serpiente
y una manzana entre sus
garras.
En el tronco de un árbol
está inscrita una fórmula
muy parecida a la solución
de la teoría de la relatividad.
En cada esquina del mapa
están clavadas unas banderas
de unos países
desconocidos.
Comencé a estudiar otras
cartografías para poder entender
a qué territorio
correspondía.
Después de mucho tiempo
entendí que el mapa hacía referencia
al lugar de mi última morada.
EL PRÍNCIPE DE BABILONIA
El príncipe de Babilonia
aprendió a escribir a los tres años.
Era un experto en el uso
de la espada.
Una vez le cortó el cuello
a un águila en pleno vuelo.
Corría más rápido que un
tigre tras su presa.
Fue padre a los trece, a
los quince, a los diecisiete.
El príncipe de Babilonia
cantaba como los dioses.
Escribió el más bello
poema de su tiempo.
Fue el creador de la
mítica biblioteca de la ciudad.
El rey lo nombró embajador
plenipotenciario.
El príncipe de Babilonia
evitó una guerra contra los bárbaros.
Se le otorgaron unas
fértiles tierras entre dos ríos.
Sus hazañas fueron motivo
de orgullo.
Se escribieron novelas y
se entonaron canciones.
Se levantó una estatua en
su honor en medio de la plaza.
Una noche de luna llena divisó
a un anciano caminando.
Le ofreció hospedaje pero
aquel le respondió que descansaba en el cielo.
A la madrugada el príncipe
abandonó Babilonia.
DECLARACIÓN DE DERECHOS HUMANOS
Toda persona tiene derecho
a jugar a la pieza oscura.
A tatuarse una flecha en
el corazón.
A tirarse en paracaídas.
Toda persona tiene derecho
a descubrir un tesoro.
A conocer el desierto
florido.
A correr una marathón.
Toda persona tiene derecho
a escribir un poema.
A reírse de los peces de
colores.
A disfrutar un dibujo de Matta.
Toda persona tiene derecho
a convertirse en un travesti.
A subirse al carro de la
victoria.
A entenderse en
mapudungún.
Toda persona tiene derecho
a besar a su mejor amiga.
A bailar en el carnaval de
Río.
A ver debajo del agua.
Toda persona tiene derecho
a donar su lengua.
A beber un vaso de
cianuro.
A descubrir su punto G.
DONACIÓN DE ÓRGANOS
Voy a donar mis piernas
para que un niño
pueda correr detrás de una
pelota.
También mis manos para que
otro joven
acaricie dulcemente a su
mejor amiga.
Mi esqueleto lo voy a
donar a una escuela de medicina
para que sea conocido como
el esqueleto del poeta.
Voy a donar mis pulmones a
un fumador empedernido.
Voy a donar mis riñones a
un par de ancianos.
No creo que pueda donar mi
hígado.
Pero voy a donar mis ojos
a una famosa cantante ciega.
Quiero donar mi lengua a
un amante compulsivo.
Quiero donar mi corazón a
una monja descalza.
Y por último voy a donar
mi órgano viril a un enfermo de sida.
HEAD HUNTER
Busco a un joven culto,
piadoso y de buena familia
para trabajar como monje
en un monasterio franciscano.
Los postulantes deben
profesar una fe mayúscula.
Y tendrán que abandonar
sus riquezas mundanas.
Se requiere una gran
experiencia en retiros y misiones.
El vestuario se limita a
una túnica, capucho y sandalias.
No es obligatorio el
manejo de una segunda lengua.
Pero si un cabal
conocimiento de la figura de San Francisco.
También deben poseer una
voz afinada para integrar el coro.
Los postulantes tienen que
llevar una vida ejemplar.
No deben consumir alcohol
de alta graduación o drogas duras.
Tampoco deben abusar del
autoerotismo.
Tienen que demostrar un
amor especial por los animales.
Ahora bien, ya no se
perdonan los actos deshonestos.
El monasterio dispone de
todas las comodidades.
No se paga un salario
estrictamente.
Pero la congregación se
preocupa de su pensión vitalicia.
Jorge Ragal Galdames (Santiago de Chile, 1954) Poeta. Estudió Literatura, Comunicaciones y Estética en la Universidad Católica de Chile. Es secretario el directorio del Pen Club Chile y socio de la Sociedad de Escritores de Chile. Es autor de los libros de poesía: “Chicles Calientes” y “El hombre se escribe”. Fue seleccionado en el libro “Santiago en 100 palabras” que organiza la revista Plagio y el Metro de Santiago y seleccionado en el libro “Basta: 100 hombres contra la violencia de género”.
Poemas
suyos fueron publicados en el “Álbum de la Poesía Chilena en
Bolivia”. Obtuvo el 2013 la beca del Fondo del Libro
para publicar la obra poética: “Dios te Amará”.
Labels:
Chile,
Jorge Ragal,
Poesía
Luis Cruz: 2 poemas.
| Luis Cruz |
Zarabanda
Perdido
en la materia,
Perdido
en la pared,
Perdido
entre el mismo espacio,
Aullar
lejano,
Sigue
jadeando la búsqueda.
Perdido
en las líneas de tus discos,
Perdido
en la manija del triturador,
O en el
espejo de Copérnico.
Sigue el
traqueteo de los fantasmas,
Caen
decibeles de líquido plásmico,
La gruta aúlla.
Perdido
por fin,
Perdido
en la tarea
Muerte en
Fa menor.
Polikarpov
Tu nombre
contiene minúsculos sonidos,
Aire,
mucho aire entre cada siseo.
El
prefijo Poli pesa en tus manos,
No te
crees capaz de ser heredero,
Ni padre,
ni guerrero
Eres la
tumba en el aire,
Lo que
Madrid vuelve en llamas,
Lo que la
estepa no desea en su vientre
Un hijo
que su época desentiende.
Allá, en
una nube cuarteada,
Tu
verdadero dueño espera tu esqueleto
Honrará a
tu padre y quemará tus estigmas.
Serás el
ángel en verde.
Luis Cruz (Lima, Perú, 1981). Poeta.
Ha publicado: Lumen (2007) y Radio Futura (2008).
lunes, 9 de junio de 2014
DIMITRIS LYACOS:POENA DAMNI (Fragmentos).
| Dimitris Lyacos |
Z213: SALIDA
Unas pocas horas
todavía, estación, vacía, calle de polvo hacia el centro de la ciudad, fango, fango, afuera
mantas, ruinosas casas de chapa, un poco más atrás
el pilar torcido, ningún coche, basura, dos chicos que incendian un montón,otras dos tres luces al
horizonte, casas, más agrio el olor, el asfalto a pedazos, casas a bloques de
cemento, poca gente,puertas entreabiertas, penumbra, el colchón como si fuera
mojado,aquella leche, el vuelco en el estómago y mareo, cuando me desperté,me
levanté para conseguir antes que anocheciera, un poco al azar yde lo que me
acordaba, pregunté, desde el otro lado, detrás del puente, el fragor del agua,
los árboles que ennegrecían pero aún veía, estaba en frente de mí
casi en cuanto entré.Qué haces por aquí,
me siento a tu lado un poco, si también entonces hubieras podido, si alguien se hubiera
acurrucado, si te hubiera escuchado como aún eras escuchado, tus ojos que
brillaban los ojos que se ofuscaban, el dolor que obcecaba, con quién
más te llevaron aquí, la campana, silencio mientras te llevaban
abajo, canción ahogada y pausa, el fragor del agua. Tengo frio, me voy entre
los otros nombres, fotografías que te miran sin poder, el sol que ahora
desvanece otra vez. En la calle hacia atrás, en la llanuraun débil, como último
suspiro, y un brillo, el río que se aleja, la ciudad muda como antes, con un
poco de vino en una mesa en el rincón, la biblia que se apaga,
en ella las palabras de un extranjero, en todo esto
escribo donde encuentro una zona muerta.
CON LOS
HOMBRES DESDE EL PUENTE
[…..]
Luego oía pasos otra vez y
también como si alguien masticara. Cada día
lo mismo. Este dolor es como el reloj que se
oye
cada vez que lo miras. Rómpelo y tíralo.
El
sol opaco. Más cerca de un ojo que del otro.
Los
oyes desde arriba. Se fueron otra vez. Silencio.
Luego
otra vez lluvia, no consigue secarse
la
manta. Luego salí porque tenía hambre y fui a buscar algo que comer.
Cuando
volví habían vuelto a poner los ladrillos y habían cerrado otra vez.
Se
para, contiúa
golpea
más fuerte y quita los ladrillos. Cuando entres
ponlos
otra vez en su lugar. Pon también
la
manta encima. Deja un agujero
para
que entre un poco de sol.
Me
senté a tu lado
sabía
que estabas allí. Pasó una hora.
Como
si te viera. La boca entreabierta
los
ojos como entonces, al final
Pasó
una hora.
Salí
otra vez y llevé un poco de agua. Un trago. Me hace bien
al
estómago, me conforta
y
puedo acostarme un poco.
En
el sueño otra vez, tu voz muy fuerte. No podía. Me levanté
y
golpeaba desde arriba la cobertura hasta que se rompiera.
La
quité. La arrastré y la puse en posición supina.
La
levanté. Cayó de nuevo. Otra vez. Pasó una hora.
Al
final la llevé afuera. La dejé en el suelo
y
fui a buscar la manta por si acaso la había arrastrada
el
viento. Volví y me acosté a su lado. Estaba cansado.
Bastante
luz. Un largo gusano blanco. Un dedo
que
cavaba solo.
Deja
algo para mi. Al final algo quedará.
Un
diente de su boca,
algo
para mi
un
diente
roto.
[…]
LA PRIMERA MUERTE
III
Muertas
mandíbulas que apretan torrentes
dientes
quebrados donde desenterró sus raíces
el
frémito de la víctima antes de someterse al gancho,
alrededor
las impresiones del frenesí y la desolación
en
el medio de los viejos ramos del hecatombe
se
abren como red hacia un anémico cielo
que
como un temblante beso pende de tus labios;
armadas
de muertos que susurran incesantemente
en
un infinito cementerio, dentro de ti
y
tú más no puedes hablar, ahogas
y
el dolor a ti habitual va a tientas
buscando
salidas en el cuerpo impenetrable
ahora
más no puedes andar –
te
arrastras allí donde la tiniebla está más
tupida
más tierna, osamenta
de
un animal destripado
un
pequeño montón de huesos que saben de guarida tú abrazas
y
te duermes.
(Traducción, Alessandro
Lo Coco)
Dimitris Lyacos
(Atenas, Grecia, 1966) Ha publicado la trilogía Poena Damni, que ha sido traducida a varias lenguas.
Labels:
Dimitris Lyacos,
Grecia,
Poesía
domingo, 8 de junio de 2014
Kornelijus Platelis: Poemas.
![]() |
| Kornelijus Platelis |
ENCUENTRO AL ATARDECER
En la
biblioteca de un palacio, mirando por la ventana
Un atardecer
de invierno,
Se abren
de pronto los estantes y entra un niño
Con una
canasta de frutas y rosas.
La
oscuridad se condensa, las ideas se enredan misteriosamente.
Hoy
-dice-
Me ha
sucedido algo muy raro:
Iba por
un sendero del parque y repentinamente estaba
En una
habitación oscura con estantes
Llenos
de rectángulos en fila,
Allí un
hombre entristecido veía por la ventana
Un atardecer
de invierno.
GUARDIA NOCTURNA
Tras el
crepúsculo cruzan las puertas golpeando
Con sus
piernas de hierro el adoquín cubierto de herrumbre,
La
ciudad se estremece
Y se
hunde en un negro olvido. Bajo sus pies
Las
calles se extienden como enormes luciones. ¿En dónde está?,
Pregunta
sombrío el jefe de la guardia
A los
faroles de la calle que la oscuridad difunden,
Pero
éstos oscilan como si los moviera el viento
y se
cubren de humo. ¿En dónde está
El
espejo de los dioses, diamante de mil caras,
-La ronca
voz del pregonero hace temblar la oscuridad-
Bajo qué
lodo, bajo qué moho,
Bajo qué
flores mañana malolientes?
Para qué
lo queréis -pregunta la climátide abrazando la vieja capilla.
Para qué
lo queréis -pregunta desde el callejón
el
amarillento olor de la orina. Queremos -dice la guardia-
tajar
con la espada su corteza, herir
su alma
adormecida, elevarlo al negro
océano
de la noche como un farol...
No os lo
daremos -la climátide estrecha fuertemente la capilla.
No os lo
daremos -estalla la peste amarillenta de la orina.
No os lo
daremos -dicen los faroles, la oscuridad y el humo.
Los
sarcófagos de los dioses, mudos,
Se meten
más profundo en sí mismos. Todavía la mañana
tardará
mucho en llegar.
DOS CAMINOS
Hay un
camino del sabio y uno del guerrero. El primero
Lleva
por el fangoso y equívoco
Pantano
del conocimiento de la verdad,
Continuo
litigio con los dioses.
Cuando
hay que decidirse a actuar,
No se
sabe quien elige los medios:
El sabio
o el mercader.
A veces
es claro que decide el mercader
En nombre
o en lugar del sabio.
Adónde
lleva este camino,
No lo
sé.
El
camino del guerrero conduce por jardines de pureza,
Por el
filo de la única verdad.
Es el
camino de la voluntad, no del conocimiento,
No se
mancha en él el alma.
No hace
falta decidir.
Adónde
lleva este camino,
Tampoco
lo sé.
Ambos
desaparecen tras la colina del cementerio.
Queda
todavía el camino del mercader,
Por el
que vamos.
LECHE Y TOMATES
ella le dejó una nota: querido
compra dos botellas de leche y dos
tomates después de leerla él se quedó un largo rato
sentado en un banquito en la cocina
imaginándose cómo la leche en el vaso
blanca y cremosa
es blanca como la piel de su rostro
y cómo escurrirá desde sus labios a su vientre
y ella se secará con una servilleta
blanca y los tomates
rojos como labios y un hilito
de su jugo correrá por su barbilla de mármol
hasta que una mano blanca la seque
(¡tan jugosos tomates!)
sus ojos brillarán de deseo
llevará el vestido blanco
o la falda a cuadros
y él sin falta comprará
dos botellas de leche y dos
tomates
HADES RAPTA A PERSÉFONE
Una mosca golpea contra el vidrio buscando una ranura de
calor,
los dientes de una sierra se aferran ávidamente a los
leños,
Hades toma a Perséfone en sus brazos y, resoplando,
apenas levanta su enorme trasero de la tierra,
los negros corceles aguardan enganchados
y cavan en el suelo con sus cascos; unas ninfas muslonas
se estrujan las manos, golpean contra el aire que se
enfría, sollozan
como sierras. Fluyendo sin cuidado
el tiempo se congela en formas, la vida en sus signos,
el agua en estrellas de nieve, la experiencia en
alusiones
que espolvorean la poesía, expresando el luminoso
paisaje
de la vida, difundiendo el aroma de Hades.
HOSPITAL ST. ELIZABETH
para
Craig Czury
Our dynasty came because of a great
sensibility
Ezra Pound, Canto 85
Del otro lado del río Anacostia, a la sombra de los
árboles,
Santa Isabel rebana una tarta redonda
con un largo y resplandeciente cuchillo, y amablemente
lo reparte
entre los asistentes al curso de poesía que esperan en
fila.
Sus brazos atados a sus cuerpos hasta los codos,
sus ojos tan redondos como un sol de tarta,
se estiran graciosamente mientras comen: el destino
de la poesía es reparar conciencias y mundos. De pronto
un teléfono suena: llamada para Santa Isabel.
Me da el cuchillo y me pide que siga rebanando.
Mientras la hoja viaja de una mano a otra,
el sol rebota en ella y destella en los ojos
cortando su redondez como el cuchillo
la tarta. El mundo se parte
en una miríada de fragmentos y durante un pestañeo
todavía se mantienen adheridos antes de desmoronarse. Yo
Nuestra
dinastía llegó
gracias
a su gran sensibilidad.
Tras
todos los pabellones de nuestros palacios
ahora
miro por la ventana de John Howard.
Desde
la sombra de los árboles sin hojas
hasta
un tiempo nuevo del otro lado del río.
Nuestro
pensamiento vagaba en otra parte
cuando
se abrieron las puertas.
Nuestra
dinastía se basaba en una estricta jerarquía
al
contemplar la belleza.
Las
paredes de derritieron hace muchos años
mientras
yo escuchaba lugares prohibidos.
Nuestra
dinastía estableció el orden en la poesía
y
se derramó por los bordes de la forma.
¿Voz
interior? Cada uno de nosotros tiene muchas
voces
interiores. ¿Cuál de ellas queréis escuchar?
Nuestra
dinastía fue hospitalizada
a
causa de su gran destino.
El
nuevo mundo nos inyectó tranquilizantes
y
nuestra conciencia se volvió de madera.
Santa
Isabel nos tomó bajo su custodia,
y
el amor derritió nuestra voluntad.
Los
fundadores de los valores equitativos del mundo
comenzaron
a curarnos con nuestra propia poesía.
La
leche inagotable del cántaro de Santa Isabel
minó
los fundamentos de la jerarquía.
clavo el filo en la tarta, la realidad
fragmentada se pega, una extraña esperanza se sella
después de haber brillado entre las grietas. Los
asistentes
al curso de poesía bajan dócilmente la mirada.
El bálsamo de las palabras se filtra por las paredes de
la sala:
pegamento de conciencias y cosas con los brazos
vendados,
el sabor a metal en mi boca se transforma en la dulzura
de un biscocho,
enviándonos de vuelta a la armonía, abriendo
el camino de la memoria a ningún lado.
(En este texto se utilizan partes de un poema-fusión
elaborado por Craig Czury a partir de fragmentos de poemas de pacientes del
Hospital St. Elizabeth.)
(traducción
del lituano Gerardo Beltrán
| Kornelijus Platelis - Esteban Moore |
Kornelijus
Platelis (Ŝiaulai, Lituania, 1951) Poeta y traductor. Ha
publicados varios volúmenes de poesía y ha traducido a su lengua a Ezra Pound,
T.S. Eliot y a Seamus Heaney, entre otros poetas de lengua inglesa.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

