sábado, 19 de octubre de 2013

Raúl Henao: Inéditos.




Raúl Henao



























CORRESPONDENCIAS

Una naranja
partida
a la mitad
es la luna.

Las aves:
maneras
de amarse
el cielo
y la tierra.


EL SUEÑO

Pájaro de los espejos
Alondra de sombras
El sueño
Escapa al despertar
De la jaula de la realidad.


DIBUJO ERÓTICO

Tu cuerpo viste de seda
la mona de mis caricias,
dibuja la espuma de ola
en la mar de nuestro amor.


EL  MIRLO

Pájaro de alquitrán
Revoloteas
En mis palabras
Atrapado en mi canto
Mirlo burlón
Las manos de mi enamorada
Abren la jaula.
  

EL MÚSICO ESCONDIDO

En la ejecución magistral
de la pieza de música
olvida el público al músico

Pero concluida la obra
¿Dónde se esconde
El músico del público.
Uno del otro, en la sala vacía?


CANCIÓN A SOLAS

Se dora la tarde
En mis labios
tus labios:
la brisa.

Transcurren a prisa
las horas
más solas:
¡Convite de amor!


EL PASADO


Vuelvo  el rostro a mi pasado
y hallo un rastro de polvo
entre mis manos.
¡Riendo camino en la montaña!


CUATRO HAIKUS

El retrato de mi madre
veo en las manchas
de mi rostro.

A la abeja muerta
La acompaña el rumor
de la colmena.

El guayacán amarillo
ha salpicado de flores
la calzada.


El agua de la acequia
cambia al pasar
pero regresa con la lluvia.


AUTORRETRATO

Aquel hombrecito del pasaje comercial, consultaba su reloj de bolsillo con el aire de un busto de vidriera. Y aunque no terminaba  de  sentirse  entre  las ruedas de un enjambre de ciclistas que pasaban enseñando sus musculosos traseros, habría conseguido  cruzar la calle,  si antes no se empeña en sacudir el polvo de sus pantalones.


LA PIEDRA DE LA LOCURA

No des de buena ley tu piedra de la locura a los falsos apóstoles y abanderados del mundo que sólo esperan les sirvas tu cabeza en la bandeja de plata de las causas políticas o religiosas para llevarte del cabestrillo al matadero… Tienta a ciegas tu propia locura, sigue tentando lo absoluto frente a los dictámenes helados de la razón…Y deja a tus espaldas reír a la posteridad.


MONJA
                                         “Pon la mesa en la que se sienta el amor”
                                         Remy de Gourmont


Se arruma  alrededor  el  hojarascal  de las horas pasadas cuando el año nuevo comienza a dibujarse en la neblina matutina, apoyando su nariz agripada en las vitrinas callejeras. No bien conseguimos reunir las flores en el altar de una misa de difuntos por el tiempo vivido  y ya nos visita de nuevo el recuerdo molesto de la felicidad perdida en los correveidiles de algún encuentro suburbano… y sólo porque se interpuso a su paso el regusto por las estampas de santos y las tarjetas de visita chapadas a la antigua. Ahora en lo desasosegado e incierto de los amores crepusculares y tardíos, es la soledad,  que el hábito viste de monja,  la que nos acompaña  sentada a la mesa del refectorio que al fondo del conventillo, enciende nuevamente su chimenea ojerosa a la hora de la cena.

Enero de 2013.


EL SECRETO

Me ha sido revelado en un palpitar del corazón o la brevedad de un parpadeo el secreto  que  rige  el  mundo   y  permite  cambiar   el  reinado   tiránico  del  Rey de Hojalata  en una nueva Edad  Dorada, libre del temor al hambre y la guerra, la vejez o la muerte. Pero cuando quiero comunicarlo  a mis contemporáneos, comprendo que la esencia del secreto es  permanecer  indescifrado  y  que  aun  si intento  compartirlo con ellos,  resulta  ajeno a sus sentidos indiferentes a cuanto no les dictamina  el oscuro, ominoso poder del tiempo, cuyo reloj de arena pongo al revés al llegar la noche, el año que termina.
Enero de 2013


EL AMANTE                                      

Hay un botón de rosas en mi jardinera como hay un nuevo día
                       en el año.
Un anillo de bodas en el dedo de la viuda,
que  ahora se pasea de mi brazo
en un recodo de la siesta, al mediodía.

A mi lado, en el sueño, encuentro a ese amante  escondido,
 y un poco ridículo,  que me acompañara en todas mis citas
amorosas o sentimentales  a lo largo  de mi vida.
 Y al que no había vuelto a hallar  desde que me recluyera
 en lo apartado  de este piso suburbano,
que  desmejora,  por momentos,
 un vecindario ruidoso
y  en la esquina, un taller de automotores.

Veo al amante  recostado en el sofá, bajo al espejo ovalado
                     de la pared
 Fuma  distraído un cigarrillo aromático
y  me mira de soslayo,  mientras escribo estas letras
 que, en secreto, hablan de él.
Pone en el tocadiscos la música de un tango o un bolero
y con voz cansada me recuerda
alguna cita del pasado, una  cita con la ausencia
y la soledad  en algún bar o café ya inexistentes,
que me dejara un regusto amargo y doloroso. 

La siesta, termina por abandonarme en la penumbra del piso
                        de alquiler.
El amante se ha marchado en silencio,
y  al despertar… encuentro  sólo a Dios,
                           es decir, mi nada, mi propio espejo.

Para Jahir Trujillo.
Septiembre de 2013.


Raúl Henao ( Cali 1944) Poeta y ensayista.  Ha vivido en Venezuela, México y los EE.UU y representado a Colombia en numerosos Congresos y Festivales Internacionales. Ha publicado: Combate del Carnaval y la Cuaresma ( Medellín, Colombia, 1973); La Parte del León  (Venezuela, 1978);  El Bebedor Nocturno  ( Cúcuta, Colombia, 1978);  El Dado Virgen  (Venezuela, 1980); Sol Negro  (Medellín, Colombia, 1985);  El Partido del Diablo / Poesía y Crítica  (Medellín, Colombia, 1989);  El Virrey de los Espejos ( Medellín, Colombia, 1996); La Vida a la Carta / Life a la Carte  ( Medellín, Colombia,  1998). La Belleza del Diablo (Madrid, España, 1999) Sol Negro (Bogotá, Colombia, 2006.) La Doble estrella: El Surrealismo en Iberoamérica / Notas y Entrevistas Poéticas (Medellín, Colombia, 2008).


lunes, 14 de octubre de 2013

Luis Antonio de Villena: Borges.


Luis Antonio de Villena




























Conocí a Borges ya viejo. Y quizá como otros tiendo a considerar
que el anciano de sonrisa perpetua, aferrado a su oscuro bastón
no debió  conocer la juventud. Es este Borges al que retratamos una
tarde de 1982. El Borges que (con su peculiar acento, su continuo
tentar la ironía) hablaba continuamente de libros y de palabras…
Recordaba un verso de Lucano, traducido por Juan de Jáuregui,
y lo repitió varias veces, una mientras yo lo conducía al lavabo:
“Muere el mar y es cristal su monumento” ¡Caramba qué verso!
volvió a reiterar el mítico ciego, acaso para ocultar lo demasiado
humano inevitable. Como algunos grandes conservadores tenía
muchas proclamaciones anarquistas. Había vivido para los libros
y en los libros. Pero ¿no hubo más? ¿Quién era María, quién su
casi infinita madre, quién aquella Estela Canto a quien dedicó
y regaló el manuscrito minucioso de “El Aleph”? Como le hubiera
gustado decir, Borges era muchos y todos misteriosos, como tú,
casi como cualquiera. Pidió, otra tarde, que le leyéramos un fragmento
de un viejo cuento suyo, que no recordaba. Lo hicimos. Y cuando
surgía la frase  carismáticamente borgeana, decía: “No está mal eso.
¿Verdad? ¡Caramba! ¿A quién se lo habré copiado yo?”. Cuando alguien
le preguntó qué pensaba de quienes decían cosas contra él, acentuó
la peculiar sonrisa indefinida: “¿Qué voy a pensar, ché? Bueno, que
tienen razón, ¿no?” Recuerdo cuando, adolescente, leí el primer poema
suyo que me fascinó, “España”. Recuerdo miles de posteriores lecturas
deslumbradas:  “¿Es posible que yo, súbdito de Yakub Almansur/
muera como tuvieron que morir las rosas y Aristóteles?” Hizo,
con daño oculto, de la ceguera un don y se esforzó en la humildad
de quien sabe con sir Thomas Browne que “el olvido es insobornable.”
Su presencia tranquilizaba, pues era igual a lo que imaginaste
y te gustaba saberlo próximo a Quevedo o a Lugones, cuando
leía con voz exacta: “Detrás de los mitos y las máscaras,/ el alma,
que está sola.”  También ante el espejo en que no podía verse,
resignándose al retrato: “La justa y vasta y necesaria muerte”
Adiós, Borges. Sin usted todos seríamos, en verdad, mucho menos…



Madrid, 27 –IX-2013.


Luis Antonio de Villena (Madrid, España, 1951) es licenciado en Filología Románica. Realizó estudios de lenguas clásicas y orientales, pero se dedicó nada más concluir la Universidad, a la literatura y al periodismo gráfico y después al radiofónico. Además ha dirigido cursos de humanidades en universidades de verano y ha sido profesor invitado y conferenciante en distintas universidades nacionales y extranjeras.
Publicó, aún con 19 años, su primer libro de poemas, Sublime Solarium. Su obra creativa -en verso o prosa- ha sido traducida, individualmente o en antologías, a muchas lenguas, entre ellas, alemán, japonés, italiano, francés, inglés, portugués o húngaro. Ha recibido el Premio Nacional de la Crítica (1981) -poesía- el Premio Azorín de novela (1995), el Premio Internacional Ciudad de Melilla de poesía (1997), el Premio Sonrisa Vertical de narrativa erótica (1999) y el Premio Internacional de poesía Generación del 27 (2004). En octubre de 2007 recibió el II Premio Internacional de Poesía “Viaje del Parnaso”. Desde noviembre de 2004 es Doctor Honoris Causa por la Universidad de Lille (Francia).
Ha escrito y escribe artículos de opinión y crítica literaria en varios periódicos españoles desde 1973. Ha colaborado en numerosos programas televisivos y sobre todo radiofónicos. Actualmente colabora en El Mundo y en Radio Nacional de España. Ha hecho distintas traducciones, antologías de poesía joven, y ediciones críticas.
A pesar de sus múltiples actividades, y de su gusto por la narrativa y el ensayo, cuando le preguntan, no duda en calificarse como, básicamente, poeta.
Además, Villena es noble. Javier Marías -actual monarca del Reino de Redonda le otorgó en 1999 el título de Duke of Malmundo.

viernes, 11 de octubre de 2013

heather thomas reads - april 2013

Leonardo Martínez:Presentación.


VINÍCIUS DE MORAES:OPERÁRIO EM CONSTRUÇÃO.



   
Vinícius de Moraes.


 



E o Diabo, levando-o a um alto monte, mostrou-lhe num momento de tempo todos os reinos do mundo. E disse-lhe o Diabo:- Dar-te-ei todo este poder e a sua glória, porque a mim me foi entregue e dou-o a quem quero; portanto, se tu me adorares, tudo será teu. E Jesus, respondendo, disse-lhe:- Vai-te, Satanás; porque está escrito: adorarás o Senhor teu Deus e só a Ele servirás.
Lucas, cap. V, vs. 5-8.



Era ele que erguia casas
Onde antes só havia chão.
Como um pássaro sem asas
Ele subia com as casas
Que lhe brotavam da mão.
Mas tudo desconhecia
De sua grande missão:
Não sabia, por exemplo
Que a casa de um homem é um templo
Um templo sem religião
Como tampouco sabia
Que a casa que ele fazia
Sendo a sua liberdade
Era a sua escravidão.

De fato, como podia
Um operário em construção
Compreender por que um tijolo
Valia mais do que um pão?
Tijolos ele empilhava
Com pá, cimento e esquadria
Quanto ao pão, ele o comia...
Mas fosse comer tijolo!
E assim o operário ia
Com suor e com cimento
Erguendo uma casa aqui
Adiante um apartamento
Além uma igreja, à frente
Um quartel e uma prisão:
Prisão de que sofreria
Não fosse, eventualmente
Um operário em construção.

Mas ele desconhecia
Esse fato extraordinário:
Que o operário faz a coisa
E a coisa faz o operário.
De forma que, certo dia
À mesa, ao cortar o pão
O operário foi tomado
De uma súbita emoção
Ao constatar assombrado
Que tudo naquela mesa
- Garrafa, prato, facão -
Era ele quem os fazia
Ele, um humilde operário,
Um operário em construção.
Olhou em torno: gamela
Banco, enxerga, caldeirão
Vidro, parede, janela
Casa, cidade, nação!
Tudo, tudo o que existia
Era ele quem o fazia
Ele, um humilde operário
Um operário que sabia
Exercer a profissão.

Ah, homens de pensamento
Não sabereis nunca o quanto
Aquele humilde operário
Soube naquele momento!
Naquela casa vazia
Que ele mesmo levantara
Um mundo novo nascia
De que sequer suspeitava.
O operário emocionado
Olhou sua própria mão
Sua rude mão de operário
De operário em construção
E olhando bem para ela
Teve um segundo a impressão
De que não havia no mundo
Coisa que fosse mais bela.

Foi dentro da compreensão
Desse instante solitário
Que, tal sua construção
Cresceu também o operário.
Cresceu em alto e profundo
Em largo e no coração
E como tudo que cresce
Ele não cresceu em vão
Pois além do que sabia
- Exercer a profissão -
O operário adquiriu
Uma nova dimensão:
A dimensão da poesia.

E um fato novo se viu
Que a todos admirava:
O que o operário dizia
Outro operário escutava.

E foi assim que o operário
Do edifício em construção
Que sempre dizia sim
Começou a dizer não.
E aprendeu a notar coisas
A que não dava atenção:

Notou que sua marmita
Era o prato do patrão
Que sua cerveja preta
Era o uísque do patrão
Que seu macacão de zuarte
Era o terno do patrão
Que o casebre onde morava
Era a mansão do patrão
Que seus dois pés andarilhos
Eram as rodas do patrão
Que a dureza do seu dia
Era a noite do patrão
Que sua imensa fadiga
Era amiga do patrão.

E o operário disse: Não!
E o operário fez-se forte
Na sua resolução.

Como era de se esperar
As bocas da delação
Começaram a dizer coisas
Aos ouvidos do patrão.
Mas o patrão não queria
Nenhuma preocupação
- "Convençam-no" do contrário -
Disse ele sobre o operário
E ao dizer isso sorria.

Dia seguinte, o operário
Ao sair da construção
Viu-se súbito cercado
Dos homens da delação
E sofreu, por destinado
Sua primeira agressão.
Teve seu rosto cuspido
Teve seu braço quebrado
Mas quando foi perguntado
O operário disse: Não!

Em vão sofrera o operário
Sua primeira agressão
Muitas outras se seguiram
Muitas outras seguirão.
Porém, por imprescindível
Ao edifício em construção
Seu trabalho prosseguia
E todo o seu sofrimento
Misturava-se ao cimento
Da construção que crescia.

Sentindo que a violência
Não dobraria o operário
Um dia tentou o patrão
Dobrá-lo de modo vário.
De sorte que o foi levando
Ao alto da construção
E num momento de tempo
Mostrou-lhe toda a região
E apontando-a ao operário
Fez-lhe esta declaração:
- Dar-te-ei todo esse poder
E a sua satisfação
Porque a mim me foi entregue
E dou-o a quem bem quiser.
Dou-te tempo de lazer
Dou-te tempo de mulher.
Portanto, tudo o que vês
Será teu se me adorares
E, ainda mais, se abandonares
O que te faz dizer não.

Disse, e fitou o operário
Que olhava e que refletia
Mas o que via o operário
O patrão nunca veria.
O operário via as casas
E dentro das estruturas
Via coisas, objetos
Produtos, manufaturas.
Via tudo o que fazia
O lucro do seu patrão
E em cada coisa que via
Misteriosamente havia
A marca de sua mão.
E o operário disse: Não!

- Loucura! - gritou o patrão
Não vês o que te dou eu?
- Mentira! - disse o operário
Não podes dar-me o que é meu.

E um grande silêncio fez-se
Dentro do seu coração
Um silêncio de martírios
Um silêncio de prisão.
Um silêncio povoado
De pedidos de perdão
Um silêncio apavorado
Com o medo em solidão.

Um silêncio de torturas
E gritos de maldição
Um silêncio de fraturas
A se arrastarem no chão.
E o operário ouviu a voz
De todos os seus irmãos
Os seus irmãos que morreram
Por outros que viverão.
Uma esperança sincera
Cresceu no seu coração
E dentro da tarde mansa
Agigantou-se a razão
De um homem pobre e esquecido
Razão porém que fizera
Em operário construído
O operário em construção.

(1959)

Vinícius y Lula, Planalto, 1979, antes de leer su poema al obrero.

 
Vinícius de Moraes (1913-1980)

miércoles, 9 de octubre de 2013

Leandro Calle: Blasfemo.
























blasfemo 


durante años salí a buscarte
y ahora que no te busco te aparecés en las esquinas
y me mirás con esa cara de silencio

*

los últimos años corría alrededor de un parque
hacía kilómetros en una bicicleta fija
y conseguí que el sudor me limpiara las preguntas

escapaba hacia vos

*

¿sos amigo de Manson?
cuando escribió helter skelter con la sangre de Sharon Tate
¿no te dieron ganas de hacer un tobogán que bajara hacia arriba?
¿o el hecho de que le hubiesen cortado los pechos con cuchillos
indicaba que íbamos a ser amamantados de violencia?
a troche y moche
helter skelter
*

busco a dios en tus ojos
no lo encuentro
tampoco está en la tarde de domingo
descielado
bajo lentamente por tus piernas
y la zarza arde todavía



Leandro Calle (Zárate, 1969) Poeta. Lic. en Letras. Lic. en Teología. Reside en Córdoba. Entre otros libros publicó: Tatuaje de fauno (El Francotirador, 1999); Una Luz desde el río (Alción Editora, 2001 y 2004); Los Elementos (Alción Editora, 2003); Pasar (Educc, 2004); Noche Extranjera (Ediciones del Copista, 2007). El Horla, traducción y edición bilingüe del texto de Guy de Maupassant más un estudio crítico. (Ediciones del Copista, 2007). entonces (Alción Editora, 2010) y blasfemo (Alción Editora, 2013).
Tradujo, Los frutos del cuerpo (Alción, 2012 y editado en Chile por el Centro Mohammed VI) del poeta marroquí Abdellatif Laâbi.
Junto a Kay Reynolds (Fotografía): Almas del Boquerón (Pircas, 2004); Souls of the Boqueron (Pircas, 2005);  Kindheit (Pircas 2006)  y Passer (Editorial Pircas Argentinas, 2008).
Su poesía fue traducida parcialmente al inglés, al francés, al checo y al árabe.
Dirige para Alción Editora la Biblioteca de Autores Marroquíes.

lunes, 7 de octubre de 2013

Paul Hoover: Poemas que podamos entender.





Paul Hoover


















Si un mono conduce un automóvil
por una avenida arbolada frente al mar
y las palmeras a su izquierda son de hojalata
                   no lo podemos  entender.

Queremos poemas que podamos entender.
Queremos un dios que nos guíe,
renombrando las flores y los arboles,
codificando la escena con colores ,

cantando para los invitados como un pájaro llamador.
Queremos poemas que podamos entender,
nada  de borrachos indolentes tirándose lances
al lado de un armadillo, mucho menos la compleja nada

que sólo  llega a ser  una canción,
nada de correr entrando y saliendo de los muros
sobre la lengua seca de una laucha,
ninguna coerción, ninguna chica, ningún mar en movimiento

con  toda su deliberada,  voluntaria velocidad,  acompañándolo a su lado
y tan azul como el agua, dentro de sí mismo y quieto,
ninguna lagartija sobre la mesa transformándose en manos absolutas.
Deseamos poemas que podamos entender,

las huellas de  los dedos sobre el vestido de mamá,
el dolor de los mártires, los científicos.
Por favor, ningún conejo extrayendo
de un sombrero amarillo otro conejo, ninguna espalda tatuada

enfrentando el extenso desierto, no hay  viento.
No lo podemos entender.




Paul Hoover (Harrisonburg, Virginia, 1946). Poeta, ensayista, docente y editor. Sus ultimos libros de poemas publicados Sonnet 56 (Les Figues Press, 2009); Edge and Fold (Apogee Press, 2006); Poems in Spanish (Omnidawn, 2005); Winter (Mirror), (Flood Editions, 2002); Rehearsal in Black (Salt Publications, 2001); Totem and Shadow: New & Selected Poems (Talisman House, 1999); Viridian (The University of Georgia Press, 1997); and The Novel: A Poem (New Directions, 1990). Codirige junto a Maxine Chernoff la emblemática New American writing.





Daniela García: Poemas.





Daniela García





















Lluvia en primavera

Desde mi ventana la puedo ver,
la belleza de los días de lluvia.
Huelo el aroma del ambiente,
Todavía no deja de llover.

Huelo la tierra mojada,
el variado aroma de las flores.
Veo el cielo gris y la lluvia liberada.

El color surtido de las flores es fuerte,
las hojas dejan caer gotas como diamantes,
los sonidos variados forman música,
el viento me trae aromas.

El color verde se enternece,
el granizo cae como perlas.
Las nubes deciden separarse,
el agua esperada ya se hizo presente.

La tristeza del cielo gris desaparece,
cuando un arco iris con el sol aparece.

Música

Naces y fluyes como un río
Invades los sentidos
Me contagias tu brío
Iluminas mis pensamientos

Puedes ser tan suave como intensa,
Tan liviana como densa
Puedes calmar, entristecer y alegrar
¿Qué tantos misterios eres capaz de encerrar?

Eres invisible y capaz de estar presente
Acompañas aunque no te dejes ver
Me pareces tan cercana como inalcanzable
Tan bella como también ausente

Te puedo sentir en todos lados
Me ayudas a levantarme
Cuando la soledad me abruma
Vienes a acompañarme

Noche

Que en tus brazos me reclamas,
que con tu luna y tus estrellas me iluminas,
me borras los miedos y me alivias el dolor,
me ayudas más que el sol

Eres mi refugio
Tu oscuridad suaviza el dolor que el brillo me dio
Eres un paño fresco que calma mi dolor
Quitas de mis ojos el ardor

En ti puedo ver,
Que no todo siempre es sufrimiento
La oscuridad ayuda a ver al corazón
que puede ser más fuerte que la razón

Los ojos pueden dañar
cuando el corazón puede enseñar
puedes ser oscura y fría,
o plateada y fresca.


Daniela García (Buenos Aires, 1991) Poeta. Inédita.