martes, 17 de septiembre de 2019

Heather H. Thomas: 2 Poemas





Heather H. Thomas





















Puente de letras


Cuando yo, el pronombre vertical
única letra en el espejo

me recosté como un puente

otras letras cantaron a través
del cielo blanco

la breve vida que me diste

se prolongó en un hilo de plata
desde  la caverna de tu boca

un alfabeto de hojas
se agitó desde la garganta del río

donde vertías
el vuelo de los pájaros

fantasmas de árboles
a través del puente

erigieron letra por  letra

de nuestras celdas de tinta
de nuestras telas de araña entre listones del puente

rastro de vos siguiéndome
rastro de esas telas de araña deletreadas en el aire.



Hogar


Donde la marea cincela una saliente, la embestida de las olas la disuelve,
             borrando hogares  ya abandonados.

El horizonte de acero del mar se detiene mientras  la arena se arroja
            y arremolina.
            La puesta de sol es una caracola rota.

Los pies se inclinan y deslizan en los vestigios de fallas y eras,
            secuelas sísmicas salpicadas con sombrillas azules.

El caracol acanalado del arco de mi pie dentro del cuarzo y la caliza
            se funde con la historia olvidada.

Los hermosos caparazones quebradizos vienen conmigo a casa.
             como si pudiera volverme tan pequeña.

como para vivir adentro de ellos. Se apilarán en mi cabeza frasco
             transparentes en la fría sal.

La ola más pequeña dentro de una persona puede encender o disipar
             una brasa. Nada más que eso.

(Traducción Patricia Díaz Bialet)







Nicolás García Saéz: Poemas




Nicolás García Saéz






















POEMA QUE PUDO HABER COMENZADO A SOÑAR EL BIG BANG MIENTRAS CREABA EL UNIVERSO

La Nada Misma, el vacío, ya implica cierta singularidad
imaginad, futuros mortales, que ese es mi punto de partida
desde el cual brotan, turbulentos, todos los fuegos tremendos
que se expanden entre las infinitas posibilidades del firmamento

En esa singularidad hay niebla
entre el espacio, no hay tiempo
no hay materia, ni energía
no hay teoría ni relatividad

Solo los agujeros negros
horizontes de sucesos
conteniendo la fuerza
de todo el Universo


POEMA QUE PUDO HABER SOÑADO LA MANZANA ANTES DE SER MORDIDA POR EVA, AQUEL DÍA EXTRAÑO Y REMOTO, EN EL PARAÍSO

Anunciados los ángeles de vuestra presencia
te veo caminando, serena, costilla ajena
perfecta y libre entre los árboles del huerto…
te diriges hacia mí, con paso irresistible
cabellos al viento, libres de pecado
a imagen, reza el Génesis, de tu Creador

Mi corazón de néctar frutal y prohibido
suspira ante tu tersa piel de terciopelo
blanca porcelana que destaca en el Edén
junto a tus ojos, siempre entreabiertos,
(como la miel antes de ser conquistada)
escuchando atentamente a un ruiseñor

Tu mano no tiembla, se estira, no duda
tiene la gran certeza de toda tu felicidad
tus dedos, que acarician mi cáscara escarlata
el rubor de mi piel rendida hacia la tuya
arrancada de la rama del árbol, ya soy
dentro de tu boca, el primer pecado vencedor 


POEMA QUE PUDO HABER COMENZADO A SOÑAR EL INCIENSO QUE ACOMPAÑÓ A BUDA GAUTAMA DURANTE SU PRIMERA MEDITACIÓN

Luego del baile, de todo el frenesí y el vino
imagino la nieve sobre Sakia y el Himalaya
y allí, sobre el blanco puro y absoluto soy
aroma persistente que merodea el espacio
sándalo que abriga tu mente para vaciarla


POEMA QUE PUDO HABER SOÑADO UN RÍO PROFUNDO LUEGO DE CONTEMPLAR, EN ALGÚN LUGAR DE LAS SIERRAS CHICAS CORDOBESAS, LA SIESTA DE UN CACIQUE COMECHINGÓN

Descansa, bravo guerrero
tu cuerpo de gigante
que comparte en mi orilla
bajo una nube tibia
este momento de solaz

soy agradecido
y es por ello
que cuando despiertes
con tus ojos verdes
me veas fluir

tentado, tal vez te acerques
hasta las piedras
adviertas el musgo
entre mis entrañas
y vueles, cuando el agua va


Nicolás García Sáez
Publicó los poemarios “Neptuno y las Faunas”, “Los Sueños Ajenos”, “Los Sueños Ajenos, volumen 2”, el libro de poemas en prosa y relatos “Breve cuaderno de las epifanías”, el de crónicas y ficción “Cinco crónicas americanas y un viaje a la Luna” y la obra de teatro “24 horas con mi Álter Ego y mi Súper Yo”. Parte de su obra poética ha sido recientemente traducida al portugués y al francés. Periodista y fotógrafo, se dedica también a las artes plásticas, el cine, el teatro y la música.










Presentación: Darío Canton


Hablarán en la presentación Noé Jitrik, Luciana Di Milta, Demian Paredes (prologuista de ambos libros) y  Darío Canton.

martes, 6 de agosto de 2019

Jorge Enrique Ramponi: Piedra Infinita (fragmentos)




Jorge Enrique Ramponi





























Porque compacta sombra,
o soledad,
perpetua soledad a plomo,
témpano de silencio,
rígido limbo y piedra,
tienen la misma réplica, oh cóncavo nefasto, igual ecuación fría,
responden con un eco de amargo símbolo en la sangre.

Tembloroso, sonámbulo, tornasol, taciturno,
aguzo el corazón, palpo la piedra:
frío gesto unitario,
fruto cumplido en ámbito ya duro,
tiempo cerrado, autónomo, infinito.
Secreto mar prende en su acantilado —laurel de
herrumbre — un alga cárdena.
La luz del mundo vela de tacto y ojos, ciñe de aureolas su proeza,
oh, graduada de quilate inmóvil
y cetro lívido de esfinge.

Déjame que afronte su oráculo,
que escuche su vertiginoso silencio,
que libe su fatídico polen, su planetario acíbar,
negra abeja de lápidas en redes de tinieblas.

En el viento frontal que inunda lampos de páramo y olvido,
la carne siente su bisel de hueso,
esta premura misma de la sangre
es sólo fuga que se alcanza pronto.

Ampárame a verbero, corazón, que arrostro el témpano infinito.
Los siglos le zumban en el núcleo a modo de enjambre eterno.
No hay laberinto de más vértigo que el de su isla fría.


……………


Piedra es piedra:
aleación de soledad, espacio y tiempo,
ya magnitud, inmemorial olvido.

El hombre quiere amar la piedra, su estruendo de piel áspera:
                                                   lo rebate su sangre.
Pero algo suyo adora la perfección inerte.

Hay durezas, caparazones, formas tristes, con agua
                                                      o grumo vivo adentro
Ella, sin brizna de entraña, mármol lleno de mármol.

Acaso algo terrible habitó su caracol profundo;
de esperar, siglo a siglo, la valva cerró por intemperie.
Caída al fondo de ese abismo palpable en sus márgenes de espanto,
árida espalda yerta, féretro de lo estéril,
ecuador de lo triste,
no es mi desdén: ignora redonda en su materia sorda,
íntegra nada nunca.

Geometría en rigor, sola en su límite,
ceñida cantidad, estricto espacio,
asignatura ciega, pieza hermética,
contrita y sin piedad, armada en temple,
cuadrada en su sostén, compacto término,
duro numen del número,
sin pórtico a la sueño ni a la lágrima.
Si absorbe no incorpora, ajena al bello de los líquenes.
El fuego no es su dádiva, ardiente
secreto que el hombre le inventó buscándose.
Sentid: ni ruda música primaria,
cajón sordo, yunque seco, ataúd del sonido.


……………


Piedra por piedra,
desierto sólido, áspero alcázar,
nudo macizo hasta lo negro.
Piedra o enigma de lo abstracto
o realidad de mito puro,
olvido de Dios ya dios de olvido.

La piedra tiene un ídolo de edad perpetua.
El hombre siente cancelar su orgullo,
prosternar su sangre.
Un gran embudo frío sorbe desde el témpano.
Todo a su alrededor en el rito inmóvil.

Oh nombre de cábala que el corazón canta y escucha,
aldaba del oráculo,
incógnito en sus ecos por espectros de símbolos,
su ráfaga de enigma bate la sangre
repercute diagonal en la frente:
tras el tumulto queda su versión del silencio.

Parapetada en su baluarte,
invicta en su reducto,
ancha y honda en su esfinge,
alrededor de sí sobre su piedra inerte,
apretada y henchida:
piedra en piedra de piedra.

Quien mira sus resquicios,
quien busca su consigna por l os sueños,
promueve lo terrible, comete el holocausto de sus ángeles,
invalida lo puro, asimila lo acerbo de su numen,
tras la dura pasión el infortunio brota en negras lianas,
porque el dolor bebe la forma de un dios amargo entre las sienes,
luego se llena de ébanos de corazón, la voz se llena de ébanos.


...............


Piedra o vanidad del tiempo que a sí se erige dólmenes.
Máscara turbia de una fábula lenta que perdura en su mímica.
Ignora las primaveras, las danzas del árbol y la sangre,
sus destellos y ruinas,
temprano sin temperatura.
Accede en su color o declina en su orgullo
sólo por la gran constancia unitaria.

La tierra cargada de su plomo triste
gira para un azar de siglos y girándulas.
Quisiera sacudir su estorbo duro,
como un tumor o lacra,
áspera cuña que interrumpe la dulzura terrestre.


……………


Ved la piedra en código:
materia que solo sabe dormir, dormir, párpado a plomo,
esclava en su postura,
deriva en soledad de limbo a limbo.
Acuñada en su edad, ajena al tiempo, antepasado suyo, que ella niega,
ya nadie sabe de su vástago lejano.

Rompí su cuerpo por ver su corazón: témpano sólo.
Vacié su vaso, arena muerta contenida.
Ella, lo eterno; yo, lo efímero ardiente, la atropello a sangre y canto.
Lo sé: me mira hasta los huesos con mi lápida,
pero lloro sobre ella, porque algo suyo llora en mí su destino.



Jorge Enrique Ramponi (Mendoza, Argentina, 1907-1977) Poeta y docente. Ha
publicado en poesía: Preludios líricos (1927); Colores del júbilo (1930); Pulso de clima (1932); Piedra infinita (1942); Los límites y el caos (1972).