jueves, 5 de diciembre de 2013

Novedad Editorial: Alejandra Mendé.













Melani Krämer – escultora: Julián llega a su casa en Avellaneda.
Lo hizo entrar hasta el jardín y le ofreció sentarse en un banco. “Enseguida estoy 
con vos ”, le dijo.
Entre tanto, Julián, observó los objetos exteriores. La mesa de cemento en la galería sostenida en una base del mismo material que parecía el tronco de un árbol gris, de hojas grises, y de eventuales flores grises.
- Preparo un termo de café y vamos al fondo, al taller – Le dijo
Hidalgo, caminó entre las sombras y los pliegues erráticos del jardín desconocido, hasta toparse con una montaña de restos de estatuas: brazos, dedos, piernas, cabezas, talones, pantorrillas, pelvis, ombligos, palmas, cuellos, pechos, torsos..., un montón de mutilaciones esculpidas. La falla mordiendo la estética y el hombre, buscando su signo en el vacío.
(Fragmento)





Alejandra Mendé Buenos Aires (1956) De 1997 a 2002 dirigió La Juntaluz, letra y arte, publicación cultural independiente. Fue miembro del consejo de redacción de OMERO poesía. Publicó ensayos literarios en diferentes medios. En 1997, en colaboración con Jorge Rivelli publicó Hebra Mojada (plaqueta ediciones rebus, colección cuadro conjetural ) y la obra de teatro Cuadro Conjetural. En 2001 publicó Laberinto Poético.
En la actualidad  coordina web de talleres literarios, de la Comisión Nacional Protectora de Bibliotecas Populares: literatierra. En 2007 Fue Jurado del Concurso Latinoamericano de Bibliotecología Fernando Baez.
Conferencias: III Bienal Nacional de Literatura Ramón Palomares, Trujillo. Charlas en la Feria del Libro, homenaje al periodista y cronista Leopoldo Villalobos,  Bolívar. Feria del Libro de Maturín, Venezuela. Publicó «letras cardinales» OMERO libros (2012) y «la obra del señor joyce»plaqueta OMERO libros (2013).

martes, 3 de diciembre de 2013

Ignacio Fernández de Palleja: Poemas.




Ignacio Fernández de Palleja























   1

Tuve una pesadilla.
Estaba solo, sin más armas
que un libro de poemas
frente a un enorme vacío.

Las palabras, borrosas a mis ojos,
se perdían en el humo del alcohol
de las paredes, de los vidrios,
de las columnas que sostenían
un paréntesis vacío que no saldría
en las noticias,
ni mejoraría la vida de las limpiadoras
de los shoppings. Ni evitaría
el avance del ejército de pordioseros
profesionales que todo lo convierten
en cartón y en retroceso.

Mi voz sonaba como una ecuación
dicha abajo del agua destilada
que rueda en torno a los pilares
de un puente inútil, mis sílabas
avanzaban escuchándose en espejos,
cada sonido era un lirio invisible.

Un dios inexistente me miraba
como quien ve descascararse las paredes,
mientras evaluaba si debía despertarme
o seguir dantesco, sin sentido,
reiterando un ritual para el olvido.


2

La petalofloro de lingvoj estas transparent,
egala, permanenta kaj tute ne.

Un lenguaraz se cría en Babel,
e intérprete contumaz, resiliente,
busca la paz pariendo en el papel
signos que armonicen a la gente.

Urdió una semilengua que es un puente
uniendo mil riberas y ninguna,
ungió con la razón aquella fuente
de modo que la misma ubicua luna

nos refleje con igual nomenclátor
y nos haga más livianos, traslúcidos.
Pero en la marea de los actos

las verbos se hicieron islas y pecios
y ya deslenguados supieron, lúcidos,
que la voz universal es el silencio.


a Zamenhof, que lo envidio


3

Este otoño no termina,
se vuelve perenne.
Las hojas se detienen en el aire,
quedan ahí, a media altura,
a medio color,
en un semiocaso húmedo
en el que se acumula la leña sin usar,
en una decadencia persistente.
Nos estamos poniendo subtropicales
y tiemblan los vendedores de abrigos,
nos resistimos a soltar nuestras vejeces
al aire aséptico del invierno,
nos estamos deteniendo pero tarde,
habría sido mejor en el verano.
La culpa es de la Intendencia,
siempre a destiempo.


4

“Das Wort tötet das Leben”

Kaiser

Los párrafos uno tras otro
traían revelaciones hechas de brillo y contraste,
desarrollo y estocada.

Era el texto paradójico de incesante crecimiento
de un suicida
cuya lengua sin familia
me recuerda a las hojas de la acacia
que salen a borbotones como manos
en melena que se cierra cada noche
del mismo modo que terminan los capítulos
y arremeten sucesivos.

Contaba la historia de un dramaturgo que se daba
a la fuerza castradora de una idea,
cuyos ecos contagiosos aún se gritan,
y dejaba su talento sojuzgado
por consignas inferiores a sí mismo.

Las palabras finales de su obra
hablaban de palabras herbicidas
en el último estertor de una mano que nunca más
se parecerá a la vida.

Sin embargo si se deja a la mano
que tome el tronco y las ramas del relato,
con su ritmo natural,
las hojas finalmente se parecen
a las hojas.


5

Voy deslizándome hacia casa.
La bajada es larga, segura,
la flanquea la niebla
que cae sobre la cancha de fútbol.
Unos cedros se recortan, fantasmales,
como jueces viejos y ladrones.
El humo baja de las tribunas
y esconde jugadas misteriosas,
una liebre vuela por la punta,
un tero protesta fuera de lugar,
un perro mea los postes y el área chica.
Voy deslizándome al borde de la cancha,
ojalá que no la tapen de casas y parlantes,
cuando sea fantasma quiero entreverarme
en esos partidos, sentirme vivo como nunca
y correr hasta quedar muerto.


6

“As frases e as manhãs são espontâneas”

João Bosco

Las flores, los tigres, el oro,
la decadencia de los imperios,
la deriva de los mares,
los tsunamis migratorios,
lo que mueve los dedos del guitarrero,
el fresco de las esquinas coloniales,
los yuyos, el chiflido del viento
desde adentro del coronilla,
las cuchillas grandes, el rastro
que sigue el gato que camina
hacia su presa y hacia su fin,
el baile, la risa, el grito, las caderas,
las curvas y el hambre, mis ojos
en tus ojos son espontáneos,
la frase del mate de mañana,
el mundo es espontáneo, amigo João,
y hay que ensayarlo todos los días.


7

La noche se mueve gris y segura,
va a pintar de nada
los espacios de las hojas,
va a sacudirlo todo
con su trapito enorme,
nos trae la muerte cotidiana
como un fregacito,
la noche cabalga sólida
y fría,
arrincona a la vida,
que se refugia
en los invernaderos
y se reescribe a sí misma
resumida, en pocas palabras.


8

Hay una hora oblicua con cuyo sol
uno mira las cosas de más lejos,
desde una ventana circunstancialmente
feliz.
La gente va por sus cauces,
las aguas son doradas,
el mate está bueno, espumoso,
los motores van llegando a término.
Hay un minuto vivo, recién comido,
después del cafecito, de dientes limpios
como tacitas en el escurridor,
con aires de trabajo pronto
cual los huesos aflojándose.
En ese segundo en que todo está bien
cobran sentido y se embellecen
los ladrones de la paz,
los hambrientos, los mutilados,
los protocolos imperiales,
las mujeres que te dejaron y lloraban,
los malos jugadores,
la historia universal de la tipografía,
las lenguas vivas pero ciegas.
Sentado en una silla cualquiera,
con gente elegida por el azar,
la ola de la Historia te sostiene en su cenit
por un instante estancado.


9

La copa se abre, celeste y limpia,
y derrama vino frío y seco
sobre la boca del instante.

Todo es posible y visible,
hay una inundación estética
de cuentas claras y tranquilas.

Oigo una melodía de pasturas
vistas desde la ventana
con cuerdas de leña,
nacidas y criadas.

El pasado y el futuro se congelan
panorámicos, pausados,
y se necesita pensar mucho
para imaginar que vuelva a nublarse.


10

Acabo de tener una visión muralista.
No, no es pintura, si yo no soy capaz
de imaginar colores, ni formas,
ni tetas revolucionarias, ni perspectivas,
si no hay modo de que mis figuras humanas
rocen los conceptos de proporción ni perspectiva.
Es literatura mural, muchachos, grandes extensiones
de paredones blancos cubiertos
por endecasílabos enjutos, tannatos, por dodecasílabos
cabernetsauvignónicos, por octosílabos ecuestres,
alejandrinos raras veces pero por qué no,
por versos de libertad engañosa, bajo palabra,
por prosas hechas de malicia y profundidad,
descuidos aparentes envenenados como dardos,
textos de todo tipo como noticias falsas,
cuentos de terror para los callejones,
novelas porno para las zonas rojas,
mentiras canónicas para los conventos y los comités,
falacias de colores para los agentes de prensa,
ortografía divertida para los patios de las escuelas,
décimas jineteando el instante en las yerras,
consignas de amor en los despachos de los gobernantes,
en tu cuerpo jaicus blancos, instantáneos
como el primer brote de perfume del jazmín
y en los montes, en el papel de regalo extenso del campo,
en la efe constante de las playas, en las quebradas,
en las lagunas, en los bañados, los palmares,
en las cuevas de los bichos, en el cielo y en las nubes
nada más que el silencio del que escucha
el soplo que recorre el muro de la tierra.


Ignacio Fernández de Palleja (Maldonado, Uruguay, 1978) Poeta, narrador, periodista cultural, traductor y profesor de literatura española y de lengua portuguesa. Ha publicado en poesía: Poemas desde un Peugeot rojo y una carretera quieta (2012) y Poemas altibajos (2012) y el volumen de relatos: En negro y negro (2012).


Ezquiel Ambrustolo: 2 poemas.





Ezequiel Ambrustolo





















ÚLTIMO FÉNIX

El fénix
que en la noche
canta
al pie de tu ventana
salmos estivales
no es un ave,

es el rezo
de la aurora,
la grisácea criatura
que clama por
renacer.


EL POETA

Persigue rastros en el bosque,
las pisadas del leñador.

Enlaza objetos
y rumores.
Humos.

Extraño
combinador
de la almohada
y la vigilia.

Extranjero
en cualquier otro lugar
que no sea este mundo .


Ezequiel Ambrustolo (Banfield, provincia de Buenos Aires, 1983). Poeta y ensayista. Publicó los libros La fuerza de las horas (2008), Teoría del amanuense (2011), Dos poemas (2013) y Ensayos sobre Hudson (2013).



María Laura Decésare: Poemas.




María Laura Decésare

























Insomnio

Dormirse sin sueño
y despertar a medianoche
sintiendo que un rio
nos separa.
En la distancia de nuestros cuerpos
oigo tu respiración
que lo dice todo
y no dice nada.
¿Y la magia de dormirnos abrazados?
Ahora, un lienzo de algodón
es lo único que nos une.
Subo a la almohada de los milagros
y caigo en el torrente 
del día a día que decreta
el final de la jugada.

La no escritura

Ella le teme al papel en blanco
tanto como a la noche oscura
en el monte de los olivos.
La luna no es buena consejera
y oscuros pensamientos la atormentan.
El viento norte golpea en su cara
y de su boca sale un pájaro
que revolotea como loco
sobre un alfabeto nuevo.
Revela dudas
y traiciones.

Pasión

Ella no eligió la soledad
sin embargo cae una y otra vez
en sus redes
y aunque el gato
intenta sostenerla con su ronroneo
no alcanza para aliviar
el peso de la cruz.


María Laura Decésare (Rufino, provincia de Santa Fe, Argentina, 1969). Poeta.  Publicó los libros de poemas La letra muda (2010) y L a Vida de gatos (2012).
Administra el blog: La letra muda: http://mldecesare.blogspot.com.ar/


Fernando Denis: Poemas de Sonali Datta













La poesía es un viaje hacia noche, hacia el tiempo acumulado por la luz en la mente de una palabra, es el tiempo condensando todos sus ayeres en el oído de una caracola, es la soledad inmensa de un lenguaje que se busca en el tacto del mundo, en la cadencia de cada gesto del mundo.
Sonali Datta escribe poemas para encontrarse consigo misma en las cosas que nombra, se busca hondamente en cada pregunta, en cada instante en que las sílabas quieren alejarla de la soledad y el mito, se reencuentra en esa historia que germina desde sus pies, desde el barro y la semilla ancestral, celebra con lucidez su encuentro primordial con las cosas comunes, que para ella son sorpresa. Sus maestros, sus músicas, sus dioses, la danza de sus paisajes, su religión, su poesía contaminada de belleza antigua han moldeado su carácter y su intrínseca sensibilidad, ebria a ratos de la lengua de Cervantes, de su siseo imperioso, de sus ritmos calcados en las fronteras de Bengala. Estos poemas tienen un rigor intrínseco muy particular, un sondeo verbal cargado de intenciones, de cotidianidad, de inventarios, de reflexiones, y que intentan dilucidar en el amor, la vida y la muerte una búsqueda  estética, un consuelo o acaso una luz que refresque sus instintos y sus marcadas realidades, una luz a través de la celosía del conocimiento, a través de la mente de una palabra, la recalcitrante y ávida y feliz palabra que la salvará en el preciso instante en que la escritura se convierte en poesía y la mujer se convierte en cuerpo del lenguaje.

Fernando Denis


AMOR

Pregunto a veces: ¿Por qué estoy aquí?
Él dice: eres el resultado de amor.
Le pregunto: ¿Qué hago aquí?
Dice: has venido a celebrar el amor.
Vuelvo a preguntar: ¿Amor me dices?
 ¿En este mundo oscuro y caótico?
¿En esta pena enorme? ¿En esta crisis?
Sonríe y dice: Son los sufrimientos de amor.
Me confundo:
Entonces, ¿por qué estoy sola?
Me dice:
Sola no estás. El amor está siempre contigo.
Le pregunté:
¿Por qué voy a morir?
Respondió:
Para reverdecer tu amor.


MUERTE

Cuando nací supe que ella vendría.
He crecido con ella, y la he visto a cada paso.
Dijo:
Relájate, hija mí
Regocíjate. Vendré a tiempo.
Pero yo la olvidé.
Viajé  a través de las diferentes experiencias,
bebí el elixir de la vida,
y entonces ella vino. ¿Por qué vino?
Un montón de cosas aun me quedan por hacer,
aprender, saborearlo todo.
Dijo:
Hija, ahora estás cansada;
ven conmigo y descansa.
Grité :
No. Todavía no.
Pero tomó mi mano y
sentí perdida.


VIDA

Mi madre nunca estuvo complacida conmigo;
mi padre tampoco.
El amante se cansó de mí
y me abandonó.
Mis parientes me evitaron siempre
al igual que mis amigos.
A veces me enfadé en mis propias decisiones.
Aún vivo mi vida:
gano, pierdo, sonrío, lloro.
¿Quién dice que no me preocupo?.
No es fácil, amigo mío, pero inténtalo.
Ésta es la vida
y  sólo viene una vez.


Sonali Datta (Bengala, India, 1974) Poeta y docente en lengua inglesa y española. Ha traducido a diferentes autores al bengalí y al inglés.



miércoles, 20 de noviembre de 2013

Niall Binns: 2 Poemas con buitres.



Niall Binns





















TRABAJO EN EQUIPO

1. La cabeza y el cuello del buitre leonado
se adentran por el recto del cadáver
en busca de las vísceras

2. El buitre negro –con su pico más robusto–
ataca los tejidos duros del animal:
la piel, los músculos y los tendones

3. El alimoche engulle las partes blandas:
los ojos, la lengua y los restos esparcidos
alrededor del muerto por los buitres más grandes

4. Si la historia permite un desenlace feliz
el esqueleto limpio quedará a la espera
del enigmático quebrantahuesos


GYPS FULVUS

El rebaño sigue avanzando. El pastor
le descuelga el cencerro a la vaca moribunda
que apenas oye cómo se aleja el tintineo
Los buitres leonados se la comen

Una oveja descarriada, menos
inteligente, quizá, que sus congéneres
miraba un paisaje sin ver el precipicio a sus pies
Los buitres leonados se la comen

Quién iba a pensar que un caballo salvaje
que gozó galopando por las anchas praderas del valle
resbalaría al cruzar un río
Los buitres leonados se lo comen 

Un cazador sale al monte y dispara
El ciervo malherido se pierde entre los árboles
Está lleno de fragmentos de bala, se desangra
Los buitres leonados se lo comen

Un zorro ladrón ha muerto
envenenado por un cebo de conejo
que dejaron en la puerta de su guarida
Los buitres leonados se lo comen

Un alpinista poco previsor
se pierde en la niebla, se rompe una pierna
Nadie sabe dónde está; ni saben que subió al monte
Los buitres leonados se lo comen

Un buitre leonado aletea
débilmente en el suelo. Ha comido
la carne de un zorro envenenado
los fragmentos de plomo de un ciervo malcazado
Los buitres leonados se lo comen


Niall Binns (Londres, Inglaterra, 1965) Poeta, ensayista,docente. Es autor de los ensayos Un vals en un montón de escombros: poesía hispanoamericana entre la modernidad y la postmodernidad (1999), Nicanor Parra (2000), La poesía de Jorge Teillier: la tragedia de los lares (2001), ¿Callejón sin salida? La crisis ecológica en la poesía hispanoamericana (2004), La llamada de España. Escritores extranjeros en la guerra civil (2004) y la antología Voluntarios con gafas. Escritores extranjeros en la guerra civil (2009). Dirige el proyecto de investigación "El impacto de la guerra civil española en la vida intelectual de Hispanoamérica" (Ministerio de Educación y Ciencia, España, 2007-2010). Ha preparado las ediciones de El árbol de la memoria (2000) de Jorge Teillier, y de Páginas en blanco (2001) y Obras completas & algo + (2006) de Nicanor Parra; asimismo, junto a Vanesa Pérez-Sauquillo, ha seleccionado, traducido y prologado la antología Muertes y entradas, de Dylan Thomas (2003). Como poeta ha publicado 5 love songs (1999, Premio de Poesía Villafranca del Bierzo), Tratado sobre los buitres (2002, Premio Internacional de Poesía Gabriel Celaya), Canciones bajo el muérdago (Madrid, 2003) y la antología Oficio de carroñero (Caracas, 2006).

Crisis Económica: Hay que compartir.


martes, 19 de noviembre de 2013

FERNANDO DENIS: LA MUJER QUE SUEÑA EN LAS MURALLAS.






 
Fernando Denis
















  

                                                                               El fuego vive de la muerte del aire
                                                                                y el aire de la muerte del fuego; el agua
                                                                                vive de la muerte de la tierra, y la tierra
                                                                               de la muerte del agua.

                                                                                     Heráclito




ATRIO


Enciendo el fósforo que me guía en los laberintos del lenguaje, sigo su pabilo, la luz que al final habrá de fundirse con mis dedos, con mis palabras. Soy el centinela de estos parajes. Entro en el poema y hago mi ronda hasta que amanece. Vigilo las cuatro puertas. La mujer que sueña en las murallas dice que soy un duende, que puedo llevar las palabras en mis bolsillos  como monedas;  en vez de monedas siempre cargo versos de Virgilio.
   Entro en la noche, en sus símbolos, en la edad de la sombra y de la luz, merodeo por sus orillas, contemplo la belleza y el pavor de sus hogueras, voy tras la voz que bordea los acantilados, ebrio, sonámbulo, pues la distracción  prolonga el infinito, me detengo un instante en un pasaje de la biografía de la lluvia y trato de recordar el poema donde mueren todos los ríos.  Mueren los ríos, muere el tiempo, pero las palabras quedan intactas, empañadas en el cristal. Heráclito llora en la falsa orilla: “¿Cómo puede uno ponerse a salvo de aquello que jamás desaparece?”  Por eso vivo dentro del lenguaje. Tiendo mi carpa dentro de una palabra, en sus bosques preñados de fábulas, de ruiseñores, y como el viejo Eliot, leo casi toda la noche y bajo al sur en invierno.
 Soy testigo de la mujer que hace diamantes con las palabras, que inventa con cada sílaba los collares que llevan en sus cuellos los fantasmas, los dioses, las doncellas de los cuentos de hadas. He sucumbido a su canto. Las mariposas del recuerdo me intranquilizan, quisiera ignorar su esbelta desnudez bajo el agua del Caribe, donde he visto la geografía del lenguaje, la sensual, la terrible, la exacta erudición de los sentidos, la embriaguez absoluta que aún ignora el tacto, la cadencia de los hombres. No sé si la he soñado,  no sé si ella es la que sueña que yo la cuido desde que aprendí el idioma de las tribus del aire. Cada gesto suyo borra el universo, lo distrae. No es el amor, es algo anterior al amor, anterior a la mujer, su sueño antes de volverse carne, antes de volverse sal, antes de volverse piedra. Es su palabra ingrávida anterior al deseo de volverse cuerpo, labios, cabellos.
Soy el centinela. Desde hace algunas noches vigilo estos laberintos que compró esa mujer con las monedas que durante años iba recogiendo
en las fuentes.                                                                            




PRIMERA PARTE

  

LA MUJER DEL FUEGO

   

    Y mi nombre se confundió con el nombre del fuego
mientras cantaba con oro en la voz
el griego reflejo que Heráclito dejó en el agua.


  

                                                                                                                     Cambiando se descansa.
                                                                                                                      Heráclito





I

Estremecida por la luz de los grabados de la noche,
por su silencio, por la sed amorosa que crepita
en sus selvas, en sus runas de fuego,
en sus salamandras consternadas en mi sueño
de niña,
he bajado hoy a las murallas, hoy quiero hundir
mis secretos en las arenas,
el esplendor, el encanto y la música para quedar
desarmada, arrojar al mar incesante esa belleza
antigua que quema mi noche,
arrojar mi última moneda.

II

Salí de la noche, de su silencio, y a la noche pertenezco,
soy hija del milagro de la noche
y en su sombra irradian mis palabras.
Mi silencio es la voz de otra mujer que me acompaña.
El hechizo, el amor, la sed de esta hoguera
estremecen mis horas, mi clepsidra,
soy esa canción que al ocaso atraviesa los bosques
y baja descalza hasta las murallas.

Detrás de la piedra despierto a esta dulce maravilla,
al misterio de la luz, de la sombra: en sus páginas
escribo, detrás del silencio que me acompaña,
diluyo mis delirios, esta agobiante soledad 
que arde en todas las orillas, en el papel,
en mi cuerpo.

III

El mar intuye en mi mano la soledad de los astros,
mi tarot de adivina que barajan otras manos extrañas,
mi horóscopo indescifrable,  tímido, los símbolos
de este silencio anhelado por los arcanos,
y ya tantas veces leído por los planetas,
por las estrellas echando chispas 
en las constelaciones de mi sangre,
sus bocas radiantes en la oscuridad me susurran
el futuro

IV

He vertido con ansiedad dos milagros en la fuente
de San Diego: mis ojos verdes que han visto
con vehemencia los ocasos morir en esta esquina,
mis ojos que han visto el incendio milagroso
en las telas, en los grabados, que son gestos
de este silencio,
y al llegar la noche intuyen las cenizas del alba;
mis ojos afiebrados que son dos lunas hambrientas,
ensimismados, amasando el mito,
escrudiñando en los pliegues, en las cadencias,
en los umbrales de una historia que se repite
y que no es la misma. Mis ojos diluidos en la tormenta
con el verano enardecido de las ciénagas,
con el azufre candente, mágico de las cumbres,
y vago como una ola vestida con la túnica del color
de las auroras de la Ilíada,
casi imaginaria como una fábula,
y desde mi zarza luminosa leo en las líneas de la mano
de la noche.

V

El mar me desvela, rasga en la negrura las cuerdas
de sus maderas y sus metales, su silencio,
sacude las abigarradas lunas rojas del templo de agua:
veo el balido del otoño descendiendo por sus escaleras,
rodando por sus líquidos corredores, por la arena
fulgurante de sus balcones y sus recámaras
manchando del color de los labios de Medusa
el mármol amarillo.

VI

Observo el mar desde el ojo de un color de la llama,
desde mi faro, leo y releo la maravillosa enredadera
de sus hexámetros de agua,
la morena escritura dormida en los papiros de sal,
en papeles ajados por la luna que bajan como pájaros
hasta el silencio de la llama, a cada gesto de mi oído,
y subrayo esos versos antiguos con tizones
o con carbón de las minas;
la belleza helénica de sus estrofas salta hasta
mis oídos y me hiere.

VII

Siento las naves llenando de fiebre y de brillo
las estatuas de esta ciudad de piedra,
los molinos de viento de mi mente, la suave
embriaguez de mis sentidos, los bosques embrujados
del  insomnio donde soy forastera,
y con sueño en las manos, con hambre en los oídos,
con la ebriedad de este silencio más fuerte que yo,
que me obliga a arder en los bosques de la página,
tejo los escombros de un sol que se agita en mi pecho, 
tejo en los umbrales la madeja de esta poderosa
luz que me promete el infinito.

El mar es un milagro. 
Al  igual que el fuego, el mar tiene vida propia.
¿Cómo colmar la ansiedad, la sed de deshacerme
y renacer en una palabra y arder de nuevo?
Vine a hablarte del fuego y traigo una llama en mis labios.



Fernando Denis (Ciénaga, Magdalena, Colombia 1968). Ha escrito La criatura invisible en los crepúsculos de William Turner (1.997), considerado uno de los mejores libros publicados en Colombia durante el siglo XX, Ven a estas arenas amarillas (2004) y El vino rojo de las sílabas (2007). Su poesía ha comenzado a despertar interés dentro y fuera de su país, y su libro, La geometría del agua, publicado por Grupo Editorial Norma, presentado en la Feria del Libro de Buenos Aires, y en Maguncia, Museo de papel, grabado y estampa de Argentina, se está traduciendo al inglés, al francés, al alemán, al ruso y al bengalí. Contemporáneos como William Ospina (Premio Rómulo Gallegos 2008), Juan Gustavo Cobo-Borda y José Ramón Ripoll coinciden en señalar que Fernando Denis es una de las voces actuales más originales en la poesía de América Latina. Se preocupa también por el paisaje exterior, como el que contienen las tonalidades de la naturaleza. Algunos de sus poemas se inspiran en las pinturas crepúsculares de William Turner. La cadencia y la sonoridad de sus poemas recrean imágenes, músicas y conceptos decimonónicos como el prerrafaelismo, corriente artística de la era victoriana que lo ha impresionado; en algunos poemas como los monólogos de sus personajes femeninos, las voces tienen mucha fuerza íntima. La embajada de Colombia en Delhi y la academia de letras de la India, Sahitia Akademy, editaron sus poemas en inglés y lo condecoraron como el poeta más representativo de su país y una voz literaria sobresaliente de las letras contemporáneas.