martes, 5 de octubre de 2021

Juan Arabia: Hacia Carcassonne

 

Juan Arabia
























Presencia

Y a esos lunáticos de la noche académica
una presencia de escarabajos
los corroe porque no han visto la tierra
                              ni el horizonte
les rentiers du vivant que nous sommes 
                               y otros lunáticos rentistas
juglar, festival de mil hojas,
Columbus de la prensa que asfixia
                              pétalos encadenados
huertas oscuras domesticadas 
descendre d’une colonisation dont il descend
del no leído en Latinoamérica
porque no desciende y desaloja,
y no leído finalmente por el ogro
                       y el profético destino
MA IN TERRE SELVAGGE... 

Vuelto al centro de circulosos, 
                      hijos de un rey,
poetas de la experiencia, hijos de un rey,
condenado a invernales alacranes
sueños de gringos que los defecan
                      y devuelven finalmente
como cuerpos arrinconados en fosas comunes
Ils sont les stricts secrétaires...

Mientras unos jóvenes vomitan en el Meuse
y otros lloran, como Arnaut Daniel, y van cantando.


Serratz e clus

Agradable y simpático resulta para Peire d'Alvernha
cantar con algunas palabras apretadas y cerradas
y de las que uno no teme avergonzarse.

Maestro de todos con tal de que aclare
un poco sus palabras
porque apenas nadie las comprende.

Voz que canta como rana en un pozo,
recibiendo así cien garrotazos
sin un amigo que no hable de su locura. 

Versos inéditos contra los enflabotz
hinchados de tanto beber y comer, 
en Puigverd, riendo y jugando. 


Opium Carcassonne

A toda luz, como bebiendo del sol en su orilla,
déjame entrar en La Cité
trepando sobre cada uno de sus rayos
y los lejanos pasillos de la memoria.

Porque detrás quedó el camino blanco
que alguna vez aniquiló distancias,
desgastando las suelas rumbo al Cabaret Vert.

Este calor es obsceno, Carcassonne,
lo saben los gordos burgueses,
todas las rojas familias.

Saben que vengo con intenciones desconocidas.
Alguna vez solté licores extremos
en una esquina de Montpellier

desenterrando pájaros de Provenza,
arrojando las últimas manzanas
en la profunda noche del mediterráneo.

Debo recordar, sin embargo,
el espesor de tu firma
la nostalgia cautelosa

y el estéril excremento que disuelve tu mirada.
Yo trepé hacia Carcassonne
con una bondad desconocida

con un pie sobre lo eterno sostuve
todas tus virtudes
sin rozar el fondo del estanque.

Opium Carcassonne
OPIUM
Amapola Blanca, fuera del estanque.


Planh

El pálido rostro camina vencido,
éramos hombres y no sueños
los que golpeaban las cadenas del sol
y rugían como mares derribando
estaciones, vomitando las 
estelas del camino desierto.

Dile adiós al Capitán, observa 
el blanco mástil de su cabello
y cómo este barco anclado 
se dispersa en estériles orillas.
Mira cómo envejece 
la silueta de su luna.

Sólo queda recordar el verde pasto,
siempre joven, que ancló su sombra
donde alguna vez caminó descalzo
junto a los conejos, sacudiéndose en el rocío,
todos finalmente degollados,
con el corazón como si fuera uva. 

(De Hacia Carcassonne, Pre-Textos, Valencia, España, 2021)
 
                          
Juan Arabia Poeta, traductor y crítico literario. Nacido en Buenos Aires, Argentina, en 1983. Entre sus títulos más recientes se encuentran: Il Nemico dei Thirties (Samuele Editore, Collana Scilla, 2017), Desalojo de la naturaleza (Buenos Aires Poetry, 2018), L’Océan Avare (Al Manar, Voix Vives de Méditerranée en Méditerranée, 2018), The Bund (Buenos Aires Poetry, 2020) y Hacia Carcassonne (Pre-Textos, 2021). Titulado de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, fundador y director del proyecto cultural y literario Buenos Aires Poetry, además es crítico literario en el Suplemento de Cultura del Diario Perfil y en Revista Ñ de Diario Clarín.
Tras la publicación de El enemigo de los Thirties (2015), premiado en Francia, Italia y Macedonia, participó en varios festivales de poesía en Latinoamérica, Europa y China. En el 2018 fue invitado al festival de poesía en Francia (Sète) Voix Vives en representación de Argentina, así como participó del encuentro «Poetry Comes to Museum LXI», auspiciado por el Shanghai Minsheng Art Museum, de 2019, siendo el segundo poeta latinoamericano en ser invitado. Ha traducido obras de Ezra Pound, Arthur Rimbaud, Dylan Thomas y Dan Fante, entre otros. 




lunes, 20 de septiembre de 2021

Dino Campana: tres poemas

 

Dino Campana














 
La Quimera

No sé si entre las piedras tu pálido
Rostro apareció, o sonrisa
De lejanía ignota
Fuiste, pendiente de marfil  
Frente resplandeciente o joven
Hermana de la Gioconda:
Oh de las primaveras
Apagadas, por tu mística palidez,
Oh Reina, Reina adolescente:
Pero por tu desconocido poema
De voluptuosidad y dolor
Joven música exhausta,
Marcado por una línea de sangre
En el cerco de los labios sinuosos
Reina de la melodía:
Por tu virginal cabeza
Reclinada, yo, poeta nocturno,
Admiré las estrellas vívidas en los mares del cielo,
Yo, por tu dulce misterio,
Yo, por tu faz taciturna
No sé si la pálida llama
Fue del cabello el viviente
Signo de su palidez.
No sé si fue un dulce vapor
Dulce, en mi dolor,
Sonrisa de un rostro nocturno:
Miro las rocas blancas el mudo manantial del viento,
La inmovilidad del firmamento
Y los ríos hinchados que lloran
Y las sombras encorvadas del trabajo humano en frías colinas
Y aún en tiernos cielos lejanos claras sombras que avanzan
Aún te llamo te llamo Quimera.

 
Jardín otoñal

                       Florencia

¡Al jardín espectral, al mudo laurel 
De las verdes guirnaldas,
A la tierra otoñal
Un último saludo!
A las áridas colinas
Severamente sonrojadas
Confusa de rumores
Estridentes clama la lejana vida:
Clama al sol muriente
Que ensangrienta los parterres.
Se escucha una fanfarria
Que sale desgarrada: el río desaparece
En la arena dorada: en silencio
Están las blancas estatuas vueltas hacia el puente:
Y las cosas ya no existen.
Y del profundo silencio como un coro
Tierno y grandioso
Elevándose hasta mi balcón:   
Con aroma de laurel
Con aroma de agrio laurel moribundo,
Al atardecer, entre estatuas inmortales
Ella se me aparece, presente.


La ventana de vidrio

El brumoso atardecer de verano
Desde el ventanal destila claridades en la sombra
Y deja en mi alma una marca ardiente.
¿Pero quién ha… (sobre la terraza sobre el río se enciende una lámpara) quién ha…
Para la Virgen del Puente quién es quién es el que encendió esa lámpara? — Hay
En la sala un olor de podredumbre: hay en la sala 
Una llaga rojiza que muere.
Las estrellas son botones de madreperla y la tarde se viste de terciopelo:
Y tiembla el frívolo atardecer, es frívolo el atardecer y tiembla pero hay
En el corazón de la tarde hay
Siempre una llaga rojiza que muere.
 
Extraído de Dino Campana, Canti orfici e altre poesie, Einaudi, 2014. Versiones de Adrián Bollini.
Dino Campana (Marradi, 20 de agosto 1885 – Scandicci, 1 de marzo 1932). Poeta maldito italiano de la primera mitad del siglo XX. Manifiesta desde su adolescencia diversos disturbios nerviosos. Su admiración por los simbolistas franceses y por la poesía de Walt Whitman lo motiva a aprender por su cuenta francés e inglés para  leerlos en su lengua original. En 1905 es internado por primera vez. A su salida, dos años después, emprende un viaje por Sudamérica. Se presume que entre los países del continente visita la Argentina, donde desempeña los más variados oficios. De regreso a Europa, publica su primer y único libro, Canti Orfici (1913). En 1918 es internado nuevamente con el diagnóstico de esquizofrenia en el hospital psiquiátrico de Villa di Castelpulci, donde habría de permanecer hasta 1932, año de su muerte. 

Adrián Bollini (Bragado, Buenos Aires, 1988). Poeta y traductor. Publicó por Alción editora (Córdoba) los libros de poesía Escritos de Dédalo, Sísifo y Pandora (2009) y Ascética de Heuzek (2015).


jueves, 2 de septiembre de 2021

Alice Sant’Anna: poemas de ‘Cola de ballena’

 



Alice Sant'Anna























UNA ENORME COLA DE BALLENA

cruzaría la sala en este momento
sin barullo alguno el bicho
se hundiría en las mesas corridas
y se sumiría sin que percibiésemos
en el sofá la falta de tema
lo que yo quería pero no te cuento
era abrazar a la ballena bucear con ella
siento un tedio pavoroso de esos días
de agua estancada acumulando mosquitos
a pesar de la agitación de los días
del agotamiento de los días
el cuerpo que llega exhausto a casa
con la mano estirada en busca
de un vaso de agua
la urgencia de seguir para una tercera
o cuarta boya, y la voluntad
de abrazar una enorme
cola de ballena y seguir con ella


LA POSTAL DE CLARA ME ALCANZÓ

cuando los helicópteros rondaban el edificio
a las dos de la mañana y todos dormían
apenas el zumbar de las hélices
festejaba la llegada
del cielo iluminado de hong kong
que en una foto nocturna se coloreó
de rascacielos ansiosos por la venida del ferry boat
que abarcaría después de un pasaje
lento, tranquilo
diferente de la sirena que recubre
el sueño de los moradores de mi barrio
clara no conseguiría entender
el rumor de las hélices, ¿serían abejas 
de un país tropical?
¿u otro insecto, tal vez más robusto?
¿cómo explicar el vuelo para clara?


LA NOCHE UN BLOQUE

de madera pintado de negro
cierra los ojos e intenta aproximarse
percibir su tamaño, profundidad
si tiene olor si es macizo
sin puerta para entrar o salir
el modo como la luz golpea
suave, media luz, la mínima
necesaria para ver el bloque
si no fuese por ella el bloque
mal existiría, sería todo la misma oscuridad
sin contorno entre montaña
sus pies y el cordón, el bloque
cabe en su cuarto encima de la cama
todavía sobra algún espacio en los laterales
un trozo de lienzo, pero no
el suficiente para caber
ella también


HAY AQUELLO QUE QUEDA FIRME (UN POSTE)

y no conmueve y hay lo que se mece (un árbol)
y hace barullo y llega a parecer un pulpo con tentáculos
intentando agarrar las nubes, al contrario
de las montañas muy firmes
y serias y exactas donde están
pero hay también lo que se moviliza
muy rápido en el marco de la ventana: un pájaro
siempre puede ser una golondrina o una águila
y un avión nunca sabemos
de dónde parte hacia dónde sigue


LA ARAÑA SE ESCONDÍA

atrás de la pared como
para dar el salto
la proyección de la sombra las piernas
contorsionadas casi troncos
de un árbol naciendo del suelo y del techo
lúgubre lúgubre más que lúgubre
el susto me recomendaba
a correr tomar un taxi
pero al mismo tiempo me forzaba
a caminar lentamente en torno de la araña
y mirar bien de cerca
de lo que está hecha (acero macizo): material del miedo
aproximarme en puntas
de las piernas que no son pies
lanzas apuntadas para el piso
que en cualquier momento se desgarran
y enlazan la presa, tienen vida propia
los tentáculos de la araña
yo sola con ella
no espantaría a nadie
si ella se escondiese conmigo


LOS BRAZOS, LAS PIERNAS

doloridos
de la primera semana de ballet
ya tarde, no tengo más edad
para comenzar
por eso mismo tal vez sea hora
de arriesgar el pie en punta
en el agua fría, la primera brazada
sin el tutú, el rodete
sin la media-calza
que, diría, pica
ahora ya no tengo disculpa
al lado de la niña de rosa
que es toda movimientos perfectos
no recibirá ninguna corrección
en su postura de quien danzó
toda la vida
y ella ahí torpe
la camisa amarilla que tiene un toro
rojo y la palabra españa
una bermuda de gimnasia
que hace mucho estaba guardada
a esta altura


TRAVELLING –

este papel sólo sirve para ocupar
el banco del lado, poema-autostopista
en el que se resume una impresión
a un esqueleto, una frase, una fórmula
y cuando ella brota, idéntica, la vez siguiente
no necesita más sentir ningún dolor
recuerda aquel poema
que dice la sirena de papel
y pronto, ya aprendí
esa calle que sube en curva
allá de la cima surgen casas donde vos nunca
vas a vivir, y aunque vivas, en la lateral
los autos te atraviesan en cámara lenta
todo lo que hay en esta ciudad es una parada
de ómnibus frente al supermercado
donde se venden huevos para batir
suspiro en la cintura, la manga arremangada
pavlova en las fechas especiales


ausencia

te he escrito con calma
cartas en un cuaderno azul
arranco del espiral y no pongo
por prejuicio o ni muerta
tengo miedo de la espera
durante días o semanas un animal horrible
(especie de zorro) me va a perseguir
por dentro, o seré yo misma
(¿una rata?) a roerme
mientras la respuesta no llega
pierdo mucho tiempo intentando
dar nombres a los bichos
que suben la cortina del cuarto


LA SOMBRA DEL AVIÓN ATRAVESANDO

la copa de los árboles no carga a nadie
que se despida o tome té
agua hervida en tetera de ágata
en la sombra del avión no hay quien despierte
con los pies colgando por fuera del colchón
no hay nadie que una vez se haya asustado
con la sangre de la nariz
coloreando de rojo la cama
en plena madrugada la sombra del avión
no hace sentir nostalgia ni pena
ni voluntad de ir con él a cruzar
la copa o el cuarto
puede apenas mirar para abajo
quien ve la sombra del avión
en la copa entre las alas


DIBUJABA TODO LO QUE VEÍA

como una extraña compulsión
pasaba cinco, seis horas al frente
de un cuadro, un picaporte, un pastel de nata
completamente absorto
sacaba del bolso el lápiz
corría para garabatear, después anotaba
la fecha al lado, la calle, nada
se perdía en el cuaderno
mientras eso yo afligida quería repetir
el gesto, documentar todo, decir del gusto
de la canela en el pastel de nata
del primer día azul de lisboa
pero no escribía y con prisa para registrar
me volvía burocrática
en el diario: hoy fuimos en tren, estaba cálido


NO SE PUEDE QUEDAR A VOLUNTAD

en una ciudad con tantos cementerios
b. nos lleva a pasear en auto
en el banco de enfrente hallo extraño cómo se puede
vivir en una calle llamada luminarias
quedo todo el tiempo en alerta
nuestro encuentro inesperado
tanta gente alrededor y yo ni me preparé
de repente ella me mira en una mezcla de curiosidad
y paso lejos
cabellos largos mechas rubias
yo no soy de aquí
miro mucho
no es buena voluntad lo que tengo
pero tampoco es falta de voluntad


* Todos los poemas pertenecen a Rabo de baleia (2013).


Versiones: Demian Paredes, Buenos Aires, 2021.

Alice Sant’Anna (1988) publicó su primer libro de poesía en 2008, Dobradura. Lanzó dos publicaciones independientes: Bichinhos de luz (2009), y junto a Armando Freitas Filho, Pingue-Pongue (2012). En 2016 apareció Pé do ouvido.

miércoles, 1 de septiembre de 2021

Osvaldo Ballina: Poemas

 

Osvaldo Ballina 



El humorista

ojo águila
cueva y dominio
igual oscuro, igual luminoso 
respira profundo
indefinible
pregunta en lengua animal
si hay todos en cada uno
o cada uno en todos
o apenas infinitos espejismos 
que devoran los días humanos 
dispuestos
con igual amor y crueldad
por el humorista divino


La invisibilidad

logró mutarse invisible
el mundo se volvió natural
la casa, las constelaciones
tuvieron un diseño preciso y acogedor
vagas claridades
volaron sobre mentes
fétidas
sobre humillados y ajusticiados
el insomnio retrocedió
a un sueño dócil
cesó lo estéril
un sol un sol
enmudeció para lo exterior
la paz de la ganada
invisibilidad


Fugitivo de hálitos ajenos

rapto del verano
que rompió el asedio
vagabundo de sí
sin espíritu de rebaño
lleva la concisión
de nombrar las cosas
como símbolos mentales
¿lo real para con el otro
o desvarío solar
de voluntarismo?
¿variantes cercanas a la alienación?
lo cierto
anchos campos del viviente
odiador de jaulas invisibles 
fecundador de la espera
la incertidumbre y las voces perdidas


Absoluto de la gracia

pulsaciones
en el núcleo vientre
ardua cercanía
al desgarro
de lo aparencial
ardido de fiebres
soberbias
y sabe y goza
sin fatuidad de mérito
lo apenas nacido
no viene a implorar perdón


La resistencia

desprecia
los talismanes, el infinito
las manos que asfixian
la voracidad de lo superfluo
ya has visto la subida de la locura 
y ahora los oficios del paraíso
la raíz trepadora del aire natal 
huésped del milagro
ávido mensaje
liberador de guaridas
el rencor de los oscuros
que estragan
el orgasmo de la vida
tu lapso en la tierra
con certeza de nadie
y seguramente de todos
que se disuelve y renace en giros 
con empecinado hábito de ser


Aguas de resurrección

matriz indivisible
vuelve a girar la rueda
de carne regresada
en la memoria
donde cada uno tira
su hilo de ovillo existencial 
un muro de rostros
el último tramo
de cielo o infierno
en módica trama
que purifica
toda niebla ácida
en la garganta


[de “El Jardín de las vulgaridades", 2021 ]

Osvaldo Ballina (La Plata, 1942) Poeta y traductor.































 

lunes, 16 de agosto de 2021

Jorge Rivelli: mariposa del verbo & sus orígenes

 

Jorge Rivelli (1954-2020)














nos vimos en el andén en agosto del noventa y seis................. nos vimos en el andén en agosto del noventa y seis?................ …………………………………..subimos al tren…subiste? ……………………………………………………...……… .............................y otra tarde cayendo entre abedules............... …………..de la mano…….me viste de la mano…...........…… + el eterno bolche en la cabeza………............................…….. …………..vísperas de tu cumpleaños y de la siempre viva ............................letras cardinales…………………………. ………….áspera tierra que supimos morder en bicicletas que supimos sudar en los pies que supimos soñar el mundo mejor …………………………………………………...………… .....................poéticamente el hombre habita esta tierra.......……… .............................................................................................. ...................................................biblioteca y un almuerzo en don pedro o sea nada queda sin revisar sin transitar………… ............................................................................................... …el lugar la forma el aire que envuelve imágenes..………… los dos visitando otra vez el andén donde el sol cae en julio ...........en el centro de las vías……………………………… nunca el tren partió sin poesía sin la mueca cómplice de vivir que la eternidad está en la planta de moras en el pedal inundado de camino en el charco en la am pm ajedrez &leaving las vegas o el paraíso a la altura de la copa de los árboles brindando porque el día empezó el 22 de mayo de 1997 y nunca terminó como ese tren que no partió como la miel de tus ojos y la brutalidad de mis manos como la sombra que dejamos en el sendero de tres kilómetros de koch a don juan de don juan a koch como la fibra de joyce como la página 38 del viejo libro como bukowski bañado de lluvia bañado de mahler bañados en una casa con más espacio que discos o solo los dos vibrando en el lugar que nos corresponde el síntoma de la esperanza hay más siempre hay más…………………………………… ………………………………………………………………. 14 de mayo 1997.……………………………....…………… el congelador iniciado……………………….....………. …………..el vuelto que dice & dice………………………… ……………………………………………........................… y el aliento se completa con letras con letras con letras......... ……………………………………………………………… ..........si vuelco la distancia entonces todo es poesía............. ……………………………………………………………… ......................quién era el revuelque?...................................... la sombra de los anteojos en la zanja la mochila llena de vino en la zanja brodskyheaneysymborskaborgesgarciamárquezderekwalcott ………………………………………………....................... y la radio que nos sostiene…………………………………… ……………………………………………………porque fuimos & somos & el mundo es lo que dicen o parten.............. …………………………el cianuro huele a almendra.......… hicimos los osos + el verso incoherente del sexo obnubilado… …………………………………………………................... ............19 de abril de 1943 alberthofmann se clavó un lsd 25 .................................& voló en su bicicleta………………… 19 de abril es el día mundial de la bicicleta…………………. …………...21 de marzo día de la poesía..................el otoño ………………………………………………………........... .……………………………………….................................. y yo te sé & vos me sabés…………………………………… ………………………………………................................... el planeta es de los de abajo………………………………… ………………………………………................................... de morir por un pequeño gran logro en eso estamos………… un poeta………………..una diosa…………………….…… ……………………………………………………………... ……………………………………………….....................… ...........cuánto de vida queda?.................................................... …………………………………………………................... …………….el lugar de decir el lugar de estar........................... y tu mirada que se mueve al ritmo de las hojas......................... el lugar que inventamos para visitar & digo…………………. …………………………………………….......…………… hoy te veo como en 1997…………………….……….……. ……………………………………………........……………. ....la estación espera…………………………………………. ....o viceversa.............................................................................

 


viernes, 13 de agosto de 2021

José Manuel Arango: LOS QUE TIENEN POR OFICIO LAVAR LAS CALLES

 

José Manuel Arango
















Los que tienen por oficio lavar las calles
(madrugan, Dios les ayuda)
Encuentran en las piedras,
Un día y otro, regueros de sangre.

Y la lavan también: es su oficio
Aprisa
No sea que los primeros transeúntes la pisoteen.

José Manuel Arango (El Carmen de Viboral, Antioquia, 1937- Medellín 2002) Poeta, traductor y profesor universitario.

 

domingo, 8 de agosto de 2021

Anna Apolinário: poemas

 

Anna Apolinário












INSIDIA

La floresta se mueve a través del sueño.
Panteras, tambores, negruras
atraviesan el cuerpo.

Suave, lujuriosa,
me deslizo
al centro de tu canto.

Cruel, aguda
una estaca semántica
acaricia tu boca.

Sangre de mi lenguaje:
tus heridas se iluminan.



LABRA

Una gramática brutal habita mis labios
el apetito de las sílabas
pájaros apuñalando las papilas.

Una danza caudalosa, rojiza
rumor de huesos
voltaje de las vísceras

Extiendo los dedos, quemados
una lengua incendiando
los libros que escribo.


INMOLACIÓN

Dentro de los poemas
los espejos murmuran:
perros azulados.
La sangre titila en la yugular:
soy devorada por las imágenes.


BARBARIE

Los campos magnéticos del caos
descifran enigmas.
Párpados portando la tempestad,
el pecho tumultuado de pavos reales virulentos
ojos dilacerados por escarabajos en el espejo.
Un rostro, truco tallado por el pecado
del beso incestuoso.
Ven, niño infernal,
agita la dulzura de los días,
imprime cascos, cuernos, fuerza de mandíbulas
en la osamenta delicada del poema
enervado demonio, animal convulso.


R.E.M.

Dentro de los libros
sin fin, vive.
Entre los lirios de la lengua,
alucinante, fluctúa.
En el precipicio de las pupilas se atreve,
en insanas acrobacias.
Impiadoso
disuelve los relojes.
Inesperada fiera, hechiza la memoria.
Espanta el apocalipsis,
enciende tres palabras mágicas
en las entrañas de la eternidad.
Bajo las pestañas se insinúa, indescifrable.


CÓDICE

Una canción toma por asalto mi boca
y ametralla la paz que no queremos.
Dentro de la casa que erguimos,
no hay mordaza que baste:
el sueño crece salvaje en la sangre.

Un verso enciende molotovs en la lengua,
arde virulenta, inventa la rebelión.
Un detonante para el tumulto,
entre cuerpos pacatos y obedientes,
un acorde eriza la revolución.


* Poemas de La llave salvaje del sueño (2020).



ALQUIMIA

arcana palabra
daga de plata
concédeme dominio
sobre el áspero
sentimiento

garganta
resplandece
sangra ardua:
oro


GUILLOTINA

palabra es
arma blanca
cerbatana
agalla, arpón
grito y rasguño, abismo

el verso es
sangre
cayendo al piso


CUADERNO DE ENCARNACIONES

poema
artefacto del diablo

macambira
en la garganta
resplandores, libélula
delirante espolón
en la garganta

fiera
que me golpea
musas, espada
malévola
traspasándome
terrorífica
antilírica maquinaria

sismográficamente, yo
gozo

Dios autofágico
el poema aniquila

* macambira: vegetación espinosa, típica del nordeste brasileño.


PANDORA

muñeca suspendida en una caja de mescalina
sollozante, arañita
tejiendo capullo, cataclismo de seda
azul

palabra, avanza
sutil copo, aunque hoz

Pandora pariendo
belleza, horror


* Poemas de Cerbatana (2016).


Versiones: Demian Paredes, Buenos Aires, 2021.

Anna Apolinário (João Pessoa, 1986) es licenciada en pedagogía y autora de Escreveu Solfejo de Eros (2010), Mistrais (2014), Zarabatana (2016), Magmáticas Medusas (2018) y A chave selvagem do sonho (2020), poemarios que recibieron premios y menciones. Es también productora cultural independiente, organizadora del “Sarau Selváticas”, cofundadora de la “Cia. Quimera-Teatro & Poesia”, colaboradora de la revista Acrobata-Literatura y Artes Visuales, e integrante de la Coletiva Papel Mulher.
Integra varias antologías, entre otras Um girassol nos teus cabelos-Poemas para Marielle Franco (2018) y Sob a pele da Língua: Breviário poético brasileiro (2019). Es autora e integrante del poema surrealista colectivo As máscaras do ar (publicado en cuatro lenguas en revistas y periódicos internacionales).

martes, 3 de agosto de 2021

Jorge Castañeda: EL LIENZO VACÍO

 

Jorge Castañeda















Las capas del dolor
Prefieren ser llaves,

Nudos de vacío…

Sedas humeantes.

Sube el lienzo hacia el aceite,

La constelación se altera,

La estatua se desvanece,

El icono se descompone para el alivio del oleo
Que sabe meditar sobre un pájaro de fuego.

La fosa  del rojo orden del mundo
Es ilegible al color de tu lienzo
Que traga 
Vivamente la suspensión sellada a tus pies.

Estamos sellados
Bajo la lengua del sol,

Los cuadros palpitan bajo el tejido expatriado
Unidos a las lamentaciones…a un puñado de tejidos sedientos.


¿Por qué
  Metal de hombre
  Harto el río no-brilla?

El lienzo crece en una jaula
A mil kilómetros de tus pies…

La del artista
Grita con la primicia del rayo…

El oleo pesa tanto
Como el ojo hablándole a la presencia
Indiscutible de la sangre


…y arrastraban el lienzo sobre las cúpulas de nieve
Lienzos fatigados por su vacuidad de sueño y memoria
Eran como pequeños peces adormecidos por el oleo 
Que  no llegaba nunca, y  todos agitábamos los ojos
Para saber los tonos del universo. 
Hordas de visionarios acuáticos se manifestaban 
Para la liturgia del Sabbat, no sabíamos con qué frecuencia
El cielo se acercaba a la cabeza del artista…pero imaginábamos
El lienzo vacío sobre su oído y la descarga de los truenos
Bajo la línea de cangrejos oscuros…los colores del mundo 
No existían…los ríos mudos engendraban lactancia para los insectos…
Las almas poseían ácidos en porciones iluminadas y el óleo
Pautaba enigmas a un atril oscuro.


…y eran eclosiones subyugadas por el vacío del lienzo…
Pulsión de óvulos arcaicos…lirios ayudados por espejos
Que apuntaban al cielo andino para su nacimiento.
Una creación hecha en el más absoluto silencio…
La severidad de ulceras arquitectónicas y el oleo
De Las Meninas empujando la lámpara que murmura
En tono mediterráneo…


Si…hay obras maestras en todas partes…
En los ríos…
Bajo el signo impecable de una seta…
En la dolorosa brisa que el fuego consume…
En los ruidosos parpadeos de un ciego…
En la serpiente que devora un elefante…

En las exigencias del cielo para humanizar al hombre…

Sobre los animales videntes…
En las aldeas más cercanas a la tierra.


¿Dónde estamos?

¿Sobre los helechos electrizantes de un profeta?

Un pintor se consumió a la entrada de un templo
Sus entrañas despedían óleo
                                            Para el mural de los muertos,

El lienzo se consumía
Como el último inmortal.


…habiendo apoyado el lienzo sobre los peldaños de la fundación
Subí por entre los distintos soles del mar ebrio de siglos y guerras…
Seguía la marcha de los antiguos que habitaron el cosmos, los umbrales
Del puerto y las sedientas embarcaciones de óleo.
Pisaba los enormes girasoles que se ofrecían a la salutación de los pintores…
Necesitaba la tremenda soledad artística para cantar como el pájaro
De huesos matemáticamente representados a unas simples águilas
Sin nombres sobre maderas templadas…
Así fuimos comprendiendo la posición de los astros
Donde el humano no entiende de Deus Sive Natura.

En la cuarta posición del lienzo dormido, las aguas colmaron los trigos
Para la necesidad de la mano que apuntaba a su pecho…no estábamos
No existía nadie…el sopor pálido de las colinas incandescentes
Se espaciaban bajo los amontonados cuervos.

No estaba el pueblo para su bendición
Había un cumulo de artefactos oxidados
Y una fermentación de carne sin exilio…ornamentaciones
De mujeres para el extranjero… para templar los tambores
Se arrastraban frutos secos en redes sin aliento…

Y regrese
Poseído por el clamor de una hoja seca.


El oleo torcido…
Único aceite entre nosotros,

Ayer
Un duelo de ortigas
Se hacían cenizas en mi lienzo…

La puerta del sol se quiebra.

Un médico no resiste sobre su cabeza
El volar de un cuervo…

Y si detiene los antidepresivos
¿Es posible que lagrimee desnudo
Frente al lienzo vacío?

Ya…el aroma de los pinceles
Se extirpa en el granizo
Que aquí duerme.


La cárcel envenenada ya no es montaña pero se oculta
Al destino de las agujas sostenidas por panales coagulados…
Tratábamos de esculpir un pétalo rosado, pero nuestras manos
Se hundían en un crujir de huesos…tragando espinas y no-ruinas.

Lienzos extensos se introducían por entre las piedras del muro…la
Sal del desierto aun no separada de sus crías 
Se quitaba el polvo de los ojos.

El cielo se expande en el lienzo vacío como un juego de niños resucitados…

Por la noche los insectos merodean las antorchas de los umbrales
Jactándose de poseer los lirios soberbios de las bestias…
Mientras en la próxima estación esperábamos el cráneo pálido de Picasso
Para mejorar las sombras del cielo.

¿Quién succiona la boca de la abstracción
  Donde por equivocación se anuda el viento?

No es posible doblegarse sin el océano como testigo…sin el horario
De los pescadores devotos del sol, así como devotos de la soledad.

Vinculo derivado hacia los ciegos oradores
Hacia el vestigio del último lienzo precolombino
Hacia el redoble de tambores perpendiculares
Y viajeros silenciados al llamado de las parcas.

…de toda esta montaña poseída, una mano huesuda tiende el corazón
Para la tranquilidad de las ruinas…
La  lluvia azota los arrozales y reúne un brillo lunar
Para la momificación de los ancianos.


Solo…
Distante del humo
Festejamos bajo los acantilados.

La tristeza supone un trazo en el oído del cielo.

¿Por qué ocultar la zona?
 
De los ojos del escorpión
Hacia las voces de niños…hay un paso.

Debajo del lienzo
La bebida se multiplica con harina,

Piedra hecha roca
Vientres envueltos bajo un poro sepultado,

A su manto lo obsesiona
Unas manos afiladas.


Otra vez el lienzo acabado por navíos de polvo…
Agasajado por cruces de mimbre…tocado por ráfagas
De un oriente cercano a nosotros.
Así…todos los puertos se refugiaban como pájaros envueltos
Para el desayuno secreto de los profetas.

Un lienzo soportaba terrible soledad…
Lluvias y enigmas forjaban literatura
En la humareda de arrastre hacia la colocación de murales,
Hombres con signos de pincelar bacterias…
Hombres que a través de pequeños ojos de óleo
Aplastaban las gotas del espíritu  (contra las sombras)…

…y volvía el arrastre de lienzos a través de los viñedos
A través del polvo de los girasoles…
Era inevitable.


Todas estas obras se silencian
En el fuego,

No todas
Merecen olvidar el guijarro dormido,

El día parece agitar su luz
En nuestras venas.


El lienzo yace bajo el río,
En la superficie
Las raíces brillan sobre el óleo,

La plenitud de la palabra
Está en el cuenco de estos huesos.

Un meridiano pertenece a una mar en potencia
Una fugaz membrana 
No merece concluir en lluvia,

La lejanía prefiere un invierno con nieve,
Donde todo ocurrió
Se lo llevo el orgasmo petrificado.

Había  música en la cabeza del artista y  apunta a varias direcciones
Es como cabalgar bajo las estepas de un eco y no perder el circular
Lamento de una oruga.
Matiz abierto al movimiento de los que habitan el lienzo vacío…
Allí reposaban con su quietud que abrazamos.
Si seguimos bajando hasta llegar a la luna parcial del éxtasis
Habríamos visto que no se podía llegar a la nausea, sino tan solo rozar el débil
Crepitar del oleo.

La inmensidad de Rothko trae niebla fresca a nuestras manos
Cerca de la complicidad mística…al borde de la oración
Hasta volverse  completamente abstracto
Fluyendo con el río de la circuncisión.

“Sin título” es el nombre más perfecto para un Kadish que mezcla
Doscientos metros de pintura sobre un lienzo vacío…
Dijo:” llevo pintando templos griegos toda mi vida sin siquiera saberlo…”
y bajaron para compartir el ruido seco del atlántico
que brinda muertos en polvo sobre un puñado de transeúntes.


Allí abajo 
Hay un fuego constante
No temas
La extremidad del óleo persigue víctimas…


Aunque el cuchillo se hunda en nuestras manos
Y lavemos con sangre nuestros huesos…
Aunque la tristeza se mezcle con el viento
y el viento en la mañana no llegue a tocar nuestros pensamientos…

La noche merece ser reconocida.  


El circuito de la obra se está quebrando, quedan pequeñas
Alucinaciones aferradas al lienzo vacío…
Los paisajes acumulan deidades que flotan en el río…

Ante cada agradecimiento particular las velas vuelven a
Quebrar las hojas…pesadas como el buda arcaico de los
Presagios de muerte.

El lienzo procesa la posibilidad del demiurgo
¡La distancia es enorme, la realidad no!

Un pájaro duerme y se lamenta
Sus alas ya no hacen ruido…

…y no es que sobre los arrozales se desplieguen
Insectos protectores…no

Todos tuvimos nuestra profecía para las noticias
Que nos vendían…

Todos fuimos portadores del virus de la melancolía.


…se repiten las sedas humeantes…
La estructura del jardín gira en un oído y se lastima
Como los huesos que caducan en invierno…


En torno al cielo, el báculo se expresa en silencio…
“no es tiempo todavía”


El oráculo expuesto al crujir del lienzo muere de tristeza
Buscando toda la vida la sal en la boca de marfil...
Los panes no se habían multiplicado para la cremación de los ojos
La temeridad de los hombres no dejaba de comer el coral de las orillas
A la vista de todos los orfebres que gemían en tabernas
El lienzo perduraba a la reflexión de un filósofo sin nacimiento.


…el puño de estos vientos que desean acumulación de espíritu
Para que la liturgia de los colores sea fragmento de constelaciones
Y pueda maniobrar el desorden…la caravana de la aurora…
Los caballos naturales con sus huesoso demoledores…la leche viva
Que producen las fabulas en bloques de arena…
Toda comprensión de los invernaderos que mueren con el solo soplo
De los que matan: ¡siglo verde sin sustancia!
La solida agrupación de enfermos pasa de la gran estaca a la mañana
Con su espuma flotante.


¡Lienzo vacío – tierra en trance!

¡La garganta muere por tus vertebras!

¡La materia se aproxima a tus pulmones
Para clavarse en el glaciar más lejano de Dios!

¿No debí poseer los minerales
Y luego quedar a merced de los huesos?


¡Lienzo vacío!
Que se levanten las vías de acceso para que el rio sin dioses
Permanezca abierto al transportador oculto
Y seguir así la secuencia del destino…

Premonición del movimiento que implica dolor y tristeza…

Oxigenación de amuletos acudiendo a la hospitalidad
De estos miembros…sin huesos…

Siembren la depresión constante de Van Gogh…


La alimentación de las estaciones espantadas y los reptiles
Nobles del amanecer jamás fueron tan bien recibidos
Como cuando arriba nuestro se desayunó…alondras.


En la próxima puesta de los planetas a orillas del ánimo constante 
Las almas del mundo fijaran el lienzo…marcaran sobre el manuscrito
Una agitación mediática…

Era la quinta fusión en la mezcla de colores
Estábamos atormentados…el cansancio se prolongaba
En el extenso mural de los muertos…
Nadie ausente.

Los pinceles gemían en los atardeceres lluviosos…
Y llevado súbitamente por un camino de sal oscura, me desvanecí…


El oleo húmedo…

La corteza seca para el trasplante no-humano…

¿Está bien el color del lienzo?


La lluvia sin aliento…

Los tubérculos sin espacio…

¿Es bueno el canto de los muertos?


No somos nosotros los de este lado del río
Son sombras de helechos sin rostro.


¡Lienzos vacíos-vientres sufriendo
Aglomerados para un ofrendado sin ojos!
Quizá ese vientre no sea nada…



…y surge un lienzo en el desierto…vacío y rodeado por 
 un coro obseso que muerde aceite…
Aumentamos el fluido para disecar la luz que huye…
Manteniendo el silencio en una mano ciega…

Vi el ojo del lienzo vacío, era un gran juego de palabras
Puestas en vertical…
Se podía respirar bajo sus minerales…en presencia de su despliegue
La obra se agarraba para no leer el lado anverso del ojo…
Un puñado de hojas aun atraviesa el patio
Su murmullo hueco…perecedero…angustiado…
Pude imaginar y arrastrar el lienzo hacia la orilla del río…
Acumular el oleo...

Prolongar los latidos que bajaban 
Para ahuyentar
El espejo tallado de los otros…




Jorge Castañeda (1951) Poeta, narrador y periodista. Reside en Valcheta, Río Negro.





































viernes, 16 de julio de 2021

René Char: Artina

 

 
René Char (1907-1988)












 





                                      Al Silencio de aquella que permite soñar

En la cama que me prepararon había: un animal sanguinolento y maltrecho del tamaño de un bollo, un caño de plomo, una ráfaga de viento, un molusco helado, un cartucho sin pólvora dos dedos de un guante, una mancha de aceite; no había una puerta de prisión, pero sí el sabor de la amargura, un diamante de vidriero, un pelo, un día, una silla rota, un gusano de seda, el objeto robado, una presilla de sobretodo, una mosca verde domesticada, una rama de coral, un clavo de zapatero, una rueda de ómnibus.

Ofrecer un vaso de agua al paso de un caballero que se lanza a rienda suelta en un hipódromo invadido por la multitud supone, de una y otra parte, una falta absoluta de habilidad; Artina traía a los espíritus que visitaba esa aridez monumental.

El impaciente se daba perfecta cuenta de la clase de sueños que en adelante frecuentarían su cerebro, sobre todo en el dominio del amor cuya actividad voraz se manifestaba de ordinario fuera de la época sexual. La asimilación alcanzaba su desarrollo en la noche profunda de los invernaderos herméticamente cerrados.

Artina cruzó sin dificultad el nombre de una ciudad. Es el silencio que hace surgir el sueño.

Los objetos designados y reunidos con el nombre de naturaleza-concreta forman parte del escenario en el cual se desarrollan los actos de erotismo de las series fatales, epopeya cotidiana y nocturna. Los ardientes mundos imaginarios que circulan sin interrupción por la campiña en la época de las cosechas tornan el ojo agresivo y la soledad intolerable para aquel que dispone del poder de destrucción. En los cataclismos extraordinarios, resulta directamente preferible apelar sin reservas a ellos.

El estado de letargo que precedía a Artina suministraba los elementos indispensables para la proyección de impresiones sorprendentes sobre la pantalla de ruinas flotantes: edredones llameantes precipitados en el insondable abismo de tinieblas en perpetuo movimiento.

Artina conservaba a despecho de los animales y de los ciclones una inagotable frescura.
Al andar adquiría una transparencia absoluta.

Por más que surja en medio de la más activa depresión el aparejo de la belleza de Artina, los espíritus curiosos no dejan de ser espíritus furiosos, los espíritus indiferentes, espíritus extremadamente curiosos.

Las apariciones de Artina superaban el marco de esas comarcas de sueño donde el pro y el pro están animados de igual y asesina violencia. Ellas evolucionaban en los pliegues de una seda quemante poblada de árboles con hojas de ceniza.

El carruaje de caballos lavado y renovado superaba casi siempre al departamento tapizado con salitre cuando se trataba de acoger en una velada interminable a la multitud de los enemigos mortales de Artina. El semblante de leña muerta era particularmente odioso. La carrera jadeante de dos enamorados al azar de los grandes caminos se volvía de golpe una distracción suficiente para permitir que el drama se desarrollara, de nuevo, a cielo abierto.

A veces una maniobra imprudente hacía caer sobre la garganta de Artina una cabeza que no era la mía. El enorme bloque de azufre se consumía entonces lentamente, sin humo, presencia de por sí e inmovilidad vibrante.

El libro abierto sobre las rodillas de Artina sólo era legible en los días lóbregos. A intervalos regulares los héroes acudían a informarse de las desgracias que de nuevo se abatirían sobre ellos, de las sendas múltiples y terroríficas por las cuales sus irreprochables destinos se empeñarían nuevamente. Sólo preocupados por la Facultad casi todos tenían un aspecto agradable. Se desplazaban lentamente, se mostraban poco locuaces. Expresaban sus deseos mediante amplios e imprevistos movimientos  de cabeza. Parecía además que se ignoraban totalmente unos y otros.

   El poeta ha asesinado a su modelo.
 

Versión de Aldo Pellegrini

lunes, 12 de julio de 2021

Omar Castillo: Poema escrito en Bizancio en el siglo XII y atribuido al Estratega Alar el Ilirio

 

Omar Castillo





















 
Escombros en la sierpe del tiempo.
Escombros, muñones y delirios.
Voces ahumadas por el fuego y los abruptos.
 
Cuencas donde los ojos fueron desterrados,
Tras ellas sólo el melancólico brillo
De quienes han sentido el filo
Blandiendo su furia, obligando al miedo,
Amordazando con su jerga rabiosa.
 
Perturba ver los escombros y las ruinas
Tras el paso de quienes buscan el poder.
Perturba ver como siembran ignorancia
Y fanatismo en muñones ruinosos,
Esperando ver crecer su aridez retorcida.
 
¡Ah, tiempo del tiempo donde todo se repite,
Cada vez de manera más hiriente y deforme!
 
Así, sólo queda tras el ocaso y la mansalva
Avanzar hasta el amanecer antes que caer.
 
Omar Castillo
26 de mayo de 2021.


 
Omar Castillo (Medellín, Colombia 1958). Poeta, ensayista y narrador. Algunos de sus libros publicados son: Huella estampida, obra poética 2012-1980, el cual abre con el inédito Imposible poema posible, y se adentra sobre los otros libros publicados por Omar Castillo en sus más de 30 años de creación poética, Ambrosía Editores (2012), los libros de ensayos: En la escritura de otros, ensayos sobre poesía hispanoamericana, Editorial Pi (2014) y Al filo del ojo, Fondo Editorial Ateneo, (2018) y el libro de narraciones cortas Relatos instantáneos, Ediciones otras palabras (2010). De 1984 a 1988 dirigió la revista de poesía, cuento y ensayo Otras palabras, de la que se publicaron 12 números. Y de 1991 a 2010, dirigió la revista de poesía Interregno, de la que se publicaron 20 números. En 1985 fundó y dirigió, hasta 2010, Ediciones otras palabras. Ha sido incluido en antologías de poesía colombiana e hispanoamericana. Poemas, ensayos, narraciones y artículos suyos son publicados en revistas y periódicos de Colombia y de otros países.


viernes, 9 de julio de 2021

Ricardo Lísias: “La generación que despreció a los viejos” (Brasil, 2020)

 

Ricardo Lísias























[fragmentos]
Los lectores no nativos de lengua portuguesa se comprometen a no divulgar públicamente ningún fragmento de este libro en el idioma original (portugués). Traducciones pueden ser divulgadas, con la debida autorización del autor, mientras no sea en editoriales, sitios web o vehículos de asedio en Brasil o direccionados primariamente al público brasileño. Los lectores no nativos adhieren también a este compromiso.


INVOCACIÓN

El poeta, exnovelista,
no se siente bien y
entonces avisa: aquí tendrán
de todo, inclusive abuso,
menos poesía lírica.
No hay necesidad
de contar con redondilla.
Mi género es la dis-
topía: el mundo sin
ningún viejo más.
No es teatro griego y
tampoco acepto que
sea un poema épico.
Si fuese a pedir alguna
cosa para la musa, le iría
a hablar de remembranza. Sólo
que no olvido el auto
de un lado, y del otro
el niño yendo para el
orfanato. Que ella me
permita una breve y
fuerte imagen: yo soy
esclavo de la necesidad
de vivir para la muerte.
No pido a la musa que me
inspire ni que me dé el buen
verso. Aviso: yo quiero rever
al niño. Es apenas eso.


EN BRASIL,

no hay lugar para Homero:
mataron a todos los viejos.
Fue eso mismo lo que yo dije:
para nosotros, jamás un Ulises.
Ni tampoco pudimos antes
ser el propio Infierno de Dante.
Un país con tanto alocado
no tiene por regla un Bocaccio.
Si no tuvimos una epopeya
(nunca aprendemos a resistir)
ahora no tendremos ni la vieja
forma de balada. El Brasil siempre
fue esa enorme valla. El mundo
se volvió alérgico a nuestro país
antiépico. El cínico imperio
latinoamericano viró
un amontonamiento de sádicos.

Con la poesía no me meto.
A veces, sólo un soneto,
más bien rápido lo olvido
y escondo el enorme tropiezo.

¿Estás con vergüenza? Cuenta.
No, ya me protejo de tanta
energía destructiva. ¿Espanta
eso que mi verso planta?

No, para quien argumenta
que el arte es siempre violento
y tiene el gusto de la muerte.

Si usted la busca, joven
o viejo, sepa que jode
la vida en nombre de la leyenda.


CANTO UNO

Consigo demarcar el
año 2020, sin embargo
no arriesgo la fecha
de hoy. Puede ser un
mes o bien después.
Fue todo muy rápido,
sólo demoró un detalle:
el pánico que tal vez nos
despierta fue sustituido
por un grito aquí, un
repudio allí y nada de
concreto. Comienzo la
narrativa de nuestro en-
tierro con el presidente
sádico. Todos con miedo.

Luego vivimos la primera
crisis: el presidente dice
que todo era una gripe.
Por lo demás, si usted es
Atlético (como él es,
afirmó el sádico) no
tiene problema. Inteligente,
pasó la culpa hacia los
gobernadores, que parti-
eron para la lucha. A aquella
altura, 3 o 4 mil muertos.
Allí después de un mes no
había más camas en la UTI
pública. ¡Uso al convenio,
tengo dinero! Pero era
necesario no correr el
riesgo de los riesgos no tener
dónde tratarse. Comenzaron
las invasiones, recuerdo bien.
Quien ataca un hospital
para salvar a la propia madre,
queda enfermo también. El
sádico mandó la policía,
que en inicio reacciona. Que
el soldado acaricie al rico es
normal, el empleado
se agarra la gripe del patrón
amado, que sólo repetía:
es necesario salvar la
economía (el presidente de
Argentina avisó que
éramos un problema)
Hasta la Corte Suprema
el sádico hizo un paseo con
empresarios. Un ministro,
que era rico, atravesó la
frontera, otro fue
cancelado en el Estado de
Mato Grosso. Una parte
del ganado giró el rostro a los
pocos para el mito. Era
necesario recuperar la popula-
ridad. Alguien mandó un
meme en el whatsapp: ¿sabe cuál
es la solución? Los viejos están
ocupando todas las camas,
hechos hormigas en la tierra. Si es
guerra, ellos van primero,
y no los jóvenes. Al cruzarse
con un viejo ustedes pueden
abrir una vacante de UTI.
Hacer así: darle una patada.
El Congreso hizo un repudio,
el sádico dice que no tenía
nada que ver y el Supremo, bien
ameno, abrió una investigación.

[...]

Francisco es viejo, pero no
brasileño. El mundo entero
espera la misa. Él reza,
por ahora solitario y
escondido. Es argentino.
Un técnico arregla la trans-
misión. Otro cuida de la luz.
Son apenas tres y un padre
auxiliar. Ya cayó la tarde y
el cielo está claro. Francisco
llora: sabe lo que el mundo
vive. Siquiera sueña que el
Brasil, su vecino, se va a aca-
bar. Por eso, no hace un
pedido especial. Para nada
más. Francisco no es un
avaro, rezaría hasta por la familia
del presidente ordinario.
Las palomas habían vuelto
a cubrir el piso azul de la plaza.
Francisco las adoraba, incluso
al tipo más arisco: el que
corría el maíz que el Papa
guardaba para los días de
paseo. Francisco vino
lentamente hacia la nave de la iglesia
improvisada. Es la modernidad:
el live sagrado necesita comenzar.
Francisco es católico. Incluso
así tiene odio, entonces pide al
Cristo que le disculpe el pecado.
“No pude ser más fuerte, Señor,
soy Papa, pero antes hombre.” La
rabia desaparece así que la plaza le
aparece, inmensa, vacía en el medio
de la lluvia. ¡Oiga! La fe ocupa todos
los espacios. Su cuerpo viejo, los
pájaros que se abrigan en lo bajo
de la columna, la plaza, cada piso
resbaladizo, la guardia, los fieles
que corren frente a la TV.
Y las travestis que adoran a ese
hombre: según el papa lindo,
somos hijas de Dios. Francisco
para un instante. La misión le
parece pesada: el tiempo de
confinamiento es duro. Aquí la fe se
desparrama, (¡ese tipo!), y va de la plaza
al mundo. Todo. El Papa está cansado,
pero sabe que llegó el momento.
Helada, la plaza San Pedro recibe
a ese tipo: el Papa siente miedo y el
mundo, mucho respeto. Oremos.
Francisco nunca tuvo tanta
dificultad con una oración.
[...]


CANTO DOS

La gente llama general
de piyama a los que se jubilan
pero intentan mantener el poder
de cualquier manera: temo que
cambien las armas por las
charlas desastradas y el com-
portamiento estridente que
sirve para proteger al
presidente. Sólo que de repente
comenzó el motín y en fin
se hizo obvio: si es viejo,
aunque militar, es tóxico.

Mi 6° sentido insiste: ella
no murió de COVID. Los
ojos están quietos, entonces
no tenía nietos. Peinó los
cabellos, tenemos la respuesta:
cerró la puerta con gestos
tranquilos y contó los
comprimidos. Sin dolor,
tiró de las mantas y terminó
con toda la trágica fiesta.

Intenté crear para ella una
Historia. Encontré algunas
fotos viejas y un porta-
-retrato al lado de una
mesa con un crucifijo.
De ella debe ser la hija que
está con el marido. En la
computadora, no encontré
nada. En el resto de la sala,
algunas revistas. Pocas
ropas, todas ordenadas.
Tal vez fuese alguien que
pretendiese viajar. Todavía
faltan las bolsas y un
cuarto con las cajas de
zapatos. Pero el olor
es fuerte. Incluso con el
predio vacío (insisto en que
no oigo nada), luego me
descubren. Entonces salgo
afuera sin saber siquiera
cuál era su nombre.

Cuando supo que la Argentina
sería la primera en cerrar la
frontera, el sádico rio: qué
disparate, allá el gobierno es de
izquierda. Olvida, nunca
fuimos hermanos. No ne-
cesitamos de peronistas. Fue
el comienzo de la lista: el Paraguay
vino después. ¿Ellos también?
pregunta el mito para el ganado
y asegura: ¡no suelto la mano de
mi amigo Donald Trump!

El mundo tiene razón:
cierren bien la puerta
para el Brasil infecto.
Si el pueblo vota a ese
tipo de político, no
importa el país que se
protege: es ridículo si
expone por cualquier
cosa, aún más
por causa de ese bestia
de asesino que
festeja la muerte riendo.

¿La señora duerme hasta esta hora?
No, yo estoy muerta.

Y yo tengo miedo.
¿Por eso te levantas tan temprano?

Ni siquiera dormí bien, casi nada.
En otra época yo diría bien hecho.

¿La señora tiene rabia?
Ahora no siento más nada.
[...]


CANTO TRES

No tenemos más espacio
para la jubilación
pero el Brasil continúa
cansado. Este país
que devino un orfanato.

Duerma niño
porque aquello
un día pasará.
Su abuelo era
lindo, usted no
recuerda. Cierra
los ojos incluso
llorosos e
imagina los abra-
zos de los viejos.
Duerma ahora
quién sabe vendrá
el día de rever
a toda la familia.

No funciona y
el más viejo
queda nervioso. 
Los ojos del hermano
abiertos, quien
sabe ciegos.
[...]


CANTO CUATRO

Quien tenía doce
estaba dejando
la infancia. Ahora,
es como si fuese
adulto. Para esa
gente los viejos
tienen dieciséis.
Agarran al adoles-
cente de las espaldas.
Comenzó con una
gripecita, acabó
con el Brasil, un
país de cobras, de
Niños asesinos.
En la frontera, ni
salida: parece vieja,
acaba su vida. El
adolescente grita y
alguien lo oye
Él no es más nue-
vo. Muere, estorbo.

siempre fue importante
ahora bien más que antes

la literatura no vale nada
(a decir verdad, todo arte)

es apenas una forma de barbarie
que acumula siglos de daños

estamos ahora delante de otro
y aún así sólo muero

después del último libro pronto.
el problema no es de hecho ese

y si el encadenar de exclusiones sin
límite, el fingimiento, la gente insiste

en todo tipo de dolor falso y lo que
pasa es sobre todo el genio de autor.

CORO: con usted es lo mismo, o peor,
porque sabe bien el guion...
LÍSIAS: no merezco ningún reconocimiento
pues adelanto: soy cobarde, desgraciado y violento.
CORO: de nuevo, vas a ser adulado por haber dicho eso.
Es algo inevitable.
LÍSIAS: yo sé, coro desgraciado, pero voy a intentar
estropear este poema.
CORO: ¡Inténtalo! Y si lo consigues, irá también para la
historia.
LÍSIAS: ¡¿El único modo es salir afuera?!
CORO: parece que usted entendió que la literatura
es joda.
LÍSIAS: hallé su rima una bosta. Voy a economizarlas
y quedar sólo con un conjunto sonoro.
CORO: no sea bobo, todo lo que haces acabará
componiendo la obra.
LÍSIAS: ¿es un círculo sin salida?
CORO: eso, y usted aún jode con la vida
de mucha gente.
LÍSIAS: el coro es siempre un exagerado,
pero explíqueme.
CORO: no sea falso, la explicación es suya.
LÍSIAS: Te doy voz y espacio.
CORO: ¡Payaso! Eres tú quien me crea y  escribe
sólo lo que quiere.
LÍSIAS: pero pongo otro punto de vista.
CORO: ahí viene el artista y sus artificios gramaticales.
LÍSIAS: es mucho más que eso. Wittgenstein.
CORO: correcto, vamos a hablar de filosofía.
LÍSIAS: pongo la voz de otro en mi trabajo.
CORO: ¡qué bastardo! ¿Usted engaña a quién con
esa fórmula vieja?
LÍSIAS: voy a representar en el arte a algún niño
de la favela.
CORO: Allá viene ella, la literatura: una construcción
cualquiera, una voz invertida, palabras medio ausentes
del mundo de los lectores.
LÍSIAS: ¿cuál es el otro modo, dígame?
CORO: es usted, el artista...
LÍSIAS: yo sé y sé que no tengo salida.
CORO: finja control y háganos
callar la boca, pucha.
LÍSIAS: correcto, aprovecho mi poca
vergüenza.
CORO: y usted no se exponga tanto.
LÍSIAS: ¿qué lindo, dándome consejo?
CORO: ¡no tenga miedo!
LÍSIAS: no tengo, viraré un santo,
el papa cojo del primer canto.
CORO: eso no tiene chance. Y la rima
quedó pésima.
LÍSIAS: avisé que iba a estropear la pieza.
CORO: no es pieza, es poema.
LÍSIAS: tiene la misma intención: la sonoridad.
CORO: mire Lísias, muy poca...
LÍSIAS: ¡es hueso! ¿aún no callarán la boca?
CORO: típico vanidoso: quedó nervioso. Sólo
depende de usted, nuestro poeta.
LÍSIAS: espera, una última cosa.
CORO: con esa súplica, está correcto. Diga,
si te anima.
LÍSIAS:

Por una o dos veces
llegué a pensar que
todo eso no pasa de
una fiebre. Olvida,
esos niños ahora
están así para siempre
solos. ¿Quién irá
a recibirlos? Tenemos los
vecinos que volvieron la
frontera un precipicio.
Eso cuando no colocaron
minas terrestres en el piso.
A poco el mundo va
olvidándose que un día
el Brasil existió. ¿Quién
sabe el fútbol, turismo
sexual, el sol de las playas?
Así eso es sustituido.
No vivo más tan lejos,
es verdad. Digo que sólo abren
el foso cuando este país
de mierda deviene un desierto.
Ahí tal vez lleguen a un
puerto lindo en busca, de
nuevo, de nuestro oro. Y
esta vez sin un indio.
[...]


Versión: Demian Paredes, Buenos Aires, 2021.
Ricardo Lísias (1975) es escritor y doctor en Literatura Brasileira en la USP, autor de las novelas O céu dos suicidas, Divórcio y A vista particular, entre otros libros. En 2020 publicó Diário da catástrofe brasileira: ano I – o inimaginável foi eleito, y ya apareció el segundo volumen que lo continúa.
En Argentina fueron traducidas al castellano y publicadas El libro de los mandarines (por Adriana Hidalgo) y Divorcio (por Corregidor). Y su cuento “De los nervios”, en Cuentos en tránsito. Antología de narrativa brasileña (Alfaguara).
Una entrevista reciente, y un fragmento del Diário da catástrofe... traducido, en el suplemento “Radar libros” del diario Página/12: https://www.pagina12.com.ar/298922-la-catastrofe-de-brasil-entre-la-pandemia-y-bolsonaro 




 

lunes, 21 de junio de 2021

Demian Paredes: Reseña Reunión de Extraños de Esteban Moore

 

Demian Paredes 







*Demian Paredes reseña en Hispamérica. Revista de literatura, nº 148 (2021), pp. 125-126


Esteban Moore, Reunión de extraños: Borges, Buenos Aires, el café, Jack Kerouac y otras cuestiones, Córdoba, Alción Editora, 2020.

Este volumen misceláneo de Esteban Moore —poeta, traductor y ensayista— contiene textos de los últimos tres lustros, provenientes de presentaciones, prólogos, artículos, y un trabajo inédito, referido a Inventando a Irlanda, la literatura en la nación moderna, de Declan Kiberd. Titulada por el editor Juan Carlos Maldonado, esta Reunión posee un hilo conductor, una preocupación constante del artista: su interés e indagación por la palabra, su producción, traducción, proliferación y consolidación en torno a autores, épocas y espacios, con tratamientos, enfoques, tonos y énfasis que varían de acuerdo al contexto en el que fueron surgiendo.
Así, se abre con “Borges, el escritor poeta”, ensayo donde Moore subraya el reconocimiento a Roberto Arlt por parte de Borges, repetidas veces, contra el planteo —bien establecido y algo maniqueo— del enfrentamiento literario entre dos bandos: “Florida contra Boedo”. Por el contrario, Moore sostiene que las corrientes literarias más que combativas, terminan siendo colaborativas. De ahí un planteo de orden general: “Las poéticas no se imponen unas a otras: interactúan, cooperan, se hibridan, como en las ciencias se fundan en aquello que las precede”. Moore defiende la tesis de que la poesía –como poética– constituye la médula de la escritura borgeana, y recupera un comentario de Jaime Rest, sobre cómo cada fragmento u obra aislada, en Borges, “se integran en un solo argumento sostenido”.
“El café porteño: espacio de la lengua cotidiana” se enfoca en la dinámica urbana,
en el intercambio y surgimiento de lo inesperado en la socialización cultural. Tal como pasó con Witold Gombrowicz, quien, varado en Buenos Aires, se propuso traducir, sin conocer el idioma local, su novela escrita en polaco. Llevando algunas páginas traducidas con esfuerzo, de la pensión al Rex, dice Moore: “se produjo un milagro propio de un café porteño. La mesa en la que trabajaban comenzó a ser rodeada por poetas, escritores, curiosos y algún parroquiano, que aportaban sus opiniones. Hubo días en que se reunía una pequeña multitud a su alrededor, por lo tanto, la versión argentina de Ferdydurke podría ser considerada el resultado de una tarea comunitaria, social y abierta a varias voces, sólo posible en un lugar público”. Otro texto referido al ámbito del café, observa su aporte al surgir de la voz —todas las letras— del tango, desde la conversación animada al soliloquio, del sentir al decir (y luego cantar).
“La escritura de la dorada eternidad, un legado trascendente” y “El ángel de las
musas” son introducciones a traducciones del propio Moore, presentando obras de Jack Kerouac y Gregory Corso, respectivamente. Sustentadas en documentación
fundamental (biografías y correspondencias), Moore expone, comenta y recrea “vida y obra” de los autores, enlazando sus biografías al contexto, con el desarrollo de sus propios proyectos literarios, etc., en aras de una mejor/mayor comprensión de la obra en cuestión.
Más allá del aporte de cada escrito, de su enfoque y tema particular, todo el volumen permite conocer y palpitar los ritmos de la literatura, y de la ciudad, como una cultura viva, abierta y plural. En permanente movimiento y cambio.




Rafael Felipe Oteriño: Zoom


 

Novedad editorial: Juan Carlos Escalante





habitar los días
     
     una palabra venida de no sé donde puede
            empujarme a la experiencia inevitable.
                                                           ionesco

traer la imaginación o el deseo cautivo
desarreglar los sentidos quiso un poeta
gracia fragante alquimia del verso
y que con muchos dones al libro migre

la sorpresa de la palabra aparece
queda en la mano la obsesión bajo la lengua
pasearla escondida hasta dejarla por otra

el morbo viene en plenitud
bajo la mano aparecen el abismo
la palabra el sonido y su aspecto



complacer a una sombra*

la palabra es la que crea el sueño en el que vives.
                                                              miguel ruiz

rumiar por el silencio de una resolana
el archipoeta completo en ese estar
hizo con puño y letra
acantilar versos bien hablados
porque él no vaga sino que se da tiempo
así su caligrafía mide el paso el paso que se contempla

atravesado de darse instantes verdaderos
y relecturar palabras insólitas
ensancha su corazón enamorado de poesía
no entiende la vanagloria y se robustece
al dispensarse la dicha tranquila
de dibujar palabras y del ocio lector

* título de un ensayo de brodsky


la osa mayor

el infierno es en realidad un poderoso estimulante.
                                                              dos passos

luciferan palabras
arrecian maneras de merecer
la identidad que al poema identifica
palidece la disfunción de malasombra
tiende al vicio que da oído
la polifonía de cada letra

la belleza de lo distinto
como rastros que deja la emoción
en la arena bajante del río
la opulencia del tiempo abarca
sinuosidades de lo expresivo
cualidad misma de lo escrito
celebra exuberancias de exquisitos sabores



Juan Carlos Escalante (Buenos Aires, 1945). Poeta, novelista y periodista. Colaboró con el diario La Prensa y participó en las radios Belgrano, Argentina, Ciudad y Cultura. Fue secretario de la Casa de la Provincia de Buenos Aires. su obra figura en el Diccionario de poetas latinoamericanos- Segunda mitad del siglo XX editado por la Universidad Autónoma de Madrid. Entre su obra publicada se destacan: Laberintos en la  otra luz -Poemas-, Corregidor, 2001 (Premio Fundación Nuevo País, 2002); Lugares en la distancia - Nouvelle-, Corregidor, 2009; Territorios el límite de la cicatriz -Poemas-, Sol del Sur, 2015; Viaje al perfume de una espina- Antología de poemas y novelas-, Sol del Sur, 2016 y Lenguajes -Poemas-, Sol del Sur, 2017.


En su nuevo libro, las horas más enteras, Juan Carlos Escalante presenta una selección de veintiún poemas : habitar los días, complacer a una sombra, la osa mayor, heráclito el oscuro, ático, vieux colombier y andanzas de von dassel son algunos de ellos. 
Escalante como todo poeta verdadero es un estudioso de las palabras, su caso además es el de un erudito:  "desde que vocablo gana la duda / se impacienta / imparte recursos / entrega transparencias  y su lento encanto..."  
"...la sorpresa de la palabra aparece..."  Las usa y desusa, para relecturar latencia luciferando jodientas trizaduras.
Estamos ante un breve, conciso y bello tratado poético. Bienvenido.
Julio Vidal Calude