viernes, 26 de mayo de 2023

Samuel Vásquez: Conferencia de clausura de la muestra de Fabián Rendón, Medellín-Colombia

 





Esta es una exposición incorrecta políticamente. Y es incorrecta porque es una exposición no comercial. Incorrecta porque el grabado es una obra manual sin intervención de medios virtuales electrónicos ni de inteligencias artificiales. Incorrecta porque no le interesa a los medios de comunicación ni a la farándula cultural de esta ciudad. Incorrecta porque es de grabados al linóleo, una técnica que es menospreciada por la cultura de mercado. Y, como dicen los neoliberales, el mercado con sus tendencias dominantes diseña y regula la realidad. Incorrecta, sobre todo, porque aquí la belleza es asunto primordial, y en arte y poesía la belleza hace parte de la verdad. Entonces cada verdad debe ser bella para que consiga ser amada.
   
La estética es la carga ideológica que agregamos a la obra de arte. Aun si en la concepción original de la obra no se haya incluido, adrede, ningún aspecto ideológico. Pero casi siempre, sin distinguir el tipo de obra, han sido los teóricos quienes han introducido, a posteriori, aspectos ideológicos en la práctica artística.

Los procesos de la práctica artística muchas veces desencadenan resultados no forzosamente determinados por una circunstancia social determinada, como sucedió con el paso de la monodia a la polifonía, que fue más bien resultado de la vivencia, evolución e investigación de la propia práctica musical. Pero esto poco parece importarles a los teóricos.

Tampoco se trataba de crear un lenguaje autorreferencial, un meta-lenguaje que nadie recibía ni participaba. No se trataba de volver autista al arte. Pero con sus métodos y su falta de amor, son los teóricos quienes más han contribuido a convertir lo transgresor del arte en actividad institucional. Han forzado al hecho poético, libérrimo en esencia, a convertirse en objeto cultural, más manipulable y funcional. Han constreñido la poesía para encajonarla en estética, más social y política.

El teórico convierte los actos poéticos y artísticos en hechos estéticos, dándoles lugar en un contexto de realidad histórica, otorgándoles vigencia cultural duradera. Al crearle memoria al acto artístico, se asigna coherencia a unos hechos imprevisibles que tal vez fueron engendrados en un estado de efervescente caos, sin advertir que su grado de autonomía respecto al contexto histórico social es muy variable de un artista a otro. 

Y al volver histórico un acto artístico, el teórico salva del olvido esa obra.

A menudo se nos olvida que la crítica ya ha sido incluida por el artista en la obra misma. 

                           Pero quizás podríamos aventurarnos a decir que fue Pietro Aretino, nacido en Arezzo, 1492, el primer crítico de arte en Occidente. Era conocido que Aretino destrozaba con sus escritos a sus enjuiciados. Como también que sus elogios a Tiziano le brindaron prestigio y difusión al pintor véneto. En 1525 Aretino tuvo que huir de Roma porque un sicario lo apuñaló en una esquina, por orden de uno de los muchos enemigos que se había ganado con sus duros escritos. En este ataque perdió dos dedos de una mano. Miguel Ángel lo pintó en la Capilla Sixtina agarrando un cuchillo con la mano derecha, y la mano izquierda sosteniendo al propio Miguel Ángel, despellejado.  

                            O, tal vez, podríamos señalar a Giorgio Vasari, también nacido en Arezzo en 1511, como el primer historiador de Arte y crítico, por sus biografías y leyendas recogidas en su libro “LAS VIDAS DE LOS MÁS EXCELENTES ARQUITECTOS, PINTORES Y ESCULTORES ITALIANOS”, cuya primera edición de 1550 es ampliada y reescrita en 1568. Al él se debe haber acuñado el nombre de Renacimiento a aquella época. Vasari inicia el libro con un capítulo técnico sobre arquitectura, escultura y pintura donde trata sobre las técnicas empleadas en las distintas artes. Vasari no acudía a archivos para investigar y comprobar las fechas exactas de los acontecimientos que refería, como harían los modernos historiadores del arte, y consecuentemente sus biografías son más exactas cuando trata a los artistas de su propia generación. 

La crítica no tiene por objeto señalar faltas, descubrir errores. Aunque su labor es juiciosa, tampoco es su función primordial emitir juicios. La crítica es un distanciamiento reflexivo de la práctica artística, para llegar a una práctica teórica. Sólo cuando se entra en crisis, la crítica se hace necesaria: sin crisis no hay crítica precisa e imperiosa, sin embargo, la crítica no llega para consolar a nadie.

La crítica se ejerce siempre sobre una realidad que no satisface, sobre una institucionalidad que no llena, sobre unas normas que no nos acogen: la crítica anhela correr los linderos de la norma, transformar esa realidad, cambiar esas instituciones. Pero el crítico no tiene por qué llegar al jardín del arte con flores en la mano. 

La verdadera crítica no dicta comportamientos, no impone una moral, no busca una dependencia del artista a sus conceptos.

El artista es, por excelencia, el hombre que quiere no ser gobernado. El arte es el resultado de la vivencia de una libertad ontológica, originaria, primordial. Por ello la libertad del artista es incoartable, pero el derecho a la crítica no prescribe.

Cuando la obra de arte se institucionaliza, cuando el artista se institucionaliza, la crítica nos llama a la desobediencia. Cuando la crítica se institucionaliza, el arte es el único espacio de libertad que nos queda.

El arte es una oposición a una realidad no satisfactoria, por ello se opone a una crítica institucionalizada. La crítica, a su vez, es oposición a un arte fosilizado e institucionalizado. La crítica es un necesario ejercicio de libertad cuando el arte la ha perdido, o ha renunciado a ella. 

Si es cierto, como lo es, que el artista es el ser ético por excelencia, la crítica se hace necesaria cuando éste entra en crisis. Lo que trata de hacer la crítica, entonces, es asumir el papel ético abandonado por el artista.

Entre nosotros el grabado carece de prestigio: su pianíssima voz sólo es escuchada por oídos finos. (“Por fortuna tengo fino el oído. ¿Cómo podría distinguir un astro de otro?” dice René Char). Para una comunidad como la nuestra, arriada por censores ideológicos y arribistas sociales, el grabado es excesivamente modesto y poco visible. No sospechan que el buril del grabador ara una trinchera contra el facilismo y el relumbrón.  La fuerza cognitiva y el valor sensible del arte han sido siempre una resistencia contra toda ilusión (de illusio, engañar), contra todo hecho visual incapaz de generar una presencia.

Aquí lo que vende es ese tratamiento homeopático que tantos dan a su obra: si el mundo está lleno de mal gusto, pues démosle más de lo mismo, lo más naive posible; si el mundo está lleno de prostitución, démosle más rameras, y además hiperrealistas para que la ilusión (masturbación) sea más fuerte.  El ansia ignorante de perseguir el parecido siempre está acompañada de la “horrible vacuidad de reproducir”: con su ojo parásito de lo real y su mano vegetativa, reemplazan imagen por remedo, imaginación por reproducción.

El arte no copia: el arte crea, imagina, descubre.
El parecido sólo es importante porque nos enseña a apreciar no únicamente la justicia del objeto hacia su función, su existencia real en la realidad dada, sino lo que lo hace existir por medio de lo que no lo conforma, de lo que no se le parece: manchas de color, gestualidad, técnica, relaciones plásticas. 

El objeto provoca la aventura del ojo y su cómplice la mano. El ojo es la puerta primigenia del deseo. 

El pintor transgrede lo real para provocar la mirada: la línea rompe el cerco de la forma, la mancha destruye las apariencias, el ojo multiplica los puntos de visión, la paleta cambia el color local para construir una armonía colorística, la herramienta borra las texturas del objeto y crea nuevos acabados exclusivamente plásticos, el espacio es demolido y reestructurado, los volúmenes son rotos para que aparezca el vacío, y al final lo que importa es poesía, atmósfera, ritmo.

La “verdad” del arte no es comparable. No depende de su fidelidad de copiar lo real dado, de su capacidad de representar lo visto, sino de su aptitud de revelación del ver, de la mirada. 
La mirada se impone a la vista, el ojo al objeto, el hombre a la cosa. Más que la verdad de lo visible, el arte es la verdad de la mirada.  

La naturaleza (realidad) es un diccionario, el arte es una sintaxis.
“Si yo tuviese que pintar batallas, tendría que mirar flores constantemente: para que una batalla sea buena tiene que parecerse a un cuadro de flores”, decía Delacroix. Cézanne llevaba su naturaleza muerta dibujada en el taller para encontrarle los colores en el campo. Corot terminaba en el taller sus pinturas empezadas en el campo.
         

   Estilo refiere a modo, a manera.
Modo de hacer una cosa, manera de manifestar algo.
Y manera viene de mano. Es la mano quien genera la manera.
Pero estilo es algo más que esto.  Estilo refiere, además, a constantes, a costumbres. En la repetición se origina la costumbre. Sin embargo, es la calidad de la repetición la que hace factible la gestación del estilo. No es una forma que se repite como un tic, sino la repetición como constante de relaciones estructurales y expresivas, repetición sistemática de rasgos que revelan un carácter. Es preciso recordar aquí que carácter viene del griego kharassein  que significa  grabar.
 
              En el grabado al linóleo el gesto no existe. Cada talla del buril en la plancha, más que la huella de un gesto, es el registro de un acto. Aquí hay implícito un esfuerzo físico que conlleva, ineludiblemente, una voluntad de forma.La relación del buril con la plancha es seca y dura: es el momento en que la herramienta despierta la forma en la materia. La impresión sobre el papel es un éxtasis blando y húmedo: más allá de la «histeria técnica» la poética del color alcanza su posibilidad.

             Realizando un trabajo esencialmente escultórico (de sculpiere, quitar) se logra una obra eminentemente plástica (de plasticus, dar forma agregando). Al tallar la plancha con el buril se “esculpe”, al estampar el color sobre el papel se “pinta”. De un proceso háptico se obtiene una obra óptica. Aquí la técnica rechaza su atavismo utilitario y se vuelve existencial. Un grabador sabe realmente lo que quiso hacer, después de haberlo hecho.

  La técnica de impresión al linóleo fue utilizada por primera vez por los artistas de Die Brücke (El Puente), grupo de pintores expresionistas alemanes reunidos entre 1905 y 1913, en Dresde, Alemania, que constituyó la primera vanguardia artística del siglo XX. Este material se distingue porque al ser tallado no tiene dirección determinada, porque no tiene fibra que pudiese tender a astillarse; es más fácil obtener determinados efectos artísticos con linóleo que con la mayoría de las maderas, aunque las impresiones resultantes carecen de la textura que da la madera. El linóleo es mucho más fácil de tallar, pero la presión del proceso de impresión degrada la placa más pronto, lo que dificulta grandes tirajes de cada plancha.

                   El linóleo en color se puede hacer mediante el uso de una plancha distinta para cada color como en un grabado en madera. Picasso demostró que tales impresiones también se pueden lograr con la misma plancha de linóleo, en lo que se denomina el método "reduccionista" de impresión, o “a la plancha perdida”, como lo hace Fabián Rendón: En esencia, después de imprimir el primer color en varios papeles, el artista limpia la placa, y talla lo que no se estampará con el color aplicado posteriormente. Así cada color se imprime en forma sucesiva sobre el papel con una sola plancha.
 
                 Fabián Rendón encuentra en el grabado al linóleo su técnica, su estilo, a sí mismo. Es que el verdadero estilo es encontrarse a sí mismo. Aquí, por una feliz cita, una técnica específica posibilita la aparición de un estilo personal, da aliento vital a una expresión.


                Son legión entre nosotros los barítonos que cantan como tenores. En cambio Rendón encuentra en el grabado su registro natural, su tesitura, su extensión, su forma. Decía un poeta que “un hombre sin estilo es sólo un peatón”.

              El estilo no es una habilidad, es una voluntad de ser. Porque el auténtico estilo es la ética del artista.

              De la relación forma-composición, color-atmósfera, materia-tratamiento, tema-sintaxis, Rendón cosecha el sentido y la expresión de su estilo. Hay aquí una refinada y rica y sintética tipología. Y es esta capacidad sintética de la forma uno de sus mayores aciertos: hacer que cinco rayas sean un tigre no es una actividad economicista, es un logro de concreción maravilloso porque el tigre está aquí en su totalidad y en su unidad.

 
             El estilo informa la materia de contenidos que distinguen un carácter; carga la forma de rasgos peculiares que develan una identidad. El verdadero estilo encierra una unidad profunda. Cada parte contiene una relación cerrada con la totalidad, revelando un principio indisoluble de unidad composicional. Aún en el trozo está claro el espíritu de la totalidad: un pedazo es completo en sí mismo. (Esto nos ha permitido admirar en los fragmentos de un arte antiguo la totalidad de su estética).  Los expertos tratan de determinar si una obra procede efectivamente de la mano de un artista. El estilo permite descubrir del artista, su mano.

 
           Las manualidades han sido menospreciadas por la inteligencia. «¡Qué siglo de manos!».  Sólo al arrancarse los ojos, Edipo descubre sus manos:

«Déjame que las toque con mis manos
y que con ellas mis desgracias llore…
Que al poderlas tocar las imagine
mías aún, como si mis ojos vieran». 

             La mano es una prolongación del ojo, así como el ojo es una prolongación de la mano. Porque la forma es la única cosa accesible a dos sentidos diferentes: al tacto y a la vista. Y la forma es la carne de la imagen. El ojo crea el deseo, pero la mano está más dispuesta a realizarlo. Por eso hablamos del abrazo de la mirada.

Con el libro nace la era industrial-mecánica: él es, sin duda, el primer artículo repetido, uniforme, y producido en masa. La máquina inventada por Gutenberg buscaba una producción más barata y más numerosa que la que permitía el libro manuscrito, para alcanzar una más amplia difusión. Se hacía preciso, claro está, el cambio de la vitela por el papel.

La imprenta, que tomó su nombre y su tecnología de las prensas de lagar que estrujan la uva para sacar el mosto, obtiene su vino más espirituoso en el libro: El libro que es silencio que canta, milagro de la memoria.  El mundo se asila en la palabra, y la palabra se asila en el libro. Los griegos dicen asulon (asilo), “sitio inviolable”.  

La deuda que tiene la pintura con el libro no es sólo histórica.  El grabado nace en el libro, allí crece, y cuando alcanza vida independiente sigue alimentándose allí, en ese espacio sagrado.  Más que la palabra en la intimidad el libro es recogimiento callado de la palabra, blanca herida de la memoria que se niega a cicatrizar.

Ese insistente interés de Fabián Rendón por devolver el grabado al libro, es pues, más que el regreso de un hijo prodigo, una querencia natural del retorno río arriba, hacia las fuentes más puras, a los orígenes.

En un momento en que las artes plásticas padecen, como nunca, del equívoco del soporte, del despiste de la puesta en escena, de la conceptualización sobreactuada, de la sobrevaloración del espacio público como el auténtico marco democrático de la obra, sus exégetas hacen aparecer como si lo más importante de la obra plástica sucediera fuera de la obra misma.

En cambio, elegir como hogar de la obra plástica al libro es decidirse a otorgarle un espacio sagrado. De esta manera se le somete al misterio interior del sagrario, y se evita la errancia de la obra plástica, siempre exhibida en un afuera cotidiano o museístico. Es en el libro donde el poeta sacrifica su voz, donde el grabador inmola su color.
 
Para Fabián Rendón “simplificar la belleza no le resultaba una economía atroz”. Porque no se trataba de una operación precisamente economicista, sino de un acto de concreción sintética de las formas en favor de la imagen, de la esencia de la imagen. Pero para ello había que poner de acuerdo la mano con el ojo. (Los ojos son poetas). Y así alcanzó el mejor de sus encuentros.  Pero encontrar no bastaba, había que hacer propio el encuentro. Y lo hizo suyo.

               
Fabián Rendón

                                                                            
Samuel Vásquez



miércoles, 24 de mayo de 2023

Alfredo Lemon: Poemas

 

Editorial Barnacle


 


































                      “…porque todo el todo es aura” 
                            Jorge Aulicino

El yo que escribo no soy exactamente 
sino alguien que adopta mi expresión,
mi estar diciendo.

Se va todo/ todo se nos va.
La vanidad y la mañana feliz.
La lógica y el absurdo de un galimatías.

¿Y si la existencia es parte de una broma?

Lo silenciado/ lo ansiado/ lo que no.
Lo poco o demasiado
se vuelven rayo o estiércol.

¿En qué cuadrante está la luna?

El tiempo es más que el espacio.
Un big bang retumba en cada orgasmo.

Lo siniestro es el desliz de un zafiro.
Lo sublime es el desliz de una ceniza.

Lo cotidiano es lo heroico.
La conciencia puesta en jaque. 
El thriller nuestro de cada ahora.

Hacer de la idea un imprevisto.
Escribir la miel del amor y su nepente.
Huir el ya hacia adelante.  
Sembrar zinnias en el jardín de Epicuro.


A orillas del Ganges, Benarés

He llegado hasta aquí río sagrado
a purgar mis deudas y errores

He venido a perdonarme
y poder perdonar

Abandono mis miedos y miserias,
vergüenzas y venganzas

Quita la sombra de mis ojos,
ilumíname con la verdad que me asusta

He llegado hasta aquí ciudad de Buda
a bañarme en tus aguas sanadoras

Lávame y cúrame

Límpiame y libérame 

Purifícame y seré salvo


A la mujer de la India

Brilla la luna en su cuna de plata
y la luz asciende la espalda de la noche.

¿Te acordás cuando hicimos el amor en el río 
y recitábamos a Keats ?

"A thing of beauty is a joy forever".
Sí; rozar la belleza es un goce para siempre.

Déjame volver, recostarme en tu vientre
y esperar un nuevo día.

¿Estaremos juntos otra vez?
Maybe, perhaps, peut être.

Hartémonos de higos, duraznos y jazmines.

Me siento fluir como si soñara.

Lo eterno sucede y se adormece.


60 años

Ahora, cuando el paladar todavía puede gozar de las frutas,
en un momento en que las dudas parecen aquietarse,
oportuno resulta intentar un balance.

Pero: 
¿cómo decir la fugacidad 
mientras el acontecer sucede siendo ?   

La vida dibuja nuestros rasgos
con rastros de memoria y arenisca.

Somos un soplo, una tiza en el viento del tiempo.

La máscara dice la verdad 
y el rostro miente.

La muchacha que baila a orillas del mar
será mañana la anciana que no podrá sostenerse.

Retorciéndose, el pensamiento sufre en secreto.

Las palabras también anochecen
y el color del olvido las cubre de negro.

Dios es un poema que no terminaré de escribir.


La noche oscura del ser contemporáneo
                                                                               
                           “Puede llegar un día en que la peste, 
                            para desgracia y enseñanza de los hombres, 
                            despierte a sus ratas y las mande a morir a una ciudad dichosa”
                                                            Albert Camus
                                                                 

Qué jóvenes morimos aquí, en las grandes urbes,
ciudades sitiadas de tinieblas y agonías,
zoológicos de gente / hogares jaulas / shoppings catedrales

Largos countries donde brilla un bienestar aparente,
fiestas sin feeling,
                            mímicas sin glamour. 

Muy jóvenes morimos aquí,
defraudados pujando por la ganancia injusta

en ambientes saturados de cemento y smog
sin música y sin familia

con la espalda curva y las manos llagadas 
asfixiados de angustias y toxinas

Demasiado jóvenes morimos aquí,
apresurados en speedways que no van a ningún lado
saturados de orgías con cocaína y fast food

Muy jóvenes morimos aquí,
en blancos hospitales y anónimas camillas

asistidos con morfina o un revólver
cortinas tristes de una última butaca
 

Tan desamparado no podrás enfrentar la noche más agria 
                              la noche más gris
la noche más noche
                             cuando todo tiembla. 


Alfredo Lemon. Córdoba, Argentina, 1960. Obra poética: "Eclipses, arritmias y paranoias" (1983). "Cuerpo amanecido" (1988). "Humanidad hecha de palabras" (1991). "Sobre el cristal del papel" (2004). Ensayo Filosófico: "El mono metafísico" (1991)


martes, 23 de mayo de 2023

Novedad editorial: Antología Beat, Yaugurú, Montevideo

 

Yaugurú, Montevideo, 2023.
Diseño y edición Gustavo ‘Maca’ Wojciechowski,


En el panorama poético estadounidense la publicación de Nueva Crítica (1941) ensayo de John Crowe Ramson destaca la configuración de una corriente de pensamiento, compartida por varios críticos, entre ellos,  Allen Tate, Robert Penn Warrren, Yvor Winters y Cleanth Brooks que invade con energía conquistadora las universidades y los medios académicos, consolidando una actitud conservadora, que bajo distintas máscaras y atuendos echa raíces en la academia norteamericana. Estos desde un cierto formalismo centraban su análisis, su evaluación estética, a partir de una  exclusiva lectura del texto poético y del funcionamiento de las relaciones internas de las expresiones figurativas. Ellos preferían a Yeats sobre Williams, lo mítico a lo personal, lo racional a lo irracional, lo histórico a lo contemporáneo, la erudición a la espontaneidad y lo elitista a lo popular. Su predilección por la tradición se fundaba en un exagerado respeto por las letras inglesas, su tono frente al  propio, coloquial, del hablante norteamericano; ‘nuestra lengua vernácula’, como la definió Allen Ginsberg. Confiados en sus conceptos y juicios excluyentes, defendidos desde la cátedra universitaria, no supieron leer las transformaciones que se estaban gestando en los usos de la lengua. Nacidas estas en el trabajo de una nueva generación de poetas que releyeron su incipiente tradición poética —Whitman, Pound, Williams— que con desesperación buscaban su propia voz y la de su tierra.

lunes, 15 de mayo de 2023

Lucía Estrada: Poemas

Lucía Estrada

 


 







Estoy conmigo misma, y mis dedos buscan aferrarse a las páginas de un libro, al deseo de quedarme todavía un poco más entre mis cosas, entre los seres que amo.

Urgencia de acercar la vida y llamarla por su nombre. Invocarla, verla girar y mezclarse con mi sombra. Entonces pregunto, y la poesía viene a mi encuentro. Busco en ella desesperadamente.

Sé que nada me he propuesto tan difícil. También sé que no habría podido elegir mejor el lugar de mi derrota.

Pero creo, y eso todavía me da fuerzas. ¿Y qué es lo que creo? Creo en el silencio, en la tarea de recomenzarlo todo, de echarlo todo abajo y volver a poner pacientemente las piedras hasta que la muerte haga lo suyo.

Muchas veces, todas las veces.

Ella,“que va borrando por encima de nuestro hombro lo que escribimos”[1], eso que parece tan inasible y a la vez tan real. Lo único real…

Vuelvo a mirarme las manos que han hecho poco. Vuelvo a mirarlas en su intento de trazar en líneas vivas lo incomunicable, de hacer visible lo invisible. Y encuentro verdad en ese gesto. Si no lo hiciera, me reventaría el dolor de no sentirme vivir

Instantes, de quién signos,

no duerme ninguna claridad.

No- sido, de todas partes,

recógete,

y en pie permanece.[2]


Siempre, cuando regreso a casa, me alivia cerrar la puerta y comprobar que en esa región de luces y de sombras, de aire quieto, de atmósferas blancas y vacías como al principio, cada objeto es el mundo, y cada palabra una manera de habitarlo. Pequeñas cosas que no me atrevo a tirar, delirios que mi mano dibujó en el aire y que seguramente mañana habré olvidado.

Ahora,

con miradas sacadas a golpes de dados

te despiertas, la que está junto a ti

pesa más, cada vez más,

 también tú, con todo

lo enajenado en ti,

te enajenas hacia dentro,

más hondo,

la cuerda

una

entre vosotros tensa su dolor,

la desaparecida meta

irradia, arco.[3]


Pienso en el misterio. Sus hojas goteando el temblor de la primera mañana. Esa mirada limpia y desafiante sobre el mundo. Este mundo y el de afuera. Qué grande es el esfuerzo de construir en el vacío. Un esfuerzo que no se nota en el rostro ni en las manos. Un esfuerzo como el de la materia misma, reacomodándose a cada segundo.


Cuando escribo, todo parece tener una voz propia. No son mis manos las que trazan el mapa de la noche. Hay extrañeza en los ojos y en la punta de los dedos, extrañeza en las palabras que se pierden como barcos en la lejanía antes de que haya podido nombrar alguna cosa. Sí, la extrañeza de quien recorre un lugar por primera vez, de quien —al entrar en la muerte— descubre en su rostro las facciones que le había negado el estar vivo.

Cada palabra me obliga a desconfiar de ella misma, de su peso, de su forma, de su lugar en la página en blanco que es la extensión de mi deseo. Y me dejo llevar por esas voces, voces escindidas de un cuerpo indeterminado, voces que van y vienen, diminutas, vegetales, voces tan fuertes como nunca lo podrá ser mi propia voz. La poesía me permite verlas danzar dentro y fuera de lo que nombran, aquello que siempre ha estado a nuestro alcance y nos brinda la posibilidad de escucharlas de otra manera, mirarlas desde otro ángulo de lo real.

Escribir es un reaprendizaje del silencio, de las palabras y de las formas, sin importar si éstas son superiores o inferiores, luminosas o sombrías, bellas o terribles, inocentes o perversas.

La poesía es mi diálogo con la sombra, nada hay en ella por azar.

Tampoco hay un centro…

 La isla de visibilidad desmigajada

en la escritura del corazón, a medianoche,

en el breve destello de la llave de arranque.

Hay demasiadas fuerzas

rabiosas de su meta

también en este

alto aire que, en apariencia, surcan

las estrellas.

Contra nosotros choca

la milla libre que añoramos.[4]

Mi aspiración más alta es hacerme libre, verdaderamente libre. Cómo quisiera que esa libertad me llegara en los siguientes minutos… Sentir que puedo hablar claramente, que todo cuanto soy encuentra su correspondencia en cada uno de sus alfabetos y no sentir temor.

Cada vez que llega el impulso inaplazable de escribir, se alza en mi sangre un deseo de afirmar la vida, de romper eso que siento tan seguro, de quedarme a la intemperie, de asumir esa intemperie como lo hicieron otros. La poesía es un riesgo, y nos enfrentamos a ella desnudos, sólo con las manos y la herencia del aire.

Esto lo he dicho otras veces pero no basta. También lo he callado y no basta. Ese riesgo es lo que me conmueve. Tratar de merecer un mundo palabra por palabra. Nombrar la hierba y sentir cómo se abre paso alrededor de tus pies; decir agua y podernos mirar en ella: que su brillo reviente en la página; decir amor, niebla o abismo y sentirlos arder en los ojos, como un puñado de arena que nos lanza el desierto para probar que su dolorosa extensión existe, que todo ahí es real…

Yo quisiera escribir con palabras que tiemblen bajo su propio peso, palabras que resistan. Escribir como quien abraza las formas de lo desconocido, como quien se niega a permanecer en un solo lugar. Escribir con palabras que me recuerden las manos de un ciego. Palabras táctiles, memoriosas.

Hay tanta luz en este diálogo con las sombras… Agua siempre, y fuego herido de oscuridad.

Lo sé bien, no hay otra forma de afirmar mi vida sino a través de la escritura. Es como encender una lámpara y vigilar el movimiento de unas manos. Movimiento en el que hay puertas y murmullos detrás de las puertas,cerraduras, oídos atentos que vigilan nuestros pasos…y ojos, infinidad de ojos que se multiplican para ver el ascenso de la noche…La noche que se apodera de los cuerpos y canta.

Lucía Estrada

Marzo 2013

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[1] José Manuel Arango.

[2] Paul Celan.

[3] Paul Celan.

[4] Paul Celan.

Lucía Estrada (Medellín – Colombia, 1980) Ha publicado varios libros de poesía, entre ellos Maiastra, Las Hijas del Espino, El Ojo de Circe (Antología), La Noche en el Espejo, Cuaderno del Ángel, Continuidad del jardín (Selección personal) y Katábasis. Con su libro Las Hijas del Espino obtuvo el Premio de Poesía Ciudad de Medellín (2005), y la Beca de Creación en Poesía, otorgada por el Municipio de Medellín en 2008 con Cuaderno del ángel. En 2009 y 2017 obtuvo el Premio Nacional de Poesía Ciudad de Bogotá con sus libros La noche en el espejo (2010) y Katábasis (2018) respectivamente. Con este último libro fue finalista del Premio Nacional de Poesía del Ministerio de Cultura de Colombia en 2019. Textos suyos han aparecido también en varias antologías y publicaciones del país y del exterior. Así mismo sus poemas han sido traducidos a varios idiomas. Invitada a diversos encuentros literarios en el país y en el exterior. En 2020 la Editorial Eulalia Books (Estados Unidos) publicó una edición bilingüe de Katábasis en traducción de Olivia Lott (Finalista en el PEN America Literary Awards, 2021 . Próximamente la editoal Harmattan de París (Francia), publicará una edición bilingüe de Katábasis en traducción de Dominique Delpirou.



martes, 9 de mayo de 2023

Raymond Carver: Simple

 
Raymond Carver



























Simple

Un claro en las nubes.
El macizo perfil de las montañas azules
que se  recorta en el horizonte.
El amarillo apagado de los rastrojos.
El río oscuro.
¿Qué estoy haciendo en este lugar,
 solo y cargado de culpas?
 
Sigo comiendo las frambuesas de la fuente.
Si estuviera muerto,
me recuerdo, no podría saborearlas.
Nada es tan simple.
Sí, todo es así de simple.


La casa detrás de esta

La tarde ya está oscura y desnaturalizada.  
Cuando esta mujer vieja apareció en la pradera, 
 bajo la lluvia, llevando un bozal en la mano.
Siguiendo el sendero llegó hasta la casa.
La casa detrás de esta. De alguna manera
ella sabía que Antonio Ríos estaba viviendo
la hora de su combate final.
Ella lo sabía, no me preguntés cómo lo supo, ella sabía.
El médico y algunas personas estaban con él.
Ya nada se podía hacer. Y entonces la vieja
 entró en la habitación con el bozal,
y lo colocó al pie de la cama.
 La cama en la que Antonio Ríos agonizante
espera la muerte.
Luego se retiró sin decir una palabra.  
Esta mujer que una vez fue joven y hermosa:
cuando Antonio era joven, fuerte y  hermoso.


El auto

El auto con el parabrisas astillado.
El auto que partió una biela.
El auto sin frenos. 
El auto con la junta quemada.
El auto con un agujero en el radiador.
El auto por el que me deslomé en la zafra.
El auto con el block rajado.
El auto que no tiene marcha atrás.
El auto que cambié por una bicicleta.
El auto con problemas en la dirección.
El auto con un alternador que no carga.
El auto que perdió el asiento trasero.
El auto con el tapizado destruido.
El auto que quemaba aceite.
El auto con mangueras podridas.
El auto que abandonó ese restorán sin pagar.
El auto con cubiertas peladas.
El auto sin calefacción.
El auto con la trompa fuera de línea.
El auto en el que vomitó un niño.
El auto en el que yo vomité.
El auto con la bomba de  agua rota.
El auto con la cadena de transmisión reventada.
El auto que torció el árbol de levas.
El auto que me dejó a un costado del camino.
El auto que humea intensamente.
El auto con el carburador que se traba. 
El auto que atropelló un perro y no se detuvo.
El auto con el silenciador perforado.
El auto que no tiene caño de escape.
El auto que mi hija destrozó..
El auto cuyo motor fue rectificado dos veces.
El auto con los cables de la batería sulfatados. 
El auto que compré con un cheque sin fondos.
El auto de mis noches de insomnio.
El auto con el termostato que no abre.
El auto cuyo motor estalló en llamas.
El auto sin luces.
El auto con la correa de ventilador cortada.
El auto con los limpiaparabrisas que no funcionan.
El auto que regalé.
El auto con problemas en el diferencial.
El auto del que me lavé las manos.
El auto que golpeé con una maza.
El auto cuyas cuotas no podía pagar.
El auto que fue embargado.
El auto con el embrague que patina.
El auto que espera en la agencia de usados. 
El auto de mis sueños.
Mi auto. 

(Versiones Esteban Moore)



Raymond Carver (Clatskanie, Oregon, EEUU, 1938- Port Angeles, Washington, EEUU, 1988). En 1996 se publicó su poesía reunida  All of Us (Todos nosotros).


sábado, 6 de mayo de 2023

José Inácio Vieira de Melo: poemas de ‘Garabatos salvajes’

 
 José Inácio Vieira de Melo


























OFICIO

Acuñar sacudidas sísmicas,
es mi oficio.

Buceo mi sueño
y voy a lo más profundo
en busca de lo increado.

Y como es extraño
el luminoso mineral
que surge así precipitado.

Para no cegarme
con la ensimismada joya,

que atraviesa diamantes
en una ola de amalgamas
espejadas,

lo friego en el cuerpo,
cauterización que toca en el alma
desparramando brasas.

Y brotan los versos vivos,
sonrientes sudados
lágrimas talladas.


GARABATO RUPESTRE

Cuando nací
el roquerío asomaba.
Dos riachos
desenvolvían el azul.

Me sacudió, en la tarde,
una penetrante tonada
golpeando el cambray
de mi sueño.

El balanceo de la red
embalaba el plan:

en el medio del sueño
en la cueva de la infancia,
una forma primera:

el garabato rupestre
de la poesía.


GARABATOS SALVAJES

Hay un tigre dentro del reloj,
corriendo entre los sueños
y atravesando la sabana del tiempo.
Cuando viene entona su rugido
y sus garras arañan las piedras del desierto,
quedan esculpidas en mi centro
las letras que componen mis versos.


VÍA DE LAS PALABRAS

Cada palabra tiene su vía.
Es todo imprevisto en cada línea.

Sea lo dicho y hecho,
cuando es juntado en palabras,
puede aparecer de otro modo.

En cuanto más enmarañado el camino,
el viaje de las palabras más se profundiza:

querer diseñar las formas ignaras
y sentir el incienso de lo inmenso oscuro.

La palabra es lo repentino,
es el desprevenido instante,
y todo se alinea en su explosión.


SOLUCIÓN

La solución para tantas palabras
es apagar de ellas el sentido.

Y partir de la intacta inocencia
cuando todavía todo era nada.

Y sentir la poesía
despertar al silencio
hasta llegar al otro,
inventando nexos.

Lo humano es demasiado
y necesita inscribir
en el cuerpo del texto
la textura del drama.


LA CANCIÓN DE LOS LIBROS

Leer un libro
es deletrear la caligrafia del sueño
y descifrar la partitura del origen.

Los libros cantan el camino a casa.



* Las piezas fueron tomadas de Garatujas selvagens, con ilustraciones de Ramiro Bernabó (Cajazeriras, ed. Arribaçã, 2021)

** Versiones: Demian Paredes, Buenos Aires, 2023.

José Inácio Vieira de Melo (Alagoas, 1968), radicado en Bahia, es poeta, periodista y productor

cultural. Es autor de los libros: Códigos do silêncio (2000), Decifração de abismos (2002), A terceira romaria (2005), A infância do Centauro (2007), Roseiral (2010), Pedra Só (2012), Sete (2015), Entre a estrada e a estrela (2017), y de las antologías 50 poemas escolhidos pelo autor (2011) y O galope de Ulisses (2014), varios de estos, premiados. 
Organizó colecciones poéticas, publicó CD’s con poemas e integra media docena de antologías de poesía. Fue traducido y publicado en México, Francia, Italia y Estados Unidos, y piezas poéticas suyas fueron traducidas también al alemán, árabe y finlandés. 
Fue coordinador y curador de diversos eventos literarios, y desde 2020 ejerce como curador y presentador de una serie de saráus virtuales, por intermedio de Instagram, donde recibe cada semana a una poeta y a un poeta, siempre de Estados brasileños diferentes, para conversar con el anfitrión y entre estos, y para presentar sus poemas ya publicados o inéditos, así como también la lectura de la obra de otros autores.



lunes, 24 de abril de 2023

Ignacio Oliden: Poemas

 

Ignacio Oliden

























Russell Square

                                They’ll say I came in Eighteen-seventy-one,
                                        And died in Dublin…. What year they will write
                                        For my poor passage to the stall of night?
                                                              SYNGE: “On an anniversary”


Suyo es el vestido que hila
en el telar de los caminos,
y suya es la mortaja
con que vela la voz del día

Y en la rueca de los destinos
como Penélope deshace
y reanuda en la mañana
     otra vez las sombras
y luego el alba en las ventanas

El oro que es brillo,
el relámpago y el fuego
son actividades de su luz
que responden a su gusto
y resplandecen sin descanso

mas no es ley en todos los casos,
y como Góngora y sus flores,
hasta en los vestidos del día
existe la diferencia de suerte:
hay tardes que embellecen la vida
y hay otras que imitan la muerte
Russell Square, Londres, 2019

I

Las coronas ruedan cuesta abajo
como las ruedas indecisas 
de un coche en fuga

Chevals! Horses! Caballos sin pérdida de momento
al ver que el maestre no está

Como una enorme carraca
ingresa al empedrado Rubicón 
de París     A coches y caballos 
los traga la sombra
y los dos niños se recuestan en la reina
Cruzan el llano a la luna perdida
     Duerme, amigo?  susurra

Drouet sobrepasa el coche
y ve 
ese rostro con curvo sombrero de gitana
que mira la oscuridad 
con la frente en el cristal
Las ramas tiemblan 
y estalla el galerón 

Louis se sienta absurdo 
bajo la luna trágica. Quiroga 
asoma la cabeza
Qué significa esto?

How now,
qué significa la muerte en estos asaltos?

Pasando el rato

Sin darme cuenta de que oscurece,
mis ropas y manos son azules,
y tras volcar la yerba entre las plantas, 
vuelvo siguiendo la luna por las nubes
mucho tiempo después 
de que cesara el humo de las casas

Ignacio Oliden (Buenos Aires, 1997) es poeta, traductor, y crítico literario. Es Co-Editor en Jefe de la revista literaria La Piccioletta Barca (Cambridge, Reino Unido), y es miembro del Comité Editorial de la revista y editorial Buenos Aires Poetry. También escribe en el Suplemento de Cultura del Diario Perfil (Argentina). Su poesía ha aparecido en revistas y periódicos de diversos países, y ha sido traducida al inglés, griego, e italiano. Ha editado y traducido, junto a Juan Arabia, la antología Poetas del Renacimiento de Harlem (Buenos Aires Poetry, 2023). Su primera colección de poemas, Mester de Juglaría, será publicada en 2023.







jueves, 20 de abril de 2023

Robert Johnson- Crossroad

Paco Ibañez - Lo que puede el dinero - Subtitulos - Arcipreste Juan Ruiz

Gabriel Celaya: LA POESÍA ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO

 

Gabriel Celaya




















Cuando ya nada se espera personalmente exaltante,
mas se palpita y se sigue más acá de la conciencia,
fieramente existiendo, ciegamente afirmando,
como un pulso que golpea las tinieblas,

cuando se miran de frente
los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades:
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades.

Se dicen los poemas
que ensanchan los pulmones de cuantos, asfixiados,
piden ser, piden ritmo,
piden ley para aquello que sienten excesivo.

Con la velocidad del instinto,
con el rayo del prodigio,
como mágica evidencia, lo real se nos convierte
en lo idéntico a sí mismo.

Poesía para el pobre, poesía necesaria
como el pan de cada día,
como el aire que exigimos trece veces por minuto,
para ser y en tanto somos dar un sí que glorifica.

Porque vivimos a golpes, porque a penas si nos dejan
decir que somos quien somos,
nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno.
Estamos tocando el fondo.

Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse.
Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren
y canto respirando.
Canto, y canto, y cantando más allá de mis penas
personales, me ensancho.

Quisiera daros vida, provocar nuevos actos,
y calculo por eso con técnica, qué puedo.
Me siento un ingeniero del verso y un obrero
que trabaja con otros a España en sus aceros.

Tal es mi poesía: poesía-herramienta
a la vez que latido de lo unánime y ciego.
Tal es, arma cargada de futuro expansivo
con que te apunto al pecho.

No es una poesía gota a gota pensada.
No es un bello producto. No es un fruto perfecto.
Es algo como el aire que todos respiramos
y es el canto que espacia cuanto dentro llevamos.

Son palabras que todos repetimos sintiendo
como nuestras, y vuelan. Son más que lo mentado.
Son lo más necesario: lo que no tiene nombre.
Son gritos en el cielo, y en la tierra, son actos.


Gabriel Celaya (Hernani, Guipúzcoa, 18 de marzo de 1911 - Madrid, 18 de abril de 1991). Poeta, ensayista, critico y dramaturgo. fue un poeta español de la generación literaria de la posguerra.

Celaya fue uno de los más destacados representantes de la que se denominó poesía social. Su obra y su figura tuvieron gran influencia y fueron fruto de la estrecha colaboración con su esposa, Amparo Gastón.

domingo, 16 de abril de 2023

Jaime Gil de Biedma: Noche triste de octubre

Jaime Gil de Biedma



















Definitivamente
parece confirmarse que este invierno
que viene, será duro.

Adelantaron
las lluvias, y el Gobierno,
reunido en consejo de ministros,
no se sabe si estudia a estas horas
el subsidio de paro
o el derecho al despido,
o si sencillamente, aislado en un océano,
se limita a esperar que la tormenta pase
y llegue el día, el día en que, por fin,
las cosas dejen de venir mal dadas.

En la noche de octubre,
mientras leo entre líneas el periódico,
me he parado a escuchar el latido
del silencio en mi cuarto, las conversaciones
de los vecinos acostándose,
todos esos rumores
que recobran de pronto una vida
y un significado propio, misterioso.

Y he pensado en los miles de seres humanos,
hombres y mujeres que en este mismo instante,
con el primer escalofrío,
han vuelto a preguntarse por sus preocupaciones,
por su fatiga anticipada,
por su ansiedad para este invierno,

mientras que afuera llueve.
Por todo el litoral de Cataluña llueve
con verdadera crueldad, con humo y nubes bajas,
ennegreciendo muros,
goteando fábricas, filtrándose
en los talleres mal iluminados.
Y el agua arrastra hacia la mar semillas
incipientes, mezcladas en el barro,
árboles, zapatos cojos, utensilios
abandonados y revuelto todo
con las primeras Letras protestadas.

Jaime Gil de Biedma y Alba (Barcelona, 13 de noviembre de 1929-ibid., 8 de enero de 1990) fue un escritor español, considerado uno de los poetas más importantes de la segunda mitad del siglo XX y de la Generación del 50.





martes, 11 de abril de 2023

Demian Paredes "Léxico Laiseca", Primer Premio de Ensayo 2022 del Fondo Nacional de las Artes

 

Alberto Laiseca






 



-Relata el autor, "Mi Léxico Laiseca es una obra surgida del deseo de homenajear, en primer lugar como lector, al gran autor-creador del "realismo delirante" y de la novela más extensa de la literatura argentina (Los sorias). Escrito y organizado de la A a la Z, como un "diccionario" (formato utilizado ampliamente ya por Flaubert, llegando hasta Bioy Casares, Blas Matamoro y César Aira, entre muchísimos otros autores), recorre entonces su vida y obra, junto a toda clase de conexiones literarias, intentando conjugar la rigurosidad del "trabajo crítico" (Noé Jitrik dixit) con lo lúdico, y de ahí el subtítulo que le puse: Comentarios bio-bibliográficos (y otros delirios)".

-Dos grandes amigos, el poeta Darío Canton, y el escritor y profesor universitario residente en Chubut, Hernán Bergara, conociendo la existencia del certamen anual del Fondo Nacional de las Artes, me alentaron -cada uno por su lado- a participar, para poner a prueba e intentar dar visibilidad a este libro que, esperemos, pronto deje de ser inédito.


Demian Paredes (1978) es escritor y editor. Sus trabajos de crítica y ensayo fueron publicados en

revistas y libros como Perspectivas regionales, Hispamérica, Zama, Historia crítica de la literatura argentina, y sus entrevistas y trabajos de periodismo cultural en Otra Parte, Escritores del mundo, Letras, Liberarte, La Izquierda Diario, Perfil y el suplemento “Radar libros” del diario Página/12. Fue parte del Instituto del Pensamiento Socialista, que desde Ediciones IPS recuperó y relanzó la obra de León Trotsky y otros pensadores marxistas. Publicó, junto a Noé Jitrik, Siete miradas. Conversaciones sobre literatura (2018).



lunes, 3 de abril de 2023

OSVALDO BALLINA: LA COMÚN BREVEDAD


Osvaldo Ballina


















 
                                                                                                                                                     
                                                    la perplejidad de la palabra primera
                                                         en el planeta de sordos y locos
                                                         


Se aisló la lengua
válida para objetos
entre sí   y el silencio
 entonces la oscuridad aclara
con un paso hacia adentro

*

Un viviente
no siempre es un hablante
el  demiurgo  arma la trama
brota lo olvidado 
un ojo cuelga del vacío
 su propio campo visual

*

El  buitre clava la mirada
en la nueva luz
no hay botín 
solo un punto 
de llegada o partida 

*

El universo es una metáfora
individual y múltiple
se preguntó
en un vínculo blanco
o es un delirio
defecto o virtud
de situaciones gélidas 
en sentidos abiertos

*

 Las palabras abusadas
huesos flacos
entre hojas podridas

*

Más  allá del deshielo
y  del pavor
arde la carne como  deber
sin llamas patéticas
como la mirada 
de los pasantes vitales

 *

No es un cuento negro
ni simbólica la unión
 sumergimos
la cabeza en el agua
sin respirar
algunos dejan 
lo sido
ojos ven el fondo
que salva
y eleva 

*

El Gran Payaso
ni  santo ni demonio
no reclama culpa
ni clemencia
ni manipulación
del obrar humano
 solo el aplauso unánime,
bailan y celebran
no deja de ser un destino

*

Retumba amarillo el verano
en los limones
cavidad  del agua marina 
fugaz contento del extraviado
apenas azar
en tierra desheredada

*

Promesa de silencio   después de lo infinito
donde toda lengua es muda y críptica
sin padre ni madre
solo el huérfano que no respira  oscuro 
alcanzará lo invisible   ardua certidumbre

 *

A tientas y seca 
un aire persistente cargado de banalidad
no sabe de contrición o gracia
el hambre vuelve visible lo invisible
tierra hollada 
sin afán de testamento


*

Puntos luminosos
girando 
en el sueño  desfallecido
criaturas encerradas
reacias  al olvido de sí
y de quien las sueña
en riqueza o miseria
aun así
ese no tiempo
es bellamente natural

*

El paisaje es falso
- materia sin entidad-
lo real son las afinidades
caídas y voces
que se proyectan
fieles
puertas adentro 
tributo de verdades
con su cuota de sospechas

*

Ya no más
deseos inconclusos
ningún susurro 
en el oído
sí, el tiempo que transita
deseante
olvidado  de cegueras
caducas
mientras una mano
destruye la cárcel 
de la común brevedad

*

Otoño de corazón impreciso
la angustia demasiado cerca
decisión prudente
recordar las violetas
sobre  tu cuerpo en la colina
por un servidor de la memoria
perdido en la áspera  trivialidad
pero no degradado
y sin sustituto alguno 
subiendo 
a tu jardín inalcanzable
keats
 
*

Revelaciones todas  en una
cada día comienza  la creación
 hierba olorosa 
 despega de la insinceridad
y   la piedad ocasional 
por los bárbaros
 alma concedida
al viajero matinal 
que vuela sobre viñedos dorados
y no conoce regreso

*

Jaulas verbales  y
conciencia impersonal 
de la tierra destructiva
escapó
hacia la unidad final
en la cavidad del día
¿ primer o último rostro?

*

No estaba escrito en  lápida
raído hábito de una vez
no tuvo la vanidad
de consumir sus días
como filosofía
una cobardía olvidada
se entregó a la felicidad
al escándalo de los sentidos
descubrió 
por esa veleidad
sin rendición de cuenta
el solo sentido de la vida
el fruto
es el irreductible privilegio
humano del infalible olvido
nuestra trivial intimidad

*

Las  vidas imaginarias tienen 
vicios  intransferibles
cambiar la percepción
recrear o ignorar muertes ficticias
obrar o aniquilar
floración de sueños o pesadillas
sólo consienten 
a la autoría del crimen real  
de vísceras pulcras 
y   el rencor oculto 
en  hondo  hueco
que revolotea y no sale
al límite de su voluntad

*

El artífice 
tan invisible
como la sed el hambre 
habita   en el otro
con visión
de  severa belleza
que resguarda
la disolución
el  no sentido
de la artesanía
de lo exterior

*

Y pasó que la pérfida lengua
deglutió el frío
se filtró en los órganos
marchitó el silencio del falso clamor
nadie ni nada pudo contra los zarpazos
del sucio conformismo
reiterativo  tedioso
entre nacimiento y muerte
y la sonámbula mariposa
que en vano espera ser cazada
cifra preciada que limpia los ojos
y algo  nos recuerda
lo intraducible

 *

De la garganta para afuera
no de  la garganta adentro
como es habitual
sino el grito que patrulla
que no quiere posesión
pero sí   la claridad
lejos de
lustres repulsivos
 el  peso de vivir
aunque todo sea 
una  hueca colmena de almas
 
*

No son ángeles ni sublimes
apenas si asoman la cabeza
desde el barro
sacerdotes de sí
un absurdo para indefinidos
pero en el inventario
de fuegos fatuos
y podredumbre
ellos por palabra
son los secretos gozadores
ignoran el tedio del solemne
 no tienen otras incertidumbres
que ellos mismos
días de mañana esas voces 
purgatorio que no existe
 y ríen y disfrutan 
en el absurdo de todo
paraíso de los nadies

*

 Mece el follaje
el  esplendor del silencio
agua vacía llena los ojos
no hay  rumor en el planeta
oro blanco la bestia
en su fuego de ira
y el bárbaro
renace en un instante
nueva estirpe
ignorada

*

Abrir o cerrar la puerta de jano?
no hay poder sin crueldad
 la destrucción es cíclica
de humana creación
las máscaras del cinismo
con infinita variación de escenarios
es culto público  inimputable

*

Se invitó perjuro
el invierno a los huesos
quien mira
su  propio fuego
magnificado 
cree en lo revelado
entrado en él
y no hay búsqueda
que gima

*

La mirada es el paisaje
ebriedad  y  savia
de lo bello 
no acatamiento
de alucinaciones
lo falso real
es carne de madre
seca

*

El surco en la tierra
libra de espejismos
de cosas  ya dichas
por  parásitos 
cultores del
talento servil 
que nada remedia
pero siempre rinde

*

La vigilia tiene rasgos y  llamadas
cazador y cazado
codicias incógnitas
y evasivos  vértigos
ansiedad riesgosa 
por exigua
Injuria y falsa plegaria 
a la espera del dador
en otro plano de lo inmediato
y todo es salud de repente
en hospedaje de curación
sin doble rostro


Osvaldo Ballina (La Plata, Buenos Aires, 1942)  Poeta y traductor. Autor de una vasta obra ha publicado: El día mayor, 1971; Esta única esperanza contra todo, 1973; Es temprano, 1973; Aún tengo la vida, 1975; En tierra de uno, 1977; Caminante en Italia, 1979; Diario veneciano, 1982; Ceremonia  diurna, 1984; La poesía no es necesaria, 1986; La vida, la más bella, 1988; Sol que ocupa el corazón, 1991;Sondas, 1992; Estamos vivos y vamos a vivir (Antología), 1993; Final del estante, 1994; Verano del incurable, 1996; Confines, 1998; El viaje, 2000; Apuntes del natural, 2001; El caos luminoso, 2002; Conjuros, 2003; Oráculo para dones fatuos, 2006;El pajar en la aguja, 2007; Prodigios residuales, 2009; Lejos de la costa, 2010; Profanaciones ínfimas, 2011; Memoria de la India, 2012; Refugio de altura, 2014; Oficio de extraño, 2015; La mirada/Identidades, 2016.

Su obra ha recibido diversas distinciones, entre ellas: Faja de Honor de la SADE (1976) a nivel nacional. Premio Consagración de la Legislatura de la Pcia. de Buenos Aires (1996). En 2017 la Secretaría de Cultura y Educación le otorgó el reconocimiento a su vasta trayectoria.

Se ha desempeñado como jurado en la Secretaria de Cultura Provincial y en diversas provincias.
Ha traducido autores contemporáneos europeos y sus propios poemas han sido difundidos en antologías nacionales, latinoamericanas y europeas. Actualmente trabaja en dos libros inéditos del presente año y participará invitado en lecturas y mesas redondas en Italia.


 
























 

Leopoldo Panero: Poemas


Leopoldo Panero















En esta paz del corazón alada…

En esta paz del corazón alada
descansa el horizonte de Castilla,
y el vuelo de la nube sin orilla
azula mansamente la llanada.

Solas quedan la luz y la mirada
desposando la mutua maravilla
de la tierra caliente y amarilla
y el verdor de la encina sosegada.

¡Decir con el lenguaje la ventura
de nuestra doble infancia, hermano mío,
y escuchar el silencio que te nombra!

La oración escuchar del agua pura,
el susurro fragante del estío
y el ala de los chopos en la sombra.


A una encina solitaria

La gracia cenicienta de la encina,
hondamente celeste y castellana,
remansa su hermosura cotidiana
en la paz otoñal de la colina.

Como el silencio de la nieve fina,
vuela la abeja y el romero mana,
y empapa el corazón a la mañana
de su secreta soledad divina.

La luz afirma la unidad del cielo
en el agua dorada del remanso
y en la miel franciscana del aroma,

y asida a la esperanza por el vuelo
la verde encina de horizonte manso
siente el toque de Dios en la paloma.


Materia transparente

Otra vez como en sueños mi corazón se empaña
de haber vivido… ¡Oh fresca materia transparente!
De nuevo como entonces siento a Dios en mi entraña.
Pero en mi pecho ahora es sed lo que era fuente.

En la mañana limpia la luz de la montaña
remeje las cañadas azules de relente…
¡Otra vez como en sueños este rincón de España,
este olor de la nieve que mi memoria siente!

¡Oh pura y transparente materia, donde presos,
igual que entre la escarcha las flores, nos quedamos
un día, allá en la sombra de los bosques espesos

donde nacen los tallos que al vivir arrancamos!
¡Oh dulce primavera que corre por mis huesos
otra vez como en sueños…! Y otra vez despertamos.


Leopoldo Panero Torbado (Astorga, León, 17 de octubre de 1909 – Castrillo de las Piedras, León, 27 de agosto de 1962) . 

Abraão Silva Teixeira: poemas

  


Abraão Silva Teixeira






















ARTISTAS

El amor es el arte que nos enseña a vivir
Somos artistas del amor
El mundo es un gran escenario
donde yo, vos, y todos los astros
representamos nuestros papeles
Yo, un artista
Sin percibir te conocí,
te busqué en una amistad
Yo, otro artista
Tengo pocas amistades
soy un poco aislado
¡No sé por qué!
Yo, flaco, sin fe, sin amor
No obedezco a nadie
Pregunto:
¿Por qué esto viviendo?
El artista de los artistas responde:
–Nosotros en el mundo somos los artistas en el escenario
Allá afuera, por encima del horizonte
tenemos alguien que nos asiste
Ese alguien nos conceptuará
de acuerdo con lo que hacemos
y lo que somos.

* La pieza precedente pertenece a Janela Aberta (1985)


SIMETRÍA DE LOS SENTIDOS

En el impulso del amor
Sentí el corazón hablar
Pulsar
Más fuerte
Y la suerte
Dice: ¡Estoy aquí!
Enriquecí
El sentimiento.
En un momento
La sonrisa
En el deslice
De los labios
Que en las pronuncias
O renuncias
Me hacen sabio
En la decisión
De quien el deseo palpita.


TRANSFIGURACIÓN

Fue como el brotar de la simiente
Que hasta el viento ayuda
Que el agua de la lluvia
Que las personas admira.

Fue como las olas del mar
Que de ola en ola bordea
Y el mundo entero valoriza.

Fue como el vuelo de la gaviota
Que corta los aires del amanecer
Que respira allá en lo alto
Y en el compás del espacio
Aprovecha el regazo de la libertad.

Fue como penetrar los rayos del sol
Que olvidan el mundo
E iluminan los paisajes de las nubes,
del mar,de los campos y de las ciudades

Fue como la sonrisa de una criatura
Fue lindo y maravilloso que la gente se haya conocido.


LIBRO

El cuerpo es la tapa
El destino trae el contenido
Los días son las páginas
La vida, nuestra vida es un libro.
El más importante de todos.
De él por él son escritos libros y más libros
Hasta incluso el libro de los libros
Nuestra vida o sea nuestro libro
Es hojeado por el tiempo
Ilustrado con nuestros actos
Leído por tantos lectores
Reflexionado por tan pocos.
Pocos importan con la historia
que dejan.
Ni importan para la censura.
Y el escritor de los escritores juzgará
El buen libro, la buena historia,
Eterna, en el eterno archivo.

* Las piezas predecentes pertenecen a Passeio ao Futuro (1988).


SINO

Es medianoche
El silencio se estampa
Y yo, solo
Al vagar por las calles
Me escucho
Al imaginar el mundo
Nada soy
Sino poeta

* La pieza predecente pertenece a Sombra dos Sentimentos (1989).


** Versiones: Demian Paredes, Buenos Aires, 2023.

Abraão Silva Teixeira (1965) nació en la ciudad de Cantanhêde, Maranhão. Es poeta e historiador. Sus obras publicadas son: Janela Aberta (1985), Mundo e Vida (1986), Passeio ao Futuro (1988), Sombra dos Sentimentos (1989), Cantanhede, sua gente e a sua história (2002) y Pensando em Você (aforismos) (2005).



miércoles, 29 de marzo de 2023

Reynaldo Sietecase: Poemas

 

Reynalddo Sietecase

















Las parcas

Bailan al ritmo
de las tijeras
Son símbolos de la punción

Se babean
Por hacer hilachas las almas

Por sobre el hombro
vigilan los silencios
las dudas del aliento
cuando se detiene un instante

Muestran los dientes pútridos
ante un simple accidente
una caída

Malditas y eficientes
en sus tazas de té
revuelven las miserias humanas

Sus miradas trazan
una curva
que desciende
como helada matinal

Atropos, Clotho y Laquesis
viejas chotas
chismosas
chillonas

Espero me olviden


Mandarino de noche

Sombra perfumada
Me sobran los ojos para verte
Entro en la casa a oscuras
guiado por el rastro verde de tus hojas

Cuando nadie lo sabe
abrazo tu madera
te palpo el corazón

Ademán de dulzura
Promesa de gajos
Alivio en la derrota
Te soñé niño
refugio de niños
y fantasmas
Un árbol es un árbol
digo
La raíz que sostiene el mundo

Mástil vegetal que ilumina
Cítrica bandera anaranjada
A miles de kilómetros percibo
Lluvia de semillas
azahares 
señalando el camino

Mandarino de noche
Animal que celebra
mi regreso
agitando las alas




Reynaldo Sietecase (Rosario, Santa Fe,1961) Poeta, narrador, cronista y periodista. En poesía su último libro publicado es:  Los Poemas -poesía reunida-  ( Buenos Aires, 2011)

Luis Rosales: Poemas

 

Luis Rosales





















Siempre mañana y nunca mañanamos

Siempre mañana y nunca mañanamos
Al día siguiente,
—hoy—
al llegar a mi casa —Altamirano, 34— era de noche,
y ¿quién te cuida?, dime; no llovía;
el cielo estaba limpio;
—«Buenas noches, don Luis» —dice el sereno,
y al mirar hacia arriba,
vi iluminadas, obradoras, radiantes, estelares,
las ventanas,
—sí, todas las ventanas—,
Gracias, Señor, la casa está encendida.


Es el miedo al dolor

Es el miedo al dolor y no el dolor quien suele hacernos pánicos y crueles,
quien socava las almas
como socavan la ribera las orillas del río,
y yo he sentido su calambre desde hace mucho
tiempo,
y yo he sentido, desde hace mucho tiempo, que el curso de sus aguas nos     
                         arrastra,
nos mueve las raíces sin dejarnos crecer,
y nos empuja, y nos sigue empujando hasta
juntarnos
en esta habitación que es ya un rescoldo mío,
en esta habitación en donde las baldosas se levantan un poco
y ya no vuelven a encajar en su sitio
como la tierra removida ya no cabe en su hoyo:
tal vez a nuestro cuerpo le ocurra igual...

Luis Rosales (Granada, 31 de mayo de 1910-Madrid, 24 de octubre de 1992) fue un poeta y ensayista español de la generación de 1936. Miembro de la Real Academia Española y de la Hispanic Society of America.  

lunes, 13 de marzo de 2023

Blas de Otero: Poemas

 


Blas de Otero























 PIDO LA PAZ Y LA PALABRA

Escribo
en defensa del reino
del hombre y su justicia. Pido
la paz
y la palabra. He dicho
«silencio»,
«sombra»,
«vacío»
etcétera.
Digo
«del hombre y su justicia»,
«océano pacífico»,
lo que me dejan.
Pido
la paz y la palabra.


LOS MUERTOS

La sangre – nuestros muertos- se levanta
con el humo del pueblo silencioso;
en la sombra del río, aún más hermoso,
el chopo antiguo, al contemplarse, canta.

Archivando la luz en la garganta,
vuela, libre, el insecto laborioso.
Alto cielo tallado: luminoso
cristal donde la rosa se quebranta.

Es nuestro ayer, nuestro dolor sin nombre,
retornando, de nuevo, su camino;
futuro en desazón, presente incierto,

sobre el hermoso corazón del hombre.
Como una vieja piedra de molino
que mueve, todavía, el cauce muerto.


EN El PRINCIPIO 

Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.

Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.

Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.


EN CASTELLANO

Aquí tenéis mi voz
Alzada contra el cielo de los dioses absurdos,
Mi voz apedreando las puertas de la muerte
Con cantos que son duras verdades como puños.

Él ha muerto hace tiempo, antes de ayer. Ya hiede.
Aquí tenéis mi voz zarpando hacia el futuro.
Adelantando el paso a través de las ruinas,
Hermosa como un viaje alrededor del mundo.

Mucho he sufrido: en este tiempo, todos
Hemos sufrido mucho.
Yo levanto una copa de alegría en las manos,
En pie contra el crepúsculo.

Borradlo. Labraremos la paz, la paz, la paz,
A fuerza de caricias, a puñetazos puros.
Aquí os dejo mi voz escrita en castellano.
España, no te olvides que hemos sufrido juntos.



Blas de Otero (Bilbao, 1916 - Majadahonda,1979). Su poética renovó la poesía social en España a partir de los años 50's, otorgándole una nueva perspectiva y profundidad.

 

Alfredo Lemon: Una hormiga hurga los papeles sobre mi mesa de escribir

 

Alfredo Lemon


















Alabado sea el nuevo día
El cielo es azulino con su fulgor rosado
Cada segundo retumba el corazón su herida
y su resurrección
Una campana se hunde en un fondo vacío
El mundo desapareció
Solo queda un círculo invisible donde las sensaciones saltan
y se hamacan
El fuego fragua una fantasmagoría
Despliegue del deseo/ apetencia por decir/ plétora
La urgencia por nombrar explota en un cráter o una carcajada
Persigo a la ballena blanca pero no le clavo el arpón
Espero al milagro con mi cuenco de mendigo
¿Cómo ver más allá si todo tiene un límite?
Esperar / Nadie está apurado
La hora está ausente
El tiempo es apenas superficie
Escuchar el ritmo
El tambor trae el temblor de los ancestros
El ángel demanda bailar en la cima de los simios
Si agudizás el oído el ruido del río rima con las frases
Mi sombrero cae al suelo y acompaña al paraguas
Removeré las malezas de la indecisión y la apatía
Vendrán otros escalofríos
Nacerán caracoles en la humedad de la tierra
Galoparán de nuevo los centauros
Letras/ adverbios/ metáforas
Por un momento callar
Nada sabe ni sabrá razón alguna
La sátira y la lírica no son tan diferentes
Las ideas zumban por doquier
El poema nos elije
Las palabras cumplirán el destino de ser lenguaje
Algo puja por redactarse
Esbozo para escapar del calabozo
El autor debe recrear -no como imitación-
sino como actitud que lo refleje
Cada cual se repite distinto
Toda obra es una liberación
En el minuto final la comprensión será diáfana
La poesía alimenta la libido de la poesía
Oh serpiente de la sabiduría
déjame besar los labios de Rimbaud
La muerte es la última masturbación



Alfredo Lemon. Córdoba, Argentina, 1960. Obra poética: "Eclipses, arritmias y paranoias" (1983). "Cuerpo amanecido" (1988). "Humanidad hecha de palabras" (1991). "Sobre el cristal del papel" (2004). Ensayo Filosófico: "El mono metafísico" (1991)






lunes, 6 de marzo de 2023

Leandro Calle: Lawrence Ferlinghetti

 

Leandro Calle




Oye viejo Lawrence, pero ¿qué has hecho ¿Cómo se te ocurre morirte? Tórrido y húmedo verano por aquí en Córdoba. No todo el sur es frío como el de tu amigo Parra. Anoche, así, en pantalones cortos y ojotas, es decir, de entre casa, me entero que te fuiste y debo confesarlo, se me llenaron los ojos de lágrimas. ¿Te reís? Claro, y bueno a mí todavía me queda algo de esa estúpida solemnidad que ustedes combatieron. A propósito del plural, ¿ya te viste con el grupo? Qué no pagaría yo por sentarme en el puente, con los pies colgando viendo pasar los autos furiosos por la autopista, los ojos mareados por el LSD, el cigarrillo en la mano derecha y escuchar la voz aullante de Allen. 
¿A dónde van las luces viejo Lawrence? Todo sigue siendo psicodélico en el mundo solo que por estas latitudes somos demasiado tangotrágicos. 
Trato de escuchar tu voz y viene así como de la nada un primer verso: “I am signaling you through the flames”. Mi inglés es tarzánico. Mi, no entender casi nada, yo,  hablar aún peor. Pero quiero escucharte en tu propia lengua. ¿Sabés una cosa? odio tu país. Pero el odio no es bueno ya lo sé. ¿Lo decís vos o es Jack que te sopla al oído las consignas del budismo zen? Vamos viejo Lawrence, lo que quiero decirte es que si puedo amar algo, es esa irreverencia que tuvieron, ese cagarse en todo el poder y reírse a carcajadas de manera tan seria, tan honda. Por eso, espero que los editores del diario dejen los versos en inglés. Sabes algo, viejo y desconocido amigo, aunque no lo creas, a veces me dejan solamente la traducción. Hay que ahorrar líneas. Es preciso economizar, ¿economizar qué? Pero esta vez confío que vas a quedar así en la dulce aspereza de tu idioma. Igual voy a traducirte con ayuda de tu amigo Moore: “Te estoy enviando señales a través de las llamas”. En un principio pensé en los fuegos posibles de esta ciudad mediterránea, pero qué cuernos iba a encontrar en esta pequeña isla de cemento. Una tímida hornalla de cocina. Idiota yo. El fuego temblaba –que digo temblaba, tiembla- ahí, en la biblioteca. Cada librito tuyo, pura llama llamando. Moore y Gandolfo dando vueltas. Ya te dije, no manejo bien tu lengua. Alguna vez intercambiamos un mail en francés. Una formalidad, para qué voy a fingir. Pero siempre tan delicado, tan cercano a los desconocidos. Puedo imaginarte, ahí de pie apoyado en la puerta de la librería con un ejemplar de “Aullido” en la mano. Conjeturo que me habrías hablado en inglés, abanicándote con el libro, como diciendo entre dientes, hagamos que sirva  para algo, y te hubieses reído a mandíbula suelta. Te escucho: “Instead of trying to escape reality, plunge into de flesh of the world”. ¡Ayudame Moore!: …“En lugar de intentar huir de la realidad, zambullite en las carnes del mundo”. Ah, ah, ahora entiendo. Pero sabés una cosa Lawrence, tenemos una realidad dura, muy dura. Bueno pero ¿qué te voy a contar yo? Pienso en las carnes del mundo, pienso en cómo desacartonaron tanto la poesía de la época. La llenaron de falos y vaginas. Bueno, vamos viejo Lawrence, hay que decirlo, ni falos ni vaginas, pijas y conchas. A ver, no sé. Qué opinarán Gandolfo y Moore, ¿será esta una buena traducción? Será como decía tu amigo Ginsberg, “la revolución del cordero erótico”. Decime, decime cómo están las cosas por allá. Porque tiene que haber un allá ¿no es cierto? Yo todavía trato de aprender de ese verso que me sigue quemando en los talones: “If you have to teach poetry, strike your blackboard with the chalk of light” (Si tenés que enseñar poesía golpeá la pizarra con la tiza de la luz). No podés ser tan hijo de puta. Ando como loco buscando esa tiza. Pero volvamos a los amigos, ¿viste a Ginsberg? ¿Y Corso? Vos lo dijiste tan claro alguna vez. Mirá, ahora voy a utilizar la traducción de Gandolfo: “El mundo es un hermoso lugar…pero justo en la mitad de todo llega sonriente el funebrero”. Convengamos querido amigo que ciento un años es una edad bastante holgada para esperar al funebrero que se debe haber sentado en la puerta de la City Light Books preguntándose ¿y ahora cómo me llevo yo a este tipo? ¿Y la muerte? ¿Qué te dijo la muerte? ¿O es una señora muda? ¿O tal vez no es señora y es un señor de traje y corbata, completamente aburrido? Creo que ya sé lo que vas a decirme: “Why live in the shadows? Get yourself a seat in the Sun Boat”. (¿Por qué vivir en las sombras? Hacete un lugar en el barco del Sol). 
Pensé que eras eterno Lawrence. Una pléyade de poetas me dice que serás eterno en tus libros, en tus poemas, pero no, no. Me refiero a que teníamos una espalda, un lugar donde recostarnos. Ahora vamos a tener que dejar de ser niños. Vamos a tener que crecer, Lawrence. ¿A dónde vamos a dirigir nuestra mirada cuando estemos perdidos? Y ustedes, colegas, cállense, no me digan esa estupidez de volver a su poesía, eso ya lo sé, ya lo sé. Estoy hablando de otra cosa. Estoy diciendo que se nos ha muerto nuestro padre, y que tengo ganas de llorar y en la tanguitragedia típica argentina solo me veo agitando una mano en el viento para decir: adiós, adiós viejo Lawrence, yo pensé que eras eterno. 

Leandro Calle (Zárate, 1969) Poeta y traductor. Reside en Córdoba.  Docente universitario. Sus últimos libros de poesía son: entonces (Alción Editora, 2010). Blasfemo (Alción Editora, 2013), animalia urbana (Dínamo poético, 2014), elijo (Alción Editora, 2017) y país (Alción Editora, 2018); Algo que arde. Antología poética 1999-2020, Universidad nacional de Córdoba (UNC), Córdoba, 2020.
Cuatro de sus libros fueron traducidos al francés por Yves Roullière bajo el título: Une lumière venue du fleuve et autres poèmes (Ediciones Atopia, 2016 y Recours au poème, 2015)
Como traductor ha traducido a Guy de Maupassant, y a los poetas marroquíes Abdellatif Laâbi, Siham Bouhlal y Miloud Gharrafi. También a los poetas francófonos Anissa Mohammedi de Argelia, Véronique Tadjo de Costa de Marfil y Gabriel Okoundji del Congo (Brazaville).