lunes, 22 de agosto de 2022

Alejandro Carrizo: Poesía

 

Alejandro Carrizo























1.

johann sebastian me da un empujón  (no
encuentro los anteojos.  alguien que huye
quiere voltear la puerta  (lo invito a la cocina
le ofrezco un vino empezado y le pido que se calme:
el perro del vecino sigue sin alcanzar la luna.
su saco echa humo aún  (por favor, los vecinos
parece balbucear el nombre de un amor antiguo
por sus ojos desesperados camina una palabra muda
corro, pero la pierdo en la multitud
otra vez el hígado  –pienso–  aunque la mesa ya
ha comenzado a tomar su forma natural
debo volver a mis huesos antes de que empiece
a llover en los espejos  (marcela, la violonchelista
no da señales de vida y eso puede confundir a
cualquiera.  a esta altura bach se ha llevado al
desesperado a buscar un barcito abierto en
la terminal  (la ventana sigue fiel y
      empecinada
la ciudad es un rinoceronte dormido
que puedo acariciar con toda mi desnudez


22.

lo conozco
lo veo llegar con una pedrada en el pecho
una golondrina mojada se acomoda en su
ojo izquierdo cuando va a decir
una jauría le quema la garganta esa mano
que brota de su saco arrastrada por cadenas
voltea calles iracundias posibles
alegrías decepcionadas y
en descuidado pas de deux con garrik
firma el aire
cruza las piernas
sus zapatos delatan haber abusado sexualmente
de la cáscara del mundo.  la bala que
está llegando no lo intimida    (la suite
del viejo amor de bach le ha colgado enanos
en la ínfima sonrisa.    su silencio es
como la luna atravesada por un puño
pide un café, saca un libro
lee

(de “Tocata y fuga”, 2010)


35.

adentro de la botella navega la fragata carolina y
adentro de la fragata estoy yo y adentro de mí un
corsario negro cuyo interior está poblado de iguanas
y en sus lenguas ladra la soledad hace fintas un poeta
asesino que en el lomo de los perros vagabundos se
bebe las próximas lluvias y en la cabeza de un alfiler
lee los documentos apócrifos de tu sonrisa que se
perdió en el mar negro los rabdomantes atizan sus
varas los dragones sus fuegos interiores alguien
murmura en el figón una cantaleta como flagelo 
andrajos andrajos de tu ausencia y
los perros van a cruzar la lluvia

(de “Perros locos llenos de lluvia”, 2022)

Alejandro Carrizo (Ledesma, Jujuy, 1959) Poeta, narrador dramaturgo y editor. Ha publicado: -poesía-  “Pena por Manuel J. Castilla” (1982). “Vencedor de mariposas” (1985), “Elementos” (1987) - Premio Fondo Nacional de las Artes, “Fosa común” (1990), “La marca” (1999), “Rabdomancia” (2002), “Tren al ocaso” (2005)“Modulación” (2007), “Tocata y fuga” (2010). “El vuelo del rabdomante” (2018)“, Perros locos llenos de lluvia” (2022) -narrativa- “El embudo” (novela, 2012), “El desalmadero” (historias de vida, 2019) -teatro- “Por la gorra” (Primer premio provincial dramaturgia, Jujuy, 2017), “Micaela, un continente” (primer premio Teatro Nacional Cervantes 2019), “Oniricidio” (premio Dramaturgias del NOA, INT 2020), -radio-“Vientos del monte” (radioteatro, Premio ARUNA 2017), “El romance del Éxodo” (radio novela)  (Premio Nacional ARGENTORES 2018) y “¡Viva la Matria! (la verdadera historia de la Parda María” (radionovela en escena).




Libertad Demitrópulos: Ediciones Cuadernos del Duende, Jujuy

 









Cuadernos del Duende, Jujuy, colección dirigida por Alejandro Carrizo



jueves, 18 de agosto de 2022

Rogelio Ramos Signes: Poemas

 

Rogelio Ramos Signes 













De nuevo en la carretera

52 años tarde me enteré de la muerte de Alan Wilson.
Él venía cantándome desde antes en un viejo disco
que siempre imaginé diferente y nuevo.
Dicen que nunca es tarde para enterarse de las buenas noticias.
¿Y de las malas? pregunto.

Ahora mi discurso tiene que cambiar, debo hablar en pretérito
aunque deseo seguir escuchándolo en estricto presente
con su voz de eterno muchachito que amaba la naturaleza,
que sufría pensando en la desaparición de los bosques de secuoyas,
en los desastres costeros y en la contaminación de la luna.
Era muy inocente, creía que el hombre ya había empezado
a pisotearla y a tirar envases de plástico en cualquier parte,
tal vez porque vivía en el cañón de Topanga
(California)
a 256 kilómetros del desierto de Mojave
(California también),
escenario del alunizaje televisado,
muchachito conservacionista de Massachusetts
46 horas de carretera a velocidad constante,
pero ¡quién no se detiene en una gasolinera
a cargar combustible, tomar un café, ir al baño!

¡Qué malas eran las comunicaciones décadas atrás!
Lo seres bienqueridos se morían y ni siquiera te enterabas.

Y ahora, creo que es inevitable preguntarme
qué hace un búho ciego con una lata de calor envasado.
¡Cómo que es una pregunta poco usual!
¡Desde cuándo la poesía necesitó ser coherente
para retratar la angustia de alguien que ingresa en la tristeza
52 años tarde.


Simulacro de destierro

Creía que pasar una noche fuera de su casa
sería como fundarse nuevamente, como ser distinta.
Una simple noche de hotel, otras sábanas, otro baño,
otro ruido en las calles, las sirenas ululando diferente
mucho más cerca entre tanto edificio, ningún ladrido.

Sólo fue diferente el ángulo del sol entrando por la ventana
a la mañana siguiente, sobre esas otras sábanas,
sobre sus propias pertenencias compradas en oferta,
de muchacha desnuda, sola, en una habitación impersonal
necesitada de llorar sin freno, sin bozal, sin espejo
como en un desolado cuadro de Hopper, igual que antes.

Y volver a su casa de todos los días, donde el sol
también entra por la ventana, pero a la tarde;
las sirenas también aúllan, pero a lo lejos,
y mirar a todos como diciendo “yo sé lo que es estar en el exilio”
aunque allá no ladraban los perros todo el tiempo
ni había olor a pan tostado ni una madre esperándola en la cocina.


Otros modos, otras lecturas

Cuando los viejos decían que cambiaría el viento
sí  /  cambiaba el viento.
Después del Zonda viene el Sur
repetían como un mantra
que sólo practicaban cuando el tiempo y el paisaje
quedaban detenidos en el espacio,
cuando el calor parecía no tener límite
y los poros dejaban de respirar.
Esta noche, seguro, cambia el viento
y el viento, por supuesto, cambiaba.
Todos pensábamos ¡Qué lindo!
¿Cómo saben cuándo termina el Zonda y se viene el Sur?
¿En qué momento empezaré a ser viejo como ellos
o en qué momento empezaré a saber?
que es lo mismo en definitiva.
Por eso ellos sabían que el Zonda
era el único fuego sin color
pero con arena y a veces un remolino
(una bruja, decían ellos, no un remolino)
y el viento Zonda no era un viento
sino un estado imprudente del alma sin sosiego
y más allá, en su origen, en el Oeste, la cordillera
con la nieve tan blanca y por siempre fría.
¿Y el Sur, entonces, qué era el Sur?
No tuve tiempo de preguntarles.
Se me murieron antes.


Tiempo de replanteos

Cierta vez, año 90 más o menos,
en una vieja chatarrería en Banda del Río Salí
vi dos chanchos comiendo la puerta de un auto,
seguramente era por el óxido.
Años después lo recordé en una conversación
y mis amigos de entonces se rieron suspicaces;
tal vez creyeron que esa historia era una andaluzada
propia de mis ancestros malagueños.
Esa noche no logré dormir
y no porque hubiese luna llena, que es lo usual en mí,
sino porque a mi relato
le había faltado la segunda parte
la que no pude contar por la risa de ellos;
la parte que refrenda; la que da identidad.
Es que en “Gato negro, gato blanco”,
una película de Kusturica del año 98
aparece un cerdo comiendo la puerta de un auto;
seguramente lo hacía por el óxido también.

Conclusión: en lo curioso de la vida
al igual que en las cátedras universitarias
de nada valen tus conclusiones
sin una bibliografía que las acredite.


La palabra placer es pequeña con relación a su significado

Dice la borra del café que la vida que me espera es pelirroja.
La valija que cruza la cordillera en la bodega es pelirroja.
La que colecciona miradas, como si fuesen almanaques.
La muerte no deseada, que nos aguarda en la esquina.
La que habla con Jehová cuando Jehová está en silencio
es pelirroja, y es pelirroja la llave que lleva a la cocina.
Es pelirroja la centinela que ya no me pide documentos.
La mamífera siempre atenta y solidaria es pelirroja.
La que dice buenos días y es parte invisible del bosque.
La que cuenta sus canas pero no las arranca
porque dicen que dicen que en su lugar crecen siete más.
La noche que cierra un día agitado es pelirroja.
La blusa que se llevó el agua del río es pelirroja.
Es pelirroja la cuchara de madera que bate la crema
y la papa que cruje en la sartén, y una tecla del piano
y la Gioconda que llora y la letra R que mira hacia el Oeste.
Es pelirroja la última palabra de la última página
del último libro que habré de leer, o de escribir.
Es pelirroja la campana que anuncia la medianoche
y la puerta que te tiene en clausura también es pelirroja.


La “guerra necesaria” de la que hablaba José Martí

Igual que León Felipe
yo tampoco tuve un abuelo
que ganara una batalla.
Mi abuelo la perdió en 1895
en heroica tierra cubana,
y la realeza española
le regaló su propio rifle
para que recordara su derrota,
y le asignó una pensión
de no sé cuántas pesetas
que nunca llegó a cobrar
y su esposa tampoco
y mucho menos sus hijos.

La vida es así,
como el revés de un cuadro
que nadie se atreve a descolgar
por temor a las arañas.



Rogelio Ramos Signes nació en La Rioja a fines de 1949, pasó su infancia en San Juan, su adolescencia en Rosario, y reside en Tucumán desde 1972.
Es poeta, narrador, ensayista, periodista y difusor cultural.
Ha publicado 15 libros (5 novelas, 5 de poesía, 3 de ensayos, uno de cuentos y uno de microrrelatos); los dos últimos son “La sobrina de Úrsula” (novela) y “Hotel Carballido” (poesía).
Dirige desde 1982 la revista “A y C” (Arquitectura y Construcción). Ha sido traducido parcialmente a varios idiomas y colabora con publicaciones de distintos países. Figura en un centenar de antologías de diferentes géneros literarios.
Coordina un taller de escritura sólo par amigos.


Florencia Lo Celso: 3 Poemas

 



Florencia Lo Celso









































junto al polvo

los huéspedes

se levantan

 invitan

 mi sombra


camino

el olvido

como quien camina

un sendero


me detengo

en cada esquina

las descubro

en ellas

quedaron adheridos

fragmentos

voces 

y encuentros

el cada día

las edades



el ayer

traspasado

por el aquí y ahora

que se deshoja 

con ansiedad

en cada paso

buscando algún signo


Florencia Lo Celso-  Poeta, docente, gestora cultural, como tal fue cofundadora y coordinadora, representando a la  provincia de Santa Fe, del Festival Latinoamericano de Poesía, actualmente Festival Internacional de Poesía de Rosario. 
Ha  publicado: El color de nosotros (junto al poeta Rubén Plaza, 1986), La vuelta del instante (1997), La palabra que nombra (2008) e Íntimo duelo (2021). Su obra ha sido reconocida con premios provinciales y nacionales . El Concejo Municipal de la Ciudad de Rosario la declaró Poeta y Docente Distinguida de la Ciudad.







miércoles, 17 de agosto de 2022

César Cantoni: Poemas

 

César Cantoni











EL POETA DE LA REVOLUCIÓN

Una vez, siendo joven, 
me propuse pegarme
un balazo en el pecho.

Ese tributo a Maiakovski
–yo era, entonces, marxista–
y algunos versos entusiastas que había escrito
me auguraban, en mi fuero
más íntimo, un sitial memorable.

No sé si por cobardía o pura comodidad,
durante un tiempo largo, 
esperé que el balazo anhelado me lo pegara otro.

Al final, la Revolución fracasó,
nadie colaboró dándome muerte
y aquí estoy, poéticamente destronado,
escribiendo estas líneas.


NUNCA CREÍ EN PROFECÍAS

Nunca creí en profecías. Incluidas 
aquéllas que anuncian el final del mundo.
El mundo jamás desaparecerá.
No puede materialmente desaparecer. 
Lo más probable es que sea la humanidad 
la que desaparezca. (¿No desaparecieron ya, 
entre otras especies, los colosales dinosaurios?)
Quizá, la hecatombe no tenga prolegómenos
y todos muramos de repente,
como murieron, cuando el Vesubio  
estalló en cólera, los hijos de Pompeya.        
O, quizá, padezcamos un terror prolongado,
como los habitantes de Buenos Aires
mientras la fiebre amarilla se ensañó con ellos.  
En cualquier caso, cerrado el ciclo antropológico, 
la Tierra dejará de sufrir por nuestra causa
y el daño ambiental se retraerá:
el aire volverá a ser puro, 
los ríos desaguarán en cuencas cristalinas
y los bosques lucirán sin mella su verdor primitivo.
–¿Y las bestias...? –preguntarán los menos avisados.
Las bestias tomarán por asalto las ciudades,
se adueñarán de los ministerios, 
construirán madrigueras en templos y cuarteles,
se aparearán delante de las estatuas
y serán sus propios dictados los que ordenen la vida.
–¿Y entonces...? –querrán saber los más inquisidores.
Entonces, el bien y el mal habrán concluido su querella, 
no existirá el discernimiento para abonar la culpa, 
ni infierno ni cielo prometido,
y un viento inocente surcará, per secula seculorum,
los feudos del Señor. He profetizado.


LIBRO DE POESÍA

Leo el primer poema 
y no hallo una muchacha
dispuesta a seducirme.

Leo el segundo poema 
y no hallo un taxi que me lleve
hasta el Paseo del Bosque.

Leo el tercer poema 
y no hallo una pistola     
para apuntarle al autor a la cabeza. 

De manera que cierro el libro
y me pongo a mirar por la ventana:
afuera, la poesía de la calle
escribe su espléndida página diurna.




César Cantoni nació en La Plata el 23 de febrero de 1951. Publicó once libros de poesía: Confluencias (1978), Los días habitados (1982), Linaje humano (1984), La experiencia concreta (1990), Continuidad de la noche (1993), Cuaderno de fin de siglo (1996), Triunfo de lo real (2001), La salud de los condenados (2004), Diario de paso (2008), El fin ya tuvo lugar (2012) y Un arte invisible (2016). Su obra publicada incluye, además, el libro de aforismos Pensar no cuesta nada (2020) y dos cuadernillos: Intemperie y otros poemas (2006) y Latencia: poesía y dictadura (crónica literaria, 2013). Figura en numerosas antologías poéticas argentinas e hispanoamericanas. Algunos de sus poemas fueron traducidos al inglés, francés, italiano, portugués, catalán, griego, ruso y albanés. Colabora con diarios, revistas y páginas virtuales de Argentina y del exterior. Administra el blog de poesía platense Los poetas no van al cielo. Reside en su ciudad natal.






Alberto Hernández: Adhely Rivero, La soledad como encuentro en Gente Íngrima

 

Alberto Hernández


 

1.-

Don Elieche Manro y Dionisio Pinzón podrían ser los mismos. Uno, desvelado por sus gallos, y el otro, de la ruina a la riqueza hasta que la vuelta a la miseria lo obligó a darse un tiro en la cabeza. Los dos personajes, el primero habitante del poema que Adhely Rivero ha desplegado desde la cresta de unos gallos, y el otro, devanado por Juan Rulfo en una novela corta que luego se convirtió en película. Ambos, atados a los cuerpos calientes de sus gallos vivos, de sus gallos tibios, heridos, agónicos de muerte o eternizados en un palenque imaginario, porque a fin de cuenta los gallos son recursos verbales, literarios: son la justificación para que la soledad describa la ingrimitud de un paisaje, de un interior desarraigado del alma, tan distraída como cualquier despropósito altanero que albergue una pelea entre dos emplumados y varias puñaladas entre los apostadores.

La historia de esos personajes, reales o recreados en este poemario de Rivero, son los protagonistas de un relato que se hizo poema por la manera de trazar las palabras como versos, pero que contiene la experiencia de quien escribe desde la mirada de la infancia campesina, desde su adolescencia bordeada por el viaje hacia las grandes avenidas y desde la madurez en la ciudad universitaria. 

El hombre viene del monte cargado de nombres y apellidos. Debatido entre el ir y venir de sus recuerdos. El hombre que es Adhely Rivero destaca desde ese instante en que nombra al primer personaje, desde el mismo instante en que más allá de su libro el lector puede alertar la memoria y traer a Dionisio Pinzón, el de El gallo de oro, que Rulfo inventó para congraciarse con la muerte y con la soledad de los vivos. Los muertos, tanto los gallos como los humanos, son un recuerdo desvaído, un páramo llanero donde el griterío de una gallera es un aviso, porque la Gente íngrima es la que ocupa el espacio de ese gran palenque donde la ambición y la desventura hacen su oficio.

Y así como el viaje torna quebradizo el ánimo de don Elieche, se confirmó la regla de que quedarse solo con un gallo revisa la vida de ambos. Una sola vida para toda la soledad. Y como con el personaje de El coronel no tiene quien le escriba, el de este libro de Rivero habla con su animal o lo anima a sobrevivir, a pelear con él mismo, a sacarlo del abismo de su silencio, a moverlo desde el ojo vaciado de un recuerdo en un palenque del pueblo. 

2.-

Con el sello de LetraGrande/ Colección Poesía Vicente Gerbasi, en Valencia, Venezuela, este volumen poético del autor nacido en Guadarrama,  Arismendi, estado Barinas, es un recorrido por la memoria de la soledad, por la intemperie que consiste en estar solo con la mirada de un animal al acecho, el que espuelea y picotea costados y cabeza de su adversario, mientras él también recibe puñaladas en el cuello hasta caer muerto, el uno o el otro y también sus dueños.

“Soy un viejo íngrimo y la soledad no me la repara el tiempo, / cada día me ausenta”,
es también la muerte, el no estar después del tiempo “donde los esqueletos de los animales/ rechinan del calor en los lamederos”, dice el que habla en plena pampa, en plena sabana, la misma de Pedro Páramo o la muy cercana de Doña Bárbara, pero en el tiempo de hoy, el de los actantes que usan celular y viajan en autobuses con aire acondicionado.

Ese viejo “íngrimo y solo”, como suele decirse por aquellos andurriales, suscita en el poema la idea de que es también “el gallo inocente” de Vallejo, o el de Enrique Lihn, el satírico de Quevedo, el de las palabras de Octavio Paz o los gallos de Tablada en plena gallera. Tantos son los autores que han hecho poesía con los gallos que le han aportado a la soledad patente para resistir la muerte, el olvido o la ausencia, mientras su ejemplar tiembla en sus manos o en la tierra con los últimos estertores. O triunfante con un canto en la garganta y ciego de ambos ojos. 

Y cuando se retira del oficio o cierren las galleras o por aquello de “Si prohíben las peleas de gallos, / sigo criando gallos de raza y los atiendo, / sólo para oírlos cantar”, porque la soledad no deja de tener compañía. 

3.-

“La eternidad es un silencio largo”, dice la voz y queda colgada del palenque donde alguien o algo perdió la vida, tanto humano como bestia, tanto paisaje como objeto.

“No quiero que te quedes detrás de la herencia/ aquí no crece el pensamiento”, pareciera decir el personaje al joven que veía la pelea de los gallos y era aconsejado a irse a la ciudad. 

Y entonces se oye la misma u otra voz, como una advertencia:
“La ciudad no necesita cuarteles, / si de allí vienes no entres a la ciudad, / todos los que portan armas son unos cobardes”.

El tema es una variación de la misma lucha a muerte en el palenque campesino. Ahora es la ciudad, la armada, la cuartelaría, donde los gallos usan uniformes, pero no son nada inocentes, como sí lo fue el gallo de César Vallejo. O el Gallo de la Pasión que anunció la muerte o la eternidad del crucificado.    

Y mientras todo esto se dice, esta confirmación: 
“Aquí en el pueblo lo único grande es la soledad”.

4.-

Hay muchos poemas para celebrar este libro. El titulado “Vicente está loco” forma parte de otra consagración: la de la festividad, la de perseverancia en el juego con la vida mientras la muerte es sólo un atisbo juvenil. 

He aquí estos poemas que hacen un libro para volver a todos los pasados mientras el presente nos abruma o nos alivia con la mirada bifronte de un fantasma y las espuelas invisibles de un emplumado cuya cabeza acaba de ser rociada con saliva y aguardiente.


Novedad Editorial


 

martes, 16 de agosto de 2022

ADHELY RIVERO: LA VIDA Y LOS GALLOS

 

Adhely Rivero






















COLORADO COMO LA PIEL DE UN GALLO

Atendía veintisiete gallos de pelea todas las mañanas, 
antes de irse al trabajo a desempeñar su cargo de juez. 
Se decía que apestaba a excremento de ave 
o aguardiente de caña que rociaba con su boca 
para refrescar el cuerpo del animal. 
Era de rostro colorado como la piel de un gallo. 
Vivía solo en su casa grande en la calle Rómulo Gallegos, 
frente a mi casa. 
Su patio tenía un inmenso árbol de merecure sombrío, 
apostaba las veintisiete jaulas en tres filas 
separadas por un amplio pasadizo.
Era ensordecedor oírlos cantar. 

II

Elieche Manro era misterioso, parco en el hablar, muy solitario.
Mi madre le mandaba dos tazas de café negro muy fuerte durante el día. 
Cuando me correspondía el mandado entraba silencioso 
para oírlo hablar con algún gallo. 
Le decía: ¿qué te pasa hoy quieres gallina o quieres gallera? 
El sábado hay peleas, comunícamelo. 
Se apartaba de esta jaula y se acercaba en otra hilera a otro gladiador: 
y tú tienes buen semblante, 
eres un zambo apureño regalo de mi hermano.
Cantaba el gallo al que le había ofrecido gallera. 
Lo sabía, estás listo. 
Voy a jugarme unos reales contigo. 
Esa noche se acostaba en el suelo entre las jaulas con las luces apagadas 
 y cuando el silencio era de un sueño profundo, 
encendía una linterna de abajo hacia arriba 
y la apagaba rápido para probar la atención de los animales. 
Su ligereza en el canto mostraba salud. 
Podía pelear. 

Esta rutina era de por vida, un abnegado gallero.
 
III

Pompilio, hijo de Heriberto, tendría diez años 
y sentía interés por lo que ocurría en la casa de don Elieche. 
Decidió entrar una mañana cuando quedó la casa sola 
y se dispuso a ver unas peleas colectivas, 
les levantó la jaula a doce gallos 
y se sentó sobre la pared en posición de fuga, 
se retiró cuando el patio parecía un campo de guerra, 
ensangrentado.
Por la tarde cuando don Elieche vio aquello dijo: 
todos eran buenos, no quedó ninguno vivo.


IV 

Cuando se jubiló de juez, 
su familia vino a buscarlo 
para llevárselo a la ciudad de Barquisimeto. 
Recogió dos gallos, un zambo regalo de su hermano apureño
y un pinto cola larga.
En un balconcito en el conjunto residencial Bararida
pasó el resto de la vida, 
sentado entre los dos gallos enjaulados, 
oyéndolos cantar y hablando con ellos. 
Cuando le conté al poeta José Adán Castelar, me dijo: 
Donde cante un gallo, allí viven el hombre y el amor.

(Gente Íngrima, Editorial LetraGrandeAmérica, Valencia, Venezuela)


ADHELY RIVERO (Guadarrama, Arismendi, estado Barinas, 1954, Venezuela). Está residenciado en Valencia desde 1970. 

    Lic. en Lengua y Literatura por la Universidad de Carabobo. Cursó estudios en la Maestría de Literatura Venezolana en la Universidad de Carabobo. Venezuela.

    Poeta, editor, fue jefe del Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la Universidad de Carabobo, ex- director de la Revista Poesía, ex- coordinador del Encuentro Internacional Poesía de la Universidad de Carabobo, ex - director de las Ediciones Poesía de la Universidad de Carabobo, Ex- coordinador de las Ediciones El Cuervo, traducciones, de la Universidad de Carabobo.

    Condecoración en su Única Clase Alejo Zuloaga Egusquiza por la Universidad de Carabobo. Homenaje en la Revista Poesía No. 156.

    Ha recibido varios premios: Premio Nacional de Poesía Universidad de Carabobo. Premio Nacional de Poesía Universidad Rómulo Gallegos. Premio Nacional de Poesía “Cecilio Chío Zubillaga. Premio Nacional de Poesía Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Carabobo.  

    PUBLICACIONES: 15 Poemas, 1984; En sol de sed, 1990; Los poemas de Arismendi, 1996; Tierras de Gadín, 1999; Los Poemas del Viejo, 2002; Antología Poética, 2003; Medio Siglo, La Vida Entera, 2005; Half a Century, The Entire Life, 2009, versión al inglés de Sam Hamill y Esteban Moore.  Poemas (Antología editada en Costa Rica) 2009.Compañera, 2012. Poesíe Caré, Poemas queridos, 2016, Versión al italiano de Emilio Coco, publicado en Colombia. Está representado en varias antologías nacionales y en la antología italiana La Flor de la Poesía Latinoamericana de hoy, tomo I, II, editada en Italia, 2016. La vida entera. Antología. Ediciones el Taller Blanco. 2021. Colombia. Fronteras Invisible, 2022. (En Imprenta). Gente Íngrima. Editorial Letra Grande América, 2022.
    Festival Internacional de Poesía de Medellín, Colombia, en 2007 y 2016. Festival Internacional de Poesía Al-Mutanabi en Suiza.2008. Festival Internacional de Poesía de Bogotá, Colombia. Festival Internacional de Poesía del Mundo Latino, México. Feria Internacional del Libro de Caracas, Venezuela. Festival Internacional de Poesía de Venezuela. Encuentro Internacional Poesía Universidad de Carabobo, Feria Internacional del Libro Universidad de Carabobo, Valencia, Venezuela. Bienal Internacional de Literatura “Mariano Picón Salas”, Mérida, Venezuela
Traducido al inglés, portugués, italiano, alemán, francés y árabe.


viernes, 12 de agosto de 2022

Esteban Moore: Luis Pereira Severo, una lengua que nos dice

     
Yaugurú, Montevideo, 114 pags., 2022

 

En Otros Poemas Sucios (manual de castellano estándar), Luis Pereira Severo, desde el título y el subtítulo correspondiente, nos brinda las coordenadas para ingresar en el territorio, el universo de su poética. La suciedad, a la que se refiere no es otra que el  efecto que le imprimen los hablantes a nuestro instrumento de comunicación: el lenguaje cotidiano. Juan de Valdéz, en su Diálogo de la lengua (ca.1535) refiere: “…he aprendido la lengua latina por arte y libros y la castellana por uso, de manera que de la latina podría dar cuenta por el arte y los libros en que aprendí, y de la castellana no, sino por el uso común de hablar…”.   

Lo “estándar”, alternativa elegida como modelo o criterio de referencia lingüística, signa de alguna manera el proceso, el desarrollo de nuestro idioma en esta zona periférica del planeta, desde aquellos días lejanos en que arribaron a América las carabelas tripuladas por españoles de toda laya y condición, comandadas por un italiano.

El Río de La Plata, la mar dulce de Solís, cuenta con dos capitales, Montevideo y Buenos Aires, cuyos puertos fueron la puerta de entrada de cientos de miles de inmigrantes de diverso origen. Extranjeros que debieron someterse a una nueva realidad y que conjuntamente con los nativos y criollos configuraron la lengua que, con las particularidades propias de ambas ciudades, sus respectivas marcas en el orillo nos define. Y, que además, comparten un género literario propio, La Gauchesca, que se origina con los Cielitos combativos y batalladores de Bartolomé Hidalgo (Montevideo, 1788, Morón, Buenos Aires, 1822). Poeta y patriota que con osadía y claridad no sólo persigue la independencia política de estas tierras, sino también la de la lengua, diferenciarse del tono asertivo que impone el imperio a las provincias desde la metrópoli. 

En su poema, “LA MARCA DEL CASTELLANO POLUÍDO” que lleva una nota al pie (ejercicio/arte poética), Pereira Severo señala acertadamente la contaminación de nuestra lengua como “la raspa de lo hablado”, lo extraño a ella que incorpora el uso popular, la mezcla que el interpreta como “mélange”; los cruces verbales: “El lenguaje de la fonda la herrería […] almacenes / despensas /el espesor de lo vulgar / tasajos”. 

Los rasgos, cualidades de su poética; desde Pabellón Patrio (2009), subtitulado en aquella ocasión “Serie de relatos íntimos”, no se relacionan meramente con una poesía ‘confesional’, ‘autoreferencial’. Todo lo contrario su propuesta apuesta a una dicción, un modo de enunciar, la inclusión del otro. El desarrollo progresivo, de un tono distintivo; la búsqueda de una voz.

Esta voz se distingue de mucha poesía contemporánea, aquella que en La poesía moderna es prosa (1978) Lawrence Ferlinghetti sostiene: “…cualquiera puede mirar hacia el pasado y maravillarse ante esta época extraña que le permitió a la poesía caminar en los ritmos de la prosa y aún denominarla poesía. La poesía moderna es prosa porque suena  tan apagada, sumisa,  como cualquier mujer  u hombre en las ciudades cuya fuerza vital está sumergida en la vida urbana.”
Otros Poemas Sucios (manual de castellano estándar)  se divide en tres partes: ‘Cuaderno viajero I’, ‘Garuada’ y ‘Cuaderno Viajero II’. 

En un poema de la primera parte, que podemos considerar un sucedáneo de aquel que él define como (ejercicio/ arte poética) escribe:

SE LE OCURRE algo muy 
gráfico
«Llueve sobre el camposanto«
¿Poesía civil como Raimondi?
Cuaderno viajero, es el nombre
de
Eso que escribe
El corte del verso determinado
por la pantalla del Nokia
finlandés
¿Se oye la lluvia desde el tercer 
piso? ¿Cómo desde Emilia 
Grassi, las barreras? ¿Pasa con
retraso el motorcar de las cinco?
Es gráfica la expresión
«llueve sobre el camposanto«
¿Un tipo de santuario la
Poética?
El corte del verso determinado
por lecturas de Levertov.
Lo que respira en la superficie
El goteo primoroso sin
apresuramiento
sobre el campo
santo

Desde el primer verso, no podemos eludir la pregunta ¿Quién es la persona del discurso? Indudablemente la tercera del singular, ya sea masculina o femenina, poco importa ante el resultado buscado: la elisión del yo.

 El poeta se enmascara en otro, realiza una transferencia de su experiencia, de su mirada personal. Este alejamiento del yo emisor, produce en la lectura un efecto que, en tanto lectores, nos transforma en sus cómplices, produce un acercamiento con el objeto. Nos allana el camino para que internalicemos el poema con mayor intensidad; hacerlo carne propia. John Keats (carta a Benjamin Bailey, Nov. 22, 1817), reflexiona al respecto: “Si un gorrión viene a mi ventana, participo de su existencia y picoteo la grava…”

Asimismo, en este poema pone en escena, sus preocupaciones en la construcción del poema, destacando la relevancia del corte del verso. Elemento central en la poética de todo poeta contemporáneo que presta atención al habla de su comunidad, entre ellos, los Imagistas, Pound, Louis Zukofsky y William Carlos Williams y que Denise Levertov (citada en el poema) considera el instrumento esencial, fundamental, en la caja de herramientas del poeta. El que determina que un texto en prosa, verticalizado, dividido simplemente en líneas, siguiendo una elemental sucesión de orden sintáctico, práctica generalizada en la actualidad, en la mayoría de los casos no reunirá las características de un poema. Fruto, quizás de no comprender, que el ‘verso libre’, no lo es tanto (Eliot dixit) tiene sus propias leyes: la variación rítmica, la irregularidad, la extensión variable, la ruptura en el sangrado de los versos y su disposición espacial en la página. 

Pereira Severo logra como el corredor de larga distancia, picar en punta, acelerar, regular sus zancadas, afianzar su propio ritmo. Modular su voz con desenvoltura, anotar en el pentagrama notas disonantes, una musicalidad diversa, atrapante, innovadora, en el ámbito que él mismo denomina como: “el desorden del lenguaje / incierto”. Aunque debo agregar; inferir,  que no solo persigue certezas sino su contrario; quizás como nos advierte Wallace Stevens en El Ángel necesario (1951) su búsqueda se cifra en: “la poesía en sí misma, el poema desnudo, la imaginación manifestándose en su dominio de la palabra.” 

La estructura de Otros Poemas Sucios (manual de castellano estándar), se sostiene en una amplia temática; que le abre las puertas a tópicos e intereses variados y multiplicados; y los objetos  que habitan los textos (útiles de cocina, ollas sartenes, jarras, baúles, viejas indumentarias, azadas, las furgonetas del hospicio y arados, entre otros) enriquecen, le ofrecen nuevos argumentos a nuestra noción de la realidad. 

Asimismo esta temática despliega un movimiento abarcador que integra varios aspectos tanto históricos como actuales. La ironía que da cuenta de una visita al centro comercial, “todo tiene remedio en el centro comercial”; o en “Trabajo precario / Marcador de pobreza / Lo negro lo pichi […] Pobres contra pobres mi amor / Lucen satisfechos en las / selfies”; hechos que iluminan ciertas singularidades de la época, carnada y anestesia frente a lo circundante, la felicidad del instante.

 Otro de los aciertos que recorren estas páginas es la economía de recursos utilizados para brindar instantáneas del terror y la violencia. Y, que no obstante tienen un efecto potenciador en la recreación de momentos históricos; poblados de degollados y desaparecidos, como lo demuestra en EQUIDISTANCIA: “Guerra del Paraguay / Tatuceras / Leandro Gómez // Todo cabe en la pantalla / Nibia / Miguel Mato / Tassino y / Y varios más // De cuando  tocaron a / Degüello / Son las fotos.” El horror, pareciera decirnos, no necesita de detalles.

    En Otros Poemas Sucios (manual de castellano estándar) Pereira Severo reafirma su tono y voz (estilo) e hilvana con oficio una serie de poemas en los cuales la unidad es su característica principal. Cada uno de ellos, en su individualidad, constituyen las distintas partes de un todo, un único poema. Sin embargo, no hay que desconocer otras cualidades del conjunto, los poemas más personales, en primera persona, no interfieren con aquellos en los que el Yo se oculta tras bambalinas, colocando en escena otras personas del verbo. 

Finalmente, hay que destacar la operación de proporciones que realiza, inédita en estos tiempos, la simbiosis, de dos maneras de interpretar el paisaje, el tiempo, la vida. Aquellas que definen el ethos  de la urbe y el de la campaña. Dos miradas culturales que a pesar de desarrollarse en una  lengua compartida presentan diversos antagonismos, que el poeta, en un delicado, complejo zurcido de las diferencias, disolverá, exitosamente, en una visión renovada del mundo y las cosas.   

 Luis Pereira Severo (Tacuarembó, Uruguay, 1956) Poeta, periodista, gestor cultural y editor. Es autor
Luis Pereira Severo

de Murallas (Libros de Granaldea, 1980), Señales para una mujer (Programa, 1985 y La Tinta del Alcatraz, Toluca, México, 1993), Memoria del mar (Destabanda, 1988), Poemas de acción y mujeres delgadísimas (Ediciones de Uno, 1992), Retrato de mujer azul (civiles iletrados, 1998), Manual para seducir poetisas (civiles iletrados, 2004), Pabellón patrio (Yaugurú, 2009), Poemas para mi novia extranjera (VOX, Bahía Blanca, Argentina, 2015) y Poemas para leer en una pantalla de 5’’ (IMM, 2019). Poemas para mi novia extranjera  -poesía- obtuvo en 2017 el Premio Nacional de Literatura otorgado por el Ministerio de Educación y Cultura. Es coeditor de la editorial Civiles Iletrados.


 
 

martes, 9 de agosto de 2022

Novedad Editorial: Nubes con Cuervos, Horacio Verzi. Yaugurú, Montevideo, 737 pags.


 Horacio Verzi. Nació en Montevideo en 1946 y desde hace algunos años reparte su vida entre Roma y La Barra de Maldonado. Licenciado en Lengua y Literatura Hispánicas, fue editor de noticias y corresponsal en Nicaragua durante la revolución del Frente Sandinista, docente e investigador literario en Casa de las Américas, fundador y director de la revista cultural Graffiti. Publicó dos libros de cuentos y siete novelas. 
En 2013 recibió el Premio Nacional de Literatura, otorgado por el Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay, por su novela El infinito es solo una forma de hablar.También recibió el Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar (Casa de las Américas, 2004 )por Reliquia familiar; y la Mención Ministerio Educación y Cultura  en 1999 por su novela  Toda la muerte y el Primer Premio de Narrativa del Certamen Anual Latinoamericano. EDUCA ,Costa Rica, (1983) por la novela El mismo invisible pecho del cielo.

 

Fragmento:

…Vagamente recuerda que fue considerado como el ave que entregó el conocimiento al hombre, y que por lo tanto es portador de ingenio, inteligencia y sabiduría, salvo que el conocimiento necesariamente conlleve en su esencia el mal augurio. Y entiende lógico recordar que es el primer pájaro nombrado en la Biblia, el que suelta Noé para saber si las aguas han bajado, y también que los cuervos llevaron carne y pan a Elías el profeta mientras estuvo escondido al este del Jordán, y que Jesús los puso como ejemplo “porque el alma vale más que el alimento, y el cuerpo que la ropa”, y les dijo a gentes cubiertas de polvo y tierra y encallecidas que se fijaran en los cuervos, “que ni siembran ni siegan, y no tienen bodega ni granero, y sin embargo Dios los alimenta”. Y si aparecen en la Biblia y si Jesús entendió que el cotejo con el cuervo advierte el peso y el paso del secreto destino, Jesús también le habló a ella, le habló entonces y le sigue hablando aunque las voces se le pierdan, aunque la palabra se hunda como un pez en las fuentes del mar interior, y no sabe cómo ni cuándo, pero le seguirá hablando en el trazo impreciso de una letra, en un verso, en una estatua sin cabeza o en la invisible red que hila el cuervo en el vuelo.
Pero ¿qué recriminación les puede caber a los cuervos? Este, en suma, ¿no es acaso el mundo concebido por un creador? ¿No fue Averroes el que dijo que al artesano se le conoce por su obra? Con estas mismas palabras se lo preguntó hace años. Galaxias reventándose contra otras galaxias, planetas calcinados por soles que les dieron luz por un tiempo, caos a velocidades inimaginables, y la ferocidad, la de la carne y la ferocidad del todo, porque el todo fue en esta tierra concebido devorador (salvo en aquel sueño de una tierra virginal y prístina, donde los leones no matan, los lobos no se llevan a los corderos y los cerdos no saben que los granos son para comer, dijo una vez a la sombra de un ligustro), porque no hay sustancia ni figura que para su sobrevivencia no se vea obligada a destruir y devorar: animales comiendo animales (la mayoría de las veces antes de que mueran), animales comiendo plantas, plantas también devorándose entre sí, hombres devorando hombres (siempre antes de que mueran), absolutamente todo lo animado tiene que romper para existir, deshacer para volver a ser, aunque esa lógica sea indescifrable para los humanos, una lógica intrínseca del enigma y la química loca; así, más o menos así lo expresó en un pasado no muy lejano, que ninguno de los dos puede olvidar. Y todo ello sin considerar que también entra en la lógica de la sobrevivencia azotar o ser azotado, le oyeron decir, elevando la vista hacia el fondo del palmeral, donde se vislumbraba un viejo zaino colorado:
─No es más que un caballo, y los caballos nos los ha dado Dios para azotarlos. Y observen ─añadió, para estupor del hombre que hoy duerme con ella─ que del otro lado no está el mar, ni miden sus pasos las grandes olas inflexibles.

 

lunes, 8 de agosto de 2022

Maria Conceição Monteiro: poemas

 

Maria Conceição Monteiro















ANTES DE MÍ

Antes del amanecer
En la hora helada de miedos

El fuego cargaba
La negrura de la noche
Escondiendo el silencio

En el amanecer
Vidas se movían
Haciendo la tierra rugir

Antes de mí
Hubo muerte


METAMORFOSIS

Sin orden
Frontera
Conexiones

Se vistió de caos
Caótica

Sin forma
Contorno
Fines

Abrió sus alas
Levantó el pico
Tocó el infinito
Colapsó


EL ORIGEN

Se arrastra por la tierra
Forma descompuesta

Se balancea contra el viento
Cáido soplado por la brisa
De los atardeceres

Vuela hasta las hojas
Que ensombrecen el tiempo
Se aparta y las agarra

Cayó en el piso
Alborotada
Se disuelve sobre la tierra
Sin alma


SÓLO

En el sosiego del silencio
De los libros
Me refugio

Gira, gira, gira
Abriendo en mí
Bases de codicia

De lo que se esconde
En el apagamiento de las señales


SENTIR

Me preguntas sobre el amor

El infinito imponderable
Sentimiento oculto
Sonroja al tiempo

Sobrepasa el límite
De los horizontes
Se pierde
Pues no hay

Existencia ausente
Una idea apenas
Es lo que resta


EN EL ÚTERO DE LA TIERRA

El mundo era todo de piedra
Los árboles, la gente, los cantares
Distantes, distantes, tan distantes

Me entraban, me entrañaban
Yo, de carne, humana

Humano fuiste
Te perdiste por las piedras
Grandes, grandes, tan grandes

Te veo en piedra
En piedra me recreo
Fría, fría, tan fría
La piedra

Vivo una vida en el templo de piedra

Mi tiempo de piedra
Ya fue oro
Plata
Queda la tierra
Queda la piedra

Quedamos vos y yo


LUCES DE LA CIUDAD

Ciudad lámina fina
Arrancá mi piel

Transportame
Por el túnel iluminado

Conducime al otro lado
Oculto de mí

Me pierto en la multitud
Masa vaciada

Múltiples rostros
Avanzan desechos

¡Cuánta simplicidad
En las luces opacas de la vida!


ASÍ, ASÍ, YO

Soy el sol que la noche esconde
Y en torno a mí
Hago girar el mundo

Pulsiones originarias
De mí eclosionan
Colapso
En un alegre abismo

El limonero
Bajo el sol
Soplaba un viento acre-cálido
Lo guardo en las retinas
De mi cuerpo

Soy señora de mi caos
Sostenido en gran estilo


FUERZA EXTRAÑA

Era un cuadro de luces
Rojas, blancas, doradas
Danzando en mí

Era otro cuadro con los mismos colores
Expresiones distintas
En el vaivén de mí

Destellos luminosos me cubrían
Me descubría

Serpientes y querubines
Guerreaban
En mí

Batalla bloqueada
Destellos oscuros de mí


* Todas las piezas seleccionadas pertenecen a “… e alguns poemas”, de Quando éramos todos vivos e alguns poemas (Rio de Janeiro, Editora Caetés, 2019).

** Versiones: Demian Paredes, Buenos Aires, 2022.

Maria Conceição Monteiro es graduada en Portugués, Inglés y Literaturas por la Facultad de Educación, Ciencias y Letras de Notre Dame (1981), maestra en Lengua Inglesa y Doctora en Literatura Comparada por la Universidad Federal Fluminense, entre otros títulos. Autora y organizadora de colecciones y antologías en el ámbito nacional e internacional, centradas en los temas del feminismo, la identidad y el cuerpo femenino, el gótico y el género, y el transhumanismo en el cine y en la literatura.
Entre sus libros se encuentran Sombra errante: a preceptora na narrativa inglesa do século XIX (2000); Na aurora da modernidade: a ascensão dos romances gótico e cortês na literatura inglesa (2004); Leituras contemporâneas; interseções nas literaturas de língua inglesa: feminino, gótico, pós-moderno, pós-colonial (2009); Figurações das paixões nas literaturas de língua inglesa (2013); O corpo mecânico feminino - uma poética do transumano (2016), Viagem ao fim do dia - poemas e contos (edición bilingüe, publicada en Montevideo, 2017) y O Inumano e o monstro (organizado junto a Ângela Dias y Leonardo Bérenger, 2020).


Presentación Santiago Sylvester--Rafael Felipe Oteriño


 

viernes, 5 de agosto de 2022

Juan Carlos Moisés: Poemas

 

Juan Carlos Moisés
























 RESPUESTAS

Lejos los perros ladran
sobre el final del invierno
y se contestan
de un extremo a otro
del pueblo dormido
y también hay respuestas calladas
humanas
doloridas
de algunas voces que la noche cierra
como una mano


UN MAL NEGOCIO

Señor usted ha hecho muy
mal negocio ha escrito
poemas a cambio de nada
y no creo que haya conseguido
mucho de lo poco que necesitaba
sin embargo escribiendo
sobre los particulares encantos de este siglo
usted se ha reído de buena gana
una risa muy suya muy especial
y eso ni en la mejor película
del cine mudo
por suerte usted no era mudo
habló mucho y habló bien es decir
todavía se lo escucha


CAJA DE PANDORA

Una poesía de propuestas
o una poesía de poesía,
una poesía de filiaciones
o una mirada destructiva sobre las lilas blancas,
un cielo sin ángeles
o un revólver frío como la noche,
una poesía sin palabras
o una poesía de dientes de ajo,
una poesía de respuestas
o una poesía de personas,
una nube pasajera bajo las constelaciones
o un viento del sur,
una escritura automática
o una lapicera clavada en el cuerpo de tu enemigo.


HAY UNAS CUANTAS PALABRAS

Hay unas cuantas palabras
que quisiera reunir.
Haciendo cálculos
creo que me llevaría
toda una vida reunirlas.
Les debo ese poema.


PALABRAS Y GROSELLAS

Las palabras no dicen
nada
o dicen muy poco,
no son consistentes,
sólo llenan espacios en blanco,
buscan repercusión en sí mismas
cuando no son el sí mismo
de formas graciosas, groseras,
grosellas
me encuentran, me atrapan
del cuello y cubren
toda mi boca
hasta colmarla
(grosellas maduras).


RAMA SUSPENDIDA EN EL AIRE

Como rama
suspendida en el aire,
separado de lo que sucede,
me dejo estar:
ni un paso adelante
ni uno atrás,
no miro a ninguna parte,
no hago decididamente nada.
¿Para qué?

Desafío
a lo que se agita alrededor.
 
 Juan Carlos Moisés (Chubut, 1955). Poeta, narrador, guionista de historietas. Publicó, entre 
otros libros:  Poemas encontrados en un huevo (1977), Ese otro buen poema (1983), Querido mundo (1988), Animal teórico (2004), Palabras en juego (2006 – 1º premio en el Concurso Patagónico de Poesía Fundación Banco Provincia y Dirección General de Cultura de esa provincia) y Museo de varias artes (2006 – 1º premio Fondo Nacional de las Artes).



 








Roberto Malatesta: Poemas

 

Roberto Malatesta
















 





El viento tiene algo que decirnos


El viento tiene algo que decirnos esta noche.
Si no le oímos será porque creemos demasiado en nuestros asuntos.
Será porque confiamos en que nuestras tristezas o nuestras preocupaciones
llegarán a algún sitio. Pero el viento pasa y nunca llega.
Nos hemos acostumbrado a un mundo demasiado seguro,
y si no vemos el fondo de cada cuestión no nos damos por satisfechos,
pero no hay fondo, y las cuestiones no importan.
La seguridad es lo que nos desvela, pero el viento,
el viento tiene algo que decirnos hoy.
No nos ponemos de acuerdo en nuestros desconciertos
y el viento pasa y nos dice algo que lleva nuestros nombres,
el viento que pasa y nunca llega.

 
El mediodía pareció quebrarse en un trueno

El mediodía pareció quebrarse en un trueno.
La tarde, como en un cuadro de Bruegel,
transcurre a oscuras mientras yo en su seno
me guarezco. Afuera zinnias, del largo letargo
del sopor buscan alzarse. Cuando al fin
la lluvia llega, bajo el filo de una tenue luz,
pisándome la sombra, renuevo votos de silencio.
 
 

Roberto Malatesta (Ciudad de Santa Fe, 1961). Libros publicados “De las Cosas Blancas" Ediciones Mainumbí, 1984"Casa al Sur'' Ediciones Mainumbí, 1987"La Prueba de la Soledad" Ediciones de la Universidad Católica de Sta. Fe,1991 reeditado parcialmente por ediciones del Arca del Sur, 1995"Del Cuidado de la Altura del Níspero" Ediciones delanada, 1992,"Las Vacas y otros Poemas”, Ediciones delanada, 1994"Flores Bajo la Lluvia" Ediciones del Dock, 1998"Antología esencial" (textos 1987-1998) publicada por la biblioteca virtual Beat 57, dirigida por el poeta Sergio Rigazio. Algunos premios y distinciones.1er Premio Municipalidad de Santa Fe por libro inédito "Las Vacas y otros poemas", 1993.1er Premio en Poesía año 1995 otorgado por la revista Literaturprojekt.  Alemania. 3er Premio- "Poeta en Nueva York", Nueva York (USA). Traducciones Parte de sus trabajos fueron traducidos al alemán por Renato Vecellio, y publicados en revistas literarias de Austria y Alemania. Colabora en diarios y revistas del país. 






 

miércoles, 3 de agosto de 2022

Margo Glantz, Demian Paredes: Conversación Presencial

 


Alejandro Elissagaray: ¿EL SOL OSCURECE O ILUMINA?

 


Alejandro Elissagaray
























                                "La oscuridad es otro sol".

                                           Olga Orozco



En el laberinto, Helios traza lo inexorable.

El Olimpo enmudece su voz de mar.

El sol ilumina los huracanes poblados

                                     de canciones marciales.

Pero además dibuja la sabiduría y la imaginación,

el camino recto, la Vía Láctea 

y el murmullo del fuego púrpura,

la quietud y el sueño 

                                    del pensamiento.



Todo es relativo.

El sol también enceguece o encandila

la visión de lo arcano,

ahoga nuestra piel

con sus rayos de plata,

convierte en fiebre 

el itinerario de la tempestad.



El sol es justo y áureo.

El sol es maligno y sacro,

inaugura hazañas en criptas de arena,

el sol es la caverna y el exterior pleno.

Es el mundo inteligible, el bien,

es .la noche oculta,

en el resplandor que vibra

y pervive en la nada.


Alejandro Elissagaray nació el 8 de septiembre de 1954 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina. Escritor, docente y periodista. Ha publicado los poemarios Poemas ígneos (1976; La piel de la hoguera (1979) y Simulacros (2017); el ensayo Los Universos de Castelpoggi (1997);las antologías de las obras de Luis Benítez (2001) y Los poetas del'80 (2002);los libros de conversaciones con escritores argentinos Itinerarios (Conversaciones con Luis Benítez, tomos 1 y 2, respectivamente 1994 y 1997, con ensayos preliminares de Pamela Nader); Diálogos con Atilio Jorge Castelpoggi (2001, con ensayo epilogal de Pamela Nader);Intramundos. Conversaciones con Elizabeth Azcona Cranwell (2004) y en colaboración con Silvia Beatriz Amarante Interstiticos. Conversaciones con Jorge Aulicino y Así pasan los años. Conversaciones con Roberto Alifano.Sus textos han sido seleccionados en la edición bilingûe Antologia della Poesía Argentina, traducida por Emilio Coco y compilada por Amarante. Ha dirigido la revista cultural Nueva Generación de 1995 a 1999. Ha colaborado, entre otras, en las revistas Ulises; Generación '83; La República; Nueva Sion;El Frontón; Locas;Proa; Prueba de galera; Soles; La escuela paso a paso y Reloj de agua y en los diarios La Prensa y El Tiempo (Azul) Entre otras distinciones ha obtenido el Tercer Premio de Poesía 1995 de la Fundación Inca y la Mención de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE.

         



 

lunes, 18 de julio de 2022

Carlos Spinedi: Poemas

 

Carlos Spinedi





 















 
A un lector desapercibido

                            “¡Cuántas cosas entre el cáliz y los labios!”
                              Paladás- Antología Palatina

Si alguna vez la adversidad
te obliga a elegir
entre un verso de Eliot,
un equívoco poema de Kavafis,
o una pletórica lata de sardinas
en aceite de oliva,
haz tu elección sin vacilar
y compra luego un múltiple abrelatas
de inmejorable acero:
hay algo más en el mercado
que poesías herméticas
y cajuelas de fina hojalata.
 

Turismo express

Icaro impaciente
desde el azul cielo de Creta
caes a otro azul llamado Egeo
en tu camino a Knossos
- el guía dixit-
pisas la tierra
del fabuloso Minotauro
esta mañana
un vaho de museo se respira
entre olivos y cipreses sagrados
otra vez la feria da comienzo
turistas y turistas y turistas
se extasían en las cámaras reales
ante el retrete de la reina
y su moderno servicio sanitario
sobre las lozas del palacio
no encontrarás las huellas de Teseo
apenas estremecida sombra
Dédalo oculta su vergüenza
mientras desde la taquilla Pasifae
grita su impúdico pregón:
" Adelante señora: el toro empieza .
recién cuando usted llega..."


Ceremonia del té en Almagro

                                 a Javier Villafañe 

I

el crisantemo
oriente de la rosa
se inclina hacia la tarde

II

en la tetera
de porcelana azul
bulle otra vez el sol

III

un bosquecillo
de fragantes cedrones
tirita en el jardín

IV

el vaho del té
empaña los cristales
la casa se estremece

V

llega el viento del sur

VI

pule tu haiku
como a una piedra dura
y luego olvídalo
quedará su arquetipo
en el aire grabado

 
Carlos Spinedi (Río Gallegos, Chubut, 1928- Buenos Aires, 2015). En la década del 60 colaboró con Jorge Luis Borges y José Edmundo Clemente en la Biblioteca Nacional y, hasta 1976, en la Escuela Nacional de Bibliotecarios. Sus poemas figuran en diversas antologías nacionales e internacionales. Tradujo del portugués al poeta paulista José Paulo Paes y del griego poemas de Kavafis, Ritsos, Elytis, Seferis, K. Dimoulá, entre otros, en colaboración con Nina Anghelidis. También con esta última confeccionó la antología de "Poesía Griega Contemporánea", editada en La Habana en 1998. 

miércoles, 13 de julio de 2022

Roberto Aguirre Molina: Poemas

 


Roberto Aguirre Molina













 I.

El cuerpo para dormir ilumina
las esferas, la boca toma el incendio
del color, la palabra se endurece
de luz, el ojo recorre
la penumbra, ama sin detalles.
 
 III.

por temor
odiamos amar por temor,
por temor
cual tinta sobre papel mojado de blanco
arrojo despojos
en la quietud del silencio
habito mi desconocido soy
extranjero emocionado,
el ojo ve comida
en las sobras abandonadas:
un solo ser es la piel de la oscuridad
cuando llega o se va
el ojo
ante otra boca
muerde
mi cuerpo sin sueños.
 
 V.

Oigo pasos y no puedo distinguir
si son de afuera o de adentro.
Paralizado de movimientos
toca el aire con sus manos
escribe palabras o mensajes
o caricias
como si fuera él
el dueño de las palabras

el pulso del condenado
que ha encontrado el sitio junto
a su padre
marca cero
la boca muda
empeña las señas
 
 VI.

boca: hedor del silencio

En un sueño desaparece
mi carne. Error.
Su carne se va.
Socorro mi cuerpo
dormido
el ojo
acuna detenida vida
duerme mi padre
sueña sin sueños.

 VII.

lejana playa de arena.
En el agua un color de otras
voces
se acumulan en mí.
  
VIII.

amada llamada
que hayas llorado hoy
que tanto huyes de mí
mi cuerpo es un damero
para ceder al óleo sagrado

ojo que nada
en los dones del sacrificio.
 
IX.

Soy uno de ellos
dos de sus caras se han borrado
carcome la sal
me baño
la herida
por más luz
espejo mis ojos
dorados
en el sampler;

volante, volumen inerte.


Roberto Aguirre Molina, nacido en San Cristóbal, Santa Fe, el 16/5/53.
Reside en la ciudad de Santa Fe desde el año 1971. Ha participado de lecturas, ponencias, Encuentros y Festivales dePoesía y revistas literarias en las ciudades de Rosario (Festival
Latinoamericano 2 veces), Junín (Bs. As.), Córdoba, Pergamino, San Luis,
Buenos Aires en el Festival Internacional de Poesía), Santa Rosa (La
Pampa) y Montevideo (Uruguay), Internacional de Escritores
(Gualeguaychú).Desde el año 1975 colabora con publicaciones culturales, diarios y
revistas; colaboró en las revistas santafesinas "Mensaje" y "Pleamar"
y "Caballo de Lata", Buenos Aires.Dirigió los once números de la revista cultural "Invisible" entre 1978 y 1981.Fundador de ediciones delanada (Año 1978), y de la Colección de poesía
"El Soplo y El Viento" desde su número cero, publicado en enero de 1985.
. Expuso Dibujos, Pinturas y Fotografías en Salas y Salones de la ciudad
de Santa Fe y la Provincia entre 1978/1981. De 1988 a 1993 condujo tres programas de radio: El Soplo y El Viento,El Camino de la Noche y Al Borde, en Radio Nacional Santa Fe y Villa
Mercedes (San Luis), difundiendo poesía y música contemporánea.
. 1997 (17 y 18 de Octubre) - La Municipalidad de Santa Fe le ha
realizado un Homenaje en reconocimiento a su labor como editor y difusor
de la poesía.
 


 

 


Alyne Brandão Alves: poemas de “Teorías del amor”

 



Alyne Brandão Alves























ESPLÉNDIDO AMOR

Casi todo tiene explicación
pero hay algo inconmensurable e inexplicable,
que es el amor.
Tesis y teorías
no existen, pero dentro de cada corazón hay
una nueva forma de amar y cada modo tiene una nueva fuerza;
teoría
para otras explicaciones hay.
Pero nada explica esta confusión: la cosa que soy yo,
una adolescente
en un mundo, en un sueño,
este mundo, que ve el amor en todo.
Quiero verlo y ser amada
por el espléndido amor.


ESPONTÁNEO

Podría por varias horas y días
escribir. No, mejor dicho,
tejer con tinta dos hilos de oro azul;
cada palabra, com si fuese el más lindo tejido,
hablando de la locura en común,
en el pensamiento humano,
el ego, el yo.
Pero sería muy fácil comprenderme,
o todavía, más difícil entenderme.
Gusto de ser el diferente misterio que soy...
Aún así, todo es un misterio delante del pensamiento
humano;
nada es totalmente descifrable.
Pero para Dios no,
“¡descíframe o te devoro!”.


NO SÉ... NO LO SABRÉ JAMÁS

No sé si querría haber nacido.
No sé si quiero vivir,
no sé si quiero morir.
Sólo sé que querría haber sido feliz;
realizar mis sueños.
Pero la vida no me dejó.
No sé ni lo que hago ni lo que debo hacer; sólo lloro.
Nadie sabe de las tristezas secretas de cualquiera;
nadie sabe quién soy.
Te asusto,
ahora ya me asusto
con las tristezas que inventé.
Para mí, querría poder enseñar el amor a mi modo;
¿pero, se enseña el amor?
El recuerdo es lo que tengo y este me hace llorar, porque ya no
sé más qué hacer.
Sólo sé que querría haber sido feliz para que, incluso los alegres
recuerdos no fuesen las principales compuertas, para que de mí
salgan los ríos de lágrimas, que ya más no se reprimen.
No sé si quiero morir;
no sé si quiero vivir...
Ya sé, quiero salir.


¿POR QUÉ POESÍA?

Un día me preguntaron
¿cómo puedo hacer poesía?
“–¿Cómo lo conseguís?”
No pude responder, porque no tenía respuesta;
¡No lo sé!
Es algo tan espontáneo, sin plan, sin tesis, sin conjeturas.
Sólo sé que en el rayo de un pensamiento podría ponerme varios días,
y escribir poesías.
Siento que está en mi sangre,
corriendo como glóbulos que me reavivan y me inspiran, me
entristecen.
Reconocimiento que no sé si tendré, pero eso no importa.
En cuanto haya alguien que esté siempre dispuesto a oír lo
que hago;
mis nuevas obras y pensamientos.
Me alegra mucho ver una sonrisa o una lágrima, y finalmente
las palabras:
“–Muy bueno, está excelente.”
Pero cómo sé que el hombre no sólo aprecia y elogia, como
también en realidad, critica... ¿sabés por qué? Porque no
entiende, el hombre rechaza lo que puede disminuirlo como sabio.
La poesía está en todo; es como la química y la biología;
es la diferencia entre lo correcto y lo errado, el sueño y la realidad.
Oí la frase
“el poeta es un fingidor”;
creía en mí,
pues soy lo más verdadera posible.


DISENSO HUMANIZADO

Este disenso humanizado
que se dice politiquería
aumenta día a día la edificación de lo equivocado,
de muchos.
Descontento y acción de aquellos que sufren descontentos.
Disconforme y acertado,
conforme a lo real. Es la vida de los sufridores
de la ciudad a lo serial.
Franquean nuestra moral;
esto es descomunal.
Un día irá a cambiar, pero mientras tanto no ocurre, tenemos que
trabajar
y luchar.


¡AMO!

La poesía está en cada momento de la vida.
En el pensamiento de algunos días atrás,
en el presente que me habla, vive, y en el futuro, pues soy
persistente.
Tengo muchos motivos.
En el mundo, soy poesía,
soy la tristeza y la alegría,
soy lo que raramente se habla cara a cara,
que sólo se ve en el papel.
¡Sólo sé que te amo, oh! Vida, por la misericordia
y por el don, a quien me concibe;
amo el sentimiento que me perpetúa,
la comunicación de los pocos que son pensantes.
Soy el lado bobo de la vida, considerada así por algunos.
No me importa el juzgamiento de los otros;
lo que ellos piensan no me dará la vida eterna.
Sólo el juez supremo puede decir lo correcto y lo equivocado,
la pena para este amor que siento,
que perdura,
que mata.
Te amo,
te amo
te amo.
¿A quién amo?
¡A ti! ¡A ti sólo!
Sólo a ti.
Porque por ti, tengo una razón más para vivir.
Creador, mi amado, mi padre,
en la tierra también amo mucho,
en oración amo,
oración y alianza,
por eso amo, porque siento y,
si Dios lo permite, continuaré el sentir, fuerte y permanente.


SONETO DE LA INCONSTANCIA

La mayor virtud
de una mujer
es poseer lo que de ella
realmente pueda ser (todo).

Pero, de genio embriagador
al que me apegué,
busco, en el arriesgado
juego de la vida, a vos.

Vos que me sos prohibido
pero no te dejás abatir
bajo estas circunstancias;

circunstancias que muchas
veces, me llevaron a sufrir, y a
morir de dolor.


REMEMBRANZAS

El recuerdo es lo que envenena el alma,
mata el pensamiento,
pero al mismo tiempo,
me embriaga con el aroma,
como de incienso,
incienso de vida,
de remembranzas,
en la belleza y en el no querer,
por no poder
vivir y recordar.


IRONÍA SARCÁSTICA

Vida ironía,
satirizando la alegría;
tristeza sarcástica,
nobleza semimuerta;
miro, pero no veo,
huelo, pero no siento.
Agua que no moja,
viento que no refresca,
dulce que no endulza y
amor que no se apasiona;
ironía...


* Todas las piezas pertenecen a Teorias do Amor (Rio Branco, Edufac, 2019).

** Versiones: Demian Paredes, Buenos Aires, 2022.

Alyne Brandão Alves (1988) es maestra en “Letras: Linguagem e Identidade” (Ufac-2018); tiene un posgrado en “Letras Vernácula y Literatura” (Uninorte-2008); especialista en “Gestión de Políticas Públicas”, con énfasis en “Género y Relaciones Étnico Raciales” (UFMG-2013) y en “Educación en y para los Derechos Humanos en la Diversidad Cultural” (UNB-2015). Entre sus monografías se encuentra “Direitos sexuais-reprodutivos: construindo possibilidades de escolha com os/as adolescentes” (2015).
Sus deseos de una sociedad más justa y ecuánime se expresan en sus poesías de infancia y de adolescencia pasadas, vividas de forma intensa en relación a los sentimientos y modos de ver el mundo. Su poética es diversificada, partiendo del romanticismo a la admiración de la naturaleza, la religión, la política, la cultura y la sociedad, con palabras alegres y fúnebres, y optimismo en el amor.