miércoles, 4 de enero de 2012

Graciela Aráoz: Poemas.

Graciela Aráoz




















X

Una mujer llora en la cocina. Detrás
del olor a locro.
Macera la carne con limón
y con su inefable tristeza.

Las lágrimas caen en la espuma de leche
que se derrama hasta la indolencia.

El aire se vuelve tan oleoso que debería irse
y apagar el día.

En la cocina una mujer se parte viva,
se corta los dedos, desangra.
El dedo va a la boca.

El dolor está detrás
del hilo dormido que se secó en el vientre,
detrás de aquel humo que se llevó el después.
Detrás, siempre y detrás de todo.

Cuando los olores se mezclan
ella destapa las cacerolas.
Es la única que se queda enjuagando el día
hasta que vuelva a ser.

Una mujer en la cocina.


XXXV

Dicen que estuve viva
y escribía en los pastizales con tizas de nácar.

Dicen que fui una viuda
y llevaba canciones quechuas al cementerio.

Que no lloraba, dicen.
Sólo cantaba
                  inmóvil
con mi lengua mestiza




Graciela Aráoz (Villa Mercedes, San Luis, Argentina) Poeta,  ensayista. Ha publicado en poesía: Equipaje de silencio (1982); Itinerario del fuego (1991) y Diabla (2002, 2007). Su obra ha sido distinguida con los premios Tiflos (España, 1986); Vicente Aleixandre (España, 1988). Ha sido traducida al turco y japonés. En ensayo dio a conocer: Ángel García López: una renovación del símbolo en la lírica española contemporánea Fundación Alcalde Ruiz-Mateos (Rota-Cádiz, 1986). Actualmente colabora en diversos medios y es la presidente de la  Sociedad de Escritoras y Escritores de la Argentina (SEA).
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Ernesto Simón: Historias.

Ernesto Simón










 












Perdedor

Un ángel, cansado de proteger a idiotas, se dedicó a volar sin rumbo. Mas no pudo con su genio. Cada tanto oteaba para abajo y veía un nuevo capítulo de la estupidez universal. Desastre. Destrucción. Espanto. Después de todo era un ángel responsable. Por eso miraba de cuando en vez. Era alado el querubín, blanco, liviano. Lindo ángel, el ángel. Buen amigo. Solidario.
Voló durante tres días. Se sintió libre después de tanto tiempo viviendo para los que sufren. En pleno vuelo, cuando empezaba a soñar que la vida se le terminaba, una bala le perforó una de sus alas. Miró hacia abajo. Se dio cuenta de que sobrevolaba una guerra entre dos naciones. Emprendió el aterrizaje, tenía trabajo. Sonaban sirenas. La ciudad era un caos. Parecía que el infierno había emergido a la superficie de esta calamidad a la que algunos llaman planeta. Pasó por una casa que se incendiaba. Por la ventana asomaba una melodía que venía de la radio, que también se quemaba. Las sirenas están sonando y yo sin agua bendita, decía la canción. Entonces pensó que era un ángel perdedor y que Dios se estaba comunicando con él a través de la radio.


La costura del tiempo

En el año 2666 comenzó a rajarse la costura del tiempo. Desde entonces, la historia del mundo se dividió en dos versiones. Las letras se escribieron duplicadas. Todo se supo de dos maneras. El espejo se convirtió en matriz ineludible. Hubo un lado y hubo otro. Cuentan que los hombres nunca supieron de la misteriosa costura que Dios no había terminado de unir. Un trabajo mal hecho y la fatiga inesperada del Todopoderoso contribuyeron al malogrado final. La humanidad quedó condenada a conocer una sola de las dos versiones que cifran la historia.  


Demanda

En el año 2021, Tony, un flamante abogado, decide viajar a Europa para presentar una demanda ante la Comunidad Europea. El legista reclama una indemnización para América del Sur por el oro que los esclavos negros sacaron de Brasil y que los portugueses entregaron a bancos ingleses. Por la plata que extrajeron de Potosí y Perú para financiar a la Corona. Por el cobre arrebatado a Chile. Y por todo lo que los originarios fueron obligados a robarle a la montaña para financiar la decadencia parasitaria del Viejo Continente. En la Comunidad Europea lo miran con asombro, como al loco de Copérnico y al idiota de Vincent Van Gogh. Iluso, el abogadito se vuelve a su pueblo esperando que los demandados respondan la querella. En los tribunales internacionales la carcajada es empalagosa y la posibilidad de otorgar la indemnización es nula. Desde el cielo, Dios mira asombrado la insolencia del muchacho que, por un momento, le recuerda a uno de sus hijos. Uno al que la historia bautizó con el nombre de Cristo.

Ernesto Simón (San Juan, Argentina, 1969) Narrador, dramaturgo y periodista. Ha publicado: Hombres modernos y otros cuentos (2004). Su obra Todos dicen algo se estrenó en el Festival Nacional de Teatro por la Memoria (2010). Los diarios Perfil (Buenos Aires), Cuyo (San Juan) y  Uno (Mendoza) ha dado a conocer sus ficciones.

lunes, 2 de enero de 2012

Ignacio Fernández de Palleja: Piedras.

Ignacio Fernández de Palleja







  
















La piedra es un anzuelo que se pesca a sí misma. La tiro a los
pies de ella, que se los está fotografiando, como quien busca sus
raíces. Las dos dimensiones prescinden de todas las infinitas
otras, dejan de lado cualquier otra ley que no sea la del instante
rectangular.

Queda colgada en el aire, para siempre por golpear su
pie, inconsciente de su viaje y de su imagen, pasiva frente al
impulso irreflexivo de mi mano. La mano también fue una
piedra arrojada por un anzuelo movido por hilos invisibles.
Pienso que, en el origen, todo fue una pedrada casual de un dios
perplejo. Esto es una piedra.
***
En la zona más lejana del país, los ñandúes empluman de
cenizas el verde que emerge del manto rojo. Los hombres abren
la tierra. Uno piensa si el color será fruto del jugo de las
revoluciones que hubo por allí, de las sucesivas destrucciones.
Abajo del manto herrumbrado viene el cimiento gris y amorfo,
duro como un trauma ancestral. Una chispa lo vuela todo.
Entonces, el basalto muestra sus oquedades forradas de
destellos filosos, preparados para hacer una droga de luz al
mínimo resquicio. Andan dispersas por el lugar rocas de
tamaños variados, inexpresivas por fuera, aspirando el celeste
con los dientes cristalinos sedientos de ser adorados,
convertidos en plata. Cáscara y pulpa de las frutas duras del
árbol subterráneo.

Encuentro una piedra con forma de huevo.
Absolutamente opaca, con incrustaciones de tierra. La guardo,
me la voy a llevar. Estoy resuelto a nunca partirla, para que en
su interior haya un cristal y al mismo tiempo no lo haya, para
que se geste en su mayor brillo la posibilidad.
***
Un río de piedras avanza por la gran vagina verde. Los labios se
abren al sol como una milhoja diversa. El surco de piedras se
llena, cada tanto y de repente, de piscinas cristalinas. Son
símbolos de un arroyo que es un brillo por abajo. Es joya
dentro de joya en un orgasmo perpetuo, que inunda el aire
quebrado de alegría que lubrica. Los pájaros salen del tajo
empapados y se hacen palabras.





Ignacio Fernández de Palleja (Treinta y Tres, Uruguay, 1978) Poeta y narrador. Los textos publicados aquí pertenecen  al volumen  “poemas desde un Peugeot rojo y una carretera quieta”, Civiles Iletrados, Maldonado, 2010.

domingo, 1 de enero de 2012

"Kenneth Rexroth: The Signature of All Things" Trailer

YANNIS LIVADAS: SIETE POEMAS.

Yannis Livadás
























10 palabras

Y qué si los muertos y qué si los vivos.


Vaso vacío

Vaso vacío
Cotes du Rhône
frío mediodía
tenor piano
bajo percusión
la paloma en el
balcón quiere
entrar
para junto a mí
posarse pero yo no
soy en verdad
paloma soy
un vaso
vacío.


Nuestras manos eran hierros

El infierno es una estúpida consigna
no creas en milagros.
Dios lleva colonia.
Los dolores requieren un examen exhaustivo
cada dolor llega con cuidado:
hace tiempo el mar era más profundo
nuestras manos eran hierros
los bustos narraban hazañas –
infierno es que tengas que estar ojo
avizor.
Tenemos la fuerza separada.
Los conocimientos llegan demasiado tarde
pero en diciembre vuelan gorriones
que tienen en la boca de la verdad
la exactitud.


Capra Black

Por odas enterrados
Usurpados –
Con frecuencia los veo barrer
Las avenidas que yo solía avizorar
Dentro de aquellos ojos –
Pero ahora debo callar de nuevo
Y quizás se confirme el error de aquel
Oráculo que hablaba de algo que mostraba
La televisión –
Árboles que hablaron mientras dormían
Con el sueño de la curiosidad de sus voces.
Lejos de ciudades que conocí
De inexpresables canteras
Sobre las que la luna tallaba la forma de un
Buda;
El silencio
Dicen (¡!)
Se aparece cual equilibrista
Y desde abajo enormes troncos
De los árboles de la Muerte florecen
En cada movimiento.

Bebo por tanto de tu vaso
Como el muerto de tu alma.


Buda duerme tranquilo

Buda duerme tranquilo
No hallo otra desdicha más espantosa
Que la mía
Hígado bazo estómago corazón
En la pared sin cornisa

Parece que soy el único
Parece que el único solitario

Quizás pienso en los dispersos dientecillos
De aquella muchacha
Quizás en lo que existe en la no-propiedad

Buda duerme sentado
La soledad de todos fracasa
Como movimiento.


Tánger

Las nubes estivales de Tánger se suicidan
Consumadas. Por la ventana del balcón yo documento
Con un bolígrafo verde los sonidos de la calle
Las voces de la gente las condenas de las chilabas
Las aserradas luces de los barrios hasta la
Ribera y el vacío de la imagen hasta el horizonte
Que es una rebanada de pan azul.
El viaje que hizo Tánger para encontrarse conmigo
Es más largo y cruel que el viaje
Que hice yo para encontrarme con ella.
El atardecer parece una pera ajada.
Pero a nada más se parece.
El retrato del rey con roja
Cinta adhesiva: la imagen de un agujero en la pared.
Acrobacias en sepia se clavan
En las voces de aquéllos que venden pescado.
Hojeo el cuaderno al principio
Encuentro poemas de otros años, deseos y lástima.
Mi reflexión se basta a sí misma en esta jarra
Llena de café, en el olor de los cigarrillos árabes.
En la gran araña delicada que medita
Apoyada en su cadáver envuelto.
Pienso lo que recuerdo:
Tus ojos estrellas qué estrellas.

Salida nocturna

Tormenta que se clava en la arena.
Se considera muy natural
Como una camisa limpia
Que cualquiera mida sus palabras
Que anochezca sobre
Aquello de lo que no ha quedado
Ni esto
Al final
Del allí.

Aquí floreció la locura de un Nelson
La mano que le amputaron
T e n e r i f e
Y algunos dicen que una vez se torció
El mar.
Las fermentaciones
Volcán en botella
El humo
Palabras que llegan
De nuevo desde otra noche.
Incordio.
Y de las segundas materias.
La isla existe solo en la oscuridad.
Y es de noche
Cuando se malgastan los diagnósticos.
Lugar absorbido
Donde atracan los barcos
Como una verdad momentánea.

La única nube es mucho más
Que compleja
Pero su sombra sobre el volcán
Es cuatro dedos que lo enganchan
Como la vanidad.
La oscuridad en algún lugar se ha tendido
Nos ensucia de azul
Y sin embargo son las tres y media
Hora oceánica que a cada poco se detiene.
Esta noche es la aporía de un
Murmullo en tu oscura oreja mujer.
Tenerife significa árbol
Que de noche brotó del mar
Y que da a luz lluvia salada.
Esto se repite no como
Repetición porque la noche es
Permanente en las gotas de lluvia.
Arte las gotas sobre el barco.
Septiembre tranquilidad
Como única ultra special quality.
Me apoyo con los codos en la popa
En este barco que esta noche fiestea.
Mi pensamiento una época.
La tormenta un souvenir.
Las palabras no entienden
De personas.
Escucho me alejo
La isla tras de mí deviene estola
Marrón que flota y
Su garganta gradualmente se pierde.
La espuma de la turbina
Permanentemente allí
Donde la noche es pan
De ayer.

Traducción  Mario Domínguez Parra



Yannis Livadás (Kalamata, Grecia, 1969) Poeta, ensayista y traductor. Ha llevado a cabo detalladas investigaciones (ensayos y traducciones) sobre poesía estadounidense moderna y sobre poesía del Lejano Oriente. Poemas suyos se publicaron en revistas literarias estadounidenses, francesas, croatas, indias e irlandesas. Administra el blog http://livadas.blogspot.com/. http://livadaspoetry.blogspot.com
Publicó los libros de poemas Retroalimentación expresionista (Expresionistikí Anádrasi, plaqueta, Akron, 2000), Recibo de poesía al por menor (Apódixi Lianikís Píisis, Akron, 2002), Anexo de suave conmoción (Parártima Évkratis Sikínisis, Índiktos, 2003), Noviembre en el mundo (Noémvrios ston kosmo/November in the World, plaqueta, Akron, 2004), Los versos colgantes de Babilonia (I Kremastí Stiji tis Vavilonas, Melani, 2007), John Coltrane y 13 poemas para música de jazz (John Coltrane & 13 Piímata yia tin Jazz, Apópira, 2007), John Coltrane & 13 Poems for Jazz (C.C. Marimbo, Berkeley-California, 2008), Áptera victoria-negocio-esfinge (Ápteros Niki-Bisnes-Sfigx, Iridanós, 2008), 40a (plaqueta, Atenas, 2009), Sé cómo eres a cada momento (Xero pos ise kaze ti, plaqueta, Atenas, 2010), The Star Electric Space/An International Anthology of Indie Writers (contribuye con cuatro poemas, Graffiti Kolkata, India, 2010), The Margins Of A Central Man (Graffiti Kolkata, India, 2010), Ate: poemas dispersos 2001-2009 (Ati/ Skorpia piímata 2001-2009, Kedros, 2011), Kelifus (Cold Turkey Press, Francia, 2011). 

martes, 27 de diciembre de 2011

Jorge Santiago Perednik: El cuarto círculo






Jorge Santiago Perednik (fotografía,  Ernesto Livon Grosman)

































Jorge Santiago Perednik. (Buenos Aires, 1952-2011) Poeta, traductor, ensayista y editor.  Publicó Los mil micos (1979), El cuerpo del horror (1981), El shock de los lender (1985), Un pedazo del año (1986), El fin del no (1991) Variaciones pad-in (1996), La desconocida-Circo macedonista sobre Adriana Buenos Aires (1998), El gran derrapador (2002), El todo, la parte (México, 2005) y La querella de los gustos (2006). En los años 80 fundó la revista de poesía “Xul, signo viejo y nuevo” y dio a conocer una relevante antología, Nueva poesía Argentina, durante la dictadura (1976-1983). En la que en la contratapa a su segunda edición destacó: “Este es uno  de los libros que mayor revuelo causó en la historia de la poesía argentina, al punto de adquirir una suerte de carácter mítico: muchos eran los que hablaban de él, pero muy pocos lo habían leído y conocido directamente sus tesis.”

domingo, 25 de diciembre de 2011

Kenneth Rexroth: No matarás



Kenneth Rexroth












                         memorial para Dylan Thomas


I


Están asesinando a todos los hombres jóvenes.
Desde hace medio siglo, ahora y todos los días,
los han perseguido y los han matado.
Los están matando en este instante,
en este mismo minuto
en todo el mundo
están matando a los hombres jóvenes.
Ellos conocen mil maneras para hacerlo
y todos los años inventarán nuevas técnicas para matar.
En las junglas del África,
en los pantanos de Asia,
en los desiertos de Asia,
en los campos de esclavos en Siberia,
en los barrios pobres de Europa,
en los clubes nocturnos de América,
los asesinos están realizando su tarea.

Están apedreando a Esteban,
lo están expulsando de cada ciudad en todo el mundo.
Bajo el cartel de Bienvenidos,
bajo el emblema del Rotary,
en la carretera en los suburbios,
su cuerpo yace bajo las piedras que le lanzaron.
Él estaba lleno de fe y poder.
Él realizó grandes cosas para las gentes.
Ellos no podían enfrentarse a su sabiduría.
No podían soportar el espíritu con el que hablaba.
Su palabra sonora hablaba en nombre
del tabernáculo del testigo en el yermo.
Ellos no tenían corazón.
Ellos se lanzaron sobre él con dientes afilados. 
Ellos  le gritaron.
Ellos no lo escucharon.
Ellos guiados por la misma música se lanzaron sobre él.
Ellos lo expulsaron de la ciudad y lo lapidaron.
Los testigos dejaron sus ropas
a los pies de un hombre cuyo nombre era el tuyo
Vos.

Vos sos el asesino.
Vos estás matando a los hombres jóvenes.
Vos estás asando a Lorenzo sobre su parrilla.
Cuando demandaste que él divulgara
los ocultos tesoros del espíritu,
él te mostró a los pobres.
Vos pusiste tu corazón en su contra.
Vos lo atrapaste y lo amarraste con tu ira.
Vos lo asaste a fuego lento.
Su grasa chorreaba y estallaba en llamas sobre las brasas.
El olor era dulce a tu nariz.
Él gritó
“ estoy cocinado de este lado,
denme vuelta y cómanme,
vos
comé de mis carnes.”

Vos estás asesinando a los hombres jóvenes.
Vos estás atravesando a Sebastián con tus flechas.
Él sostuvo en la firmeza de la fe a los perseguidos.
Primero lo atravesaste con flechas.
Después lo apaleaste con garrotes.
Luego lo arrojaste en una cloaca.
No existe nada que temas tanto como el valor.
Vos  que le negás tu mirada
al coraje de los hombres jóvenes.

Vos,
la hiena de rostro brillante y corbata de moño,
en las oficinas de una corporación
multimillonaria devota del servicio;
el buitre que destila inmundicias,
cuidadosamente y desprolijamente
ataviado
en sargas importadas,
disertando sobre el Tiempo de la Abundancia;
el chacal en un traje cruzado,
ladrando a control remoto,
en las Naciones Unidas;
el murciélago vampiro sentado en el respaldo del sillón,
tomando notas, jugando con tu descerebrador:
el autónomo, cáncer ambulatorio,
el Super Ego en mil uniformes;
vos, el esbirro de la bestia colosal
el que señala a los que habrán de ser asesinados,
vos el asesino de los hombres jóvenes.


II


¿Qué le sucedió a Robinson
quien solía tambalearse por la calle 8,
mareado por la ginebra solitaria?
¿Dónde está Masters, quien
durante ruinosas décadas vivió encorvado
en su bufete de abogado?
¿Dónde está Leonard quien creyó
que era una locomotora? ¿Y Lindsay,
sabio como una paloma, inocente
como una serpiente, dónde está él?
     Timor mortis conturbat me.

¿Qué fue de Jim Oppenheim?
¿ Y de  Lola Ridge, sola
en una fría habitación amueblada? ¿Y de Orrick  Johns,
saltando con su única pierna sobre
las olitas en la playa? ¿Y de Elinor Wylie
quien como Kierkegaard creía en lo intangible?
¿Qué fue de ellos? ¿Y de Sara Teasdale? ¿ Dónde está ella?
      Timor mortis conturbat me.

¿Dónde está George Sterlin ese manso cervatillo?
¿Y, Phelps Putnam que desapareció furtivamente?
¿Y, Jack Wheelwright quien  no podía cruzar el puente?
¿Y, Donald Evans con su bastón y
monóculo? ¿Dónde están ellos?
      Timor mortis conturbat me.

¿Y, John Gould Fletcher quién no podía
sanar su poderoso corazón destrozado?
¿Y, Bodenheim descuartizado entre la basura
 maloliente? ¿Y, Edna Millay quien bebió
su último whisky puro? ¿Y Genevieve
que tanto amó? ¿Dónde están ellos?
      Timor mortis conturbat me.

¿Y, Harry a quien nada le interesaba?
¿Y, Hart quien regresó al mar?
¿Dónde están ellos?
      Timor mortis conturbat me.

¿Dónde está Sol Funaroff?
¿Qué le sucedió a Potamkin?
¿A Isidor Schneider? ¿A Claude McKay?
¿A Countee Cullen? ¿A Clarence Weinstock?
¿Quién le devolverá la vida hoy a sus cadáveres?
      Timor mortis conturbat me.


¿Dónde está Ezra ese hombre altisonante y ruidoso?
¿Dónde está Larsson cuyos poemas eran plegarias?
¿Dónde está Charles Snider, ese muchacho gentil
y amargo? ¿ Y Carnevali
que le habrá pasado a él?
Carol quien era tan hermosa, donde está ella?
      Timor mortis conturbat me.


III


¿Fue el de ellos y ellas un fin noble y trágico,
como la máscara de un tirano?
¿Cómo el rostro dorado y secreto de Agamenón?
De ninguna manera. Uno de ellos despierto toda la noche
en la proa del barco, pensativo y agobiado,
sangrando por el recto, en su bolsillo
una crítica escrita por el único hombre
que le merecía respeto, “si él
realmente quiere decir lo que estos poemas
pretenden, él sólo tiene una salida. Deslizarse hacia
el acre sol ardiente del Caribe,
internarse en el acre, transparente
océano humeante.
Otro, piojos en las axilas y en la entrepierna,
basura desparramada
sobre el piso, grises y grasientos trapos
sobre la cama. “Los maté porque eran sucios comunistas
malolientes, deberían darme una medalla.” 
Otro,
que con solo verlo, su fin fue vaticinado
 por Simenon. “Te
desafío a que aprietes el gatillo.” Ella cerró sus ojos
y volcó ginebra sobre su vestido.
La pistola se movía en la  mano insegura del hombre.
Les llevó horas morir. 
Otra se arrojó por las escaleras
quebrándose la columna. Morir fue
una tarea de años.
Dos colocaron sus cabezas bajo agua
en la bañadera e inundaron sus pulmones. Otro
en un puente muy transitado se arrojó debajo de los automóviles.
Otra , ebria, saltó desde un balcón
rompiéndose el cuello.
Otra se empapó en combustible
y salió corriendo a la calle en llamas
sobrevivió, para vivir el resto
de sus días bajo custodia. Otro sólo hizo el amor
una única vez con una mujer mendigo. Murió
años después, el cerebro
y la médula carcomidos por la sífilis. Una década
y media de dolor y pobreza
mientras su mente se consumía
gota a gota.
Uno trató de ahogarse
tres intentos en un lapso de veinte años. La última vez
tuvo éxito. Una abrió el gas
cuando ya no tenía comida, ni una moneda
y sólo medio pulmón.
Una fue a Harlem se acostó con treinta hombres, luego
regresó a su casa y se degolló. Uno conversó toda la noche
con H.L. Mencken y luego con las primeras luces del día
se arrojó a las aguas, ahogándose.
¿Cuántos dejaron de escribir a los treinta años de edad?
¿Cuántos fueron a trabajar para la revista Time?
¿Cuántos murieron de lobotomías prefrontales
en el Partido Comunista?
¿Cuántos están perdidos en los oscuros pabellones
de psiquiátricos de provincia?
¿Cuántos asesorados por sus psicoanalistas
decidieron que después de todo dedicarse a los negocios
era lo mejor que podían hacer?
¿Cuántos son alcohólicos sin esperanza o remedio?
René Crevel!
Jacques Rigaud!
Antonin Artaud!
Mayakofsky!
Essenin!
Robert Desnos!
Sain Pol Roux!
Max Jacob!
En todas partes del mundo
la misma mano
sin cuerpo
es la que nos asesina.
Aquí hay una montaña de muerte.
Una colina de cabezas como las de los Khanes todas apiladas.
El primer nacido del siglo
degollado por Herodes.
Tres generaciones de infantes
deglutidos por las sangrientas fauces de Moloch.

IV

Él está muerto.
El pájaro de Rhiannon,
ha muerto.
En el frío invierno del corazón.
Él está muerto.
En los valles de la muerte,
finalmente lo hallaron mudo,
envuelto en la tormenta de mentiras.
Él nunca volvió a hablar.
Él murió.
Él está muerto.
Nunca volvió a emitir palabra.
Él murió.
Él está muerto.
En las manos antisépticas de ellos
él yace muerto.
El pequeño lanzador de encantos de Cader Idris,
el de la arrebatada palabra.
Él está muerto.
El gorrión de Cardiff.
Él está muerto.
El canario de Swansea.
¿Quién lo mató?
¿Quién mató al pájaro de brillante cabeza?
Vos lo hiciste, Vos hijo de puta.
Vos lo ahogaste en tu cerebro de cocktails.
Él cayó y murió en tu sintético corazón.
Vos lo mataste,
Oppenheimer, asesino de millones,
Vos lo mataste,
Einstein, eminencia gris de la muerte.
Vos lo mataste.
Havanahavana, con tu premio Nobel.
Vos lo mataste, General,
siguiendo los pasos administrativos correspondientes.
Vos lo estrangulaste, Le Mouton,
con tus mains étendues.
Él confesó en un juicio público ante una calavera
que parecía tener imperdibles.
Vos le pegaste un tiro en la nuca
mientras él se tambaleaba en el último sótano.
Vos lo mataste,
benigna señora en la estampilla.
Lo hallaron muerto en el almuerzo semanal
de una asociación  progresista.
Lo hallaron muerto en el departamento de edición.
Lo hallaron muerto en la reunión de políticas editoriales
de la revista Time.
Henry Luce lo mató con un telegrama al Papa.
La revista Mademoiselle lo estranguló con un corpiño relleno.
El viejo comadreja lo mojó con una bolsita de té.
Luego de que los lobos hicieron su trabajo, los vaticidas
se alejaron arrastrándose con sus entrañas
hacia las aulas y las revistas literarias.
Cuando la radio transmitió la noticia de su muerte
vos personalmente te paraste gritando “ Dennos a Barrabás!!”
En tu multitud solitaria pasaste sobre él.
Tus zapatones y zapatillas de ballet
lo patearon hasta morir en la calle empedrada.
Lo golpeaste con una composición de Hindemith.
Lo apuñalaste con el acero inoxidable de una obra de Isamu Noguchi,
él está muerto,
él está muerto.
Como Ignacio el torero,
a las cuatro de la tarde.
Puntualmente a las cuatro de la tarde.
Yo también no deseo escuchar nada acerca de ello.
Yo también no deseo saber nada acerca de ello.
Yo deseo salir corriendo por las calles,
gritando “ Recuerden a Vanzetti!”
Yo quiero derramar gasolina por sus chimeneas.
Yo quiero poner bombas en sus galerías.
Yo quiero quemar sus salas de redacción.
Yo quiero rajar el vientre de sus mujeres frígidas.
Yo quiero hundir sus veleros y lanchas de lujo.
Yo quiero estrangular a sus niñitos que pintan con los dedos.
Yo quiero envenenar a sus afganos y caniches.
Él está muerto, el pequeño querubín borracho.
Él está muerto,
el radiante y vigoroso argumentador.
Él está muerto.
Las aves que siempre vivirán, han callado
ya no le cantan al rey Bran.
Las aves marinas están quietas
sobre Bardsey,  la isla de los diez mil santos.
Los hombres subterráneos no cantan
en su camino al trabajo.
Hay olor a sangre
en el olor del humo de la turba.
Ellos lo han derribado con ferocidad,
al hijo del bardo David ap Gwilym.
Lo han asesinado,
al bebé del poeta Taliessin.
Allí yace muerto,
al lado del témpano de las Naciones Unidas.
Allí yace embolsado,
a los pies de la Estatua de la Libertad.
La corriente del golfo de México huele a sangre
cuando toca las arenas de Iona
y las azules rocas de Canarvon.
Y todas las aves del profundo océano se elevan en vuelo
sobre los grandes cruceros de lujo y aúllan,
“Vos lo mataste! Vos lo mataste!
Vos vestido en ese maldito traje de confección de Brooks Brothers.
Vos
reverendo hijo de puta.”

(versión Esteban Moore H.)



Calle Rexroth, San Francisco, Ca.



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Kenneth Rexroth (South Bend, Indiana, 1905- Santa Bárbara, California, 1982) Poeta, traductor, ensayista y crítico autodidacta. Una de las figuras centrales del denominado Renacimiento Poético en la ciudad de San Francisco y de  la poesía contemporánea de su país. Fue uno de los primeros poetas norteamericanos en interesarse por las formas poéticas japonesas. Czeslaw Milosz, a quién Rexroth tradujo al inglés, sostuvo que Rexroth era un gran poeta y uno de los más destacados traductores de la poesía china y japonesa. Asimismo leía en Francés, japonés, griego, latín y castellano. Lawrence Ferlinghetti quién grabó con él una lectura de poemas acompañados por el Cellar Jazz Quintet, sostuvo que sin dudas Kenneth Rexroth
fue el maestro de todos ellos.Publicó entre ensayo, crítica y poesía alrededor de de cincuenta libros. En 2003, se publicó su obra poética completa con un prólogo de Sam Hamill.























viernes, 16 de diciembre de 2011

David Antin: Privacidad en un lugar público.




David Antin



 













me considero un poeta pero no voy a leer poesía     como podrán ver
           no traigo libros          a pesar de que he escrito libros          yo
tengo una extraña relación con la idea de leer    si no me pueden oír
  apreciaría   que se acerquen   pues esta no es una
situación en la que intentaré  amplificar  eso sucederá en  la segunda parte
     la que le corresponde a jackson maclow    el equipo que está detrás mío
   sobre el escenario  es otro equipo  yo sólo estoy usando este equipo
       mínimo    pues es el único equipo que puedo manejar
      en este momento particular   y la razón  es que en un tiempo
estuve involucrado con la ingeniería y ahora me estoy deshaciendo de las partes
      existió un tiempo en que yo hubiera concurrido con más     mucho
    más  y no hace mucho pero ahora en este momento no lo deseo   es
algo así  como mi actitud hacia  el libro                del que no intentaré
   leer       lo que quiero decir es que si  yo  viniera y les leyera  poemas
de un libro ustedes  lo considerarían un modo razonable de  comportamiento
       y es un modo razonable de comportamiento               generalmente
considerado    como una lectura de poemas     y sería  algo así  como
   extraer arvejas  congeladas de un contenedor de  comida          y eso
no me parece interesante porque entonces me  convertiría en un cocinero
   y realmente no deseo ser un cocinero           no  quiero ser un cocinero o
 recalentar la  comida por nada ni para nadie   he venido aquí para hacer un
        poema hablando    para hablar un poema           que será               siendo
las otras cosas iguales  porque yo quería hablar  acerca de
     algo   la situación que se presenta cuando un poeta viene a un sitio
           para construir  lo  que es un poema    digo ¿ que estoy haciendo
viniendo aquí a hablar poesía ?  eso   si  yo pensará que la poesía fuera
  una especie de iniciativa  romana  si  yo creyera  que  la poesía es una
iniciativa   romana  asumiría que hablar poesía es una  empresa razonable   y
  definida con claridad      llegaría al lugar y haría uso de  todo
   el magnífico  encanto de la retórica     del que me serviría y luego les
       ofrecería poesía     quiero decir mejoraría lo hablado   como verán
         hablar sería  sólo hablar      del modo en que lo hacen las personas y
  la poesía sería un discurso hablado que se supera  sería  charla que tiene finales graciosos
          podría rimar  digamos o producir una melodía o hace lo que hace o que tiene que
      de modos inusuales y exóticos no hay nada de malo en eso existen muchas personas que lo    hacen es divertido hacer equilibrio en un alambre tendido es divertido hablar mientras                
    bebemos agua es divertido hablar mientras hacemos la vertical invertida
propongo que no consideremos a la poesía como eso que se pone por encima de la    
                    conversación                        la considero                            en este caso
como algo que aparece en una ocasión particular en un lugar público            yo
  quiero decir están ustedes aquí y este es un sitio público y yo me dirijo  me enfrento
a una situación pública y estoy haciendo lo que los poetas han hecho durante mucho tiempo
   han hablado  de un mundo íntimo                algunas veces
  de una necesidad íntima  pero siempre             lo han hecho en un contexto bastante peculiar               para que cualquiera pudiera compartir sus palabras lo que es muy extraño
es extraño que un hombre venga aquí a hablar con ustedes a quienes no conoce y ustedes no lo conocen a él y ustedes se interesaran por lo que tuviera que decirles    y es exótico
 siempre hay algo raro en ello sin embargo si podemos compartir algún aspecto de nuestra humanidad quizás sea menos exótico     eso es       es sabido     que las personas entran en un bar   se encuentran con otra persona a  la que no conocen  y comienzan una conversación    les cuentan la historia de su vida  y luego desaparecen para no verse nunca más          de hecho pienso que existen personas que se especializan en hechos de esta índole         los conductores de taxis  en diversas ciudades viven esta experiencia repetidamente     alguien llega les cuenta la historia de su vida  que puede ser verdadera   o no                         puede ser mítica o puede ser un poema          y nunca los vuelven a ver  yo creo que las grandes historias míticas son aquellas que están llevando a cabo en este momento los choferes de taxi    en este preciso instante del tiempo    si pueden recordar las historias           y en este contexto asumo  que estamos tratando de alguna manera la ocasión mítica ¿ qué es lo que les voy a contar?   ¿algo privado?  por supuesto que les voy a contar algo  privado   ¿me van a creer ?             ¿me creerían ustedes si yo quisiera que me crean?
quiero hablarles  de algo bastante más personal de lo que se acostumbra razonablemente y es recomendable en una ocasión pública   sólo       porque se trata de algo poco razonable
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les digo que pienso que de alguna manera  las personas contraen matrimonio para poder definir su yo    una especie de yo privado que es todavía un yo público                   digo
las personas como yo                 hacen eso  pero definir un yo es una cuestión de esperanza y deseos eso es  quiero decir               deseo ser alguien  digo  soy alguien     soy alguien
 jim harithas es alguien  jim harithas adoraba la ciudad de siracusa él tenía las esperanzas de amar a siracusa y ha logrado realizar grandes  cosas en la ciudad de siracusa    no te avergüences  jim lo que has logrado en siracusa es realmente algo considerable un hecho importante                vos querías amar a siracusa                yo quería amar a miriam
y amé a miriam  que es casi lo mismo y un buen día miriam y yo dejamos de amarnos
 y realmente no sé cómo manejar una situación como esa eso es quiero decir  ¿quién habla por mi cuando hablo?             ¿tengo una audiencia?      aquí en este lugar público hablando como si se tratara de una charla con viejos amigos algunos nuevos  y de algunas personas que se han acercado  queriendo saber quizás ¿ qué es un poeta? ¿me entienden?
 lo que hace o hará un poeta               de qué diablos va a hablar  y yo vengo aquí con mis cosas privadas  para decirlo de alguna manera y les digo que me hallo aquí para definir mi ser y les cuento quien soy y porque hago lo que hago y ustedes lo pueden creer como le pueden creer a cualquier poeta    o como le pueden creer a su esposa                       o a sus hijos o a ustedes mismos ------------1976



       


David Antin (1932) en Hablando en los Límites  (1976) nos dice : “siempre he tenido sentimientos confusos/ acerca de mi condición de poeta  “si robert lowell es un poeta/ yo no quiero serlo/ si robert frost es un poeta yo no quiero ser poeta/  si sócrates fue poeta / entonces  lo consideraré...
En la reevaluación que realiza Antin de las vanguardias, Gertrude Stein y John Cage son poetas y mentes más significantes que Pound y Williams.
Ha publicado: autobiography (1967); definitions (1967); code of flag behavior (1968); meditations (1971); talking (1972); and after the war (1973); Selected poems 1963-1973 (1991).