sábado, 11 de febrero de 2012

Miguel Márquez: Poemas.

Miguel Márquez

















El pájaro del árbol canta claro, escribe
Unos versos con ramas en el pico, nos salpica
Cada vez que raya el cielo, y a su manera
Hace lo suyo para que el mal no se lo lleve todo.


***


Las aves que nos distraen cruzan el aire
Con regalos que no podemos soportar,
Crepúsculos otoñales de la infancia,
Amaneceres que no veremos jamás.


***

Crudeza del rostro que de las islas viene con sal
En la memoria, con lámparas, con historias,
Barcos serios que navegan en el océano, y gentes,
Que aún se oyen, entre el ojo y la boca.


***


La vida transcurre entre la casa
Y el péndulo que en suspenso mantiene
Una aproximación sin sustento,
Un laberinto sin promesas.


***


El cuerpo de mi amada tiene
Todos los sustantivos del mundo: hierbabuena,
Cacao, maíz, avena, azúcar, nuez moscada,
Junto a ella, es difícil pensar en el Apocalipsis.


***


La belleza es cruel
Como la venganza,
Física y química,
Siempre la exactitud.



(Textos pertenecientes a Reserva y Esplendor

gentileza de Unión Libre- Enrique Hernández D’Jesús)




Miguel Márquez (Caracas, 1955) Poeta, gestor cultural y editor. Ha publicado: Cosas por decir (1982); Soneto al aire libre (1986); Poemas de Berna (1992); La casa, el paso (1991); A salvo en la penumbra (1999); Linaje de ofrenda (2004); La memoria y el anzuelo (2006).



jueves, 2 de febrero de 2012

John F. Deane: Poemas.




















Fugitivo

El viejo, en su bata bordada, de color ciruela madura,
está sentado en silencio, en su propio mundo; más allá
                                                        /de las altas ventanas
hay tulipanes de un encendido rojo sangre, narcisos
fúnebres, desordenados por el viento. El amor llega
tambaleándose a su alrededor; él permanece ausente,
                                                                /resuelto a partir,
me abandona a mitad de la oración, mis palabras
cada una de ellas, como pétalos, cayendo alrededor de mis pies.


Los emigrantes

Me desperté a una oscuridad
recargada y poco familiar; intuí
el rumor de la lluvia  pasando a la deriva,
las brisas previas al amanecer en los pinos;

mientras dormía ya todo había comenzado;
los crujidos de un carro,
el ritmo, lento, apagado, firme,
del golpe de cascos de un caballo;

soñé  a través de esos  tristes ruidos.
Y entonces los oí, estaban frente a nuestra puerta,
sus voces urgentes, susurrantes,
movimientos nerviosos contra la oscuridad;

el llanto de una mujer elevándose
en su dolor, como un animal herido
que se paraliza repentinamente y yo
estaba consciente del sonido del ómnibus

aproximándose, del trabajo de la caja de velocidades
para detenerse. Allí permaneció. Ronroneando.
Imaginé el baúl,  voluminoso y nuevo,
atado con sogas de pesca,

cómo lo alzaban sobre el techo del ómnibus
y lo cubrían con lona;
luego esos gestos y voces torpes,
avergonzados besos y palabras desbastadas

como terraplenes de arena batidos por la marea creciente,
y cómo el dolor era contenido, del mismo modo
en que aprietas la  palma de la mano sobre tu costado
para aliviar el sufrimiento. El ómnibus

arrancó, ruidosamente, moviéndose sobre el camino
hacia el silencio. Silencio. Luego los crujidos
de un carro y el mismo, lento, cansino ritmo
del golpe de cascos de un caballo.


Hermanos


Estamos muy cerca de que comience la tristeza.
Nacidos hermanos y mellizos. De los dos, uno
es agua
el otro cielo. La necesidad de orden. El amor
por el desorden. La música natural
de Abraham, Isaac y Esaú se transforman

en una cacofonía: Abraham, Isaac, Jacob.
Yo estaba trepado en las altas ramas de un pino
el día que él llego; mi tío, salido de esa fotografía
en el norte de África, 1942; seis hombres jóvenes en línea,
perfectos, los pies separados, las manos tomadas detrás
de sus espaldas, sus gorras de piloto

cuidadosamente ladeadas. Detrás y encima de ellos,
las negras formas curvas del motor, la elegante hélice,
tan ancha como dos hombres, las alas letales—
un avión de  caza, y hombres en guerra.  Yo le temía
 a él, que descendiendo desde las alturas
 con un rugido poco natural; había distribuido la muerte,

 un sofisticado de la matanza, con ocultas
 memorias que nunca habrán de cicatrizar,
 en perpetua búsqueda del olvido.
El otro: marinero y amante.  Yo estaba
parado en el muelle de Westport, cercano a la insistente
cima de la montaña sagrada —bajo la música sutil,

mecánica,  producida por aparejos, grúas y la lluvia suave
golpeando las aguas —cuando él salió del bar
con un vaso grande de jugo en su puño para mí—
puso en mi palma unas monedas pidiéndome que fuera paciente;
hombre de alta mar, viajero, trotamundos —lo veo en el álbum familiar,
envejeciendo, el traje azul claro, una molestia, su camisa

y corbata, el triángulo del pañuelo en el bolsillo superior, una florcilla
en el ojal —presentándose para casarse nuevamente, un hombre
desconcertado que se ríe de sí mismo, arrepentido y desmoronándose,
buscando ansioso sólo la comprensión, y el apagón total en el alcohol. 
Hermanos. Todos somos tan livianos de alma que deseamos intensamente la piedad,
imaginando que Dios podrá ser engañado

por nuestras posturas políticas. Éstos son los oscuros orígenes,
míticos e inseguros, las tierras fangosas sobre las cuales caminamos
donde crecen las cautivadoras orquídeas. Entierro a uno en agua,
puesto a reposar sobre un océano tranquilo; y el otro,
destruido y fatigado, descansará tendido sobre el aire ascendente
donde las mañanas surgirán para él, finalmente, libres de toda amenaza.

(Traducción Esteban Moore,  Lejano país y otros poemas, Alción, Córdoba, 2011, 150 páginas)


John F. Deane nació en 1943, en Achill, una isla ubicada sobre la costa oeste de Irlanda,  bañadas sus playas, por las allí, frías aguas del Océano Atlántico y batida  por los crudos vientos que soplan, en distintas épocas del año, desde el mar Ártico.
Elementos presentes en su poesía y también, no podemos dejar de señalar ‘la lluvia’, factor climático éste, que como sostiene Bryan MacMahon, refiriéndose a la tradición poética irlandesa: “... siempre ha existido una constante, la lluvia irlandesa, perforando, latigueando, lastimando con sus gruesos chaparrones; o que a través de sus caprichosos cambios  permanece siempre en movimiento, en el semi silencio de la bruma... 1 La lluvia para MacMahon integra lo que el denomina “las constantes de lugar en Irlanda” y habrá de subsistir junto a la constante del paisaje, aventura,  “inalterable en los siglos por venir”.
Las características ambientales combinadas con una prolongada, dramática y cruel historia; invasiones extranjeras; el despotismo político practicado durante siglos por  los conquistadores; las hambrunas; el exilio y la emigración  masiva,  transfieren un sentido de pérdida. Un tono, en muchos casos taciturno,  a la tradición literaria irlandesa.
La derrota en el siglo XVII,  del conde de Tyrone, Hugh O’Neill, quién combatió a los ejércitos ingleses durante nueve años y, su posterior decisión de partir al exilio en 1607, puede ser visualizado como el punto de inflexión que anuncia  el definitivo ocaso de la aristocracia gaélica, la paulatina, progresiva  pérdida de su lengua nacional, el ‘gaélico irlandés’ y la forzosa adopción de una nueva lengua.
Esta circunstancia, entre otras cosas, condena a una vigorosa poesía en lengua vernácula, de la que sobreviven ejemplos ya desde el siglo VI, a un remotísimo segundo plano.
No obstante y, a pesar de las condiciones políticas negativas, existieron varios intentos para preservar la lengua originaria. Sin embargo, no sería hasta bien entrado el siglo XIX, en que aquellos esfuerzos toman un rumbo y una forma cierta. Esto sucedería en 1842,  cuando los escritores Thomas Osborne Davis, John Blake Dillon y Charles Gavan Duffy fundan un periódico, The Nation (La Nación), una de las herramientas esenciales en el proceso de recuperación de la tradición originaria. H. Halliday Sparling 2 en el prólogo a la antología  Arte de la trova irlandesa, considera que en este medio, en el que el pasado irlandés sería releído y resignificado, sus colaboradores tendrían la oportunidad de explorar  nuevas orientaciones y que en muchos casos, éstas hallarían su sustancia “en el renacer de una literatura nacional, en la que las canciones y baladas de sus poetas y de quienes habrían de sucederlos, de ninguna manera fueron el aspecto menos importante.”
En las fases sucesivas del desarrollo de la poesía irlandesa a través del tiempo, existieron fuertes tensiones y conflictos entre ambas lenguas,  sin embargo,  la ruptura nunca fue absoluta.Thomas Kinsella, sin duda uno de los más importantes poetas irlandeses contemporáneos en lengua inglesa  y destacadísimo traductor de la  literatura gaélica al inglés, escribe en Una mente dividida 3: “Ambas lenguas  y sus respectivas  poesías, quizás nunca tuvieron mucho en común —incluso en muchas ocasiones se ignoraron mutuamente, no tuvieron conciencia de su mutua existencia [...] No obstante, la  separación entre ambas lenguas  nunca fue completa, tampoco lo fue la conexión entre estas dos literaturas.”
En la mente del poeta moderno irlándes, escribiendo en inglés, nunca dejaron de resonar las inflexiones, el  acento y el corpus temático de la “vieja lengua dorada” que lograron sobrevivir en la voz de los campesinos que alrededor del fuego del hogar familiar, supieron transmitirlos de generación en generación, trazando el sendero para regresar a ‘lo irlandés’, factor que definirá una sensibilidad diferente. Pero, para darle continuidad a este fulgor histórico-cultural en la memoria popular, necesariamente, habrían de implementarse, necesariamente, otras iniciativas. Y, es aquí donde el traductor, a partir del siglo XVIII, se transforma en una figura fundamental. Samuel Lover en la introducción  a su antología Poemas irlandeses, 4 que rescata varios poetas tradicionales, solicita vehementemente que se les rinda el merecido homenaje, pues ellos son en gran medida los artífices de la literatura moderna irlandesa.
En el Renacimiento irlandés es determinante la tarea de los traductores, pues esencialmente este fenómeno consistió en “un ejercicio de traducción, en el traslado de diferentes aspectos de la cultura gaélica a la lengua inglesa, un idioma muchas veces considerado ajeno y extraño  5
El traslado de la historia oral, el folklore, la mitología y la poesía de la tradición irlandesa gaélica al inglés, es también un modo de apropiarse de la lengua impuesta. Ante las dificultades y obstáculos que presentaba la recuperación de la lengua original, comprendieron la necesidad de llevar adelante una estrategia inversa, se propusieron entonces, dotar al inglés de un conjunto de valores simbólicos extraños y ajenos  a su tradición; colonizarlo, transformándolo de este modo en un instrumento idóneo para relatar su visión del universo y de su propio pasado histórico.
Seamus Heaney en su ensayo La recuperación de la poesía de los desposeidos (The Poems of the Dispossed Repossesed )  6 refiriéndose a la antología de poesía irlandesa compilada por  Seán Ó Tuama 7 y sus textos traducidos por Thomas Kinsella, destaca que este último (como muchos otros traductores de la literatura gaélica): “está sumamente interesado en el tono, en su intención de llevar el tono del gaélico irlandés a través de la divisoria lingüística. El tono es la vida interior de una lengua, un espíritu secreto jugando detrás o enfrentándose con aquello que está siendo dicho y como esto  se estructura en la sintáxis y en las figuras retóricas y las formas de expresión. Sutilmente tiene que ver con el más profundo sistema de valores que rigen a esa comunidad de hablantes.” Los resultados de este largo proceso pueden observarse finalmente en la consolidación de una voz propia y distintiva. 
Es en el ámbito de esta voz, que aún le susurra al poeta desde el fondo de la historia,  donde John F. Deane halla la materia a partir de la cual formula, con un timbre personal, su poética. Esta elección pareciera derivar de una intima necesidad por darle forma cierta a su experiencia en un territorio en el que lo rural y lo urbano aún se entrecruzan. Una pequeña isla, frente a otra isla, cuyo centro cultural y capital política,  Dublín, permaneció durante décadas apartada, de espaldas al continente europeo, un territorio, por lo tanto, doblemente insular.
Esta circunstancia, infiero, es la que impulsa a Deane a llevar adelante una intensa actividad como gestor cultural, funda la sociedad de poesía irlandesa, la revista Poetry Ireland y la editorial Dedallus Press desde la cual promueve la poesía irlandesa contemporánea en el mundo y difunde en Irlanda a distintos poetas extranjeros. Él mismo tradujo a Martin Sorescu, Tomas Transtormer y Jacques Rancourt. Esta tarea de doble vía, dar y recibir, no sólo apuntala la apertura al mundo ya  iniciada en la década de los 50, también afianza la autoestima de una tradición poética sojuzgada durante siglos, la cual no necesita apelar a Grecia y Roma, ella posee su propia y milenaria mitología.   
Los poetas irlandeses podrán entonces resignificar su contexto cultural, en el que los diosas y dioses celta gaélicos, como refiere  Sean O’Faolain en La muerte de los grandes dioses 8 aún: “... silban en el aire, aparecen y se desvanecen, revolotean, resplandecen tenuemente a través de un velo, el Otro Mundo siempre está detrás tuyo y el sentido de la poesía en todas partes..”
En el caso particular de John F. Deane, existe asimismo un profundo proceso sincrético, pues su imaginación se nutre también de una estricta educación católica, cuyas huellas son perceptibles en su obra. No obstante, su catolicismo inicial, a través de la relectura de los textos sagrados, evolucionará dotando a su yo poético de una conciencia  culturalmente cristiana, en la que Dios, en tanto representación de lo trascendente, no siempre es, una presencia consoladora. Al respecto el autor
consultado acerca de los objetivos de su poética responde: “ Escribo como una ayuda para recuperar lo que he perdido en el transcurso de mi experiencia personal y de las dudas y vacilaciones  producto de las filosofías modernas y los eventos mundiales,  en el campo de la  fe.  En mi obra me propongo relocalizar, renombrar y reevaluar la experiencia cristiana y sus valores, sin ninguna atadura a ningún credo en particular.”
La suya es una obra en la que se mezclan sus agudas observaciones de la naturaleza con el dolor y el temor de todo ser sensible. Para ello se vale de una prosodia cadenciosa, un lenguaje rico en imágenes y una mirada atenta que observa curiosa
los sucesos en el mundo.
Denise Levertov, refiriéndose a Deane expresó: “Cuando el fusiona la música del pensamiento y el sentimiento con la propia del lenguaje, crece en mí ese ¡Sí! interno que inconscientemente todos deseamos experimentar intensamente cuando nos acercamos a un poema o cualquier obra de arte.”


 1 Bryan MacMahon, Place and People into Poetry, Irish Poets in English, Seán Lucy, ed. -The Thomas  
      Davis  Lectures, , Mercier Press, Cork, Ireland, 1972.
 2  H. Halliday Sparlin, Irish Minstrelsy, Walter Scott, Ltd., Londres, 1888.
 3  Bryan MacMahon, Place and People into Poetry, Irish Poets in English, Seán Lucy, ed. -The Thomas Davis Lectures,   Mercier Press, Cork, Ireland, 1972.
 4 Samuel Lover, Irish Poems, The People’s Standard Library, Ward, Lock & Co., London-New York, 1859.
 5 Declan Kiberd, Inventing Ireland: The Literature of the Modern Nation, Vintage, New York, 1996.
 6 Seamus Heaney, The Government of the Tongue, Faber & Faber, Londres, 1988.
7 An Duanaire 1600-1900: Poems of the Dispossesed, Séan Ó Tuama ed., Dolmen Prees, 1981
8 Sean O’Faolain, The Irish, Pelikan Books, Londres, 1947.


Esteban Moore



 

























 



Mauricio -Chiro- Pérez Ruz: Yo digo que la muerte es una piedrita en el zapato...

 Mauricio -Chiro- Pérez Ruz















cuantas veces mis amigos



zarpamos sin preguntarnos por qué


sabiendo que nos mentían el mar


presintiendo el matadero

                     

una página en blanco me invita a otro naufragio

después de tanta búsqueda


estamos solos con la noche

yo

y mi otra parte de mí


en este monstruo


esta creación




sensatez


se olvidó de mí el tren de la infancia
pasó

y me justifico diciendo que se olvidó de mí


se supone que debía estar atento

el silbato suena una sola vez para todos

entonces


¿por qué decir que no lo oí?


caigo a la noche

como otros tantos objetos caen

sitúo mis despojos en la nada

después de todo

un rayo reparador de sol

va desvirtuando el humo de estos cigarrillos


de esta infamia





como el barco fantasma no quiso puerto

no quiso luz la hoja

por nueva

por muerta

temiéndole al otoño


al vendaval


                   esto hay


esto somos



sin presentimientos que valgan




procesión de engranajes afligidos

en el filo de la navaja

en el filo del abismo


al filo de la noche





Mauricio -Chiro- Pérez Ruz ( San Juan, 1969) Publicó: Milagro / Miseria (1997) y
Fiebre, poemas incoherentes ( para algunos...) (2011). Aministra el blog: http:// chirocidades.blogspot.com/

jueves, 26 de enero de 2012

Theo Angelopoulos: Olvidadme en el mar.

Theo Angelopoulos (1935-2012)





















Os deseo salud y felicidad pero no puedo hacer vuestro viaje
Soy un visitante
Cada cosa que rozo me duele de verdad
y además no me pertenece
Aparece alguien para decir «es mía»
Nada mío tengo había dicho en otro tiempo con fatuidad
Ahora entiendo que la nada es nada
Que ni siquiera nombre tengo
Y que he de buscar uno de cuando en cuando
Dadme un sitio que mirar
Olvidadme en el mar
Os deseo salud y felicidad.

(poema inédito de Theo Angelopoulos)

Traducción  Mario Domínguez Parra.

 Theo Angelopoulos  (Zódoros Anguelópulos, 1935-2012) Periodista, crítico cinematográfico, guionista y director de cine. Falleció la noche del 24 de enero, en Atenas, luego de ser atropellado por una motocicleta de la policía. Tenía 76 años y era el director de cine griego más laureado en el extranjero. Autor de hitos de la cinematografía europea como Alejandro Magno (1980), La mirada de Ulises (1995) o su reciente Eleni (2003), era una de las figuras clave del cine de autor de los últimos años.
La indagación en la memoria y en la historia, el gusto por la abstracción, son los ejes conceptuales de su trabajo. Su distintivo estilo se caracterizaba por el carácter pausado y ambiguo de la narración, así como por unas cuidadas composiciones formales. Una cita del poeta griego, Giorgos Seferis empleada por Angelopoulos en Alejandro Magno, reflejaba, en opinión del director, el espíritu de su cine: “Desperté con esta cabeza de mármol en mis manos, que agota mis brazos y no sé dónde dejar”.

Fuente:Yannis Zubulakis: http://www.tovima.gr/culture/article/?aid=439984).
 

martes, 24 de enero de 2012

Eduardo D’Anna: Diario.

























25 de marzo

Pero los pájaros vienen de algún lado.
¿Vienen del sur, o del oeste?
A veces parecen venir del sur,
pero pueden haber doblado antes,
¿Quién lo sabe? ¿Quién se atreve
a saber algo a través de los pájaros?

Ellos no saben nada del poder,
toda la tierra es su reino;
viven tan poco que pueden creerse
reyes, antes que el desengaño
los conmueva. ¡Qué se puede
hacer con los pájaros éstos!

No dan información, sólo despiertan
esta curiosidad angustiosa, este
deseo de volver, para ver, para saber
cómo funciona el mundo.


7 de abril

Pero cavar tampoco. Cavar
hasta el otoño, tampoco:
porque el Infierno se entromete
en este vertical itinerario, y
no se sabe de atajos, ni de
desvíos, para dejarlo
al costado. Está claro.
Para llegar al otoño
no queda otra salida más
que  esperarlo. Y entonces,
vendrá aquí. Y no estaré
de regreso. No volveré
al modo particular en que
la estación a mí se me
presentaba. Hay que irse.


30 de agosto

Ahora resulta que hace un rato
me toca ver pasar a dos viejos
riéndose. Un viejo
y una vieja, quiero decir.
Y se reían.

Me pareció obsceno.
Me pareció, en realidad,
imposible.

¿Qué peligros me acechan
Antes de conocer la verdad?


(del Diario  Secreto de Marco Polo, Alción Editora, Córdoba, 2011)





Eduardo D'anna. (Rosario 1948). Poeta, ensayista, docente. Ha publicado en poesía más de doce libros, entre ellos: Carne de la flaca, La montañita, La máquina del tiempo, Historia moral, Zoológicos y 2491;  una novela La jueza muerta, 2001) y los ensayos Nadie cerca o lejos y Capital de nada, que exploran la cultura de su ciudad en relación a la cultura nacional. Actualmente dirige la revista literaria Facundo.

jueves, 12 de enero de 2012

Juan García Gayo: Poemas.

Juan García Gayo






















El Himno Nacional

El himno nacional apagó las velas  y salió por la puerta de servicio,
bordeó el parque Lezama, entró en el bar Británico
y esperó su café cortado con medialunas de manteca.
Los cartoneros, tirados en el pasto como cueros al sol,
se preguntaron sin palabras:
Ey, ¿no será ése el himno nacional?
El himno no sabía que su vestido había pasado de moda
y que lo llaman túnica, pero en cambio advirtió
que su túnica estaba manchada y desflecada.
Al bajar por la calle Brasil
tocó la campanilla de la iglesia ortodoxa
interrumpiendo la lenta combustión de un salmo.
Los celebrantes envolvieron al himno y, como caridad,
lo adornaron con lentejuelas bizantinas.
Uno de ellos le retocó las cejas y le tiñó los pelos de la barba
con una crema que se extrae del petróleo, importada de Rusia.
Sin dar las gracias, el himno bajó por las escaleras de dos en dos,
cruzó Paseo Colón, alucinado y enfiló hacia la costa.
Nadie le cortó el paso. El himno nacional es mudo cuando quiere,
también es invisible. Al divisar el río
descubrió que las aguas se abrían invitándolo
pero aumentó el olor, la pestilencia y no quizo y no pudo bañarse,
prefirió descansar a la sombra de un ceibo
y recordar detalles de su vida: dos padres, la ausencia de una madre,
cómo se fracturó las costillas en un festejo patrio
y cómo perdió el brazo que sostenía una antorcha
y cómo  le injertaron otro brazo.
Lo engañaron al himno, lo convidaron con vinagre,
lo obligaron a contar chistes en una cervecería del Bajo.
Hizo de arco de triunfo, funcionario, milico,
maestro y estudiante al mismo tiempo.
Él, que nunca se tuvo por sublime, se cansó de ser todos.
Desorientado y huérfano, la marejada se lo entregó a la noche
y la noche sin que él se diera cuenta,
lo tomó de los pliegues traseros de la túnica
y cuando amanecía lo devolvió al museo.
¡Qué pena, qué alegría reconocer los muebles portugueses,
las condecoraciones, las cartas, el silencio!
Y el himno entonces recuperó la voz.


King Kong


No hay música de fondo ni es Navidad.

Las balas dieron en el blanco.
La última mirada fue para la tonta secretaria rubia
nacida y criada en Nueva York.
El rascacielos destrabó sus raíces
y comenzó a subir, subir rumbo a una vida diferente.
La tragedia, compuesta de piedad y algo de medicina,
se entregó a la locura
y el mono finalmente cayó
como un peñasco vivo y blando.

El director de la película llegó tarde a la cita.
El productor hizo cambiar, sin aviso,  el guión.
Un piano se deshizo en el agua.
Los bares bajan las cortinas.











 

Juan García Gayo (Buenos Aires, 1932) Poeta, traductor y periodista. Publicó entre otros títulos De emblemas y Viajeros (1966);  Jardín Botánico (1968, Premio Fondo Nacional de las Artes); Blue Lines (2000, Premio Municipal de Poesía). Como traductor ha vertido al castellano a Emily Dickinson, Stephen Spender, Edwin Muir, Fernando Pessoa y Adelia Prado, entre otras voces de la poesía universal.

Alción Editora: Poemas Completos, W.B. Yeats.



































Alción Editora, 570 páginas, Córdoba, octubre, 2011


Prólogo y traducción, Eduardo D'Anna.






Eduardo D'anna. (Rosario 1948). Poeta, ensayista, docente. Ha publicado en poesía más de doce libros, entre ellos: Carne de la flaca, La montañita, La máquina del tiempo, Historia moral, Zoológicos y 2491;  una novela La jueza muerta, 2001) y los ensayos Nadie cerca o lejos y Capital de nada, que exploran la cultura de su ciudad en relación a la cultura nacional. Actualmente dirige la revista literaria Facundo. 

martes, 10 de enero de 2012

Joseph Mulligan: Cinco poemas.

Joseph Mulligan






















1.

En esta panera
de preguntas,
se pide
la mano
de la hija
más joven
de la eternidad.

La presión in-
corpora este glaucoma,
amoroso
y servil
en el dominio
de la preferencia.

Ah, cómo las horas
hacen mártires
de finitos gestos
de carencia y esperanza
y OPOSICIÓN.


2.

Si algo
ocurriese
a tiempo
estas presentes
horas
estallarían;

pero la duda zumba,
como las moscas
esta noche mueren 
enfrente, y presiona
esto que
acomete.


3.

Lo que todo eso quiere
    ser ahora mismo
antes que un ojo
    pueda ver es este

        dulce esto que conoce
los labios del tiempo
        este devorado ex-ser

en exceso se vierte poco a poco
    desde la nada
este mundo
        meramente

extinto en.


4.

De repente la tarde
se ha rebelado contra el Sol
y los cielos sin paraíso
galopan allá a lo lejos.

Un viajero a pie
sin una bestia
que azotar, sin lomos
que espolear
ha empezado a patearse
la costa
del colgante día.

Hoy para estar demasiado lejos
los dos tan próximos
enfrente se postran
ante la puerta que cierran
y pierden su mar
por bahías apenas abiertas.


5.

Las calles esta noche
de espacio están despojadas
    y borrachos que se desvanecen
canturrean el nombre que
la niebla borra en la luz.

El tuétano adentro
niebla calcárea
    enriquece las existencias
en mayor extensión
que la esencia embozada en hueso.

Los ojos sobre un rostro
que esa visión podría perforar
    ¡si de una vez perforaran la piel
sí, si entraran de forma pura
hacia el ímpetu de su mirada!


Traducción y nota bio-bibliográfica: Mario Domínguez Parra



 Joseph Mulligan (Nueva York, EEUU, 1981). Poeta, traductor, narrador y ensayista. Ha traducido al inglés obras de Oliverio Girondo (Persuasion of the Days), César Vallejo (Trilce, Escalas y Contra el secreto profesional, éste último publicado por Roof Books en abril de 2011 con el título Against Professional Secrets, en edición bilingüe), Alejandra Pizarnik (Árbol de Diana, Extracción de la piedra de la locura y El infierno musical) y Jorge Eduardo Eielson (Mutatis Mutandis, Noche oscura del cuerpo, De Matera Verbalis, Celebraciones, Ceremonias solitarias, PTYX y Sin título).

En la actualidad trabaja en la traducción al inglés del El anticuario, de Gustavo Faverón y, junto con Domínguez Parra, en la traducción al español de una selección de poesía y prosa de Pierre Joris.

Su primer libro de poemas, Lo: Poems and Translations (Jhire Grafel, Lima), se publicó en 2005. La sección final contiene su traducción de quince poemas de Trilce. Su libro de poemas, The Geometry of Leisure, está pendiente de publicación. Escribió, junto con Renzo Roncagliolo, la novela corta Am I falling? Publica ensayos, reseñas y traducciones en su blog, The Smelting Process: http://jwmulligan.wordpress.com/. También publica artículos sobre política y sociedad en Daily Kos: http://dailykos.com.

sábado, 7 de enero de 2012

Lawrence Ferlinghetti: Viajes por América desierta.

Lawrence Ferlinghetti














Muy bien les pido su atención
déjenme contarles la parte final
de un espectáculo western
antes de que destruya la imagen
como un poeta cowboy
al estilo Kell Robertson
entrando en escena
en un bar somnoliento
en el pleno norte tejano
un domingo por la tarde
el sol sobre el hombro en la puerta vaivén
y él con su volumen de Longfellow
en la mano derecha
decidido a llenar el boliche
de plomo caliente
Quiero relatar esta historia a todos
Antes de que vengan a buscarme
por ser un pacifista agitador
mientras los viejos hombres blancos
a cargo de las cosas
observan con ojos enloquecidos
viven un estado de verdadera locura
Ellos tienen sus urgencias
deben buscarse enemigos
de lo contrario esta escenografía
se descompondrá
caerá hecha mil pedazos
Muy bien les contaré
antes de que sea demasiado tarde
que este nuestro mundo
no está llegando a su fin
por la  NO existencia de enemigos
yo les puedo decir
el enemigo vive aquí
ni allí afuera ni en ningún otro lado
vive aquí
Yo hablo de protección mutua
y no quiero significar condones
nada de eso
Bebé cuidáte de todos esos tipos
grandísimos hijos de puta
que circulan libremente por nuestras calles
esos que lograron llegar
porque vos eludiste tu deber cívico
porque nadie está a tu altura
porque gritás que todos son iguales
No señor de ninguna manera
no podemos permitir
que nuestro comportamiento
los lleve directamente ahí arriba
Qué querés
Que las multinacionales lo posean todo
Digámoslo de una buena vez
Digamos no queremos naciones
Digamos no sirven para nada
Queremos el libre comercio
Sí y las multi al frente
sin interferencias del pueblo
Te parece
Todo el mundo lo sabe
que el enemigo del gobierno
es el pueblo
Te lo digo de frente
El Imperio Británico ya fue
El Imperio Francés ya fue
y como herencia
recibimos Vietnam
y el Ruso
también fue
Ahora nos toca a nosotros
Todo llega a su fin muchachos
Nos convertiremos en un país
del tercer mundo
sí el viejo y querido país
será del tercer mundo
Podría ser algo bueno
tendríamos cien años de soledad
que los necesitamos
y mucho
y otros cien más
para que desaparezca
la cultura de la TV
y podremos tirar entonces
por los inodoros
esta cultura del automóvil
podemos pedirles a los jóvenes
a alguna banda de pendejos
que se los roben
No podemos seguir viviendo
esta constipada vida de consumo
No señor
Nunca más
Nos alejaremos de ella
la mataremos con nuestra  risa
enterraremos toda su falsedad
todos sus automóviles nuevos
con música india funcional
y tam tams incorporados
que garantizan con su posesión
el regreso a la antigua felicidad aborigen
la vida natural en la tierra
Sí mataremos a estos payasos
con nuestra risa sarcástica cáustica
nos reiremos mucho de los intelectuales
de reblandecida musculatura
hasta esfumarlos de la faz de la tierra
Las caras
grabadas en la piedra del Monte Rushmore
reventarán de risa
como La Mujer  que ríe en el Parque de la Luna
Sí haremos  una infinita grabación
de roncas risas ridículas
sí risas
que derritan el plástico
la manteca
las armas
y que conviertan a los automóviles
en bañaderas repletas de flores
Sí debo reconocer que al volcar
el agua de la bañadera
estoy arrojando al bebé
en la corriente de aguas sucias
Pero el bebé todavía podrá cantar
luego de huir de las aguas contaminadas
y quizás yo pueda oir nuevas canciones
saliendo de esa nueva boca americana
Esta nueva música suena diferente
trae el rumor de la gente que eleva su voz
luego de siglos de Silencio
su sonido no es blanco
En las grandes llanuras podremos escuchar
el nuevo canto de esta nueva tierra
sólo que esta vez no será la voz del viejo Walt
Será una voz mestiza
una voz políglota cantando
tarde en la noche
en las extendidas llanuras
donde la desaparición de las luciérnagas
señala el amanecer de una época terrible


                                              Marzo, 1993

(Poema incluido en Viajes por América desierta y otros poemas, Colección Obras Representativas, UNESCO, París, Francia, Graffiti, Montevideo,1995) Traducción Esteban Moore)







Lawrence Ferlinghetti (Yonkers, Nueva York, 1919). Poeta, traductor, novelista, ensayista y artista plástico. Durante la Segunda Guerra Mundial, revistó como  oficial en una nave dedicada a perseguir submarinos en el Atlántico. Finalizado el conflicto ingresó en la Universidad de Columbia y posteriormente realizó estudios en la Universidad de la Sorbona en París. En 1953 se radicó en la ciudad de San Francisco donde abrió la ahora emblemática librería y editorial City Lights Bookstore. 
La obra de Lawrence Ferlinghetti puede ser considerada un extendido proceso de reescritura, en el sentido de que todo procedimiento literario lo es si se aventura en la exploración de sus propias raíces. En este trayecto en particular nada es desechado, su discurso se halla sembrado de variadas referencias literarias y culturales, en muchos casos evidentes, en otros de una profunda oscuridad, que sin embargo, refulgen en una nueva luz. En su voz se percibe la resonancia en súbitas, repentinas imágenes, de otras voces: Byron, Matthew Arnold, Albert Camus y el Dante entre otros, y alude asimismo a elementos culturales ajenos, los apropia, entrelazándolos en la trama de un territorio multicultural que anuncia lo inevitable: Será una voz mestiza/ una voz políglota cantando/ tarde en la noche/ en las extendidas llanuras/ donde la desaparición de las luciérnagas/ señala el amanecer de una época terrible.
Al igual que Jack Kerouac y Allen Ginsberg, él pertenece a ese grupo de escritores que en la múltiple producción literaria de su época interpretan la voz, el ritmo de su tiempo, transforman su sensibilidad. 
Lawrence Ferlinghetti explica este fenómeno  de la siguiente manera: Si has estado leyendo acerca de la interpretación de las poéticas de los Beats   hallarás en ellas que los términos ‘poético’ y ‘poéticamente’ son en realidad ‘malas palabras’, deben ser evitados. Lo concreto es lo más poético. El detalle exacto, sin bordados adicionales. De esto trata precisamente la ética de los Beats. Una ética que asumiera la nueva sensibilidad ante la belleza que se estaba produciendo y que diera cuenta de ella en su percepción poética. Las palabras de Ferlinghetti son de algún modo  la traducción actual de aquéllas de Ezra Pound: “El objeto en su  naturalidad es siempre el símbolo adecuado.”






 

miércoles, 4 de enero de 2012

Graciela Aráoz: Poemas.

Graciela Aráoz




















X

Una mujer llora en la cocina. Detrás
del olor a locro.
Macera la carne con limón
y con su inefable tristeza.

Las lágrimas caen en la espuma de leche
que se derrama hasta la indolencia.

El aire se vuelve tan oleoso que debería irse
y apagar el día.

En la cocina una mujer se parte viva,
se corta los dedos, desangra.
El dedo va a la boca.

El dolor está detrás
del hilo dormido que se secó en el vientre,
detrás de aquel humo que se llevó el después.
Detrás, siempre y detrás de todo.

Cuando los olores se mezclan
ella destapa las cacerolas.
Es la única que se queda enjuagando el día
hasta que vuelva a ser.

Una mujer en la cocina.


XXXV

Dicen que estuve viva
y escribía en los pastizales con tizas de nácar.

Dicen que fui una viuda
y llevaba canciones quechuas al cementerio.

Que no lloraba, dicen.
Sólo cantaba
                  inmóvil
con mi lengua mestiza




Graciela Aráoz (Villa Mercedes, San Luis, Argentina) Poeta,  ensayista. Ha publicado en poesía: Equipaje de silencio (1982); Itinerario del fuego (1991) y Diabla (2002, 2007). Su obra ha sido distinguida con los premios Tiflos (España, 1986); Vicente Aleixandre (España, 1988). Ha sido traducida al turco y japonés. En ensayo dio a conocer: Ángel García López: una renovación del símbolo en la lírica española contemporánea Fundación Alcalde Ruiz-Mateos (Rota-Cádiz, 1986). Actualmente colabora en diversos medios y es la presidente de la  Sociedad de Escritoras y Escritores de la Argentina (SEA).
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Ernesto Simón: Historias.

Ernesto Simón










 












Perdedor

Un ángel, cansado de proteger a idiotas, se dedicó a volar sin rumbo. Mas no pudo con su genio. Cada tanto oteaba para abajo y veía un nuevo capítulo de la estupidez universal. Desastre. Destrucción. Espanto. Después de todo era un ángel responsable. Por eso miraba de cuando en vez. Era alado el querubín, blanco, liviano. Lindo ángel, el ángel. Buen amigo. Solidario.
Voló durante tres días. Se sintió libre después de tanto tiempo viviendo para los que sufren. En pleno vuelo, cuando empezaba a soñar que la vida se le terminaba, una bala le perforó una de sus alas. Miró hacia abajo. Se dio cuenta de que sobrevolaba una guerra entre dos naciones. Emprendió el aterrizaje, tenía trabajo. Sonaban sirenas. La ciudad era un caos. Parecía que el infierno había emergido a la superficie de esta calamidad a la que algunos llaman planeta. Pasó por una casa que se incendiaba. Por la ventana asomaba una melodía que venía de la radio, que también se quemaba. Las sirenas están sonando y yo sin agua bendita, decía la canción. Entonces pensó que era un ángel perdedor y que Dios se estaba comunicando con él a través de la radio.


La costura del tiempo

En el año 2666 comenzó a rajarse la costura del tiempo. Desde entonces, la historia del mundo se dividió en dos versiones. Las letras se escribieron duplicadas. Todo se supo de dos maneras. El espejo se convirtió en matriz ineludible. Hubo un lado y hubo otro. Cuentan que los hombres nunca supieron de la misteriosa costura que Dios no había terminado de unir. Un trabajo mal hecho y la fatiga inesperada del Todopoderoso contribuyeron al malogrado final. La humanidad quedó condenada a conocer una sola de las dos versiones que cifran la historia.  


Demanda

En el año 2021, Tony, un flamante abogado, decide viajar a Europa para presentar una demanda ante la Comunidad Europea. El legista reclama una indemnización para América del Sur por el oro que los esclavos negros sacaron de Brasil y que los portugueses entregaron a bancos ingleses. Por la plata que extrajeron de Potosí y Perú para financiar a la Corona. Por el cobre arrebatado a Chile. Y por todo lo que los originarios fueron obligados a robarle a la montaña para financiar la decadencia parasitaria del Viejo Continente. En la Comunidad Europea lo miran con asombro, como al loco de Copérnico y al idiota de Vincent Van Gogh. Iluso, el abogadito se vuelve a su pueblo esperando que los demandados respondan la querella. En los tribunales internacionales la carcajada es empalagosa y la posibilidad de otorgar la indemnización es nula. Desde el cielo, Dios mira asombrado la insolencia del muchacho que, por un momento, le recuerda a uno de sus hijos. Uno al que la historia bautizó con el nombre de Cristo.

Ernesto Simón (San Juan, Argentina, 1969) Narrador, dramaturgo y periodista. Ha publicado: Hombres modernos y otros cuentos (2004). Su obra Todos dicen algo se estrenó en el Festival Nacional de Teatro por la Memoria (2010). Los diarios Perfil (Buenos Aires), Cuyo (San Juan) y  Uno (Mendoza) ha dado a conocer sus ficciones.

lunes, 2 de enero de 2012

Ignacio Fernández de Palleja: Piedras.

Ignacio Fernández de Palleja







  
















La piedra es un anzuelo que se pesca a sí misma. La tiro a los
pies de ella, que se los está fotografiando, como quien busca sus
raíces. Las dos dimensiones prescinden de todas las infinitas
otras, dejan de lado cualquier otra ley que no sea la del instante
rectangular.

Queda colgada en el aire, para siempre por golpear su
pie, inconsciente de su viaje y de su imagen, pasiva frente al
impulso irreflexivo de mi mano. La mano también fue una
piedra arrojada por un anzuelo movido por hilos invisibles.
Pienso que, en el origen, todo fue una pedrada casual de un dios
perplejo. Esto es una piedra.
***
En la zona más lejana del país, los ñandúes empluman de
cenizas el verde que emerge del manto rojo. Los hombres abren
la tierra. Uno piensa si el color será fruto del jugo de las
revoluciones que hubo por allí, de las sucesivas destrucciones.
Abajo del manto herrumbrado viene el cimiento gris y amorfo,
duro como un trauma ancestral. Una chispa lo vuela todo.
Entonces, el basalto muestra sus oquedades forradas de
destellos filosos, preparados para hacer una droga de luz al
mínimo resquicio. Andan dispersas por el lugar rocas de
tamaños variados, inexpresivas por fuera, aspirando el celeste
con los dientes cristalinos sedientos de ser adorados,
convertidos en plata. Cáscara y pulpa de las frutas duras del
árbol subterráneo.

Encuentro una piedra con forma de huevo.
Absolutamente opaca, con incrustaciones de tierra. La guardo,
me la voy a llevar. Estoy resuelto a nunca partirla, para que en
su interior haya un cristal y al mismo tiempo no lo haya, para
que se geste en su mayor brillo la posibilidad.
***
Un río de piedras avanza por la gran vagina verde. Los labios se
abren al sol como una milhoja diversa. El surco de piedras se
llena, cada tanto y de repente, de piscinas cristalinas. Son
símbolos de un arroyo que es un brillo por abajo. Es joya
dentro de joya en un orgasmo perpetuo, que inunda el aire
quebrado de alegría que lubrica. Los pájaros salen del tajo
empapados y se hacen palabras.





Ignacio Fernández de Palleja (Treinta y Tres, Uruguay, 1978) Poeta y narrador. Los textos publicados aquí pertenecen  al volumen  “poemas desde un Peugeot rojo y una carretera quieta”, Civiles Iletrados, Maldonado, 2010.

domingo, 1 de enero de 2012

"Kenneth Rexroth: The Signature of All Things" Trailer

YANNIS LIVADAS: SIETE POEMAS.

Yannis Livadás
























10 palabras

Y qué si los muertos y qué si los vivos.


Vaso vacío

Vaso vacío
Cotes du Rhône
frío mediodía
tenor piano
bajo percusión
la paloma en el
balcón quiere
entrar
para junto a mí
posarse pero yo no
soy en verdad
paloma soy
un vaso
vacío.


Nuestras manos eran hierros

El infierno es una estúpida consigna
no creas en milagros.
Dios lleva colonia.
Los dolores requieren un examen exhaustivo
cada dolor llega con cuidado:
hace tiempo el mar era más profundo
nuestras manos eran hierros
los bustos narraban hazañas –
infierno es que tengas que estar ojo
avizor.
Tenemos la fuerza separada.
Los conocimientos llegan demasiado tarde
pero en diciembre vuelan gorriones
que tienen en la boca de la verdad
la exactitud.


Capra Black

Por odas enterrados
Usurpados –
Con frecuencia los veo barrer
Las avenidas que yo solía avizorar
Dentro de aquellos ojos –
Pero ahora debo callar de nuevo
Y quizás se confirme el error de aquel
Oráculo que hablaba de algo que mostraba
La televisión –
Árboles que hablaron mientras dormían
Con el sueño de la curiosidad de sus voces.
Lejos de ciudades que conocí
De inexpresables canteras
Sobre las que la luna tallaba la forma de un
Buda;
El silencio
Dicen (¡!)
Se aparece cual equilibrista
Y desde abajo enormes troncos
De los árboles de la Muerte florecen
En cada movimiento.

Bebo por tanto de tu vaso
Como el muerto de tu alma.


Buda duerme tranquilo

Buda duerme tranquilo
No hallo otra desdicha más espantosa
Que la mía
Hígado bazo estómago corazón
En la pared sin cornisa

Parece que soy el único
Parece que el único solitario

Quizás pienso en los dispersos dientecillos
De aquella muchacha
Quizás en lo que existe en la no-propiedad

Buda duerme sentado
La soledad de todos fracasa
Como movimiento.


Tánger

Las nubes estivales de Tánger se suicidan
Consumadas. Por la ventana del balcón yo documento
Con un bolígrafo verde los sonidos de la calle
Las voces de la gente las condenas de las chilabas
Las aserradas luces de los barrios hasta la
Ribera y el vacío de la imagen hasta el horizonte
Que es una rebanada de pan azul.
El viaje que hizo Tánger para encontrarse conmigo
Es más largo y cruel que el viaje
Que hice yo para encontrarme con ella.
El atardecer parece una pera ajada.
Pero a nada más se parece.
El retrato del rey con roja
Cinta adhesiva: la imagen de un agujero en la pared.
Acrobacias en sepia se clavan
En las voces de aquéllos que venden pescado.
Hojeo el cuaderno al principio
Encuentro poemas de otros años, deseos y lástima.
Mi reflexión se basta a sí misma en esta jarra
Llena de café, en el olor de los cigarrillos árabes.
En la gran araña delicada que medita
Apoyada en su cadáver envuelto.
Pienso lo que recuerdo:
Tus ojos estrellas qué estrellas.

Salida nocturna

Tormenta que se clava en la arena.
Se considera muy natural
Como una camisa limpia
Que cualquiera mida sus palabras
Que anochezca sobre
Aquello de lo que no ha quedado
Ni esto
Al final
Del allí.

Aquí floreció la locura de un Nelson
La mano que le amputaron
T e n e r i f e
Y algunos dicen que una vez se torció
El mar.
Las fermentaciones
Volcán en botella
El humo
Palabras que llegan
De nuevo desde otra noche.
Incordio.
Y de las segundas materias.
La isla existe solo en la oscuridad.
Y es de noche
Cuando se malgastan los diagnósticos.
Lugar absorbido
Donde atracan los barcos
Como una verdad momentánea.

La única nube es mucho más
Que compleja
Pero su sombra sobre el volcán
Es cuatro dedos que lo enganchan
Como la vanidad.
La oscuridad en algún lugar se ha tendido
Nos ensucia de azul
Y sin embargo son las tres y media
Hora oceánica que a cada poco se detiene.
Esta noche es la aporía de un
Murmullo en tu oscura oreja mujer.
Tenerife significa árbol
Que de noche brotó del mar
Y que da a luz lluvia salada.
Esto se repite no como
Repetición porque la noche es
Permanente en las gotas de lluvia.
Arte las gotas sobre el barco.
Septiembre tranquilidad
Como única ultra special quality.
Me apoyo con los codos en la popa
En este barco que esta noche fiestea.
Mi pensamiento una época.
La tormenta un souvenir.
Las palabras no entienden
De personas.
Escucho me alejo
La isla tras de mí deviene estola
Marrón que flota y
Su garganta gradualmente se pierde.
La espuma de la turbina
Permanentemente allí
Donde la noche es pan
De ayer.

Traducción  Mario Domínguez Parra



Yannis Livadás (Kalamata, Grecia, 1969) Poeta, ensayista y traductor. Ha llevado a cabo detalladas investigaciones (ensayos y traducciones) sobre poesía estadounidense moderna y sobre poesía del Lejano Oriente. Poemas suyos se publicaron en revistas literarias estadounidenses, francesas, croatas, indias e irlandesas. Administra el blog http://livadas.blogspot.com/. http://livadaspoetry.blogspot.com
Publicó los libros de poemas Retroalimentación expresionista (Expresionistikí Anádrasi, plaqueta, Akron, 2000), Recibo de poesía al por menor (Apódixi Lianikís Píisis, Akron, 2002), Anexo de suave conmoción (Parártima Évkratis Sikínisis, Índiktos, 2003), Noviembre en el mundo (Noémvrios ston kosmo/November in the World, plaqueta, Akron, 2004), Los versos colgantes de Babilonia (I Kremastí Stiji tis Vavilonas, Melani, 2007), John Coltrane y 13 poemas para música de jazz (John Coltrane & 13 Piímata yia tin Jazz, Apópira, 2007), John Coltrane & 13 Poems for Jazz (C.C. Marimbo, Berkeley-California, 2008), Áptera victoria-negocio-esfinge (Ápteros Niki-Bisnes-Sfigx, Iridanós, 2008), 40a (plaqueta, Atenas, 2009), Sé cómo eres a cada momento (Xero pos ise kaze ti, plaqueta, Atenas, 2010), The Star Electric Space/An International Anthology of Indie Writers (contribuye con cuatro poemas, Graffiti Kolkata, India, 2010), The Margins Of A Central Man (Graffiti Kolkata, India, 2010), Ate: poemas dispersos 2001-2009 (Ati/ Skorpia piímata 2001-2009, Kedros, 2011), Kelifus (Cold Turkey Press, Francia, 2011).