martes, 21 de febrero de 2012

Allen Ginsberg: Vos no lo sabés.





Allen Ginsberg (1926-1997)



 











En Rusia el tirano cucaracha bigotes se comió 20 millones de almas
y vos no lo sabés, vos no lo sabés
En Checoslovaquia la policía se comió los pies de una generación que
                                                                                      /no puede caminar
y vos no lo sabés, vos no lo sabés
En Polonia la policía del estado cáncer del doble agente creció tan grande
                               como el Frankenstein de la Iglesia Católica el estado
                                                                               /mismo un Barco Gulag
y vos no lo sabés, vos no lo sabés
En Hungría los tanques rodaron sobre las palabras de Políticos Poetas
y vos no lo sabés
En Yugoslavia los partisanos de la resistencia de la Gran Guerra Patriótica
contuvieron al Gran Ejército Patriótico de la URSS
y vos no lo sabés,
vos conocés a Tito pero no lo sabés
vos decís que no lo sabés cuando los exiliados de Europa del Este se quejan
                 acerca de que algún día habrá una Nicaragua Gulag
porque vos no lo sabés fue la Unión de Escritores intelectuales de Moscú
                  Vilnius Minsk Leningrado y Tbilisi
que dijeron “Invadan Inmediatamente” su Maldición lanzada sobre tu Revolución
No vos no lo sabés no es el Suplemento Literario del N.Y. Times es la bohemia
                                                                                                                /Cracovia
Praga Budapest Belgrado Berlín Este
diciendo y vos no lo sabés, vos no lo sabés
Bella Akhmadulina a la luz de las velas: “poeta Norteamericano nunca conocerás
                     la tragedia de Rusia”
Ni vos General Borge Padre Cardenal Vicepresidente Rodríguez ustedes
                      dicen que no lo saben
No pueden saberlo demasiado ocupados con la Guerra Yanqui Peor que la memoria
                                                                                                                      /de Stalin
Eso sí lo saben, sí Uds. lo saben

Pero Uds. no lo saben pero sí lo sabrán
sí lo sabrán dijo Lenin
la primera vez la Historia como tragedia Segunda repetición pura Comedia
o fue ¿Trotsky? ¿Marx?
Non pasaran susurrado desde el Elba, dientes intelectuales castañeteando
                         sobre el Danubio y el Vístula
Las campanas de la iglesias ahogadas en las aguas del Volga condenadas
                          por los comisarios ingenieros, el agua de los ríos evaporándose
                                                                      /rápidamente antes de llegar al mar
el leñador de la Taiga llorando sobre “aburridos panfletos” que produjeron sus bosques
Los Kulaks agitan calaveras y huesos en la creación del semillero de una nueva agricultura          
                                                                                                                             /milenarista
ya sea en 1980 en los 90’s o en el 2000
con el ectoplasma de Lysenko que provee el amoníaco para producir cereales para el Kasha
Vos no lo sabés Castro intelectual gordas nalgas en el Sillón del Poder un cuarto de siglo
arrancándoles con los dientes las bolas a los maricas, revisando a hurtadillas el escritorio de          
                                                                                       /Manolo para leer mis cartas de amor
obligándole a Heberto Padilla que se coma tus discursos Vos no lo sabés es un adornado         
                                                                                                                             /chisme
                        entre las revistas intelectuales francesas que vos hojeás como lo hace el   
                        vicepresidente de Nicaragua
entre las guerras con los Yanquis del Norte y banquetes con cerdos y ron luego de ver
                        el noticiero vespertino-
                               
                                                                                                               Vos no lo sabés
los chismes pesados de Madame Mandelstam, los prisioneros grises de Eugenia
Ginzburg cagándose unos encima de otros en la bodega de un barco
que parte de Vladivostok  navegando las heladas aguas siguiendo la ruta
del millón de afiliados al partido  viejos amigos bolcheviques de Lenín hacia
los charcos congelados y las hambrientas riberas del Kolima
donde los esqueletos se golpean mutuamente para mantenerse con vida Vos no lo sabés

Y ellos no lo saben, Aksionov Škvorecký Romain Rolland Ehrenburg
Fedorenko Markov Yevtushenko–
no saben  de los Escuadrones de la Muerte en la noche ni de los garrotes sobre el           
                                                                                                         /empedrado no
las orejas cortadas, cabezas partidas al medio en El Salvador no saben del millón
de indígenas en las Aldeas Modelo en Guatemala–
No saben de los 40.000 vientres abiertos a cuchillo por los asesinos de d’Aubisson
                               para complacer a los Cristianos Renacidos de Tejas,
no saben de los Yanquis llevándose el té y el dinero de la aduana en 1916, el
                               intercambio por el opio chino
comercializando bananas  a Europa para controlar los impuestos en Managua y Shangai–
no saben del holocausto en El Salvador hace 25 años 30.000  muertos de bala en una     
                                                                                                                                /semana
por pensar Izquierda-Rosado- Triángulo-* vincha amarilla y roja volados por el peyote
y vos no conocés la Imaginación que salta como una rana en los estanques de los        
                       monasterios comunistas–
No sabés que confesás como una babosa revolviéndose en una caja de fósforos llena de sal
No sabés del Solitario, Capo Lésbico ordenándole a la Princesa Estrella de cine que
                       exponga su––––––––
y su rosado delicado–––––––––––– y sus firmes–––––––––a los falsos
perros de la Ideología Sonidos de pedos con pijas grandes  Whip-Plip-Plip-Plip-
Plip-
Metésela por el culo con Dinamita No sabés de los Marines en el baño de la casa
                        de tu madre
No, no lo sabés nosotros no lo sabemos sólo los estúpidos trovadores norteamericanos
                        saben de los intolerantes charlatanes ascendiendo
con millones de copias de la revista Selecciones
y fotos ampliadas de una traducción en miniatura de la Biblia Morava
Pongo en el bolsillo de mi camisa mientras sudo mis ojos que se cierran al tiempo que el   
                                                                                                        /enemigo se aproxima
para caer dormido y roncar Acaso yo no lo sé


*En los campos de concentración Nazis los homosexuales eran identificados con un triángulo de tela rosada que debían usar sobre el lado izquierdo del pecho.

(versión Esteban Moore H.)






Allen Ginsberg (1926-1997) Poeta, músico, ensayista, gestor cultural y social. Fue sin duda una de las personalidades del siglo XX, uno de los poetas que establece el tono definitivo de la poesía norteamericana, dejando su marca e influencia en la literatura contemporánea. Reconocido además como uno de los padres espirituales del Flower Power y del hippismo, movimientos sociales que se extendieron por el mundo entero. Tuvo una participación activa en los grupos que se opusieron a la guerra en Vietnam, se asoció al Movimiento por los Derechos Civiles y dio su apoyo a todas las organizaciones defensoras de la libertad de expresión. Las minorías étnicas, sexuales y religiosas hallaron en él una voz solidaria dispuesta a hacer del compromiso una razón de vida.
Recibió premios, honores y becas, éstas no le impidieron convertirse en una de las fuentes de mayor energía creativa de esa comunidad de mentes lúcidas conformada por los beats y el administrador de lo que muchos en tono burlón bautizaron como la Empresa Allen Ginsberg (“Allen Ginsberg Industries”).  En la década de los 60 su interés por la música popular lo llevó a conocer a los Beatles y desarrollar una amistad con ellos, particularmente con John Lennon. Compartió el escenario con The Fugs y Jefferson Airplane. Bob Dylan, lo incluyó en una de sus extensas giras por todo el país (Rolling Thunder Review). Sus intervenciones en radio y televisión, siempre controvertidas y espectaculares, lo convirtieron en una figura pública, hecho que aprovechó para hacer conocer su poesía y la de otros autores admirados por él.
En los años setenta fundó junto a Anne Waldman una escuela de poesía alternativa fuera de los ámbitos tradicionales de enseñanza, un sitio donde los poetas pudieran transmitir su experiencia. La llamó “The Jack Kerouac School of Disembodied Poetics”.
En octubre de 1955, siguiendo la recomendación de Rexroth, el poeta organiza una lectura de poemas en la Galería Six, una pequeña galería de arte cercana a Embarcadero, donde exponían su obra los artistas jóvenes de la ciudad y ocasionalmente se realizaban conciertos y lecturas de poemas. Leerían allí su trabajo la noche del 7, McClure, Snyder, Whalen, Lamantia y Ginsberg. Rexroth se habia ofrecido para oficiar de maestro de ceremonias. Entre el público estaban Ferlinghetti y Kerouac.
Esa noche, que luego sería llamada por la prensa local la del “Renacimiento poético” de San Francisco, Ginsberg leyó un texto sobre el cual estaba trabajando hacía algunos años y que no tenía intención de publicar: Howl (Aullido). Ya Nada habría de ser  igual en la poesía contemporánea.

sábado, 11 de febrero de 2012

Ed Sanders: Creeley como terapia.

Ed Sanders

















Publicó un aviso en la sección Salud
del periódico local:
“Cure sus crisis mentales con Creeley”

Y sabés qué
doce personas pagaron  c/u 175 dólares
para asistir a un taller durante ocho semanas

Suma suficiente para hacer algunos arreglos en la casa!!

Los hacía sentarse cómodamente
las sillas en un círculo
cada uno de ellos sosteniendo en su manos
la Poesía Completa de Robert Creeley 1975-2005
luego los hacía abrir  el volumen
                              / en una página cualquiera
leer en voz alta
                                                              y discutir
                                                              la sensación curativa
                                                              de las palabras
y cómo éstas se relacionaban
con la crisis personal del lector
                                  
Y funcionó!
Las sonrisas resquebrajaban el círculo
y algunas veces las lágrimas!

Le rogaron  que repitiera el taller
especialmente en esas fechas en que el año
se arrastra hacia
una triste Navidad


Ed Sanders (Kansas, Missouri, EEUU,1939). Poeta, narrador, músico, ensayista, crítico, periodista, inventor de instrumentos musicales, ecologista. Ha dado a conocer entre otros títulos: Poem from Jail (1963; Peace Eye (1966); Investigative Poetry (1976); 20,OOO A.D. (1976); Hymn to Maple Syrup & Other Poems (1985);Thirsting for Peace in a Raging Century: Selected Poems 1961-1985 (1987); Poems for Robin (1987); America, A History in Verse, Vol. 1 1900-1939(2000); The Poetry and Life of Allen Ginsberg (2000); America, A History in Verse, Vol. 2 1940-1962  (2001); A History in Verse, Vol. 3 (1962-1970) 2004. La crítica lo ha considerado el nexo entre la Generación Beat y los hippies.




Miguel Márquez: Poemas.

Miguel Márquez

















El pájaro del árbol canta claro, escribe
Unos versos con ramas en el pico, nos salpica
Cada vez que raya el cielo, y a su manera
Hace lo suyo para que el mal no se lo lleve todo.


***


Las aves que nos distraen cruzan el aire
Con regalos que no podemos soportar,
Crepúsculos otoñales de la infancia,
Amaneceres que no veremos jamás.


***

Crudeza del rostro que de las islas viene con sal
En la memoria, con lámparas, con historias,
Barcos serios que navegan en el océano, y gentes,
Que aún se oyen, entre el ojo y la boca.


***


La vida transcurre entre la casa
Y el péndulo que en suspenso mantiene
Una aproximación sin sustento,
Un laberinto sin promesas.


***


El cuerpo de mi amada tiene
Todos los sustantivos del mundo: hierbabuena,
Cacao, maíz, avena, azúcar, nuez moscada,
Junto a ella, es difícil pensar en el Apocalipsis.


***


La belleza es cruel
Como la venganza,
Física y química,
Siempre la exactitud.



(Textos pertenecientes a Reserva y Esplendor

gentileza de Unión Libre- Enrique Hernández D’Jesús)




Miguel Márquez (Caracas, 1955) Poeta, gestor cultural y editor. Ha publicado: Cosas por decir (1982); Soneto al aire libre (1986); Poemas de Berna (1992); La casa, el paso (1991); A salvo en la penumbra (1999); Linaje de ofrenda (2004); La memoria y el anzuelo (2006).



jueves, 2 de febrero de 2012

John F. Deane: Poemas.




















Fugitivo

El viejo, en su bata bordada, de color ciruela madura,
está sentado en silencio, en su propio mundo; más allá
                                                        /de las altas ventanas
hay tulipanes de un encendido rojo sangre, narcisos
fúnebres, desordenados por el viento. El amor llega
tambaleándose a su alrededor; él permanece ausente,
                                                                /resuelto a partir,
me abandona a mitad de la oración, mis palabras
cada una de ellas, como pétalos, cayendo alrededor de mis pies.


Los emigrantes

Me desperté a una oscuridad
recargada y poco familiar; intuí
el rumor de la lluvia  pasando a la deriva,
las brisas previas al amanecer en los pinos;

mientras dormía ya todo había comenzado;
los crujidos de un carro,
el ritmo, lento, apagado, firme,
del golpe de cascos de un caballo;

soñé  a través de esos  tristes ruidos.
Y entonces los oí, estaban frente a nuestra puerta,
sus voces urgentes, susurrantes,
movimientos nerviosos contra la oscuridad;

el llanto de una mujer elevándose
en su dolor, como un animal herido
que se paraliza repentinamente y yo
estaba consciente del sonido del ómnibus

aproximándose, del trabajo de la caja de velocidades
para detenerse. Allí permaneció. Ronroneando.
Imaginé el baúl,  voluminoso y nuevo,
atado con sogas de pesca,

cómo lo alzaban sobre el techo del ómnibus
y lo cubrían con lona;
luego esos gestos y voces torpes,
avergonzados besos y palabras desbastadas

como terraplenes de arena batidos por la marea creciente,
y cómo el dolor era contenido, del mismo modo
en que aprietas la  palma de la mano sobre tu costado
para aliviar el sufrimiento. El ómnibus

arrancó, ruidosamente, moviéndose sobre el camino
hacia el silencio. Silencio. Luego los crujidos
de un carro y el mismo, lento, cansino ritmo
del golpe de cascos de un caballo.


Hermanos


Estamos muy cerca de que comience la tristeza.
Nacidos hermanos y mellizos. De los dos, uno
es agua
el otro cielo. La necesidad de orden. El amor
por el desorden. La música natural
de Abraham, Isaac y Esaú se transforman

en una cacofonía: Abraham, Isaac, Jacob.
Yo estaba trepado en las altas ramas de un pino
el día que él llego; mi tío, salido de esa fotografía
en el norte de África, 1942; seis hombres jóvenes en línea,
perfectos, los pies separados, las manos tomadas detrás
de sus espaldas, sus gorras de piloto

cuidadosamente ladeadas. Detrás y encima de ellos,
las negras formas curvas del motor, la elegante hélice,
tan ancha como dos hombres, las alas letales—
un avión de  caza, y hombres en guerra.  Yo le temía
 a él, que descendiendo desde las alturas
 con un rugido poco natural; había distribuido la muerte,

 un sofisticado de la matanza, con ocultas
 memorias que nunca habrán de cicatrizar,
 en perpetua búsqueda del olvido.
El otro: marinero y amante.  Yo estaba
parado en el muelle de Westport, cercano a la insistente
cima de la montaña sagrada —bajo la música sutil,

mecánica,  producida por aparejos, grúas y la lluvia suave
golpeando las aguas —cuando él salió del bar
con un vaso grande de jugo en su puño para mí—
puso en mi palma unas monedas pidiéndome que fuera paciente;
hombre de alta mar, viajero, trotamundos —lo veo en el álbum familiar,
envejeciendo, el traje azul claro, una molestia, su camisa

y corbata, el triángulo del pañuelo en el bolsillo superior, una florcilla
en el ojal —presentándose para casarse nuevamente, un hombre
desconcertado que se ríe de sí mismo, arrepentido y desmoronándose,
buscando ansioso sólo la comprensión, y el apagón total en el alcohol. 
Hermanos. Todos somos tan livianos de alma que deseamos intensamente la piedad,
imaginando que Dios podrá ser engañado

por nuestras posturas políticas. Éstos son los oscuros orígenes,
míticos e inseguros, las tierras fangosas sobre las cuales caminamos
donde crecen las cautivadoras orquídeas. Entierro a uno en agua,
puesto a reposar sobre un océano tranquilo; y el otro,
destruido y fatigado, descansará tendido sobre el aire ascendente
donde las mañanas surgirán para él, finalmente, libres de toda amenaza.

(Traducción Esteban Moore,  Lejano país y otros poemas, Alción, Córdoba, 2011, 150 páginas)


John F. Deane nació en 1943, en Achill, una isla ubicada sobre la costa oeste de Irlanda,  bañadas sus playas, por las allí, frías aguas del Océano Atlántico y batida  por los crudos vientos que soplan, en distintas épocas del año, desde el mar Ártico.
Elementos presentes en su poesía y también, no podemos dejar de señalar ‘la lluvia’, factor climático éste, que como sostiene Bryan MacMahon, refiriéndose a la tradición poética irlandesa: “... siempre ha existido una constante, la lluvia irlandesa, perforando, latigueando, lastimando con sus gruesos chaparrones; o que a través de sus caprichosos cambios  permanece siempre en movimiento, en el semi silencio de la bruma... 1 La lluvia para MacMahon integra lo que el denomina “las constantes de lugar en Irlanda” y habrá de subsistir junto a la constante del paisaje, aventura,  “inalterable en los siglos por venir”.
Las características ambientales combinadas con una prolongada, dramática y cruel historia; invasiones extranjeras; el despotismo político practicado durante siglos por  los conquistadores; las hambrunas; el exilio y la emigración  masiva,  transfieren un sentido de pérdida. Un tono, en muchos casos taciturno,  a la tradición literaria irlandesa.
La derrota en el siglo XVII,  del conde de Tyrone, Hugh O’Neill, quién combatió a los ejércitos ingleses durante nueve años y, su posterior decisión de partir al exilio en 1607, puede ser visualizado como el punto de inflexión que anuncia  el definitivo ocaso de la aristocracia gaélica, la paulatina, progresiva  pérdida de su lengua nacional, el ‘gaélico irlandés’ y la forzosa adopción de una nueva lengua.
Esta circunstancia, entre otras cosas, condena a una vigorosa poesía en lengua vernácula, de la que sobreviven ejemplos ya desde el siglo VI, a un remotísimo segundo plano.
No obstante y, a pesar de las condiciones políticas negativas, existieron varios intentos para preservar la lengua originaria. Sin embargo, no sería hasta bien entrado el siglo XIX, en que aquellos esfuerzos toman un rumbo y una forma cierta. Esto sucedería en 1842,  cuando los escritores Thomas Osborne Davis, John Blake Dillon y Charles Gavan Duffy fundan un periódico, The Nation (La Nación), una de las herramientas esenciales en el proceso de recuperación de la tradición originaria. H. Halliday Sparling 2 en el prólogo a la antología  Arte de la trova irlandesa, considera que en este medio, en el que el pasado irlandés sería releído y resignificado, sus colaboradores tendrían la oportunidad de explorar  nuevas orientaciones y que en muchos casos, éstas hallarían su sustancia “en el renacer de una literatura nacional, en la que las canciones y baladas de sus poetas y de quienes habrían de sucederlos, de ninguna manera fueron el aspecto menos importante.”
En las fases sucesivas del desarrollo de la poesía irlandesa a través del tiempo, existieron fuertes tensiones y conflictos entre ambas lenguas,  sin embargo,  la ruptura nunca fue absoluta.Thomas Kinsella, sin duda uno de los más importantes poetas irlandeses contemporáneos en lengua inglesa  y destacadísimo traductor de la  literatura gaélica al inglés, escribe en Una mente dividida 3: “Ambas lenguas  y sus respectivas  poesías, quizás nunca tuvieron mucho en común —incluso en muchas ocasiones se ignoraron mutuamente, no tuvieron conciencia de su mutua existencia [...] No obstante, la  separación entre ambas lenguas  nunca fue completa, tampoco lo fue la conexión entre estas dos literaturas.”
En la mente del poeta moderno irlándes, escribiendo en inglés, nunca dejaron de resonar las inflexiones, el  acento y el corpus temático de la “vieja lengua dorada” que lograron sobrevivir en la voz de los campesinos que alrededor del fuego del hogar familiar, supieron transmitirlos de generación en generación, trazando el sendero para regresar a ‘lo irlandés’, factor que definirá una sensibilidad diferente. Pero, para darle continuidad a este fulgor histórico-cultural en la memoria popular, necesariamente, habrían de implementarse, necesariamente, otras iniciativas. Y, es aquí donde el traductor, a partir del siglo XVIII, se transforma en una figura fundamental. Samuel Lover en la introducción  a su antología Poemas irlandeses, 4 que rescata varios poetas tradicionales, solicita vehementemente que se les rinda el merecido homenaje, pues ellos son en gran medida los artífices de la literatura moderna irlandesa.
En el Renacimiento irlandés es determinante la tarea de los traductores, pues esencialmente este fenómeno consistió en “un ejercicio de traducción, en el traslado de diferentes aspectos de la cultura gaélica a la lengua inglesa, un idioma muchas veces considerado ajeno y extraño  5
El traslado de la historia oral, el folklore, la mitología y la poesía de la tradición irlandesa gaélica al inglés, es también un modo de apropiarse de la lengua impuesta. Ante las dificultades y obstáculos que presentaba la recuperación de la lengua original, comprendieron la necesidad de llevar adelante una estrategia inversa, se propusieron entonces, dotar al inglés de un conjunto de valores simbólicos extraños y ajenos  a su tradición; colonizarlo, transformándolo de este modo en un instrumento idóneo para relatar su visión del universo y de su propio pasado histórico.
Seamus Heaney en su ensayo La recuperación de la poesía de los desposeidos (The Poems of the Dispossed Repossesed )  6 refiriéndose a la antología de poesía irlandesa compilada por  Seán Ó Tuama 7 y sus textos traducidos por Thomas Kinsella, destaca que este último (como muchos otros traductores de la literatura gaélica): “está sumamente interesado en el tono, en su intención de llevar el tono del gaélico irlandés a través de la divisoria lingüística. El tono es la vida interior de una lengua, un espíritu secreto jugando detrás o enfrentándose con aquello que está siendo dicho y como esto  se estructura en la sintáxis y en las figuras retóricas y las formas de expresión. Sutilmente tiene que ver con el más profundo sistema de valores que rigen a esa comunidad de hablantes.” Los resultados de este largo proceso pueden observarse finalmente en la consolidación de una voz propia y distintiva. 
Es en el ámbito de esta voz, que aún le susurra al poeta desde el fondo de la historia,  donde John F. Deane halla la materia a partir de la cual formula, con un timbre personal, su poética. Esta elección pareciera derivar de una intima necesidad por darle forma cierta a su experiencia en un territorio en el que lo rural y lo urbano aún se entrecruzan. Una pequeña isla, frente a otra isla, cuyo centro cultural y capital política,  Dublín, permaneció durante décadas apartada, de espaldas al continente europeo, un territorio, por lo tanto, doblemente insular.
Esta circunstancia, infiero, es la que impulsa a Deane a llevar adelante una intensa actividad como gestor cultural, funda la sociedad de poesía irlandesa, la revista Poetry Ireland y la editorial Dedallus Press desde la cual promueve la poesía irlandesa contemporánea en el mundo y difunde en Irlanda a distintos poetas extranjeros. Él mismo tradujo a Martin Sorescu, Tomas Transtormer y Jacques Rancourt. Esta tarea de doble vía, dar y recibir, no sólo apuntala la apertura al mundo ya  iniciada en la década de los 50, también afianza la autoestima de una tradición poética sojuzgada durante siglos, la cual no necesita apelar a Grecia y Roma, ella posee su propia y milenaria mitología.   
Los poetas irlandeses podrán entonces resignificar su contexto cultural, en el que los diosas y dioses celta gaélicos, como refiere  Sean O’Faolain en La muerte de los grandes dioses 8 aún: “... silban en el aire, aparecen y se desvanecen, revolotean, resplandecen tenuemente a través de un velo, el Otro Mundo siempre está detrás tuyo y el sentido de la poesía en todas partes..”
En el caso particular de John F. Deane, existe asimismo un profundo proceso sincrético, pues su imaginación se nutre también de una estricta educación católica, cuyas huellas son perceptibles en su obra. No obstante, su catolicismo inicial, a través de la relectura de los textos sagrados, evolucionará dotando a su yo poético de una conciencia  culturalmente cristiana, en la que Dios, en tanto representación de lo trascendente, no siempre es, una presencia consoladora. Al respecto el autor
consultado acerca de los objetivos de su poética responde: “ Escribo como una ayuda para recuperar lo que he perdido en el transcurso de mi experiencia personal y de las dudas y vacilaciones  producto de las filosofías modernas y los eventos mundiales,  en el campo de la  fe.  En mi obra me propongo relocalizar, renombrar y reevaluar la experiencia cristiana y sus valores, sin ninguna atadura a ningún credo en particular.”
La suya es una obra en la que se mezclan sus agudas observaciones de la naturaleza con el dolor y el temor de todo ser sensible. Para ello se vale de una prosodia cadenciosa, un lenguaje rico en imágenes y una mirada atenta que observa curiosa
los sucesos en el mundo.
Denise Levertov, refiriéndose a Deane expresó: “Cuando el fusiona la música del pensamiento y el sentimiento con la propia del lenguaje, crece en mí ese ¡Sí! interno que inconscientemente todos deseamos experimentar intensamente cuando nos acercamos a un poema o cualquier obra de arte.”


 1 Bryan MacMahon, Place and People into Poetry, Irish Poets in English, Seán Lucy, ed. -The Thomas  
      Davis  Lectures, , Mercier Press, Cork, Ireland, 1972.
 2  H. Halliday Sparlin, Irish Minstrelsy, Walter Scott, Ltd., Londres, 1888.
 3  Bryan MacMahon, Place and People into Poetry, Irish Poets in English, Seán Lucy, ed. -The Thomas Davis Lectures,   Mercier Press, Cork, Ireland, 1972.
 4 Samuel Lover, Irish Poems, The People’s Standard Library, Ward, Lock & Co., London-New York, 1859.
 5 Declan Kiberd, Inventing Ireland: The Literature of the Modern Nation, Vintage, New York, 1996.
 6 Seamus Heaney, The Government of the Tongue, Faber & Faber, Londres, 1988.
7 An Duanaire 1600-1900: Poems of the Dispossesed, Séan Ó Tuama ed., Dolmen Prees, 1981
8 Sean O’Faolain, The Irish, Pelikan Books, Londres, 1947.


Esteban Moore



 

























 



Mauricio -Chiro- Pérez Ruz: Yo digo que la muerte es una piedrita en el zapato...

 Mauricio -Chiro- Pérez Ruz















cuantas veces mis amigos



zarpamos sin preguntarnos por qué


sabiendo que nos mentían el mar


presintiendo el matadero

                     

una página en blanco me invita a otro naufragio

después de tanta búsqueda


estamos solos con la noche

yo

y mi otra parte de mí


en este monstruo


esta creación




sensatez


se olvidó de mí el tren de la infancia
pasó

y me justifico diciendo que se olvidó de mí


se supone que debía estar atento

el silbato suena una sola vez para todos

entonces


¿por qué decir que no lo oí?


caigo a la noche

como otros tantos objetos caen

sitúo mis despojos en la nada

después de todo

un rayo reparador de sol

va desvirtuando el humo de estos cigarrillos


de esta infamia





como el barco fantasma no quiso puerto

no quiso luz la hoja

por nueva

por muerta

temiéndole al otoño


al vendaval


                   esto hay


esto somos



sin presentimientos que valgan




procesión de engranajes afligidos

en el filo de la navaja

en el filo del abismo


al filo de la noche





Mauricio -Chiro- Pérez Ruz ( San Juan, 1969) Publicó: Milagro / Miseria (1997) y
Fiebre, poemas incoherentes ( para algunos...) (2011). Aministra el blog: http:// chirocidades.blogspot.com/

jueves, 26 de enero de 2012

Theo Angelopoulos: Olvidadme en el mar.

Theo Angelopoulos (1935-2012)





















Os deseo salud y felicidad pero no puedo hacer vuestro viaje
Soy un visitante
Cada cosa que rozo me duele de verdad
y además no me pertenece
Aparece alguien para decir «es mía»
Nada mío tengo había dicho en otro tiempo con fatuidad
Ahora entiendo que la nada es nada
Que ni siquiera nombre tengo
Y que he de buscar uno de cuando en cuando
Dadme un sitio que mirar
Olvidadme en el mar
Os deseo salud y felicidad.

(poema inédito de Theo Angelopoulos)

Traducción  Mario Domínguez Parra.

 Theo Angelopoulos  (Zódoros Anguelópulos, 1935-2012) Periodista, crítico cinematográfico, guionista y director de cine. Falleció la noche del 24 de enero, en Atenas, luego de ser atropellado por una motocicleta de la policía. Tenía 76 años y era el director de cine griego más laureado en el extranjero. Autor de hitos de la cinematografía europea como Alejandro Magno (1980), La mirada de Ulises (1995) o su reciente Eleni (2003), era una de las figuras clave del cine de autor de los últimos años.
La indagación en la memoria y en la historia, el gusto por la abstracción, son los ejes conceptuales de su trabajo. Su distintivo estilo se caracterizaba por el carácter pausado y ambiguo de la narración, así como por unas cuidadas composiciones formales. Una cita del poeta griego, Giorgos Seferis empleada por Angelopoulos en Alejandro Magno, reflejaba, en opinión del director, el espíritu de su cine: “Desperté con esta cabeza de mármol en mis manos, que agota mis brazos y no sé dónde dejar”.

Fuente:Yannis Zubulakis: http://www.tovima.gr/culture/article/?aid=439984).
 

martes, 24 de enero de 2012

Eduardo D’Anna: Diario.

























25 de marzo

Pero los pájaros vienen de algún lado.
¿Vienen del sur, o del oeste?
A veces parecen venir del sur,
pero pueden haber doblado antes,
¿Quién lo sabe? ¿Quién se atreve
a saber algo a través de los pájaros?

Ellos no saben nada del poder,
toda la tierra es su reino;
viven tan poco que pueden creerse
reyes, antes que el desengaño
los conmueva. ¡Qué se puede
hacer con los pájaros éstos!

No dan información, sólo despiertan
esta curiosidad angustiosa, este
deseo de volver, para ver, para saber
cómo funciona el mundo.


7 de abril

Pero cavar tampoco. Cavar
hasta el otoño, tampoco:
porque el Infierno se entromete
en este vertical itinerario, y
no se sabe de atajos, ni de
desvíos, para dejarlo
al costado. Está claro.
Para llegar al otoño
no queda otra salida más
que  esperarlo. Y entonces,
vendrá aquí. Y no estaré
de regreso. No volveré
al modo particular en que
la estación a mí se me
presentaba. Hay que irse.


30 de agosto

Ahora resulta que hace un rato
me toca ver pasar a dos viejos
riéndose. Un viejo
y una vieja, quiero decir.
Y se reían.

Me pareció obsceno.
Me pareció, en realidad,
imposible.

¿Qué peligros me acechan
Antes de conocer la verdad?


(del Diario  Secreto de Marco Polo, Alción Editora, Córdoba, 2011)





Eduardo D'anna. (Rosario 1948). Poeta, ensayista, docente. Ha publicado en poesía más de doce libros, entre ellos: Carne de la flaca, La montañita, La máquina del tiempo, Historia moral, Zoológicos y 2491;  una novela La jueza muerta, 2001) y los ensayos Nadie cerca o lejos y Capital de nada, que exploran la cultura de su ciudad en relación a la cultura nacional. Actualmente dirige la revista literaria Facundo.

jueves, 12 de enero de 2012

Juan García Gayo: Poemas.

Juan García Gayo






















El Himno Nacional

El himno nacional apagó las velas  y salió por la puerta de servicio,
bordeó el parque Lezama, entró en el bar Británico
y esperó su café cortado con medialunas de manteca.
Los cartoneros, tirados en el pasto como cueros al sol,
se preguntaron sin palabras:
Ey, ¿no será ése el himno nacional?
El himno no sabía que su vestido había pasado de moda
y que lo llaman túnica, pero en cambio advirtió
que su túnica estaba manchada y desflecada.
Al bajar por la calle Brasil
tocó la campanilla de la iglesia ortodoxa
interrumpiendo la lenta combustión de un salmo.
Los celebrantes envolvieron al himno y, como caridad,
lo adornaron con lentejuelas bizantinas.
Uno de ellos le retocó las cejas y le tiñó los pelos de la barba
con una crema que se extrae del petróleo, importada de Rusia.
Sin dar las gracias, el himno bajó por las escaleras de dos en dos,
cruzó Paseo Colón, alucinado y enfiló hacia la costa.
Nadie le cortó el paso. El himno nacional es mudo cuando quiere,
también es invisible. Al divisar el río
descubrió que las aguas se abrían invitándolo
pero aumentó el olor, la pestilencia y no quizo y no pudo bañarse,
prefirió descansar a la sombra de un ceibo
y recordar detalles de su vida: dos padres, la ausencia de una madre,
cómo se fracturó las costillas en un festejo patrio
y cómo perdió el brazo que sostenía una antorcha
y cómo  le injertaron otro brazo.
Lo engañaron al himno, lo convidaron con vinagre,
lo obligaron a contar chistes en una cervecería del Bajo.
Hizo de arco de triunfo, funcionario, milico,
maestro y estudiante al mismo tiempo.
Él, que nunca se tuvo por sublime, se cansó de ser todos.
Desorientado y huérfano, la marejada se lo entregó a la noche
y la noche sin que él se diera cuenta,
lo tomó de los pliegues traseros de la túnica
y cuando amanecía lo devolvió al museo.
¡Qué pena, qué alegría reconocer los muebles portugueses,
las condecoraciones, las cartas, el silencio!
Y el himno entonces recuperó la voz.


King Kong


No hay música de fondo ni es Navidad.

Las balas dieron en el blanco.
La última mirada fue para la tonta secretaria rubia
nacida y criada en Nueva York.
El rascacielos destrabó sus raíces
y comenzó a subir, subir rumbo a una vida diferente.
La tragedia, compuesta de piedad y algo de medicina,
se entregó a la locura
y el mono finalmente cayó
como un peñasco vivo y blando.

El director de la película llegó tarde a la cita.
El productor hizo cambiar, sin aviso,  el guión.
Un piano se deshizo en el agua.
Los bares bajan las cortinas.











 

Juan García Gayo (Buenos Aires, 1932) Poeta, traductor y periodista. Publicó entre otros títulos De emblemas y Viajeros (1966);  Jardín Botánico (1968, Premio Fondo Nacional de las Artes); Blue Lines (2000, Premio Municipal de Poesía). Como traductor ha vertido al castellano a Emily Dickinson, Stephen Spender, Edwin Muir, Fernando Pessoa y Adelia Prado, entre otras voces de la poesía universal.