miércoles, 6 de noviembre de 2013

República Dominicana:Comité de Solidaridad con las Personas Desnacionalizadas.



Documento Constitutivo
Rechacemos todo gueto o apartheid
Llamado a la conciencia nacional, en especial a líderes políticos, religiosos y sociales, a intelectuales, profesionales, artistas, comunicadores y a todas las personas sensibles y militantes en la solidaridad del género humano

                Desde el 2007 por una simple resolución administrativa de la Junta Central Electoral, sin que mediara una sentencia judicial, miles de ciudadanos y ciudadanas de padres extranjeros, particularmente haitianos, han sido privados del derecho a obtener copias de sus actas de nacimiento bajo la presunción de que obtuvieron la nacionalidad de forma irregular.
                        De nada han valido los dictámenes de varios tribunales ante los cuales algunas de las víctimas acudieron en busca de amparo frente a una arbitrariedad que les ha dejado sus vidas en suspenso, ocasionándoles graves daños morales, sociales y económicos, al verse imposibilitados de obtener la cédula de identidad, de sacar o renovar pasaportes, de contraer matrimonio, de acceder a empleos y a  estudios técnicos y universitarios.
                        Cuando se esperaba que el Tribunal Constitucional (TC) respondería a una solicitud de amparo de la ciudadana de origen haitiano Juliana Deguis Pierre, el resultado ha sido la ratificación de la injusticia en base a la interpretación de que no le correspondía la nacionalidad por haber sido hija de extranjeros que se encontraban en tránsito por el país, no obstante que llevan décadas residiendo aquí y que la recurrente tiene 29 años de vida y no conoce ningún otro estado.
            El TC juzgó a la señora Deguis sin darle oportunidad a que se defendiera, y además dictaminó en contra de todo el que se encuentre en situación similar, que según la misma sentencia podrían ser cientos de miles de personas, disponiendo  que se haga un rastreo de todo el registro civil dominicano a partir de 1929 hasta el 2007, cuando se puso en vigencia lo que se ha denominado política de desnacionalización o genocidio civil,  para “identificar e integrar en una lista documental y/o digital a todos los extranjeros inscritos en los libros-registros de nacimiento”  para luego “Consignar en una segunda lista los extranjeros que se encuentren irregularmente inscritos por carecer de las condiciones requeridas por la Constitución de la República”, para  finalmente transferirlos administrativamente “a los nuevos libros-registros de nacimientos de extranjeros.”. En síntesis que se declararía extranjeros a personas que podrían tener hasta ocho décadas de nacidas en el país, con raíces sociales y humanas insustituibles.
            En alta proporción, los expertos en derecho constitucional y prestigiosos juristas han coincidido en calificar la sentencia del TC como violatoria de principios fundamentales del derecho internacional, de la Constitución de la República y el código civil así como de la misma ley orgánica constitutiva de esa corte. Por igual reconocidas instituciones nacionales e internacionales han rechazado las conclusiones del dictamen considerándolas violatorias de tratados suscritos por el Estado dominicano como la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la Convención Americana de Derechos Humanos y la Convención sobre Derechos del Niño.
            Para excluir a millares de ciudadanos y ciudadanas de la nacionalidad dominicana, el TC reinterpretó las constituciones dominicanas que hasta la del 2010 otorgaban la nacionalidad a todas las personas nacidas en territorio nacional, con excepción de los hijos de diplomáticos y “los que están de tránsito”, extendiendo esto último por tiempo indefinido, en contradicción con el Reglamento de Migración 279 del 12 de mayo de 1939, que limitaba la condición de tránsito a diez días.
Lo que es peor, la sentencia pretende una aplicación retroactiva de una norma en perjuicio de miles de personas, violentando el principio universal de irretroactividad de la ley, ratificado en el artículo 110 de la Constitución vigente que reza: “La ley sólo dispone para el porvenir. No tiene efecto retroactivo sino cuando sea favorable al que esté subjúdice o cumpliendo condena. En ningún caso los poderes públicos o la ley podrán afectar la seguridad jurídica derivada de situaciones establecidas conforme a una legislación anterior”.
Es obvio que la Constitución del 2010 que nos rige, en su numeral 3, reitera la exclusión de la nacionalidad a los hijos de diplomáticos y personas en tránsito en el país, agregando a quienes “residan ilegalmente en territorio dominicano”, pero su numeral 2 no permite dudas al reconocer la ciudadanía a “quienes gocen de la nacionalidad dominicana antes de la entrada en vigencia de esta Constitución”.
Estamos ante un despojo masivo de la nacionalidad sin precedentes en ninguna nación democrática. Los hechos similares que registra la historia han sido la antesala de algunas de sus mayores y más lacerantes injusticias. Esos ciudadanos y ciudadanas no asaltaron las oficialías civiles para inscribirse como dominicanos. Los registraron porque era la interpretación que prevalecía de la Constitución, reformada al efecto en el 2010.   
No escapa a nuestras consideraciones la impracticabilidad del mandato del TC de identificar a todos los hijos de extranjeros indocumentados que pudieron obtener la nacionalidad desde 1929, dado que una proporción importante de los libros de registros están deteriorados o han desaparecido y que miles de esos ciudadanos  y ciudadanas  han fallecido o han transitado al exterior con documentación dominicana. ¿Invalidaremos retrospectivamente todos sus actos civiles?
Como hasta ahora, la forma más fácil de identificarlos sería por los apellidos “de origen extranjero” cuando acuden a una oficialía a solicitar copia de sus actas, lo que afecta fundamentalmente a los más jóvenes, porque los mayores, que ya tienen cédula de identidad, pocas veces necesitan el acta de nacimiento, sobre todo si son pobres.
Para ejecutar la masiva exclusión se requerirían muchos años, enormes recursos y sobre todo una gran cacería nacional de personas que afectaría no sólo a los de ascendencia haitiana, sino también cocolos, chinos, árabes, judíos, norteamericanos, españoles, franceses, y de muchas otras nacionalidades. Eso sólo serviría para dividir y sembrar  odios y resentimientos en contradicción con la esencia misma del pueblo dominicano.
A nadie debe escapar la perspectiva en que se coloca a la nación dominicana de espaldas a principios y cuestiones básicas y sensibles de la convivencia universal marcada por los movimientos migratorios, lo que nos expone a condenas internacionales ya anticipadas por la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos y por la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. 
Las repercusiones podrían afectar a la extensa comunidad dominicana en numerosos países, inclusive en aquellos donde nuestros nacionales luchan por regularizar su estatus de inmigrantes. Por fortuna no se conoce un solo caso donde hoy día se pretenda despojar de su nueva o doble nacionalidad a los hijos nacidos en el exterior de nuestros emigrantes indocumentados. Aunque originalmente fuimos una nación de inmigrantes, hoy día somos netamente de emigrantes y sus remesas han sido y son sostén fundamental de la estabilidad económica nacional.
Estamos frente a un grave drama humano que rebasa los límites de la inmigración y que, aún si faltare el derecho, obligaría a una solución que evite la constitución de un apartheid de cientos de miles de personas, el cual se trasmitiría indefinidamente a sus descendientes. Afecta a seres humanos cuyo vínculo fundamental es la sociedad dominicana, que no se podrían ir para ningún otro país.
Alentamos la sensibilidad expresada por el presidente Danilo Medina, quien reconoce la necesidad de encontrar una solución al grave problema que representan las personas desnacionalizadas.
Creemos que la solución está dada en la Constitución actual que reconoce la ciudadanía a todo el que la hubiese obtenido antes de su entrada en vigencia, el 26 de enero del 2010.     
Proclamamos una patria amplia para todos los hijos e hijas de esta tierra a quienes se les reconoció la nacionalidad, al tiempo que reclamamos concentrar la atención en solucionar los problemas migratorios en base a la nueva visión concertada por las entidades sociales y políticas, poniendo el acento en limitar los flujos inmigratorios del presente en vez de una absurda persecución del pasado.   
Por todo lo anterior y muchas otras razones que la economía de palabras nos impone, los suscriptores nos constituimos en un Comité Nacional en Solidaridad con los Desnacionalizados.
En Santo Domingo, República Dominicana,  a los cinco (5) días del mes de noviembre del año  dos mil trece (2013).      


Abril Troncoso, Ada Wiscovitch, Adelaida Oreste, Adriana Del Conte, Alanna Lockward, Alberto Rodríguez, Alcibíades Tejeda, Alejandro Moline,  Alejandro Paulino, Alexander Mundaray, Alexis Gómez Rosa, Alina Ramírez, Altagracia Balcácer, Altaír Rodríguez, Amelia Quezada, Amparo Arango, Amparo Chantada González, Amparo Custodio, Ana Mitila Lora, Ana Selman, Ana Vásquez, Andrés Astacio Polanco, Andrés L. Mateo, Ángel Haché , Ángel Hernández, Ángel Matos, Ángela Caba, Ángela Hernández, Annalisa Staffa, Ansel Patricia Sierra F, Aquiles Castro, Arévalo Cedeño, Argelia Estévez Breton, Argelia Tejada Yanguela, Arismendi Díaz Santana, Arturo Victoriano, Avelino Stanley, Ayacx Mercedes, Beatriz Ferrer, Bernardo Castellanos, Bernardo Defillo, Betsy Uribe, Betty Del Villar, Betzel Reynoso, Bianela Quezada, Brinella Fernández, Carlos Brito, Carlos Cabrera, Carlos Castro, Carlos Julio Báez Evertz, Carlos R. Salcedo, Carmen Amelia Cedeño, Carmen Figueiras, Carmen julia Gómez, Carolina Cid, Celedonio Jiménez, Cesar Mieses, Cesar Pérez, Chiqui Vicioso, Cirilo Quiñones, Clara Báez, Clara Franco, Consuelo Cruz Almanzar, Cristal Antonia Acevedo Then, Cristobal Rodriguez, Cristóbal Valdez, Damaris Lara, Daniel Dilón, Daniel Pimienta, Dario Solano, David Álvarez Martin, Delfín López, Desiree Del Rosario, Diego Martínez, Domingo Abreu, Domingo Matías, Eddy Tejeda, Eduardo García Tamayo , SJ., Eduardo J. Tejera, Edward Moreno, Edwin J. Ruiz, Ela Costa, Elisa Frías Mejía, Elisabeth Puig, Elsa Alcántara, Emigdio Valenzuela, Enmanuel Castillo, Enrique de León, Eric Mercedes, Ernesto Zabala, Esteban Reyes, Esther Abreu Van Grieke,  Euclides Nouel, Eusebio Etxarren, Faride Raful, Fátima Portorreal, Fátima Vaca Ferrer, Fausto Rosario, Felipe E Díaz, Fernando Arturo De la Rosa Ruiz, Fernando Capellán, Fernando Ureña, Floriana Piña, Francisco Abate, Francisco Álvarez Valdez, Francisco Checo, Francisco Leonardo, Frank Báez Evertz, Franklin Báez Brugal, Franklin Peralta, Franklyn J. Pimentel-Torres, Georges Santoni Recio, Gilda Solano, Gloriana Peña, Graziella Domino, Guadalupe Valdez, Guillermo Peña, Guillermo Sterling, Gustavo González Santana, Gustavo Olivo Peña, Hamlet Hermann,  Hecmilio Galván, Hilda Mercado, Homero Figueroa, Isidoro Santana, Ivan Ogando Lora,  J. Santana, Jacqueline Malagón, Jacqueline Zorrilla Martínez, Jaime José Malla Frankenberg, Janio Lora, Hugo Tolentino Dipp, Ian Victor, Javier Cabreja, Jefrey Lizardo, Jhonatan Liriano, Joaquín Aracena, Johnny De La Cruz, José Aníbal  David, José Bourget, José Carlos Nazario, José Francisco Rosario, Jose Yude Michelen, Jovanny  Espino, Juan Alberto Báez Peguero, Juan Bolivar Diaz, Juan Carlos Hauszler, Juan Dionicio Rodríguez Restituyo, Juan Morel, Juan Teófilo Murath Javier, Juan Thomas Rodríguez Amador, Julia Álvarez,  Julio César Mejía, Julio César Mejía Santana, Julio Disla, Julio Holguín Khoury, Julio Michelen, Junot Díaz, Justo Santiago, Kenny Cabrera, Kirsis Mota, Laura Jiménez, Laura Rojas, Leibi NG, Leticia Ayuso, Lizzie Sánchez, Lliben Chea Ariza, Lorena Espinoza, Lourdes Contreras, Luis Barrios, Luis Cruz, Luis Emilio Almonte, Luis Enrique Geraldo Matos, Luis Scheker, Lusitania Martínez, Magaly Pineda, Magda Pepén,, Manuel Martin Cuenca, Manuel Matos Moquete, Manuel Robles, Mar García Domínguez, Margarita Cordero, Margarita Dolores Sánchez, Marel Alemany, María Antonia Matos Pérez, María del Mar Mella,  María Fernanda López, María I. Reinat Pumarejo, María Teresa Cabrera, María Teresa cabrera, Mario Bergés. Martha Rosario,  Max Puig, Melba Barnett, Melba Neris Guzman , Melvin Peña, Menegildo de la Rosa, Miguel Ángel Hernández, Miguel Ángel Morillo L. , Miguel Ceara, ,Miguel Guerrero, Miguel Solano, Miguelina Kelly, Milagros Ricourt, Mildred Mata,  Milossis Liriano, Milton Tejada, Miriam Díaz Santana, Mu-Yien Altagracia Sang Ben, Nassef Perdomo Cordero. Patricia Pereyra, Natalia Mármol, Nelson Ramirez, Nelson Ricart Guerrero, Nicolle Núñez Miranda, Noemí Araujo Martínez, Olaya Dotel, Olga Luciano López, Olivio Luzón Ramírez, Olivo Rodríguez Huerta, Oscar Radhames Amargos Pérez, Pablo Bonnelly, Pablo Rosario, Padre Abrahám Apolinario, Padre Luis Rosario, Patricia Báez , Patricia Moliné, Patricia Solano, Paula Disla, Pavel Isa Contreras, Pavel Nuñez, Pedro Catrain, Pedro Juan del Rosario, Pengsien Sang Ben, Pericles Enrique Mejía Molina, Quisqueya Lora H., Rafael (Fafa) Taveras, Rafael Darío del Rosario Curiel, Rafael Elías, Rafael Emilio Yunén, Rafael González Mármol, Rafael Taveras Pineda, Rafael Toribio, Ramón Colombo, Ramon Sosa, Raquel Robla Carretero, Raúl Bartolomé, Reina Rosario, Rev. Milton Amparo, Rev. Telésforo Isaac, Ricardo González, Roberto Álvarez, Roberto Cavada, Roberto Díaz Santana, Roldan Mármol, Rosa Vazquez, Rosalía Sosa Pérez, Rosalina Perdomo, Rosanna Marzán, Rosario Espinal, Sergia Galván Ortega, Silvia Denisse Pichardo Rodriguez, Silvio Torres Saillant, Sixto Gabin, Sonia Besonias, Sonia Nereyda Medina, Sonia Vargas, Sor Servía Tulia García Martínez, Tahira Vargas, Tarasí Rosado, Tony Pichardo, Víctor Víctor, Vielka  Asilis, Violeta Saint Hilaire, Wellington Arnaud, Wilfredo Lozano, William Hernández, Wilson Castillo, Zobeyda Apólito, Zobeyda Ferreras.

David Wagoner: Lost.


Presentación Instantáneas de la memoria.



INSTANTÁNEAS DE LA MEMORIA
Fotografía y dictadura en Argentina y América Latina

Jueves 14 de noviembre | 20.15 h

CIA (Centro de investigaciones artísticas)
Tucumán 3754 | CABA
Presentan:
Claudia Feld, Florencia Levín, Luis Ignacio García y Natalia Fortuny

lunes, 4 de noviembre de 2013

Eyleen Myles: La tristeza de partir.


Eyleen Myles
















Todo
está tan lejos—
mi campera
   está allí. Estoy aterrorizada
ante la partida y
      que vos
no me extrañes
      estoy aterrorizada por los
 fulgurantes azules
             del subterráneo
       otros días soy
           tan feliz que
estoy dispuesta  a creer
      que todos los que caminan
por la calle son
         personas que conozco.
La  antigüedad de Macy’s
    me impresiona. Las escaleras
   mecánicas de madera
        a  medida que 
ascendés a las secciones
   muebles, crédito, pantallas de lámparas-
        Vos siendo niño
        hiciste compras aquí. ¡Oh,
vos me merecés! En
    una película titulada
      Primer plano — de vez en cuando
las ondulantes rejas, fijate
en  las rejas sinuosas
     azules
        en las bocas de entrada
          al subterráneo,
su granulada belleza
             tiznada.  No,
no me mataré hoy. Hay
          demasiada belleza. Mi corazón
       desmembrándose
            por la calle 23
para compartir esto
con vos, la
dulzura del
          contexto. Mi cuerpo
en formas perfectas
          para nada más que
            la  muerte.   Quiero
       que veas esto.
           En St.  Marks un loco aúlla:
el sonido de mis pasos,
                el tamborilleo
          del Armagedón.
            Ah sí, acercame a vos
            Señor.
Quiero morir
          en Primer plano. Un
              manojo de amarillos
                     tulipanes
                rebotando para David.             Yo
admito
               que amo los tulipanes
           porque mueren tan bellamente.
                                                                      Yo

      veo
      la salvación
               en  sus doblegadas
                 cabezas.
Bella manera de
                partir. Decime
       cómo llegan a sentirse
                    tan libres.  Estoy
atrapada por el amor—
         sobre el plato de papas fritas
     mis ojos deambulan hacia
     el bar de Hue. Un letrero en azul
atravesando la vida. Me encamino
a emitir una opinión,
 rumbo a  la  lógica, para
no caer rendidamente enamorada
esta noche y
              dejar mi dolor
sin  envolver — para empujar
 la máquina—Paul
estará en contacto, pero
si acordate  de Jessica
             Lange, ella estaba
            tan bella toda
dada vuelta, encaminándose 
a encontrarse con King
 Kong. Me siento
en febrero
en  mi silloncito rojo
cómo
pueden ellas
sentirse tan libres
1.000.000
de mujeres
 no soy yo la que
se mueve por la calle
esta noche
 de esta ciudad de película
Y entonces
yo
me corono
una y otra vez
y
no pueden existir
dos reyes.


Versión Esteban Moore - Julieta Rodríguez.


Eileen Myles (Cambridge, Massachusetts, EEUU, 1949). Poeta, narradora y ensayista. Ha publicado en poesía más de una docena de volúmenes, entre ellos los centrales: Not Me (1991) y Maxfield Parrish (1994). Colabora en The Village Voice y Art in America.

     





martes, 29 de octubre de 2013

Fernando Denis: El tigre de Borges.




Fernando Denis






Borges, un hombre ciego, cansado, lejos del tiempo y dado al infinito juego de los sueños, se mira en un espejo cuya habitación podría estar en una novela de Wilkie Collins o de Kafka. Es inconcebible que un hombre ciego pueda mirarse en un espejo, pero Borges está frente a éste y busca en su rostro el rostro de todas las personas que ha visto en el pasado.  

            Se halla sentado en un sillón; viste completamente de blanco. Inmóvil, fascinado, Borges no ve por los cristales de la ventana el alba que reverbera en los tejados. En la calle pasa un lechero, un perro de manchas negras ladra en una esquina. 

            El ámbito lo conforman una enorme biblioteca con todos los libros. No debe extrañarnos que todos estén llenos de notas y subrayados. Hay un escritorio de caoba, una enciclopedia británica y una carta sin despachar sobre el escritorio. Un busto de Domecq, el escritor, y una réplica de Gnei autografiada, dominan un rincón de la estancia. Borges sonríe, maravillado. El reloj de pared tic tac marca las seis. 

            La labor lo ha cansado, piensa que la realidad es mucho más pesada que los sueños, pero eso no debe distraerme, se dice. 

            En la primera planta, abajo, hay una sala grande con un gramófono, dos jarrones con dorados grabados chinos, un reloj de arena, un ajedrez de mármol, un cuadro del siglo XV del ilustre Amir Ibrahim Midis y una chimenea donde arden las últimas astillas de leña. En el centro, junto a la chimenea, sobre una alfombra donde hay dibujado un angustioso laberinto, reposa un tigre de bengala. Es un ejemplar hermoso, suave como el oro, de piernas fuertes y la mirada inocente de un niño. Está echado sobre la alfombra y duerme. 

           Borges se mira en el espejo. En su fantástica invención ha logrado concebir, entre los rostros que pasan por el incesante espejo, (esos rostros que forman su pasado unánime en la realidad, en los sueños y en los libros) uno que es asombroso, que se perfila en una tarde parecida al amor. No sé su nombre; es una mujer irlandesa o noruega, de rasgos finos, ojos grises y una sonrisa perfecta. Esta mujer es hermosa porque no la asociamos con nadie, sólo con su belleza. Parece de verdad. 

           “Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir. Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz. La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única. ¿De qué me servirán mis talismanes?” 

            Las mujeres borgesianas siempre me traen estos versos. El amenazado es, a mi parecer, un extraordinario poema. El amor es un peregrino cuya eternidad está en el pasado. La mañana que cae sobre aquella mujer se detiene. En el universo (en ese impreciso universo del amor donde todo ocurre fuera de tiempo) corren ahora todos los poemas para conjurar un momento. La ciudad empieza en los jardines, la noche empieza en el alma. Un sueño tiene sueño, pero Borges se pasea por un bosque; esta mujer que ha visto en el espejo lo acompaña. Se detienen en un banco de madera. Observan el cuadro de hojas secas, la hierba, la soledad abriéndose entre sus páginas, el río innumerable cuyas aguas inundaron nuestros sueños y la locura de Heráclito. Dos almas progresan aquella noche. El fervor de una caricia, o el roce de una boca son cosas que de vez en cuando abolen el universo. Este paisaje abarca dos horas antes que empiece a caer la nieve. La noche está atareada con los amantes y se dormirá con ellos hasta el próximo capítulo. 

          En la sala el fuego se ha extinguido. El tigre duerme soberbio, resplandeciente, inmortal. 

          El espejo es pequeño, del tamaño de su rostro. Borges había pensado en uno de cuerpo entero pero temió distraer la atención al verse las piernas. Su rostro ha adquirido una blancura mortal, tiene la palidez de un busto que vio en Boston. La mañana está en lo alto, el sol impetuoso. A medida que se oye el tic tac incesante del reloj, no cesan de pasar los rostros por el espejo: caras tensas, alegres, marchitas, adustas, inexpresivas; Nohora, Virgilio, Ulrika, Funes, Hernández, Elena, Lönrott, Platero Haedo, Ulises, un vendedor de Adrogué, un teólogo alemán, un orillero, un alquimista del siglo XIX, un poeta sajón, una chica en bicicleta que corre por las páginas de un libro olvidado, un actor. Este cortejo de caras que parece infinito lo ha demorado varios días. La soledad abarca varios siglos. Escasamente se puede ver el mundo desde un espejo sin que nos depare una felicidad o un horror. La emoción y el sueño que lo embargan en esa extraña gimnasia no demoran en desconcertarlo, pues un hacho fatal y peligroso se aproxima: en el espejo aparece un nuevo rostro, el rostro de un antiguo enemigo. Borges recuerda haber escrito un cuento breve sobre este hombre resentido. También recuerda con inusitada claridad haberle hecho daño cuando era niño. 

        Empiezan a escucharse unos pasos en la escalera, son pesados e irregulares. Borges no tiene miedo, pero se sabe ahora un pobre ser indefenso, igual que aquel niño que lastimó una vez. Ese hombre, ese sincero enemigo, no cesará nunca de buscarlo para cobrar venganza. Los pasos resuenan en el pasillo. “Tal vez el que se aproxima sólo sea un insólito personaje de Lovecraft que pretende asustarme”, se dice con una tímida sonrisa. Aparta la mirada del espejo y la fija en la puerta. Sabe que algo inconcebible está a punto de ocurrir. Ser atacado y muerto por un personaje que hayamos imaginado en un cuento es algo que supera a toda la literatura fantástica. La vez que el enemigo fue a visitarlo pudo salvarse de morir: en el instante crucial, Borges despertó para que luego el suceso pasara a la posteridad como un sueño o simplemente como ficción. 

         Pero ahora es distinto. El hombre no demora en llegar y la situación es tan real como la mañana, el escritorio, la carta (Querida, imprescindible María: he traducido los poemas de Aracne. Es excelente. Hay algo de Yeats en ellos, y de Kipling. También algo de ese amor que Helena legó a los griegos), los libros de la biblioteca y el espejo. Borges está inmóvil. Siente que el visitante está en la puerta, que su mano agarra el picaporte, que lo gira. Es una de las pocas veces en que entendió que el simple hecho de agarrar y girar un picaporte para abrir una puerta no era algo tan frívolo. Recuerda (ahora que su vida tan llena de años, tan lejos del tiempo, depende mucho de los recuerdos) a Virgilio, pues no le fue permitido entrar en el paraíso; piensa en la piedad, en la compasión que sintió Dante. Es uno de los pasajes más tristes de toda la literatura. Ahora no le importaría confesar que es cobarde, pero sabe que no implorará piedad. El hombre abre la puerta lentamente, entra en la habitación. A pesar de su edad, de sus avanzados años, se nota que el tiempo ha tenido compasión con él. Está recio, implacable. Tiene en el rostro esa lozanía de los que están acostumbrados a la espera. Se mueve con la ayuda de un bastón. De pie, en medio de la habitación, observa a Borges: lo mira con un rencor desmedido, tal vez deseando verlo morir lentamente en la agonía como las tardes en el mar. 

         El péndulo en la pared oscila su canción infinita, tic tac, pero es obvio que para estos dos hombres el tiempo se ha detenido. Borges no muestra el más mínimo signo de oprobio. Le parece admirable su rigor, su absurda invención, su insólito proceder como perseguidor y enemigo. “Ese hombre inverosímil ha leído a Wells, a Hawthorne, a Edgar Allan Poe. Cualquier escritor estaría interesado en conocer a este tipo.” Borges sabe que no hay manera de salvar su vida y se resigna a la unánime suerte de morir. Desde un comienzo supo que su destino sería literario. Piensa en Johnson, en Carlyle, en De Quincey, en Milton. “¿De qué me servirá ahora haberlos leído? Morirán conmigo”. Siente un extraño afecto, una especie de lástima por ese hombre que fuera suyo en un cuento ejecutado torpemente. 
El hombre saca el arma con decisión y dice con voz apremiante: 

—Ese espejo, Borges, te ha enloquecido. 

—Yo sólo puedo ver en el espejo —dice Borges con una teatral serenidad. 

—Los espejos traicionan a los hombres —sentencia el hombre mirando el espejo como otro adversario. 

—Ellos inquietan la realidad y nos privan de la inocencia. Cada vez que nos miramos en el espejo tenemos menos cosas que ocultar. 
        
         Dispara contra el espejo certeramente. Los pedazos de vidrio saltan volando del marco metálico y se desperdigan por el piso ajedrezado. En ese instante, la escena se esfuma. Todo deja de existir. 
En la sala el ruido del disparo despertó al tigre que soñaba. 


  
Fernando Denis (CiénagaMagdalena, Colombia 1968). Ha escrito La criatura invisible en los crepúsculos de William Turner (1.997), considerado uno de los mejores libros publicados en Colombia durante el siglo XX, Ven a estas arenas amarillas (2004) y El vino rojo de las sílabas (2007). Su poesía ha comenzado a despertar interés dentro y fuera de su país, y su libro, La geometría del agua, publicado por Grupo Editorial Norma, presentado en la Feria del Libro de Buenos Aires, y en Maguncia, Museo de papel, grabado y estampa de Argentina, se está traduciendo al inglés, al francés, al alemán, al ruso y al bengalí. Contemporáneos como William Ospina (Premio Rómulo Gallegos 2008), Juan Gustavo Cobo-Borda y José Ramón Ripoll coinciden en señalar que Fernando Denis es una de las voces actuales más originales en la poesía de América Latina. Se preocupa también por el paisaje exterior, como el que contienen las tonalidades de la naturaleza. Algunos de sus poemas se inspiran en las pinturas crepúsculares de William Turner. La cadencia y la sonoridad de sus poemas recrean imágenes, músicas y conceptos decimonónicos como el prerrafaelismo, corriente artística de la era victoriana que lo ha impresionado; en algunos poemas como los monólogos de sus personajes femeninos, las voces tienen mucha fuerza íntima. La embajada de Colombia en Delhi y la academia de letras de la India, Sahitia Akademy, editaron sus poemas en inglés y lo condecoraron como el poeta más representativo de su país y una voz literaria sobresaliente de las letras contemporáneas.

lunes, 28 de octubre de 2013

Jerome Rothenberg: El trabajo del sueño.





Jerome Rothenberg

















NIÑO PERDIDO

Me arrancaron del sol blanco y me
trajeron al sol negro, me
hicieron dormir entre hileras de abrigos:
yo era un niño de ciudad perdido en el campo, una
herida en la mano era todo lo que sabía de los sauces
¿Puedes entender, oyes el ancho
bramar del viento contra el flanco
de la vaca, y los grillos que corren por mis
mangas, los grillos llenos de noche, como
pequeños soles negros? Inténtalo, yo también lo haré.
Sólo este grito guarda mi corazón, sólo este lamento:
Me arrancaron del sol blanco y me
trajeron al sol negro, y ahora no hay puerta
ni camino por donde volver


LA NOCHE EN QUE LA LUNA FUE UNA ARAÑA

La noche en que la luna fue una araña
todos corrimos.
Nadie se quedó.
El cielo se puso tan negro como tus ojos.
Empezaba a llover.
Se desataron
las velas en el aire.
Velas rojas.
Te reíste.
La luna era una araña.
Una cinta de sangre bajó
del cielo
hasta el techo de la casa.
Roja y negra.
Tratábamos de cantar.
Hacía frío.
En la red del cielo
donde colgaban los huesos
vi
lo que me pareció tu cara.
Las ruedas arañaban las piedras
bajo la oscuridad de la luna.
Comienza:
La noche que pasaron los soldados
me levanté de la cama
y con las manos a la espalda
me puse a mirar.
Tú tratabas de soñar.
Un carámbano se desprendió del cielo
y caló en mi corazón.
La luna era una araña.


POEMA AL TIEMPO

En el ojo de la aguja
cobraron vida las cosas:
un perro, un pueblo,
un mar.
De las rosas nacieron tigres
y alguien me salpicó de lluvia
la bufanda.
Del otro lado de la luna se oía
la voz del presidente,
clara como una campana de iglesia,
simple como el éter:

bajo los naranjos se instaló
un verano sin polillas


PALABRAS

Terror a las palabras
posiciones &
disposiciones
alrededor de un centro
en llamas
Palabras en el papel
en la luz herida
de los árboles
y las corrientes
palabras en el pan sin cortar
en las curvas del
pan sin cortar                       voy
hacia ti
en la curva de las palabras
del espacio sin cortar
el repentino
movimiento
de los labios
con
el aliento mismo
una lengua
Una lengua también
que se alza de la tierra
nuestras huellas
que hablan
como una danza
las palabras               una danza
de aliento de
imágenes la sola
imagen de un sol
ardiendo dentro
de nosotros
cuando hablamos

Las palabras se abren paso
a través de nosotros
en la curva del tiempo
las corrientes
cuando despertamos juntos
al alba
un verdadero dolor
las palabras también son
dolor
Las palabras se llenan
de saliva &  las formas
de los árboles las palabras
se forman alrededor de
una curva de luz       Te traigo
las pocas palabras que conozco
Palabras en el papel en las
hogazas que cortamos
las palabras al sol
esperan
& caen contra nosotros
traición de las palabras
de cenizas
cayendo hacia el centro
silencio que nace del habla
del silencio
tomamos aliento
espacio sin cortar
el silencio
huellas que respiran
suavemente
donde aprendemos a morir

(de JEROME ROTHENBERG, El trabajo del sueño. Antología. Buenos Aires, Hilos Editora, 2013. Selección, traducción y prólogo de MERCEDES ROFFÉ)


Jerome Rothenberg es uno de los poetas vivos más importantes de la actualidad. Nació en 1931 en Nueva York. Se ha dedicado a escribir poesía y ensayo, a la traducción del alemán, del español y poesía tribal amerindia, y a reclutar materiales dispersos que comprenden los orígenes de una tradición hasta su presente; es decir, los conjunta y logra que la tradición recrezca y se recree a través de la adhesión de lo nuevo.
Su primer gran antología engloba poesía primitiva mundial, luego congrega poesía indígena norteamericana, reúne después la poesía estadunidense vanguardista, moderna y posmoderna internacional y, sin dejar de lado su propia tradición, agrupa en un tomo poesía judía que va desde sus inicios hasta hoy.
Su obra es un proceso. Kenneth Rexroth dice de Rothenberg: "Nadie que esté escribiendo ahora ha cavado más hondo en las raíces de la poesía". Durante la contracultura de los sesenta fue protagonista en el grupo de Nueva York y el portador más notable de la poética de esa generación. Sintió lo indígena. En 1970 publica el núm. 1 de Alcheringa, que es la primera revista de poesía tribal del mundo. Convive dos años con indios séneca y escribe A Seneca Journal (1974). A raíz de esto, precisa la práctica de la Etnopoética. Revoluciona a ésta con su teoría y ejercicio de la Traducción Total: se debe obtener del poema ceremonial indio todo lo oral, no sólo lo inteligible sino también los vocablos y sonidos deformados, acompañados de instrumentos musicales y ritual/performance.
Rothenberg reconoce en la poética indígena una analogía con la experiencia Dada y la retoma en su poemario That Dada Strain (1983). A partir de entonces retorna hacia lo europeo y lo judío. Ya en 1974 había publicado Poland/1931 al que describe como "un intento experimental para explorar y recobrar fuentes ancestrales en el mundo de judíos místicos, ladrones y locos". En 1989 nace Khurbn & Other Poems como resultado de su recorrido por Polonia y los sitios del exterminio nazi. Luego en Gematria (1994) utiliza la numerología de la Torah para construir breves poemas aleatorios.
Su libro más reciente —como dice Eliot Weinberger— es siempre el mejor. En Jerome Rothenberg confluye una abundancia multicultural que enlaza a muchos mundos. Es un recluta que voluntariamente se ha enlistado para prolongar la vanguardia.






Mercedes Roffé (fot.Clarisa Pérez Spillman)
Mercedes Roffé Poeta, traductora, editora, nació en Buenos Aires, Argentina, en 1954. Desde 1995 vive en la ciudad de Nueva York. Entre sus libros de poesía se destacan El tapiz (publicado bajo el heterónimo Ferdinand Oziel; Buenos Aires, 1983); Cámara baja (1987); La noche y las palabras (1996); Definiciones mayas (plaquette, New York, 1999), Canto errante (2002); Memorial de agravios (2002), La ópera fantasma (2005) y Las linternas flotantes (2009). En 2011, la editorial Amargord de Madrid reedita Canto errante seguido de Memorial de agravios, con prólogo de Raúl Zurita. Merecen mención dos antologías de su obra: Antología poética (Caracas, Pequeña Venecia, 2000) y Milenios caen de su vuelo. Poemas 1977-2003 (Tenerife, Idea, 2005). En 2012, la editorial Vaso Roto reedita La ópera fantasma para España y México.
En 2012 también Del Centro Editores, de Madrid, publica La línea azul, un libro de fotos y poemas en una edición artesanal de 100 ejemplares numerados y firmados por la autora.  En noviembre de 2013 sale La interrogación incesante: entrevistas 1996-2012. (Madrid, Amargord, Colección ONCE), una colección de conversaciones con la autora editada por Edwin M. Lamboy.
Libros suyos se publicaron en traducción en Italia, Quebec, Rumania e Inglaterra.
Desde 1998, dirige el sello Ediciones Pen Press, dedicado a publicar plaquettes y pliegos de poesía contemporánea española y latinoamericana, y de otras lenguas en traducción al español.
Entre otras distinciones, recibió una Beca de la Fundación John Simon Guggenheim, en poesía (2001) y una beca de la Civitella Ranieri Foundation (2012).