publicado: El día mayor, 1971; Esta única esperanza contra todo, 1973; Es temprano, 1973; Aún tengo la vida, 1975; En tierra de uno, 1977; Caminante en Italia, 1979; Diario veneciano, 1982; Ceremonia diurna, 1984; La poesía no es necesaria, 1986; La vida, la más bella, 1988; Sol que ocupa el corazón, 1991;Sondas, 1992; Estamos vivos y vamos a vivir (Antología), 1993; Final del estante, 1994; Verano del incurable, 1996; Confines, 1998; El viaje, 2000; Apuntes del natural, 2001; El caos luminoso, 2002; Conjuros, 2003; Oráculo para dones fatuos, 2006;El pajar en la aguja, 2007; Prodigios residuales, 2009; Lejos de la costa, 2010; Profanaciones ínfimas, 2011; Memoria de la India, 2012; Refugio de altura, 2014; Oficio de extraño, 2015; La mirada/Identidades, 2016.
Blog sin fines de lucro (Non Profit)de la palabra poética, traducción, crítica literaria, Charles Bukowski, Raymond Carver, Sam Hamill, Allen Ginsberg, Lawrence Ferlinghetti, cultura,costumbres y el buen asado criollo. edmundokirk58@gmail.com. Colaboradores: Demian Paredes, Alejandro Elissagaray; Vanesa Malrossa; Maggie Culligan; Antonio Meloni; Ignacio Oliden; Edmundo Kirk, Patricia Ogan Rivadavia. Contacto: edmundokirk58@gmail.com
viernes, 9 de octubre de 2020
Osvaldo Ballina: Poemas
publicado: El día mayor, 1971; Esta única esperanza contra todo, 1973; Es temprano, 1973; Aún tengo la vida, 1975; En tierra de uno, 1977; Caminante en Italia, 1979; Diario veneciano, 1982; Ceremonia diurna, 1984; La poesía no es necesaria, 1986; La vida, la más bella, 1988; Sol que ocupa el corazón, 1991;Sondas, 1992; Estamos vivos y vamos a vivir (Antología), 1993; Final del estante, 1994; Verano del incurable, 1996; Confines, 1998; El viaje, 2000; Apuntes del natural, 2001; El caos luminoso, 2002; Conjuros, 2003; Oráculo para dones fatuos, 2006;El pajar en la aguja, 2007; Prodigios residuales, 2009; Lejos de la costa, 2010; Profanaciones ínfimas, 2011; Memoria de la India, 2012; Refugio de altura, 2014; Oficio de extraño, 2015; La mirada/Identidades, 2016.
miércoles, 7 de octubre de 2020
Luis Pereira: Poemas
HE VISTO LOS SITIOS
bailables desaparecer
donde antes hubo una escena romántica
embarcaderos
sitios de amarrar
portuarios
he visto la nómina de los muertos
SON LAS FURGONETAS DEL HOSPICIO
Hay un sitio en el asiento del fondo
Atuendos baúles viejas indumentarias útiles para el viaje
Hay un sitio junto al chofer
Son los vehículos de la funeraria
Estacionan en doble fila en la principal
Son las sirenas del vehículo
Es la puerta de emergencia los heridos del conflicto del que hablan en la televisión
Acá no hay decoración mayormente
Son las furgonetas del nosocomio
La superficie preparada los terraplenes
Los cerrojos las puertas que no se abren desde el interior
Es la palada de tierra lo banal del movimiento de los sepultureros
SUCEDÁNEOS del abrazo:
Contratar una plataformas de streaming
Agendar el móvil del delivery más próximo
Suscribirse a un servicio de compañía
Oír a Piazzola en la fm del Estado
POSIBLES USOS DE LA CUARENTENA
Tener un affaire
Que tu marido no se entere
Diseñar un encuentro de sexo virtual
Contigo
Adquirir un gato por
Mercado Pago
Oír canciones feministas y
Consignas
En la radio de La Plata
SÉ SIMPÁTICO con los chicos de la Fomento
Ofréceles sonrisas dedicadas
Sé gentil con los del comisariado
Levemente adulón de las señoras de la Comisión Patriótica
Hazte habitué a los vernissages
Asiste a las conferencias del Enjoy
Viste pulcramente en esos sitios
Sé deferente con los jurados de
Letras
Haz que se sepa cuánto los valoras
Omite brusquedades señales adversas
Aprende el camino a las antologías
Al Premio Nacional
(Poemas de Olga Araoz,
Instrucciones para una carrera literaria).
ACTÚA NORMAL
Camina desenvuelto
Procura no mirarlos o míralos con
Despreocupación
Identifica sus vehículos
Sus miradas te resultarán familiares
La prepotencia se respira finalmente
Evita los sitios despoblados
Los poco frecuentes
Cuida las canciones que tarareas
No menciones el nombre del poeta
Viste con sobriedad
Atuendos poco vistosos
Prefiere el cabello ordenado
La pulcritud de los modales
Se cuidadoso con las señales
Recuerda las contraseñas
Se convincente en las historias que narras
Prosigue las bromas aún cuando no te conmuevan
No te distraigas siquiera un momento
Incluso quien te abraza
Puede ser uno de ellos
(instrucciones para no ser advertido por los vigilantes).
¿NUEVAS FORMAS DE DECLAMAR?
¿Lo afectado lo sensuado?
¿La palabra sollozo? ¿Misterio de los tiempos, luz
esencial?
¿Arcilla húmeda?
¿Río amargo, ventana de sol, arrebato de
flores?
¿Trampas inciertas?
¿Una calle cualquiera, café en la esquina? ¿Boca
seca?
¿Nada murió del
todo?
DEPURANDO LA LISTA DE AMIGOS EN FACEBOOK
Cinco se han muerto en el último otoño
Diez se han tornado fascistas
Quince neo estalinistas
Diez son oficialistas. Algunos tienen puestos de gobierno
Tres son mujeres a las que he incomodado.
Dos son maridos posesivos.
Uno es un rufián local.
Uno artista conceptual.
He terminado mi tarea. Me siento más liviano, con breve equipaje.
Todo cabe en la baulera del coche 23.
QUINCE AÑOS DESPUÉS
Mi ex mujer me invita a su casa
Poca fiesta comparable
Quédate conmigo
Me ha dicho
Los animales de la casa te extrañan
Trae repostería cuando vengas
Una combinación de dulces y salados
Sorpréndeme con las confituras
(La casa violeta
Las novelas de la tarde
La algarabía lo nupcial)
(No es algo de narrar
Las caricias minuciosas
El dormitorio principal)
Luis Pereira Severo (Paso de los Toros, 1956). Es autor de Murallas (Libros de Granaldea, 1980), Señales para una mujer (Programa, 1985, y La Tinta del Alcatraz, Toluca, Méjico, 1993), Memoria del mar (Destabanda, 1988), Poemas de acción y mujeres delgadísimas (Ediciones de Uno, 1992), Retrato de mujer azul (civiles iletrados, 1998), Manual para seducir poetisas (civiles iletrados, 2004), Pabellón Patrio, Serie de Relatos Íntimos (Yaugurú, 2009) y Poemas para mi novia extranjera, milonga rioplatense (VOX, Bahía Blanca, Argentina, 2015; civiles iletrados, 2018). En 2001 y 2008, con Cumbia villera y Pabellón Patrio respectivamente, obtuvo mención en el concurso de poesía de la Intendencia de Montevideo. Integra las antologías Nada es igual después de la poesía, cincuenta poetas uruguayos del medio siglo, 1955-2005 (Centro de Difusión del Libro, MEC, 2005) y La confabulación de las arañas (Detodoslosmares, Córdoba, Argentina, 2018). En 2012 participó como poeta invitado del proyecto Altavoz Poesía Parlante, muestra de poesía propalada a través de altoparlantes en vía pública en la ciudad de Colonia. En 1988 y 1989 formó parte del grupo de acción poética Fabla. Formó parte de las revistas Nexo (1975), Destabanda (1977-1979), Cuadernos de Granaldea (1980-1983) y Tranvías & Buzones (1987 – 88). Fue colaborador del suplemento cultural del diario La Hora, corresponsal de Brecha y redactor de Estediario y Siete dias de Maldonado entre otros. Especialista en Gestión Cultural por la UDELAR, cursa actualmente la Maestría en Políticas Culturales del CURE – UDELAR. Entre 2005 y 2015 estuvo al frente de Programación Cultural de la Intendencia de Maldonado. Como tal fue coordinador de las primeras ocho ediciones del Encuentro de Escrituras. Es editor de poesía y coeditor del proyecto editorial civiles iletrados. Con Poemas para mi novia extranjera obtuvo el Premio Nacional de Literatura MEC, poesía édita, en 2017. Con Poemas para leer en una pantalla de 5 pulgadas fue primera mención poesía del concurso Juan Carlos Onetti de la intendencia de Montevideo, año 2018.
Fabián O. Iriarte: Poemas
la mantícora
“manticore est une beste...”
en sueño y en vigilia / una persecución
escondido en tus viejos rincones
hay una naturaleza quieta que se mueve
y tiene una amapola maligna una sierpe algunos reptiles
caracoles y mariposas / también luz de fuego
dura un mínimo instante
que es como la descripción de un día perfecto
como una ciudad en sueños
et narrat scire nefanda meam
si entendés de qué hablo / o sin sueño
una lluvia / una calle torcida que da vueltas
como tus frases / (dice saber
todos mis malos actos)
como un signo hecho porque sí
que el azar ha vuelto insignificante
las rosas ya están desnudas
yo todavía no
una desconocida llamada marlene explica
sus más ocultos deseos
signos de puntuación dos puntos & entre comillas
: “mi última voluntad sería
que me tomaran por un tipo raro” paréntesis
& coma (porque significaría
que nadie me conoce en absoluto),
el brillo cae del aire exclamación! exclamación!
exclamación! seguida de cursiva y citas oportunas
este es el mes más cruel han dicho
interrogación ¿y punto & coma?
close up acercamiento al focus / de todas nuestras especulaciones
inconsequential language can carry a charge punto. aparte...
(suspenso) ...y entonces se murió por supuesto—fade in
fade out ahora unan ahora traduzcan
walt whitman cuidando a los enfermos
resulta difícil ser simple / me contradigo, acaso
la poesía es feudal lo siento / i’m sorry pero no
hablo del principio ni del fin
todo rechazó / : la histeria los grifos el fuego azul
la puntuación / se sentía como en su hogar on the hills of vermont
in the woods of maine or in the texas ranch
(decía: “houses & rooms are full of perfumes”)
tuve seis hijos / comrade of californians
(loving their big proportions) / ¿debo vestirme
como florencia ruiseñor?
the real me / berdache cross dressing
todavía queda intocado inefable por completo inalcanzado
“tus huesos parecen estar fríos mi querido”
última pregunta / ¿estás sediento?
o pájaro en ceniza
mademoiselle rivière
el señor que te retrató / quedate quietita
« une vraie dame ne bouge jamais »
firma sus cartas de amor “monsieur ingres”
y habla de sí mismo en tercera persona
on parle de lui / l'art pour l'art
a sus discípulos les grita malditos traidores
si no siguen sus lecciones
en el trazo del cuerpo / tu querida mamá
no comprendió jamás qué veía qué veía
le maître en su hija / esa boa
de pieles y los guantes / qué
escándalo dios mío / (tu mamá sospechaba)
juan rodolfo doble v usa por primera vez
un pronombre femenino
prisionero / en el fenómeno feroz
de las siete de la tarde / para decir amor
para contar secreto
cansado / desnudo / demudado
echado en cama / cerrado yéndose en el agua
como leandro nadando hacia su hero
y lo más grave sin dinero alguno
casi seguro / como decía ludwig
de que todo se debió a un error
tercer temporal
somos objetos frágiles
y a veces estamos ahí / justo
cuando todo se desencadena
vamos a rompernos / y no
(la rajadura / esa grieta
de a veces el mundo)
agotados los medios para obtener amor
(:elemento plegable en forma de pajarita)
susana thénon
frente al espejo / haciéndome el amor
porque no encontré un pajarito / el espejo
se ha roto esta noche
los medios se agotaron / me he vuelto
un monstruo / un animal fabuloso
he devenido marta / pegame y llamame carlos
suzanne marcel proust c’est fantastique
te miro y creo que eres o que sos
no sé / cómo llamarte / si has perdido
todo trazo de tu nombre / toda huella de tú
tu vergüenza / “lo que hay que ver
en estas épocas” / se agotaron los medios
me pliego y digo amor / caniche / chucherías
maldito cucharas mórbido / quereme
Fabián O. Iriarte (Laprida, Buenos Aires, 1963) Licenciado en Letras (Universidad Nacional de Mar del Plata, 1987) y Doctor en Humanidades (University of Texas at Dallas, 1999), es profesor de Literatura Inglesa y Literatura Comparada en la Universidad Nacional de Mar del Plata. Es miembro y co-director de los grupos de investigación “Problemas de la Literatura Comparada” y “Cultura y Política en Argentina” (CE.LE.HIS).
Entre sus libros de poesía se cuentan La intemperie sin fin (Melusina, 2001), La mudanza (Gogol, 2009), Devoción por el azar (Bajo la Luna, 2010), Cuentas por saldar (Ediciones en Danza, 2010), Las confesiones (Huesos de Jibia, 2012), La Caja P (Ediciones del Dock, 2012), El punto suspensivo (Letra Sudaca, 2014), Las causas del desconcierto (Zindo & Gafuri, 2016), Sópola temprar (Baltasara Editora, 2017) y Al comienzo era sólo un murmullo (EUDEM / Universidad Nacional del Litoral, 2017).
domingo, 4 de octubre de 2020
Antología Federal de Poesía Ciudad de Buenos Aires, Consejo Federal de Inversiones
Poetas seleccionados:
Paulina Aliaga
Mercedes Araujo
Teresa Arijón
Ana Arzoumanian
Jorge Aulicino
Sandro Barrella
Bárbara Belloc
Salvador Biedma
Catalina Boccardo
Fernando Gabriel Caniza
María Casiraghi
Susana Cella
Valeria Cervero
Flor Codagnone
Javier Cófreces
María Julia De Ruschi
Patricia Díaz Bialet
Rodolfo Edwards
Carolina Esses
Laura Estrin
Dolores Etchecopar
Celina Feuerstein
Patricia Foglia
Jorge Fondebrider
Natalia Fortuny
Gabriela Franco
Romina Freschi
Javier Galarza
Griselda García
Irene Gruss
Leticia Hernando
Paula Jiménez
Nurit Kastelan
Ana Lafferranderie
Liliana Lukin
Tom Lupo
Karina Macció
Lucio Madariaga
María Magdalena
María Malusardi
Nara Manzur Cao
Lucas Margarit
Lucas Marín
María Mascheroni
Tom Maver
Gito Minore
Fernando Molle
Esteban Moore
Alberto Muñoz
Clara Muschietti
Andi Nachón
María Negroni
Fernando Noy
Graciela Perosio
Dafne Pidemunt
Liliana Ponce
Graciela Perosio
Roberto Raschella
Milton Rodríguez
Mercedes Roffé
Juana Roggero
Mónica Rosemblum
Daniel Samoilovich
Victoria Scholnik
Claudia Schwartz
Yaki Setton
Mónica Sifrim
Marcos Silber
Lucas Soares
Enrique Solinas
Patricia Suárez
Alberto Szpunberg
Luis Osvaldo Tedesco
Juano Villafañe
Paulina Vinderman
Florencia Walfisch
Laura Wittner
Laura Yasán
Verónica Yattah
Consultores de la selección: Leopoldo Teuco Castilla, Susana Villalba, Eduardo Mileo, Alejandra Correa.
viernes, 2 de octubre de 2020
Jorge Santiago Perednik: Nueva Poesía Argentina durante la dictadura (1976-1983)
Un breve poema de e.e. cummings anuncia el nudo problemático de las antologías:
el sr. u no será olvidado
ya que como antólogo
vendió a los muchos por los pocos
sin olvidar al sr. u
El sr. u podría fácilmente ser sustituido en el poema por el sr. p o la sra. de a y al menos en un punto los efectos serían los mismos: el juego de los muchos desplazados por los pocos seguiría estando presente, porque es lo que hace de una colección una antología. El universo o conjunto de todos los poemas escritos entre ciertos límites temporales y geográficos es enorme, el universo conocido por el antólogo menor, y la porción por él seleccionada, la que va a dar forma a la antología, ínfima en comparación con el total, aunque a veces más grande que su destreza.
El sacrificio de los muchos a favor de los pocos (en esto consistiría la selección según algunos: en realidad es primariamente una operación de inclusión), es criticado frecuentemente; se llega a asimilar la exclusión a una especie de crimen múltiple, a un genocidio, lo cual es verdadero y falso. Falso para la razón, verdadero para la fe, este sacrificio tiene una cualidad más amplia que la antológica: forma parte de la vida; es una entre las tareas principales del tiempo, que al elegir, descartando o preservando a cada instante, se muestra como un gran antólogo. Hay algo más: de la operación llamada selección resulta nada menos que la literatura o, dicho de otra manera, la literatura pensada como resultado es una selección, un conjunto incompleto. Y algo más: todo lector activo, todo escritor, tiene sus preferencias; su gusto literario sacrifica a los muchos por los pocos, de alguna forma realiza su antología, seguramente diferente de las demás; editarla es apenas volverla pública.
Luego suele aparecer el reproche de la falta de objetividad, la arbitrariedad de esta o aquella antología. Sin embargo antologar es ser de una manera peculiar arbitrario, es fundar el juicio en el gusto: resulta cuanto menos extraño suponer que el sacrificio de los muchos por los pocos que realiza el antólogo puede llegar a ser un hecho puramente objetivo. El verdadero problema de las antologías, incluido en el poema de cummings, es otro: el que se presenta cuando el gusto como fundamento último de la selección es reemplazado por la utilidad o la conveniencia; cuando la estética se basa en la aritmética. Aún dado este supuesto, tan frecuente por cierto, los versos de Cummings se niegan a considerarlo con tono trágico y prefieren mostrar a la antología como una farsa que tiene lugar cada vez que la tragedia es representada como negocio: en estos casos el horror de Cronos comiéndose a sus hijos se diluye en la venta, metáfora de toda operación donde la arbitrariedad encuentra su justificación o motivo en alguna forma de lucro.
La ficción utópica implícita en las antologías es parecer una colección de lo mejor de los mejores, y esta es la fantasía de muchos lectores al adquirirla. Respecto de este punto el presente escrito tiene una posición reactiva y pudorosa, denuncia la subjetividad teórica del antólogo y a la vez acota su práctica, pone límites a su elección, evita mostrar un gusto liberado a sus caprichos. Elige en definitiva otro tipo de jugada antológica, quizás más adecuada a estos tiempos, quizás más necesaria, pero seguramente no más interesante o valiosa.
II
Del cordón sanitario que rodea el gusto del antólogo habría que mencionar un primer límite temporal, un primer disgusto: participan de la antología solamente los poemas de autores que publicaron su libro inaugural después de 1976, esto es, repitiendo el título de un ensayo, los que se iniciaron públicamente formando parte de “La poesía en el período del terror”.
Esta referencia política asociada a esta otra referencia temporal merece ser ampliada: por época del terror se entiende aquí la que sufrió la sociedad argentina desde 1976 hasta 1983, bajo el gobierno de una dictadura liberal-militar (los “liberales” argentinos durante medio siglo anterior, algo barrocos, gustaron de este oxímoron, ser pro-dictatoriales, lo que demuestra que su liberalismo si cabe seguir llamándolo así, es bastante atípico). Cualquiera podría objetar que el gobierno del terror en realidad comenzó un par de años antes; ello sería cierto, pero no útil a los fines de la presente antología, para la cual el golpe de Estado tiene la fuerza de una marca.
El segundo límite, recurrir como eje metódico a las revistas de poesía que comenzara después de 1976 (lo que provoca necesariamente un tercer límite geográfico, dado que esta actividad tuvo por centro la ciudad de Buenos Aires) responde al objetivo general de esta selección, que más que dar a conocer la mejor poesía de un lugar y de un tiempo intenta hablar de sus posiciones, sus movimientos, sus relaciones, mostrar algo que es mucho más que un espacio o campo o instituciones y que atraviesa la cultura: los poemas y poéticas que permiten construir estas abstracciones. Quizás el más bello poema erótico escrito en la Argentina sea Del buen amor (1980), de Daniel Rodríguez Mujica, autor que publicó su primer libro en 1976 y que no figura aquí porque no participó de ninguna revista. Siguiendo las mismas restricciones elegidas, hay autores de obras seguramente importantes que sí participaron, y activamente, en dicho movimiento pero, al haber publicado su primer libro con anterioridad a 1976, tampoco están incluidos.
La idea es tan sencilla que puede resultar difícil de entender: quien busque leer la mejor poesía de la época, más que recurrir a esta u otra antología, tendrá que tomarse el trabajo de leer los libros publicados en le época: quien quiera formarse una idea de lo qué pasó poéticamente en aquellos años, en cambio, podrá encontrar en estas páginas una aproximación, una ayuda o un obstáculo, una perspectiva.
III
El golpe liberal-militar tuvo lugar en marzo de 1976; las revistas comenzaron a publicarse hacia fines de 1979. Hicieron falta tres o cuatro años para organizar estas respuestas al miedo, lo que tiene su explicación: en un ambiente signado por la censura a los escritos y la persecución de las personas, en el que incluso la apariencia de pensar era sospechosa, y donde por otro lado las dificultades eran enormes, la publicación de revistas rodeada de obstáculos amenazantes, era a la vez una especie de locura y un acto de sensatez. Un desafió que bien valía la demora de meses o años en la publicación de cada número: rompía cierto silencio deseado por la autocracia gobernante, y por otro lado ofrecía variantes distintas a las de los medios masivos, todos sujetos al control oficial. La posibilidad de circulación de voces que presentaban las revistas suscitaba un entusiasmo en autores y lectores que a su vez entusiasmaba a los editores: el círculo se realimentaba.
Este cumulo de circunstancias explicaría las coincidencias que mostraron las revistas entre ellas: en primer lugar todas tenían la idea de que publicarlas era una necesidad: una difusa acepción de necesidad que mezclaba ingredientes personales, literarios, políticos, etc. En segundo lugar, todas asumieron con mayor o menor recato una pose antiacadémica, de diferenciación con lo instituido. Finalmente, con la sola excepción de Último Reino, cumplieron con una cualidad esencial de la literatura, fueron objetos de resistencia al estado de cosas reinante en su época. Alguien podría reírse del poder de esta resistencia, de su eficacia sobre la realidad; tendría razón –siguiendo el primado de la aritmética- en términos del resultado social, pero se olvidaría que tanto la resistencia como la realidad tienen múltiples dimensiones y que la individual o poética, por ejemplo, no son las menos importantes.
Por otro lado, hubo una diferencia fundamental entre las revistas, positiva para el refuerzo de la literatura: cada una de ellas privilegió o descartó alguna poética. Cada poética, habría que decir, es distinta de las otras para empezar por sus modos de usar el lenguaje. Esta afirmación refiere a un par de prejuicios más o menos extendidos que hubo por aquellos tiempos, y que en menor medida sigue habiendo. Según el primero el trabajo formal no es necesario para que se constituya el poema; por el contrario, suele ser un exceso. Según el segundo no necesariamente los poemas son significativos: algunos no significan nada. Ambos prejuicios generalmente conviven. Contra ellos habría que insistir diciendo que todas las poéticas, sin excepción, operan formalmente, que todas tienen sus artificios; la poética de la no forma, del grado retórico cero, es llanamente imposible. Y que cada poema, por ser una operación lingüística, nunca deja de significar algo, aunque este significado sea relativo a cada encuentro entre el poema y el lector. Una poética del puro artificio, del grado semántico cero, es tan imposible como la anterior, y así lo demuestran todos los intentos en este sentido.
Las consecuencias de ambos prejuicios no son intrascendentes. Afirmar la imposibilidad final de leer ciertos poemas, considerarlos ilegibles, es predisponer a los lectores para su no-lectura. También es juzgarlos como una especie de oligofrénicos, de intelectualmente incapaces que necesitan un lenguaje especial para entender lo que está escrito. Por su parte sostener que la significación la dispone el autor, la inscribe definitivamente en el poema como su “contenido”, y esto es lo que el lector lee o debe leer, lleva a una visión autoritaria de la literatura: en ella el autor pasa a ser el dueño de la verdad del poema, el lector es reducido a un simple receptor pasivo –cuando no a un cliente-, y el poema es subordinado a un contenido previo y homologado a la calidad de mensaje; en muchos casos se lo subordina a fines persuasivos, se lo piensa como instrumento para la tarea publicitaria o pedagógica o catequizadora de cambiar la conciencia de los otros. En ambos prejuicios tanto el poema como el lector –y para quienes no gustan del autoritarismo también el autor- sufren minusvalía.
IV
1. La poética surrealista tuvo su baluarte en las revistas Poddema (N° 1, 1979) y Signo Ascendente, su continuación, que defendieron los principios teóricos y las prácticas surrealistas establecidos desde la década del 20. Respecto de estas últimas, su propuesta es “un doble curso de, por un lado, atestiguar en la acción la vida más íntima, la vida de lo inconciente, la vida del deseo, la vida mágica, y por el otro, la constante oposición a la situación social que nos toca vivir”. “El surrealismo, objeto ante todo de nuestro deseo, aunque para muchos ese cadáver de sí mismo o de las circunstancias, pero en alguna medida útil o bellamente anecdótico, según sean las sórdidas modalidades de esa razón de cuatro paredes que todavía persiste, es en nuestro caso menos el sitio de reconocimiento de afinidades accidentales, exteriores que el de una instancia por cuya fuerza no podemos sino abandonarlo todo, a fin de recobrarlo todo, definitivamente.” Su último N°, el 2-3, de 1982, condenando el uso de la poesía y el arte como espectáculo comercial, se ocupa de ciertos eventos para-oficiales y de la “sórdida, descarada colaboración” de los artistas en su realización, entre ellos del “mayor acontecimiento cultural de la época”, los concursos Coca-Cola, en los que participaron muchos poetas destacados –entre ellos los poetas ‘surrealistas’ de más renombre- y miles de jóvenes poetas, entre ellos algunos contestatarios de palabra, agraciados con el don de la ubicuidad en los hechos.
2. La poética inmediatista que fuera dominante en los años 60-70 continuó vigente tras el golpe militar con distintas variantes, aunque lejos de dominar el panorama. Dichas variantes tienen en común la idea –utópica o totalitaria- de que la poesía debe llegar a todos. Lo que necesariamente repercute en el lenguaje de los poemas, haciéndole a veces ganar en cotidianeidad, a veces en simplicidad (la complejidad que aparenta su contrario), y a veces, para usar un eufemismo, en pobreza. La supuesta cotidianeidad del lenguaje hace que muchos llamen a esta corriente coloquial, y la relación con los lectores que sea definida por otros como populista. El nombre de inmediatista tiene en cuenta primero que en los poemas se escribe sobre lo inmediato, luego que se procura que el que lea entienda de inmediato, o, a veces, que entienda sólo lo inmediato, y por último que también se defiende una escritura inmediata, al menos es lo que parece por el unánime repudio a las escrituras complejas, a la minuciosa tarea con el lenguaje, a lo que llaman “artificio”. Otras dos coincidencias básicas son la concepción de la poesía como un medio –de comunicación, de expresión, de “concientización”, etc-, que implica que medios y fines son separables, diferentes entre sí, debiendo los primeros servir a los segundos; y la idea de que el poema tiene dos aspectos asimismo separables y diferentes, un contenido, principal, que debe primar, y una forma, accesoria, cuta función es servir a aquél (las prevenciones contra lo formal de esta concepción tiene su fundamento: el trabajo con la forma libera al poema de su servidumbre al contenido, impide que sea manipulado con fines extrapoéticos). De acuerdo a que inmediatez
refieran los poemas –lo individual, lo social, el paisaje- las variantes de esta poética son diversas.
A-Una corriente cuya temática suele presentar al autor como protagonista del poema, reivindicadora de la década de’60 y con influencias formales de la poesía norteamericana, sobre todo de las propuestas beatniks, tuvo su órgano en La Danza del Ratón (N°1, 1981), que a lo largo de sus primeras entregas da cuenta, con notas y antologías, de importantes sectores de la poesía estadounidense –poesía negra, poesía chicana, poesía lesbiana, escuela de Nueva York, Ferlinghetti, Pound, etc. En un artículo del segundo número su director Jonio González niega las prácticas romántica, pop, del tango, formalista (y otros “ismos” más que no identifica) por no contener poesía, por ser sólo “retóricas”. Otros artículos distinguen las poéticas “válidas” de las otras, o hablan, de lo que supone poesías falsas, de “la poesía verdadera”. Esta, se afirma, confiando en la segura virtud poética del tema, ha de ser vida, expresión de la persona del poeta, “utensilio que manifieste mi pensamiento y también mi cuerpo y mis sentidos, el lugar donde habito, el mundo que camino”. Su función debe ser comunicacional, el poema, un mensaje sobre su persona y su tiempo lanzado hacia el prójimo y el porvenir: “si la poesía ya no es vida, ya no testimonio, ya no confesión, sino mera literatura (…) cómo (…) sabrán las futuras generaciones cómo fuimos, que hicimos, lo que nos sucedió y cómo nos sucedió”. Según su codirector Javier Cófreces hay que “convertir los versos en verdaderos espacios de comunicación y conocimiento”; para él la “intención última” de la poesía es ser “vía permanente de participación comunitaria”. Lo comunitario, el futuro, el testimonio, la confesión: en estas reflexiones la poesía es destacada como un medio para la consecución de nobles fines sociales. Coherentemente, también la revista se concibe como un medio –de divulgación, de difusión- de ahí la abundancia de artículos informativos, de tono periodístico. En sus artículos declarativos, invariablemente presentes, la revista sostiene opiniones contundentes pero a veces ligeras; más de una vez los directores se arrepintieron inmediatamente después de publicarlas. La más notoria quizá sea la caracterización que dieron de la poesía de su época como maloliente y agonizante, (mientras sucedía, como dice un editorial posterior, que “la nueva poesía está bien viva”). También, luego de haber negado una serie de poeticas, empezaron a publicar poemas y autores que las practicaban: con el correr de los números dieron espacio creciente a los poetas del lenguaje: incluso algunos de sus animadores comenzaron a practicar ese rumbo. Respecto de la relación de la revista con su época dice un editorial (N° 3-4) “ Este pequeño casi anónimo ratón indefenso a las tramperas del poder, resiste y encuentra en la poesía una de las posibles formas de resistencia. Resistencia contra la muerte de lo humano, contra la muerte del desinterés, del afecto, de la solidaridad, de la dignidad. De la libertad y la justicia. Resistencia contra el imperio todo de la muerte.
B-La segunda variante es bastante similar, aunque acentúa el tono local, la coloración porteña, y un cierto parentesco con el tango. Oliverio –unas páginas fotocopiadas que reproducen poemas éditos y unas pocas decenas de ejemplares por cada número- no era una revista según editorializaron sus directores en el primer número (diciembre de 1979), pero se le fue pareciendo con el correr de las entregas y cuando ya no se podía negar tal carácter, cerca de un año después dejo de aparecer. No fue de ningún modo órgano representativo de esta segunda variante, tuvo un espectro mucho más amplio y una intención de difundir toda la poesía argentina, pero sus directores escribieron dentro de esta modalidad.
C-La tercera variante continúa y a la vez rompe con la que predominó en los años ’60 y principios de los ’70, sosteniendo posiciones próximas a la teoría del realismo socialista, aunque no siempre desde la misma idea política. La constante de esta vía inmediatista era subordinar el poema y la poesía a una idea superior relacionada con un cambio social próximo, la revolución. Pero el golpe militar disolvió más de una certeza, más de una fe ciega en las ideas superiores. Sus cultores venían imitando al gran modelo, Gelman, aunque vuelto “cliché” (los mejores poemas de éste no son en absoluto inmediatistas, la virtud del cliché fue en este caso tornar inmediato lo que no lo era) pero desde el advenimiento de la dictadura los nuevos escritos empezaron a quedar atravesados por la duda: proclamaron, no sin un tono doloroso, la relatividad de lo verdadero, o renegando del inmediatismo se dedicaron a practicar una poesía del lenguaje. En el grupo El Ladrillo, que se formó en 1974 cerca de las ideas de una poesía para la revolución y que se mantuvo tras el golpe como un grupo de amigos sin una poética común, coexistieron ambas posiciones.
3-La poética neorromántica tuvo su órgano en la revista Último Reino, nombre que expresa una concepción apocalíptica de la historia, para la cual su romanticismo -un romanticismo próximo al de los Himnos a la Noche de Novalis y que continúa a los poetas neorrománticos argentinos de los ’40- es, respecto a la humanidad, uno de los últimos reinos. Cuando apareció el primer número (1979) sus responsables afirmaron estar editando una revista de pocos para pocos, pero a la vez fueron construyendo una política tendiente a expandirse y constituir un movimiento neorromántico numeroso y poderoso, para lo cual sus instrumentos básicos fueron una revista exclusiva para el movimiento (más otra, La Puerta, incluida en la primera que servía de atracción y filtro para los no miembros) y una editora de libros (también con dos sellos editoriales, Último Reino y La Lámpara Errante, que repetía el mismo procedimiento). Su director declaró a la revista Cultura Casa del Hombre: “representamos a una cantidad de gente que como dije antes, excede en mucho, el staff de la revista. Por las adhesiones recibidas y por las compatibilidades y las hermandades poéticas que hemos ido tejiendo, representamos un movimiento muy grande.” En cuanto a la poética predominante, no l a única, se basa en la cosmovisión de un protagonista, identificado con el poeta, que se ubica fuera del mundo –y de las cosas y personas que lo habitan-, que niega su cuerpo, y hace de sus circunstancias la soledad y el aislamiento. Si la felicidad o la sabiduría o la realización espiritual fueron posibles, lo fueron en una Antigüedad dorada, perdida irremediablemente. Reinan en los poemas, por tanto, la impotencia, la desesperanza como voluntad. “Hemos atravesado el aire y las estrellas /en busca de un comienzo o un fin, /y sólo hemos hallado el espacio y el silencio infinito.// Señor de la noche/ hágase tu Voluntad/ venga a nosotros tu Reino: /las manos vacías, / el fin de todos los sueños. (…) empieza Señor de la Noche, de Mario Morales, maestro de buena parte de los adherentes iniciales a esta poética. Así se dibuja un ámbito privilegiado para el protagonista: la Noche, escrita con mayúsculas, uno de cuyos efectos es borrar el mundo, impedir la acción de la mirada. En el N° 1, pág 1, a la manera de prólogo a toda la revista, los seis versos siguientes son significativos: “Y nosotros, ardientes de espejismos no saciados/ alzamos nuestro corazón y nuestra palabra/ como una reliquia/ y nos hundimos/ en la Gran Noche.” La palabra noche fue usada con frecuencia en los poemas escritos por esos años, aunque de diferentes modos; en algunos funcionó como un tropos cargado negativamente, una metáfora de la época, la larga noche en que el país, gobernado por el régimen militar, estaba asumido; por el contrario, en los poemas neorrománticos la Noche tuvo lugar positivo (Gran Noche), funcionó como topos, lugar de refugio contra el mundo. Caracteriza también a esta poética un rechazo absoluto a la razón; para la tradición romántica, cuando la Revolución Francesa entronizó a la Razón como una Diosa y desató el Terror, su rechazo tuvo un sentido opositor; en la Argentina, en momentos en que la razón era perseguida por el régimen militar y víctima de su terror, el rechazo neorromántico adquirió un sentido precisamente contrario. Por lo demás, la abstinencia al uso de la razón como instrumento crítico aparta a este neorromanticismo de la tradición romántica de pensadores y ensayistas inquietos. El desinterés por su época como principio poético también coincide con un deseo político del gobierno, al que le convenía toda manifestación o posición que se desinteresase por la realidad social o los prójimos y resignase el uso de la razón como instrumento crítico. Así este neorromanticismo leído en relación a su época terminó coincidiendo –más allá de la intención, o aún a pesar de la intención, o aún a pesar de la intención de sus adherentes, seguramente contrarios a la dictadura- como expresión poética, con los deseos del régimen militar; un régimen indiferente a la poesía y al romanticismo y una poética indiferente a lo que sus poemas pudieran significar dadas las circunstancias en que fueron escritos. También, a pesar de sus pretensiones de ahistoricidad e intemporalidad, resultó la poética más coyunturalmente fluctuante: cuando el proceso militar inicia su gobierno, la poética cobra fuerzas; cuando se derrumba tras la aventura de las Islas Malvinas, el movimiento neorromántico también se derrumba: una marcada transformación en los poemas que escriben sus ex-adherentes y en los que publican la revista y la editorial, señalan, hacia la segunda mitad de los’80, la renuncia masiva (con excepciones, a las que entonces de lo que aquí se dice no cabe) al neorromanticismo. Curioso: esta poética no toleraría, dado lo que los poemas afirman, ser abandonada sin más, como una moda. Fue llamativa por la homogeneidad en la escritura de muchos poemas, que si no tuvieran firma se podrían atribuir indistintamente a cualquier autor, o a un solo autor, por la tentación predominante a disolver las diferencias individuales en la individualidad del grupo. Sin embargo su importancia es relativa: demasiado ligada con una época, pasada esa época hasta para sus propios cultores se hizo insostenible.
4-La revista XUL Signo viejo y nuevo, de la que participé desde su fundación, comenzó a aparecer en 1980 y rechazó en todo momento ser vocero de un grupo, un movimiento o una poética. Por el contrario se empecinó en destacar a través de sus colaboraciones que cada escritor tenía su individualidad y su diferencia con los otros. Si algo hay en común entre ellos, dice la presentación del N° 5, es que sus escritos participan en la “transformación de los usos y costumbres de las líricas dominantes.” La presencia del signo viejo y nuevo en el nombre de l a revista tiene que ver con esta idea: defensa de la tradición, pero de una tradición que se transforma constantemente porque no echa raíces; “la naturaleza del poema –se afirma en otra nota editorial-[es ser] viejo y nuevo a la vez”. Más característica aún parece ser la constante preocupación común, mostrada en los poemas, por el lenguaje y la forma. No sería incorrecto entonces catalogar a este conjunto heterogéneo, inabarcable dentro de una definición única, de “poetas del lenguaje”, y a la revista de publicación dedicada a la “poesía del lenguaje”, pero además es cierto que fue una de las tentativas por dar cuenta, mediante la escritura poética, del momento histórico en que se vivía. Referencia a hechos puntuales (el poema sobres las Madres de Plaza de Mayo de Roberto Ferro, El Malvino de Nahuel Santana, Los Diez Mil Ausentes de Osvaldo Aguirre, los poemas de diversos autores sobre el caso Shocklender, etc.) o actitudes más generales (el recorrido de la esquizofrenia social en el caso de Jorge Lépore, la homosexualidad pública en el de Néstor Perlongher, la confluencia de filosofía e “incultura” en el Lobo Boquincho, entre otros) dicen de una escritura incisiva, que a través de los poemas pone en cuestión el orden de lo real. “Para XUL su compromiso con la realidad pasa por un compromiso con la lengua” afirma el editorial del N°4. En los sucesivos editoriales predominan las reflexiones sobre temas teórico-literarios, de la sociedad poética y de la coyuntura social en general. El uso metódico de la razón –una razón por cierto apasionada- en los escritos publicados es una característica destacable: dice del intento, infrecuente en las revistas de poesía, de una actitud crítica rigurosa y a la vez arriesgada, superadora de lo habitual nota informativa o el mero comentario bibliográfico, y que invita a la polémica. El N° 6, dedicado a Oliverio Girondo, es un ejemplo de ello. En cuanto a las poéticas que encontraron en esta revista un espacio, serán posiblemente consideradas las más influyentes de su tiempo. En cambio su única propuesta positiva, que no fue poética, sino de reacción contra la mediocridad reinante, no tuvo aceptación en la mayoría de los casos: la de un pensamiento y una pasión exigentes consigo mismos.
5-La revista Sátura comenzó a publicarse en 1980 bajo la dirección de Fernando Kofman acompañado en los primeros números por Mario Aufgang y luego por Esteban Moore. Aunque tuvo un criterio de publicación amplio, es llamativa por lo poco frecuente en un medio cultural como el argentino, afrancesado, la atracción de los responsables por la literatura anglosajona y centro europeo. En sucesivos ensayos el director dio a conocer sus principios poéticos: conciencia y atención sobre el empleo del lenguaje, voz personal (y no voces asumidas en la moda, la imitación o la escuela), conocimiento tanto de lo inmediato como de lo trascendente no divorciado de la emoción, trabajo sobre el poema. En El poeta frente a la economía (N°3) dice: “El objeto de todo poeta es trabajar en una obra que vulnere el tiempo, que resista lo efímero”, “lo que un poeta, estimo, no debe perder nunca de vista, es el sentido que adopta una sociedad”, todo arte debe sustentar “un sentido trascendente que no deje en paz ni la propia conciencia ni otras”. También concibió a las revistas como medio eficaz de resistir el anquilosamiento de la literatura que intentan las instituciones del establishment y coherentemente publicó notas y antologías dando cuenta de esta realidad. Otro tanto hizo con un segmento relativamente marginado, el de los poetas de lo que da en llamar el interior del país. En otro ensayo, La poesía en nuestro período del terror, se lee: “Nadie ignora ahora el genocidio que hemos padecido, el horror que convivió con nosotros y disolvió nuestro lenguaje. Sin embargo, aquello que observa George Steiner en la literatura que se manifestó en el período nazi:’ el idioma no fue inocente de los horrores’ y ‘el idioma si deja de ser un organismo vivo deja de ser idioma’, ha caído como una terrible verdad sobre la poesía que se manifestó entre 1976-1983, años de barbarie, de extendida irracionalidad.”
6-Una sexta poética, de estilo próximo al aforismo y que se viene continuando a través de los años con autores como Antonio Porchia, Roberto Juarroz y Guillermo Boido, siguió presente en esta época aunque con muy pocos adherentes. Carlos Vitale, uno de ellos, no publicó una revista pero fue responsable de las ediciones Mano de Obra.
V
Las revistas de poesía tuvieron una vida ardua y en muchos casos y efímera. Si su destino no es perdura sino facilitar, casi todas las nombradas cumplieron con su destino. Un destino por otro lado agraciado por el fenómeno mayor del cual formaron parte: en esos la poesía tuvo una fertilidad notable en cantidad y calidad si se la compara con la chatura e improductividad del resto de las formas literarias; la narrativa por ejemplo. Quizás en esta diferencia algo tenga que ver con la mayor facilidad de la escritura poética para eludir la censura, que muy a pesar de quienes censuran provoca resultados incontrolables. Los lectores, como efecto no deseado por los guardianes, suelen adquirir cierta destreza para leer entre líneas, buscar otros significados además de los aparentes: se vuelven lectores hábiles. Lo que en principio resulta en más gente dispuesta a leer poesía. Estas razones seguramente se entrelazan con las del segundo fenómeno que hay que destacar en la época: el notorio deslizamiento en el gusto literario de los escritores, primero hacia la poesía, y dentro de ella hacia las poéticas del lenguaje, mientras las inmediatistas, que dominaron hasta la primera mitad de los 70, fueron en líneas generales abandonadas progresivamente y el neorromanticismo ardió por un lustro y luego se consumió: sus mismos cultores echaron agua sobre las cenizas (sin lograr apagarlas del todo).
La historia se deleita con estos cambios, con estos conflictos, porque son su leitmotiv. Para la literatura, que es transhistórica son apenas objetos de curiosidad, hechos sin trascendencia: si uno quiere dedicarse a ella puede omitirlos. La literatura es inexplicable para la historia porque en las letras no hay evolución, no hay superación de una corriente por otra, no hay síntesis : en cada tiempo hay numerosas y fugaces poéticas que conviven, algunas más poderosas que otras. Si la fugacidad es su modo de ser las poéticas del lenguaje en su ascenso llevan en sí el germen de su destrucción; para decirlo de alguna manera ya están corruptas y pronto culminarán su desplazamiento. >Y porque el gusto también es fugaz lo mismo sucederá con el “museo de simpatías y diferencias” que pretende ser esta antología: el tiempo irá arrancando a la preferencia de los lectores un dictamen: el verdadero antólogo es el tiempo.
(Buenos Aires, 1989)
Jorge Santiago Perednik (Buenos Aires, 1952-2011) Poeta, traductor, ensayista y editor. Publicó Los mil micos (1979), El cuerpo del horror (1981), El shock de los lender (1985), Un pedazo del año (1986), El fin del no (1991) Variaciones pad-in (1996), La desconocida-Circo macedonista sobre Adriana Buenos Aires (1998), El gran derrapador (2002), El todo, la parte (México, 2005) y La querella de los gustos (2006). En los años 80 fundó la revista de poesía “Xul, signo viejo y nuevo” y dio a conocer una relevante antología, Nueva poesía Argentina, durante la dictadura (1976-1983). En la que en la contratapa a su segunda edición destacó: “Este es uno de los libros que mayor revuelo causó en la historia de la poesía argentina, al punto de adquirir una suerte de carácter mítico: muchos eran los que hablaban de él, pero muy pocos lo habían leído y conocido directamente sus tesis.”
Miguel Pérez: LA CALLE ESA. ESA CALLE DE LONDRES (Sueño en la arteria del azar en el paseo 2018)
“(…) ¡Pero el reloj no habrá llegado a tocar sólo la hora de puro dolor! ¿Voy a ser alzado como un niño, para jugar al paraíso en olvido de toda desgracia? (…)”
Rimbaud (1886).
Escribo en South Molton Street lo que veo y oigo en las regiones de la Humanidad, en las calles de Londres que se revelan.
Blake ([1804-1820] 2014).
yo caminaba la calle esa de Londres
pero de este lado de la pared
yo caminaba sobre el arco de tus ojos
yo caminaba por la orilla del asombro
y tenía miedo de encontrar la otra pared del sueño
yo entré a The Savoy como quien ya estuvo antes
y caminaba la calle esa... Esa calle de Londres
bajaba de tus ojos a las puntas de tus senos
con mucho temor de hacerte daño
contemplaba en las areolas un despliegue de alquimia
y mucho más pequeño como en el desborde del vacío
me sentí
en el mármol de tu pecho reconozco los senos del sueño
colgando en ritmo y rima de los blancos de las gaviotas
la música que rodea los dones y el silencio del mar
la hora más triste de los ríos
es la hora más triste de los bares
y ya en confianza tú y yo en la oscuridad
ascendía por esa calle abierta y espléndida
toda blanca, bordes de todos los blancos
pero a la vuelta de la mañana o de la noche
yo caminaba la calle de un poema de Blake
y ayudé a los niños encarbonados
las chimeneas es una cola de humo
a escapar de la policía y canté a una mujer
solitaria que esperaba por unos chelines
por ese rato de la noche más oscura
en que la tierra penetra la sombra y son uno
la canción más antigua de los tulipanes
en la esquina más triste del Soho
en la esquina más bonita del Soho
y ella sonrió como sonríe la virgen
cuando el niño Miguel daba de comer a las turcas
y apareció la ansiedad lo insondable el abismo
las sábanas blancas la indescifrable soledad
las sábanas que no protegen del frío a la soledad
y detrás de la catedral de San Pablo
caminaba la Abadía de Westminster
y Louise me miraba y yo la miraba
Los jardines tus ojos tu vestido tu reloj
tu perfume tu pintura tu brasier preferido
los restos de unas gotas de lluvia sobre las manzanas
el café, las manzanas y el periódico
y unas manos temblorosas frente a unos labios temblorosos
el resplandor el sol los cisnes el gavilán parado sobre las estelas del vuelo
el vuelo es una rama de las alturas
el salto de una a la otra pared del relámpago
la danza de un edificio que no cae el diálogo de la luz y el vacío
el travesaño del temblor los pasadizos del abismo
tembló el gavilán y temblaron las alturas
los senderos del aire, vuelo y gavilán, esta calle
el jardín de la tempestad un olvido del río
girasoles y lenguaje del valle de Lambeth
y los caballos frente a the Savoy
pacientes, inmóviles, posan
para la supervisión de un dios
reunión de coches y cocheros
y era the Savoy el que en realidad estaba estacionado
atracado sobre los cascos de los caballos
y pasó una carreta llena de girasoles y trigo
y otra cargada de telas multicolores
y el coche bastante elegante de una duquesa
desheredada por amor al frente de una compañía de circo
procedente de Cardiff con destino a Edimburgo
seguida de veinte caballos tendidos
Pocas veces la mirada azul de unos ojos
encontraron acomodo en la magnificencia de los narcisos
bares de puertas abiertas al río y desembarco directo al Támesis
Inglaterra compraba a Rusia granos y maderas
aquella era una calle de Londres ¿cómo se llama esta calle?
como eran las calles de Londres a la luz de los faroles
y el río allí cabeceando la orilla
de tú a tú con la calle
y allí un parque y una iglesia allí con la lengua afuera
yo caminaba la calle esa de Londres
más bien leía un poema, yo que sé
Un poema la hoja del árbol prohibido
el jarrón gótico que la noche escondió en tu oreja
el palacio y las ovejas y los peces
y se esperaba la llegada de las cabras en manadas
las ovejas, el palacio y los peces
las cabras dispersadas camino a Belén
y los bosques vecinos alzados
ardiendo en el oro de sol sobre la inmensa terraza de la tarde
los peces, las ovejas y el palacio
los peces sobre las hierbas fuera del agua
las hierbas y las ovejas al ras del agua
yo estaba allí en esa calle de Londres
en esa esquina de las siete flores
y de los siete jardines y de las siete mujeres
y de las siete esquinas del mundo
allí donde al profeta Ezequiel y Blake se les vio conversar
allí frente a Isaías el infinito no hacía sino temblar
y Blake era capaz de esconderlo en la mano
en el césped de la terraza de Lambeth
y el Sr. y la Sra. Blake: —¡Adelante! ¡Somos Adán y Eva, usted sabe!
y el escándalo paralizaba a los vecinos
un hilito de té evaporándose
o una ramita de humo de tabaco importada de Barinas
busca las alturas como una garza
a la orilla de un peral vigorosamente verde
a modo de límites del camino que se devuelve
del misterio y es tan misterioso como un castillo
de las mil y una noche o un cuento de Chaucer
yo caminaba con cuidado tenía sueño
siempre tengo sueño tus ojos me vigilaban ¿sabes?
esa calle de Londres pero yo hablo del río
de la acuarela de Blake a la que el río
pretende parecerse con el paso de los años
hablo del río más elegante de Londres
yo hablo de tu pelo de tus ojos de Londres y el río
esa calle de Londres que son todos los amores
tu brasier el toque final que dispone el espejo
el perfume y la silueta de tu perfil en el tocador
pero en la esquina debajo de un paragua
Charles Dickens saca del bolsillo unas monedas
y le pide a la joven que regrese a casa
y ve la otra de la otra esquina y hace lo mismo
y había ganas de llover en la ausencia
y la mirada de Londres son estos ojos
los amigos mi padre y los amigos de mi madre
dios el diablo el cielo el infierno el bien y el mal
el perro un gatito debajo del piano
un perro y un gato, la luna y la estrella
¡Alto! Mis carencias desbordan
y tienen derecho a decir algo
a cruzar el poema. ¡Alto! Marco territorio, pues ¡ALTO!
Despierto el abismo se multiplica en mí.
Me llena de pavor
Dormido lo cruzo. No temo.
Hablo de un sueño
de mi novia la finlandesa acostada en la bañera
de la escalera de Jacob
por la que bajé de tus ojos a tu pecho
y vi tus senos como dos colinas brotando del agua
flotando entre las espumas de agua y jabón
hablo de mi amor
Mi amor vive sobre el río a orillas de la luna
mi amor vive en la ciudad de la angustia
hablo del río, la luna y la orilla
hablo del río que la luna alumbra y desaparece
del río que nunca quiere despertarse
pero que sólo puedo encontrar en la calle esa de Londres
Esa calle de Londres... la calle esa...
que huye de la que es y es otra y es la misma
la eterna y la perecedera, la clásica,
la calle que al voltear se esconde en la bruma
y es un misterio junto al rio
y hacia atrás tal vez desde un balcón
en la esquina más bonita de Soho
un poco más abajo de la leona de la izquierda
el gris del Támesis es el mismo del cielo
y una misma bruma apagada cielo y río
o el río baja del cielo o el cielo sube del río
en los hombros de una resolana incapaz
de alegrar la bruma y a uno le parece
que la ciudad está trasnochada
y a uno lo persigue una mañanita nublada, muy fría,
y son estos los ojos de Londres
Esta calle que son todos los libros y todos los poetas
un piano y las rameras caídas del cielo
y el teatro y el vino y las maravillas descubiertas
Y los inventos que están por venir
y a la vuelta del día de este otro lado de la noche
tus senos echados como un par de leonas
sobre tu pecho de mármol blanco encargado a Italia
senos sin desperdicios al descubierto
a los que concurren todos los blancos
blanco mármol de carrara, blanco de nieve
blanco de nube, blanco de luna llena
blanco de noche blanca y río cubierto de nieve
blanco del río Moscú congelado
Río Moscova, río de Irlanda
piedra de agua navidad blanca
pájaro blanco que durmió la nieve entre sus brazos
lluvia y nieve pájaro y nieve
blancas nubes recogidas en los tobillos de los nogales
o tiras de algodón cubriendo la calle
enredadas entre los árboles o estacionadas sobre el suelo
de las que manzanos nogales y caobas
apenas logran conservar pocas partes limpias
abrigo la certeza que eran las nubes
las que allí estaban recogidas
el coche completamente cubierto de nieve
—En mis ojos nieva, pero me doy cuenta
que estuviste miedo de emigrar...
ven conmigo a mi corazón puerta adentro
aquí no morirás de frío. Prefirió el vuelo
del otro lado de la pared del sueño
cuando apoyé mi cabeza en tu pecho
lo vi bajar y subir por la escalera de la nieve
Oí la lluvia en mis ojos
oí y soñé de nuevo:
—Está cayendo una nevada muy bonita
seca y nítida, como un grabado de Dickens.
Todo está oscuro de blanco
blanco de los polos larga noche largo día de los blancos
¡No! Blanco de los templos griegos
y yo pendiente que descendieras del taxi
que te escaparas del cuadro, del sueño
que descendieras del bus de dos pisos
que abandonaras el trineo tirado por perros
—se están deslizando en trineo por Primrose Hill…
dice la radio Ha comenzado la fiesta del invierno
y yo allí en esa estación de la noche
esperando que vinieras a mi encuentro
yo había sospechado algo
del otro lado de la pared de la oficina
pero jamás lo que ahora palpo
sobre las líneas y el color de tu desnudo
pero la calle y lo que rodeaba la calle, si
y esa otra pared la del sueño que no era una pared
una integración de espacios diversos
la calle bajaba y subía de tu cuerpo
escapaba de ella y escapaba de tu cuerpo
esta calle que descubro en tus labios y devora el día
¡Cierto! NADA ESPERO DEL DÍA. El día es descanso y horror
la noche es trabajo desde el comienzo del sueño
y ¡toda mujer es la ciudad que habita!
Carga una ciudad sobre sus hombros
la ciudad para la que se pinta y camina
una sola cadera mujer y ciudad
la ciudad camina como la mujer más fiel a la ciudad
—es increíble el vaivén de caderas desplazándose
entre la Oxford Street y la otra calle que no sé su nombre y no es real
la ciudad la pierde o salva. Es gracia. Horror locura y recompensa
siempre un movimiento siempre en construcción
tú la cargas entre tus senos y también muy adentro
la consientes o proteges como cuidas tus partes íntimas
Ahora veo la entrada de un litoral blanco.
Me lleva a la terraza de tu pecho
Pero que unas palomas interrumpieran su viaje
y comieran en mi mano a los pies de la columna de Nelson
el museo es entonces la habitación bendecida por el cielo
el probable regreso a Atenas o tal vez a Ítaca
esa calle de Londres esa esquina de la vuelta del rio
esa calle del poema de Blake
el reloj el vestido los libros los amigos
La espuma y la bañera justificadas en tu desnudez
la espuma y el río cuando duermo y escribo
y confundo día y noche y me desilusiono
y vuelvo a empezar y te vuelvo a decir
que eres lo único bonito que tengo
esa calle del poema de Blake
y así
la corriente del Río de Albión, asoma,
el puente que se echa a un lado cuando asoma un barco
asoma la otra tentación de los jardines de Cromwell
asoma la celebración de la ciudad
¡atroz prodigio Humano de Dios!
la construyó Los
fuera de las puertas del Corazón Humano
en medio de las rocas de los Altares de Albión,
pero las interrupciones cuentan,
la promesa de ir a Irlanda por un túnel secreto
la frontera con Escocia y la música clásica en la radio
en la esquina más bonita del Soho
en el centro de tus dos senos
en la esquina de la ciudad que te cobija
la nota de piano agota el asombro
la ópera y farol de la lluvia en otoño, regresa
todos los misterios los animales que anuncian la tristeza
y la noche empeñada de acentuar el invierno
el té el periódico la biblioteca todo Shakespeare
y Milton y las fuentes y los pájaros
el teatro el cine y los museos
y la familia de mi padre reunida
por el festejo del regreso de mi padre
y los pasos de mi padre sobre el humo de la aviación nazi
¡padre! del intento de Napoleón de colarse de incógnito
en los barcos de la bruma y tomar la ciudad
y después el adiós y el abrazo como si fuera el último
del ejército inglés del primer cataclismo bélico
y después los vuelos rasantes de la aviación nazi ¡padre!
y la ciudad nerviosa el ave ante la proximidad del estallido de la bomba
que no es el estado de nervios con el que la mujer descubre el amor
hoy todo es distinto y todo es igual
una gripecita decretó el funeral de nadie
pero ya se enterraron sesenta mil ingleses
sin la despedida de los familiares
y sin el hombro de los amigos
en secreto la fe también tiene miedo
The Economy desempolva la guerra de las naciones
—de toda Europa contra toda Francia —dijo Hugo, el grande
pero las cifras absolutas de los muertos bajo el casco de los caballos
difieren del valor relativo de los muertos en casas y hospitales,
uno en un mundo de dos habitantes representa el 50%
uno en un mundo de siete personas es apenas el 14%
pero un solo poblador que cae, rompe los huesos
esta es la de un microorganismo contra el mundo
y llegó sin pedir permiso a las calles de Londres
y las dejó vacías sin los paseantes de los domingos
a los mares sin barcos y los cielos sin aviones
desconsolada la BBC desconsolada, Londres
la paraliza el tráfico paralizado la duda la proximidad, el titular
que radio, tele y redes replican en cada hogar
en Madrid amontonan los cadáveres en las calles
y ya la foto es candidata a la denominación de foto del siglo
hoy la noticia es otra, la misma
la BBC replica a El País
en una ciudad italiana todos murieron
hoy la noticia de la BBC es otra
en París al Lovre lo convirtieron en un hospital
hoy The New York Time destaca en primera plana
en Nueva York el presidente de EEUU obliga
a los cadáveres seguir asistiendo a las fábricas
y como están congelados amenaza
con sacar el ejército a las calles
el presidente del Brasil sigue su ejemplo
—CNN en español añade—
amenaza y pide cárcel para gobernadores y alcaldes
convoca al pueblo a las calles y razona inteligentemente
—todos los días hay muertes y sangre en las carreteras
y no por eso cierran las fábricas de automóviles
desayuna con el más grande de los cementerios del mundo
y cena con la apuesta por el más grande de los cementerios del mundo
O Globo aplaude. Pero The Guardían ve para otra esquina
los círculos feministas, los más consecuentes laboristas
las calles de Londres, a las antiguas calles de la Edad Media
a toda Londres la recorre un fantasma
el presidente de Ecuador culpa al gobierno anterior
si le dicen que murieron 100. Él dice que murieron 10
—que todo anda muy bien
declara el secretario general de la OEA a CNN
y la presidenta usurpadora de Bolivia
denuncia que los cadáveres concentrados
frente a Palacio no la dejan ver televisión
el secretario general de la OEA
insiste que todo anda muy bien
y promete un memorial para los muertos
después de la convocatoria de un consejo de seguridad regional
después que los muertos abandonen el palacio
y la presidenta de Bolivia pueda ver televisión
—son los elegidos, los creados para destruir
es así en este tiempo san Rimbaud por aquí
por Colombia, por Perú y por Chile
los derechos humanos son un charco de sangre
la desesperanza el desencanto o el realismo
deciden (todas a una): "Intervendré en política."
no piensan, existen: "Me habré salvado… "
no piensan ni existen: —"¿Qué mentira debo sostener?"
tu audiencia crece La fauna es la misma
los Elegidos los Réprobos y los Redimidos
los creados para destruir son los dueños de la tierra
el mundo es su hogar y Por viles y bajos que sean,
son llamados "los hombres honestos del mundo"
¿En qué quedamos, ciudad de Londres?
veo al mundo y aparece la sala blanca del museo Lennon
la soledad del piano animando la soledad de las calles
lo íngrimo el vacío llueve empapa
ahí viene el vacío la sala toda blanca
las calles son el otro rostro de la soledad
tan solas más solas el vacío la nada
el espectáculo del horror el vino y la muerte
el vino de la lucidez y el vino del desahogo
la ciudad tranquila la ciudad inquieta
la ciudad ave espantada por La piedra del destino
espectáculo vino y horror, espectáculo y ganancias
que si a Newton lo deleitaba ocupar la primera fila del palco
la danza terrible de los ahorcados
que Él mismo perseguía a los falsificadores de monedas
y los entregaba al verdugo
¡la Reivindicación de los derechos de la mujer, satanizada!
Wollstonecraf, la acosadora de Fuseli,
en cada esquina de Londres
en cada esquina de Londres
los escándalos de Byron. El barco Bolívar
la visita de Bolívar en 1810 a la biblioteca Miranda
y el peligro de lucir una rosa roja en la solapa del traje
el encierro de 27 años de Mandela
y la estatua de Mandela frente al parlamento
¡No está mal! Y sin embargo se mueve —sí, Galileo
—¿Por qué no habría de girar?, preguntaba
bajo el tizón encendido de la Comuna de París,
el joven poeta de las tertulias incendiarias en el Sojo
—¡El mundo anda! y Assange triste,
descuartizado, clavado en la cruz, abandonado,
¡el escarmiento postmoderno sella la actualidad!
—pero no en una sola dirección
vestidos rotos del sueño, nada nuevo bajo del sol,
Lo que yo está probado, en su momento era sólo algo imaginado
en Londres el más inocente de sus cronistas,
hace más de 240 vueltas de la tierra alrededor del sol
a razón de 365 días con sus noches más cortas o más largas, la vuelta
el vocero del Dios Sol, apenas autor de las Canciones de una isla en la luna,
en el Londres de la buena carne y buena cerveza,
de los alcaldes fornidos y saludables
con medias arrolladas por encima de las rodillas,
la —¡Buena hospitalidad inglesa! ¡Ah, por entonces no escaseaba!
—sin temer de las consecuencias escribí,
orgulloso Isaías así lo dijo en la casa de Blake
—¿La firme creencia de que una cosa es así la hace así?
—Así lo piensan todos los poetas y, en eras de imaginación,
la firma persuasión movía montaña.
Sylvia en la torre de Yeats en Irlanda
escuchó una voz y vio los días por venir
—Bromeando, abrí uno de sus libros de teatro delante de Susan,
para averiguar su “mensaje”, y leí:
“Ve a buscar vino y comida para que te dé fuerza y valor,
y yo me encargaré de prepararte la casa”.
a su regreso a Londres Sylvia vivió en el piso de Yeats
la eterna en el dolor y el sufrimiento
igual y distinta distraída y sacudida
el funeral de Diana, la farándula, los periódicos
la ciudad triste la ciudad de los huérfanos de amor
La piedra del destino camino a Escocia
la ciudad tatuada la ciudad amada la ciudad odiada
la amable puerto seguro de los perseguidos
la cuidad que cierra sus puertas a los perseguidos
la de los raros como los paseantes de una mañana del domingo
¡all right poet el desfile de los hombres huecos!
y las estadísticas de las que no hablan los periódicos
las estadísticas subterráneas
el burdel de la noticia los caídos anuales
enfermedades fácilmente curables
los insomnios los drogadictos los suicidas
los muertos del trabajo y los enloquecidos por el éxito
desde que es mundo
es una mala noticia el mundo
y un deseo de partir invade
¡Londres capital del mundo!
¡Londres capital del sueño!
pero al pero, otro pero
descubrió Thomas Moro descubrió
que la felicidad no habita en el mundo construido
reside en la aventura permanente de su posible construcción
pero la felicidad se oye cantar
en la calle esa… Esta calle de Londres
en esta ciudad en cualquier esquina
han visto a Dios en diálogo con Moisés
el de Darwin, Newton y Engels es otro deleite
otro taller, el de David Ricardo, Shakespeare y Marx
pero de este diálogo la ciencia
contraatacó la fatalidad del Apocalipsis con el verdón del edén
un siglo antes un Ángel se le presentó a Blake
y le ordenó: Desciende a la tierra
y renueva las artes en la orilla británica
evitarás así veinte años de guerra contra Francia
Ya en la tierra en las afueras de Londres
como en el centro de Londres
muy cerca del engañoso Támesis
Blake al clausurar su primer taller de poesía
muy cerca del engañoso Támesis
frente al campo de Lambeth
de espalda al mundo de sus contemporáneos
después del cruce de opiniones y experiencias
los profetas Isaías y Ezequiel delegaron en Blake
la redacción del manifiesto, el menos de los contemporáneos
Blake asegura que la salvación del hombre está en el arte
que el plomo de la guerra al chocar con un mirto imaginario
se vuelve nada ya que la imaginación
es el arte de contraatacar con lo desconocido
y el otro se mantiene enredado en la sorpresa de lo desconocido
un mirto de oro sin alma sombra de la vida
alegato de la imaginación tallado esculpido y pintado
a estas alturas no sé donde estoy
de este lado del sueño
converso una cerveza. Dylan está allí
y por la manera de anunciar el retorno del sol
por la manera de soltar los labios
—Ahí viene el sol, la Abbey Road es el dios sol
(leo la pared del baño del Lazo Martí
al más sabio de los estudiantes de bachillerato)
—Profe, Ud. sabe ayúdeme en la traducción de esta canción
un hervidero de percusión y cuerdas de metales
Londres es un sonido tan irreal como eterna y efímera
la de Eliot desaparece y refulge en el mito. ¡Mentira!
—Hay que leer a Eliot de atrás para adelante
Los, quiere decir sol, tiene la virtud del constructor
—Los está en Londres construyendo Golgonooza
pero la desnuda
mujer me llama desde la ventana
las vocales bajan por tu pecho
en un torrente de blancos desenfrenados
y representan una estación del metro
y te dije en ese instante
la más dulce metáfora del Támesis
las orillas del Támesis te vigilan
ahí viene el Támesis
por él se va al cielo
abandona todo sentimiento de culpa
Londres está en tu cuerpo,
y así dimos con un poema de Shelley
que yo comenzaba y tú completabas
dame vino. Otra vez. Nuevos hallazgos.
y el amanecer llegó tumbando todo en una línea de Dylan
repítela más lento, baja hasta el fondo
Niall McDevitt señalaba hacia la acera
—Ellos caminaban por allí
Estas son las huellas de los zapatos
de la virgen loca y el esposo infernal
y las doblaba de nuevo en el viento del verano
escondiéndolas del tropel de vehículos
hasta que nos sorprendió: —"ahí murió Blake"
la calle se metió al río y cruzó hacia el misterio
Cat pronunció un rock con las caderas —la vi
Syvia Plath pasó... Llevaba algo de prisa —Hablé con ella
yo te prometí un sueño
y tú te afincaste mucho
el sueño que no deseo que termine
el sueño que cada noche vigilo
y por los que cierro los ojos con gusto
y me entrego al sueño
esa calle de Londres estacionada en el poema de Blake
la calle esa... ¡Esta calle de Londres!
la calle secreta que da al Támesis
Trafalgar square si Ud. prefiere
la que bordea al Trafalgar square
la que huye de la que es y es otra y es la misma
la eterna y la perecedera, la clásica
la calle que al voltear se esconde en la bruma
una mujer el misterio y el rio
pero un bonito petirrojo
canta en la ventana
de tu pecho hacia abajo las arenas del desierto
blancas arenas del desierto de los astros
bello cuerpo de mujer que no fe dócil ni amable
Miguel Pérez (Cojedes, Venezuela) Escritor y bibliófilo. Ejerció la Presidencia del Instituto de Cultura del estado Cojedes (ICEC) entre 2002-2008. Actualmente dedicado a la investigación de asuntos culturales. Colaborador de las páginas de Opinión y Dominical de "Las Noticias de Cojedes". Desempeñó la coordinación editorial de la revista "Tiriguá" y la dirección de "Quemadura". UNA VEZ FRENTE AL PASO TODAS LAS VECES HACIA EL ANOCHER (2008), es su último título publicado.
Márcia Batista Ramos: Poemas
Poética esdrújula
Miradas, palabras, piel, gotitas, gruta, deseo, cuerpos, lectura, carbúnculo,
viejos, vida, sentimiento, sensualidad, locura (…) frágiles, hermoso, ayer,
mañana, siempre, únicos, verdad, mensaje, encuentro, encierro, enlace,
sorpresa, tiempo (…) paciencia, poema, pasado, alma, abrazos, noche,
aroma, viento, calor, gracias, suave, miedo, dulzura, boca, letras, cielo,
perder (…) feliz, país, hablar, celos, llanto, encanto, ira, sumario, magia, cariño,
gritos, divinidad, promesas, platicas (..) retratos, bitácora, ficticio, legendario, fe, exotérico,
secretos, saudades, renuncia, prioridad, escuchar, planificar, soñar, misterio, profundo,
intenso, desmayo, sentimiento, creíble, instante, prohibido, lugar, calmar, ansias,
nosotros (…)
Sin Alas
Llegó sin alas (para no ser reconocido).
Nos sentamos a la misma mesa.
Hablamos de todo y de nada.
Después llovió. Encendimos el fuego para calentar la noche.
Sin llave para abrir la puerta (de los afectos) dijimos buenas noches.
Nos acostamos en otras camas.
A lado de otros cuerpos.
Con los ojos clavados en la oscuridad.
Las cabezas en otras almohadas.
Soñando el mismo sueño.
Amor legendario
En el fajo de hojas donde escribiste, en entrelineas, tus miedos
Se anidó nuestro amor…
Ahogado en lágrimas.
Sin besos.
En un cofre yo ocultaba mis historias, sin secretos…
Mientras el faro iluminaba mis pasos hacia ti.
Tu mano jamás encajó en la mía.
En un tiempo tirano, cruel…
En mi cielo una nube herida.
En tus noches otros susurros y la luna callada.
(No hay sonido en la luna)
¿No hay palabra sincera?
¡Esa distancia infinita!
Angustias profundas…
Amor como el nuestro
Que sabe a mucho
y sabe a nada.
¿De dónde heredamos alguna ternura?
Escondo mi pena:
G o t e a d a.
Espero que acunes mi alma.
¡Me desespero!
Miro una especie de espejo…
Sin querer,
yo en ti me convierto en poema,
más nada.
Adiós
“Las cosas que mueren jamás resucitan,
las cosas que mueren no tornan jamás”.
Alfonsina Storni
Dijiste adiós
¡Qué silencio, qué falta de aire!
Entre nosotros la pena, los besos sin labios, palabras – poemas.
En ti, existía poco más que un deseo
Y el sabor de la ira.
En mí, los recuerdos capullos enmohecidos, entre sombras nefastas…
El dolor incomunicable, que jamás sabrás …
Afuera el viento rabioso.
La vida quebrada, el alma en pedazos, las horas que fueron,
Esperanza marchita, saudade infinita,
los días inertes.
Camino que lleva a la nada.
Amor en secreto que ya no volverá.
Los campos minados, alongando distancias.
La mente aguardando señales, experimentando la tortura.
Dijiste adiós, mientras yo
Desgajándome de mí misma,
Desgranándome en silencio
Derramándome en agua y sal,
con los ojos en pedazos.
Con falta de aire.
…también te dije adiós.
Los poemas de Alejandra
In memoria de Alejandra Pizarnik
El tiempo se acumuló desde la infancia triste hasta lo que quedaba de los días. Los miles de pedacitos que poblaban sus días y noches, tenían nombre y apellido, se llamaban tristeza y miedo. Pudo verlos frente a frente en la habitación cuando estaba sola. Escurrieron del techo por las paredes y fueron todos hacia ella como hormigas disciplinadas.
(Hasta fue enternecedor su paso lento).
Cuando le alcanzaban, hacían temblar su pequeño cuerpo, erizaba su pelo corto y abría más sus ojos alucinados. Entonces ella buscaba la forma de escapar… Y medio paralizada, sintiendo que ya no podía más; y consciente de que el dolor consumía lo que le restaba de cordura: ella escribía un poema.
Tal vez, para salvarse.
Márcia Batista Ramos, nació en Brasil. Es licenciada en Filosofía por la Universidade Federal de Santa María (UFSM)- RS, Brasil. Radica a más de cuarto siglo en Bolivia, en la ciudad de Oruro. Es gestora cultural, escritora y crítica literaria. Es columnista en la Revista Inmediaciones, La Paz, Bolivia y en el periódico Exilio, Puebla, México. Publicó: Mi Ángel y Yo (Cuento, 2009); La Muñeca Dolly (Novela, 2010); Consideraciones sobre la vida y los cuernos (Ensayo, 2010); Patty Barrón De Flores: La Mujer Chuquisaqueña Progresista Del Siglo XX (Esbozo Biográfico) –Latinas Editores (2011); Tengo Prisa Por Vivir (Novela Juvenil, 2011); Escala de Grises – Primer Movimiento (Crónicas, 2015);Escritoras Cruceñas (poesía, narrativa y drama), Caballero, Reck & Batista – Grupo Editorial KIPUS (2019);Escritoras Contemporáneas Bolivianas (poesía, narrativa y drama) Caballero, Decker & Batista (2019); Cuento: Un Hombre Común, en “Honduras como Epicentro - Antología Mundial de Escritores en Cuarentena”, Chaco de La Pitoreta. Ed. AteA (2020); Antología “Compendio Literario pro Casa Melchor Pinto”, Colectivo Poético; Santa Cruz de La Sierra (2020); “BREVIRUS Antología de minificciones”, Lilian Elphick Latorre. Revista Brevilla, Santiago de Chile (2020); Poema: “Cómplice”, Antología: LA ESPERA INFINITA II. Chaco de la Pitoreta. Ed. AteA, Honduras (2020
lunes, 28 de septiembre de 2020
Horacio Spinetto: Las Mesas de Ramón Gómez de la Serna
Las Mesas de Ramón, es un libro de Horacio Spinetto, recientemente publicado por Luciano Calude Producciones. Se trata de una singular aproximación a Ramón Gómez de la Serna a través de "sus" mesas desde diferentes ángulos. Las mesas de dos notables cuadros donde aparece Ramón retratado por Diego Rivera y por José Gutiérrez Solana. La mesa de Ramón en su casa porteña pintada por Spinetto. Además de varias de sus greguerías con referencias a mesas, como también mesas dibujadas por Ramón en varios de sus escritos, y algunas otras cuestiones al respecto, van preparando el camino para llegar a la parte sustancial del trabajo. Y llegamos a la presentación de un trabajo, hasta ahora inédito de Gómez de la Serna: "El futuro cuadro de Zuloaga", donde varios personajes ilustres se ubican alrededor de la mesa del "Grupo de la España Nueva"
Horacio J. Spinetto (Buenos Aires, 1950). Conocido como Pancho por amigos y familiares. Artista plástico. Arquitecto (UBA). Museólogo (ENM). Investigador Urbano.
Entre 1985 y 1996, docente en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (UBA), en las materias Introducción a la Arquitectura Contemporánea; Historia III y Morfología.
1986-2018, Profesor en la Fundación Artes Visuales (dirigida por Hermenegildo Sábat), en los cursos de Diseño Gráfico; Dibujo con modelo vivo, y Dibujo y Pintura para niños y adolescentes. 2010 a la fecha, Profesor invitado al Posgrado de Gestión Cultural, patrimonio y turismo sustentable, de la Fundación Ortega y Gasset (FOGA), Buenos Aires, en la materia Patrimonio Intangible. 2018 a la fecha, dirige el Taller de dibujo y pintura: Poesía y pinceles.
Fue declarado Historiador de la Ciudad de Buenos Aires 2005, por la Legislatura porteña. Es Académico titular de la Academia Nacional del Tango.
Autor de los libros: “Guía de Murales de Buenos Aires”, “Cafés Notables de Buenos Aires” I y II, “Cafés y Tango en las dos orillas” (con Mario Delgado Aparaín), “Librerías de valor patrimonial” (con Esteban Moore), “Pizzerías de valor patrimonial (con Esteban Moore), “Heladerías de Buenos Aires”, “La Palabra esencial, Antonio Porchia y sus Voces” (varios autores), y “Casco Histórico de Buenos Aires” (varios autores), entre otros.
Colaborador en la revista “Todo es Historia” (creada por Félix Luna), con su sección mensual Redescubriendo Buenos Aires, desde 1994. Colaborador de las revistas “Summa +”, “Barzón”, “Tipográfica”, “Tres Puntos”, “Sección Aurea”, “El Jabalí”, etc.
Realizó más de treinta exposiciones individuales de sus pinturas y dibujos en Buenos Aires y en distintas ciudades argentinas y del extranjero.
jueves, 24 de septiembre de 2020
SANTIAGO SYLVESTER: SOBRE LA FORMA POÉTICA
No soy más que un aficionado, un simple curioso, y tengo prisa.
Abate Henri Bremond
No hay placer en ver siempre lo mismo en arte, ni es posible buscar sorpresas donde ya todo es conocido; tal vez por eso la forma poética encuentra un sentido en la mutación y cada tanto propone versos todavía extraños al oído: la forma está en tránsito, esto es precisamente lo que ella misma revela. No viene a traer seguridad o consuelo, no es éste su propósito, sino casi lo contrario. Nos tiene en vilo, apostando a renacer y a modificarse; si cambia el contexto, ella lo acompaña, modifica el lenguaje, abandona palabras y expresiones, e incorpora otras; altera el ritmo, la secuencia, la prosodia, expresando siempre la sensibilidad de cada época.
Toda época se expresa a través de la forma, por lo que hay una toma de conciencia que integra la construcción poética: una tarea de la forma consiste en dar un paso más.
Interesa entonces recordar que no tiene una única historia. En Occidente sus características son distintas que en Oriente, y responden a otra sensibilidad. Y sin salir de Occidente, tampoco es la misma en todas partes: hay versiones en el ámbito de una misma lengua y a veces dentro de un mismo país. La variedad es un hecho, aun contando con la globalización, la transferencia de conocimiento, de noticias, y la velocidad de todo.
Que hay culturas distintas es una evidencia; y que hay consecuencias también distintas es otra. La poesía rebasa una única historia, aun cuando intentemos, como en este trabajo, enunciar momentos clave de su evolución, con pie inevitable en Argentina, y lo hagamos con cierta arbitrariedad como pasa siempre que hacemos una selección; además de mostrar que toda novedad tuvo que abrirse camino, que muchas veces fue resistida, y que debió imponerse para sobrevivir.
I- POR EJEMPLO, HOMERO
La pregunta acerca de cómo definir un clásico ha recibido respuestas que, sin embargo, no agotan la cuestión. Ítalo Calvino, en Por qué leer los clásicos, enumera catorce razones que fundan la necesidad (la conveniencia, la alegría) de volver a donde la humanidad ha vuelto siempre.
Un aspecto señalado por Calvino, que me interesa subrayar, es que un clásico es alguien que sigue hablando después de haber hablado; alguien que no quedó mudo después de la extenuante tarea de haber hablado durante años, o siglos, en lenguas diferentes y para gente distinta. El clásico sigue hablando y, lo que es complementario, cada época sigue escuchándolo, como corresponde a un mensaje destinado a durar.
Kant aporta otro concepto cuando dice que “en filosofía no hay autores clásicos”; cambia el sentido de la palabra clásico, y nos permite remedar que en poesía tampoco hay poeta clásico: o sigue vigente su mensaje, o sencillamente no tendrá mucho interés. Un clásico entendido como tal, con pedestal incluido, suele ser un obstáculo: no ayuda mucho sino que institucionaliza la palabra. Dejo de lado la idea en uso de “lo canónico” porque me gusta menos: un canon apuesta por lo inmutable, por lo que no se puede discutir, por lo tautológicamente canonizado, y esto no es cierto en literatura. Si la idea de clásico propende al monumento, la de canon tiende al dogma. Podríamos decir, entonces, que no existe poeta clásico en el sentido de que siempre está interferido por la actualidad, por la avalancha de modificaciones con las que tiene que medirse y salir airoso: un poeta, de cualquier período histórico, no puede encerrarse en sí mismo para sobrevivir, tiene que confrontarse con las épocas sucesivas, hasta llegar a la nuestra. Concebida así, la antigüedad no está reservada sólo como materia de estudio o trabajo de anticuario; aunque no descarto la opinión que describe a un clásico como el que fue transformado en monumento y precisamente por eso ya no se lee. Es una versión algo cínica, pero señala una dirección frecuente. Siempre he tenido, al respecto, la intención secreta e imposible de investigar cuántos poetas, cuántos profesores (no sólo alumnos) de las facultades de letras del país, han leído de verdad el Quijote de la Mancha. Pero dejo de lado esta disquisición porque, como diría Pavese, lastima más de lo necesario.
La idea del clásico que sigue hablando después de haber hablado sirve para indagar de qué modo poemas fundadores de Occidente, como la Ilíada y la Odisea (escritos, para abreviar, por Homero: haya sido éste singular o plural, haya vivido en un siglo o en varios), fueron armados por épocas distintas hasta conseguir a través de un tiempo bastante largo la versión definitiva. Definitiva, si se puede hablar así.
Durante los primeros siglos de vida estos poemas fueron considerados, además de poemas, libros de historia. Por algo se ha dicho que ambos son la autobiografía del pueblo griego en una época ya mítica; y sus luchas, afrentas, amores y venganzas llegaban con la convicción de que las cosas habían sucedido así, en algún tiempo y en ese lugar. Fue entendido así hasta que el punto de vista cambió; y este cambio, el paso de historia, o narración de hechos históricos, a ser sobre todo poema, fue el primero que les tocó. No sucedió de golpe, sino paulatinamente, y no de una sóla vez para todos los griegos, sino que se dio, como siempre, una convivencia entre creyentes y descreídos, entre los que suponían que esos hechos protagonizados por héroes y dioses eran parte de la historia, tal vez también de una historia sagrada, y los que postularon otras creencias, como Heráclito, Sócrates o Aristóteles. Con ser un paso enorme, no fue el único.
Se calcula que estos textos fueron compuestos y ordenados entre los siglos XII y VIII antes de Cristo, con el destino inevitable de tener transmisión oral. Así fue hasta que, se supone, Pisístrato dispuso en el siglo VI a.C., uno antes que el de Pericles, recogerlos en una edición “oficial”. Aquella transcripción sirvió para que la composición de ambos tuviera pocas variantes desde entonces. Pero aun así hay que señalar otro cambio sustancial, ocurrido en el siglo III a.C., cuando se dividieron en cantos esos largos poemas que, hasta entonces, habían sido tratados como un único bloque, una larga caída libre de cerca de 28.000 versos. A partir de esas divisiones, ya quedaron estructurados como nos han llegado hasta hoy.
Pero todavía se puede anotar otra modificación notable, ya no referida a los poemas sino a la lengua en que fueron escritos. No se trataba de una lengua fija sino de un conglomerado de diversos dialectos griegos, elegidos por el atendible motivo de que convenía: conveniencia métrica y estilística. Dicho de otro modo, era una “combinación artificial” de rasgos que, sumados, terminaron consiguiendo un doble acierto: el primero, que sigamos leyendo aquellas obras, sin que hayan perdido intensidad ni gracia; y el segundo, que esa lengua inexistente por entonces (o con existencia deshilachada) exista desde hace siglos por la fuerza de aquellos poemas. Su poder constructor puede verse en varias direcciones, incluso en la invención de un idioma, que hasta hoy se trata y estudia como griego antiguo.
Carlos García Gual da cuenta de las traducciones españolas de los poemas homéricos: una sorpresa es saber que no hay ninguna previa a mediados del siglo XVI. Había traducciones al latín, pero no a la lengua llana; y fue Gonzalo Pérez, Secretario de Estado de Felipe II, el que primero vertió la Odisea a endecasílabos blancos, publicada incompleta en 1550 y en versión íntegra en 1556. La Ilíada tuvo que esperar más, hasta el siglo XVIII, cuando Ignacio García Malo la tradujo en 1788, una versión que según García Gual fue rápidamente superada por la de Gómez Hermosilla, de 1830.
Tiene gracia el comentario desencantado de Juan Valera, a fines del siglo XIX, al comprobar que sus contemporáneos despreciaban a los clásicos: “Los más atrevidos se van derecho contra el autor (mientras otros acusan al traductor) y decretan que Homero es soporífero; que en la edad bárbara en que vivió, tal vez gustaría; pero que ahora no hay quien lo aguante, y que ni los mismos que lo encomian lo leen, sino que aprenden lo más sustancial de lo que dice algún compendio o manual de historia de la literatura, y suponen que lo han leído y hasta se han encantado leyéndolo, para darse tono y lustre de discretos y profundos”. Parece que tenía razón José Bergamín cuando, en una entrevista que le hice hace años, explicaba que no es cierto aquello de que “cualquiere tiempo passado/ fue mejor”, sino que todo pasado es mejor, porque entonces, cuando fue, era como siempre. Lo que queda en pie son los poemas, listos para ser usados por el que los merezca; y es interesante comprobar que son ejemplo claro de cómo el tiempo actúa sobre un producto que se suponía concluido. No lo estaba. Todavía faltaban etapas que iban a adecuar sentido y forma, tal como los conocemos hoy en todas las lenguas del planeta, con introducciones y notas a pie de página.









