jueves, 17 de febrero de 2022

Álvaro Figueredo: Canto a Bartolomé Hidalgo

 


Álvaro Figueredo




















Donde la dulce patria, sometida,
a curva sin tormento,
es ocasión de trébol, diga el viento
su olor y su medida.

Diga la  luz los tiernos territorios
de menta macerada
con que la tarde asume una jornada
de potros transitorios.

Donde el cordero pacta con el nardo
relámpagos de nieve,
estatuyan la patria azul y breve
la amatista y el cardo.

Donde alza el  sur sus órdenes de espuma,
diga la luz somera
el resplandor del ceibo y la manera
ceremonial del  puma.

Cuaje el maíz piramidal y diga
su ardiente arquitectura,
desde noviembre a marzo, la clausura 
sensata de su espiga.

Donde establece el mármol sus reposos
yacentes de azucena,
diga, en flexibles números, la avena,
sus arcos minuciosos.

Diga su incauta miel la pasionaria
disciplinada y rica,
junto al ombú trascendental que abdica
su fronda planetaria.

Y la torcaz — pizarra y albedrío —
traspase con su anhelo
innumerable,  el cielo, el cielo, el cielo,
fragante y labrantío.



Álvaro Figueredo (Pan de Azúcar, Maldonado; 1907- 1966). Poeta, ensayista y docente. Ha publicado en poesía, entre otros títulos: Desvío de la Estrella (1936); Mundo a la vez (1956). En 2007, la Casa de la Cultura de Pan de Azúcar, con motivo  de la celebración del centenario de su nacimiento publicó un extensa antología de su obra poética.





viernes, 11 de febrero de 2022

Gabriel Di Leone: Poemas

 

Gabriel Di Leone (Foto Martín Carlos Pagola)
















Siempre pensé en las liebres


Mi padre y dos de mis tíos les disparaban 
al atardecer
junto a algunos amigos
:aire de estampidos, exclamaciones, humo; 
desde la loma yo miraba
(no te acerques hasta el final, dijo mi padre).

Tío Manuel había plantado la avena
e hizo la cerca de podas de espinacruz;
las liebres iban descubriendo pequeños huecos 
a medida que crecía el avenal y los hombres 
elegían cuál hueco debía ser cerrado
y cuál no para que llegado el momento 
frente a cada uno hubiera un tirador:

la luna, el viento, no recuerdo 
qué marcaba el día de venir, 
reunirse
disparar de espaldas a la loma 
veinte pasos uno de otro
a contraluz a contraverde
:las liebres corrían a morir saltaban 
a causa de los impactos.
Luego volvíamos caminando a la casa 
bordeando los pozos de la vieja mina 
(no te acerques)
las escopetas dobladas bajo el brazo
colgando las tibias ensangrentadas 
presas por las patas las orejas o metidas 
en una bolsa de arpillera.

Los hombres fumaban y hablaban 
más alto y llegados a la casa
se demoraban a beber 
sentados en el patio 
un vaso de vineta;
las armas en ángulo junto 
a la pared de piedra

(el viento  
del atardecer
en el pelaje de las quietas 
haciendo suaves hoyos)  
el interior
de los cañones era
como las galerías de la mina abandonada 
sólo negro silencio

:me preguntaba
si para las liebres sería 
ahora
también así.


Otro epitafio para el gordo Montiel

Uno no piensa en el orgasmo mientras 
tiene un infarto
:uno se ocupa en 
procurar oxígeno
:está diseñado así 
como aparato de vida

de modo que casi no puedo 
decirte
que ojalá hayas caído 
enfocando el mejor pubis 
entre los médanos
de Chihuahua
que te lleves su foto 
hiperrealista 
clavada
en el roto corazón
:deja que otros digan 
que el alma
es otra cosa.


Cayó Lerena

En el río de cerveza que
pasa por el Carlitos
el arroyo de ron del boliche
marginal, polvo y sobre
resina
el descuido de las cosas,

en la marea de caras
distraídas, caminar
de intensas muchachas
por Sarandí, mujeres,
muslos solares: exclamaciones
en el boliche polvoriento,
admiración en pleno posillo de café
:sonrisa al ángulo marrón
de su saco,

no está
falta
sin aviso no está

(en el atardecer minucioso
de las cosas
a la orilla del río de ron
en las mesas desaprensivas de Campanario
cayó a veces su sonrisa
la gracia imperceptible con que
anduvo
triste mínimo sonriente torpe)

en la marea de las cosas
su minuciosa ausencia
acumula polvo sobre la
simplicidad
conque fueron cantadas

:último bolero en Maldonado
en el pucho del siglo
-cinco quilómetros al norte
de la calle 30-
así que no está
usó de cierta
malignidad
para dejarnos a envejecer
masticar aceptaciones
:no somos ya no somos
jóvenes aquiles
:no se nos invita
a escoger entre
el heroísmo y el olvido
:aquí
los bulldozers se encargan
de la nostalgia

:no está
y
   no está
simplemente somos menos
al atardecer cuando el río
de ron fluye
manso por venas
recónditas
:último bolero: Maldonado mata
y olvida.


Y qué fue del realismo socialista

                                                a Gonzalo Fonseca


hacia Aiguá en la noche
rauda
la camioneta municipal
con los hombres del gobierno progresista

la camioneta municipal
inventa para nos con sus focos
una imagen de ruta
señalizada fosforescente

no logra con ello
librarnos del flanqueo cerril
sólido
espinas y rocas geografía
traducida en serpiente
de asfalto

sabiendo que allá
en su vallezón
Aiguá
nocturna
espera
hablamos y reímos
apoyando los gestos en el mate
Pereira dice que hame visto
por Román Guerra
hablando con Neruda
(está loco/confunde
:era Nicanor Parra
:quizá el acento sea
la explicación)

reímos
:festéjase acercarnos
a una ciudad / en su sitio / centrada
(se está en sí
y los rumbos
no la amenazan)

festéjase tal vez
-sin formulación
alejarse inversa proporcional
mente
de ciudad tanta
des
ubicada
de su plaza caída
menstruando barrios
como hijos no paridos

rumbo a Aiguá
por el túnel del tiempo
(“mire usté: allí la noche
es noche pa´ alivio
y descanso”)

Gonzalo pasa frente
a la granja donde jornaleó
cosechas de frambuesas
(memoria de pinchazos
en la yema de sus dedos
desterrados de la guitarra)
estamos en camino
sí señor

y llegaremos y los vecinos
de la comisión de cultura
alertas en cortés asedio
esperándonos
-listo
su centenario
tablero de ajedrez
diciéndose que ésta
podría ser de verdad
una partida nueva

qué te parece / díceme Pereira / y
yo no sé si pide que
adelante opinión o sigue
hablando
“del verso de Parra
que robó en Román Guerra”
no sé contesto porque no sé

un armonioso caos hacia Aiguá
hermosa la noche
ineclipsable
por vértigo de focos de iodo
:en misión oficial
los poetas
permítense
elogiar
la incertidumbre


Tristeza de esta banda


                                                 Dulce farito del Cabo de Santa María, 
                                                 obelisco suplente, 
                                                 ¡cuántas historias alumbrarás todavía 
                                                  cuando yo sólo
                                                  persista en esta líneas! 
                                                                                         Haroldo Conti

                                                  y aunque la línea está cortada señalando 
                                                  el fin yo sólo digo adiós 
                                                  hasta que nos veamos de nuevo
                                                                                          Bob Dylan

repara viejo Dylan 
mira otra vez
no es, Bob, un sudaca viajando 
en Greyhound
:es Conti en ONDA 
por la Banda Oriental
muy al sur de tu viento 
de respuestas

embalado en una tu balada 
y en ONDA el Conti 
siempre
venía
a visitar nuestro costado 
hermanaba amigaba el Conti
tanto de amor mirando hermanaba 
que manaba
el paisaje de su adentro 
poblado de nosotros

nunca dijo adiós
:no le gustaba decir adiós 
decía
algo como hasta luego

dijo hasta luego
pero no ha aparecido

cántate una, Bob,
de galgos y buses plateados 
nocturnas navajas
en gargantas de ciudades 
soñolientas
una que diga como el Conti 
hasta luego repite
por favor  
aquello de 
vernos de nuevo


Cierta narrativa panfletaria

                                                        (endecapanfleto del 11/11/11)

                                                         A Horacio Verzi, 
                                                         que nos ha endilgado 
                                                         El infinito es sólo una forma de hablar


ves el ángulo saliente de la cubierta 
de hormigón del campus
sobre la pared de ladrillo visto 
suspendido
exento
ves el cielo entre uno y otro

el ladrillo terrestre milenario 
babilónico
el hormigón proclama 
modernidad

modelado esgrimiendo
el desvelo de algún arquitecto 
sepultado en silencio
puesto que las grandes 
letras de acero cromo
gritan Domingo Burgueño Miguel
:el nombre de un hombre 
que destelló su vida
de espaldas a sutilezas tales

el ángulo del campus
visto desde el salón de clase 
vacío ahora
con el caos de los 
bancos cuando se van 
los muchachos
un ventanal cubierto por pesadas cortinas 
(una medio caída te permite ver
el ángulo del campus y algunas ramas 
de la cryptomeria septuagenaria
que dialoga con él pero arrimada 
al liceo también septuagenario)

silencio con traqueteos
de limpiadoras por los pasillos 
sucesor del silencio
donde has dicho 
hace unos momentos 
es bueno reflexionar
sobre la libertad y la justicia 
por ejemplo
hablando de antígona o de jesús 
antígona e ismena y la libertad
y la justicia o el hijo pródigo 
y su  hermano mayor
y la  libertad y la justicia
¿pueden relacionarse 
de algún modo?
¿para qué 
puede servir 
relacionarlos?

no lo sabes
ni el ángulo del campus 
con su hormigón volado
ni la criptomeria sumando horizontes 
durante siete décadas
ni este silencio 
residual

pero
de algún modo todo contiene 
y de algún modo todo consiste 
en la importancia
la gran 
importancia
de que los muchachos lo piensen 
independientemente de los nombres 
en acero cromo
que vayan quedando 
sobre las edificaciones



Gesta de cantar


                                                     (Uno siempre está solo y el heroísmo
                                                       es una cuenta 
                                                       que otros sacan)


pero mi ritmo es la milonga dice el tipo 
y eso que bailoteó años
de bitles y rolins y sicstinvarios

la diferencia entre atado y suelto 
dice el tipo
es infinita te lo digo
yo que estuve atado con alambres 
más dice
suelto suelto nunca anduve 
a no ser cuando era niño 
pero muy niño

(la milonga es un cielo accesible
: busca una simple escalera 
de octosílabos)
dice 
el tipo
de vez en cuando el diablo
deja el mundo en manos de dios 
entonces ocurren las revoluciones

(cosas así y dale con la milonga 
le compadezco: pienso
“con el cantar se consuela”)



Gabriel Di Leone  (Minas, Lavalleja, 1951- Maldonado,  2021)  Poeta, narrador y profesor de Literatura, Residió en Maldonado desde 1982. 
Su obra poética comprende La edad de la indecencia (civiles iletrados, 2018), Incendio Intencional (Mención de Honor poesía inédita IMM 1996, civiles iletrados, 1997) y    27 de Möebius y la Capitana (Mención de Honor poesía édita MEC 1995, Eladio Linacero Editor, 1994).
En 2014 publicó El Rescate de la Bataraza, “relato infantil galponero para mayores”, y en 2015 Pa’ Voltear al Gigante, relato breve, en ambos casos para la editorial Trópico Sur Editor. Participó como antologador y antologado en La Ballena de Papel – Antología de Poesía de Maldonado 1985-2017 (civiles iletrados, 2017). 
Fue prisionero político de la dictadura uruguaya entre 1976 y 1982. La experiencia está recogida en los volúmenes colectivos Escritos de la Cárcel (1985) y Trincheras de papel: dictadura y literatura carcelaria en Uruguay (de Alfredo Alzugarat , 2007).
Entre 2005 y 2015 fue Director de Patrimonio de la Intendencia de Maldonado.





 

  

Figueiredo Agra: poemas de “Os hemisférios loucos”

 



Figueiredo Agra (1936-1982),
























LOS HEMISFERIOS LOCOS

Los hemisferios que explican
me complican.

Esos grandes hemisferios son el concepto del mundo,
representan,
perciben,
sufren
y abstraen el mundo.
Esos grandes hemisferios que todo lo polarizan
me subdividen y me desgobiernan.

Para mí todas las personas
sólo tienen dos pulgadas de tamaño,
pero no se ahogan,
minúsculos marinos que sólo los veo
en el circuito de las arrugas
que se agitan en sus frentes.

Y como no preciso nada
y tanto quiero de mucho,
abdico de ese bote,
del mar calmo
y del gran calado.

Ni la voluntad
-necesidad que pueda y que dure-
de puerto seguro o de playa rasa
que exista porque deba.
No quiero nada y casi en todo
-brújula menor, la ruta sin destierro-
nota cartográfica,
concisión de su anti-música,
mar articulado
e impreciso, pues ya no lo preciso.

Navegante al fondo del océano tan plano;
dejo de lado la plataforma,
lienzo submarino,
sargazo,
lucidez,
crustáceo
y timón.
La tormenta existe sin que exista el mar
y la sacudan los vientos.
El mar está fuera, los hemisferios locos,
el mundo por la cabeza a dentro.
…………………………………………...
¡Ah! el inconsulto naufragio que no tuvo navíos;
¡mi piloto ha de tener juicio!...


DIALÉCTICA DEL OCIO

mundo proceso,
yo poseso.

continúo y ceso
y mi último acceso
meso.

ahora la lucidez
tiene a su vez
en la locura
pura.

entonces lo que pasa
sobrepasa
una vida sin gracia;

y lo que me queda
apenas complica
una muerte
sin suerte...


SER-CONSUMO

II

las masas
argamasa
de esas plazas.

¿dónde está la gracia
de ese bien que les haga?

es mediodía en las plazas;
todo claro y muy ralo,
la mesa puesta y el comer raro.

cada estómago como fábrica
que sólo digiere pensamientos
y en el cerebro el desmayo,
duro vértigo de esas señales.

y sólo son tuyas
las cosas desnudas
que van en dios.


AMARGAS

II

¿Qué hacer para oírme
si estoy en silencio?

¿Qué hacer para decir
si no pienso ni hablo?

Yo sé que estoy dimitiendo de mí

…………………………………..


y este tedio me conmueve…


AMARGAS

III

Me hago y me deshago
y con tanta fuerza
como si mi morir
me convaleciese.

Y en esa prisa,
menos ansia,
la vida me atraviesa
y pasmo…


ALFA & OMEGA

A la hora cero del primer día de la Creación
el Hombre inventó a Dios,
para adorarse y para adorarlo
a su propia semejanza.

Después se separan
y el instante
en que urdían sus desenlaces
fue llamado Vida.

El cielo fue construido
y Dios pudo en él dormir,
estando silentes las trompetas
y en los pastos sus bestias.

En el Paraíso, la falta de Dios
fue siendo ocupada por el Pecado
que se comparaba a la Virtud.
Y el Hombre comprendía
que el destino de la madera
sólo depende del artesano
y que sin la manzana
la Pureza no debe ser alabada.

Finalmente, ya sonaba el Apocalipsis
que fuera sembrado
con sus primeros vientos.
E imaginaron sus cuadros
y sus menguantes,
la cabellera de Dios
en las crines de cuatro caballos
y la cabeza del Hombre
en las patas de siete bestias.

Y en verdad dejaron dicho
que el Evangelio
sería apenas memoria
de que creándose la Creación también era
y que los despojos de ese fin
ya se contenían en la víspera de su comienzo.


SER MURIENDO

La amo también, así cadáver,
de ahí que mi canto
fluya como agua-muerta,
con olor de sándalo
y gusto jabonoso.

La quiero en las frías claves
a mi espanto
que mal se comporta
en este escándalo
en que entonces me hallo.

Ya no preciso presentir
el amor y el amar
en cada uno que sumamos
y ni estamos
el uno para el otro.

Ahora sé que sentir
no es ver todo claramente,
ni decir lo que fuimos
o si nosotros somos
uno adentro de otro.


Y no se podrá vetar
la dádiva incondicional,
absoluta y absorta,
sin el exhausto tumulto
que no me traería de vuelta.

Aquí, pues, losa, lápida y mueca,
la amo, vértigo lúcido en el cual
-desierto roto y ruta libre-
en la que nada se oye y escucho
que todavía me abrirá la puerta...



* Todos los poemas pertenecen a Os hemisférios loucos (J. Pessoa, 1972).

Versiones: Demian Paredes, Buenos Aires, 2021.

Figueiredo Agra (1936-1982), poeta, abogado y político. 
Entre sus poemarios se encuentran Guarda esses poemas, Luciene (1965), Vida Flauta (1974) y Café das manhãs amargas (1976).


jueves, 3 de febrero de 2022

Silvia Beatriz Amarante: LA TRILOGÍA DE KORONAVIRUS

 









 














Koronavrus”, de Alejandro Elissagaray, novela publicada por Editorial Dunken, integra una trilogía pensada por el autor como una suerte de intento de ciencia ficción política.     
                                                                                                                                                                            En esta primera entrega, la figura del alienígena Koronavirus se halla dotada de cierta singularidad. El nombre del personaje escrito con la letra k, encarna una ironía que alude  a la figura de la Vicepresidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner, quien hace un pacto fáustico  con este tenebroso ser que proviene de un planeta en extinción y es responsable del virus que acosa a los terrícolas. A partir de allí acaecen una serie  de eventos violentos que terminan con el derrocamiento del gobierno al cual el kirchnerismo pertenece y la gestación de un autogolpe sangriento, con la detención del presidente y la asunción de un poder totalitario, bajo la presidencia de Cristina Kirchner.                                                           .                                                                                                 
La segunda entrega narra la consumación de los objetivos de Koronavirus en el país y en otros que se han aliado a él, todos de signo opuesto a los valores democráticos y republicanos.                                                                                                             
Finalmente, el último libro de la tríada abarcará  la guerra de Koronavirus  con sus ex aliados por considerarse traicionado  y haber sido un mero objeto de éstos,El resultado será apocalíptico, con un planeta Tierra que no será destruido, pero sí dominado por los alienígenas.

miércoles, 26 de enero de 2022

Tânia Lima: poemas de “Pedra do sol”

 

Tânia Lima,






































Piedra de Sal
Piedra de sol
Postal del cielo
Mar de añil
América del Brasil



La Laguna de Portinho
desagua el sol del Oasis
en las dunas de la fantasía.



De Puerto Salgado
avistamos el barquito
de la bossa nova
en ritmo de poesía.



El río de Janeiro
serpentea purpurina
en la bahía de Guanabara.



Filarmónica

En do sostenido, mi orquesta canta
para los pájaros de la laguna Rodrigo de Freitas.



...Recuerdo mi dulce infancia entre Maranhão y Piauí.
Morábamos con mi abuela en Paranaíba.
¡Era un régimen duro!
la dictadura atravesaba el terreno de norte a sur.
Mi abuela nos enseñaba las lecciones de A-Be-Ce-De,
lecciones de cómo encarar el mundo con voluntad: fe.
A la noche teníamos antes de ir a dormir, cantos de religión
e historias “Para Bien Dormir”.
Nos enseñaba cómo manejar el rosario.
Decía que las oraciones eran las canciones de cuna
del niño Dios (adormecido).
Nos enseñaba la matemática pitagórica
acompañada de una palmeta de refuerzo - ¡para nuestro esfuerzo!
-Decí: siete veces nueve.
-Siete veces nueve.
-Sesenta y tres, siete veces nueve:
-Sesenta y tres, siete veces nueve.

Los sábados, pacientemente
ya estaba ella, en la primera fila de las reuniones de padres y maestros
reclamando la didáctica educativa de la escuela D. Bosco
(¡Oh, aumento abusivo de las mensualidades escolares!)
Del mercado central
nos traía muñecas de trapo, juguetes de cera,
miel de caña, tapioca, sandía, azúcar morena.
Algunos cambios de alegría venía de la mercería del Sr. Berilo.
Nos enseñaba que el amor es alcanzable, pero
es necesario un poco de hierro en l’alma.
Comíamos frijoles sazonados.

Si llegaba diciembre, íbamos a visitar nuestro país.
Viajábamos a la Isla de Igoronhon;
navegábamos ríos de mares, islas de fábulas
entre manglares de peces.
Después de largas horas, avistábamos, tierra a la vista.
De lejos, pequeñitas estrellas delucían en lo alto
de la Iglesia Santa Rosa de Lima.
¡Llegábamos a la isla exhaustos y felices!...
Teníamos la felicidad de la propia libertad.
De mañana temprano, íbamos
a tomar la leche mugidora con Zé Vaqueiro.
A la tardecita seguíamos hacia el puerto de Porto
a la espera de los navíos venidos de América para
llevar la sal de la tierra a nuevos continentes.
Mi madre escribía el libro Razón
mi Padre editaba con emoción en el libro Caja.
La gente galopaba la vida a caballo,
pintando las cavernas sombrías.
Solo que nunca imaginábamos que aquella escena
hoy estuviese solamente en el álbum de la familia.
Todo el resto es realidad
¡¿Qué maldad?!



Orquesta

Hay música en todo
el barullo es además una sinfonía
fuera de tono.



Sonata

El silencio tocando viento
sopla en fa sostenido
y despierta a la literatura
en do natural.



Diálogo divino

Mi religión es la poesía
Dios, el poeta que faltaba, el amigo que pedía
de vez en cuando, me envía por el Espíritu Divino
traducciones homéricas.
Si es de madrugada, viene y declama al pie de la cama
Zaratustra, coloreado y salteado.
Ayer por la noche, la última vez que nos hablamos,
pidió perdón por no haberme aparecido más.
Murmuré como quien no perdona - perdonando.
Me confesó que anda bastante atribulado
terminando “Prosa Concreta” - libro sagrado.
Como siempre, sin dejar huellas, desapareció en medio de la luz
dejándome en un sueño profundo.



Quién me diera

morir

como una ola fuerte

Que al golpear en las piedras:

¡explote!

¡y paf!



En una tarde tormentosa

tronaba en el silencio

lo sereno de la nostalgia

el relámpago de la soledad.


* Todos los poemas pertenecen a Pedra do sol (1996).

** Versiones: Demian Paredes, Buenos Aires, 2021.

Tânia Lima es graduada en Letras y posgraduada en Filosofía de la Educación por la Universidad Estadual de Ceará. Ensayista de O Povo, Tribuna do Ceará y Folha de Assine. Integró el Grupo Literário Academia da Incerteza. Investigadora de la obra de Fernando Pessoa. Publicó, entre otros títulos, O livro do abrigo (1999), A bela estrãgeira (2001), Nus mangues (2003), O meu despertar (2014, libro infantojuvenil) y Berimbau de lata (2016). Edita la revista de arte Mangues&Letras.


miércoles, 19 de enero de 2022

Leandro Calle: Poemas

 

Leandro Calle

























Laura Nelson

Y la verdad que no me importa
si robaste una vaca o una oveja

Ay, Oklahoma
cuánto vale una vaca
cuánto una oveja

Dicen que Laura fue violada
dicen que llevaba un bebé en su vientre
dicen tantas cosas
pero cuando llegaron a la casa de los Nelson
parece que había rastros del animal robado

¿Era una vaca o una oveja?
Ay, Oklahoma
cuánto vale una vaca
cuánto una oveja

Hubo un tiroteo
un herido
un muerto
y hubo presos
todo por una vaca o una oveja
Después se organizaron
llegaron a la prisión 
los sacaron
y los lincharon

Ay, Oklahoma
cuánto vale una vaca
cuánto una oveja

Lo cierto es
que los fotógrafos de 1911
pudieron retratar a Laura Nelson
Está como dormida
y un cabo suelto de la soga
le acaricia la cara
En su mano izquierda 
hay un anillo 
que contrasta con el negro
color de su piel
y el vestidito
parece un vestidito alegre
que le llega más abajo
de los tobillos
Los pies de Laura
asoman por la punta final del vestido,
quién tendrá los zapatos de Laura Nelson
quién

Ay, Oklahoma
cuánto vale una vaca
cuánto una oveja

Bajo el puente
que cruza 
el North Canadian River
Laura Nelson
está colgada
parece una santita
suspendida arriba de las aguas
y sobre su cabeza
el puente repleto de mirones
y mironas
algunos saludan con la mano
(esto se ve en la fotografía)
A la derecha de Laura
también está colgado
su marido 
o su hijo
qué importa
qué importa si fue una vaca o una oveja
si fue su marido o su hijo
lo cierto 
es que Laura Nelson
está ahorcada
y se hamaca bajo el puente
que cruza
el North Canadian River
La naturaleza es frondosa
el agua clara
y los cuerpos se reflejan en el agua
casi como el registro de una performance
o una instalación de arte moderno

Estás hermosa, Laura Nelson,
colgada de ese puente
estás hermosa
pero la idea es que no hables
que no respires
que no cantes
eso, 
que no cantes
Si hubieras escuchado
el canto liberado de los negros
el canto liberado de los blancos
This land was made for you and me
si hubieras escuchado 
la voz desatada de la negritud

Ay, Oklahoma
cuánto vale una vaca
cuánto una oveja

Estás hermosa
Laura Nelson
colgada de ese puente
estás hermosa

Y nadie puede decirme
en Oklahoma
de qué color era la vaca
de qué color era la oveja

(de “Algo que arde” Antología poética 1999-2020, Editorial de la Universidad Nacional de Córdoba, 2020).

4

El río crece cuando crece el río
y en el medio del río hay una vaca
país a la deriva su mugido
donde las patas buscan equilibrio.
Las ubres se entrechocan, se molestan
y las piedras golpean en el vientre
mientras la vaca afirma sus pezuñas.
Llueve y las gotas que en el agua caen
se transforman en piedras navegantes
que ruedan sin cesar por la corriente.
Algunas piedras chocan en el pecho
de la vaca que muge en la crecida
y el río crece más y cuando crece
la vaca es un país que se va hundiendo.
El granizo y la lluvia han despejado
todo el paisaje de la serranía.
El agua llega al cuello de la vaca
y no hay nadie que acuda en su defensa
porque todo el paisaje es un país
de lluvia, de granizo y de dolor.
La vaca se atraganta con el agua
y de repente flota por un rato
las patas que se elevan desde el lecho
son el arrobamiento de una santa
que vaciada de dios busca inundarse
o inundada de sol busca el vacío.
Sigue creciendo el río. El río crece
y la vaca que no hacía nada
ahora nada, la patas parecen
que caminan y son fantasmas de agua.
Nada la vaca, nada, crece el río
y el agua la atraganta y la supera
y cuando la da vuelta con un golpe
el mugido es lustral, se vuelve hielo.
Cabeza abajo fluye en la creciente
mientras los miedos se le llenan de agua
y en el fuerte lavaje de la muerte
turbias se vuelven las aguas del río.
Nada la vaca sobre la existencia
que ya pasó que ya se fue y no vuelve
hundida nada como si nadara
como si nada, nada en la corriente.
La lluvia se detiene y el granizo
dejó de repicar hace ya tiempo
amaina el viento y el caudal del río
comienza su camino de bajada.
Por allá en un recodo, está la vaca
atascada en las piedras y en la muerte
cuando el agua le lame las rodillas
es el río que empieza a despedirse.
El río vuelve a su caudal sereno
y el sol extiende su mantel sagrado
un puñado de moscas sobrevuela
el hocico y las cuencas de los ojos.
Calienta el mediodía hasta secar
las ubres, que antes fueron manantial
de leche. Son ahora un guante sucio
blanquecino y seco. Sal y desierto. 
Esta hinchada la vaca y está muerta
y las aves rapaces van girando
por encima del cuero negro y blanco.
Es la danza del hambre en las alturas.
Pasaron varios días, los gusanos
trabajaron hasta llegar al hueso
el costillar parece una escalera
por donde el viento silba su lamento.
Nos queda la osamenta de la vaca
y algo de cuero seco abandonado.
El río crece cuando crece el río
y en las noches de luna en el verano
muge una vaca solitaria y triste
que nada por el aire. Invisible
se dirige a lo hondo del torrente
y comienza a nadar y mientras nada
no nos sucede nada, todo pasa
como el río que crece cuando crece
como nada la vaca cuando nada. 

(de País, Alción editora, 2018)


Leandro Calle (Zárate, 1969) Poeta y traductor. Reside en Córdoba.  Docente universitario. Sus últimos libros de poesía son: entonces (Alción Editora, 2010). Blasfemo (Alción Editora, 2013), animalia urbana (Dínamo poético, 2014), elijo (Alción Editora, 2017) y país (Alción Editora, 2018); Algo que arde. Antología poética 1999-2020, Universidad nacional de Córdoba (UNC), Córdoba, 2020.
Cuatro de sus libros fueron traducidos al francés por Yves Roullière bajo el título: Une lumière venue du fleuve et autres poèmes (Ediciones Atopia, 2016 y Recours au poème, 2015)
Como traductor ha traducido a Guy de Maupassant, y a los poetas marroquíes Abdellatif Laâbi, Siham Bouhlal y Miloud Gharrafi. También a los poetas francófonos Anissa Mohammedi de Argelia, Véronique Tadjo de Costa de Marfil y Gabriel Okoundji del Congo (Brazaville)

martes, 14 de diciembre de 2021

Maurice Maeterlinck: tres poemas

 

Maurice Maeterlinck















Invernaderos 

¡Oh, invernadero en medio de los bosques,
Con tus puertas por siempre cerradas!
¡Y todo lo que hay bajo tu bóveda
Y bajo mi alma en tus analogías!

Los pensamientos de una princesa con hambre,
El hastío de un marinero en el desierto,
Una música de cobre en las ventanas de enfermos terminales.

¡Elijan los rincones más tibios!
Creo ver una mujer desvanecida en un día de cosecha.
Hay escupitajos en el patio del hospicio,
A lo lejos, pasa un cazador de impulsos, convertido en enfermero.

¡Miren con atención bajo el claro de luna!
(¡Oh! Nada está en su lugar)
Parece que hay una mujer demente delante de un juez,
Y un barco de guerra con velas izadas sobre el canal,
Pájaros nocturnos sobre lirios
Un tañido fúnebre a mediodía,
(¡Allá, bajo las campanas!)
Un refugio de enfermos en la pradera,
Un aroma de éter en un día de sol.

¡Dios mío! ¡Dios mío! ¡Vendrán la lluvia 
Y la nieve y el viento a nuestro invernadero!     
Campanas de vidrio

¡Campanas de vidrio!
¡Extrañas plantas por siempre al resguardo!
¡Mientras el viento agita afuera mis sentidos!
¡Valle interior por siempre inmóvil!
¡Y la calidez brotando al mediodía!
¡Y las imágenes entrevistas a flor de vidrio!

¡No las arranquen!
¡Muchas fueron plantadas bajo antiguos claros de luna!

Vean a través de sus hojas:
Quizá un vagabundo esté ocupando el trono,
Corsarios esperan en un estanque,
Y parece que seres antediluvianos están por invadir la ciudad.

Las plantaron sobre antiguas nieves. Las plantaron sobre antiguas lluvias.
(¡Piedad, piedad de la atmósfera florecida!)
Escucho que celebran una fiesta un domingo de carestía.
Hay un puesto de atención de enfermos en el lugar de la cosecha,
Y todas las hijas del rey corren, en un día de ayuno, a través de la pradera.   

¡Miren, miren sobre todo las que destacan al horizonte!
¡Nos protegen con esmero de las más antiguas tormentas!
¡Oh, debe haber en alguna parte una enorme flota sobre un pantano!
¡Creo que los cisnes han incubado cuervos!
(Apenas se puede ver a través de la humedad)

¡Una virgen riega los helechos con agua tibia!
¡Un grupo de niñas contempla al eremita en su celda!
¡Y mis hermanas se durmieron al fondo de una gruta venenosa!

¡Aguarden la luna y el invierno
Sobre estas campanas dispersas sobre el hielo!
 
Hospital

¡Hospital! ¡Hospital al borde del canal! 
¡Hospital en el mes de Julio!
¡Encienden un fuego en la sala!
¡Y los transatlánticos silban sobre el canal!

(¡Oh, no se acerquen a las ventanas!)
¡Emigrantes atraviesan un palacio!
¡Veo un yate bajo la tormenta!
¡Veo rebaños en todos los barcos!

(¡Sería mejor que las ventanas permanecieran cerradas!
¡Ya estamos casi al abrigo del afuera!)
Pensamos en un invernadero sobre la nieve,
Celebran curas de enfermos durante un día de tormenta
Vemos plantas dispersas sobre una manta de lana
Hay un incendio en un día de sol,
¡Y yo atravieso un bosque repleto de heridos!

¡Oh! ¡Por fin el claro de luna!

¡El agua de una fuente se eleva en una sala!
¡Una tropa de niñas entreabre la puerta!
¡Y yo veo corderos en una isla con praderas! 
¡Y plantas hermosas sobre un glaciar!
¡Y lirios en un vestíbulo de mármol!
¡Hay un festín en un bosque virgen!
¡Y una vegetación oriental en una gruta de hielo!

¡Escuchen! ¡Están abriendo los postigos!

¡Y los transatlánticos agitan el agua del canal!
¡Pero la hermana de la caridad atiza el fuego!
¡Los hermosos y verdes juncos del pastor arden bajo las llamas!
¡Un barco de heridos se agita bajo el claro de luna!
¡Las hijas del rey están en una barca entregada a la tormenta!
¡Y las princesas van a morir en un campo de cicuta!
¡Oh! ¡No abran las ventanas!
¡Los transatlánticos todavía silban sobre el horizonte!  
¡Alguien fue envenenado en el jardín!
¡Una gran fiesta es celebrada en casa del enemigo!
¡Hay ciervos dentro de una ciudad asediada!
¡Y un zoológico en medio de un campo de lirios!
¡Y una vegetación tropical al fondo de una mina de carbón!
¡Un rebaño de ovejas atraviesa un puente de hierro!

¡Y los corderos de la pradera vuelven tristemente a la sala!
Ahora la hermana de la caridad está encendiendo las lámparas,
Sirve la cena a los enfermos,
Cierra las ventanas sobre el canal
Y todas las puertas bajo el claro de luna.

Extraído de Maurice Maeterlinck,  Serres chaudes - Quinze Chansons - La Princesse Maleine, Gallimard, 1983 | Traducción de Adrián Bollini.  

   Maurice Maeterlinck (Gante, 29 de agosto de 1862 - Niza, 5 de mayo de 1949), dramaturgo, ensayista y poeta. Considerado, junto a Georges Rodenbach y Émile Verhaeren, una de las figuras predominantes del simbolismo belga en lengua francesa. Sus primeros trabajos aparecieron en la revista La Jeune Belgique. Tradujo a Shakespeare, a Ruysbroeck y a Novalis. Entre sus incursiones en el teatro destacan L'intruse (1890), Les Aveugles (1890), Pelléas et Mélisande (1892), que inspiró la ópera homónima de Debussy y un poema sinfónico de Schönberg, y  L’Oiseau bleu (1908); en el terreno del ensayo,  Le Trésor des humbles (1896) y L’intelligence des fleurs (1907). 
   Recibió el Premio Nobel de Literatura en 1911. Si bien es mayormente conocido como dramaturgo y ensayista, es también autor de los libros de poesía Serres chaudes (1889) y Quinze Chansons (1900).

Adrián Bollini (Bragado, Buenos Aires, 1988). Poeta y traductor. Publicó por Alción editora (Córdoba) los libros de poesía Escritos de Dédalo, Sísifo y Pandora (2009) y Ascética de Heuzek (2015).



martes, 23 de noviembre de 2021

#Poesía: lectura de Esteban Moore (2021)

Paul Valéry: cuatro poemas

 

PAUL VALÉRY













Orfeo


…Compongo espiritualmente bajo los mirtos, ¡Orfeo,

El admirable!...de espirales puras el fuego desciende,

Cambiando el monte calvo en augusto trofeo

Donde se exhala de un dios el gran acto sonoro.


Si el dios canta, sucumbe el sitio omnipotente,

El sol ve el horror del movimiento de las piedras

Y deslumbrantes nacen de un lamento inaudito

Los altos muros de oro armonioso de un santuario.


¡Canta, al borde del cielo espléndido, Orfeo!

¡La roca avanza, tropieza; y cada piedra encantada

Siente una fuerza nueva que hacia el azur delira!


De un Templo inacabado la tarde baña el auge,

¡Y él mismo se ordena y ensambla en el oro

En torno al alma inmensa del himno sobre la lira!



Oda secreta


¡Soberbia caída, fin tan dulce,

Olvido de las luchas, qué delicia

Poder recostar sobre el musgo,

Luego de la danza, el cuerpo suave!


¡Nunca otro resplandor 

Como el de estas chispas de verano,

Sobre una frente sembrada de sudor,

Había celebrado su victoria!


Pero tocado por el Crepúsculo

Ese gran cuerpo que tantas cosas hizo,

Que danzaba, que Hércules destruyó,

¡Hoy no es más que un cúmulo de rosas! 


Descansá, bajo pasos siderales,

Oh, vencedor lentamente desunido,

Pues la Hidra inherente al héroe

Se ha desplegado al infinito…


¡Oh!¡Qué Toro, qué Osa, qué Can

Qué objetos de enorme victoria

Impone el alma al espacio informe

Cuando logra elevarse al tiempo sin recursos!


¡Fin supremo, destello

Que a través de monstruos y dioses

Universalmente proclama 

Los grandes actos que moran en el Cielo!


El vino perdido


Arrojé, un día, al Océano,

(No recuerdo ya bajo qué cielos)

Como una ofrenda a la nada,

Unas gotas de vino precioso…


¡Oh, licor! ¿Quién quiso tu pérdida?

¿Obedezco tal vez a un designio?

¿Quizá al afán de mi alma

Que, pensando en la sangre, derrama el vino?


Su habitual transparencia,

Después de un rosado vapor,

Puro recobró el mar…


¡Perdido ese vino, ebrias las olas!...

Vi agitarse en el aire amargo

Las figuras más profundas…


Los pasos


Tus pasos, hijos de mi silencio

Santamente, lentamente situados,

Hacia el lecho de mi vigilancia

Avanzan mudos y helados.


Persona pura, sombra divina,

¡Cuán dulces son tus pasos retenidos!

¡Dioses!... ¡Todos los dones que adivino

Llegan a mí sobre esos pies desnudos!


Si, de tus labios que se adelantan,

Preparás para apaciguar

Al habitante de mis pensamientos

El alimento de un beso,


No adelantes ese acto tierno,

Dulzura de ser y de no ser,

Porque he vivido solo de esperarlos,

Y era mi alma el sonido de tus pasos.


Extraído de Paul Valéry, Œuvres, I, Bibliothèque de la Pléiade, 1957 | Versión de Adrián Bollini.

Paul Valéry nació en Sète el 30 de octubre de 1871. Comenzó sus estudios de Derecho en 1889. Publicó sus primeros poemas en revistas de provincia entre 1890 y 1892. En 1984 se instaló en París, donde se desempeñó como redactor en el Ministerio de Guerra, como secretario y como conferencista. En 1925 fue elegido miembro de la Académie française. Como premio a su labor poética e intelectual le fue otorgada en 1937 la cátedra de Poética en el Collège de France. Murió en París el 20 de julio de 1945. Sus restos descansan en Sète, en el Cementerio marino al que cantó en su célebre poema.

Obras fundamentales. Poesía: La jeune Parque (1917), Charmes (1922). Ensayo: Introduction à la méthode de Léonard de Vinci (1895), Variété I-V (1924-1944), Tel quel (1941). Ficción: La Soirée avec monsieur Teste (1896), Eupalinos ou l'Architecte (1921), L'Âme et la danse (1923),  Dialogue de l'arbre (1943).


Adrián Bollini (Bragado, Buenos Aires, 1988). Poeta y traductor. Publicó por Alción editora (Córdoba) los libros de poesía Escritos de Dédalo, Sísifo y Pandora (2009) y Ascética de Heuzek (2015).


 


miércoles, 3 de noviembre de 2021

Francisco “Chico” Alvim: poemas

 
Francisco “Chico” Alvim

























LOS DÍAS PASAN

¿Recordás aquella agua verde
donde los dos buceaban
y todos miraban?

Tu piel sudaba
en el agua
Tu mirar negro
ahogaba

La vida era tanta –
olvidaba



DOS CARABELAS

Mi amor, besame
con la ternura de este día azul

Allá fuera
hilos de nubes ruedan
y el arbusto del lote de al lado
está verde, creciendo

Casi no soplan
los vientos



RISA

Entre planos sonrientes
arcos convexos
anfractuosidades cóncavas
ríe en la claridad
mi sombra oblonga



SOMBRA

Llueve en los edificios
y en la yerma galería
de marcos de vidrio
sucio

Llueve en los edificios
y también en tu sombra
de bípedo que camina
esta y además otra vereda

Aquel edificio negro
en la sombra amarilla, inmensa
asombra a toda la ciudad

A ti, no



ARCHIVO

no puede ser de recuerdos



ABIERTO (para Cacaso)

A veces el mirar camina
en la trama de la luz
sin curiosidad alguna
cualquier devaneo
Va en busca del tiempo
y el tiempo, como siempre,
vacío de todo
no está lejos
está aquí, ahora
El mirar sin memoria –
sin destino
se detiene
en el aire del aire
en la luz de la luz –
¿lugar?



MENTE

Casi más allá de la sensación
de estar vivo
pura luminosidad dentro
de la retina inexistente –
la que todo ve
todo siente
(el todo que es la vida
y será muerte) –
la palabra (¿palabra?) amor

amor



ELEFANTE

El aire de tu carne, aire oscuro
anochece piedra y viento.
Corre lo enorme dentro de tu cuerpo
el aire externo
de cielos atropellados. El firmamento,
incendio de pilares
no está afuera – derruido por dentro.
Reverbera en el escudo el brillo bazo
de túrgido ariete
con el que la distancia y el tiempo enfureces.

Tu pisar macizo, danzarín,
ennoblece los vientres fríos,
femeninos.

A tu vuelta todo canta.
Todo se desconoce.



POEMA (a Carlos Drummond de Andrade)

Hay muchas sombras en el mundo
Ellas avientan en las nubes
y en el aire
brillan solitarias como topacios –
gotas de luz apagadas

Los astros soplan
La sombra es el viento de los astros

En el fondo de las aguas prisioneras
de lagos y vertederos
hay un viento de aguas –
sombras

En el mar
se refractan sumergidas
viajeras
en medio las florestas de algas –
sombra de las sombras emergidas

Son hechas – las sombras – de aire
oscuro
Recuerdan el todo y la nada

El vuelo de las sombras
gira en torno de una columna
sonora, el poema –
luz de adentro

Fuera



CANCIÓN

En las islas de Cabo Verde

Cuando miré para Heloisa
y vi el rostro de Heloisa
su boca sus ojos
sentí la noche de cerca
sentí la noche tan íntima
tan dentro de mi mirar
Un querer bien, una herida
un dolor tan doloroso
tan sin razón, tan perdida
tan de ella, de Heloisa
Heloisa es hecha de oscuro
Heloisa es hecha de aire
Heloisa es el abrazo de la isla
Yo – soy el mar
sólo el mar


Todas las piezas pertenecen a Elefante (2000), en Poemas [1968-2000], 7 Letras/CosacNaify, 2004.

Versiones: Demian Paredes, Buenos Aires, 2021.

Francisco Alvim (Araxá, Mina Gerais, 1938) es poeta. Diplomático de carrera, fue integrante de la llamada “generación mimeógrafo” y de la “poesía marginal”. Participó con el texto “Consciência marginal” en la Revista Malasartes (1975). Integró la antología 26 poetas hoje (1976), organizada por Heloisa Buarque de Hollanda.
Entre sus libros se encuentran Sol dos cegos (1968), Passatempo (1974), Festa y Lago, Montanha (1981), O corpo fora (1988) O metro nehum (2011) y la plaqueta Francisco Alvim – 80 Anos (2018).

jueves, 14 de octubre de 2021

Juan Sasturain: TINTAS CARGADAS de Horacio Spinetto






 
Spinetto no miente. Probablemente ensaya, prueba, intenta y tira –de apuntar y de desechar- tantas veces como sea necesario hasta que (lo que hace, lo que queda) sea cierto. Es que esos chinos traidores –el papel y la tinta, digo- no te dejan mentir. Y no hay pacto que valga con ellos: es así o no es. Te lo ponen siempre en blanco sobre negro. Que de eso se trata. Spinetto lo sabe y se la banca. Pero cabe borronear algunas salvedades.  

En una secuencia de El estado de las cosas de Win Wenders -larga conversación en la barra de un bar de Lisboa- el veterano Sam Fuller, que hace de sí mismo devenido personaje, le explica a alguien que a pesar de que en el mundo real las cosas tienen colores, a la hora de hacer cine, el blanco y negro es más verdadero. La cita vale, salvo error u omisión. Y el viejo artesano salvaje lo dice en blanco y negro, claro.
Otra de película: Alberto Breccia solía contar que había aprendido el valor plástico del blanco y negro mirando cómo componía Eisenstein. No recuerdo si era Iván el Terrible o La conspiración de los boyardos, una de esas históricas. El encuadre del ejemplo era la puerta de un castillo con dos guardias armados a los lados. Una luz lateral partía la imagen en dos: sol y sombra. El soldado de guardia al sol tenía uniforme oscuro; el del lado de la sombra, blanco. Sergei lo hizo, y el Viejo lo aprendió.

En los dos casos, la negación del realismo especular y la evidencia del artificio necesario, construcción de un verosímil expresivo a través del simulacro. Cómo conseguir un efecto estético de verdad que remita / evoque / cite pero no copie el referente “real”, que funciona sólo como disparador o memoria subyacente compartida. Digo: una calle de Sitges apuntada en ojotas, Puente Alsina visto por el Flaco Morán con Pugliese, las siluetas de Bouvard & Pécuchet contadas por Flaubert.

Salvadas las salvedades, decanta lo que sabe y hace saber Spinetto: en la representación de imágenes, el uso del blanco y negro no es una limitación sino una elección u opción expresiva de pleno derecho que suele conllevar, por la economía de medios que supone, una feroz exigencia, un desafío. Una tortura china, se podría decir, calzada a veces de gloriosas Medias negras, en su caso.

Y un borrón conceptual para apuntar: cierta perspectiva equívocamente “enriquecedora” suele llevar al absurdo y a gestos de flagrante estupidez. Así, ahí está Turner -no William, el inglés que imaginaba tormentosos cielos marinos sino Ted, el impune cosmetólogo yanqui que “maquilló” el cine clásico para la pantalla chica- poniéndole color a The Big Sleep de Howard Hawks, entre muchas otras joyas del cine negro; y ahí se republica hoy el Ernie Pike de Pratt y Oesterheld coloreado por manos anónimas que Spinetto –retratista de un Pratt en modo hurón con permiso y sentido- amputaría sin vacilación con metafórico serrucho. Burradas, Sancho: no saben lo que hacen.

Para final, sólo cabe borronear otra persistente nebulosa de prejuicio a disipar: los materiales en juego –consabidos chinos traidores: la tinta y el papel- no son medios “menores” con respecto a –supongamos, seamos viejos- el óleo y la tela. Tampoco los instrumentos mediadores. Cuando la pluma o el pincel se mojan, como el dedo impregnado de sangre derramada que deja en el inicio de los tiempos con piel y uña la marca en la pared, saben que no hay vuelta atrás y caen con gesto irreversible (puro pulso y pulsión) a dejar marca imborrable en el papel fiel, ávido e ingrato ante la duda.
Escribir, firmar y dar formas en el mismo gesto –caligrafía y dibujo, escritura y representación- son avatares de un solo salto al vacío lleno de sentidos presentidos pero desconocidos todavía. Como dados, como marcas de lluvia en la tierra seca, como yemas sobre la piel que tatúan sin horadar, el pincel y la pluma de Spinetto encuentran lo que acaso no sabían que buscaban.  
Ni vista previa, ni ensayo o bosquejo, ni apunte privado. Nada de eso. La tinta sobre el papel es el primer ademán irreductible, el gesto sin vuelta atrás que sólo cabe asumir como señal de entrega abierta. Sólo la marca más pura, arriesgada y poderosa. La que vale.
Que un paisaje encuentre su forma y expresión en el despliegue libre de una caligrafía que figura la marca de identidad, como acá sucede, es prueba –si cabe- o al menos gesto elocuente de que Spinetto es –simple y difícilmente- un artista. No miente, vuelvo a decir.
Gracias por eso.

  Buenos Aires, 2021.


 

miércoles, 13 de octubre de 2021

T.S. Eliot: LOS HOMBRES HUECOS (traducción Roberto Mascaró)

 

T.S. Eliot




 













 

                                         


                                          Un poema para el Viejo

I

Somos los hombres huecos
Somos los hombres disecados
Apoyándonos los unos en los otros
Cabezas rellenas de paja ¡Ay!
Nuestras voces resecas, cuando
Susurramos juntos
Calmas y sin sentido son
Cual viento en hierba seca
O patas de rata sobre vidrio roto
En nuestro seco sótano

Forma informe, sombra incolora,
Fuerza paralizada, gesto sin movimiento;

Aquellos que han cruzado
Con los ojos abiertos hasta el otro Reino de la muerte
Recuérdennos –si lo hacen- no como perdidas
Almas violentas, sino tan sólo
Como los hombres huecos
Los hombres rellenos.


II

Ojos que no me atrevo a encontrar en sueños
En el reino del sueño de la muerte
Esos no aparecen:
Allí, los ojos son
Luz solar sobre columna rota
Allí hay un árbol meciéndose
Y voces hay
En el canto del viento
Más distantes, solemnes
Que una estrella menguante.

No me dejen adentrarme
En el reino del sueño de la muerte
Déjenme además llevar
Esos disfraces deliberados
Saco de ratón, piel de cuervo, maderas cruzadas
En un campo
Comportándonos como el viento se comporta
-sin acercarse-

No ese encuentro final
En el reino del crepúsculo.


III

Esta es la tierra muerta
Esta es tierra del cactus
Aquí las imágenes de piedra
Están alzadas, aquí reciben
La súplica de la mano de un muerto
Bajo el parpadeo de una estrella menguante.

Es como esto
En el otro reino de la muerte
Caminando solo
A la hora en que estamos
Temblando de ternura
Labios que besarían
Forman plegarias a piedra rota.


IV

Los ojos no están aquí
No hay ojos aquí
En este valle de estrellas agonizantes 
En este valle hueco
Esta rota mandíbula de nuestros reinos perdidos

En este último lugar de encuentro
Tanteamos juntos
Y eludimos hablar
Juntos en esta playa de río tumefacto

Sin visión, a no ser
Que los ojos reaparezcan
Como la estrella eterna
Rosa multifoliada
Del reino crepuscular de la muerte
Sólo esperanza
De hombres vacíos.


V

Aquí vamos en torno a la higuera
Higuera higuera
Aquí vamos en torno a la higuera
A las cinco de la mañana.

Entre la idea
Y la realidad
Entre el movimiento
Y el acto
Cae la sombra
                                         Porque Tuyo es el reino

Entre la concepción
Y la creación
Entre la emoción
Y la respuesta
Cae la sombra
                                           La vida es muy larga

Entre el deseo
Y el espasmo
Entre la potencia
Y la existencia
Entre la esencia
Y el descenso
Cae la sombra

                                          Porque Tuyo es el reino

Porque Tuyo es
La vida es
Porque Tuyo es el

Este es el modo en que el mundo acaba
Este es el modo en que el mundo acaba
Este es el modo en que el mundo acaba
No con un estallido sino con un sollozo.


Roberto Mascaró (Peñarol, Montevideo, Uruguay, 1948). Poeta y traductor. Ha publicado: estacionario (1983); Chatarra/ Campos (1984); Asombros de la Nieve (1984); Fält (Campos) (poemas en versión sueca de Hans Bergqvist, Fripress, Estocolmo, 1986); Mar, escobas (1987),  Cruz del Sur (1987); Gueto (1991); Campo Abierto-Öppet fält (1998); Campo de Fuego (2000); Montevideo cruel – tangos (2003), Un río de pájaros (Colombia, 2004); Asombros de la nieve, antología (Caracas, 2005), Viendo caer la lluvia de una ventana azul (Tegucigalpa, 2012), Nómade Apátrida (Catapulta, Bogotá, 2012). Ha publicado más de treinta volúmenes de traducciones, entre ellas obras de  Tomas Tranströmer, August Strindberg,  Öyvind Fahlström, Ulf Eriksson, Tomas Ekström, Jan Erik Vold, Edith Södergran, Henry Parland. Su poesía ha sido traducida al sueco.




.























martes, 5 de octubre de 2021

Juan Arabia: Hacia Carcassonne

 

Juan Arabia
























Presencia

Y a esos lunáticos de la noche académica
una presencia de escarabajos
los corroe porque no han visto la tierra
                              ni el horizonte
les rentiers du vivant que nous sommes 
                               y otros lunáticos rentistas
juglar, festival de mil hojas,
Columbus de la prensa que asfixia
                              pétalos encadenados
huertas oscuras domesticadas 
descendre d’une colonisation dont il descend
del no leído en Latinoamérica
porque no desciende y desaloja,
y no leído finalmente por el ogro
                       y el profético destino
MA IN TERRE SELVAGGE... 

Vuelto al centro de circulosos, 
                      hijos de un rey,
poetas de la experiencia, hijos de un rey,
condenado a invernales alacranes
sueños de gringos que los defecan
                      y devuelven finalmente
como cuerpos arrinconados en fosas comunes
Ils sont les stricts secrétaires...

Mientras unos jóvenes vomitan en el Meuse
y otros lloran, como Arnaut Daniel, y van cantando.


Serratz e clus

Agradable y simpático resulta para Peire d'Alvernha
cantar con algunas palabras apretadas y cerradas
y de las que uno no teme avergonzarse.

Maestro de todos con tal de que aclare
un poco sus palabras
porque apenas nadie las comprende.

Voz que canta como rana en un pozo,
recibiendo así cien garrotazos
sin un amigo que no hable de su locura. 

Versos inéditos contra los enflabotz
hinchados de tanto beber y comer, 
en Puigverd, riendo y jugando. 


Opium Carcassonne

A toda luz, como bebiendo del sol en su orilla,
déjame entrar en La Cité
trepando sobre cada uno de sus rayos
y los lejanos pasillos de la memoria.

Porque detrás quedó el camino blanco
que alguna vez aniquiló distancias,
desgastando las suelas rumbo al Cabaret Vert.

Este calor es obsceno, Carcassonne,
lo saben los gordos burgueses,
todas las rojas familias.

Saben que vengo con intenciones desconocidas.
Alguna vez solté licores extremos
en una esquina de Montpellier

desenterrando pájaros de Provenza,
arrojando las últimas manzanas
en la profunda noche del mediterráneo.

Debo recordar, sin embargo,
el espesor de tu firma
la nostalgia cautelosa

y el estéril excremento que disuelve tu mirada.
Yo trepé hacia Carcassonne
con una bondad desconocida

con un pie sobre lo eterno sostuve
todas tus virtudes
sin rozar el fondo del estanque.

Opium Carcassonne
OPIUM
Amapola Blanca, fuera del estanque.


Planh

El pálido rostro camina vencido,
éramos hombres y no sueños
los que golpeaban las cadenas del sol
y rugían como mares derribando
estaciones, vomitando las 
estelas del camino desierto.

Dile adiós al Capitán, observa 
el blanco mástil de su cabello
y cómo este barco anclado 
se dispersa en estériles orillas.
Mira cómo envejece 
la silueta de su luna.

Sólo queda recordar el verde pasto,
siempre joven, que ancló su sombra
donde alguna vez caminó descalzo
junto a los conejos, sacudiéndose en el rocío,
todos finalmente degollados,
con el corazón como si fuera uva. 

(De Hacia Carcassonne, Pre-Textos, Valencia, España, 2021)
 
                          
Juan Arabia Poeta, traductor y crítico literario. Nacido en Buenos Aires, Argentina, en 1983. Entre sus títulos más recientes se encuentran: Il Nemico dei Thirties (Samuele Editore, Collana Scilla, 2017), Desalojo de la naturaleza (Buenos Aires Poetry, 2018), L’Océan Avare (Al Manar, Voix Vives de Méditerranée en Méditerranée, 2018), The Bund (Buenos Aires Poetry, 2020) y Hacia Carcassonne (Pre-Textos, 2021). Titulado de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, fundador y director del proyecto cultural y literario Buenos Aires Poetry, además es crítico literario en el Suplemento de Cultura del Diario Perfil y en Revista Ñ de Diario Clarín.
Tras la publicación de El enemigo de los Thirties (2015), premiado en Francia, Italia y Macedonia, participó en varios festivales de poesía en Latinoamérica, Europa y China. En el 2018 fue invitado al festival de poesía en Francia (Sète) Voix Vives en representación de Argentina, así como participó del encuentro «Poetry Comes to Museum LXI», auspiciado por el Shanghai Minsheng Art Museum, de 2019, siendo el segundo poeta latinoamericano en ser invitado. Ha traducido obras de Ezra Pound, Arthur Rimbaud, Dylan Thomas y Dan Fante, entre otros.