martes, 15 de marzo de 2022

Luis Benítez: Novedad editorial, presentación y un poema

 







Editorial Aquitania Siglo XXI, de México, y la organización cultural La Ninfa Eco, del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, tienen el placer de invitar a la presentación internacional de la antología poética Una Gran Guerra habita las cosas. Lo mejor de Luis Benítez, a concretarse el próximo 31 de marzo, a las 20 horas de Argentina, 5 PM de México.
 “Una Gran Guerra habita las cosas…” es la primera antología de la colección: “Lo mejor de la poesía…”, que busca publicar y divulgar la mejor poesía de grandes poetas contemporáneos y acercarla a todos los públicos.
Editorial Aquitania Siglo XXI
________________________________________Para participar de la presentación internacional vía Zoom, dejar comentarios y realizar preguntas, ingresar a este link en el horario indicado:


https://www.facebook.com/laninfaecopodcast

Anfitriona y presentadora principal: la escritora, periodista, maestra de escritura creativa y editora Gabriela Guerra Rey.
Coanfitriona por Editorial Aquitania Siglo XXI: la editora, poeta y narradora Annia Galano.
Invitado: el escritor, editor, crítico literario y periodista Demian Paredes.
El encuentro contará con la presencia del autor, en directo desde Buenos Aires.

 
El mar de los antiguos

No volverá jamás el mar de los antiguos
a rebañar las costas creadas por sus olas.
Un año de ancho, una vida de largo,
se sumió en la honda bocanada del fondo.
Con él las bandas de Erik el Violento
y la pacífica vela de otro ladrón, fenicio,
doblaron para siempre ese horizonte blando
y abajo el precipicio que los tragó
a todos como se cierra un libro.
Ni el ceñudo pirata que un día fue
estatura y bronceado y sombra,
ni el traficante sofocado bajo tricornio y títulos,
tuvieron el poder de detener
aquellas otras olas que se llaman horas;
menos el múltiple ahogado, ese sin nombre,
puede asomar la cabeza ahora
para su intrépido persistir
bajo la luna, a solas.
Ah mar de Eneas y de Ulises
que no eras este y eras
la cuna del delfín y las especias
y el camino del oro y siempre, lo Otro.
Qué portugueses y españoles eran
cuando eran los que eran en el mar.
¡Y el junco de esa otra historia, la ignorada,
que salía a él bajando de los ríos
como una rama armada de astrolabio,
con hombres amarillos bajo la tensa seda
guardando sus secretos, sus caminos y sus signos!
Veo entre peces voladores
cabalgar el trirreme del romano
y al bajel del griego salir de la zozobra;
todas esas ambiciones que iban tras las Hespérides
encalladas en el arrecife del Minuto.
Y la Sirena, el paganismo de a bordo
recubierto de escamas y colocado fuera,
y el oficial Leviatán del Viejo Testamento
condensados en la ballena blanca
que surcó todavía, en mil ochocientos y tantos,
el querido inolvidable mar de los antiguos.


Luis Benítez
El poeta, narrador y ensayista literario Luis Benítez nació en Buenos Aires el 10 de noviembre de 1956. Ha recibido numerosos premios nacionales e internacionales por su obra literaria. Sus 42 libros de poesía, ensayo y narrativa han sido publicados en Argentina, Chile, España, Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Italia, México, Rumania, Suecia, Venezuela y Uruguay.


martes, 8 de marzo de 2022

Mario Quintana: poemas

 

Mario Quintana















EL AUTORRETRATO

En el retrato que me hago
–trazo a trazo–
A veces me pinto nube,
A veces me pinto árbol...

A veces me pinto cosas
De las que no hay más recuerdo...
O cosas que no existen
Pero que un día existirán...

Y, de esta leída, en que busco
–poco a poco–
Mi eterna semejanza,

Al final, ¿qué quedará?
Un diseño de niño...
¡Corregido por un loco!


CLASE INAUGURAL

Es verdad que en la Ilíada no había tantos héroes como en la guerra de Paraguay...
Pero eran bien hablados
Y todos sus gestos eran ritmados como en un ballet
Por la cadencia de los metros homéricos.
Fuera del ritmo, sólo hay condenación.
Fuera de la poesía no hay salvación.
La poesía es danza y la danza es alegría.
Danza, pues, tu desesperación, danza.
Tus júbilos
Y,
Aunque temas inmensamente a Dios,
Danza como David ante el Arca de la Alianza;
Así temas inmensamente la muerte
Danza delante de tu fosa.
Teje coronas de rimas...
Mientras el poema no termina
La rima es como una esperanza
Que eternamente se renueva.
La canción, la simple canción, es una luz en medio de la noche.
(Lo saben todas las almas perdidas...)
El solemne canto es una antorcha en las sombras.
(Lo saben todas las almas perdidas...)

Danza, encantado dominador de monstruos,
Tirano de las esfinges,
Danza, Poeta,
Y sobre lo aéreo, lo implacable, el irresistible ritmo de tus pies,
Deja rugir el Caos atónito...


AH, SÍ, LA VIEJA POESÍA...

Poesía, mi vieja amiga...
yo te entrego todo
lo que otros no dan importancia alguna...
a saber:
el silencio de los viejos pasillos
una esquina
una luna
(porque hay muchas, muchas lunas...)
la primera mirada de aquella primera enamorada
que todavía ilumina, el alma,
como una tenue luz de lamparilla,
a tu cámara de horrores.
¿Y los grillos?
¿No están oyendo, allá afuera, los grillos?
Sí, los grillos...
Los grillos son los poetas muertos.

Te entrego grillos a los millones un lápiz verde un retrato
amarilleado un viejo huevo de costura tus pecados las
reivindicaciones las explicaciones – menos 
el alzar de hombros y las risas contenidas
pero
todas las lágrimas que el orgullo estancó en la fuente
las explosiones de cólera

el crujir de dientes
las alegrías agudas hasta el grito
la danza de los huesos...
Pues bien
hay veces
de todo cuando le entrego, la Poesía hace una cosa que
parece nada tener que ver con los ingredientes pero que
tiene por eso mismo un sabor total: eternamente ese
gusto de nunca y de siempre.


EL POEMA

Un poema como un sorbo de agua bebido en lo oscuro.
Como un pobre animal palpitando herido.
Como pequeñita moneda de plata perdida para siempre en la floresta nocturna.
Un poema sin otra angustia que su misteriosa condición de poema.
Triste.
Solitario.
Único.
Herido de mortal belleza.


EL POEMA

El poema es una piedra en el abismo,
El eco del poema disloca los perfiles:
Para bien de las aguas y de las almas
Asesinemos al poeta.


EL NIÑO LOCO

Yo te pagué mi pesada moneda,
Poesía...
¡A tus espejos deformantes y límpidos
Como el agua! Sí, desde niño,
Mis ojos se abrían insomnes como flores en lo oscuro
Hasta que, lejos, en el horizonte, yo veía
A la Luna viniendo, esbelta como un lirio...
Algunas veces en una túnica de Infanta
Sonámbula... Algunas veces vertiginosamente desnuda... 
Y era blanca como las nueces d ellas ardillas descascaran en la rama...
Pura como un puñal de sacrificio...
(¡En mis labios se quemaba, ignorada, la palabra mágica!)


ENVEJECER

Antes, todos los caminos iban.
Ahora todos los caminos vienen.
La casa es acogedora, los libros pocos.
Y yo mismo preparo el té para los fantasmas.


EL MAPA

Miro el mapa de la ciudad
Como quien examinase
La anatomía de un cuerpo...

(¡Y ni que fuese mi cuerpo!)

Siento un dolor infinito
De las calles de Porto Alegre
Donde jamás pasaré...

Hay tanta esquina exquisita,
Tantos matices en las paredes,
Hay tanta moza bonita
En las calles que no anduve
(Y hay una calle encantada
Que ni en sueños soñé...)

Cuando yo fui, un día de esos,
Polvareda u hoja levantada
En el viento de la madrugada,
Seré un poco de nada
Invisible, delicioso

Que hace que tu aire
Parezca más un mirar,
Suave misterio amoroso,
Ciudad de mi andar
(¡De este ya tan largo andar!)

Y tal vez de mi reposo...


* Todas las piezas fueron tomadas de Melhores poemas de Mario Quintana; selección de Fausto Cunha (primera edición digital: São Paulo, 2012).

** Versiones: Demian Paredes, Buenos Aires, 2022.

Mario Quintana (1906-1994) nació en Alegrete (Rio Grande do Sul), y ejerció el periodismo en las redacciones de O Estado do Rio Grande do Sul y en Correio do Povo.
En su producción poética se encuentran, entre otros títulos, A rua dos cata-ventos (1940), su primer libro; Sapato florido (1947), Espelho mágico (1948); Quintanares (1976); O baú de espantos (1986) y Diário poético (1986/1987).
Fue también traductor al portugués de numerosos autores y autoras como Proust, Conrad, Voltaire, V. Woolf, G. Papini, Grahann Greene y Balzac. Muchas de esas traducciones tuvieron éxito y son reeditadas hasta el día de hoy, como A la sombra de las muchachas en flor, Mrs. Dalloway y Lord Jim.


lunes, 7 de marzo de 2022

Alberto Pipino: 2 poemas

 

Alberto Pipino


















Riverside Drive

                                             A Cándida Feliz 

Separado del Río de la Plata, del retorno,  
oye el runrun de un avión 
que va al sur,

desde lo alto del Washington Bridge
desafía a la prudencia, sin asco 
despioja el pasado, 

en su sobrevuelo el gorrión parte 
ave y otra individuo cruza 
a una candela

bella mujer con alas de vino y psiquis
perdida en la  esquina de 151
y Broadway

y la goza como si se diera baños 
de tierra, destilando aceite 
afrodisíaco

entre palabras sueltas, aroma a hierba, 
briznas de tinta,
en el vacío

su plumaje cambia de un zigzag oscuro 
a una grave ternura, su pecho 
prieto es un alcaucil 

de sombra deshojado de añoranzas y 
despistes, de voces que chillan 
igual a lata raspada, 

ávido busca bichos y restos de fruta en  
aceras, callejones y patios de 
Hamilton Heights,

ah, Riverside Drive, no solo ampara 
a la corriente natural para calmar 
la sed, también es

abismo para cobijar lo que queda de uno, 
poner el pico bajo el ala, 
reinventarse 

único en país ajeno, es decir insistir 
en volar para no morir,
ahora 

goza del aire viciado, imita el silencio,  
la noche helada le abraza
hasta el fondo,

feliz confunde el cielo con el Hudson 
y a una estrella fugaz con una 
anguila de cristal. 


Meneo fúnebre

                                       A Dora María Téllez

Una vivandera con la noche de trofeo 
baila, sacude el delantal naranja 
con jactancia, silban las
corolas desnudas

entre las ondas de la melena, el rocío
de caña le brota de la piel y
bajo la saya la aurora
se despereza,

han vuelto los tiburones a las aguas 
del Xolotlán y los nacatamales
están con la carne viva,
máscaras de ave 

carroñera golpean a la presa al son 
de tambores, flautas, pitos
y trompetas, aletea
la pesadilla,

los dientes de la marimba rechinan 
cuando el aire cruza las 
teclas de hueso,
un viejo 

retintín la rechaza del carnaval, agria 
la leche y la miel, la separa
hasta una bocacalle en
Manhattan

donde emblema de vivaz quimera 
cabalga en pelo por la pérdida
y el abismo, entre aroma 
a sudor y ron 


se tuerce y eriza cerca del asombro 
y las monedas que curiosos 
dejan a los pies del duelo 
por el zopilote.



Alberto Pipino, argentino (1942), periodista. En 1976, durante la dictadura militar de Rafael Videla se exilió en Estados Unidos y Nicaragua. En 1984 publicó Espeso país, en el prólogo Juan Gelman destacó que “Alberto Pipino transitó los caminos del dolor, de la derrota, de la furia. Por eso sus palabras son de piedra. Y tienen la belleza de la piedra.” Con la democracia regresó al país. Atraído por bucear en la diversidad que caracterizó a las organizaciones políticas de los setenta y a sus diversos modos de relacionarse con la violencia política, coordinó en Buenos Aires entre 1990 y 1991 Utopías del Sur, publicación dedicada a difundir el pensamiento y creación desde una izquierda crítica. También comprobó que Argentina y él habían crecido, ya no eran los mismos. Desde hace 15 años vive en Estados Unidos. Riverside Drive, etcétera es su último libro. (Nota bio-bibliográfica del autor)

domingo, 27 de febrero de 2022

Luis Pereira: Poemas

 

Luis Pereira



 


 


















SZYMBORSKA PARRA MARGARIT
Paladas de tierra arena escombros bosques
minerales
Capas y capas de
vegetación
Es lo que queda
El sonido del verso de
Ajmatova
Alumbramientos
"Agradezco haber estado ahí en el 17".
"Conocerte fue una maravilla".
"Fuimos felices en el 83".
Capas y capas de escritura
Tabernas
Calles intrincadas
Quebradizas
Riachos
Afluentes de riachos
Cuencas
El poema de Circe
Agradecer

LA MARCA DEL CASTELLANO POLUÍDO
La raspa de lo hablado 
Raspaje 
La melanye 
El Paraná la Pampa Paysandú
Osobuco zaino la baguala
El lenguaje de la fonda la herrería lo manya los vagones 
Conjugar la franja 
tricolores
Rampla
¿Lo que raspa el medio campo? 
¿Los defensas? 
Lo que raspa es el lenguaje 
Marcadores
Las tiras del asado en la parrilla

(ejercicio / arte poética) 

AQUÍ YA SANGRARON LOS PASTIZALES 
los vacunos los bovinos toda la ganadería
aquí las empalizadas las alambradas ocultan el paisaje
aquí la curia ya fue cómplice una y otra vez
y las coreutas y los señores de la comisión local
aquí ya una vez era el sitio de los perfumes caros
de las bufandas envidiables de las togas y atuendos envoltorios de colores vistosos
acá fue el sitio de los endecasílabos de las declamaciones de usanzas arraigadas
látigo emperatrices violadores
aquí ya desaparecieron a Gelós Bleier Omar Paita (1)
aquí declamaron 
aquí ya sangraron el gauchaje los galpones las herrerías
hubo un sitio llamado La Tablada
aquí los doctos los pusilánimes dictaban las reglas
y eran días de desfiles en la municipalidad

(1)Desaparecidos por la dictadura que gobernó Uruguay entre 1973 y 1984.

Luis Pereira Severo (Paso de los Toros, Tacuarembó, 1956) Poeta, gestor cultural, editor y periodista uruguayo.

Como editor de poesía, es coeditor desde 1996 de la colección Civiles iletrados. Formó parte de la redacción de las revistas Nexo (1975), Destabanda (1977-1979), Cuadernos de Granaldea (1980-1983) y Tranvías & Buzones (1987 a 1988). En 1988 integró el grupo literario «Fabla», junto a Víctor Cunha, Elder Silva, Atilio Duncan Pérez («Macunaíma»), Aldo Mazzucchelli, Jorge Luis Hernández, Edgar Sención, Rafael Courtoisie y Eduardo Darnauchans.  

Integra las antologías "La noche amarilla. 33 + 1 voces de la poesía uruguaya actual", Círculo de poesía, 2020, selección Marisa Martínez Pérsico, Nada es igual después de la poesía, cincuenta poetas uruguayos del medio siglo, 1955-2005 (2005) y La confabulación de las arañas, Detodoslosmares, Córdoba, Argentina, 2018.2 Textos suyos forman parte de "Los hijos de Putin", colectivo de varios autores, Cartonerita NiñaBonita, Zaragoza, España, 2018.

Con la primera edición de Poemas para mi novia extranjera, publicada por VOX de Bahía Blanca (Argentina) en 2015, obtuvo el Premio Nacional de Literatura – poesía édita, MEC - en 2017.

En 2018 obtuvo la primera mención en el concurso de poesía Onetti de la Intendencia de Montevideo, con el libro inédito Poemas para leer en una pantalla de 5”.

Ha publicado en poesía: Murallas (1980); Señales para una mujer (1985 - 2ª edición México. 1993); Memoria del mar (1988); Poemas de acción y mujeres delgadísimas (1992);
Retrato de mujer azul (1998); Manual para seducir poetisas ( 2004); Pabellón patrio, serie de relatos íntimos (2009);
Fenómenos de animación bailable, antología personal (2011); Fenómenos de animación bailable, antología personal, e book (Argentina, 2015); Poemas para mi novia extranjera, milonga rioplatense (Argentina. 2015), 2ª y 3ª edicióniones (2018); Poemas para leer en una pantalla de 5 " (2019).



lunes, 21 de febrero de 2022

Charles Bukowski: todas las contingencias y la yegua

 
Charles Bukowski

























todas las contingencias...

le dije entonces en la cama
después de haber volado
toda esa distancia
hasta allí
le dije después en la cama,
“no hay vuelta atrás,
eso lo sabés, sería
terrible...”

y lo fue
a pesar de ello me quedé 2
o 3 días
y luego ella me llevó 
al aeropuerto
el perro estaba en el
asiento trasero
ese perro que había vivido
con nosotros
esos
pocos
años.

me bajé
le dije
“no me acompañes,”
el perro saltaba
sobre el asiento,
comprendió
que me iba,
lo acaricié 
con fuerza
me lamió el rostro.
qué mierda.
me agaché para sacar mi bolso
ella me dio un besito
de despedida,
luego me dirigí
hacia el mostrador
de la aerolínea
 y entregué mi pasaje
de vuelta.
“¿fumador o
no fumador?
me preguntó
la 
empleada.

“bebedores,” le
contesté.

me entregó
mi
pase de abordaje
y caminé
hacia 
la puerta correspondiente
sintiéndome muy
mal.

pues todos
aquellos
a quienes conocía

no sabían

ni 
llegarían
saberlo.


la yegua

“sabés una cosa”
dijo en voz baja

“vos estabas en la barra
y no me podías ver
entre tanta gente
yo bailaba con ese fulano
y bailamos y bailamos
muy juntos
pero no me llevó a su casa
porque sabía
que yo estaba con vos”

“ gracias
un montón
de gracias”
murmuré

ella 
siempre pensaba
en el sexo

lo arrastraba 
de un lado a otro
en una bolsa de papel
como se llevan
las pequeñas cosas
compradas
a último momento

demasiada 
energía

observaba
a cada hombre disponible
atentamente

en los cafés
mientras desayunaba
miraba
o al mediodía
por encima de su plato 
miraba
o a la noche
saboreando su comida
preferida
carne con ensalada
miraba

“mi modelo y ejemplo
es marilín”
confesó cierta noche

“lo único que hace es
ir de discoteca en discoteca
a bailar con esos forros
que ella adora
no entiendo
cómo la aguantaste
tanto tiempo”
me comentó un amigo

en el hipódromo 
desaparecía
y cuando nos encontrábamos
en las ventanillas
me decía  tiernamente
“tres hombres
me invitaron
a tomar algo”

en los estacionamientos
yo levantaba la vista
y la podía ver caminando
con un extraño a su lado

“pero si él caminaba
en mi misma dirección  
al pasar a mi lado 
y continuamos caminando juntos
nada más amor
no deseaba herir sus sentimientos”
razonaba

de día
de noche
en el lugar menos pensado
me recordaba
que yo era un hombre
condenado por sus celos

un 
buen día
ella cayó
en la profundidad
de sus órganos sexuales

des  va ne cién 
do    se 

un gran
reloj despertador
flotando en el abismo
del gran cañón

yo 
escuchaba su eco lejano
sus engranajes

sus campanillas
que no dejaban de sonar
sin embargo
dejé de verlo
de oírlo

ahora 
me siento mucho mejor
estoy aprendiendo a bailar
y me he comprado
un sombrero negro
que uso con el ala quebrada
sobre mi ojo izquierdo

(Versiones Esteban Moore, 1988)




Charles Bukowski (1920-1994) Poeta y narrador, publicó una cincuentena de libros en poesía y prosa,. Le gustaba repetir: “ Como dijo Ezra , hacé tu T-R-A-B-A-J-O. De él  proviene el vigor y el maldito proceso creativo. Sólo así podrás poner baile y música  en tus huesos. Yo tengo que escribir, si me cortaran las manos, tipearía con mis pies. Y sepan nunca he escrito por dinero, lo he hecho sólo para sobrevivir”. En una entrevista, ante las preguntas  de los periodistas sobre el destino y la  vocación, el viejo Hank se limitaba a decir: ” nací para robar rosas en las autopistas de la muerte”












jueves, 17 de febrero de 2022

Álvaro Figueredo: Canto a Bartolomé Hidalgo

 


Álvaro Figueredo




















Donde la dulce patria, sometida,
a curva sin tormento,
es ocasión de trébol, diga el viento
su olor y su medida.

Diga la  luz los tiernos territorios
de menta macerada
con que la tarde asume una jornada
de potros transitorios.

Donde el cordero pacta con el nardo
relámpagos de nieve,
estatuyan la patria azul y breve
la amatista y el cardo.

Donde alza el  sur sus órdenes de espuma,
diga la luz somera
el resplandor del ceibo y la manera
ceremonial del  puma.

Cuaje el maíz piramidal y diga
su ardiente arquitectura,
desde noviembre a marzo, la clausura 
sensata de su espiga.

Donde establece el mármol sus reposos
yacentes de azucena,
diga, en flexibles números, la avena,
sus arcos minuciosos.

Diga su incauta miel la pasionaria
disciplinada y rica,
junto al ombú trascendental que abdica
su fronda planetaria.

Y la torcaz — pizarra y albedrío —
traspase con su anhelo
innumerable,  el cielo, el cielo, el cielo,
fragante y labrantío.



Álvaro Figueredo (Pan de Azúcar, Maldonado; 1907- 1966). Poeta, ensayista y docente. Ha publicado en poesía, entre otros títulos: Desvío de la Estrella (1936); Mundo a la vez (1956). En 2007, la Casa de la Cultura de Pan de Azúcar, con motivo  de la celebración del centenario de su nacimiento publicó un extensa antología de su obra poética.





viernes, 11 de febrero de 2022

Gabriel Di Leone: Poemas

 

Gabriel Di Leone (Foto Martín Carlos Pagola)
















Siempre pensé en las liebres


Mi padre y dos de mis tíos les disparaban 
al atardecer
junto a algunos amigos
:aire de estampidos, exclamaciones, humo; 
desde la loma yo miraba
(no te acerques hasta el final, dijo mi padre).

Tío Manuel había plantado la avena
e hizo la cerca de podas de espinacruz;
las liebres iban descubriendo pequeños huecos 
a medida que crecía el avenal y los hombres 
elegían cuál hueco debía ser cerrado
y cuál no para que llegado el momento 
frente a cada uno hubiera un tirador:

la luna, el viento, no recuerdo 
qué marcaba el día de venir, 
reunirse
disparar de espaldas a la loma 
veinte pasos uno de otro
a contraluz a contraverde
:las liebres corrían a morir saltaban 
a causa de los impactos.
Luego volvíamos caminando a la casa 
bordeando los pozos de la vieja mina 
(no te acerques)
las escopetas dobladas bajo el brazo
colgando las tibias ensangrentadas 
presas por las patas las orejas o metidas 
en una bolsa de arpillera.

Los hombres fumaban y hablaban 
más alto y llegados a la casa
se demoraban a beber 
sentados en el patio 
un vaso de vineta;
las armas en ángulo junto 
a la pared de piedra

(el viento  
del atardecer
en el pelaje de las quietas 
haciendo suaves hoyos)  
el interior
de los cañones era
como las galerías de la mina abandonada 
sólo negro silencio

:me preguntaba
si para las liebres sería 
ahora
también así.


Otro epitafio para el gordo Montiel

Uno no piensa en el orgasmo mientras 
tiene un infarto
:uno se ocupa en 
procurar oxígeno
:está diseñado así 
como aparato de vida

de modo que casi no puedo 
decirte
que ojalá hayas caído 
enfocando el mejor pubis 
entre los médanos
de Chihuahua
que te lleves su foto 
hiperrealista 
clavada
en el roto corazón
:deja que otros digan 
que el alma
es otra cosa.


Cayó Lerena

En el río de cerveza que
pasa por el Carlitos
el arroyo de ron del boliche
marginal, polvo y sobre
resina
el descuido de las cosas,

en la marea de caras
distraídas, caminar
de intensas muchachas
por Sarandí, mujeres,
muslos solares: exclamaciones
en el boliche polvoriento,
admiración en pleno posillo de café
:sonrisa al ángulo marrón
de su saco,

no está
falta
sin aviso no está

(en el atardecer minucioso
de las cosas
a la orilla del río de ron
en las mesas desaprensivas de Campanario
cayó a veces su sonrisa
la gracia imperceptible con que
anduvo
triste mínimo sonriente torpe)

en la marea de las cosas
su minuciosa ausencia
acumula polvo sobre la
simplicidad
conque fueron cantadas

:último bolero en Maldonado
en el pucho del siglo
-cinco quilómetros al norte
de la calle 30-
así que no está
usó de cierta
malignidad
para dejarnos a envejecer
masticar aceptaciones
:no somos ya no somos
jóvenes aquiles
:no se nos invita
a escoger entre
el heroísmo y el olvido
:aquí
los bulldozers se encargan
de la nostalgia

:no está
y
   no está
simplemente somos menos
al atardecer cuando el río
de ron fluye
manso por venas
recónditas
:último bolero: Maldonado mata
y olvida.


Y qué fue del realismo socialista

                                                a Gonzalo Fonseca


hacia Aiguá en la noche
rauda
la camioneta municipal
con los hombres del gobierno progresista

la camioneta municipal
inventa para nos con sus focos
una imagen de ruta
señalizada fosforescente

no logra con ello
librarnos del flanqueo cerril
sólido
espinas y rocas geografía
traducida en serpiente
de asfalto

sabiendo que allá
en su vallezón
Aiguá
nocturna
espera
hablamos y reímos
apoyando los gestos en el mate
Pereira dice que hame visto
por Román Guerra
hablando con Neruda
(está loco/confunde
:era Nicanor Parra
:quizá el acento sea
la explicación)

reímos
:festéjase acercarnos
a una ciudad / en su sitio / centrada
(se está en sí
y los rumbos
no la amenazan)

festéjase tal vez
-sin formulación
alejarse inversa proporcional
mente
de ciudad tanta
des
ubicada
de su plaza caída
menstruando barrios
como hijos no paridos

rumbo a Aiguá
por el túnel del tiempo
(“mire usté: allí la noche
es noche pa´ alivio
y descanso”)

Gonzalo pasa frente
a la granja donde jornaleó
cosechas de frambuesas
(memoria de pinchazos
en la yema de sus dedos
desterrados de la guitarra)
estamos en camino
sí señor

y llegaremos y los vecinos
de la comisión de cultura
alertas en cortés asedio
esperándonos
-listo
su centenario
tablero de ajedrez
diciéndose que ésta
podría ser de verdad
una partida nueva

qué te parece / díceme Pereira / y
yo no sé si pide que
adelante opinión o sigue
hablando
“del verso de Parra
que robó en Román Guerra”
no sé contesto porque no sé

un armonioso caos hacia Aiguá
hermosa la noche
ineclipsable
por vértigo de focos de iodo
:en misión oficial
los poetas
permítense
elogiar
la incertidumbre


Tristeza de esta banda


                                                 Dulce farito del Cabo de Santa María, 
                                                 obelisco suplente, 
                                                 ¡cuántas historias alumbrarás todavía 
                                                  cuando yo sólo
                                                  persista en esta líneas! 
                                                                                         Haroldo Conti

                                                  y aunque la línea está cortada señalando 
                                                  el fin yo sólo digo adiós 
                                                  hasta que nos veamos de nuevo
                                                                                          Bob Dylan

repara viejo Dylan 
mira otra vez
no es, Bob, un sudaca viajando 
en Greyhound
:es Conti en ONDA 
por la Banda Oriental
muy al sur de tu viento 
de respuestas

embalado en una tu balada 
y en ONDA el Conti 
siempre
venía
a visitar nuestro costado 
hermanaba amigaba el Conti
tanto de amor mirando hermanaba 
que manaba
el paisaje de su adentro 
poblado de nosotros

nunca dijo adiós
:no le gustaba decir adiós 
decía
algo como hasta luego

dijo hasta luego
pero no ha aparecido

cántate una, Bob,
de galgos y buses plateados 
nocturnas navajas
en gargantas de ciudades 
soñolientas
una que diga como el Conti 
hasta luego repite
por favor  
aquello de 
vernos de nuevo


Cierta narrativa panfletaria

                                                        (endecapanfleto del 11/11/11)

                                                         A Horacio Verzi, 
                                                         que nos ha endilgado 
                                                         El infinito es sólo una forma de hablar


ves el ángulo saliente de la cubierta 
de hormigón del campus
sobre la pared de ladrillo visto 
suspendido
exento
ves el cielo entre uno y otro

el ladrillo terrestre milenario 
babilónico
el hormigón proclama 
modernidad

modelado esgrimiendo
el desvelo de algún arquitecto 
sepultado en silencio
puesto que las grandes 
letras de acero cromo
gritan Domingo Burgueño Miguel
:el nombre de un hombre 
que destelló su vida
de espaldas a sutilezas tales

el ángulo del campus
visto desde el salón de clase 
vacío ahora
con el caos de los 
bancos cuando se van 
los muchachos
un ventanal cubierto por pesadas cortinas 
(una medio caída te permite ver
el ángulo del campus y algunas ramas 
de la cryptomeria septuagenaria
que dialoga con él pero arrimada 
al liceo también septuagenario)

silencio con traqueteos
de limpiadoras por los pasillos 
sucesor del silencio
donde has dicho 
hace unos momentos 
es bueno reflexionar
sobre la libertad y la justicia 
por ejemplo
hablando de antígona o de jesús 
antígona e ismena y la libertad
y la justicia o el hijo pródigo 
y su  hermano mayor
y la  libertad y la justicia
¿pueden relacionarse 
de algún modo?
¿para qué 
puede servir 
relacionarlos?

no lo sabes
ni el ángulo del campus 
con su hormigón volado
ni la criptomeria sumando horizontes 
durante siete décadas
ni este silencio 
residual

pero
de algún modo todo contiene 
y de algún modo todo consiste 
en la importancia
la gran 
importancia
de que los muchachos lo piensen 
independientemente de los nombres 
en acero cromo
que vayan quedando 
sobre las edificaciones



Gesta de cantar


                                                     (Uno siempre está solo y el heroísmo
                                                       es una cuenta 
                                                       que otros sacan)


pero mi ritmo es la milonga dice el tipo 
y eso que bailoteó años
de bitles y rolins y sicstinvarios

la diferencia entre atado y suelto 
dice el tipo
es infinita te lo digo
yo que estuve atado con alambres 
más dice
suelto suelto nunca anduve 
a no ser cuando era niño 
pero muy niño

(la milonga es un cielo accesible
: busca una simple escalera 
de octosílabos)
dice 
el tipo
de vez en cuando el diablo
deja el mundo en manos de dios 
entonces ocurren las revoluciones

(cosas así y dale con la milonga 
le compadezco: pienso
“con el cantar se consuela”)



Gabriel Di Leone  (Minas, Lavalleja, 1951- Maldonado,  2021)  Poeta, narrador y profesor de Literatura, Residió en Maldonado desde 1982. 
Su obra poética comprende La edad de la indecencia (civiles iletrados, 2018), Incendio Intencional (Mención de Honor poesía inédita IMM 1996, civiles iletrados, 1997) y    27 de Möebius y la Capitana (Mención de Honor poesía édita MEC 1995, Eladio Linacero Editor, 1994).
En 2014 publicó El Rescate de la Bataraza, “relato infantil galponero para mayores”, y en 2015 Pa’ Voltear al Gigante, relato breve, en ambos casos para la editorial Trópico Sur Editor. Participó como antologador y antologado en La Ballena de Papel – Antología de Poesía de Maldonado 1985-2017 (civiles iletrados, 2017). 
Fue prisionero político de la dictadura uruguaya entre 1976 y 1982. La experiencia está recogida en los volúmenes colectivos Escritos de la Cárcel (1985) y Trincheras de papel: dictadura y literatura carcelaria en Uruguay (de Alfredo Alzugarat , 2007).
Entre 2005 y 2015 fue Director de Patrimonio de la Intendencia de Maldonado.





 

  

Figueiredo Agra: poemas de “Os hemisférios loucos”

 



Figueiredo Agra (1936-1982),
























LOS HEMISFERIOS LOCOS

Los hemisferios que explican
me complican.

Esos grandes hemisferios son el concepto del mundo,
representan,
perciben,
sufren
y abstraen el mundo.
Esos grandes hemisferios que todo lo polarizan
me subdividen y me desgobiernan.

Para mí todas las personas
sólo tienen dos pulgadas de tamaño,
pero no se ahogan,
minúsculos marinos que sólo los veo
en el circuito de las arrugas
que se agitan en sus frentes.

Y como no preciso nada
y tanto quiero de mucho,
abdico de ese bote,
del mar calmo
y del gran calado.

Ni la voluntad
-necesidad que pueda y que dure-
de puerto seguro o de playa rasa
que exista porque deba.
No quiero nada y casi en todo
-brújula menor, la ruta sin destierro-
nota cartográfica,
concisión de su anti-música,
mar articulado
e impreciso, pues ya no lo preciso.

Navegante al fondo del océano tan plano;
dejo de lado la plataforma,
lienzo submarino,
sargazo,
lucidez,
crustáceo
y timón.
La tormenta existe sin que exista el mar
y la sacudan los vientos.
El mar está fuera, los hemisferios locos,
el mundo por la cabeza a dentro.
…………………………………………...
¡Ah! el inconsulto naufragio que no tuvo navíos;
¡mi piloto ha de tener juicio!...


DIALÉCTICA DEL OCIO

mundo proceso,
yo poseso.

continúo y ceso
y mi último acceso
meso.

ahora la lucidez
tiene a su vez
en la locura
pura.

entonces lo que pasa
sobrepasa
una vida sin gracia;

y lo que me queda
apenas complica
una muerte
sin suerte...


SER-CONSUMO

II

las masas
argamasa
de esas plazas.

¿dónde está la gracia
de ese bien que les haga?

es mediodía en las plazas;
todo claro y muy ralo,
la mesa puesta y el comer raro.

cada estómago como fábrica
que sólo digiere pensamientos
y en el cerebro el desmayo,
duro vértigo de esas señales.

y sólo son tuyas
las cosas desnudas
que van en dios.


AMARGAS

II

¿Qué hacer para oírme
si estoy en silencio?

¿Qué hacer para decir
si no pienso ni hablo?

Yo sé que estoy dimitiendo de mí

…………………………………..


y este tedio me conmueve…


AMARGAS

III

Me hago y me deshago
y con tanta fuerza
como si mi morir
me convaleciese.

Y en esa prisa,
menos ansia,
la vida me atraviesa
y pasmo…


ALFA & OMEGA

A la hora cero del primer día de la Creación
el Hombre inventó a Dios,
para adorarse y para adorarlo
a su propia semejanza.

Después se separan
y el instante
en que urdían sus desenlaces
fue llamado Vida.

El cielo fue construido
y Dios pudo en él dormir,
estando silentes las trompetas
y en los pastos sus bestias.

En el Paraíso, la falta de Dios
fue siendo ocupada por el Pecado
que se comparaba a la Virtud.
Y el Hombre comprendía
que el destino de la madera
sólo depende del artesano
y que sin la manzana
la Pureza no debe ser alabada.

Finalmente, ya sonaba el Apocalipsis
que fuera sembrado
con sus primeros vientos.
E imaginaron sus cuadros
y sus menguantes,
la cabellera de Dios
en las crines de cuatro caballos
y la cabeza del Hombre
en las patas de siete bestias.

Y en verdad dejaron dicho
que el Evangelio
sería apenas memoria
de que creándose la Creación también era
y que los despojos de ese fin
ya se contenían en la víspera de su comienzo.


SER MURIENDO

La amo también, así cadáver,
de ahí que mi canto
fluya como agua-muerta,
con olor de sándalo
y gusto jabonoso.

La quiero en las frías claves
a mi espanto
que mal se comporta
en este escándalo
en que entonces me hallo.

Ya no preciso presentir
el amor y el amar
en cada uno que sumamos
y ni estamos
el uno para el otro.

Ahora sé que sentir
no es ver todo claramente,
ni decir lo que fuimos
o si nosotros somos
uno adentro de otro.


Y no se podrá vetar
la dádiva incondicional,
absoluta y absorta,
sin el exhausto tumulto
que no me traería de vuelta.

Aquí, pues, losa, lápida y mueca,
la amo, vértigo lúcido en el cual
-desierto roto y ruta libre-
en la que nada se oye y escucho
que todavía me abrirá la puerta...



* Todos los poemas pertenecen a Os hemisférios loucos (J. Pessoa, 1972).

Versiones: Demian Paredes, Buenos Aires, 2021.

Figueiredo Agra (1936-1982), poeta, abogado y político. 
Entre sus poemarios se encuentran Guarda esses poemas, Luciene (1965), Vida Flauta (1974) y Café das manhãs amargas (1976).


jueves, 3 de febrero de 2022

Silvia Beatriz Amarante: LA TRILOGÍA DE KORONAVIRUS

 









 














Koronavrus”, de Alejandro Elissagaray, novela publicada por Editorial Dunken, integra una trilogía pensada por el autor como una suerte de intento de ciencia ficción política.     
                                                                                                                                                                            En esta primera entrega, la figura del alienígena Koronavirus se halla dotada de cierta singularidad. El nombre del personaje escrito con la letra k, encarna una ironía que alude  a la figura de la Vicepresidenta de la Nación Cristina Fernández de Kirchner, quien hace un pacto fáustico  con este tenebroso ser que proviene de un planeta en extinción y es responsable del virus que acosa a los terrícolas. A partir de allí acaecen una serie  de eventos violentos que terminan con el derrocamiento del gobierno al cual el kirchnerismo pertenece y la gestación de un autogolpe sangriento, con la detención del presidente y la asunción de un poder totalitario, bajo la presidencia de Cristina Kirchner.                                                           .                                                                                                 
La segunda entrega narra la consumación de los objetivos de Koronavirus en el país y en otros que se han aliado a él, todos de signo opuesto a los valores democráticos y republicanos.                                                                                                             
Finalmente, el último libro de la tríada abarcará  la guerra de Koronavirus  con sus ex aliados por considerarse traicionado  y haber sido un mero objeto de éstos,El resultado será apocalíptico, con un planeta Tierra que no será destruido, pero sí dominado por los alienígenas.

miércoles, 26 de enero de 2022

Tânia Lima: poemas de “Pedra do sol”

 

Tânia Lima,






































Piedra de Sal
Piedra de sol
Postal del cielo
Mar de añil
América del Brasil



La Laguna de Portinho
desagua el sol del Oasis
en las dunas de la fantasía.



De Puerto Salgado
avistamos el barquito
de la bossa nova
en ritmo de poesía.



El río de Janeiro
serpentea purpurina
en la bahía de Guanabara.



Filarmónica

En do sostenido, mi orquesta canta
para los pájaros de la laguna Rodrigo de Freitas.



...Recuerdo mi dulce infancia entre Maranhão y Piauí.
Morábamos con mi abuela en Paranaíba.
¡Era un régimen duro!
la dictadura atravesaba el terreno de norte a sur.
Mi abuela nos enseñaba las lecciones de A-Be-Ce-De,
lecciones de cómo encarar el mundo con voluntad: fe.
A la noche teníamos antes de ir a dormir, cantos de religión
e historias “Para Bien Dormir”.
Nos enseñaba cómo manejar el rosario.
Decía que las oraciones eran las canciones de cuna
del niño Dios (adormecido).
Nos enseñaba la matemática pitagórica
acompañada de una palmeta de refuerzo - ¡para nuestro esfuerzo!
-Decí: siete veces nueve.
-Siete veces nueve.
-Sesenta y tres, siete veces nueve:
-Sesenta y tres, siete veces nueve.

Los sábados, pacientemente
ya estaba ella, en la primera fila de las reuniones de padres y maestros
reclamando la didáctica educativa de la escuela D. Bosco
(¡Oh, aumento abusivo de las mensualidades escolares!)
Del mercado central
nos traía muñecas de trapo, juguetes de cera,
miel de caña, tapioca, sandía, azúcar morena.
Algunos cambios de alegría venía de la mercería del Sr. Berilo.
Nos enseñaba que el amor es alcanzable, pero
es necesario un poco de hierro en l’alma.
Comíamos frijoles sazonados.

Si llegaba diciembre, íbamos a visitar nuestro país.
Viajábamos a la Isla de Igoronhon;
navegábamos ríos de mares, islas de fábulas
entre manglares de peces.
Después de largas horas, avistábamos, tierra a la vista.
De lejos, pequeñitas estrellas delucían en lo alto
de la Iglesia Santa Rosa de Lima.
¡Llegábamos a la isla exhaustos y felices!...
Teníamos la felicidad de la propia libertad.
De mañana temprano, íbamos
a tomar la leche mugidora con Zé Vaqueiro.
A la tardecita seguíamos hacia el puerto de Porto
a la espera de los navíos venidos de América para
llevar la sal de la tierra a nuevos continentes.
Mi madre escribía el libro Razón
mi Padre editaba con emoción en el libro Caja.
La gente galopaba la vida a caballo,
pintando las cavernas sombrías.
Solo que nunca imaginábamos que aquella escena
hoy estuviese solamente en el álbum de la familia.
Todo el resto es realidad
¡¿Qué maldad?!



Orquesta

Hay música en todo
el barullo es además una sinfonía
fuera de tono.



Sonata

El silencio tocando viento
sopla en fa sostenido
y despierta a la literatura
en do natural.



Diálogo divino

Mi religión es la poesía
Dios, el poeta que faltaba, el amigo que pedía
de vez en cuando, me envía por el Espíritu Divino
traducciones homéricas.
Si es de madrugada, viene y declama al pie de la cama
Zaratustra, coloreado y salteado.
Ayer por la noche, la última vez que nos hablamos,
pidió perdón por no haberme aparecido más.
Murmuré como quien no perdona - perdonando.
Me confesó que anda bastante atribulado
terminando “Prosa Concreta” - libro sagrado.
Como siempre, sin dejar huellas, desapareció en medio de la luz
dejándome en un sueño profundo.



Quién me diera

morir

como una ola fuerte

Que al golpear en las piedras:

¡explote!

¡y paf!



En una tarde tormentosa

tronaba en el silencio

lo sereno de la nostalgia

el relámpago de la soledad.


* Todos los poemas pertenecen a Pedra do sol (1996).

** Versiones: Demian Paredes, Buenos Aires, 2021.

Tânia Lima es graduada en Letras y posgraduada en Filosofía de la Educación por la Universidad Estadual de Ceará. Ensayista de O Povo, Tribuna do Ceará y Folha de Assine. Integró el Grupo Literário Academia da Incerteza. Investigadora de la obra de Fernando Pessoa. Publicó, entre otros títulos, O livro do abrigo (1999), A bela estrãgeira (2001), Nus mangues (2003), O meu despertar (2014, libro infantojuvenil) y Berimbau de lata (2016). Edita la revista de arte Mangues&Letras.


miércoles, 19 de enero de 2022

Leandro Calle: Poemas

 

Leandro Calle

























Laura Nelson

Y la verdad que no me importa
si robaste una vaca o una oveja

Ay, Oklahoma
cuánto vale una vaca
cuánto una oveja

Dicen que Laura fue violada
dicen que llevaba un bebé en su vientre
dicen tantas cosas
pero cuando llegaron a la casa de los Nelson
parece que había rastros del animal robado

¿Era una vaca o una oveja?
Ay, Oklahoma
cuánto vale una vaca
cuánto una oveja

Hubo un tiroteo
un herido
un muerto
y hubo presos
todo por una vaca o una oveja
Después se organizaron
llegaron a la prisión 
los sacaron
y los lincharon

Ay, Oklahoma
cuánto vale una vaca
cuánto una oveja

Lo cierto es
que los fotógrafos de 1911
pudieron retratar a Laura Nelson
Está como dormida
y un cabo suelto de la soga
le acaricia la cara
En su mano izquierda 
hay un anillo 
que contrasta con el negro
color de su piel
y el vestidito
parece un vestidito alegre
que le llega más abajo
de los tobillos
Los pies de Laura
asoman por la punta final del vestido,
quién tendrá los zapatos de Laura Nelson
quién

Ay, Oklahoma
cuánto vale una vaca
cuánto una oveja

Bajo el puente
que cruza 
el North Canadian River
Laura Nelson
está colgada
parece una santita
suspendida arriba de las aguas
y sobre su cabeza
el puente repleto de mirones
y mironas
algunos saludan con la mano
(esto se ve en la fotografía)
A la derecha de Laura
también está colgado
su marido 
o su hijo
qué importa
qué importa si fue una vaca o una oveja
si fue su marido o su hijo
lo cierto 
es que Laura Nelson
está ahorcada
y se hamaca bajo el puente
que cruza
el North Canadian River
La naturaleza es frondosa
el agua clara
y los cuerpos se reflejan en el agua
casi como el registro de una performance
o una instalación de arte moderno

Estás hermosa, Laura Nelson,
colgada de ese puente
estás hermosa
pero la idea es que no hables
que no respires
que no cantes
eso, 
que no cantes
Si hubieras escuchado
el canto liberado de los negros
el canto liberado de los blancos
This land was made for you and me
si hubieras escuchado 
la voz desatada de la negritud

Ay, Oklahoma
cuánto vale una vaca
cuánto una oveja

Estás hermosa
Laura Nelson
colgada de ese puente
estás hermosa

Y nadie puede decirme
en Oklahoma
de qué color era la vaca
de qué color era la oveja

(de “Algo que arde” Antología poética 1999-2020, Editorial de la Universidad Nacional de Córdoba, 2020).

4

El río crece cuando crece el río
y en el medio del río hay una vaca
país a la deriva su mugido
donde las patas buscan equilibrio.
Las ubres se entrechocan, se molestan
y las piedras golpean en el vientre
mientras la vaca afirma sus pezuñas.
Llueve y las gotas que en el agua caen
se transforman en piedras navegantes
que ruedan sin cesar por la corriente.
Algunas piedras chocan en el pecho
de la vaca que muge en la crecida
y el río crece más y cuando crece
la vaca es un país que se va hundiendo.
El granizo y la lluvia han despejado
todo el paisaje de la serranía.
El agua llega al cuello de la vaca
y no hay nadie que acuda en su defensa
porque todo el paisaje es un país
de lluvia, de granizo y de dolor.
La vaca se atraganta con el agua
y de repente flota por un rato
las patas que se elevan desde el lecho
son el arrobamiento de una santa
que vaciada de dios busca inundarse
o inundada de sol busca el vacío.
Sigue creciendo el río. El río crece
y la vaca que no hacía nada
ahora nada, la patas parecen
que caminan y son fantasmas de agua.
Nada la vaca, nada, crece el río
y el agua la atraganta y la supera
y cuando la da vuelta con un golpe
el mugido es lustral, se vuelve hielo.
Cabeza abajo fluye en la creciente
mientras los miedos se le llenan de agua
y en el fuerte lavaje de la muerte
turbias se vuelven las aguas del río.
Nada la vaca sobre la existencia
que ya pasó que ya se fue y no vuelve
hundida nada como si nadara
como si nada, nada en la corriente.
La lluvia se detiene y el granizo
dejó de repicar hace ya tiempo
amaina el viento y el caudal del río
comienza su camino de bajada.
Por allá en un recodo, está la vaca
atascada en las piedras y en la muerte
cuando el agua le lame las rodillas
es el río que empieza a despedirse.
El río vuelve a su caudal sereno
y el sol extiende su mantel sagrado
un puñado de moscas sobrevuela
el hocico y las cuencas de los ojos.
Calienta el mediodía hasta secar
las ubres, que antes fueron manantial
de leche. Son ahora un guante sucio
blanquecino y seco. Sal y desierto. 
Esta hinchada la vaca y está muerta
y las aves rapaces van girando
por encima del cuero negro y blanco.
Es la danza del hambre en las alturas.
Pasaron varios días, los gusanos
trabajaron hasta llegar al hueso
el costillar parece una escalera
por donde el viento silba su lamento.
Nos queda la osamenta de la vaca
y algo de cuero seco abandonado.
El río crece cuando crece el río
y en las noches de luna en el verano
muge una vaca solitaria y triste
que nada por el aire. Invisible
se dirige a lo hondo del torrente
y comienza a nadar y mientras nada
no nos sucede nada, todo pasa
como el río que crece cuando crece
como nada la vaca cuando nada. 

(de País, Alción editora, 2018)


Leandro Calle (Zárate, 1969) Poeta y traductor. Reside en Córdoba.  Docente universitario. Sus últimos libros de poesía son: entonces (Alción Editora, 2010). Blasfemo (Alción Editora, 2013), animalia urbana (Dínamo poético, 2014), elijo (Alción Editora, 2017) y país (Alción Editora, 2018); Algo que arde. Antología poética 1999-2020, Universidad nacional de Córdoba (UNC), Córdoba, 2020.
Cuatro de sus libros fueron traducidos al francés por Yves Roullière bajo el título: Une lumière venue du fleuve et autres poèmes (Ediciones Atopia, 2016 y Recours au poème, 2015)
Como traductor ha traducido a Guy de Maupassant, y a los poetas marroquíes Abdellatif Laâbi, Siham Bouhlal y Miloud Gharrafi. También a los poetas francófonos Anissa Mohammedi de Argelia, Véronique Tadjo de Costa de Marfil y Gabriel Okoundji del Congo (Brazaville)

martes, 14 de diciembre de 2021

Maurice Maeterlinck: tres poemas

 

Maurice Maeterlinck















Invernaderos 

¡Oh, invernadero en medio de los bosques,
Con tus puertas por siempre cerradas!
¡Y todo lo que hay bajo tu bóveda
Y bajo mi alma en tus analogías!

Los pensamientos de una princesa con hambre,
El hastío de un marinero en el desierto,
Una música de cobre en las ventanas de enfermos terminales.

¡Elijan los rincones más tibios!
Creo ver una mujer desvanecida en un día de cosecha.
Hay escupitajos en el patio del hospicio,
A lo lejos, pasa un cazador de impulsos, convertido en enfermero.

¡Miren con atención bajo el claro de luna!
(¡Oh! Nada está en su lugar)
Parece que hay una mujer demente delante de un juez,
Y un barco de guerra con velas izadas sobre el canal,
Pájaros nocturnos sobre lirios
Un tañido fúnebre a mediodía,
(¡Allá, bajo las campanas!)
Un refugio de enfermos en la pradera,
Un aroma de éter en un día de sol.

¡Dios mío! ¡Dios mío! ¡Vendrán la lluvia 
Y la nieve y el viento a nuestro invernadero!     
Campanas de vidrio

¡Campanas de vidrio!
¡Extrañas plantas por siempre al resguardo!
¡Mientras el viento agita afuera mis sentidos!
¡Valle interior por siempre inmóvil!
¡Y la calidez brotando al mediodía!
¡Y las imágenes entrevistas a flor de vidrio!

¡No las arranquen!
¡Muchas fueron plantadas bajo antiguos claros de luna!

Vean a través de sus hojas:
Quizá un vagabundo esté ocupando el trono,
Corsarios esperan en un estanque,
Y parece que seres antediluvianos están por invadir la ciudad.

Las plantaron sobre antiguas nieves. Las plantaron sobre antiguas lluvias.
(¡Piedad, piedad de la atmósfera florecida!)
Escucho que celebran una fiesta un domingo de carestía.
Hay un puesto de atención de enfermos en el lugar de la cosecha,
Y todas las hijas del rey corren, en un día de ayuno, a través de la pradera.   

¡Miren, miren sobre todo las que destacan al horizonte!
¡Nos protegen con esmero de las más antiguas tormentas!
¡Oh, debe haber en alguna parte una enorme flota sobre un pantano!
¡Creo que los cisnes han incubado cuervos!
(Apenas se puede ver a través de la humedad)

¡Una virgen riega los helechos con agua tibia!
¡Un grupo de niñas contempla al eremita en su celda!
¡Y mis hermanas se durmieron al fondo de una gruta venenosa!

¡Aguarden la luna y el invierno
Sobre estas campanas dispersas sobre el hielo!
 
Hospital

¡Hospital! ¡Hospital al borde del canal! 
¡Hospital en el mes de Julio!
¡Encienden un fuego en la sala!
¡Y los transatlánticos silban sobre el canal!

(¡Oh, no se acerquen a las ventanas!)
¡Emigrantes atraviesan un palacio!
¡Veo un yate bajo la tormenta!
¡Veo rebaños en todos los barcos!

(¡Sería mejor que las ventanas permanecieran cerradas!
¡Ya estamos casi al abrigo del afuera!)
Pensamos en un invernadero sobre la nieve,
Celebran curas de enfermos durante un día de tormenta
Vemos plantas dispersas sobre una manta de lana
Hay un incendio en un día de sol,
¡Y yo atravieso un bosque repleto de heridos!

¡Oh! ¡Por fin el claro de luna!

¡El agua de una fuente se eleva en una sala!
¡Una tropa de niñas entreabre la puerta!
¡Y yo veo corderos en una isla con praderas! 
¡Y plantas hermosas sobre un glaciar!
¡Y lirios en un vestíbulo de mármol!
¡Hay un festín en un bosque virgen!
¡Y una vegetación oriental en una gruta de hielo!

¡Escuchen! ¡Están abriendo los postigos!

¡Y los transatlánticos agitan el agua del canal!
¡Pero la hermana de la caridad atiza el fuego!
¡Los hermosos y verdes juncos del pastor arden bajo las llamas!
¡Un barco de heridos se agita bajo el claro de luna!
¡Las hijas del rey están en una barca entregada a la tormenta!
¡Y las princesas van a morir en un campo de cicuta!
¡Oh! ¡No abran las ventanas!
¡Los transatlánticos todavía silban sobre el horizonte!  
¡Alguien fue envenenado en el jardín!
¡Una gran fiesta es celebrada en casa del enemigo!
¡Hay ciervos dentro de una ciudad asediada!
¡Y un zoológico en medio de un campo de lirios!
¡Y una vegetación tropical al fondo de una mina de carbón!
¡Un rebaño de ovejas atraviesa un puente de hierro!

¡Y los corderos de la pradera vuelven tristemente a la sala!
Ahora la hermana de la caridad está encendiendo las lámparas,
Sirve la cena a los enfermos,
Cierra las ventanas sobre el canal
Y todas las puertas bajo el claro de luna.

Extraído de Maurice Maeterlinck,  Serres chaudes - Quinze Chansons - La Princesse Maleine, Gallimard, 1983 | Traducción de Adrián Bollini.  

   Maurice Maeterlinck (Gante, 29 de agosto de 1862 - Niza, 5 de mayo de 1949), dramaturgo, ensayista y poeta. Considerado, junto a Georges Rodenbach y Émile Verhaeren, una de las figuras predominantes del simbolismo belga en lengua francesa. Sus primeros trabajos aparecieron en la revista La Jeune Belgique. Tradujo a Shakespeare, a Ruysbroeck y a Novalis. Entre sus incursiones en el teatro destacan L'intruse (1890), Les Aveugles (1890), Pelléas et Mélisande (1892), que inspiró la ópera homónima de Debussy y un poema sinfónico de Schönberg, y  L’Oiseau bleu (1908); en el terreno del ensayo,  Le Trésor des humbles (1896) y L’intelligence des fleurs (1907). 
   Recibió el Premio Nobel de Literatura en 1911. Si bien es mayormente conocido como dramaturgo y ensayista, es también autor de los libros de poesía Serres chaudes (1889) y Quinze Chansons (1900).

Adrián Bollini (Bragado, Buenos Aires, 1988). Poeta y traductor. Publicó por Alción editora (Córdoba) los libros de poesía Escritos de Dédalo, Sísifo y Pandora (2009) y Ascética de Heuzek (2015).



martes, 23 de noviembre de 2021

#Poesía: lectura de Esteban Moore (2021)

Paul Valéry: cuatro poemas

 

PAUL VALÉRY













Orfeo


…Compongo espiritualmente bajo los mirtos, ¡Orfeo,

El admirable!...de espirales puras el fuego desciende,

Cambiando el monte calvo en augusto trofeo

Donde se exhala de un dios el gran acto sonoro.


Si el dios canta, sucumbe el sitio omnipotente,

El sol ve el horror del movimiento de las piedras

Y deslumbrantes nacen de un lamento inaudito

Los altos muros de oro armonioso de un santuario.


¡Canta, al borde del cielo espléndido, Orfeo!

¡La roca avanza, tropieza; y cada piedra encantada

Siente una fuerza nueva que hacia el azur delira!


De un Templo inacabado la tarde baña el auge,

¡Y él mismo se ordena y ensambla en el oro

En torno al alma inmensa del himno sobre la lira!



Oda secreta


¡Soberbia caída, fin tan dulce,

Olvido de las luchas, qué delicia

Poder recostar sobre el musgo,

Luego de la danza, el cuerpo suave!


¡Nunca otro resplandor 

Como el de estas chispas de verano,

Sobre una frente sembrada de sudor,

Había celebrado su victoria!


Pero tocado por el Crepúsculo

Ese gran cuerpo que tantas cosas hizo,

Que danzaba, que Hércules destruyó,

¡Hoy no es más que un cúmulo de rosas! 


Descansá, bajo pasos siderales,

Oh, vencedor lentamente desunido,

Pues la Hidra inherente al héroe

Se ha desplegado al infinito…


¡Oh!¡Qué Toro, qué Osa, qué Can

Qué objetos de enorme victoria

Impone el alma al espacio informe

Cuando logra elevarse al tiempo sin recursos!


¡Fin supremo, destello

Que a través de monstruos y dioses

Universalmente proclama 

Los grandes actos que moran en el Cielo!


El vino perdido


Arrojé, un día, al Océano,

(No recuerdo ya bajo qué cielos)

Como una ofrenda a la nada,

Unas gotas de vino precioso…


¡Oh, licor! ¿Quién quiso tu pérdida?

¿Obedezco tal vez a un designio?

¿Quizá al afán de mi alma

Que, pensando en la sangre, derrama el vino?


Su habitual transparencia,

Después de un rosado vapor,

Puro recobró el mar…


¡Perdido ese vino, ebrias las olas!...

Vi agitarse en el aire amargo

Las figuras más profundas…


Los pasos


Tus pasos, hijos de mi silencio

Santamente, lentamente situados,

Hacia el lecho de mi vigilancia

Avanzan mudos y helados.


Persona pura, sombra divina,

¡Cuán dulces son tus pasos retenidos!

¡Dioses!... ¡Todos los dones que adivino

Llegan a mí sobre esos pies desnudos!


Si, de tus labios que se adelantan,

Preparás para apaciguar

Al habitante de mis pensamientos

El alimento de un beso,


No adelantes ese acto tierno,

Dulzura de ser y de no ser,

Porque he vivido solo de esperarlos,

Y era mi alma el sonido de tus pasos.


Extraído de Paul Valéry, Œuvres, I, Bibliothèque de la Pléiade, 1957 | Versión de Adrián Bollini.

Paul Valéry nació en Sète el 30 de octubre de 1871. Comenzó sus estudios de Derecho en 1889. Publicó sus primeros poemas en revistas de provincia entre 1890 y 1892. En 1984 se instaló en París, donde se desempeñó como redactor en el Ministerio de Guerra, como secretario y como conferencista. En 1925 fue elegido miembro de la Académie française. Como premio a su labor poética e intelectual le fue otorgada en 1937 la cátedra de Poética en el Collège de France. Murió en París el 20 de julio de 1945. Sus restos descansan en Sète, en el Cementerio marino al que cantó en su célebre poema.

Obras fundamentales. Poesía: La jeune Parque (1917), Charmes (1922). Ensayo: Introduction à la méthode de Léonard de Vinci (1895), Variété I-V (1924-1944), Tel quel (1941). Ficción: La Soirée avec monsieur Teste (1896), Eupalinos ou l'Architecte (1921), L'Âme et la danse (1923),  Dialogue de l'arbre (1943).


Adrián Bollini (Bragado, Buenos Aires, 1988). Poeta y traductor. Publicó por Alción editora (Córdoba) los libros de poesía Escritos de Dédalo, Sísifo y Pandora (2009) y Ascética de Heuzek (2015).